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S醔ado
Marzo , 2010

[ el ojo fisg贸n ]

an谩lisis de las tendencias del mercado editorial

Archive del Marzo, 2008

donde pongo el ojo… [ 28 ]

Publicado por admin el Marzo - 31 - 2008 Comenta


Mi recomendado de la semana

Los periodistas literarios, de varios autores (selecci贸n y pr贸logo de Norman Sims)

El 脕ncora editores

Bogot谩, 1996


Mis libros favoritos


Luna caliente, de Mempo Giardinelli

Alianza editorial

Madrid, 2000


Me llama la atenci贸n


Editorial Caballo de Troya

Barcelona

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entrevista a daniel solana, fundador y director creativo de la agencia de publicidad interactiva doubleyou / "la goma del fragmento"

Publicado por admin el Marzo - 28 - 2008 2 Comentarios


DoubleYou es la agencia pionera de la publicidad interactiva en Espa帽a y Daniel Solana es su fundador y director creativo. En cerca de diez a帽os DoubleYou se ha convertido en uno de los paradigmas de agencia interactiva independiente a nivel mundial. Entre sus clientes se destacan Nike, Audi, Coca-Cola, Gas Natural, Danone, el Ayuntamiento de Barcelona, Bimbo, Evax y ron Cacique.


El n煤mero de marzo de la revista colombiana P&M incluye una entrevista sobre publicidad interactiva que le hice hace un tiempo a Daniel Solana, cuyas respuestas me parecen muy l煤cidas porque dicen mucho acerca de la forma como las marcas deben comunicar en el 谩mbito de Internet. Quienes quieran leer la entrevista pueden descargarla haciendo clic aqu铆.

Al igual que el sector editorial, durante los 煤ltimos a帽os la industria publicitaria se ha visto obligada a reinventarse debido a la emergencia de las nuevas tecnolog铆as de la informaci贸n y de la comunicaci贸n. Por otro lado, se trata de una industria en la que tambi茅n hay una fuerte tendencia hacia la concentraci贸n de la propiedad. Si bien existen algunas otras similitudes importantes entre ambas industrias, tambi茅n existen algunos rasgos que las diferencian. Quien necesite argumentos s贸lo tiene que revisar los presupuestos y las tasas de rentabilidad que se manejan en una y otra.

 

el sector editorial y the long tail

Publicado por admin el Marzo - 27 - 2008 10 Comentarios

驴C贸mo abordar el sector editorial aplicando el modelo de la larga cola 鈥攅n ingl茅s 鈥淭he Long Tail鈥鈥?

脡sta es una pregunta que me da vueltas en la cabeza desde hace un tiempo y que a finales de la semana pasada coment茅 superficialmente con Andreia Moroni, quien me envi贸 unas citas interesantes de una intervenci贸n de Chris Anderson en Brasil. Algunos de mis bloggers favoritos como Francis Pisani y Enrique Dans han comentado en muchas ocasiones las implicaciones de la larga cola en una econom铆a basada en los servicios y en Internet pero no recuerdo haber visto hasta el momento ninguna explicaci贸n detallada de la manera como este fen贸meno repercute sobre el sector editorial 鈥攓uienes sepan de alguna, por favor env铆enme la referencia鈥.


La versi贸n de Wikipedia en ingl茅s define la larga cola de la siguiente manera:

鈥楾he Long Tail (as a proper noun with capitalized letters) was first coined by Chris Anderson in an October 2004 Wired magazine article to describe the niche strategy of certain business such as Amazon.com or Netflix. The distribution and inventory costs of those businesses allow them to realize significant profit out of selling small volumes of hard-to-find items to many customers, instead of only selling large volumes of a reduced number of popular items. The group of persons that buy the hard-to-find or “non-hit” items is the customer demographic called the Long Tail鈥.



驴Ser谩 en parte gracias a la existencia de la larga cola que hoy en d铆a las editoriales peque帽as y medianas encuentran su lugar en el mercado y consiguen mantenerse a flote a pesar de la creciente concentraci贸n de la propiedad en esta industria y del modelo econ贸mico de los grandes grupos? 驴La larga cola incentiva la coexistencia a largo plazo de estos dos modelos de empresa editorial? 驴Tienen los peque帽os editores razones suficientes para ser optimistas en este momento?


Tiendo a creer que s铆 aunque no s茅 si tenga los argumentos necesarios para hacerlo. 驴Alguien los tiene? Supongo que el tema es m谩s complejo de lo que parece pero el caso de algunas editoriales cuyo cat谩logo se dirige a nichos peque帽os conformados por lectores con intereses muy espec铆ficos, que tienen una estructura peque帽a, que publican entre 6 y 10 t铆tulos al a帽o y que tienen un buen distribuidor me da razones para creer que no estoy del todo perdido y equivocado.


Nota: las negrillas son m铆as

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mi barcelona

Publicado por admin el Marzo - 26 - 2008 6 Comentarios

Leer el monogr谩fico “barcelona|s” que public贸 en su n煤mero 300 el suplemento cultura|s, del diario La Vanguardia, me ha hecho pensar much铆simo en las ideas que existen con respecto a Barcelona y en lo que esta ciudad representa para m铆. Debido a mis intereses particulares, Barcelona me parece un lugar absolutamente estimulante porque tiene una din谩mica bastante interesante en 谩mbitos como el arte digital, la publicidad, las artes gr谩ficas, los medios audiovisuales y la m煤sica.

