En su presente edici贸n The New York Review of Books public贸 un art铆culo de Jason Epstein titulado “Publishing: The Revolutionary Future” en el que su autor plantea una serie de interesantes reflexiones en relaci贸n con la manera como la emergencia de lo digital聽鈥攅ntornos,聽contenidos, formatos, soportes, etc.鈥 est谩 repercutiendo y seguir谩 haci茅ndolo en la edici贸n, la circulaci贸n y la lectura de lo que se publica. Los planteamientos de Epstein me parecen optimistas y entusiastas sin ser ingenuos 鈥攁unque quiz谩s est茅n condicionados por los intereses relacionados con su posici贸n de presidente de On Demand Books, la compa帽铆a que desarroll贸 la Espresso Book Machine鈥.
A continuaci贸n voy a citar algunos de los planteamientos del art铆culo, as铆 que veamos ahora qu茅 dice Epstein*. De momento los enuncio y los ir茅 comentando durante los pr贸ximos d铆as, de manera que se vayan sentando las bases para sostener una discusi贸n que puede llegar a ser muy rica.
- Sobre la situaci贸n actual del sector editorial:
‘Mientras tanto, y por razones muy diferentes, el modelo de negocio editorial al que me un铆 hace m谩s de medio siglo ya est谩 pr贸ximo a su fin, sufriendo una inquebrantable adicci贸n al riesgo de los 茅xitos de temporada, muchos de los cuales no recuperan sus costes, y el deterioro simult谩neo del fondo editorial, el recurso vital sobre el que los editores han sustentado su estabilidad, tanto en las buenas como en las malas 茅pocas’.

- Sobre la actitud del sector editorial frente a lo digital:
‘Con la tierra temblando bajo sus pies, no es de extra帽ar que los editores, con un pie en un pasado que se desmorona y con el otro buscando tierra firme en un futuro incierto, duden en aprovechar la oportunidad que les ofrece la digitalizaci贸n para restaurar, ampliar y promover sus fondos editoriales en un mercado mundial y descentralizado. Las nuevas tecnolog铆as, sin embargo, no esperan el permiso de nadie. Son, para usar el t茅rmino de Schumpeter, disruptivas, no negociables, como los terremotos’.
‘La resistencia actual de los editores al futuro digital que se avecina no surge del temor a una alfabetizaci贸n disruptiva, sino del comprensible temor a su propia obsolescencia y a la complejidad de la transformaci贸n digital que les espera, en la que gran parte de su infraestructura tradicional 鈥攜 tal vez ellos mismos鈥 ser谩 superflua’.
- Sobre los filtros en un mundo en el que cualquiera puede ser reconocido como editor y autor:
‘La digitalizaci贸n hace posible un mundo en el que cualquiera puede decir que es un editor y cualquiera puede llamarse a s铆 mismo autor. En este mundo, los filtros tradicionales se habr谩n desvanecido en el aire y s贸lo el filtro final 鈥攍a incapacidad humana para leer lo que es ilegible鈥 permitir谩 discernir lo que vale la pena tener en un mercado virtual donde la poes铆a de Keats compartir谩 espacio electr贸nico con los haikus de la t铆a Mar铆a’.
- Sobre las instancias de publicaci贸n y prescripci贸n en un mundo en el que lo digital se ha expandido:
‘En medio del caos literario del futuro digital, los lectores se guiar谩n por las huellas de los editores de renombre, distinguibles dentro de un directorio mundial y pluriling眉e 鈥攗na funci贸n que Google parece dispuesta a dominar鈥.
‘Los t铆tulos tambi茅n se colocar谩n en las webs de autores y editores y en webs de intereses espec铆ficos en las que las biograf铆as de Napole贸n y los manuales para entrenamiento de perros ser谩n evaluados por cr铆ticos competentes, y descargados directamente desde el autor o el editor al usuario final mientras el software distribuye de forma adecuada el precio de la compra, trascendiendo las f贸rmulas tradicionales. Eliminados los gastos de inventario, env铆os y devoluciones, los lectores pagar谩n menos, los autores ganar谩n m谩s, y los editores, libres ya de sus estructuras obsoletas, podr谩n sobrevivir y prosperar’.

