archivo del abril, 2007

Viernes, abril 20, 2007 categorizado bajo best sellers, librerías, novedades editoriales

de paseo por las librerías / mesa de novedades [ 3 ]

Ubicada en el número 4 de la calle Cardenal Casañas del centro de Barcelona, Documenta es una pequeña librería cuya oferta de libros en las distintas vertientes de la literatura y del ensayo es bastante selectiva y parece restringirse a lo fundamental —al fin y al cabo el espacio es reducido y todo libro que no obedezca a este criterio hace estorbo—. Seguramente debido a lo anterior y a la calidez de sus propietarios, durante sus 32 años de existencia Documenta ha logrado consolidar una clientela más o menos fija que tiene la certeza de que allí no tendrá que dar mayores rodeos para encontrar aquellos libros que se ajustan a sus intereses. Me imagino que gracias a eso ha logrado sobrevivir en medio de estos tiempos de grandes superficies y de plataformas globales de venta por Internet.

Documenta tiene varias mesas de novedades de carácter temático organizadas más o menos de la siguiente manera: ficción literaria en español; ensayo sobre artes plásticas, cine y arquitectura; literatura policíaca, cocina y ensayo de ciencias sociales; narrativa en catalán; poesía; libros de bolsillo, best sellers y libros de viaje.

A continuación presento un listado de algunos de los títulos que encontré ayer en las mesas de novedades de Documenta —hago énfasis en la de ficción literaria en español, que es la que más me interesa—.

Librería: Documenta (Cardenal Casañas, 4)

Fecha: jueves 19 de abril de 2007 (7.42 p.m.)

Algunos libros de la mesa de novedades:

- Primera nieve en el monte Fuji, de Yasunari Kawabata

- Sociedades movedizas, de Manuel Delgado

- Llévame contigo, de M. J. Hyland

- El secreto del mal, de Roberto Bolaño

- Barnaby Rudge, de Charles Dickens

- Cien cartas a un desconocido, de Roberto Calasso

- El retorno de Filip Latinovicz, de Miroslav Krleža

- Arthur & George, de Julian Barnes

- Siete cuentos fronterizos, de Georges Moustaki

- Delicioso suicidio en grupo, de Paasilinna Arto

- Mercado de espejismos, de Felipe Benítez Reyes

- Cosas que hacen BUM, de Kiko Amat

- Realidades de humo, de María Zaragoza

- Recuerdos de Gustav Mahler, de Alma Mahler

- Complicada bondad, de Miriam Toews

- Hoy, Júpiter, de Luis Landero

- Viajes por el Scriptorium, de Paul Auster

- Primero estaba el mar, de Tomás González

- Esta historia, de Alessandro Baricco

- Pequeñas memorias, de José Saramago

- La muerte de Matusalén, de Isaac Bashevis Singer

- A paso de cangrejo, de Humberto Eco

- Encyclopèdie, de Philipp Blom

- El corazón helado, de Almudena Grandes

- Otra noche de mierda en esta puta ciudad, de Nick Flynn

- Profundidades, de Henning Mankell

- Para no sufrir más. El Buda en el mundo, de Pankaj Mishra

- Flores azules, de Raymond Queneau

- El niño del pijama a rayas, de John Boyne

- Pájaros a punto de volar, de Patricia Highsmith

- Los ejércitos, de Evelio Rosero

- El orientalista, de Tom Reiss

Jueves, abril 19, 2007 categorizado bajo best sellers, edición

algunos datos sobre el mercado editorial

Los datos no son más que un listado de variables a las que se le han asignado valores y, por lo tanto, en sí mismos no dicen nada. De hecho, la principal fuente de aporte en una investigación no proviene de los datos mismos sino del marco teórico y de las herramientas interpretativas que se utilicen como punto de partida para analizarlos.

En su edición del pasado domingo el suplemento de libros de The New York Times incluye algunos datos interesantes sobre ciertos aspectos del mercado editorial global. Obviamente la elección tanto de los aspectos como de los mercados abordados es bastante arbitraria. De hecho, está claro que hay un énfasis particular en los mercados más grandes.


