Miércoles, julio 30, 2014 entrada categorizada en: lecturas de verano

lecturas para el verano

Las vacaciones de verano ya empezaron para muchos mientras que para otros lo harán durante el mes de agosto, que está a punto de comenzar. Para mí las vacaciones siempre son un buen momento para ponerme al día en lecturas. Seguramente muchos de ustedes tienen un listado de lecturas pendientes que ha ido creciendo a lo largo del año. Mi listado personal de lecturas pendientes crece a pasos acelerados y no creo que vaya a dejar de hacerlo.

 

Hoy quiero dejarles algunas recomendaciones a quienes no sepan qué leer durante sus vacaciones de verano y les gusten las obras que hablan sobre los libros, la edición, la lectura y sus alrededores. Si aún no han leído los siguientes libros, tómense el mes de agosto para leerlos y evitar que entren a formar parte de su listado personal de lecturas pendientes:

 

No leer, de Alejandro Zambra

Ediciones UDP

Santiago de Chile, 2010

 

Llamémosla Random House, de Bennett Cerf

Trama editorial

Madrid, 2013

 

Plano americano, de Leila Guerriero

Ediciones UDP

Santiago de Chile, 2013

 

Jaime Salinas. El oficio de editor. Una conversación con Juan Cruz

Alfaguara

Madrid, 2013

 

Librerías, de Jorge Carrión

Anagrama

Barcelona, 2013

 

A dos tintas, de Josep Mengual Català

Debate

Barcelona, 2013

 

Aquellos años del boom, de Xavi Ayén

RBA

Barcelona, 2014

 

 

 

LECTURAS_VERANO_2014

 

 

 

Y a manera de bono regalo, les recomiendo un libro cuya lectura me parece imprescindible en estos tiempos de crisis:

 

La utilidad de lo inútil, de Nuccio Ordine

Acantilado

Barcelona, 2013

 

 

 

LA_UTILIDAD_DE_LO_INÚTIL

 

 

¡Qué tengan todos unas felices lecturas de verano!

 

[ el ojo fisgón ] estará de regreso en septiembre, de manera que nos vemos pronto.

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el boom visto por xavi ayén

Durante las últimas semanas he dedicado una parte importante de mi tiempo libre a la lectura de Aquellos años del boom, de Xavi Ayén (RBA, 2014). Aquellos años del boom ofrece a partir de diversos documentos y testimonios una visión de un fenómeno extraordinario de la literatura latinoamericana que se gestó en los años 1960. Este libro que ganó el Premio Gaziel de Biografías y Memorias 2013 es el resultado del riguroso trabajo de investigación de Ayén, que desde una perspectiva que según las necesidades de cada momento se mueve con fluidez entre la panorámica global y el detalle minucioso demuestra un conocimiento extenso y profundo del boom como fenómeno literario, cultural y político. Cuando veo en mi mesa de noche mi ejemplar de Aquellos años del boom imagino con una fascinación tremenda el conocimiento, el mapa mental, la red de relaciones tanto personales como de datos y hechos, el modo de trabajo y las notas de Ayén —lo que inicialmente fue una intuición lo he confirmado en medio de algunas conversaciones que durante el último año he tenido con Marcel Ventura, nuestro amigo en común que conoce de cerca el making-of de este libro—. Recomiendo leer el artículo “El método Ayén” que Llàtzer Moix escribió hace unas semanas para el especial “Cuando Barcelona hizo boom” del suplemento cultura/s, del diario La Vanguardia.

 

Como autor, la mayor parte del tiempo Ayén parece una figura invisible que de repente se implica personalmente y se expone en su relato cuando éste lo exige. Con respecto al boom dice Ayén en el último párrafo de la introducción de su libro:

 

‘A mí me gusta verlo, sencillamente, como una bonita historia que sucedió en mi ciudad y que acabó, aquel 12 de febrero de 1976, de un modo tan novelesco: con un filete ensangrentado en el ojo de Gabo’.

 

También vemos a Ayén implicado personalmente en su relato cuando dice que ‘el día que el boom llegó a mi ciudad yo todavía no había nacido’, que ‘cuando vine al mundo y, sobre todo, un poco después, la ciudad se convirtió en un parque temático del boom‘ o que ‘a lo mejor me crucé con alguno de aquellos escritores cuando mis padres me llevaban al pediatra, que tenía consulta en el barrio donde todos ellos vivían’. Si quieren conocer el origen de la relación de Ayén con Carmen Balcells o la manera como la agente literaria urdió su encuentro con García Márquez a finales de diciembre de 2005 en México, tendrán que leer Aquellos años del boom.

