escritos detestables, según hans magnus enzensberger
En el blog de la redacción de la revista Letras libres —que desde hace un tiempo me parece aburridísimo— encuentro un divertido inventario de los escritos que Hans Magnus Enzensberger considera detestables y que me hace pensar en eso que se dice de que nunca antes se había escrito tanto como en estos tiempos de Web 2.0 en los que cualquier hijo de vecino puede publicar lo que se le antoje con sólo abrir un blog.
(Imagen tomada de la entrada “Monólogo íntimo de un libro electrónico”, del blog Los futuros del libro).
Según Salomón Derreza, ‘sin tener que ver realmente con ello –aunque quizás sí–, su último ensayo constituye una diatriba contra la proliferación inclemente de publicaciones, “productos de celulosa” que, según él, “debilitan el alma y hacen surgir sentimientos de odio”. He aquí algunos de ejemplos de lo que él denomina “insolencias impresas”:
Envíos postales colectivos, agendas, extractos de cuenta, duplicados de contratos, tesis de licenciatura, certificados de incapacidad médica, liquidaciones de impuestos, órdenes de transferencia permanentes, recordatorios de pago, suplementos dominicales, carnets de conducir, presupuestos, prospectos, lineamientos para el trabajo de las comisiones, copias certificadas, comprobantes de viáticos, declaraciones de impuestos, peritajes, comunicados de asociaciones, ofertas de servicio, circulares, órdenes de pago, informes comerciales, demandas de pago por daños y perjuicios, certificados de fecundidad, cartas al director, declaraciones aduanales, solicitudes de visado, resultados de análisis clínicos, reglamentos interiores de la casa, instrucciones de uso, envíos por correo certificado, directivas de fomento, encuestas de mercado, facturaciones de gastos de viaje, cartas de porte, invitaciones a asambleas generales, exigencias de pago del enganche, fotocopias, avisos de jubilación, tests de personalidad, declaraciones de renuncia, cuestionarios, catálogos de casas de subasta, horóscopos, certificados de herederos, juicios de desahucio, análisis de coyuntura, advertencias de tempestad, boletines de noticias, resultados de radiografías, confirmaciones de reserva, encíclicas, solicitudes de donativos, poderes, sermones funerales, permisos de portar armas, discursos, convenios, resoluciones cautelares, tareas escolares, billetes de lotería, actas médicas, horarios de trenes, permisos de circulación, listas de espera, solicitudes de empleo, confirmaciones de pedido, actas de la Stasi, membresías, ofertas de empleo, peticiones, periódicos hechos por bachilleres, reglas de procedimiento, cartas de no antecedentes penales, notas de compra, borradores de programas, resoluciones de la Comisión Local de Construcción, perfiles de personalidad, memorándums, comunicados de asociaciones, marcadores de lectura, certificados de garantía, tarjetas de felicitación, cartas abiertas, listas de firmas, calendarios de eventos, cadenas de cartas, postales, disposiciones del paciente, sondeos de opinión, talones de entrega, convocatorias, esquelas, tarjetas de presentación, boletines, declaraciones de aceptación, anónimos, comprobantes de nacionalidad, manifiestos, certificados de divorcio, informes anuales, listas de compras, programas de partidos, periódicos gratuitos, bolsas de contacto, organigramas, multas, presentaciones de PowerPoint, álbums de autógrafos, pólizas de seguro de incapacidad laboral, certificados de bautismo, resoluciones de asambleas generales, tarjetas de pésame, sugerencias de inversión, etc’.
Al listado propuesto por Enzensberger yo añadiría los mensajes proponiendo intercambios de links en blogs, lo currículos, las cartas de motivación, los manuales de management y otras materias esotéricas, los prospectos de medicamentos, los contratos, las presentaciones grandilocuentes de cursos universitarios y las actas de las reuniones de las juntas de vecinos.
¿Se les ocurre algún otro ítem?

@martingomez78
Los catálogos de editoriales con libros que los distribuidores ya no servirán, los papeles con poemas escritos a los quince años, los billetes de metro, los marcapáginas, las listas de candidatos en las elecciones europeas, los post-it en la nevera donde sólo pone “Lo siento. Te quise mucho. No aguanto más”. Y algún que otro kleenex.