archivo del Enero, 2010

Viernes, Enero 29, 2010 categorizado bajo contenidos digitales, entorno digital, marketing, prescripción, redes sociales, web 2.0

¡vivan los mediadores y prescriptores!

La semana pasada el escritor Luisgé Martín publicó en las páginas de opinión del diario El País una columna titulada “¡Mueran los ‘heditores’!” en la que además de lanzar una voz de alerta contra algunas de las posibles consecuencias de las transformaciones que desde hace un tiempo viene sufriendo el sector del libro debido a la emergencia de los entornos, los formatos y los contenidos digitales, hace una defensa apasionada, elitista, ingenua y necia del modelo de edición tradicional. Al partir de lugares comunes con respecto al sector editorial que en ocasiones poco o nada tienen que ver con la realidad de éste y al mezclar temas que a pesar de estar relacionados entre sí pertenecen a distintos territorios entre los cuales los límites están claramente definidos, en su artículo Martín pone en evidencia que su conocimiento sobre el tema del que se ocupa en él es muy poco exhaustivo y contribuye tanto a aumentar la confusión con respecto a éste como a introducir ruido en la discusión que está teniendo lugar alrededor suyo.

MUERAN_LOS_HEDITORES

Más que hacia la desaparición del editor que teme Martín, las transformaciones que está viviendo el sector del libro apuntan hacia un replanteamiento de al menos una parte de su rol dentro de la cadena de valor. Ante la avalancha de contenidos a la que estamos expuestos continuamente, ahora más que nunca los lectores necesitamos prescriptores y, por lo tanto, el rol del editor y del librero es fundamental a la hora de orientarnos en la selección de nuestras lecturas. Esto quiere decir que, contrario a lo que cree Martín, no hay razón para temer la desaparición de la figura del editor, que cumple la doble función de gestor de contenidos y de mediador para que los textos se encuentren con sus lectores.

Debido a lo anterior carecen de fundamento las razones que tiene Martín para temer que como ahora cualquiera que escriba puede publicar sus textos en Internet, José Saramago y su ‘prima Paqui (que es casi analfabeta pero se divierte contando historias) estén en pie de igualdad’. Saramago y la carismática prima —que ‘es formidable en las relaciones públicas y en la promoción personal’— no están en igualdad de condiciones por el simple hecho de poder colgar lo que escriben en la Web porque una cosa es publicar un texto y otra muy distinta es que éste se lea. Para que un texto sea leído es fundamental no sólo que tenga un mínimo de visibilidad y que sea accesible, sino también que quienes lo han leído hablen de él y recomienden a otros su lectura.

Y esto es cierto tanto en el circuito de Internet como en el de la edición tradicional —que poco a poco han empezado a comercializar sus títulos tanto en soporte papel como en formato digital a través de plataformas de venta en línea—, lo cual demuestra que para que leamos un texto es crítico ese rol prescriptor que juegan no sólo los editores y los libreros, sino también los generadores de opinión de los medios de comunicación, las personas cercanas a nosotros e incluso los miembros de nuestras redes de contactos con quienes intercambiamos cada vez más información y opiniones en los entornos de generación Web 2.0. En síntesis, aceptamos con gusto las recomendaciones de aquellas personas en cuyo criterio confiamos y cuyo prestigio y autoridad reconocemos.

A raíz de la publicación en Facebook de un enlace al artículo de Martín por parte de Roger Michelena se generó una discusión amigable, rica e interesante de la cual quisiera rescatar un par de ideas planteadas por quienes participaron en ella.