 

 

 

 

AQUELLOS_AÑOS_DEL_BOOM

 

 

 

Ayén destaca desde el principio la importancia que el libro ha tenido históricamente en Barcelona. Y en los anteriores fragmentos de las primeras páginas de su libro es evidente que para Ayén la ciudad juega un rol protagónico en el desarrollo del boom. A continuación veremos algunos ejemplos en los que se abordan estos dos temas que están estrechamente relacionados.

 

- Sobre la relación entre Barcelona y los libros:

 

‘Junto a la arquitectura de Gaudí y los triunfos deportivos del Barça, hay algo relacionado con el libro que forma parte del complejo ADN de los barceloneses. Los primeros impresores de la ciudad se remontan al siglo XV, poco después de que el invento de Gutenberg fuera introducido en la península Ibérica. La industria editorial es uno de los pilares que permiten a la segunda urbe española disputar la supremacía a Madrid. Barcelona, mediana población mediterránea, es, también, el origen del Día Mundial del Libro, fiesta que se ha expandido por diversos países y que la Unesco universalizó en 1995′.

 

- Sobre la manera como Barcelona atrajo a escritores latinoamericanos anteriores al boom como Domingo Faustino Sarmiento, Rubén Darío, Rómulo Gallegos y José María Vargas Villa:

 

‘Los autores del boom no fueron los primeros latinoamericanos en llegar a la ciudad’.

 

- Sobre el rol de Barcelona como capital cultural latinoamericana:

 

‘Algo sucedió para que en poco más de diez años la ciudad pareciera otra, para que entrados los setenta se convirtiera en la capital de la cultura latinoamericana.

Vargas Llosa recuerda que “autores de toda América Latina llegaban a Barcelona con el sueño de triunfar. Aquí estaban las editoriales que permitían llegar a públicos más amplios que los pequeños sellos que existían en nuestros países de origen. El clima era muy exultante, se vivía la literatura por todos lados, yo mismo fui jurado de diversos premios. Barcelona se convirtió en la nueva capital cultural de América Latina, como lo había sido París para mi generación. Llegaban jóvenes escritores de todos los países, Argentina, Colombia, Perú, Nicaragua… atraídos por el prestigio y la mitología de la ciudad, con fama de abierta, internacional y capaz de lanzar a un escritor al mundo”. El peruano no tiene duda: “El boom nació en Barcelona” porque “solo hubiera podido nacer en una ciudad donde el libro era el rey y en una circunstancia donde la literatura era la reina”‘.

 

- Sobre Barcelona como punto de encuentro para las figuras relacionadas con el boom:

 

‘Sucedieron cosas muy importantes en Buenos Aires, La Habana y México D. F., pero, en la etapa decisiva que va de finales de los años sesenta a finales de los setenta, Barcelona es, en palabras de Carlos Fuentes, “el meollo del asunto”, el lugar de cita de aquella constelación. Además de los escritores, aquí vivían dos elementos clave para que cuajara el boom: Carlos Barral y Carmen Balcells. “Todos lo sabíamos: había que pasar por Barcelona”, a decir de Fuentes’.

 

- Sobre la expansión y el crecimiento de la cuota de mercado de la edición barcelonesa en Latinoamérica:

 

‘El mundo semiclandestino de las editoriales en lengua catalana, por ejemplo, sale entonces a la luz: no solo Edicions 62, también la nueva Proa en 1964, Curial en 1972, Llibres del Mall en 1973 o Quaderns Crema en 1979. Su fuerza coincide con la de sellos en castellano que van a liderar la edición de todo el mundo hispanohablante. Desde aquí se editarán para toda Sudamérica diccionarios, enciclopedias, novelas, y los libros de Seix Barral, de la colección Biblioteca Básica RTVE (Salvat) o los de Bruguera, entre muchos otros, que llegarán a 300 millones de latinoamericanos. En 1967, la más importante editorial argentina se queja de que la competencia editorial que tradicionalmente han mantenido México, Argentina y España se está desequilibrando en favor de los españoles, que producen 13.000 títulos al año, frente a los 5.000 de Argentina y los 4.000 de México’.

 

- Sobre la influencia de Barcelona en los países latinoamericanos:

 

‘La brasileña Piñón asiente y cree que “quizás los propios catalanes no se dan cuenta de la importancia que Barcelona tiene en Latinoamérica’.

 

Es indudable que hoy en día Barcelona sigue siendo un importante centro de toma de decisiones en el mundo del libro en español debido a la presencia en la ciudad de un buen número de agencias literarias, editoriales y librerías que tienen mucho peso en el sector. Y las recientes fusiones y adquisiciones que dan cuenta del proceso de consolidación de la industria editorial que está en marcha actualmente —con protagonistas como Anagrama, Círculo de Lectores, Feltrinelli, Planeta, Penguin Random House, Prisa ediciones, Tusquets, la cadena de librerías La Central o las agencias literarias Carmen Balcells y Wylie— fortalecen la condición de hub de Barcelona en la edición en el ámbito hispanohablante.