Adem谩s del cielo, del clima, de su ubicaci贸n sobre la costa, del ritmo de vida, de la oferta cultural, del ambiente de los bares que hay cada media calle, de lo manejables que son las distancias y de la comida, lo que m谩s me seduce de Barcelona es el 谩mbito de la producci贸n editorial. Me emociona poder entrar en contacto con quienes escriben, gestionan, traducen, maquetan, ilustran, corrigen y editan muchas de las obras que se exhibir谩n en las estanter铆as de las librer铆as despu茅s de pasar por los distintos pasos de la cadena de producci贸n. Se trata de gente que est谩 ah铆, que es absolutamente accesible y a la que normalmente le gusta hablar de su trabajo.

Por otro lado, me gusta saber que si veo en la calle a una persona del mundo editorial a quien quiera conocer s贸lo tengo que acercarme y abordarla para entrar en contacto con ella. Como el despacho donde trabajaba hasta hace poco estaba muy cerca de su casa, dos o tres veces a la semana me cruzaba en Rambla Catalunya con Rodrigo Fres谩n y varias veces he visto en la calle a Jorge Herralde, a Quim Monz贸 y a Enrique Vila-Matas. Si no los he abordado a ellos es porque cuando los he visto no he tenido ninguna raz贸n particular para hacerlo. Por el contrario, en el verano de 2006 mientras trabajaba como camarero en un restaurante de Sarri脿 tuve que atender al agente literario Guillermo Schavelzon y en ese momento no quise desaprovechar la oportunidad de pedirle que me diera la entrevista que unos meses m谩s tarde publiqu茅 en [ el ojo fisg贸n ].

Alguna vez le o铆 decir a Santiago Gamboa que cuando se dio cuenta de que quer铆a ser escritor le pareci贸 que lo mejor que pod铆a hacer era irse a vivir a Par铆s como lo hab铆an hecho muchos otros antes que 茅l 鈥攁l fin y al cabo en el imaginario del 鈥渕undo mundial鈥 existe una asociaci贸n directa y estrecha entre Par铆s y el 谩mbito de lo literario鈥. En el mundo de habla espa帽ola hay muchos autores que un d铆a decidieron venirse a Barcelona a escribir. Y me refiero no solamente a figuras que cuando llegaron ya ten铆an una trayectoria en v铆a de consolidaci贸n 鈥攃omo Gabriel Garc铆a M谩rquez, Mario Vargas Llosa, Jos茅 Donoso, R. H. Moreno Dur谩n, 脫scar Collazos, Roberto Bola帽o o Rodrigo Fres谩n鈥, sino tambi茅n a j贸venes que vienen a buscarse la vida y que como ese Gamboa que se fue a Par铆s seguramente intuyen que la mejor forma de convertirse en escritores es yendo a una ciudad que sea un referente literario.

Por poner un ejemplo cercano a m铆, entre los autores colombianos j贸venes de hoy que en alg煤n momento han pasado una temporada viviendo en Barcelona se encuentran Ricardo Silva Romero, Juan Gabriel V谩squez, Antonio Ungar, Carolina San铆n y Sergio 脕lvarez. No s茅 qu茅 los trajo aqu铆 y supongo que cada uno de ellos vino por motivos distintos pero estoy seguro de que en todos los casos una parte del tiempo que estuvieron en la ciudad lo dedicaron a escribir.

Siento que Barcelona atraviesa por un momento cr铆tico y que las cosas que est谩n pasando en la ciudad ponen en evidencia el agotamiento de eso que llamaron 鈥渆l modelo barcelon茅s鈥. Lo veo en la vida cotidiana y lo percibo en la conversaci贸n del d铆a a d铆a. Despu茅s de la intensa movida que gestaron a nivel art铆stico y pol铆tico los c铆rculos de la resistencia contra la dictadura, de la prosperidad que trajo el milagro espa帽ol y de la transformaci贸n que sufri贸 la ciudad a ra铆z de las Olimpiadas de 1992 Barcelona parece estar cayendo en un letargo, por lo cual esa idea de la metr贸poli mediterr谩nea que ofrece una calidad de vida inigualable empieza a desdibujarse y a ser un recuerdo cada vez m谩s lejano para los nativos o para quienes llegaron antes de la inminencia del desastre.

La Barcelona de hoy es un parque tem谩tico con mucha cosm茅tica que est谩 en manos de los especuladores inmobiliarios y del turismo low cost. Mientras que el precio de los alquileres sigue subiendo desmesuradamente, los salarios apenas aumentan desde hace varios a帽os. Hoy en d铆a las primeras im谩genes que se evocan en una conversaci贸n sobre la vida de la ciudad son el mobbing inmobiliario y el precio de los alquileres, los problemas de funcionamiento de los trenes de cercan铆as, la crisis del Bar莽a, las pol铆ticas represivas del ayuntamiento o las hordas de borrachos ingleses que desembarcan cada v铆spera de fin de semana y que agotan el stock de cerveza en los alrededores de La Rambla siempre que su equipo viene a jugar al Camp Nou.