- Sobre la calidad tanto de lo que se ha escrito como de lo que se escribir谩:
‘La buena cr铆tica sobre temas generales ser谩 tan excepcional y necesaria como siempre y sobrevivir谩, como siempre ha ocurrido, en versi贸n impresa y en l铆nea seg煤n la preferencia de los lectores’.
- Sobre las transformaciones que sufre la estructura de las empresas editoriales en un mundo en el que lo digital se ha expandido:
‘El coste del acceso para los futuros editores ser谩 m铆nimo, requiriendo solamente el mantenimiento del equipo editorial y sus servicios de apoyo inmediato pero sin el gasto de las instalaciones tradicionales de distribuci贸n y de las distintas jerarqu铆as de gesti贸n’.
- Sobre la vulnerabilidad de los contenidos digitales y el uso de un modelo de acceso a 茅stos por suscripci贸n a t茅rmino fijo:
‘El contenido digital es fr谩gil. Por lo tanto mantener a salvo los libros de depredadores y entrometidos electr贸nicos, as铆 como de los azares del almacenamiento electr贸nico es esencial. La reciente eliminaci贸n por parte de Amazon de 1984 de Orwell 鈥攁 petici贸n de su editor鈥 de los Kindle de aquellos usuarios que hab铆an descargado la novela, sugiere la facilidad con la que los archivos pueden borrarse sin advertencia o permiso, un azar inestable de la distribuci贸n electr贸nica. En Dinamarca la m煤sica descargada por suscripci贸n se autodestruye cuando la suscripci贸n expira. Lo mismo ocurre con mi suscripci贸n anual al Oxford English Dictionary, a menos que yo la renueve. Muchos otros materiales de referencia que suelen ser sensibles al tiempo y por esa raz贸n nunca se han impreso y encuadernado se est谩n vendiendo por suscripci贸n renovable. Si yo fuera editor hoy, considerar铆a un modelo de alquiler renovable para todas las descargas de e-books 鈥攍a 鈥渂iblioteca de pr茅stamo鈥 de la 茅poca de la Depresi贸n鈥 que refleja m谩s coherentemente la relaci贸n condicional, reforzada por los derechos digitales de gesti贸n, existente entre el proveedor de los contenidos y el usuario final’.
Sobre el rol del patrimonio escrito en la preservaci贸n de nuestra cultura:
‘Me gustar铆a a帽adir algunas palabras con respecto a la evoluci贸n de mi propio inter茅s por la digitalizaci贸n. Desde el principio de mi carrera he estado obsesionado con la preservaci贸n y la distribuci贸n del fondo editorial 鈥攍ibros publicados anteriormente y a煤n en circulaci贸n que son un componente indispensable para la estabilidad de un editor. En este sentido, es justo decir que la edici贸n de libros es m谩s que un negocio. Sin los contenidos de nuestras bibliotecas 鈥攏uestro fondo editorial colectivo, nuestra memoria cultural鈥 nuestra civilizaci贸n se colapsar铆a’.
Sobre la manera como ha cambiado el negocio del libro (debido en gran parte a la transformaci贸n demogr谩fica que han sufrido las ciudades durante las 煤ltimas d茅cadas):
‘Este cambio demogr谩fico provoc贸 un vuelco en el negocio del libro ya que los distribuidores minoristas, incapaces de almacenar grandes fondos editoriales, exigieron una alta rotaci贸n, con frecuencia de t铆tulos ef铆meros. Los autores m谩s vendidos cuya lealtad a sus editores hab铆a sido la norma, eran ahora fichas en un casino de alto riesgo: una gran ayuda para autores y agentes con sus irrecuperables anticipos y una pesadilla para los editores que soportan todo el riesgo y tienen suerte si salen sin ganar ni perder. Mientras tanto los fondos editoriales continuaron disminuyendo. Las casas m谩s peque帽as, incapaces de tomar riesgos, se fusionaron con otras m谩s grandes y 茅stas eventualmente cayeron en brazos de los grandes grupos de hoy’.
Interesante, 驴no?
Creo que el tema da para montar una buena discusi贸n.
* nota: a quien encuentre gazapos en esta “traducci贸n libre”,聽le agradecer茅 si me hace el favor de se帽al谩rmelos.