 

Si al peso simbólico de la tradición que es fuente de una gran cantidad de mitos le añadimos su condición de punto de encuentro, es fácil entender la capacidad que tiene Barcelona de atraer a personas vinculadas al mundo del libro y a los distintos oficios de la edición. A menudo estas personas trabajan bien sea de manera sucesiva o bien simultáneamente como escritores, lectores, correctores, redactores, traductores, editores, encargados de prensa o periodistas —es bien sabido que en la edición abundan la rotación en los puestos y las colaboraciones externas—. Quizás durante los últimos cinco años Barcelona haya perdido una parte de su capacidad de atraer y retener a estos profesionales tanto locales como extranjeros, muchos de los cuales han optado por irse a buscar oportunidades laborales en otros países como consecuencia de la crisis económica española.

 

Ya veremos si de aquí a unos años Barcelona sigue conservando su posición dominante en la edición en español o si con el tiempo ésta se desplaza hacia otro centro más potente que tenga una influencia a nivel global no sólo en diferentes mercados, sino también en distintos ámbitos lingüísticos. Me pregunto si es posible que en algún momento la influencia histórica y actual de Barcelona se distribuya entre distintos centros de poder ubicados tanto en Estados Unidos como en Latinoamérica.

 

 

 

 

BCN&BOOM

 

 

 

Como puede verse a continuación, Ayén también aborda en Aquellos años del boom cuestiones como el estado de la industria editorial latinoamericana, la relación de fuerzas entre ésta y la española y las dificultades existentes para la circulación de la obra de los autores latinoamericanos en países diferentes del suyo —sería interesante ponerse a la tarea de comparar qué ha cambiado desde entonces en relación con estos tres aspectos—. Estos temas son abordados bien sea mediante observaciones de Ayén o bien a través de diversos testimonios que éste recoge al respecto.

 

- Sobre el boom como un fenómeno global de la literatura escrita en español:

 

‘Que un colombiano residente en México [García Márquez] publicara en Argentina era un indicio premonitorio del nuevo mercado global en español que iba a abrir el boom. Porrúa ya lo veía así, unos meses antes de publicar la novela [Cien años de soledad]:

“Será el primer caso de un narrador que ha comenzado su carrera literaria fuera del país y que va a convertirse en un escritor extranjero editado en la Argentina. Eso yo creo que sucede porque su temática es latinoamericana”‘.

 

- Sobre el estado de la industria editorial argentina a mediados del siglo XX —años antes de que la española se lanzara a la conquista de Latinoamérica mediante ese proceso de expansión al que hace referencia uno de los fragmentos citados anteriormente—:

 

‘”Nos creíamos, sin duda, la capital del boom —certifica Gloria López, nieta del fundador [de Sudamericana]—, nuestra industria editorial era entonces fuerte, la española no tanto, y toda América Latina leía nuestras traducciones, las argentinas, realizadas por nombres como Borges, Cortázar, Aurora Bernárdez, Bianco, Pessoni…”. Se habla del boom editorial argentino no solo porque los grandes autores internacionales se traducen allí sino por su capacidad de influencia en otros países y porque hay un incremento de ventas notable, que Porrúa asocia a “un crecimiento de la clase media a raíz del proceso de industrialización del país, nacen nuevos lectores, sobre todo jóvenes, universitarios”‘.

 

- Sobre la falta de editoriales en ciertas zonas de la región y las dificultades existentes para la circulación de la obra de los autores latinoamericanos en los diferentes países del ámbito hispanohablante:

 

‘Hay también motivos prácticos para que alguien que quiere emprender la carrera de escritor emigre. La América Latina de la época contaba con editoriales en Buenos Aires, Montevideo, Santiago de Chile y México. Y existían enormes trabas para que los libros circularan de unos países a otros, como denunció el mismo Nicanor Parra. El resto era un páramo. Como apuntaba el poeta venezolano Juan Liscano en 1966:

“En la zona que va desde Panamá a Bolivia prácticamente no hay casas editoras, de tal manera que los escritores de esta zona [...] hallan enormes dificultades para salir a la superficie porque tienen que encontrar la manera de ser tomados por casas ya sea mexicanas, ya sea del sur del continente”‘.

 

 

 

FIGURAS_DEL_BOOM

 

 

 

Como muchos libros periodísticos y de no ficción en general, Aquellos años del boom puede leerse básicamente de tres formas diferentes —ojo, no estoy haciendo un planteamiento como el hecho por Cortázar en Rayuela ni mucho menos—: linealmente de principio a fin, de manera salteada tras abrir cualquier página al azar y siguiéndoles el rastro a personajes específicos a través del índice onomástico. Durante las dos últimas semanas yo he pasado largas horas leyendo Aquellos años del boom de estas tres maneras y podría pasar muchas más haciéndolo.

