archivo del Marzo, 2011

Miércoles, Marzo 30, 2011 categorizado bajo donde pongo el ojo, mis libros favoritos, mis recomendados

donde pongo el ojo… [ 121 ]

Lecturas en curso

Palabras desencadenadas, de Margarita Valencia

Editorial Comares

Granada, 2010

Mi recomendado de la semana

Gaston Gallimard, de Pierre Assouline

Gallimard

París, 2006

Mis libros favoritos

Vigilar y Castigar, de Michel Foucault

Siglo XXI

Buenos Aires, 1996

Me llama la atención

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan, de Patricio Pron

Mondadori

Barcelona, 2010

Martes, Marzo 29, 2011 categorizado bajo literatura latinoamericana, premios literarios

“aprender a leer es la cosa más importante que me ha pasado en la vida”: mario vargas llosa

Hace dos semanas fui al local de la calle Pau Claris de la librería Laie a recoger un libro que había encargado y en el mostrador me encontré un montoncito de ejemplares de una edición no venal que hizo Alfaguara de “Elogio de la lectura y la ficción”, el discurso que Mario Vargas Llosa leyó ante la Academia Sueca al recibir el Premio Nobel de Literatura en Estocolmo el 7 de diciembre de 2010. Aunque Vargas Llosa no es el santo de mi devoción y los pronunciamientos públicos de los autores normalmente me interesan poquísimo, me llevé un ejemplar del discurso del escritor peruano pensando en la remota posibilidad de que en algún momento me dieran ganas de leerlo.

Tengo que aclarar que cuando empecé a leer a los 17 años quería saberlo todo sobre los escritores que me gustaban en ese momento —entre los que estaba Vargas Llosa, por supuesto— y buscaba en su biografía y en sus anécdotas, en sus lecturas y en sus amistades claves para descifrar el sentido de su obra. Al cabo de un tiempo empecé a sentir que tanto el culto al autor como el ejercicio de la lectura paranoica eran dos prácticas que me resultaban bastante estériles, por lo cual desde entonces las opiniones de los escritores dejaron de interesarme —salvo en situaciones excepcionales muy puntuales—. Que hablen las obras y punto porque como lector a mí todo lo demás me sobra. Que los periodistas, los biógrafos, los críticos y los académicos hagan lo que se espera de ellos e indaguen en las vidas de los autores y en todo aquello que los ha influenciado. En términos generales, a priori no me interesan ni el autor como figura pública ni mucho menos su vida privada.

El caso es que el domingo antepasado antes de irme a dormir cogí el ejemplar del discurso de Vargas Llosa que llevaba unos días debajo de la pequeña pila de libros que tengo en mi mesa de noche y en cuanto leí la primera frase sentí una profunda emoción que duró hasta el final de la lectura y que sólo se redujo en aquellos pasajes en los que el escritor peruano saca a relucir su faceta de evangelizador político. El discurso gira en torno a la vocación de lector y escritor de Vargas Llosa, que en su caso parecen estar íntimamente ligadas y ser inseparables. Mientras leía el discurso de Vargas Llosa me sentí identificado con la mayor parte de sus testimonios con respecto a su experiencia como lector y me emocioné al ver cómo él le ponía nombre a una serie de ideas y sensaciones con respecto a mi relación con la lectura que yo no había sido capaz de verbalizar.

A continuación reproduzco los fragmentos del discurso de Vargas Llosa que me parecen un testimonio valioso con respecto a su vocación y a su experiencia como lector y escritor:

‘Aprendí a leer a los cinco años, en la clase del hermano Justiniano, en el Colegio de La Salle, en Cochabamba (Bolivia). Es la cosa más importante que me ha pasado en la vida. Casi setenta años después recuerdo con nitidez cómo esa magia, traducir las palabras de los libros en imágenes, enriqueció mi vida, rompiendo las barreras del tiempo y del espacio y permitiéndome viajar con el capitán Nemo veinte mil leguas de viaje submarino, luchar junto a D’Artagnan, Athos, Portos y Aramis contra las intrigas que amenazan a la Reina en los tiempos del sinuoso Richelieu, o arrastrarme por las entrañas de París, convertido en Jean Valjean, con el cuerpo inerte de Marius a cuestas.

