El artículo “Clásicos en la batidora” publicado en la edición del pasado 20 de marzo de Babelia aborda el tema de la creación de libros prefabricados a partir del polémico y sonado caso de Orgullo y prejuicio y zombis. Con respecto al origen de este libro dice el artículo:
‘Orgullo y prejuicio y zombis nació en una hoja de libreta. El editor de Quirk Books Jason Rekulak colocó en una columna grandes clásicos y en otra, subgéneros, como robots, piratas, indios… “Al unir Orgullo y prejuicio con zombis resultó un titular tan atractivo que decidí que había que buscar a alguien que escribiese una novela para él”, recuerda Rekulak’.

Como con Orgullo y prejuicio y zombis el experimento de mezclar clásicos con subgéneros funcionó desde un punto de vista comercial, el siguiente paso parece haber consistido en explotar la fórmula hasta la saciedad: el artículo cita casos posteriores como Abraham Lincoln: vampire hunter, Sense and Sensibility and Sea Monster, The Undead World of Oz o Adventures of Huckleberry Finn and zombie Jim.
Debido tanto a su origen como a su arraigo en la tradición literaria, hay historias que ya forman parte de eso que podríamos llamar “un patrimonio cultural compartido”. Es por eso que en la Antigua Grecia ya era habitual la práctica a la que hoy seguimos recurriendo de reescribir ciertas historias a partir de un ejercicio de recreación que consiste en abordarlas desde perspectivas diferentes. Creo que el valor de una reescritura depende en gran parte de que el tratamiento del tema del que se ocupa aporte nuevos elementos que contribuyan a enriquecerlo.
Lo que resulta chocante en la iniciativa de Rekulak es la motivación que hay en el origen mismo del proyecto y la puesta en funcionamiento al servicio de éste de un aparato corporativo que al subordinar lo literario a lo comercial termina frivolizando las obras y de paso toda una tradición literaria. Según el artículo, una vez Rekulak cruzó Orgullo y prejuicio con zombis ’el encargo recayó en Grahame-Smith que, como él mismo reconoce, no había sido capaz de terminar la novela de Austen en el instituto. No le quedó más remedio que leerla antes de versionarla (…) Grahame-Smith fue fichado por Grand Central, perteneciente a Hachette, que le ofreció un adelanto de medio millón de dólares (más de 350.000 euros) por su siguiente novela, Abraham Lincoln: vampire hunter, según el diario británico The Guardian‘.

Ya veremos si las reescrituras con zombies y vampiros perduran en el tiempo como lo han hecho obras cuyos autores han asumido en su momento el reto de recrear historias escritas anteriormente o si, por el contrario, entrarán a engrosar la larga lista de productos efímeros o desechables de nuestra época.