Varias cosas llaman la atención en esta primera ficha:

- el bajo porcentaje de libros traducidos que se publican en Estados Unidos —que, sin lugar a dudas, contrasta con las tasas de traducción de libros estadounidenses en otros países y no hace más que reafirmar la hegemonía del inglés—

- la distribución por países de origen de los libros traducidos que se publican en Estados Unidos

En la ficha ‘Import – export business…’ se destaca el monto de la inversión que hace el Ministerio de Cultura de Francia en la financiación de la traducción a otras lenguas de libros escritos en francés —una evidencia clara del peso de la tradición estatista y chauvinista de ese país— para promover la cultura francesa y la francofonía.

En la lista de los best sellers de ficción en el ámbito internacional correspondiente a 2006 —en la cual la presencia de Dan Brown y de J. K. Rowling era más que predecible— sobresalen dos hechos:

- el alcance de una dimensión global por parte de La sombra del viento —de Carlos Ruiz Zafón— y de La catedral del mar —de Ildefonso Falcones—

- el éxito comercial de una obra de ficción literaria de buena calidad como Brooklyn Follies —de Paul Auster, quien en medio de todo ya es un autor posicionado en un nicho compuesto por lectores de muchos tipos—

Considero que los datos que presenta Jascha Hoffman sirven para hacer un mapeo a vuelo de pájaro del mercado editorial y para identificar la dimensión, los hitos y los límites de éste.

Miércoles, abril 18, 2007 categorizado bajo concentración, periodismo ciudadano

el ‘reportero ciudadano’ y los grandes medios

Pasó en las bombas del 7 de julio de 2005 en Londres y volvió a pasar el lunes, tras la matanza de 32 personas en la universidad Virginia Tech: las primeras imágenes de los acontecimientos fueron suministradas por personas del común y no por los grandes medios de comunicación. Valiéndose de sus teléfonos móviles o de sus cámaras digitales para registrar los hechos casi mientras estaban sucediendo, quienes estaban cerca del lugar de la acción se les adelantaron una vez más a las grandes networks de radio y televisión de cobertura nacional —que terminaron basando en estas primeras imágenes su cubrimiento de la tragedia—. De hecho, en cerca de ocho horas el video filmado por un estudiante de origen palestino llamado Jamal Albarghouti recibió más de dos millones de visitas en el portal de CNN.

El hecho de que hoy en día cualquier persona que tenga una cámara para tomar fotos o grabar videos y un computador con acceso a Internet esté en capacidad de producir y poner a circular contenidos que en muy poco tiempo pueden llegar a ser vistos por millones de personas no significa que los grandes medios vayan a quebrarse como consecuencia de un eventual auge de lo que se conoce como ‘periodismo ciudadano’, ni que un clic sea suficiente para dar el salto a la fama ni mucho menos que ahora sea facilísimo hacer lo que tanto trabajo les ha costado a Ryszard Kapuściński o a Jon Lee Anderson. Finalmente el acceso a la información de primera mano no es más que un punto de partida del cual se puede prescindir si se tiene la destreza necesaria para ganarse la confianza del público articulando relatos consistentes a partir de los cables de noticias que envían las agencias de prensa.


Lo que sí sugiere esta idea del ‘reportero ciudadano’ es que los medios tradicionales —cuya propiedad tienden a concentrar cada vez más los grandes grupos multimedia— han perdido el monopolio de la movilización de la opinión pública, sobre todo cuando se trata de temas de interés puramente local. Creo que los medios tradicionales pueden aprovechar su capacidad de acceder rápidamente a fuentes de todo tipo y de contrastar los testimonios de éstas —es decir, de procesar la información en bruto con el propósito de darle valor agregado— para seguir marcando una diferencia importante con respecto a lo que está en capacidad de producir el ciudadano de a pie. Sin embargo, para hacerlo es necesario que le apuesten al fortalecimiento de su credibilidad no sólo porque para un medio de comunicación no hay patrimonio más valioso ni fuente de prestigio más importante que ésta sino también porque cada vez tenemos más argumentos de peso para sospechar de las empresas pertenecientes a los grupos multimedia.

Si, por el contrario, continúan incurriendo en los mismos errores que los han llevado a perder su credibilidad, en el mediano y en el largo plazo los medios tradicionales corren el riesgo de ver cómo las fuentes independientes siguen ganándoles terreno en términos de capacidad de movilización de la opinión pública —sobre todo en el ámbito tanto de lo local como de la discusión especializada en torno a temas específicos—.

