Archive del Diciembre, 2008
lectores comparten sus lecturas de 2008 en hermanocerdo
¿Quieren saber cuáles son las lecturas favoritas de 2008 de Enrique Vila-Matas, de Junot Díaz o de algunos lectores como ustedes y como yo?
Si es así, les recomiendo echarle un ojo al especial Las Lecturas de 2008, de la revista HermanoCerdo. Se rumora que la convocatoria ha sido todo un éxito. Además de aquellos que han sido invitados a participar por el staff de la revista, han respondido de manera espontánea a la convocatoria decenas de lectores que se han enterado de su existencia por HermanoCerdo o por otras vías.
¿Y ustedes qué esperan para enviar sus contribuciones*?
* Pueden hacerlo mandando un mensaje a hermanocerdo (at) gmail con subject: Yo lei más de un libro en 2008.
penguin uk, clásicos rediseñados
Penguin UK no deja de sorprenderme con las cosas que está haciendo —¿se acuerdan de las colecciones especiales de James Bond y de Raymond Chandler, del proyecto We Tell Stories o de los PenguinSets que sacó para navidad?—. A través de the penguin blog me entero de una colección especial de clásicos de tapa dura que diseñó Coralie Bickford-Smith para un proyecto especial con la librería Waterstone —que es el distribuidor exclusivo de los libros—.
El resultado del trabajo hecho por Bickford-Smith puede verse en detalle en este álbum de flickr dedicado al proyecto.
Qué diferencia con las horribles ediciones de los clásicos de Porrúa y Losada que había en mi casa —por no hablar de las de Panamericana, que yo escogía a ojo cerrado porque al ser más baratas me permitían embolsillarme una parte de la plata que me daban mis papás para comprar los libros que me ponían a leer en el colegio—, que según mis profesores eran las únicas traducciones que entonces se consideraban decentes. A pesar de lo feas —las portadas eran horrendas, venían impresas en papel periódico y la tipografía y los márgenes eran insoportables. Para rematar, las páginas de muchos de los libros de Porrúa venían en doble columna—, en su momento estas ediciones representaron la manera más confiable de acceder a libros que para mí fueron fundamentales como las tragedias de Sófocles y los diálogos de Platón.
¡Y a mí que alguna vez me parecieron bonitos los libros de Cátedra!
Creo que los libros bonitos —o, mejor, hechos con cuidado porque un buen trabajo del texto y aspectos como el papel y la impresión también son importantísimos— son una buena motivación tanto para empezar a leer como para seguir haciéndolo y que su presencia en una biblioteca puede ser más estimulante que muchas campañas de fomento a la lectura que se han visto por ahí.
el malpensante en línea
Desde hace unos meses está en línea la nueva página Web de la revista colombiana El malpensante, donde se pueden leer íntegramente los contenidos de esta publicación a partir del número 73 —correspondiente a septiembre – octubre de 2006—. Creo que esta página Web cumple con los estándares necesarios para que visitarla sea una experiencia grata, para favorecer la lectura y para que al lector le dan ganas de volver: nada de animaciones en Flash a manera de introducción, cero frames con textos en formato de imagen, menús bien ubicados, tablas de contenidos e índices de autores organizados adecuadamente, textos completos y algunas de las fotos e ilustraciones que los acompañan en la edición impresa, una tipografía convencional y legible, la posibilidad de copiar textos e imágenes y un buen motor de búsqueda.
Los contenidos de la revista son de muy buena calidad y era una lástima que quienes por alguna razón no podemos comprarla no tuviéramos la posibilidad de acceder a éstos —pienso sobre todo en quienes no vivimos en Colombia—. Con esta página Web El malpensante gana en visibilidad porque el interés que despiertan la mayoría de sus contenidos sobrepasa con creces cualquier localismo en gran parte debido a que desde un principio esta revista se ha caracterizado por publicar a autores de primera línea a nivel internacional. Además, gracias a la página Web de El malpensante cualquier persona que pueda leer en castellano tendrá la ocasión de entender por qué en sólo doce años esta revista se ha ganado el prestigio que tiene actualmente.
¿Si pudiera comprar cada número de la revista dejaría de hacerlo porque puedo leerla en línea? No.