 

Ayén construye en Aquellos años del boom un relato ameno, sólidamente articulado y rigurosamente documentado que debería convertirse en una lectura de referencia en cualquier lugar donde se enseñe periodismo cultural e historia de la literatura latinoamericana. Aquellos años del boom es un libro que todo aquel que esté interesado en el periodismo cultural y en la literatura latinoamericana debería leer.

 

Espero que Aquellos años del boom llegue muy pronto a las librerías latinoamericanas para que los lectores de los distintos países de Latinoamérica puedan acceder a él porque se trata de un libro que explora a profundidad y desde perspectivas múltiples un capítulo clave de los últimos cincuenta años de nuestra historia. Para mí que a mediados de los años 1990 me inicié como lector con el boom este libro de Ayén será de ahora en adelante una referencia fundamental. Recomiendo leer Aquellos años del boom lápiz en mano —si alguien está buscando una lectura amena para estas vacaciones, ésta es una buena apuesta—. A quienes compren Aquellos años del boom les aseguro que difícilmente encontrarán una mejor manera de gastarse los 26 euros que cuesta el libro.

 

Quienes quieran leer un fragmento de Aquellos años del boom pueden acceder a través de este enlace a sus primeras páginas gracias a la edición en línea del suplemento Babelia, del diario El País.

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librerías y proximidad

Para nadie es un secreto que los actuales son tiempos difíciles para las librerías. De hecho, el discurso sobre la crisis de las librerías —y sobre todas las crisis en general— ya empieza a sonar a lugar común. El origen de la crisis de las librerías se le achaca en distinta medida a diversos factores: la concentración de las ventas en las grandes superficies —El Corte Inglés, Casa del Libro, Fnac, Carrefour, etc.—, el crecimiento del e-commerce, la posición dominante y las malas prácticas de Amazon, la llegada de los e-books y la irrupción de diversos actores provenientes del mundo tecnológico en la venta de éstos —Kindle StoreiBookstoreGoogle PlayKobo, etc.—, los bajos índices de lectura, la creciente importancia tanto de los contenidos no escritos como de los dispositivos conectados a Internet en el uso del tiempo libre o la caída del consumo como consecuencia del mal estado de la economía.

 

A pesar de las dificultades existentes, en ciudades como Barcelona y Madrid mientras algunas librerías cierran otras han abierto. En Barcelona, por ejemplo, recientemente han cerrado Áncora y Delfín, Canuda, Catalonia, Excellence, Espai Proa, Platón y Roquer pero también han abierto Calders, La impossible, La memòria, Nollegiu y varios locales de Re-Read —la cadena low cost, que además ya se implantó en Madrid y Málaga—. A quienes les interese saber lo que viene pasando en este mismo campo en Madrid les recomiendo leer el artículo “El fenómeno de las nuevas librerías madrileñas”, de Paula Corroto. Desconozco en una gran medida lo que está pasando en otras ciudades españolas, así que si alguien tiene información al respecto puede compartirla en la zona de comentarios.

 

 

 

Nuevas librerías barcelonesas

 

 

 

Debido a la lógica y a la evolución del sector retail, en las ventas de libros hay unos pocos gigantes que al acaparar una cuota de mercado enorme vienen quedándose con la mayor parte del pastel. Sin embargo, al mismo tiempo cada vez son más las pequeñas librerías que están construyendo su propia clientela y fidelizándola mediante una oferta de productos y servicios que obedece a sus necesidades e intereses —de la misma manera como la creciente concentración de la propiedad de la industria editorial viene desarrollándose paralelamente al boom de la edición independiente—. Se trata de librerías que están trabajando de una manera que las diferencia de las grandes cadenas o de las tiendas de e-commerce y que están atendiendo públicos a los que éstas no están en capacidad de llegar o que quizás ni siquiera les interesan. En fin, aunque el mercado parezca estrecharse estas librerías están abriéndose un lugar en él.

