archivo del agosto, 2009

artículo del obiei en la revista cambio: “editoriales independientes le apuestan a los nichos con propuestas innovadoras”

En su edición del 13 al 19 de agosto la revista Cambio publicó un especial sobre la Feria del Libro de Bogotá que incluye un artículo del Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) acerca de algunos de los rasgos del trabajo que están haciendo actualmente ciertas editoriales independientes. A continuación reproduzco el artículo titulado “Editoriales independientes le apuestan a los nichos con propuestas innovadoras”.

 

ARTICULO_OBIEI_REVISTA_CAMBIO

 

“Editoriales independientes le apuestan a los nichos con propuestas innovadoras”

 

‘En los últimos años han vuelto a surgir en Iberoamérica las editoriales independientes, en buena parte como respuesta a la oferta cada vez más homogénea de los grandes grupos -Santillana, Random House Mondadori, Ediciones B, Norma y Planeta-, que no satisfacen las necesidades de pequeños nichos de lectores con intereses específicos. En un mercado cada vez más amplio y segmentado, con nuevos circuitos a los que no llegan estos grupos, las editoriales independientes apuntan a los nichos para descubrir y proponer nuevos valores, hacer apuestas innovadoras que exploren caminos menos transitados y crear una identidad clara.

 

La satisfacción de las necesidades de estos públicos más o menos especializados hace posible que hoy sean viables editoriales orientadas a la literatura centroeuropea, el ensayo de corte literario o humanista, las voces latinoamericanas de la periferia, la literatura de vanguardias y la música popular contemporánea. Basta con mencionar casos como los de Tragaluz en Medellín, Sexto Piso en Ciudad México y Madrid, Estruendomudo en Lima, Adriana Hidalgo en Buenos Aires y una veintena de editoriales españolas: minúscula, Melusina, Marbot, Periférica, Impedimenta, Veintisiete Letras, Nórdica y Libros del Asteroide, entre otras.

 

Las editoriales independientes también son una consecuencia de las facilidades de acceso económico y técnico a las nuevas tecnologías. Toda la cadena del libro -y no solo lo que se refiere a los derechos de autor- se está viendo profundamente afectada por los intensos cambios que están dándose.

 

Los editores independientes encuentran hoy en los entornos digitales de generación Web 2.0 un escenario adecuado para darle visibilidad a su trabajo, posicionar su marca y establecer una relación directa, fluida y continua con sus públicos. La discusión no es cómo se leerá el libro sino cómo serán los futuros de la lectura que, como el libro, tendrá más de uno. Y hay consenso en torno a la idea de que será el lector quien elija la forma como quiere leer un libro o acceder a ciertos contenidos.

 

Estas nuevas posibilidades derivadas del crecimiento tanto de la oferta como del uso de contenidos digitales están jugando un papel fundamental en la definición del futuro del libro y de la lectura, cuya evolución seguimos atentamente desde el Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) con el propósito adicional de facilitar el acceso a estos cambios.

 

Financiado por la Dirección de Artes del Ministerio de Cultura, el OBIEI es un espacio de reflexión en torno a la edición independiente en Iberoamérica que busca contribuir al fortalecimiento de este segmento del sector editorial y de la diversidad de la oferta. En las charlas sobre Los entornos digitales y los editores independientes: gestión de la visibilidad y de la relación con los públicos y La edición independiente hoy: ventajas, dificultades y retos, que tendrán lugar en la Feria del Libro de Bogotá, se presentarán algunos resultados del trabajo del Observatorio’.

 

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Este artículo recoge en 3000 caracteres algunas de nuestras ideas con respecto a la edición independiente y varios de los planteamientos que haremos en nuestras charlas de hoy y mañana en la Feria del Libro de Bogotá.

miércoles, agosto 12, 2009 categorizado bajo 1, editores independientes, industria editorial, obiei

¿cómo establecer qué es un editor independiente?

El estudio que estamos haciendo en el Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) nos ha planteado varios problemas esenciales de carácter conceptual. Quizás el principal sea la definición de lo que es un editor independiente. A primera vista la cuestión es sencilla: está claro que HarperCollins o Santillana no son editoriales independientes y que Barataria o Impedimenta sí lo son. Hasta aquí no hay dudas porque estamos hablando de casos extremos.

 

CABEZOTE_OBIEI_PEQUEÑO

 

El problema surge cuando entramos en matices y nos preguntamos cuáles son los criterios para definir qué es un editor independiente. ¿Qué importancia tienen sobre la independencia aspectos como el origen del capital, el tamaño de la estructura, las ventas, la facturación, el enfoque de la línea editorial o la orientación política de una editorial? Al respecto dice Gilles Colleu en su libro La edición independiente como herramienta protagónica de la bibliodiversidad:

 

‘¿De qué se es independiente, y cómo? ¿Cuál es la diferencia entre autonomía e independencia? ¿Puede ser independiente un grupo editorial? ¿Hay una dimensión virtuosa en el término? ¿El editor independiente es necesariamente un pequeño editor? ¿Existen grados de independencia? ¿La independencia es una necesidad o una elección? ¿Ser independiente es necesariamente una prenda de calidad?’