En el 谩mbito profesional sigo encontrando estimulante esa Barcelona llena de tensiones ling眉铆sticas y pol铆ticas a pesar de la propagaci贸n de los establecimientos de dise帽o 鈥攔estaurantes, tiendas y plazas de mercado鈥, de los n贸rdicos que en febrero se insolan en las terrazas del centro durante sus viajes de veraneo anticipado, del discurso de 鈥渓a botiga m茅s gran del m贸n鈥, del precio de los alquileres, de las inglesas que entran en coma et铆lico durante la celebraci贸n de sus despedidas de soltera, de los dependientes malencarados de los comercios, de las cumbres de telefon铆a m贸vil que cada a帽o colapsan la ciudad durante varios d铆as, del despotismo de los Mossos d’Esquadra o del crecimiento de los ghettos que ponen en evidencia la incapacidad de la ciudad de asimilar la diversidad que trae consigo la inmigraci贸n.

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donde pongo el ojo… [ 27 ]

Publicado por admin el Marzo - 25 - 2008 2 Comentarios

Lecturas en curso

La magnitud de la tragedia, de Quim Monz贸

Anagrama

Barcelona, 2007

Mi recomendado de la semana

Manual de urbanidad y buenas maneras en la Red, de Jos茅 Antonio Mill谩n

Melusina

Barcelona, 2008

Mis libros favoritos

El Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson

Alianza editorial

Madrid, 2007

Me llama la atenci贸n

Editorial Elo铆sa Cartonera

Buenos Aires

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鈥渆n busca del lector diferente鈥

Publicado por admin el Marzo - 19 - 2008 16 Comentarios

脡ste es el t铆tulo de mi art铆culo incluido en el monogr谩fico “barcelona|s” que publica en su edici贸n de hoy el suplemento cultura|s, del diario La Vanguardia, que dirige Sergio Vila-Sanju谩n.


El art铆culo habla de la importancia que tiene Barcelona en mi formaci贸n como lector y de la diversificaci贸n de la oferta a la que podemos acceder los lectores gracias a la aparici贸n de editoriales independientes tanto aqu铆 como en otras ciudades de Espa帽a.


Quienes quieran leer el art铆culo pueden descargarlo haciendo clic aqu铆.

 

驴c贸mo gestionar una empresa editorial?adquisiciones indiscriminadas, falta de experticia y fiascos

Publicado por admin el Marzo - 18 - 2008 Comenta

Con respecto a las razones de la destituci贸n de los presidentes de Vivendi y Bertelsmann en 2002, dice Francisco Garc铆a en el texto 鈥溌縀l ocaso de los dioses?鈥 incluido en Libros o velocidad:

鈥楽e ha puesto de manifiesto que el crecimiento y la diversificaci贸n indiscriminada de una gran corporaci贸n no aportan siempre los beneficios esperados ni mejoras apreciables debidas a las econom铆as de escala. En muchos casos, ni siquiera se puede contar con una mejora en la gesti贸n porque nadie garantiza que una empresa experta en infraestructuras b谩sicas, y que tiene un gran 茅xito en esa actividad, sea la m谩s adecuada para gestionar, por ejemplo, un grupo editorial o de comunicaci贸n. Al contrario, la creaci贸n de superestructuras costosas y superfluas entorpece el desarrollo de las unidades menores que integran ese conglomerado, y las decisiones de m谩ximo nivel se convierten en juegos puramente financieros sin relaci贸n con la actividad real de la empresa鈥.


Libros o velocidad, pp. 44 – 47

Libros sobre libros y Fondo de Cultura Econ贸mica

M茅xico, 2005


Justamente en esta misma l铆nea van algunas de las reflexiones que plantea Andr茅 Schiffrin en La edici贸n sin editores y que coment茅 aqu铆 hace unas semanas.

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donde pongo el ojo… [ 26 ]

Publicado por admin el Marzo - 17 - 2008 2 Comentarios



Lecturas en curso


Diario de la galera, de Imre Kert茅sz

Acantilado

Barcelona, 2004

Mi recomendado de la semana


El clima desde hace 15 a帽os, de Wolf Haas

Roca editorial

Barcelona, 2008


Mis libros favoritos


La invenci贸n de Morel, de Adolfo Bioy Casares

Alianza editorial

Madrid, 2002


Me llama la atenci贸n

Par铆s, de 脡mile Zola

Cabaret Voltaire

Barcelona, 2008


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lecturas de fin de semana [ 65 ] / entrevista a juan villoro

Publicado por admin el Marzo - 16 - 2008 Comenta

Juan Villoro siempre me ha parecido una figura s煤per atractiva debido a la versatilidad con la que se mueve en distintos g茅neros literarios, a la amplitud de temas que aborda en sus textos, a la riqueza de sus referentes y al estilo ameno de su escritura. El primer contacto que tuve con la escritura de Villoro fue a trav茅s de una cr贸nica que hizo sobre un concierto de U2 en M茅xico. Antes de leer sus cuentos y novelas tambi茅n me impresion贸 profundamente la agudeza que muestra Villoro en un texto sobre su paso por el Colegio Alem谩n de M茅xico, que fue decisivo en el despertar de su vocaci贸n de escritor porque para satisfacer la sed de exotismo de los alemanes tuvo que inventar una 鈥榩atria exagerada, donde mis primos desayunaban tequila con p贸lvora y mis t铆as se encajaban espinas de agave para castigar sus malos pensamientos鈥.