DISCUSIÓN_MUERAN_LOS_HEDITORES_PEQUEÑA

Dice el editor y blogger paradigmático Francisco Javier Jiménez:

‘El maniqueísmo es una herramienta de análisis poco afortunada para arrojar luz en el laberinto digital. Gran parte de los usuarios de contenidos digitales, que a su vez son también lectores en papel, no se identifican ni con la Paqui ni con Saramago. Y como editor, me molesta ese discurso apocaliptico tan snob y petulante. Se mezclan temas sin tener ninguna idea: una cosa es el cambio de paradigma, que será paulatino, de los entornos analógicos a los digitales (transición digital que no es tecnológica, sino gnoseológica), y otra cosa es la disputa por la propiedad. Se han empeñado en dividir a los autores de los editores, cuando históricamente han sido cómplices en esto de la cultura y el libro. La Red necesitará editores, igual que seguirá necesitando libreros. La demagogia y la falta de visión, mezclados con el género apocalíptico, producen panfletos infumables como éste. Y dejen de mezclar, por favor, cultura con política, que Aristóteles no las mezclaba (eso lo hacía Platón)’.

Luego comenta el editor y blogger Leroy Gutiérrez:

‘Respecto a la figura del editor, no creo que llegue a desaparecer. Quizás lo que ocurra es que los editores nos debamos preparar más y mejor para poder manejar las nuevas tecnologías.

Para conocer el punto de vista de distintos agentes del mundo del libro sobre este tema, recomiendo la lectura de la memoria del Congreso Internacional del Mundo del Libro, publicado por el FCE a finales del año pasado. Especialmente recomiendo leer la transcripción de las intervenciones de Claudio Lomnitz, Eduardo Rabasa, Roger Chartier, Robert Darnton y Roger Bartra’.

Al comentario de Leroy sobre su experiencia de lectura en un iPod Touch —‘lo mejor que puedo decir es que es fascinante disponer de un dispositivo que brinde acceso a un contenido muy, pero muy amplio. Y no me refiero únicamente a libros, como la edición de Alicia en el país de las maravillas que vino cargada en el Ipod, sino contenidos como cómics, como Hellboy o Buenos Aires eterna (sí, en español), video juegos, como Resident Evil, podcasts… y para usted de contar’—, responde Francisco Javier:

‘Todo va en la línea de la convergencia de multiformatos en un sólo aparato multifuncional. Los editores estaremos ahí en la misma línea: facilitando contenidos. Pero no mistifiquemos tampoco la profesión, como parece destilarse del artículo de marras: hay mucho editor de medio pelo, que no se despeina por editar basura; por otra parte, hay mucho autor que está volcando textos de mucha calidad sin pasar por un editor. En todo esto de lo digital e Internet, no estamos hablando, por tanto, de blancos y negros: entre Saramago y Paquita hay un abanico enorme, lleno de escalas de grises. No se puede pontificar, como si los editores fuésemos sacerdotes de una extraña y fundamentalista secta de iniciados. Internet y la Web 2.0 ha servido, entre otras cosas, para que los editores dejemos de mirarnos el ombligo. Por favor, acabemos con esa visión tan aristocrática y elitista de lo que es un editor, porque de esos ha habido 5 contados con los dedos’.

Es cierto que hay ‘muchos editores preocupados sólo por llegar a final de año’ y ‘por mantener puestos de trabajo’, pero esta condición no es exclusiva de ellos de la misma manera que no todo lo que sale de las manos de los editores es de buena calidad y que no todo lo bueno que se publica hoy en día está pasando por las editoriales —en ocasiones viene de otros circuitos que coexisten, interactúan y se cruzan con el de la edición tradicional—. Hay que tener en cuenta que por fuera del circuito de la edición tradicional actualmente se están publicando textos de muy buena factura y que aunque el prestigio de las editoriales que según Martín son afines a sus intereses literarios está más que comprobado, en sus catálogos hay no pocos títulos cuya calidad no es la mejor.

***

Debido a algunas experiencias que conozco de cerca, tengo una percepción positiva con respecto al hecho de que los autores asuman al menos en parte la gestión de la promoción de sus libros porque con los entornos digitales de generación Web 2.0 disponen de las herramientas necesarias para hacerlo por sí mismos sin poner totalmente esta importante tarea en manos del departamento de prensa, comunicación y marketing de su editorial, que muchas veces no la emprende con la diligencia que ellos esperarían ni con el mismo empeño que ellos pondrían. Además, gracias a las plataformas y herramientas Web 2.0 en particular y a Internet en general, el autor puede establecer un contacto directo con sus lectores y entablar con éstos una conversación en tiempo real a partir del feedback que ellos le ofrecen.

