archivo del Junio, 2008

Lunes, Junio 30, 2008 categorizado bajo donde pongo el ojo, mis libros favoritos, mis recomendados

donde pongo el ojo… [ 41 ]





Lecturas en curso



Viaje sentimental, de Lawrence Sterne

Funambulista

Madrid, 2006



Mi recomendado de la semana



La industria del libro, de Jason Epstein

Anagrama

Barcelona, 2002



Mis libros favoritos



Le Chef-d’œuvre inconnu, de Honoré de Balzac

Les Éditions Gallimard

París, 2003



Me llama la atención



Veintidós consejos sobre tipografía (que algunos diseñadores jamás revelarán), de Enric Jardí

Actar

Barcelona, 2008

Viernes, Junio 27, 2008 categorizado bajo publicidad, publicidad online

“scorsese y la publicidad en clave cinematográfica” / artículo en la revista de publicidad p&m

‘Tras encontrar en un archivo tres páginas y media del guión de una película de Alfred Hitchcock llamada The Key to Reserva que nunca se rodó, Martin Scorsese se enfrenta a un proyecto que supone un enorme desafío: intentar hacer la película tal y como la habría hecho el mismo Hitchcock en su momento. El proyecto tiene una complicación adicional: en la mitad del guión hace falta una página cuyo contenido se desconoce.


¿Conseguirá Scorsese desprenderse de su propio punto de vista y plasmar acertadamente en su versión de The Key to Reserva la visión del director de Psicosis, El hombre que sabía demasiado y Los pájaros?



Esta es la historia en torno a la cual se desarrolla el cortometraje que hizo en España Freixenet, la marca líder en el mercado del cava –un vino espumoso catalán que se produce con un método similar al del champán– para su campaña de navidad del año 2007’.



A quienes quieran saber más sobre la excelente campaña The Key to Reserva los invito a descargar aquí el artículo “Scorsese y la publicidad en clave cinematográfica”, que escribí para el número de junio de la revista colombiana de publicidad P&M. El film hecho por Scorsese para la campaña puede verse en el Website Freixenet :: The Key to Reserva.



Creo que esta campaña desarrollada por la oficina de Barcelona de la agencia JWT ilustra cómo de la mano de su agencia una marca logra responder no muy tardíamente a los cambios que se están dando en el entorno mediático, reinventando de una manera bastante acertada su estrategia de comunicación.



¿Alguna pista con respecto al tipo de decisiones que deberían tomar las empresas del sector editorial para sobrevivir a los retos que les plantea el cambio tecnológico que estamos viviendo actualmente?



Hay una idea de Álex Martínez, director creativo ejecutivo de JWT, que me queda sonando y que podría aplicarse a cualquier sector: ‘las grandes marcas, los auténticos líderes, tienen el derecho y en cierto modo la obligación de abrir caminos’.

Jueves, Junio 26, 2008 categorizado bajo Sin categoría

inventario de lecturas [ 10 ]

Empezaba 1999 y en una clase vi que un compañero mío que había llegado tarde traía en la mano Desayuno en Tiffany’s, de Truman Capote. Como el nombre del libro me sonaba familiar y el del autor me resultaba muy sonoro, decidí buscarlo y empezar a leerlo. Creo que no tardé más de una tarde leyendo la que sigue siendo una de mis novelas favoritas. Gracias a Desayuno en Tiffany’s Capote se convertiría en una presencia permanente en 1999 y en los siguientes años. A los pocos meses tuve el placer de leer también A sangre fría, Música para camaleones y Un árbol de noche, lo cual fue suficiente para declarar a Truman Capote mi autor preferido.


Ese año me había inscrito en un seminario del Ulises, de James Joyce, que al ser anunciado había sido la sensación en la universidad. Casualmente, poco tiempo después de empezar el curso una encuesta hecha en muchos países había arrojado la conclusión de que el Ulises era la mejor novela del siglo XX y al día siguiente en Bogotá todos los que no tenían el libro salieron corriendo a comprarlo. Lastimosamente pocos pudieron leerlo y terminaron renegando de él.



Aunque no entendía mayor cosa de lo que estaba leyendo, la verdad es que me sentía privilegiado por estar leyendo una obra que había revolucionado la literatura del siglo XX y por tener la oportunidad de oír cada miércoles a las 3.00 de la tarde y durante tres horas esa retórica llena de fuegos artificiales de mi profesor embaucador que mientras sus incautos estudiantes prendíamos un cigarrillo tras otro decía que ‘el Ulises era un descenso al pozo del inconsciente’ (WTF?). Al final nunca me terminé el Ulises y aunque no debí haber pasado de la página 327, llegó un momento en el que empecé a intuir lo que estaba pasando y en el que, por lo tanto, me di cuenta de que esas largas horas dedicadas a la lectura no habían sido una pérdida de tiempo.