Aqu铆 les dejo esta entrevista a Juan Villoro, publicada en el suplemento adncultura, de La Naci贸n.

“Soy un cronista de la ideas”

Por Leonardo Tarife帽o

Gan贸 el premio Herralde por su novela, El testigo. Como periodista, cubri贸 tres mundiales de f煤tbol, el alzamiento chapatista en Chiapas y la visita secreta de Salman Rushdie al Distrito Federal. Tradujo a Georg Christoph Lichtenberg, Arthur Schintzler y Truman Capote, entre otros. Del cuento a la novela y del ensayo a la literatura infantil, el escritor mexicano domina todos los g茅neros y es una de las grandes figuras literarias del continente.

S谩bado 15 de marzo de 2008

Alguien “grafite贸” la puerta de la casa del que muy probablemente sea el mayor escritor latinoamericano actual, y la pintura se ve tan fresca que cualquiera que ande por aqu铆 podr铆a figurar en la lista de acusados. El grafitino dice nada pero es bonito, y ya habr谩 quien advierta influencias de Keith Haring en este trazo. Pero para alguien como este reportero, nada experto en las conquistas del arte moderno y posmoderno, la 煤nica asociaci贸n imaginable es con la camiseta del Necaxa, el equipo de los electricistas mexicanos y, tambi茅n, del due帽o de esta casa, de quien ahora sospecho, mientras toco el timbre para anunciarme, que tal vez fue 茅l mismo quien pintarraje贸 la entrada con este bell铆simo e insolente rel谩mpago de aerosol. Despu茅s de todo, el hombre que habita del otro lado es un fan谩tico del f煤tbol que cubri贸 tres mundiales, un ex delantero de las divisiones inferiores de Pumas (contempor谩neo de los golazos que Hugo S谩nchez hac铆a en ese mismo estadio) y, sobre todo, el fundamentalista n煤mero uno del club m谩s querido en la calle de su infancia, un dudoso ej茅rcito futbolero que descendi贸 dos veces, pas贸 57 a帽os sin salir campe贸n y que, contra viento y marea, para Juan Villoro (1956) es lo m谩s parecido al hogar siempre so帽ado por el h茅roe. “Mis padres ven铆an de tradiciones separatistas (ella de Yucat谩n, 茅l de Catalu帽a) y no es de extra帽ar que se divorciaran bastante pronto. A modo de contraste decid铆 ser de mi calle”, cuenta en su entra帽able Dios es redondo. Por cierto, la calle evocada no es la misma en la que hoy vive nuestro hombre, esta hermosa Presidente Carranza que adoqu铆n tras adoqu铆n surca el siempre soleado coraz贸n de Coyoac谩n. 驴Precisamente por eso el escritor metido a hooligan se habr谩 permitido un acto de reivindicaci贸n futbol铆stica y barrial?

