antonia kerrigan y la gestión de los derechos de traducción
La agente literaria Antonia Kerrigan fue la invitada a la sesión del pasado 8 de noviembre del ciclo Edicció. Diálogos con traductores, agentes literarios y scouts literarios, que viene realizando la librería Laie en el café de su sucursal de la calle Pau Claris de Barcelona.
Después de definir una agencia literaria como una gestoría y de referirse tanto a los aspectos de su oficio que le gustan como a los que la aburren, Kerrigan le dedicó una buena parte de su intervención a un tema crítico para la industria editorial en su conjunto: la gestión de los derechos de traducción.
Entre las observaciones que hizo Kerrigan con respecto a la gestión de los derechos de traducción, destaco las que más me llamaron la atención:
- Carlos Ruiz Zafón ha hecho mucho por la traducción de los libros españoles.
El éxito de los libros de Ruiz Zafón en el mercado estadounidense le abrió las puertas de éste a la literatura proveniente de España y de otros países hispanohablantes.
Vale la pena recordar la observación de Sergio Vila-Sanjuán en una entrevista que le hice en 2008 con respecto al significado que tiene el fenómeno Ruiz Zafón para la internacionalización de la narrativa española:
‘Lo que podríamos llamar best sellers globales —es decir, libros que aparecen simultáneamente en distintos mercados, que están en las librerías de aeropuerto y que forman parte del mainstream— empieza en la década del 2000 con Carlos Ruiz Zafón, quien con La sombra del viento entra con fuerza en el mercado anglófono y marca la globalización de la narrativa española.
Durante la década del noventa otros autores españoles ya habían entrado en el circuito europeo. Por ejemplo, Pérez-Reverte ya había tenido un gran éxito en Francia y Marías a su vez se había convertido en un fenómeno en Alemania. Sin embargo, salvo Pérez-Reverte ningún autor español había podido entrar al mercado anglosajón. Ruiz Zafón consigue ser un best seller en Inglaterra y en los Estados Unidos —lo cual es una cosa rara—, a raíz de lo cual entran a esos mercados escritores de una onda más comercial que literaria como Javier Sierra o Julia Navarro. En fin, por primera vez España entra en el mercado del best seller global’.
- Si dentro del proceso de selección de manuscritos antes los editores estadounidenses y británicos no contaban con lectores en español, desde hace unos pocos años es cada vez más frecuente que los tengan en sus plantillas.
Al mercado anglosajón a menudo se le reprocha el hecho de que anualmente traduzca tan pocos libros escritos en otras lenguas, lo cual marca una asimetría enorme en su relación con otros mercados en los que los títulos traducidos del inglés tienen una presencia más que significativa.
Emily Williams aborda este tema desde una perspectiva bastante interesante en su artículo “The Translation Gap: Why More Foreign Writers Aren’t Published in America”, publicado el pasado 11 de enero en Publishing Perspectives.
- La venta de los derechos en los Estados Unidos suele producir un efecto dominó.
Si la compra de los derechos de un libro extranjero por parte de una editorial estadounidense puede incentivar a editoriales de otros países a seguir sus pasos, los buenos resultados en ventas de un título en los Estados Unidos se convierten en un argumento de venta para introducirlo en otros mercados —aunque es necesario que aclarar que el éxito no puede transferirse automáticamente de un mercado a otro porque cada uno tiene sus particularidades—.
Y para terminar, un par de observaciones sueltas sobre los mercados alemán y francés:
- La literatura latinoamericana despierta un interés particularmente llamativo y creciente en Alemania.
- Los franceses tardan mucho traduciendo.
Algunas de los planteamientos que hizo Antonia Kerrigan en su charla me hacen pensar que más allá de su contribución a la promoción de las culturas nacionales en el extranjero, la gestión de los derechos de traducción es un eje importante para la industria editorial de un país debido a lo que por concepto de ventas y regalías pueden facturar los agentes literarios, los editores y los escritores, a la ampliación del ámbito de circulación de sus obras y autores y al posicionamiento de éstos más allá de sus fronteras.



@martingomez78