sant jordi o día del libro 2010 [ 1 ] / ¿por qué vale la pena regalar libros?
Cuando estaba en la universidad uno de mis profesores de Literatura nos lanzó una pregunta a los estudiantes que estábamos en una de sus clases:
- ¿Saben por qué vale la pena regalar libros?
Nadie decía nada y mientras que unos nos cruzábamos miradas preguntándonos a qué demonios estaba jugando ese señor, otros dibujaban cualquier cosa en sus cuadernos, se hacían nudos en el pelo o se miraban los zapatos.
- ¿Saben por qué? —insistía el profesor jugando a intimidarnos con su voz y su mirada—. ¿Alguien podría decirme por qué vale la pena regalar libros?
Y como todos seguíamos sin decir nada y nadie tenía la intención de romper el silencio, después de repetir cuatro o siete veces la misma pregunta se dirigió a C.:
- ¿Sabes por qué vale la pena regalar libros, C.? —le preguntó buscándole la mirada—. No sabes por qué, ¿verdad?
Como C. indicó con la cabeza que no lo sabía, finalmente el profesor le dio la respuesta:
- Porque te van a pagar con cariño. Por eso vale la pena regalar libros, C. Óyelo bien: porque te van a pagar con cariño.
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Aunque mi profesor me parecía un charlatán, tengo que decir que el planteamiento que había detrás de su juego retórico me pareció bonito y revelador porque ponía en evidencia que nuestras relaciones nunca volverán a ser las mismas después de una experiencia de lectura compartida.
Desde ese día soy consciente de que regalar o recomendar libros no sólo me ha llevado a generar en muchos momentos una profunda complicidad con quienes me rodean, sino que también me ha ayudado a fortalecer los vínculos que me unen a ellos.
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Como ya lo hice en 2009, este año les estoy pidiendo a varios editores, libreros y generadores de opinión del sector editorial que me envíen sus recomendaciones de libros para regalar este Sant Jordi / Día del libro que se celebra el próximo 23 de abril. Ya han llegado algunas respuestas que iré publicando a partir de hoy, así que en breve podrán ver las recomendaciones tanto de José Pons Bertran (Melusina), Francisco Javier Jiménez (Fórcola), Julián Rodríguez (Periférica), Miquel Adam (Labreu), Antonio Jiménez Morato (Vivir del cuento), Pablo Odell (Tökland), Julián Viñuales (Global Rhythm Press / Papel de liar) y Nacho Fernández (Literaturas.com) como las que sigan llegando sobre la marcha.
A quienes espontáneamente quieran enviarme sus recomendaciones por correo electrónico, los invito a hacerlas llegar con el asunto “sant jordi / día del libro: recomendaciones para [ el ojo fisgón ]“ a la siguiente dirección: martingomez78[arroba]gmail[punto]com

@martingomez78
Yo siempre tengo la sensación de que cuando alguien te regala un libro te regala una especie de compromiso, de cosa que no se puede dejar tan fácilmente. Se establece en las repisas de tu casa y se queda ahí, mirándote, aunque tu crees que se haya ido. Pero no se va. A menos claro, de que regales el libro al próximo día. Entonces el pobre libro se queda en la repisa de alguien más a quien no le hace ningún sentido. Y supongo que se pone un poco triste.
Claro, un libro que te regalan es un paquete pesado por eso del compromiso de leerlo. Sobre todo si quien te lo ha regalado es su autor.
Afortunadamente muchas veces quienes nos regalan libros nos conocen bien y aciertan en su elección porque saben qué es lo que nos gusta leer y alguna vez han compartido esa pasión con nosotros.
Y cuando no es así es una buena idea pasarle el marrón a otro regalándole el libro en cuestión. ¿Quién quita que le guste? Bueno, y en el peor de los casos podrá continuar la nefasta cadena regalándolo a la primera ocasión que se le presente.
Un libro, como dice Unamuno, guarda dentro de él el alma de su autor y la transfiere a quien lo lee, transmitiendo sus sentimientos, ideas y preocupaciones. Nos abre las puertas a otros mundos, imaginables previa lectura. Nos dice, en definitiva, que distintas realidades son posibles dentro de esa gran posibilidad llamada vida.
Nunca antes mejor dicho, Javier. Me encanta la idea de un objeto pequeñito que es capaz de abrir las puertas hacia un mundo con infinitas posibilidades.
Espero seguir viéndote por acá, así que sigamos…
Martín.