 

¿Cómo podemos observar algo que no sabemos a ciencia cierta qué es? Nos encantaría poder dar una definición sólida y consistente de la edición independiente . Sin embargo, somos conscientes de las dificultades que entraña hacerlo. Es por eso que uno de nuestros retos consiste precisamente en generar una reflexión provechosa en torno a ella y en aportar pistas que contribuyan a abordarla.

 

En la encuesta “¿Qué crees que hace que un ‘editor independiente’, pueda ser considerado un editor independiente?” el editor argentino Guido Indij plantea una serie de preguntas interesantes para hacer una primera aproximación a esta cuestión.

martes, agosto 11, 2009 categorizado bajo concentración, editores independientes, grupos multimedia

el origen de the new press

ANDRÉ_SCHIFFRIN_2_PEQUEÑA

En su libro Una educación política el editor estadounidense André Schiffrin cuenta la historia del origen de The New Press, la editorial sin ánimo de lucro que fundó tras su salida forzosa de Pantheon Books —un sello que hizo una contribución enorme a la difusión del pensamiento europeo y de izquierdas en los Estados Unidos—. La historia, según Schiffrin, es más o menos así:

UNA_EDUCACIÓN_POLÍTICASchiffrin llevaba varios años trabajando en Pantheon Books, la editorial que además de haber fundado en Nueva York junto con Kurt Wolff, Helen Wolff y Kyrill S. Schabert, su padre Jacques había dirigido hasta su muerte. En 1962 Pantheon Books fue comprada por Random House, grupo que a su vez había sido comprado primero por RCA y luego por Condé Nast Publications. En un momento en el que la tendencia hacia la concentración de la propiedad de la industria editorial iba a toda marcha, en el que muchas de las decisiones editoriales estaban quedando en manos de ejecutivos comerciales o de marketing  y en el que el aumento continuo de los beneficios y de la rentabilidad empezaba a ser la exigencia fundamental que se les hacía a los sellos para permitirles seguir existiendo, los directivos de Random House se empecinaron en demostrar no sólo que Pantheon daba pérdidas, sino también que su existencia resultaba carísima para el grupo.

En ese momento se produjo una renuncia masiva de los directivos de Pantheon, que no querían seguir estando sometidos a la presión que Random House ejercía sobre ellos. Aparentemente el grupo movía sus influencias para que otras editoriales no le dieran trabajo a Schiffrin y a las editoriales universitarias que habrían podido llenar el vacío que dejaba Pantheon debido a los cambios que había sufrido su línea editorial también se les empezaba a exigir que produjeran beneficios.

LOGO_ THE_NEW_PRESS

Dibujado el contexto sobre las razones que motivaron su salida de Pantheon, dice Schiffrin con respecto al origen de The New Press:

‘No parecía haber ninguna solución visible dentro del sistema existente. Yo me habría preguntado durante muchos años si no podría haber el equivalente a una editorial universitaria sin el respaldo de una universidad, y sin el efecto relativamente conservador de la toma de decisiones sobre cada libro por parte del cuerpo docente. Sabía que muchos de los libros más sugestivos intelectualmente que habíamos publicado a lo largo de los años habían sido rechazados por las universidades, que se habían convertido demasiado a menudo en bastiones del status quo. Examiné de nuevo una propuesta que había redactado para el puesto de Harvard, en la que detallaba mis ideas sobre la dirección futura del mundo editorial, y empecé a pensar que podría ser un esquema para una editorial independiente y no orientada al beneficio, una editorial que estuviera libre de las presiones de los accionistas’.

Schiffrin ya se había referido en La edición sin editores y en El control de la palabra a la experiencia de la compra de Random House por parte del grupo Condé Nast y a la manera como la concentración de la propiedad de la industria, el hecho de que en los grandes grupos la toma de decisiones con respecto a lo que se publica pase a manos de los ejecutivos comerciales o la gestión de las editoriales desde una perspectiva basada únicamente en la rentabilidad y los beneficios económicos no sólo repercuten sobre el desarrollo de las líneas de las editoriales de nicho, sino que también amenazan su supervivencia.

Estas historias deben ser familiares para quienes han trabajado en grandes grupos o en editoriales que han sido compradas por éstos.

