archivo del Diciembre, 2008

Martes, Diciembre 23, 2008 categorizado bajo 1

cerrado por vacaciones blogueras


A partir de hoy me tomo un par de semanas de vacaciones de blog.


Les deseo a todos un buen remate de 2008 y lo mejor para 2009.


Nos vemos el próximo miércoles 7 de enero.

Lunes, Diciembre 22, 2008 categorizado bajo Sin categoría

lectores comparten sus lecturas de 2008 en hermanocerdo

¿Quieren saber cuáles son las lecturas favoritas de 2008 de Enrique Vila-Matas, de Junot Díaz o de algunos lectores como ustedes y como yo?


Si es así, les recomiendo echarle un ojo al especial Las Lecturas de 2008, de la revista HermanoCerdo. Se rumora que la convocatoria ha sido todo un éxito. Además de aquellos que han sido invitados a participar por el staff de la revista, han respondido de manera espontánea a la convocatoria decenas de lectores que se han enterado de su existencia por HermanoCerdo o por otras vías.


¿Y ustedes qué esperan para enviar sus contribuciones*?


* Pueden hacerlo mandando un mensaje a hermanocerdo (at) gmail con subject: Yo lei más de un libro en 2008.

Viernes, Diciembre 19, 2008 categorizado bajo diseño editorial

penguin uk, clásicos rediseñados

Penguin UK no deja de sorprenderme con las cosas que está haciendo —¿se acuerdan de las colecciones especiales de James Bond y de Raymond Chandler, del proyecto We Tell Stories o de los PenguinSets que sacó para navidad?—. A través de the penguin blog me entero de una colección especial de clásicos de tapa dura que diseñó Coralie Bickford-Smith para un proyecto especial con la librería Waterstone —que es el distribuidor exclusivo de los libros—.

El resultado del trabajo hecho por Bickford-Smith puede verse en detalle en este álbum de flickr dedicado al proyecto.


Qué diferencia con las horribles ediciones de los clásicos de Porrúa y Losada que había en mi casa —por no hablar de las de Panamericana, que yo escogía a ojo cerrado porque al ser más baratas me permitían embolsillarme una parte de la plata que me daban mis papás para comprar los libros que me ponían a leer en el colegio—, que según mis profesores eran las únicas traducciones que entonces se consideraban decentes. A pesar de lo feas —las portadas eran horrendas, venían impresas en papel periódico y la tipografía y los márgenes eran insoportables. Para rematar, las páginas de muchos de los libros de Porrúa venían en doble columna—, en su momento estas ediciones representaron la manera más confiable de acceder a libros que para mí fueron fundamentales como las tragedias de Sófocles y los diálogos de Platón.


¡Y a mí que alguna vez me parecieron bonitos los libros de Cátedra!



Creo que los libros bonitos —o, mejor, hechos con cuidado porque un buen trabajo del texto y aspectos como el papel y la impresión también son importantísimos— son una buena motivación tanto para empezar a leer como para seguir haciéndolo y que su presencia en una biblioteca puede ser más estimulante que muchas campañas de fomento a la lectura que se han visto por ahí.


Miércoles, Diciembre 17, 2008 categorizado bajo reseña

el malpensante en línea

Desde hace unos meses está en línea la nueva página Web de la revista colombiana El malpensante, donde se pueden leer íntegramente los contenidos de esta publicación a partir del número 73 —correspondiente a septiembre – octubre de 2006—. Creo que esta página Web cumple con los estándares necesarios para que visitarla sea una experiencia grata, para favorecer la lectura y para que al lector le dan ganas de volver: nada de animaciones en Flash a manera de introducción, cero frames con textos en formato de imagen, menús bien ubicados, tablas de contenidos e índices de autores organizados adecuadamente, textos completos y algunas de las fotos e ilustraciones que los acompañan en la edición impresa, una tipografía convencional y legible, la posibilidad de copiar textos e imágenes y un buen motor de búsqueda.



