las transformaciones de la industria del libro, según jason epstein (2001)
Ayer empecé a releer La industria del libro, de Jason Epstein, y en lo que he leído hasta ahora he encontrado más de un planteamiento que me ha sorprendido gratamente debido a la capacidad del autor de anticipar las transformaciones que están viviendo actualmente la actividad y el negocio editorial —este libro fue publicado en 2001 en los Estados Unidos y un año después en España—. Siempre es bueno volver sobre lo que ya se ha leído para abordar los planteamientos del autor desde una óptica distinta de la de la primera lectura, que en este caso particular está mediada por la emergencia de los entornos, los contenidos y los soportes digitales.
Cito algunos fragmentos de “El rumor de los guijarros”, el primer artículo de La industria del libro:
‘Hoy día, la industria editorial se halla al borde de una vasta transformación que promete grandes oportunidades de innovar: muchas pruebas, muchos errores, muchas mejoras’.
Esta postura de Epstein es típicamente anglosajona. Allí donde unos ven el Apocalipsis, otros ven oportunidades de innovar. Es cierto que la innovación presupone asumir el riesgo que implica hacer pruebas y equivocarse pero nadie ha dicho que ser innovador sea o deba ser una tarea fácil.
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‘La transformación que aguarda a los escritores y editores de hoy es muy distinta [del florecimiento cultural de los años veinte] y tendrá repercusiones más amplias. No surge de la desesperación cultural ni de una rebelión estética, sino de nuevas tecnologías cuya influencia cultural promete ser no menos revolucionaria que la invención del tipo movible, un vector de civilización al que dichas tecnologías, al cabo de medio milenio, han sustituido sin contemplaciones en los últimos doce años. De igual manera que las consecuencias de la tecnología de Gutenberg no habrían podido preverse en su época, las de las nuevas tecnologías no están muy definidas hoy, pero no parecen ser menos cruciales’.
Aquí se ve claramente al Epstein que como presidente de la compañía On Demand Books (ODB) está detrás de la Espresso Book Machine y que en 2001, cuando muchos vaticinaban la pronta firma del certificado de defunción del libro, decía lo siguiente:
‘Los libros como objetos físicos no desaparecerán para ser reemplazados por señales electrónicas que se podrán leer en pantallas portátiles de cristal líquido. Tampoco perecerán las librerías. Pero de aquí en adelante coexistirán con listados multilingües bien surtidos de textos digitalizados procedentes de múltiples fuentes, tal vez “etiquetados” para facilitar su consulta, y difundidos electrónicamente. Los lectores de esos listados en sus ordenadores personales podrán transferir los materiales que seleccionen a máquinas capaces de imprimir y encuadernar ejemplares únicos, según demanda, en innumerables sitios remotos y quizá, finalmente, hasta en sus propias casas. Tales enclaves pueden ser un quiosco en la esquina de mi calle de Manhattan, mientras que los lectores de la cabecera del Nilo o de las estribaciones del Himalaya tendrán un acceso similar al saber del mundo en los quioscos que tengan cerca. La tecnología adecuada, en embrión, ya está disponible y yo la he visto. No se puede eludir el futuro que entraña. Lo aguardo con curiosidad y ansia‘.
Durante los próximos días seguiré comentando algunos de los planteamientos que hace Epstein en La industria del libro.
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