La lectura convertía el sueño en vida y la vida en sueño y ponía al alcance del pedacito de hombre que era yo el universo de la literatura. Mi madre me contó que las primeras cosas que escribí fueron continuaciones de las historias que leía pues me apenaba que se terminaran o quería enmendarles el final. Y acaso sea eso lo que me he pasado la vida haciendo sin saberlo: prolongando en el tiempo, mientras crecía, maduraba y envejecía, las historias que llenaron mi infancia de exaltación y de aventuras.

(…) Gracias a ellos [a su madre, a su abuelo y a su tío] y sin duda, también, a mi terquedad y algo de suerte, he podido dedicar buena parte de mi tiempo a esta pasión, vicio y maravilla que es escribir, crear una vida paralela donde refugiarnos contra la adversidad, que vuelve natural lo extraordinario y extraordinario lo natural, disipa el caos, embellece lo feo, eterniza el instante y torna la muerte un espectáculo pasajero.

(…) Además de revelarme los secretos del oficio de contar, [los escritores a los que debe algo] me hicieron explorar los abismos de lo humano, admirar sus hazañas y horrorizarme con sus desvaríos. Fueron los amigos más serviciales, los animadores de mi vocación, en cuyos libros descubrí que, aun en las peores circunstancias, hay esperanzas y que vale la pena vivir, aunque fuera sólo porque sin la vida no podríamos leer ni fantasear historias.

(…) Seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que leímos, más conformistas, menos inquietos e insumisos y el espíritu crítico, motor del progreso, ni siquiera existiría. Igual que escribir, leer es protestar contra las insuficiencias de la vida. Quien busca en la ficción lo que no tiene, dice, sin necesidad de decirlo, ni siquiera saberlo, que la vida tal como es no nos basta para colmar nuestra sed de absoluto, fundamento de la condición humana, y que debería ser mejor. Inventamos las ficciones para poder vivir de alguna manera las muchas vidas que quisiéramos tener cuando apenas disponemos de una sola.

(…) Lo quieran o no, lo sepan o no, los fabuladores, al inventar historias, propagan la insatisfacción, mostrando que el mundo está mal hecho, que la vida de la fantasía es más rica que la de la rutina cotidiana.

(…) La buena literatura tiende puentes entre gentes distintas y, haciéndonos gozar, sufrir o sorprendernos, nos une por debajo de las lenguas, creencias, usos, costumbres y prejuicios que nos separan. Cuando la gran ballena blanca sepulta al capitán Ahab en el mar, se encoge el corazón de los lectores idénticamente en Tokio, Lima o Tombuctú. Cuando Emma Bovary se traga el arsénico, Anna Karenina se arroja al tren y Julien Sorel sube al patíbulo, y cuando, en El Sur, el urbano doctor Juan Dahlmann sale de aquella pulpería de la pampa a enfrentarse al cuchillo de un matón, o advertimos que todos los pobladores de Comala, el pueblo de Pedro Páramo, están muertos, el estremecimiento es semejante en el lector que adora a Buda, Confucio, Cristo, Alá o es un agnóstico, vista saco y corbata, chilaba, kimono o bombachas. La literatura crea una fraternidad dentro de la diversidad humana y eclipsa las fronteras que erigen entre hombres y mujeres la ignorancia, las ideologías, las religiones, los idiomas y la estupidez.

(…) Una mañana piurana, de la que todavía no creo haberme recobrado, mi madre me reveló que aquel caballero [el padre que creía muerto, del cual había una foto en su velador], en verdad, estaba vivo. Y que ese mismo día nos iríamos a vivir con él, a Lima. Yo tenía once años y, desde entonces, todo cambió. Perdí la inocencia y descubrí la soledad, la autoridad, la vida adulta y el miedo. Mi salvación fue leer, leer los buenos libros, refugiarme en esos mundos donde vivir era exaltante, intenso, una aventura tras otra, donde podía sentirme libre y volvía a ser feliz. Y fue escribir, a escondidas, como quien se entrega a un vicio inconfensable, a una pasión prohibida. La literatura dejó de ser un juego. Se volvió una manera de resistir la adversidad, de protestar, de rebelarme, de escapar a lo intolerable, mi razón de vivir. Desde entonces y hasta ahora, en todas las circunstancias en que me he sentido abatido o golpeado, a orillas de la desesperación, entregarme en cuerpo y alma a mi trabajo de fabulador ha sido la luz que señala la salida del túnel, la tabla de salvación que lleva al náufrago a la playa.