Como no es raro oír a los autores quejarse de que las editoriales no hacen tanto como deberían para promocionar sus libros, un replanteamiento de su relación con los editores para asumir de manera compartida la gestión de la promoción podría optimizar la inversión de esfuerzos y recursos de modo que cada uno se ocupe de lo que mejor sabe hacer y haga lo que más le conviene según sus intereses.

Aunque coincido con Martín en que algunos autores ‘suelen ser seres inadaptados, neuróticos y con una cierta incapacidad para las cosas terrenales’, conozco a otros que no tienen problemas para relacionarse con los demás, que poseen un gran sentido práctico y que no responden al estereotipo romántico del escritor de buhardilla que para comprar un paquete de cigarrillos debe empeñar sus libros, que tiene las suelas de los zapatos rotas, que padece enfermedades gástricas y que gracias al opio disfruta de encuentros imaginarios con su musa. Desde hace mucho tiempo los autores no sólo se autopromocionan cada uno a su manera, sino que también hacen giras promocionales durante las cuales conceden entrevistas, realizan lecturas en público y firman ejemplares de sus libros en librerías y centros comerciales. Y ni la introducción de la publicidad en los libros ni el desarrollo de estrategias de marketing para promocionarlos surgieron con la llegada de lo que Martín llama el nuevo mundo e-editorial. Lo que pasa es que las tecnologías digitales hacen posibles nuevas maneras de explotar estas prácticas promocionales ya existentes. Y claro, está en manos de cada autor decidir si recurre a ellas o no.

Está claro que en estos tiempos de cambio distintos actores de la cadena de valor del libro deben reinventarse su rol ofreciendo a través de sus productos y servicios nuevos aportes que les permitan no sólo adaptarse a las nuevas condiciones, sino también fortalecerse como prescriptores y seguir siendo necesarios como mediadores. Es por eso que, a diferencia de Martín, creo que ‘la dignidad del libro y de la cultura que transmite’ no está en peligro y que en realidad estamos frente a la necesidad de replantear los fundamentos y la dinámica de funcionamiento de un sistema de edición cada vez más desfasado con respecto al rumbo que está tomando actualmente el sector del libro debido a las transformaciones que viene sufriendo.

Martes, Enero 26, 2010 categorizado bajo donde pongo el ojo, mis libros favoritos, mis recomendados

donde pongo el ojo… [ 89 ]

DONDE_PONGO_EL_OJO_89

 

Lecturas en curso

 

Sólo para fumadores, de Julio Ramón Ribeyro

Menoscuarto

Palencia, 2009

 

Mi recomendado de la semana

 

Revista Texturas, número 10 (de varios autores. José María Barandiarán y Manuel Ortuño, editores)

Trama editorial

Madrid, 2009

 

Me llama la atención

 

Vivir para contar, de Primo Levi

Alpha Decay

Barcelona, 2010

Lunes, Enero 25, 2010 categorizado bajo hay festival, obiei

el obiei en el hay festival de cartagena: taller sobre edición en el siglo xxi

Como comenté hace unos días el próximo viernes 29 de enero el Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) participará en el Hay Festival de Cartagena, donde en colaboración con el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) organizamos un taller sobre edición en el siglo XXI dirigido a editores, estudiantes, escritores y gente relacionada con el sector.

 

Con nuestra participación en este taller queremos contribuir a darles a los distintos actores relacionados con el sector editorial algunas herramientas fundamentales para abordar su trabajo hoy en día de acuerdo con las fuertes transformaciones que están sufriendo desde hace varios años los distintos oficios de la edición debido a la emergencia de los entornos, los contenidos, los formatos y los soporte digitales. 

