la transparencia y la opacidad en los mercados

Mientras que los medios especializados anglosajones difunden periódicamente reportes relacionados con el desempeño del mercado editorial y con la cuenta de resultados de algunos de sus actores más importantes durante cada trimestre, la publicación de este tipo de información en nuestro entorno es casi impensable. Aparte de los informes de comercio interior y exterior, de los estudios de hábitos de lectura y compra de libros o de los listados de los títulos más vendidos, por estos lados no se publica mayor información estadística con sus respectivos análisis acerca del rendimiento del sector editorial.

¿Cómo podemos formarnos una idea más o menos realista y acertada con respecto a la evolución y al estado actual del mercado si no tenemos a nuestra disposición series de datos confiables que nos permitan hacer un ejercicio de observación y análisis? Sin estos datos sobre el desempeño del sector y de sus actores, ¿qué tan sólido es el punto de partida y cuál es la probabilidad de acierto de cualquier iniciativa orientada a predecir y anticipar tendencias o a prever escenarios con respecto al desarrollo del mercado de aquí a tres, a cinco o a diez años? ¿Por qué el secretismo y la reticencia a hacer públicos y a poner a circular los datos sobre la facturación, los beneficios o las pérdidas así como a abrir el acceso a éstos?

Es verdad que la información da un cierto poder a aquellos que pueden acceder a ella —sobre todo a quienes lo hacen de manera privilegiada— y también lo es que hay información sensible que por momentos debe manejarse con la más estricta confidencialidad. Pero una cosa es ser cauto y discreto con respecto a los planes o proyectos futuros y otra muy distinta es poner un velo sobre información y datos relacionados con aspectos como las ventas y la facturación en períodos pasados. Dicho esto, vale la pena preguntarse a quién beneficia la opacidad en un mercado y cuál es el coste de ésta para los actores que participan en él.

Si los datos con respecto al desempeño tanto del mercado editorial como de los actores que forman parte de él se hicieran públicos y estuvieran al alcance de cualquiera, podríamos responder con un mínimo de certeza —y no de una manera meramente intuitiva o especulativa— a diversas preguntas acerca de la realidad del sector del libro. Para ilustrar este planteamiento se me ocurren algunos ejemplos de preguntas tanto genéricas como relacionadas con la trayectoria de editoriales, títulos y autores más o menos populares:

- ¿Cuántos ejemplares de un título “x” se han vendido?

- ¿Cuándo y dónde han tenido lugar las ventas del título “x”?

- ¿Cuál es la repercusión que tienen sobre las ventas de un título la aparición de una reseña, un acto de lanzamiento, la visita promocional de su autor o la exposición mediática de éste?

- ¿Contribuye la publicación de una novedad a darle un nuevo impulso a las ventas de los títulos anteriores de su autor?

- ¿Cuántos ejemplares ha vendido Anagrama de un título como Sunset Park, teniendo en cuenta que Paul Auster es un autor de culto?

- ¿El hecho de que Todo va a cambiar, el libro de Enrique Dans, pueda descargarse gratuita y legalmente en la red ha repercutido sobre sus ventas tanto en papel como en formato electrónico?

- ¿Qué porcentaje representan dentro de la facturación de Salamandra los títulos de la saga de Harry Potter?

- ¿Cuántos ejemplares de best sellers recientes como La caída de los gigantes o los títulos de la saga Crepúsculo y de la trilogía Millenium se han vendido en formato digital?

- ¿En qué medida ha incidido la entrega del Premio Nobel de Literatura a Mario Vargas Llosa en la venta de sus distintos títulos y en la facturación del Grupo Santillana a través de algunos de sus sellos como Alfaguara y Punto de lectura?

- ¿Cuál es el aporte que hacen a los ingresos de una editorial sus novedades y su backlist?

Aunque organizaciones como la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL) y el Observatorio de la Lectura y el Libro publican con una cierta frecuencia algunas cifras consolidadas con respecto al estado del sector y a su evolución, al ser demasiado generales éstas no pueden decir mayor cosa con respecto a detalles puntuales mucho más específicos. Supongo que el Nielsen BookScan está en capacidad de decirnos cuántos ejemplares de un título se han vendido o cuándo y dónde han tenido lugar estas ventas, por lo cual una metodología como la suya podría ser una alternativa interesante para producir información detallada con respecto a lo que se está vendiendo. Hoy en día los sistemas de gestión de librerías y las plataformas de e-commerce permiten recopilar y procesar los datos en tiempo real y de una manera económica, así que lo único que hace falta para que una buena parte de esta información se publique, circule abiertamente y sea accesible universalmente es que los distintos actores del sector manifiesten y hagan efectiva la voluntad de movilizar los recursos necesarios para hacerlo —lo cual no es poca cosa—.