(…) La literatura es una representación falaz de la vida que, sin embargo, nos ayuda a entenderla mejor, a orientarnos por el laberinto en el que nacimos, transcurrimos y morimos. Ella nos desagravia de los reveses y frustraciones que nos inflige la vida verdadera y gracias a ella desciframos, al menos parcialmente, el jeroglífico que suele ser la existencia para la gran mayoría de los seres humanos, principalmente aquellos que alentamos más dudas que certezas, y confesamos nuestra perplejidad ante temas como la trascendencia, el destino individual y colectivo, el alma, el sentido o el sinsentido de la historia, el más acá y el más allá del conocimiento racional.

(…) la ficción es más que un entretenimiento, más que un ejercicio intelectual que aguza la sensibilidad y despierta el espíritu crítico. Es una necesidad imprescindible para que la civilización siga existiendo, renovándose y conservando en nosotros lo mejor de lo humano. Para que no retrocedamos a la barbarie de la incomunicación y la vida no se reduzca al pragmatismo de los especialistas que ven las cosas en profundidad pero ignoran lo que las rodea, precede y continúa. Para que no pasemos de servirnos de las máquinas que inventamos a ser sus sirvientes y esclavos. Y porque un mundo sin literatura sería un mundo sin deseos ni ideales ni desacatos, un mundo de autómatas privados de lo que hace que el ser humano sea de veras humano: la capacidad de salir de sí mismo y mudarse en otro, en otros, modelados con la arcilla de nuestros sueños’.

En estas palabras de Vargas Llosa encuentro mejores argumentos para incentivar a alguien a leer que en cualquiera de las campañas de fomento a la lectura que he visto hasta ahora.

Parafraseando a Vargas Llosa y trasladando a mi experiencia personal la confesión que éste hace al principio de su discurso, yo diría que convertirme en lector a los 17 años es una de las cosas más importantes y afortunadas que me han pasado en la vida. Y Vargas Llosa tiene su parte de responsabilidad en ello: me inicié como lector con La ciudad y los perros, Los jefes y Los cachorros —luego leí novelas como Conversación en La Catedral, Pantaleón y las visitadoras, Historia de Mayta y Elogio de la madrastra y todavía tengo ganas de leer algunas otras como La casa verde, La guerra del fin del mundo y La Fiesta del Chivo—.

Quedo profundamente agradecido con Vargas Llosa por estas palabras que no hacen otra cosa que reafirmar el entusiasmo que me han producido algunos de sus libros y muchas otras lecturas de distintos autores que para mí han sido fundamentales.

En este enlace pueden ver el vídeo de la lectura del discurso de Vargas Llosa en Estocolmo. Y quien quiera descargar el texto en pdf, puede hacerlo aquí.

Miércoles, Marzo 23, 2011 categorizado bajo donde pongo el ojo, mis libros favoritos, mis recomendados

donde pongo el ojo… [ 120 ]

Lecturas en curso

Homage to Catalonia, de George Orwell

Penguin

Londres, 2000

Mi recomendado de la semana

Children’s books (The Guardian)

Londres, 2011

Mis libros favoritos

Yo, de Philip Waechter

Norma

Bogotá, 2004

Me llama la atención

Editorial Tres rosas amarillas

Madrid

Martes, Marzo 22, 2011 categorizado bajo contenidos digitales, e-book, edición digital, editores independientes

entrevista a henry odell, editor de pensódromo [21] / “buscamos explotar un mismo núcleo temático a través de contenidos disponibles en distintos soportes y formatos”

He tenido la oportunidad de conocer de cerca el origen, el proceso de gestación y el desarrollo del proyecto editorial Pensódromo [21] y ahora que éste ha salido a la luz le he propuesto a Henry Odell sostener una conversación en torno a las inquietudes que motivaron su montaje y su puesta en marcha, a la manera cómo ha evolucionado esta iniciativa, a las expectativas que hay puestas en ella y a sus planes a futuro. Pensódromo [21] está trabajando en diferentes proyectos de edición de contenidos que se desarrollan a través de un modelo de acción de 360º que tiene diversos radios y en el que el libro es una manifestación más entre muchas otras. Cada uno de estos radios constituye una forma diferente de explotar un mismo núcleo temático, el primero de lo cuales se articula en torno a una reedición del libro La izquierda reaccionaria de Horacio Vázquez-Rial.