 

Es verdad que debido en parte a las razones mencionadas en el primer párrafo de esta entrada hoy en día en España las librerías están teniendo serias dificultades para sobrevivir. Pero también es cierto que los habitantes de muchas grandes y medianas ciudades españolas y europeas pueden presumir de tener al alcance de la mano un puñado de librerías de un cierto nivel —algunas excelentes, unas muy buenas y otras menos buenas—. A diferencia de lo que sucede en muchas urbes latinoamericanas y estadounidenses, los habitantes de estas ciudades españolas no sólo viven en un entorno poblado de librerías sino que además normalmente no tienen que recorrer grandes distancias para llegar a ellas. Hace unos meses un amigo mexicano me contó que la librería más cercana a su casa en México D. F. está a unos seis kilómetros de distancia de allí. En la Esquerra de l’Eixample que es el barrio de Barcelona donde vivo, por ejemplo, hay unas cuantas buenas librerías de distintos tipos —varias de ellas especializadas— y no me sorprendería que próximamente abrieran algunas más. Y luego el barrio también cuenta con un buen número de librerías papelerías, cuya oferta se centra sobre todo en best sellers y libros de actualidad que normalmente tienen una rotación bastante alta.

 

Aparte de la calidad de su selección de libros —que en algunos casos supone una cierta especialización—, del ejercicio de un rol prescriptor, de las actividades y espacios que ofrecen o de su singularidad, quizás la proximidad sea una de las cartas que más réditos puede darles a las pequeñas librerías para diferenciarse y posicionarse de cara al resto del sector, a su entorno y a su clientela. Está claro que en el ámbito de las librerías también pueden calar la actitud, las prácticas y el discurso con respecto al comercio de proximidad y pequeño que a menudo se ve en el caso de los productos alimentarios, en el que además el reclamo con respecto al consumo de lo local viene adquiriendo una creciente importancia —que en algún punto quizás llegue a ser equiparable a la adquirida por lo orgánico, lo ecológico o lo biológico, cuyos productores y comercializadores a menudo también apelan a la proximidad del origen de los alimentos, a la ausencia de intermediarios y al uso de prácticas de comercio justo—. Al fin y al cabo por distintas razones de carácter económico, social y cultural no es lo mismo comprar en una pequeña librería de barrio que en un local de una cadena mediana como La Central o Laie, en una gran superficie como Casa del Libro o Fnac o en una plataforma de e-commerce como Amazon.

 

 

 

Productos locales

 

 

 

Su condición de comercio de proximidad puede ser una de las mayores fuentes de ventaja competitiva para las pequeñas librerías que a menudo están en barrios residenciales y no en zonas estrictamente comerciales porque les permite convertirse en un actor fundamental de la vida de sus comunidades. Como lo hacen las verdulerías, los bares, las panaderías, las mercerías, las charcuterías, las peluquerías o las carnicerías, las pequeñas librerías pueden asumir un papel protagónico en la construcción de eso que se conoce como “la vida de barrio”. El colectivo Llibreters de Gràcia es un caso interesante no sólo del papel que desempeñan las librerías en la construcción de la vida de barrio, sino también de la importancia que tiene la puesta en marcha de iniciativas colectivas por parte de actores de un mismo gremio y/o sector.

 

Las librerías están frente a la oportunidad de jugar un rol clave en la dinamización cultural tanto de las ciudades como de su entorno más inmediato. Una librería puede ser el escenario de toda una serie de actividades relacionadas con el libro, la lectura o los temas asociados a la oferta que hay en sus estanterías —lo cual es muy claro cuando hay una especialización determinada como en el caso de Abracadabra o de Le Nuvole en Barcelona—. Por otro lado, el caso de una librería como Pequod Llibres es la demostración de que un espacio minúsculo puede albergar una intensa actividad cultural y convertirse en un dinamizador de su entorno próximo.

 

 

 

I didn't buy it on Amazon

 

 

 

El establecimiento de un contacto estrecho y de una relación fluida con su clientela es una de las claves para el buen ejercicio de un rol prescriptor por parte del librero. Quizás las pequeñas librerías de barrio tengan una mayor facilidad para entablar un contacto y una relación de estas características que permitan acceder a un conocimiento profundo de las necesidades y los intereses de los clientes y distinguir aquellos finos matices que seguramente los algoritmos más complejos no están en capacidad de captar. En estos tiempos en los que las grandes superficies, la dependencia de los dispositivos móviles a la hora de relacionanos con el entorno tanto social como físico y de usar nuestro tiempo libre, el e-commerce, las comidas rápidas, los productos y servicios low cost o el turismo masivo tienden a imponerse, también ganan cada vez más terreno el consumo de productos y el comercio locales o el movimiento slow —que no debe gustarles nada a los inventores de Spritz, la aplicación que permite leer mil palabras por minuto—.

 

Así como a la industria editorial se le acusa de sobreproducir, vale la pena preguntarse si en España actualmente hay demasiadas librerías y qué tan óptima es la distribución geográfica de éstas —porque no es lo mismo vivir en una ciudad grande o mediana que en un pequeño pueblo—. La búsqueda de posibles respuestas a estas preguntas debería no sólo tener en cuenta los índices de lectura y de compra de libros, sino también examinar estos datos en el actual contexto de crisis económica y de cambio de paradigma en la edición.