Soy un fan de El malpensante desde que salió su primer número en septiembre u octubre de 1996. Y el cuidado por el detalle que salta a la vista en cada uno de ellos es una de las razones que hacen que la revista me haya cautivado y que como objeto tenga para mí un valor simbólico enorme. Además, los textos no son lo único que suscita mi interés por la revista porque el material gráfico que se publica en ella también es muy bueno.
Aunque la versión en línea de El malpensante amplía el acceso a los contenidos y facilita tanto la consulta de éstos como la búsqueda de fragmentos específicos en función de necesidades puntuales, una buena parte del placer que genera la experiencia de leer esta publicación se deriva de lo que significa tener en las manos una revista en la que todo es hecho con cuidado: desde la maquetación y la impresión hasta la selección y el tratamiento de los autores, los textos, las fotos, las ilustraciones y el papel.
Como la pertinencia de los soportes depende de su capacidad de responder óptimamente a necesidades específicas de sus usuarios, creo que los lectores ganamos al tener la posibilidad de leer El malpensante tanto en papel como en Internet y que, contrario a lo que muchos piensan, esta apuesta por los contenidos abiertos en línea no necesariamente tiene por qué afectar de manera negativa las ventas de la revista.
it’s not the medium, stupid!
Joaquín Rodríguez plantea en una entrada reciente de Los futuros del libro una interesante reflexión a partir de la experiencia de la editorial norteamericana Concord Free Press, donde ‘publican libros, gratuitamente, y los liberan en la red, para quien quiera descargárselos y leerlos, todo a cambio de una donación voluntaria que ni siquiera irá a parar, en su integridad, a la editorial, sino que respaldará acciones caritativas o secundará proyectos de desarrollo’. Joaquín empieza su entrada diciendo:
‘Estoy por pedir un plan de rescate para el sector editorial similar al que las grandes compañías automovilísticas de Detroit han pedido al Presidente electo Obama (y que han soliviantado a Lawrence Lessig, incapaz de comprender por qué habría que rescatar un modelo de negocio mal gestionado). Concurren, sin duda, muchas de las condiciones que harían reivindicable tal plan: una industria editorial encogida, temerosa, presa de sus propias evidencias, adherida a una lógica predigital que la hace financieramente insostenible y que la aboca, en muchos casos, a una quiebra inminente. Es decir, mala gestión o, al menos, gestión descuidada. ¿Podemos ir al Ministerio de Industria a que hagan algo por nosotros o nos inventamos otros modelos?’
En la misma línea de las posiciones a las que ya nos tiene acostumbrados, a continuación Joaquín sugiere un posible camino a seguir en relación con la manera como podríamos empezar a concebir el libro —en tanto que bien simbólico y producto comercial a la vez— y nuestras prácticas de lectura:
‘Yo, como Lessig, preferiría seguir esa divisa, la de la reinvención y la vigorización del libro mediante nuevas ideas que pasan, en gran medida, por pensarlos, distribuirlos e imprimirlos digitalmente, generando una red de lectores implicados, que acrecienten su valor mediante la circulación, que sirva de nutriente para la generación de nuevas ideas y, de paso, como en este caso, para repartir el dinero recaudado entre aquellos que lo puedan necesitar’.
Me gusta la idea que algunos defienden de centrar la atención en los contenidos y de reflexionar sobre los viejos y nuevos soportes en función de éstos y no al contrario.
It’s not the medium, stupid!
fil [ 20 ] / fil 2009: los angeles, invitado de honor
Un par de días después del fin de cada edición de
El hecho de que por primera vez esta invitación recaiga no sobre un país, una región o una cultura sino sobre una ciudad marca un precedente en la historia de
Sin embargo, y contrario a lo que tenderíamos a creer por una simple asociación en el mundo hispanohablante,
Personalmente asocio Los Angeles con literatura pulp, películas y series de detectives y adolescentes, estrellas de cine, inmigrantes de todas partes y cierta corriente del rock estadounidense.