Este modelo de acción podría resumirse en una consigna que define el modus operandi de Pensódromo [21]: “un autor, un tema, un proyecto editorial”.

Henry Odell tiene una larga trayectoria en el sector del libro cuyas raíces se encuentran en su entorno familiar: él pertenece a la tercera generación de editores de su familia —mientras que su abuelo fue editor, su padre fue editor y librero como él—. Odell ha recorrido los distintos eslabones de la cadena de valor y su relación con los libros ha sido rica y diversa: los ha leído, pensado, editado, diseñado, corregido, publicado, distribuido, manipulado, empaquetado, despachado, embalado, desembalado, tocado, limpiado, vendido, liquidado e incluso incinerado.

Su primera experiencia en el sector empezó en 1965 en la librería La Aurora de Buenos Aires —donde entró a trabajar como dependiente y terminó siendo parte del equipo directivo— y luego continuó primero en Ciudad de México y después en Barcelona. Según comenta Odell, en medio de ese proceso se convirtió en uno de esos libreros que tras entusiasmarse tanto con su trabajo terminan aspirando a ser editores. Su primera iniciativa de montar una editorial terminó siendo un proyecto que nunca llegó a concretarse y surgió de la mano de algunos amigos a finales de los años 1970. En consonancia con el espíritu de la época este proyecto estuvo altamente impregnado de política e ideología.

Al llegar a Barcelona, ante la dificultad para introducirse en el mundo editorial Odell montó su propio proyecto. Se trató de una librería sin local llamada Argot a través de la cual atendía los pedidos de personas hispanohablantes que se encontraban en otros países europeos y que necesitaban acceder a libros españoles al precio del mercado español. La dinámica de este negocio consistía en comprar los libros con descuento de librería y venderlos al precio que tenían en España enviándolos a contrareembolso por correo postal, lo cual le permitía obtener un margen del cual se derivaban sus beneficios.

A continuación Odell trabajó en producción en ediciones Petrel y más tarde montó su propia editorial, que se acabó debido a la falta de capital y a la incapacidad de mantener el ritmo de publicación de novedades que el sistema de distribución exigía como barrera de entrada. Más adelante volvió a trabajar como librero en la York House English Bookshop, una librería especializada en libros de enseñanza de idiomas. La siguiente actividad de Odell se desarrolló en los campos de la producción gráfica impresa y de la producción teatral dirigida al ámbito de la enseñanza del inglés.

Debido a las dificultades que fueron apareciendo en la realización de ambas actividades Odell dio el salto a Internet, involucrándose en el desarrollo de proyectos Web. A raíz de esta reconversión profesional surgió Pensódromo, una empresa familiar que sirvió como punto de convergencia entre los proyectos Web de Henry Odell y la actividad que sus hijos Pablo y Joan venían desarrollando desde hacía un tiempo en el ámbito del audiovisual en línea. Debido a una inquietud compartida por la manera como las nuevas tecnologías afectan al mundo de la edición, Pensódromo se convirtió en un proveedor de servicios para distintos tipos de organizaciones del sector editorial.

***

Pensódromo [21] es algo más amplio que un proyecto editorial que representa un punto de llegada después de una larga conversación con distintas figuras del sector y que surge tras un reencuentro en 2009 con Rado Molina, a quien Henry y Pablo Odell ya habían conocido en la edición de 2007 de Liber que se celebró en Barcelona. Hace unos años Molina puso en marcha la editorial Linkgua, un proyecto que le ha permitido no sólo adquirir un amplio y sólido conocimiento de todo lo relacionado tanto con la digitalización como con los protocolos de relación con las plataformas de comercialización de contenidos digitales, sino también desarrollar un fondo cuyo volumen de entre 1300 y 1500 títulos le ha facilitado el acceso a éstas. En síntesis, esta asociación de coedición con Molina ha permitido aprovechar en beneficio del proyecto Pensódromo [21] la red que éste ha construido y que se sostiene en el volumen de su catálogo.