 

Antes de terminar aprovecho para destacar la iniciativa Yo amo mi librería promovida por Txetxu Barandiarán, que invita a construir de manera colaborativa un mapa de librerías.

 

 

 

Llibreters de Gràcia

 

 

 

Finalmente, para complementar la reflexión recomiendo la lectura de los siguientes artículos:

 

“¿Defender a todas las librerías?”, de Txetxu Barandiarán.

- “Mapa de librerías independientes en España (1): las demasiadas librerías” y “Mapa de librerías independientes en España (2): líderes del absurdo”, de Bernat Ruiz Domènech.

“Que no nos expropien el concepto de librería”, de Lucía Lijtmaer.

- La serie “Librerías con encanto”, de la revista Jot Down —cuya autora es Raquel Blanco—.

3 Comentarios en “librerías y proximidad”

impresiones de la filbo: una cita imprescindible

Un poco más de dos semanas después de haber regresado de la 27ª Feria Internacional del Libro de Bogotá (FilBo) aprovecho para comentar algunas de mis impresiones con respecto no sólo a ésta, sino también al ecosistema del libro en Colombia. Como podrán ver en esta entrada, tengo la impresión de que desde hace varios años la FilBo y el ecosistema del libro en Colombia vienen sufriendo una evolución bastante positiva y ganando potencia.

 

En relación con la FilBo hay varias cosas que considero que vale la pena destacar:

 

- la oferta de libros: durante la FilBo se concentra en un solo lugar una parte importante de la oferta editorial del mercado colombiano. Además de los títulos vivos del catálogo de las editoriales tanto nacionales como extranjeras que comercializan su producción en Colombia, en la FilBo hay un gran mercado de saldos que atrae a quienes buscan libros baratos y/o descatalogados.

- la programación cultural: las actividades culturales que hay en la FilBo no sólo son muchas y muy variadas, sino que además cuentan con una gran asistencia de público. Como invitado de honor, Perú montó un pabellón y una programación cultural verdaderamente impresionantes.

- la programación para profesionales: la FilBo cada vez ofrece más actividades para profesionales como la rueda de negocios —organizada conjuntamente por Proexport, la Cámara Colombiana del Libro y Corferias, los Foros del libro y el seminario Derecho de autor: los nuevos modelos de negocio de la industria editorial. La realización de estas actividades es importantísima para el sector del libro y según los comentarios que he oído el balance de quienes asistieron a ellas es muy positivo.

- el tráfico de público: los habitantes de Bogotá asisten masivamente a la FilBo, que según la Cámara Colombiana del Libro este año contó con 452.000 visitantes. La afluencia de público a la FilBo se ve en los diferentes espacios de Corferias como los pabellones en los que se encuentran los stands, los auditorios donde se desarrollan las actividades que conforman su programación cultural, la Plaza de Banderas o la plazoleta de comidas. La FilBo viene consolidándose como un punto de encuentro fundamental no sólo para los habitantes de Bogotá en su condición de ciudadanos, consumidores y lectores, sino también para los actores del sector.

 

 

 

 

 

 

Es evidente que durante los últimos años la FilBo ha sufrido una transformación positiva. En mi condición tanto de observador externo como de participante he notado un cambio tanto cualitativo como cuantitativo entre la FilBo de 2009 y la de 2014 —en 2013 no percibí mayores transformaciones quizás porque sólo asistí como visitante—. Tengo entendido que esta transformación es en gran parte el resultado del trabajo del equipo que Diana Rey lidera desde hace varios años. Salta a la vista que el trabajo de este equipo es un proceso cada vez más consolidado. Por lo que a mí me corresponde así como por lo que pude ver, esta clara la importancia del papel que en esta edición de la FilBo jugó Adriana Martínez-Villalba —quien reemplazó a Juan David Correa en la coordinación de la programación cultural—.

 

Me parece importante llamar la atención sobre el rol que vienen jugando en la construcción y en el fortalecimiento del ecosistema del libro en Colombia ciertos actores de distintas naturalezas que desde sus respectivos ámbitos de actuación están interviniendo en el desarrollo del sector editorial: por un lado, entidades públicas nacionales y locales como el Ministerio de Cultura, la división cultural del Banco de la República, el Instituto Distrital de las Artes (IDARTES), la Biblioteca Nacional, el Instituto Caro y Cuervo, la Dirección Nacional de Derecho de Autor (DNDA) o el Centro para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC) —que es un organismo intergubernamental perteneciente a la UNESCO—; y, por otro lado, organizaciones gremiales como la Cámara Colombiana del Libro, la Asociación Colombiana de Libreros Independientes (ACLI), la Red de Editoriales Independientes Colombianas (Reic) o La Ruta de la Independencia. En algunos escenarios concretos existe una dinámica de colaboración fundamental entre algunos de estos actores, que no sólo se ocupan de cumplir sus propios objetivos sino que además están trabajando coordinadamente en el diseño y el desarrollo de programas y acciones puntuales que buscan contribuir al fortalecimiento del ecosistema del libro en Colombia.