“Ah, 驴te gusta ese grafiti? 驴No es padr铆simo?”, dice Villoro cuando abre la puerta, y las sospechas de “hooliganismo” aumentan. Y as铆 como en un momento crecen, de inmediato desaparecen tras un hurac谩n de simpat铆a y cordialidad. En dos minutos, o menos, el escritor explica que le encanta c贸mo ha quedado el frente de su casa, ofrece un tequila, pregunta c贸mo est谩 Buenos Aires, alaba la taquer铆a de la esquina (se llama Taco n gusto, pero 茅l le dice “Taco n woodstock”) y arranca con apreciaciones varias sobre C茅sar Aira (”sus libros son una droga”), Juan Jos茅 Saer (a quien le dedic贸 el extraordinario ensayo La v铆ctima salvada, compilado en De eso se trata ) y C茅sar Luis Menotti, aventurero fracasado en su reciente paso por el banco de los Tecos de Guadalajara, el equipo de la universidad m谩s conservadora de su pa铆s. En el pr贸logo de Bola帽o por s铆 mismo, el libro de entrevistas escogidas con el autor de Los detectives salvajes que el a帽o pasado public贸 la chilena Universidad Diego Portales, Villoro recuerda: “Una noche, Roberto me coment贸 que a煤n no me encontraba acomodo en su Antolog铆a militar de la literatura latinoamericana. 麓驴Qu茅 regimiento te gusta?, pregunt贸 con malicia. Le contest茅 que solo me ve铆a yendo a la guerra como Bob Hope o Marilyn Monroe, en la secci贸n de entretenimiento para las tropas”. Es arriesgado suponer que Villoro pudiera ser tan divertido como Bob Hope, o que su presencia causara una euforia comparable a la que solo Marilyn pod铆a desatar; lo seguro, y en esto no hay dudas, es que no le faltar铆a entusiasmo. Y es que si algo destaca a este escritor, tan parecido a su admirado Cort谩zar por barba y altura, es el luminoso br铆o con el que conversa, gesticula, r铆e y, last but not least, piensa y escribe. Semejante derroche de inteligencia y energ铆a termina por explicar las m煤ltiples pasiones de este creador de tiempo completo novelista en El testigo (ganador del Premio Herralde en 2004), Materia dispuesta y El disparo de arg贸n, cuentista en La casa pierde y Los culpables (Premio Antonin Artaud en M茅xico, del que Villoro don贸 40 mil pesos 鈥攍a mitad de la dotaci贸n, unos 4 mil d贸lares鈥 a la creaci贸n de una biblioteca infantil en Oaxaca), ensayista en Efectos personales y De eso se trata, cronista en Palmeras de la brisa r谩pida (un viaje a Yucat谩n), Los once de la tribu, Safari accidental y Dios es redondo, guionista cinematogr谩fico (Vivir mata) y radial ( El lado oscuro de la luna ), traductor de Georg Christoph Lichtenberg y Truman Capote, ex agregado cultural de la Embajada de M茅xico en Berl铆n y director, a mediados de los noventa, del suplemento cultural del diario mexicano La Jornada. Todo indica que a Villoro le cuesta quedarse quieto un rato, y en este encuentro queda claro cuando invita al periodista a una funci贸n de Muerte parcial, la obra con la que debuta como dramaturgo en un teatro universitario. “Dime si vamos y llamo a unos amigos”, apura. En el escritorio donde trabaja hay libros de V. S. Naipaul, el h煤ngaro Peter N谩das y El 煤ltimo lector, de Ricardo Piglia. Mientras esp铆o la biblioteca, 茅l habla por tel茅fono con gente que le ha pedido entradas y arma una cita en la puerta del teatro. Al colgar cuenta los boletos, y la felicidad de su sonrisa es la de un chico al que su mejor travesura acaba de salirle bien.


鈥擧a escrito, novelas, cuentos, cr贸nicas, literatura infantil y ahora se inicia como dramaturgo. 驴Qu茅 le ha dado y qu茅 le ha quitado cada g茅nero?

鈥擬ira, un amigo cubri贸 las guerras de Centroam茅rica durante a帽os. En uno de sus regresos a M茅xico le pregunt茅 c贸mo pod铆a soportar tanto tiempo ah铆. “Cuando ya no puedo m谩s, cambio de pa铆s para cambiar de miedo”, me dijo. La tensi贸n era la misma pero la causa era otra. A nivel m谩s pac铆fico, pasa lo mismo con los g茅neros literarios. Cada g茅nero implica una condici贸n nerviosa distinta. El cuento te somete a la tensi贸n de tener un final controlado y la novela, a la de perderte en una historia durante a帽os. No puedes escribir un art铆culo sin saber de qu茅 escribes, del mismo modo en que no puedes escribir una novela sabiendo todo de antemano. En mi opini贸n, hasta se escriben novelas para investigar lo que se puede decir.


鈥斅縔 qu茅 lo llev贸 a practicar g茅neros tan distintos?

鈥擫a verdad es que yo tengo un car谩cter disperso y con curiosidades simult谩neas. Supongo que por eso necesito someterme a distintas reglas de juego.


鈥斅縇as “reglas de juego” m谩s restrictivas son las del teatro?

鈥擝ueno, el teatro representa un gran desaf铆o. Escribes en un planeta con una fuerza de gravedad distinta a la del planeta donde la obra se representa. Una frase que produce un efecto veloz en la lectura puede resultar lent铆sima en el foro. Ese traslado es fascinante. Por otra parte, en una novela los personajes pueden hablar en funci贸n de la conversaci贸n; en el teatro, el di谩logo es una forma de la acci贸n. En fin, son retos distintos y me gustar铆a pensar que al asumir cada g茅nero sirve de algo haber cultivado otros.


鈥擴no que usted cultiv贸 hasta rejuvenecerlo es el de la cr贸nica futbol铆stica. Muchas de las mejores que ha escrito se compilan en Dios es redondo, “una exploraci贸n narrativa de las pasiones que suscita el f煤tbol”. En tanto experto, 驴con qu茅 figura de la cancha se queda de todas las que ha conocido?

鈥擲uena oportunista decirlo para un medio argentino, pero para m铆 Maradona es la figura m谩s singular del f煤tbol, no solo por sus logros individuales sino por la capacidad de levantar a todo un equipo. Diego gener贸 la sensaci贸n de que cualquier equipo pod铆a lograr algo inaudito con 茅l en la cancha. Es posible pensar en un gran Real Madrid sin Di St茅fano o en un gran Santos sin Pel茅, pero el N谩poles de f谩bula era Maradona. Por otra parte, su vida de h茅roe tr谩gico y muchas veces oper铆stico, sus ca铆das y sus redenciones, son incomparables. Lo vi en el Estadio Azteca en el 86, cuando ultim贸 a Inglaterra con el mejor gol legal y el mejor gol ilegal de la historia, y en el Estadio San Paolo en el 90, cuando los napolitanos guardaron respetuoso silencio y aceptaron ser victimados por su capit谩n, que hab铆a escenificado el hist贸rico melodrama de convencer al grader铆o de que Argentina estaba m谩s pr贸xima de la Italia pobre, es decir, de N谩poles, que la arrogante Italia del norte. Es lo m谩s cerca que el f煤tbol ha estado de tener a Espartaco en una cancha. O m谩s a煤n: al Espartaco de Kubrick.