Más comentarios sobre las ideas de Schiffrin en las siguientes entradas:

las reflexiones de andré schiffrin en la edición sin editores sobre el fuerte sacudón en la industria editorial [ 1 ]

las reflexiones de andré schiffrin en la edición sin editores sobre el fuerte sacudón en la industria editorial [ 2 ] / la burbuja especulativa

las reflexiones de andré schiffrin en la edición sin editores [ 3 ] / desaparición de la frontera entre contenido editorial y publicidad

las lecciones del editor andré schiffrin en barcelona

lunes, agosto 10, 2009 categorizado bajo 1, feria internacional del libro de bogotá (filbo), obiei

el obiei en la 22ª feria internacional del libro de bogotá

Hoy llegamos a Bogotá para empezar nuestro trabajo de campo con editores independientes y otros actores del sector del libro gracias al apoyo de la Dirección de Artes del Ministerio de Cultura de Colombia.

OBIEI&FERIA_DEL_LIBRO_DE_BOGOTÁ

A partir de hoy estaremos informándoles sobre nuestro trabajo en la página Web del Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI), en Tökland y aquí.

sábado, agosto 8, 2009 categorizado bajo 1, contenidos digitales, e-book, e-readers, nuevas tecnologías

el desarrollo del mercado del libro electrónico, según enrique dans

Dice Enrique Dans con respecto al desarrollo del mercado del libro electrónico:

 

E_READERS

 

‘¿Pueden las editoriales sustraerse al impacto de Internet en su negocio? Las editoriales controlan factores muy parecidos a los de las discográficas: seleccionan, producen, distribuyen y promocionan, con un impacto en resultados que en muchos casos es superior al que depende de la calidad intrínseca del producto, y ponen a disposición de los clientes únicamente una pequeña cantidad del inventario. ¿Qué parte de un best-seller viene dada por la calidad del autor y cuánta del hecho de encontrarse en todos los escaparates mediante la distribución adecuada, criticado por los mejores críticos y mencionado en todos los telediarios? Sin embargo, en función de la trayectoria que se vislumbra, mi opinión es que la trayectoria es similar. Lo que ha mantenido hasta este momento al mercado editorial fuera del impacto disruptivo de la red ha sido la presencia de determinados atributos del producto que convertía en más conveniente la lectura de un libro físico frente a su contrapartida electrónica, atributos que, además, se encontraban perfectamente arraigados a lo largo de muchas generaciones. En breve, veremos una cada vez mayor proliferación de dispositivos de lectura progresivamente mejorados que proponen ventajas sobre la experiencia de producto (portabilidad, búsqueda, diccionarios incorporados, etc.) y tendremos una generación con poco apego al papel, unida a otra que se mantiene en él por factores no racionales, sino puramente románticos (”huele a libro”, “el tacto del papel”, etc.) Por otro lado, las editoriales juegan un papel de filtros e intermediarios entre los autores y los lectores, papel por el que perciben un margen importante: el autor medio percibe entre un 8% y un 10% sobre el precio de venta, mientras que la editorial corre con los gastos de fabricación, distribución y promoción, un esquema similar en su orden de magnitudes al existente en el mundo de la música. ¿Cuánto le queda a la industria editorial para empezar a sentir impactos parecidos a los sufridos por la industria de la música? ¿Cuánto para empezar a ver autores consagrados que se editan a sí mismos? ¿O para presenciar el crecimiento de mercados paralelos de sus productos?

 

¿Es posible, de alguna manera, aprender de experiencias anteriores? Posible sí, pero sumamente complejo. A los ojos de la mayoría de los directivos de la industria, la solución parece casi peor que el propio problema. Las variables a tener en cuenta en un proceso disruptivo son, desde mi punto de vista, la velocidad de difusión de la innovación, la participación de los actores en el proceso, y la estructura de márgenes. Si aplicamos lo aprendido en procesos disruptivos anteriores, el secreto debería estar en adelantarse a la generalización de la innovación participando adecuadamente en ella, y diseñar una estructura de márgenes revisada que no solo resulte razonable, sino que además disuada la creación de mercados paralelos. Pero la posibilidad de convertirse en un negocio de menores márgenes y sujeto a unas reglas diferentes es algo que, lógicamente, atrae poco a los participantes de la industria, ante la imposibilidad de establecer comparaciones con algo que todavía no ha tenido lugar, de manera que, en lugar de cambiar ellos mismos, optan por intentar cambiar todo lo que les rodea, el entorno en su conjunto, recurriendo para ello a todo lo imaginable. Pero este tipo de procesos de adopción tecnológica, cuando llega su momento, tienen lugar a gran velocidad. ¿Puede un sector de gestión tan tradicional como el editorial reconocer los indicios que el mercado ya está proporcionando, y reaccionar a ellos algo mejor de como en su momento lo hicieron las discográficas?’

 

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De las explicaciones más ilustrativas, claras y certeras que he visto al respecto, así que sin comentarios de mi parte.