 

Me llama particularmente la atención la efervescencia que hay en el ámbito de la edición independiente. En este segmento hay un buen número de editoriales consolidadas —Babel, Común Presencia, El Áncora, La Carreta y Tragaluz—, en vías de alcanzar la madurez —Diente de león, Icono, La iguana ciega, La silueta, Pluma de Mompox o Taller de edición Rocca— y emergentes —Destiempo, El Peregrino, Go Up Cómics, Jardín, Laguna, La valija de fuego, Luna, Rey + Naranjo y Robot—. Personalmente considero que LagunaRey + Naranjo y Robot son algunas de las editoriales emergentes del ámbito de la edición independiente en Colombia que hoy en día están haciendo las propuestas más interesantes a través de sus catálogos.

 

La situación de las librerías en Colombia no deja de ser preocupante porque el tejido librero sigue siendo escaso y débil. La mayor parte de las librerías colombianas están concentradas más que en Bogotá, en unas pocas zonas de la ciudad. Y para mucha gente los puntos de venta de libros más cercanos son los locales de la Librería Nacional y las grandes superficies tipo Éxito y Jumbo que solamente se encuentran en las principales ciudades del país. En principio la escasez y la concentración geográfica de las librerías en Colombia debería favorecer e incentivar el crecimiento de las ventas vía comercio electrónico y representar una oportunidad para las grandes plataformas que comercializan tanto libros en papel como e-books. La Cámara Colombiana de Comercio Electrónico (CCCE) estima que en 2013 el comercio electrónico generó en Colombia ingresos por 2.500 millones de dólares. Las tasas de bancarización de la población, la seguridad en las transacciones y la confianza de los consumidores son algunos de los aspectos en los que es necesario trabajar para darle un impulso al comercio electrónico en Colombia de manera que —por hablar sólo del tema que nos ocupa— las personas puedan comprar libros siempre que se les antoje sin importar si tienen una librería cerca o no.

 

 

 

 

 

 

Finalmente, quiero destacar que la presencia en la FilBo de una gran cantidad de representantes de la edición española —muchos de ellos latinoamericanos, por cierto— confirma que hoy en día el mercado colombiano le ofrece a ésta grandes oportunidades de negocio. Está claro que mientras la recuperación económica no sea una realidad en España el mercado latinoamericano seguirá siendo no sólo lo que Manuel Gil llama “un caladero natural”, sino también una posible carta de salvación para toda la industria editorial española —es decir, no sólo para los grandes grupos que desde hace tiempo tienen filiales en muchos países de la región—.

 

Yo espero poder seguir yendo cada año a la FilBo y a quienes tengan la oportunidad de ir les recomiendo que no dejen de hacerlo. Si quieren conocer un punto de vista diferente del mío, les aconsejo la lectura de la primera y la segunda entrega de las crónicas de la FilBo de Manuel Gil.

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foros del libro en la filbo

En la 27ª Feria Internacional del Libro de Bogotá (FilBo) que empieza hoy martes 29 de abril y cuyo invitado de honor es Perú se celebrará la quinta edición de Foros del libro. El título de esta nueva edición de Foros del libro que tendrá lugar entre los próximos lunes 5 y jueves 8 de mayo es “Editar hoy: retos y posibilidades del mercado del libro”. En Foros del libro participarán figuras del mundo editorial que provienen de distintos países del ámbito hispanohablante: autores, scouts, agentes literarios, editores, libreros y periodistas. Como puede verse, se trata de profesionales vinculados con diferentes eslabones de la cadena de valor que están vinculados con una amplia gama de empresas y organizaciones del sector.

 

 

 

 

 

 

Cada día del evento se abordará una temática diferente como puede verse a continuación:

 

Lunes 5 de mayo: Hablan los editores

- La construcción de un catálogo independiente en tiempos de crisis. Participan Margarita Valencia y Maria Osorio.

Editores y medios. Participan Valeria Bergalli, Juan David Correa, Carolina López y Aurelio Major.

Librerías y editores. Participan Jorge Carrión, Manuel Gil y Felipe Ossa.

Martes 6 de mayo: Tres casos de internacionalización

La literatura colombiana reciente en los mercados internacionales. Participan Martín Gómez, José Hamad y Víctor Hurtado.

México y España: la edición más allá de las fronteras. Participan Diana Hernández, Adriana Martínez y Santiago Tobón.

Sin Metadatos no hay ventas. Participa Jesús Peralta.