El hecho de que el Ulises me hubiera quedado grande y de entender la ruptura que representaba esta novela en la literatura occidental aumentó mi admiración por Joyce, por lo cual durante las siguientes vacaciones leí El retrato del artista adolescente y releí Dublineses —dos obras escritas con una técnica narrativa eminentemente clásica—. Mientras que yo paré ahí, mi amigo Andresito duró tostado como dos años después de leer el Ulises y el Finnegans Wake en inglés.



Durante las vacaciones de mitad de año Roberto y yo nos metimos de colados a un curso de literatura artúrica que había en mi universidad. Aunque leí absolutamente todo lo que estaba en el programa y aprendí un montón de cosas, en ese momento me di cuenta de que las novelas de caballería y los libros de aventuras no eran lo mío. Igual tampoco podría decir que fue una pesadilla leer cosas como los Lais de María Francia, Erec y Enid, El caballero de la carreta, El caballero del león y El Cuento del grial y sus continuaciones pero creo que disfrute más la lectura de El otoño de la Edad Media, de Johan Huizinga, y de Historia del rey Arturo y de los nobles y errantes caballeros de la Tabla Redonda: análisis de un mito literario, de Carlos García Gual.



Un detalle curioso del curso es que nosotros leíamos las obras de Chrétien de Troyes en la edición de bolsillo de Alianza editorial o directamente en fotocopias mientras que María del Rosario Aguilar —nuestra profesora, quien además de ser una experta en literatura medieval desde entonces es editora de Norma— llegaba a clase con esos tomos tan bonitos que había editado Siruela y que no había el menor riesgo de encontrar en Colombia.


Durante el segunda semestre de ese año descubrí a Raymond Carver, a J. D. Salinger y a Carson McCullers, que avivarían aún más el interés que me había despertado Capote por los escritores gringos y que cambiarían mis expectativas con respecto a la literatura en general.

Miércoles, Junio 25, 2008 categorizado bajo edición, editores, editores independientes, industria editorial iberoamericana

modelos de empresas e independencia [ 2 ] / la empresa con accionistas minoritarios externos



En La edición independiente como herramienta protagónica de la bibliodiversidad Gilles Colleu expone de la siguiente manera el segundo modelo de empresa editorial:



‘El segundo modelo, cercano al primero, a menudo se desprende de los mecanismos de crecimiento. Como las inversiones se hacen mediante autofinanciamiento o préstamo bancario, algunos umbrales son difíciles de franquear; ciertos “accidentes” pueden poner en peligro la estructura, y las cauciones exigidas por los difusores/distribuidores son difíciles de cubrir. El dirigente de empresa aceptará que asociados surgidos de los medios profesionales introduzcan capital, permaneciendo éstos minoritarios. Éste puede ser el caso de un impresor, por ejemplo, pero con más frecuencia el del difusor/distribuidor. Los dirigentes muy a menudo minimizan el papel de dichos asociados y no quieren tener que rendir cuentas a éstos en lo más mínimo. Sin embargo, estos accionistas en la sombra son realmente los propietarios de una parte de dichas editoriales (…) La independencia editorial de estas empresas, pues, es más o menos real, según el peso de cada accionista y la personalidad del dirigente. Puede considerarse que su independencia frente a los mercados financieros sigue siendo muy fuerte’.

Este modelo resulta interesante porque la entrada de capital externo pero cercano fortalece el músculo financiero de la empresa para poder cubrir gastos e inversiones cómodamente y en principio parece no implicar el sacrificio de la independencia en la toma de decisiones relacionadas con la política y la línea editorial. Sin embargo, me imagino que una cosa es la concesión de independencia en el manejo editorial por parte de estos accionistas minoritarios y que otra muy distinta debe ser la rendición de cuentas periódica con respecto al desempeño de la empresa porque al final lo que está en juego es la seguridad del capital invertido.



Por otro lado, supongo que las condiciones de negociación que ponen los accionistas minoritarios y la presión que éstos ejercen tienden a pesar menos y a ser más manejables que las de las entidades financieras.

Lunes, Junio 23, 2008 categorizado bajo donde pongo el ojo, mis libros favoritos, mis recomendados

donde pongo el ojo… [ 40 ]

Lecturas en curso



Cuentos completos, de Truman Capote

Anagrama

Barcelona, 2005


Mi recomendado de la semana



El viento ligero en Parma, de Enrique Vila-Matas

Sexto Piso

Madrid, 2008



Mis libros favoritos



Frutos de mi tierra, de Tomás Carrasquilla

El Áncora editores

Bogotá, 2000