Quizás nuestra visión de la realidad del sector sería más completa, sólida y certera si los valiosos informes que las organizaciones gremiales realizan periódicamente pudieran complementarse y cruzarse con información detallada con respecto al desempeño de los distintos actores. De esta manera, hablando en un sentido puramente estadístico podríamos construir un quién es quién del sector editorial basado en “quién eres a partir de lo que dicen los hechos sobre tu desempeño” y no en “quién nos quieres hacer creer que eres” o en “por quién pretendes hacerte pasar”. Muchas veces basta con hablar cinco minutos con un librero, con un distribuidor, con un editor o con un representante de alguna organización gremial para encontrar diferencias significativas entre los discursos oficiales que los distintos actores del sector ponen a circular a través de sus apariciones en público y lo que realmente está pasando.

La información es un importante recurso al servicio de los procesos de toma de decisiones y es útil no sólo para aquellos actores que ya están implantados en el mercado, para los emprendedores o para los inversionistas, sino también para quienes observamos el sector del libro con el propósito de intentar entenderlo y de dar cuenta de lo que está pasando en él.

***

Una última cosa: el pasado 18 de enero la Association of American Publishers (AAP) y el Book Industry Study Group (BISG) anunciaron en un comunicado de prensa conjunto una alianza con la firma Bowker para desarrollar en Estados Unidos un nuevo modelo de datos sobre la industria del libro. El comunicado empieza diciendo que:

‘La AAP y el BISG se han embarcado en una ambiciosa empresa, desarrollando conjuntamente un nuevo modelo de estadísticas para hacer un mejor seguimiento de las transformaciones en la manera como el contenido de los libros se produce y se vende en la era de lo digital’.

Y más adelante el comunicado hace una declaración con respecto a la importancia que tiene el compromiso del conjunto de la industria con esta iniciativa:

‘Nuestros esfuerzos para mejorar la precisión y la calidad de la recopilación de los datos se basan principalmente en el compromiso y la participación de toda la industria. Los envíos de datos de los editores de libros son críticos para el éxito del producto final’.

Si alguien quiere echarle un ojo al diseño de este nuevo modelo de recolección de datos sobre la industria del libro desarrollado por la AAP y el BISG, puede descargar el documento “AAP/BISG Data Model Annual Reporting”.

Interesante, ¿no?

4 comentarios para “la transparencia y la opacidad en los mercados”

  1. Manuel Gil dice:

    Querido martin,
    Me ha interesado particularmente tu entrada ya que pone énfasis en un tema crítico del sector. Para la semana que viene tengo previsto subir una entrada precisamente sobre este tema, que constituye un problema crítico del secor. la información (no los datos) es el problema, datos sueltos que aparecen desde multitud de sitios y que no permiten establecer un algoritmo informacional que permita tomar decisiones casi en tiempo real. La unica información que podemos dar por válida es la que nos dice lo que ocurrió el año pasado, y sin embargo hay elementos que permiten avanzar en sistemas de indicadores mesuales, por ejemplo “Cegal en Red”. En resumen, un drama el tema de la opacidad del sector. Felicidades por la entrada.

  2. martín gómez dice:

    Manolo, qué alegría que nuestras inquietudes y nuestros puntos de vista coincidan. Tienes razón al introducir el matiz en relación con los datos y la información, que es donde realmente está el problema. Sin información confiable sobre el sector es muy difícil no sólo comprenderlo y prever hacia dónde se dirige, sino también poner en marcha procesos de toma de decisiones con un margen de incertidumbre razonable.
    Espero con ansias tu entrada sobre el tema en Antinomias libro.
    Abrazos.
    Martín.

  3. [...] tanto, y en lo que atañe a libros en papel, seguimos en un sector con mala información comercial, mala información a los clientes, con libros convertidos en un cocktail de datos y con una [...]

  4. [...] unos meses en la entrada “la transparencia y la opacidad en los mercados” comentaba la importancia que tiene contar con información confiable y detallada sobre el [...]

deje un comentario