Miércoles 7 de mayo: Actores de la cadena editorial

La consolidación de un catálogo: dos casos exitosos. Participan Juan David Correa, Enrique Redel y Julián Rodríguez.

La unión hace la fuerza. Asociaciones de editores independientes de Colombia y Perú. Participan Catalina González y Felipe González.

Marketing editorial: nuevas tendencias. Participan Martín Gómez, Patricio Pron, Santiago Tobón y Sergio Vilela.

Jueves 8 de mayo: Derechos de autor y nuevos modelos de negocio

El derecho de autor y la edición nacional e internacional. Participan José Luis Caballero, Enrique González Villa y Fernando Zapata.

Nuevos modelos de negocio en la era digital. Participan Iván Darío Agreda, Jaime Iván Hurtado, Robert Kidd, Suanny Pabón, Luis Fernando Páez y Oswaldo Peñuela Carrión.

 

 

 

 

 

 

La evolución de la FilBo a lo largo de sus casi treinta años de existencia es impresionante. En el campo profesional puedo ver una diferencia tremenda entre lo que era la FilBo cuando participé en 2009 y lo que es hoy en día. Durante los últimos años la FilBo viene consolidándose como uno de los puntos de encuentro más importantes para los actores de la industria editorial del ámbito hispanohablante —ver lo que comenté desde una perspectiva más amplia con respecto a este tema en la entrada “centros, periferias, redes y hubs—. En Hispanoamérica ya hay un circuito de ferias del libro más que consolidado en el que la FilBo continúa ganando relevancia, quizás siguiendo los pasos de los dos grandes referentes de la región: GuadalajaraBuenos Aires.

 

Quizás la creciente importancia de la FilBo sea un reflejo de la movida que con una intensidad cada vez mayor está teniendo lugar en el mundo editorial y librero, mayoritariamente en Bogotá y en menor medida en otras ciudades colombianas como Medellín, Barranquilla, Cali y Bucaramanga. Esta movida está siendo liderada en gran parte por entidades públicas como el Ministerio de Cultura, la división cultural del Banco de la República, el Instituto Distrital de las Artes (IDARTES) o la Biblioteca Nacional así como por organizaciones gremiales como la Cámara Colombiana del Libro, la Asociación Colombiana de Libreros Independientes (ACLI), la Red de Editoriales Independientes Colombianas (Reic) o La Ruta de la Independencia. Todos estos actores vienen jugando un verdadero papel de dinamización cultural cuyos resultados se expresan en la emergencia de interesantes propuestas de dos tipos: catálogos editoriales y actividades culturales.

 

Vale la pena citar algunas cifras con respecto a la 26ª edición de la FilBo, que en 2013 tuvo a Portugal como invitado de honor:

 

Resultados de la 26ª FilBo:

- 433.000 visitantes durante los 14 días de la feria, superando en un 10% los visitantes de la versión anterior.

23.000 asistentes a la Noche de los Libros, realizada el viernes 26 de abril.

- Más de 420 expositores ofrecieron lo mejor de su catálogo editorial.

- Más de 1.000 sellos editoriales presentes.

- 63.000 nuevos lectores. Estudiantes de colegios públicos y privados visitaron la feria, y participaron de visitas guiadas, talleres y actividades lúdicas.

- 23 pabellones y cerca de 150.000 m2 de exposición.

- 823 periodistas nacionales e internacionales fueron acreditados para su asistencia a la feria.

- 2.076 notas de prensa en medios nacionales, valoradas en $16.339.618.468 millones de pesos.

Rueda de negocios (realizada por Proexport, la Cámara Colombiana del Libro y Corferias):

- USD 12.4 millones de dolares cerrados en acuerdos comerciales.

- Asistencia de 100 compradores internacionales provenientes de 20 países.

- 220 exportadores colombianos asistentes.

- 1300 citas de negocios programadas.

Programación cultural e invitados:

- 1.200 actividades culturales durante los 14 días de la feria.

- Más de 400 invitados nacionales e internacionales entre escritores, periodistas, poetas, ilustradores y artistas.

- 35 conversaciones que le cambiarán la vida. Franja central con invitados como el premio nobel de literatura JMG Le Clézio.

Portugal, país invitado de honor 2013:

- 20.000 ejemplares en portugues y español en la librería del pabellón del país invitado de honor.

- 23 escritores y poetas invitados.

- 32 títulos traducidos al español.

- Exposición de 31 ilustraciones de artistas destacados del país invitado.

 

 

 

 

 

Felicitaciones al equipo de la Cámara Colombiana del Libro por lo que ha logrado a lo largo de casi tres décadas de existencia de la FilBo, sobre todo durante estos últimos cinco años.

3 Comentarios en “foros del libro en la filbo”
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