el modelo de desarrollo de las ciudades estadounidenses y el ocaso de las librerías independientes vistos por jason epstein
Jason Epstein hace en La industria del libro dos consideraciones interesantes con respecto a la evolución del sector de las librerías en los Estados Unidos durante las primeras décadas de la segunda mitad del siglo XX.
La primera en relación con la manera como el modelo de desarrollo de las ciudades estadounidenses repercutió sobre el tejido de librerías al provocar el surgimiento de las grandes cadenas y el cierre de los pequeños establecimientos:
‘Por la época en que entré a Random House [en 1958], el éxodo hacia los barrios residenciales de las afueras de las ciudades ya estaba muy avanzado, pero en Nueva York los lectores podían comprar todavía los best sellers del momento y colecciones caras en Macy’s, en Scribner y en Brentano’s, en la Quinta Avenida, mientras que en Greenwich Village y en la parte alta de Broadway, cerca de Columbia, o en la Cuarta Avenida, como entonces se llamaba Park Avenue South, los libreros almacenaban existencias y lectores de toda la ciudad podían elegir entre una infinita variedad de títulos especializados, nuevos y de segunda mano. Ocurría lo mismo en otras ciudades (…) A medida que los clientes se mudaban a las afueras, los propietarios de estas tiendas [de barrio], al principio por veintenas y después a centenares, cerraban sus puertas. Sólo unos cuantos abrieron otra en los nuevos barrios, donde la población estaba dispersa y los alquileres de los centros comerciales eran demasiado altos para sostener negocios tan excéntricos y escasamente rentables, con stocks enormes de libros a menudo desconocidos y poco comerciales y unos volúmenes de venta peligrosamente bajos. En una librería, como en cualquier otro establecimiento dedicado a la venta al por menor, existe una relación de equilibrio (trade-off) entre el stock y el alquiler. Cuanto más pagas por uno, menos puedes gastar en el otro. Los alquileres de los centros comerciales acabaron con la estructura del comercio que había evolucionado de la mano con la industria editorial norteamericana durante casi dos siglos‘.
Y la segunda acerca de la interacción que solía existir entre los editores y los libreros independientes hasta cuando éstos empezaron a desaparecer como consecuencia del desplazamiento progresivo de la población urbana hacia los nuevos barrios de la periferia de las ciudades:
‘Para los editores, la red informal de libreros independientes ha sido un indicador fiable de un mercado literario variado y fluctuante, un Internet primitivo que nos conectaba estrechamente con las diversas comunidades de lectores. No quiero decir con esto que los editores dependiesen del mercado para confeccionar sus catálogos de la misma forma que los productores de cine y los políticos dependen de los estudios de grupo y de los sondeos de opinión. Pero la desaparición de los libreros independientes privó a los editores de un órgano sensorial, les hizo perder el contacto con el mundo externo. El resultado fue una leve paranoia, una reacción típica de la desorientación, a medida que el mercado, ahora concentrado en un nuevo tipo de librería integrada en las galerías comerciales, se volvía mecanizado e impersonal, una fuerza uniforme para la que los libros no eran objetos preciosos o peculiares, sino una mercancía más. Hacia los años setenta, mis llamadas cotidianas a los libreros se hicieron menos frecuentes y finalmente dejé de hacerlas’.
Este fenómeno que según Epstein empezó a tener lugar en los Estados Unidos a principios de los años sesenta y que suena tan familiar en las grandes urbes latinoamericanas ha venido replicándose con sus propias particularidades desde hace cerca de dos décadas en algunos países europeos cuyas ciudades son planificadas a partir de un modelo urbanístico diferente y con sistemas económicos mucho más proteccionistas que últimamente tienden cada vez más hacia la liberalización.
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j. Says:
Valdría la pena ver si la retoma de los centros urbanos por parte de las élites educadas —durante años ocultas en suburbia— propiciará el renacimiento en EEUU de las librerías independientes. Lo dudo. En realidad el gran monstruo de ese negocio es internet. El éxodo a suburbia nunca las mató de todo.
Publicado en Noviembre 25th, 2009 at 18:25
martín gómez Says:
De acuerdo, Javier. Aunque es posible que eso que usted llama ‘la retoma de los centros urbanos por parte de las élites educadas’ contribuya en cierta medida al fortalecimiento de las librerías independientes debilitadas por el desplazamiento demográfico hacia los suburbios, la fuente del problema ha cambiado en gran parte y el comercio en línea parece ser una de las claves. Al fin y al cabo debido a la manera como se gestionan allí los stocks probablemente una librería en línea tenga una oferta más amplia y unos precios más competitivos que una buena librería independiente, donde por cuestiones relacionadas con el sistema de distribución tradicional los límites del espacio y del tiempo se hacen sentir fuertemente.
La pregunta es: si a través de una librería en línea puedo tener en dos días el libro editado en 1994 que quiero, ¿por qué esperar dos semanas a que un buen librero me lo consiga? Ante estas circunstancias una alternativa para las librerías independientes tradicionales sería reinventarse mediante el desarrollo de un sistema mixto que incorpore un buen sistema de comercio en línea, lo cual les daría más dinamismo y de paso les solucionaría problemas relacionados con la gestión de los stocks, con la diversidad de la oferta o con el precio de los alquileres.
Publicado en Diciembre 10th, 2009 at 10:52