鈥擜cerca del presunto auge de la cr贸nica, y la tambi茅n presunta decadencia de la ficci贸n, Juan Forn se帽al贸 que “imponerle a alguien una historia inventada resulta cada vez m谩s arbitrario, porque el poder aleg贸rico y metaf贸rico de la ficci贸n ya no es comparable con el que tuvo en el XIX y hasta mediados del XX. Esa potencia de la literatura parece haberse trasladado a la no ficci贸n”. 驴Est谩 de acuerdo?

鈥擯ues mira, en la adolescencia yo le铆a la revista Duda, publicaci贸n esot茅rica sobre misterios mayas, extraterrestres o egipcios cuyo lema era “Lo incre铆ble es la verdad”. En una sociedad autoritaria como la mexicana, las causas pol铆ticas se parec铆an a los enigmas que esa revista descifraba en la tumba de Tutankam贸n. Crecer en un r茅gimen de impunidad, que dur贸 71 a帽os, cre贸 una fuerte ansiedad por conocer verdades. En mi pa铆s, esto explicar铆a, en parte, la necesidad de la cr贸nica. Pero hay razones m谩s de fondo.


鈥斅緾u谩les?


鈥擫a mayor es que la vigencia de la no ficci贸n no deriva de un decaimiento de los mecanismos de la ficci贸n, sino de la necesidad de crear sentido en la sociedad de la informaci贸n. La marea de las noticias no explora ni agota el sentido de lo que pas贸. La oposici贸n m谩s significativa no se da entre la verdad y la mentira, sino entre la informaci贸n y la narraci贸n; por eso, la narraci贸n entra a la jugada para crear un problema, para investigar las causas privadas de los hechos, que muchas veces no tienen una soluci贸n definida. Se trata de convertir la respuesta del noticiero en una pregunta que le otorgue un sentido m谩s amplio. Hemos llegado a una saturaci贸n en que los datos son omnipresentes y nos llegan sin que sepamos c贸mo. De pronto, nos enteramos de que Pamela Anderson desea nuevos implantes. 驴Por qu茅 sabemos eso? La saturaci贸n medi谩tica permite que los datos f谩cticos construyan un discurso delirante. 驴C贸mo curarnos de la inconexa informaci贸n? Con la narraci贸n, que admite la duda y la cordura de lo imaginario. Es ah铆 donde veo la relevancia contempor谩nea de la no ficci贸n.


鈥擲obre los l铆mites del cronista, en Safari accidental usted se pregunta: “驴Qu茅 espacio puede tener la palabra llegada desde fuera para narrar el horror que solo se conoce desde dentro?”. En esa duda suya, 驴no se podr铆a ver la imposibilidad del periodismo 鈥攜 tal vez, de todo arte鈥 para representar y restituir “el intento de darles voz a los dem谩s”, que usted mismo menciona como la meta principal del periodismo narrativo?

鈥擠igamos que hay l铆mites claros para toda forma expresiva. El “testigo absoluto”, como dice Giorgio Agamben, es el que vive la experiencia hasta el final. En muchos casos queda destruido por lo que sucedi贸. Acerca de la fotograf铆a de guerra, Robert Capa dijo: “Si no funciona es que no est谩s suficientemente cerca”. Fiel a su condici贸n de testigo extremo, muri贸 en acci贸n en Vietnam. 驴Hasta d贸nde podemos acercarnos a los hechos? La 煤nica forma de resolver el desaf铆o es aclarar la perspectiva desde la que escribes.


鈥斅緾贸mo se lograr铆a eso?


鈥擴na manera posible es tener claro que la 茅tica de la cr贸nica depende de transmitir sus condiciones de ejercicio. A lo largo del texto se crea un pacto de credibilidad con el lector, esa es la 煤nica autoridad que puede reclamar la narraci贸n. Me parece v谩lido narrar desde el desconocimiento o incluso desde la incomprensi贸n, siempre y cuando as铆 lo aclares. Ser un testigo que no entiende tambi茅n es una forma de la elocuencia. De manera sutil, las grandes cr贸nicas incluyen su making of, y con eso sabes qu茅 tan cerca o qu茅 tan lejos est谩 el testigo.


鈥斅緾u谩l ser铆a un ejemplo?

鈥擜 su manera, Relato de un n谩ufrago, de Gabriel Garc铆a M谩rquez, que ofrece un caso l铆mite: el narrador se borra para que hable el protagonista, no hay una voz externa que comente los sucesos, pero el texto no es posible sin el cronista. El n谩ufrago sab铆a que se hab铆a jodido en el mar, pero solo supo que era un personaje cuando ley贸 la cr贸nica. En este caso el making of son las preguntas que no leemos, pero que est谩n impl铆citas en lo que responde el personaje.