Martes, abril 17, 2007 categorizado bajo edición, literatura latinoamericana

¿bolañomanía?: especial sobre bolaño en ‘babelia’ y reseña de ‘los detectives salvajes’ en ‘the new york times’

Después de haber publicado en las lecturas del fin de semana pasado el texto ‘Nadie es profeta en su tierra‘ que apareció en el suplemento Radar Libros de Página/12, quisiera destacar dos cosas más a propósito de Roberto Bolaño:

1. el especial que le dedicó el sábado 14 de abril Babelia, el suplemento cultural de El País, titulado ‘El legado de Roberto Bolaño’.

2. la reseña de Los detectives salvajes publicada el domingo en el suplemento de libros de The New York Times —la editorial Farrar, Straus & Giroux acaba de lanzar la traducción al inglés—.

En el especial de Babelia algunas figuras como Darío Jaramillo, Juan Villoro, Javier Cercas y Edmundo Paz Soldán hacen una aproximación —en ocasiones más afectiva que crítica— a la obra de Bolaño.

La reseña de Los detectives salvajesThe Savage Detectives—, escrita por James Wood, llama la atención porque el hecho de que la crítica estadounidense se ocupe de una de las grandes novelas de Bolaño representa la conquista por parte de su obra de un lugar en el circuito editorial anglosajón —tan reacio a incorporar a autores que escriben en otras lenguas—.

Lunes, abril 16, 2007 categorizado bajo concentración, edición, editores, feria del libro de bogotá

debate sobre la concentración de la industria editorial en el encuentro internacional de editores literarios de la XX feria del libro de bogotá


La realización del Encuentro Internacional de Editores Literarios, que tendrá lugar en el marco de la XX Feria Internacional del Libro de Bogotá que empieza el próximo 19 de abril, pone sobre el tapete un problema típico de la globalización como es la concentración de la industria editorial. Editores de distintos países se reunirán en Bogotá para discutir acerca del panorama actual de la industria editorial y para buscarle salidas a la encerrona que representa la concentración en este sector. Al encuentro asistirán, entre otros, el agente literario Guillermo Schavelzon y los editores Manuel Borrás, Jesús García Sánchez, Felipe Escobar, Pilar Reyes, Claudio López, Jorge Herralde y Eduardo Rabasa.

En su artículo ‘Un debate con altura’, Luis Fernando Afanador —el comentarista de libros de la revista Semana— recoge el punto de vista de distintas figuras del mundo de la edición con respecto al fenómeno de la concentración. Los valiosos testimonios que reproduzco y que comento a continuación dan cuenta no sólo de las amenazas, sino también de las ventajas que trae consigo la concentración de la industria para los editores pequeños.

“En las industrias culturales la concentración de la producción y de la circulación de bienes en pocas —y con frecuencia toscas— manos, entraña riesgos sobre la diversidad y la calidad de la producción y del acceso a la cultura”. Alejandro Katz, director del Fondo de Cultura Económica en Argentina.

En su planteamiento Katz establece un vínculo entre la propiedad en el ámbito de las industrias culturales y el pluralismo de la oferta de contenidos. Sin lugar a dudas una de las repercusiones de la concentración tanto de la producción como de la circulación de bienes en este sector es la reducción de los puntos de vista que se encuentran representados en dicha oferta de contenidos y, por lo tanto, del pluralismo de ésta.

“El mundo editorial cada vez tendrá que hacer un lugar como auxiliar de otros medios de comunicación publicando libros que aumenten la popularidad de las películas y de los programas televisivos”. André Shiffrin, editor de The New Press.

La afirmación de Shiffrin nos permite entender el mecanismo a través del cual los grandes grupos multimedia diversifican sus actividades e integran servicios complementarios para racionalizar el uso de los recursos que poseen sus distintas empresas mediante sinergias. El propósito de esta operación consiste en explotar los recursos de una manera más eficaz y de distribuir las inversiones en distintos campos, de manera que la venta de ciertos contenidos jalone la de otros que están relacionados con éstos y que se encuentran en distintos formatos.

“La ficción de calidad, la historia del arte y la crítica han desaparecido de los catálogos de estos grandes grupos. Ahora la política es la de pagar importantes adelantos a favor de lo que se espera que sea un éxito de ventas. Pero cada grupo sigue la misma política y los adelantos aumentan más allá de lo que se puede esperar razonablemente por la venta de un libro”. André Shiffrin, editor de The New Press.