Todo parece indicar que en 2009 Los Angeles se viene con todo a Guadalajara, así que hay que mantener el ojo bien abierto e ir reservando tiquetes y hospedaje para
fil [ 19 ] / la chingada, santo y seña de méxico
Traer a [ el ojo fisgón ] esta cita de La muerte de Artemio Cruz, que es un detalle de esta novela que me gustó muchísimo cuando la leí hace once años, es mi homenaje a México lindo y a Carlos Fuentes:
‘Tú la pronunciarás: es tu palabra: y tu palabra es la mía; palabra de honor: palabra de hombre: palabra de rueda palabra de molino: imprecación, propósito, saludo, proyecto de vida, filiación, recuerdo, voz de los desesperados, liberación de los pobres, orden de los poderosos, invitación a la riña y al trabajo, epígrafe del amor, signo del nacimiento, amenaza y burla, verbo testigo, compañero de la fiesta y de la borrachera, espada del valor, trono de la fuerza, colmillo de la marrullería, blasón de la raza, salvavida de los límites, resumen de la historia: santo y seña de México: tu palabra:
- Chingue a su madre
- Hijo de la chingada
- Aquí estamos los meros chingones
- Déjate de chingaderas
- Ahoritita me lo chingo
- Ándale, chingaquedito
- No te dejes chingar
- Me chingué a esa vieja
- Chinga tú
- Chingue usted
- Chinga bien, sin ver a quién
- A chingar se ha dicho
- Le chingué mil pesos
- Chínguense aunque truenen
- Chingaderitas las mías
- Me chingó el jefe
- No me chingues el día
- Vamos todos a la chingada
- Se lo llevó la chingada
- Me chingo pero no me rajo
- Se chingaron al indio
- Nos chingaron los gachupines
- Me chingan los gringos
- Viva México, jijos de la chingada:
tristeza, madrugada, tostada, tiznada, guayaba, el mal dormir: hijos de la palabra. Nacidos de la chingada, muertos en la chingada, vivos por pura chingadera: vientre y mortaja, escondidos en la chingada. Ella da la cara, reticencia y el doble juego, ella descubre la pendencia y el valor, ella embriaga, grita, sucumbe, vive en cada lecho, preside los fastos de la amistad, del odio y del poder. Nuestra palabra. Tú y yo, miembros de esa masonería: la orden de la chingada. Eres quien eres porque supiste chingar y no te dejaste chingar; eres quien eres porque no supiste chingar y te dejaste chingar: cadena de la chingada que nos aprisiona a todos: eslabón arriba, eslabón abajo, unidos a todos los hijos de la chingada que nos precedieron y nos seguirán: heredaras la chingada desde arriba; la heredaras hacia abajo: eres hijo de los hijos de la chingada; serás padre de mas hijos de la chingada: nuestra palabra, detrás de cada rostro, de cada signo, de cada leperada: pinga de la chingada, verga de la chingada, culo de la chingada: la chingada te hace los mandados, la chingada te desflema el cuaresmeño, te chingas a la chingada, la chingada te la pela, no tendrás madre, pero tendrás tu chingada: con la chingada te llevas a toda madre, es tu cuatezón, tu carnal, tu manito, tu vieja, tu peor-es-nada: la chingada: te truenas el esqueleto con la chingada; te sientes a todo dar con la chingada, te pones unos pedorrales de ordago con la chingada, se te frunce el cutis con la chingada, pones los güevos por delante con la chingada: no te rajas con la chingada: te prendes a la ubre de la chingada:
¿a dónde vas con la chingada?’
La muerte de Artemio Cruz, pp. 84 – 85
Biblioteca Ayacucho
Caracas
fil [ 18 ] / portadas que seducen
Algunas veces me entra el impulso de comprar un libro porque me gusta la portada. Ayer me pasó en el stand del Fondo de Cultura Económica.
Bruno el rezongón, de Katja Mensing
***
El otro lado, de Istvan Banyai
No dejo de preguntármelo: ¿cómo elegimos lo que leemos?
fil [ 17 ] / los licenciados
fil [ 16 ] / la posibilidad de un encuentro y bloc, una revista de arte y literatura infantil
Entrar en contacto, quedar, charlar y concretar cosas con gente que vive en su misma ciudad a veces es más fácil en un espacio como
Hace unos meses me había enterado a través del blog de Txetxu Barandiarán del nacimiento de Bloc, una revista de arte y literatura infantil hecha en Madrid. Hasta ahora nunca había visto la revista —talvez porque no la tenía muy presente— y fue durante una visita que hicimos con Pablo y Garci al stand de
Bloc es una verdadera delicia, así que si se encuentran un ejemplar por ahí no dejen de echarle un ojo.
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