鈥斅緾u谩l ha sido la cr贸nica que m谩s le gust贸 hacer?

鈥擯or razones de idolatr铆a, la que hice sobre 脕ngel Fern谩ndez, el V铆ctor Hugo Morales mexicano, un locutor de f煤tbol que marc贸 a mi generaci贸n y me revel贸 que la palabra era un placer en s铆 mismo, ajeno a todo sentido utilitario. Lo visit茅 en su casa y atr谩s de m铆 ven铆a un jardinero, que cargaba una guada帽a para segar el pasto. “隆Ah铆 viene Exc谩libur!”, exclam贸 el cronista ante el jardinero armado. 脕ngel estaba invadido por la narraci贸n, no pod铆a decir nada de modo simple, solo hablaba con par谩bolas y met谩foras. Despu茅s de esa cr贸nica nos hicimos amigos y a帽os despu茅s me invit贸 a un homenaje que le hac铆an. Para contar su vida en un documental hab铆a escogido mi cr贸nica.


鈥斅縔 en cu谩l se ha sentido menos a gusto?

鈥擫a m谩s desagradable ocurri贸 a bordo de un helic贸ptero. Ten铆a que narrar la ciudad de M茅xico desde las alturas y solo vi azoteas, muerto de miedo. Creo que, m谩s que una cr贸nica, escrib铆 un electrocardiograma.


鈥擠urante un buen tiempo dirigi贸 La Jornada Semanal, el suplemento cultural del diario mexicano La Jornada. 驴Qu茅 ense帽anzas le dej贸 esa experiencia?

鈥擬i mayor aprendizaje fue que no tengo madera de editor. Prefiero colaborar antes que administrar el talento ajeno. De cualquier forma, trabajar en una redacci贸n me permiti贸 atestiguar psicodramas muy variados. Eso fue antes de que existiera Internet, cuando los autores llevaban sus textos a la redacci贸n y te los daban como quien te conf铆a su destino y hasta su posteridad. Hab铆a tertulias y trifulcas 茅picas. Fue como estar en un bombardero en misi贸n de combate: las turbulencias eran buena se帽al, pues demostraban que segu铆as vivo.


鈥擟onsultado sobre la escasez de lectores en Hispanoam茅rica, Carlos Fuentes precis贸 que “lo llamativo es que al mismo tiempo que se reduce la cantidad de lectores, aumenta el n煤mero de escritores. En Am茅rica latina hay como cien escritores interesantes. En cada pa铆s hay diez o doce. No s茅 si acabaremos por leernos los unos a los otros”. 驴Coincide?

鈥擳iene toda la raz贸n. En el f煤tbol mexicano, el verdadero espect谩culo est谩 en el p煤blico. En nuestra literatura es al rev茅s: las proezas ocurren en secreto. El problema es social y educativo, no depende de la calidad de nuestra prosa.


鈥擳odos los cuentos de Los culpables est谩n narrados en primera persona. 驴Se trata de una apuesta como la del colombiano Fernando Vallejo, quien opina que toda literatura de veras cre铆ble debe estar escrita en primera persona?

鈥擰uer铆a hacer una reflexi贸n sobre la voz hablada, pero en modo alguno pienso que solo se pueda escribir en primera persona. Me interesaba contar historias que parecieran creadas por accidente. Buscaba una expresividad no codificada, como cuando oyes una conversaci贸n en la que alguien cuenta una historia sin saber que eso es literario, dej谩ndose llevar por un mecanismo que en cierta forma le es ajeno. Obviamente, la naturalidad es un artificio; no trataba de calcar el habla coloquial sino de inventar siete espontaneidades, una por cada relato.


鈥斅縋or qu茅 el t铆tulo? 驴Con qu茅 culpa cargan estos personajes?

鈥擡l principio religioso de la confesi贸n lleva a decir algo para expiar culpas. En la narraci贸n ocurre al rev茅s: los personajes se comprometen por lo que dicen. Al creer que hablan de una cosa, los narradores de Los culpables revelan otra. La din谩mica del relato los lleva a confesar algo inesperado, que el lector entiende antes que ellos. A veces se delatan y denuncian una culpa real; a veces se sienten culpables solo por ser testigos. Un periodista serbio que estuvo en la guerra de Yugoslavia me dijo: “La principal diferencia entre Milosevic y yo es que 茅l se cree inocente de lo que hizo y yo me siento culpable de lo que no he hecho”. Un soci贸pata sigue adelante sin cargos morales; en cambio, la empat铆a del testigo lo responsabiliza por lo que ve.


鈥斅緾贸mo le gustar铆a que el lector saliera de Los culpables?


鈥擭o aspiro a mejorar al lector al grado de hacerlo adoptar un hijo en Ruanda. Me basta con que perciba un resplandor imaginario al terminar el libro.


鈥斅縌u茅 lo inspira? 驴Cu谩ndo y por qu茅 siente que debe contar una cierta historia?

鈥擳odo llega como una fotograf铆a: dos o tres personajes reunidos en una situaci贸n que me intriga. 驴Qu茅 pas贸 antes, qu茅 pasar谩 despu茅s? Entre la foto y el revelado pueden pasar d铆as o a帽os.