Con respecto al exorbitante monto de estos anticipos anota Afanador que “van a la cuenta de pérdidas y para compensar el editor se ve obligado a eliminar las obras de tiradas medias: todos los recursos disponibles deben estar en función del marketing y la publicidad de la gran apuesta. Shiffrin pone el ejemplo de la editorial Harper Collins, en Londres, que despidió empleados para cubrir el anticipo de 32 millones de dólares que le dio a Jeffrey Archer”.

“En Pre-Textos somos seis personas y no necesitamos vender más de 3.000 ejemplares de un libro —aunque en algunos casos hemos superado los 10.000 con un título— mientras que un editor a escala mayor necesita a veces hasta 120 personas y vender al menos 25.000 ejemplares. Yo no sé, ni me importa, cómo se puede combatir a los grandes grupos editoriales. Lo que sí sé es que a la tontería e insolvencia literarias en boga, sólo se les puede oponer buena literatura. El reto de un editor informado, pues, es saber escoger lo mejor para sus lectores aplicando un criterio de excelencia riguroso. Después que éstos, que suelen ser honestos, inteligentes e independientes, elijan entre lo mucho que se les ofrece”. Manuel Borrás, editor de Pre-Textos.

El punto de vista de Borrás demuestra en qué medida la concentración también puede representar una ventaja para las pequeñas editoriales, que con equipos de trabajo reducidos pueden apostarle a armar catálogos consistentes conformados por obras de buena calidad literaria que buscan satisfacer los intereses específicos de ciertos nichos de lectores.

“El nicho natural de la edición independiente es la excelencia, el rigor, el trabajo bien hecho, con imaginación y tenacidad, combinando las virtudes del esprinter en el día a día, con las del corredor de fondo”. Jorge Herralde, editor de Anagrama.

Anagrama es un caso bastante particular porque es una editorial independiente que tras cerca de 35 años de existencia ha consolidado su posicionamiento en el mercado de la edición de literatura de buena calidad. Sus contactos y sus vínculos de cooperación con editores independientes franceses, italianos, británicos y norteamericanos le han permitido a Herralde no sólo fichar en su momento a figuras emergentes como Julian Barnes, Antonio Tabucchi y Michel Houellebecq, sino también incorporar a su catálogo a figuras consolidadas como Raymond Carver, Truman Capote y Vladimir Nabokov.

“Una editorial es una empresa, y como tal tiene el propósito de poner en circulación libros para que se vendan, con los que se hace negocio. Pero también tiene la misión de preservar el patrimonio cultural y recuperar voces importantes para los lectores y para la historia de la literatura”. Jaume Vallcorba, editor de Acantilado.

Si un examen a vuelo de pájaro del catálogo de Acantilado pone en evidencia la dedicación con la que Vallcorba cumple la misión que ha decidido asumir, las ventas de sus libros demuestran que el editor catalán sabe cómo rentabilizar en beneficio de su empresa el empeño que invierte en su trabajo.

“¿A los grandes grupos sólo les interesa los libros de mucha venta? A eso yo respondo con que en la editorial para la que yo trabajo (gran monopolio, como bien saben ustedes) publico a Lobo Antunes, J.M. Coetzee, V.S. Naipaul, Orham Pamuk, etc. Cuatro de los últimos cinco premios Nobel publican en Mondadori; los dos últimos National Book Award son autores de Mondadori; de los seis finalistas de este año al Premio Impac (el más importante premio irlandés, antesala del Nobel) cinco publican en mi grupo… ¿Hace falta algún dato más? En cuanto a que a las editoriales independientes les interesa la calidad y no las ventas, ¿hay que recordar aquí que fue una pequeña editorial independiente, Umbriel, la que ha publicado El código Da Vinci”. Claudio López, coordinador editorial de Random House Mondadori.

Me gustaría preguntarle a López a partir de cuándo los sellos de Random House Mondadori empezaron a publicar a Lobo Antunes, a J.M. Coetzee, a V.S. Naipaul, a Orham Pamuk y a todos los autores notables de los que habla. Seguramente cuando algunos de estos sellos eran independientes —es decir, antes de que Random House Mondadori los comprara— se atrevieron a publicar a muchos de estos autores hoy consagrados cuando apenas empezaban a figurar y apostar por ellos implicaba un riesgo alto.

No me extrañaría que una vez se venzan los derechos de Dan Brown algún sello de uno de los grandes grupos ofrezca por ellos una suma que Umbriel no podrá pagar.

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