 

 

HAY_FESTIVAL

 

En representación del OBIEI, Margarita Valencia y Pablo Odell participarán en este taller junto con Malcolm Otero, de la editorial Barril & Barral, y Pere Sureda, de la filial española del Grupo Editorial Norma.

 

La programación del taller es la siguiente:

 

Talleres sobre el sector Editorial. Co-organizados con el SENA

 

I Los retos de la edición independiente frente a la globalización

 

• el fenómeno de la bibliodiversidad

• el papel del editor

• las redes de editoriales independientes frente a los grandes grupos

 

II Edición XXI

 

• el libro digital y el libro impreso: formas paralelas de circulación

• la industria y la avalancha digital

• el lector, el autor, el editor y el librero en la era digital: participación activa

 

III Formulación de proyectos editoriales en el siglo XXI: dos ejemplos

 

Sesión a cargo del Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (participan Pablo Odell y Margarita Valencia), con la participación de Malcolm Otero Barral (editorial Barril & Barral) y Pere Sureda (Editorial Norma).

 

Fecha y lugar: viernes 29 de enero 2010 de 10.00 am a 1.00 pm (con dos recesos de diez minutos), Centro de Formación de la Cooperación Española.

 

Plazas limitadas, imprescindible inscripción. Para más información contactar con raquel@hayfestival.com

 

 

OBIEI_EN_HAY_PEQUEÑO

 

A quienes estén interesados en asistir al taller, allí los esperamos. Ya les  iremos reportando sobre la presencia OBIEI participará en el Hay Festival de Cartagena.

Jueves, Enero 21, 2010 categorizado bajo best sellers, destacados, long sellers, marketing, publicidad

la alquimia del best seller explicada por david viñas piquer

Hace unos días empecé a leer El enigma best seller, un libro en el que David Viñas Piquer aborda el best seller como fenómeno cultural y comercial a partir de una serie de lúcidas y agudas reflexiones.

 

 

EL_ENIGMA_BEST_SELLER

 

 

Tras definir este tipo de libros como aquel que ‘ha logrado entrar en la lista de los más vendidos y se mantendrá allí por un tiempo relativamente breve, siempre conmutable en semanas o meses, y durante el cual se logra un impresionante resultado de ventas’, Viñas Piquer explica en los siguientes términos las posibles formas como un título puede llegar a convertirse en un best seller:

 

‘Ya hemos visto que es posible ingresar básicamente por dos caminos distintos en la lista de los libros más vendidos: porque deliberadamente se busca ese ingreso y se consigue acertar o porque, sin proponérselo como principal objetivo, se ha logrado que muchísima más gente de la que cabría esperar compre una obra determinada. En el primer caso, las estrategias comerciales se activan desde el principio, mientras que en el segundo suelen ponerse en funcionamiento cuando, asimilada la sorpresa, se le intenta sacar el máximo partido a esa imprevista disposición favorable que la obra ha encontrado entre el público lector. La estrategia comercial puede estar antes o después, pero no puede faltar nunca cuando se habla de un best seller‘.

 

Del planteamiento de Viñas Piquer me llama la atención su consideración con respecto al carácter imprescindible que tiene la estrategia comercial aún en aquellos casos en los que un libro se convierte en best seller de manera inesperada, en los que juega un papel central a la hora de potenciar un fenómeno que ha tenido lugar de manera imprevista con el propósito de sacarle el mayor provecho posible y de esta manera llevarlo hasta sus últimas consecuencias. Para ilustrar el fenómeno del éxito inesperado de un libro el autor alude al caso de Vida y destino, ‘la novela que Vasili Grossman escribió ficcionalizando sus vivencias durante la Segunda Guerra Mundial y que ha sido considerada por varios críticos como un clásico a la altura de Guerra y paz, [que] sorprendió con unas ventas inimaginables en España cuando Galaxia Guttenberg decidió publicarla en el otoño de 2007. Se había previsto un número razonable de ejemplares para satisfacer a los intelectuales que pudieran estar interesados en su lectura, pero a la hora de la verdad (o sea: a la hora de las ventas) esa cifra tuvo que multiplicarse y multiplicarse dando paso a un fenómeno que para mucha gente resultaba incomprensible’.

