si el negocio de google es la publicidad, ¿de quién será el de los libros?
En sus ediciones de hoy los diarios Público y El País se refieren a la intervención que Luis Collado, responsable del proyecto Google libros en España y Portugal, hizo ayer en Liber con respecto al proyecto de digitalización de Google y a la manera como esta empresa piensa compensar económicamente a los autores y editores cuyos libros han sido digitalizados o lo sean en el futuro. Hace unos meses Luis me contaba que a fuerza de llevar tiempo lidiando con reclamos y recriminaciones de editores, libreros, autores y agremiaciones ya se iba acostumbrando a hacerlo.
Según el artículo “Google no convence a los editores”, de Público, Luis afirma que ‘el negocio de Google es la publicidad’. La pregunta es qué está haciendo ahora mismo y qué hará en el futuro Google para ganar dinero a través de la publicidad.
El citado artículo trae a colación las palabras de Antoni Comas, presidente del Gremi d’Editors de Catalunya, quien afirmó que ‘Google Libros es el gran engaño para los editores. Nadie les ha pedido que vengan a nuestras casas a hacer buenas prácticas. Gracias por sus buenos propósitos, pero no los queremos’. Independientemente de que Google esté procediendo correctamente o no, en este caso —que ilustra la actitud reaccionaria típica de las agremiaciones del sector— la pregunta es qué están haciendo estas organizaciones para que actores externos al mundo de la edición —empresas de desarrollo de software, operadores de telefonía o proveedores de acceso a Internet y de servicios en línea— no se entrometan en su terreno ni los desplacen ocupando el lugar que les corresponde a ellos.
Actitudes como la de Comas hacen que para quienes están en la cadena de producción editorial siga creciendo el riesgo de que aparezcan actores externos que les arrebaten el protagonismo que les corresponde a ellos y que continúe la disminución de su poder de negociación a la hora de definir las reglas de juego de su propio negocio.

@martingomez78
Totalmente de acuerdro, Martin. Si las empresas que actualmente forman la cadena de producción del libro no están atentas a la innovación y trabajan en ello, vendrán otras empresas externas a cubrir una demanda existente y creciente. Y que luego no protesten por perdida de cuota de mercado o de intrusismo.En los negocios, si tu no lo haces ya vendrá otro que esté más espabilidado a hacerlo.
En tu lista de “intrusos”, olvidas mencionar la alianza clave: empresas proveedoras de tecnología y agentes literarios. Contra ellos, el editor gremial enrocado pronto ni siquiera podrá hacer prevalecer el valor de un oficio de selección y cuidado del producto que ha abandonado hace tiempo.
Jorge, otras empresas externas ya están llegando a cubrir una demanda existente y creciente. Y cada vez les ganan más terreno a los actores del sector, de manera que no sería raro que cuando reaccionaran ya fuera demasiado tarde.
Ya el tiempo nos dirá cómo evolucionan las cosas y de qué manera quedará registrada esta situación en la historia del sector. Quizás al igual que la experiencia de las discográficas se convierta en un caso de fracaso o éxito tanto para hacer un examen de conciencia como para alertar a otros sectores.
Seguimos…
Silvia, tienes toda la razón. Ante el letargo de muchos editores los agentes literarios se anticiparon y dieron un primer paso al aliarse con los proveedores de tecnología que les permite marcar la pauta a la hora de definir las condiciones bajo las cuales se negociarán los derechos de circulación de los contenidos en soportes digitales. Como tantas otras veces, su astucia consistió en aprovechar la inacción de los editores en un terreno cada vez más crítico y en el que nadie sabe muy bien cómo moverse.
Como dice Jorge Portland en su comentario: ‘en los negocios, si tu no lo haces ya vendrá otro que esté más espabilidado a hacerlo’.
Daría lo que fuera por saber cuál será el estado de esta situación en seis meses, un año o tres años.
Saludos.
Martín.