Los contenidos de la revista son de muy buena calidad y era una lástima que quienes por alguna razón no podemos comprarla no tuviéramos la posibilidad de acceder a éstos —pienso sobre todo en quienes no vivimos en Colombia—. Con esta página Web El malpensante gana en visibilidad porque el interés que despiertan la mayoría de sus contenidos sobrepasa con creces cualquier localismo en gran parte debido a que desde un principio esta revista se ha caracterizado por publicar a autores de primera línea a nivel internacional. Además, gracias a la página Web de El malpensante cualquier persona que pueda leer en castellano tendrá la ocasión de entender por qué en sólo doce años esta revista se ha ganado el prestigio que tiene actualmente.


¿Si pudiera comprar cada número de la revista dejaría de hacerlo porque puedo leerla en línea? No.

Soy un fan de El malpensante desde que salió su primer número en septiembre u octubre de 1996. Y el cuidado por el detalle que salta a la vista en cada uno de ellos es una de las razones que hacen que la revista me haya cautivado y que como objeto tenga para mí un valor simbólico enorme. Además, los textos no son lo único que suscita mi interés por la revista porque el material gráfico que se publica en ella también es muy bueno.


Aunque la versión en línea de El malpensante amplía el acceso a los contenidos y facilita tanto la consulta de éstos como la búsqueda de fragmentos específicos en función de necesidades puntuales, una buena parte del placer que genera la experiencia de leer esta publicación se deriva de lo que significa tener en las manos una revista en la que todo es hecho con cuidado: desde la maquetación y la impresión hasta la selección y el tratamiento de los autores, los textos, las fotos, las ilustraciones y el papel.


Como la pertinencia de los soportes depende de su capacidad de responder óptimamente a necesidades específicas de sus usuarios, creo que los lectores ganamos al tener la posibilidad de leer El malpensante tanto en papel como en Internet y que, contrario a lo que muchos piensan, esta apuesta por los contenidos abiertos en línea no necesariamente tiene por qué afectar de manera negativa las ventas de la revista.

Lunes, Diciembre 15, 2008 categorizado bajo contenidos digitales, edición, edición digital, industria editorial

it’s not the medium, stupid!

Joaquín Rodríguez plantea en una entrada reciente de Los futuros del libro una interesante reflexión a partir de la experiencia de la editorial norteamericana Concord Free Press, donde ‘publican libros, gratuitamente, y los liberan en la red, para quien quiera descargárselos y leerlos, todo a cambio de una donación voluntaria que ni siquiera irá a parar, en su integridad, a la editorial, sino que respaldará acciones caritativas o secundará proyectos de desarrollo’. Joaquín empieza su entrada diciendo:

‘Estoy por pedir un plan de rescate para el sector editorial similar al que las grandes compañías automovilísticas de Detroit han pedido al Presidente electo Obama (y que han soliviantado a Lawrence Lessig, incapaz de comprender por qué habría que rescatar un modelo de negocio mal gestionado). Concurren, sin duda, muchas de las condiciones que harían reivindicable tal plan: una industria editorial encogida, temerosa, presa de sus propias evidencias, adherida a una lógica predigital que la hace financieramente insostenible y que la aboca, en muchos casos, a una quiebra inminente. Es decir, mala gestión o, al menos, gestión descuidada. ¿Podemos ir al Ministerio de Industria a que hagan algo por nosotros o nos inventamos otros modelos?’



En la misma línea de las posiciones a las que ya nos tiene acostumbrados, a continuación Joaquín sugiere un posible camino a seguir en relación con la manera como podríamos empezar a concebir el libro —en tanto que bien simbólico y producto comercial a la vez— y nuestras prácticas de lectura:


‘Yo, como Lessig, preferiría seguir esa divisa, la de la reinvención y la vigorización del libro mediante nuevas ideas que pasan, en gran medida, por pensarlos, distribuirlos e imprimirlos digitalmente, generando una red de lectores implicados, que acrecienten su valor mediante la circulación, que sirva de nutriente para la generación de nuevas ideas y, de paso, como en este caso, para repartir el dinero recaudado entre aquellos que lo puedan necesitar’.


Me gusta la idea que algunos defienden de centrar la atención en los contenidos y de reflexionar sobre los viejos y nuevos soportes en función de éstos y no al contrario.


It’s not the medium, stupid!