 

 

BEST_SELLERS_7

 

A continuación Viñas Piquer se refiere a la mezcla de capacidad de seducción de la obra y de estrategia de promoción como condición necesaria para la emergencia de un best seller:

 

‘Sin el poder seductor de una obra literaria la mercadotecnia, por muy sofisticada que sea, no tiene nada que hacer. Pero probablemente también lo contrario sea cierto: sin sutiles estrategias comerciales no hay best seller posible, por muy seductora que sea una obra (…) Lo que no parece problemático entonces es reconocer que, ya sea a priori o a posteriori, las técnicas comerciales existen siempre cuando se habla de un best seller. Así que está claro: o se es mediático o no se es best seller. Dicho de otra forma: no hay superventas posible si no entra en juego una maquinaria mediática de alto rendimiento’.

 

Me parece que el aporte que hay en esta última idea de Viñas Piquer es que a la hora de valorar el éxito comercial de una obra tiene en cuenta aspectos relacionados tanto con el valor intrínseco de ésta como con el dispositivo publicitario puesto en marcha para promocionarla y de esta manera impulsar sus ventas, contribuyendo así a desmontar el lugar común según el cual un libro se convierte en best seller sólo en virtud bien sea de una estrategia de marketing y prensa acertada o bien de sus propios atributos.

 

Y para evitar seguir perpetuando la idea de que la calidad de todo best seller es ‘más que dudosa’ y de que sólo ha sido escrito para entretener al vulgo, Viñas Piquer aclara que ‘no es un problema de calidad lo que está en juego con esta distinción, sino de finalidad, pues la existencia de un objetivo comercial más o menos declarado no tiene por qué implicar un resultado estético negativo. No hay en principio nada que impida una perfecta comunión entre las estrategias comerciales y la calidad literaria’.

fil 09 [ 7 ] / ya vienen las charlas en el stand de la asociación de revistas culturales de españa (arce)

Gracias a la diligencia de Pablo Odell que a lo largo de las últimas semanas pasó horas enteras encerrado en su estudio editando los vídeos de las charlas que los miembros del Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) estuvimos haciendo en el stand de la Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE) durante la 23ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), éstas ya están disponibles en el canal OBIEI de YouTube y en los próximos días empezaremos a comentarlas en unas breves notas que publicaremos en la página Web del Observatorio y que desde ya los invitamos a leer.

 

 

OBIEI&ARCE_FIL_2009

 

 

El siguiente es el listado de personas con quienes tuvimos la ocasión de charlar durante la FIL en el stand de ARCE:

 

– Margarita Garrido, de la Biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá

 

– Martí Soler y Tomás Granados Salinas, del Fondo de Cultura Económica de México (FCE)

 

– Alejandro Katz, de Katz editores

 

– Francisco González Táboas, de Opción Libros

 

– José Antonio Millán del blog de Libros y bitios

 

– Ana María Rodríguez y Andrés Pérez Perruca, de Casa de América

 

– Mariela Calcagno y Marcial Fernández, de la Alianza de Editores Mexicanos Independientes (AEMI)

 

– Jorge Sánchez del Festival Internacional de Cine (FIC) de Guadalajara

 

– Alberto Ruy Sánchez, de Artes de México

 

– Fritz Glockner, periodista y escritor

 

Este ciclo de charlas que buscaban establecer puentes entre distintos sectores del ámbito cultural de ambas orillas del Atlántico se hicieron con el propósito de propiciar la creación por parte de ARCE de un espacio franco de conversación que convirtiera su stand en un punto de encuentro para quienes coincidieron en la pasada FIL. Gracias tanto a la voluntad y al respaldo de Manuel Ortuño como al apoyo de Patricia Martínez, el stand de ARCE fue un importante dinamizador de la cotidianidad de esta edición de la FIL.