鈥斅緾u谩l es el personaje de sus libros que m谩s lo atrae, y por qu茅?

鈥擡l profesor Z铆per, personaje de dos novelas m铆as para ni帽os. Es un desaforado que fue ni帽o en los a帽os sesenta y se comunica muy bien con los ni帽os actuales. Ser谩 porque no les dice lo que deben escuchar, sino solo aquello que 茅l quiere contarles. En esencia es un inmaduro con curr铆culum.


鈥斅緾贸mo es usted en el momento de la escritura? 驴Qu茅 h谩bitos o c谩balas ha desarrollado para la famosa lucha contra la p谩gina/pantalla en blanco?

鈥擫a principal c谩bala es la misma que la de la atracci贸n er贸tica: hay que estar en el lugar de los hechos para que ocurra, y lejos del escritorio las ideas me sirven de poco. Aparte de tener un horario de trabajo bastante r铆gido, juego mucho con mis llaves. No puedo escribir si no agito un llavero. Esto desv铆a las ideas en forma imprevista. Le铆 que el zen utiliza t茅cnicas parecidas, pero lo m铆o es menos trascendente: la meditaci贸n de un cerrajero.


鈥擡s un intelectual de activa participaci贸n en la pol铆tica de su pa铆s. 驴C贸mo se vive, en su opini贸n, el “compromiso” pol铆tico del escritor en pleno siglo XXI?

鈥擡s un asunto de 茅tica individual, que pertenece a lo que un escritor hace como ciudadano. Las novelas que quieren mejorar la vida de los sindicatos suelen ser p茅simas, pero resulta provechoso aclarar y debatir temas desde la prensa. Participo en los debates como lo que soy, un cronista de las ideas que trata de aclararse temas. M谩s que intervenir en la coyuntura, el cronista interviene en las lecturas por venir: busca que la sinraz贸n del presente se convierta en el sentido com煤n del futuro. Vivo de la escritura en un pa铆s con pocos lectores y millones de analfabetos. Es un privilegio y un enigma social que en ocasiones me lleva a tratar de acercar la discusi贸n pol铆tica a gente que no pasa por los libros.


鈥斅緼 qu茅 autores vuelve una y otra vez, y por qu茅?

鈥擵ladimir Nabokov, Anton Chejov, Jorge Luis Borges, Raymond Carver, Juan Carlos Onetti, Felisberto Hern谩ndez, Ram贸n L贸pez Velarde, Fernando Pessoa, Juan Rulfo, Franz Kafka. Es imposible resumir en unas palabras el influjo de estas eminencias. He tratado de acercarme a ellos en ensayos 鈥攜 al poeta L贸pez Velarde en mi novela El testigo鈥. Al abordar esas pasiones siempre me acuerdo de otro favorito, un escritor vencido y entra帽able, Francis Scott Fitzgerald: “Solo puedes hablar de lo que m谩s te gusta con la autoridad del fracaso”. Es la opini贸n de un rom谩ntico de la era del jazz, que nos autoriza a seguir improvisando.


En la entrada del teatro, Villoro saluda y reparte entradas a los amigos. Muchos llegan tarde, porque el agobiante tr谩nsito del Distrito Federal hoy se engalana con el caos producido por la visita de Soda Stereo. En la obra, cuatro personajes conspiran para desaparecer de sus vidas habituales, e inician otra lejos de lo que hasta entonces cre铆an que eran ellos mismos. La “muerte parcial” del t铆tulo es la doble vida del corrupto, del marido infiel y, por qu茅 no, la del escritor y sus creaciones. A la salida, el autor espera a sus invitados y, ante las felicitaciones, pide que se les avise a m谩s amigos, siempre con la sonrisa de un chico al que su mejor travesura acaba de salirle bien.

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philippe geluck: la cara amable del salon du livre de par铆s 2008

Publicado por admin el Marzo - 14 - 2008 Comenta


Menudo l铆o se arm贸 en Francia cuando se anunci贸 que Israel 鈥攓ue este a帽o cumple sesenta a帽os como Estado ser铆a el invitado de honor a la edici贸n de este a帽o del Salon du Livre de Par铆s. No hay que olvidar que hist贸ricamente Francia ha tenido fuertes v铆nculos culturales, pol铆ticos y comerciales con el mundo 谩rabe y que hoy en d铆a un porcentaje importante de la poblaci贸n francesa es hijo de la inmigraci贸n del Maghreb que se produjo tras las guerras de descolonizaci贸n. La reacci贸n no se hizo esperar y algunas organizaciones 谩rabes anunciaron un boicot contra el evento.

En fin, la cara amable del Salon du Livre 2008 la ha puesta la exposici贸n 鈥淟e Chat f锚te ses 25 ans !鈥 鈥斺淓l gato celebra sus 25 a帽os!鈥濃 dedicada al dibujante belga Philippe Geluck.

Quienes no estamos en Par铆s podemos conformarnos con echarle un vistazo al espacio que se le dedica a la exposici贸n en la p谩gina Web del sal贸n y, sobre todo, a la p谩gina oficial de Geluck. Vale la pena.


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