En el modelo de acción de 360º de Pensódromo [21] el contenido es concebido como un corpus de forma esférica del cual el texto es sólo una parte y que es atravesado por una amplia gama de radios que se materializan en una explosión de contenidos disponibles en distintos soportes y formatos que pueden integrarse entre sí aunque también funcionan autónomamente: libro en soporte papel (en tapa dura y/o bolsillo) impreso bajo demanda, e-book en distintos formatos, contenidos fragmentados para cursos universitarios, conferencias, etc. Cada uno de estos radios constituye un negocio diferente porque todos ellos se basan en sistemas de gestión y explotación de derechos diferentes.

El proceso de montaje de Pensódromo [21] comenzó con la definición del marco de lo que en su entorno se conoce como edición [21], continuó con la incoporación tanto del soporte tecnológico como de la capacidad de producción desarrollada por Rado Molina a través de Linkgua y finalizó con la búsqueda de un tema para desarrollar un primer proyecto editorial. La puesta en marcha de este proyecto cuyo modelo de producción se basa en encontrar la manera como el editor puede enriquecer el texto del autor para contribuir a convertirlo en un corpus ha implicado dejar la tribuna y saltar al campo al mismo tiempo que ha presupuesto todo un proceso de aprendizaje con respecto a diversos aspectos relacionados no sólo con la gestión del contenido de los archivos, sino también con los protocolos a seguir para inyectarlos en las plataformas de comercialización. Este proceso de aprendizaje en el que se han cometido muchos errores y recibido muchos golpes también pasa por la búsqueda de la manera de montar modelos de negocio sostenibles y de sobrevivir para poder contar la historia, lo cual presupone medir los resultados del proyecto y compartir abiertamente el balance de la experiencia.

Con respecto al sector Odell prefiere hablar de una red que de una cadena de valor porque mientras que una cadena está constituida por eslabones enganchados uno tras otro de una manera rígida, una red tiene una mayor capacidad de integrar los elementos que la componen debido tanto a su forma como a su flexibilidad. Odell considera que los distintos actores de la antigua cadena deben descubrir su papel en las nuevas redes de valor que se están construyendo actualmente. Según Odell, cada actor debe definir el valor que quiere aportar en estas redes porque lo que no genera valor produce pérdidas.

El desarrollo de Pensódromo [21] se ha encontrado con una serie de problemas prácticos relacionados sobre todo con la generación de protocolos de trabajo, con las limitaciones de los programas de maquetación para soportar la inserción de una gran cantidad de enlaces y con la tardanza para que los archivos generados estén disponibles en las plataformas de comercialización una vez han sido inyectados en ellas.

Acerca de Pensódromo [21]

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Entre las razones que motivaron el arranque del proyecto editorial de Pensódromo [21] con La izquierda reaccionaria se destacan la existencia de una larga relación previa con Horacio Vázquez-Rial, la apuesta de éste por el proyecto y algunas características particulares de este título: no requiere entrar en la dinámica del afán de la novedad porque no se trata de un texto nuevo, se vendió bien en su momento, su anterior editor no estaba interesado en hacer una reedición, la complicidad del autor, la vigencia que siguen teniendo hoy en día los planteamientos que Vázquez-Rial hizo en 2003 y la manera como el contenido del texto permite empezar a construir y a alimentar un corpus de pensamiento independiente al vincularse con una serie de referencias documentales provenientes de distintas fuentes de información.

Odell considera que parte de la vigencia de La izquierda reaccionaria se deriva de los cuestionamientos que le plantean sus textos a todo aquel que hoy en día se considere de izquierdas o pretenda ser progresista.

Se prevén distintas formas de acceder a los contenidos de La izquierda reaccionaria: e-book (disponible en diferentes formatos, dispositivos y plataformas), libro impreso bajo demanda (en tapa dura y/o bolsillo), coediciones locales, uso de contenidos fragmentados para universidades, conferencias en audio y vídeo, etc.

Acerca de La izquierda reaccionaria

Entre los proyectos que actualmente está preparando Pensódromo [21] se encuentran la edición de otro texto de Vázquez-Rial, el montaje de una publicación periódica sobre pensamiento independiente, la puesta en marcha de una alianza con una prestigiosa librería de nicho para desarrollar una iniciativa conjunta que responde al interés de establecer puntos de encuentro con el sector librero y, por último, la alimentación permanente del corpus que se está empezando a construir —cuyo enriquecimiento es un proceso continuo al cual contribuirán todos los contenidos que se vayan editando de aquí en adelante—.

Para Pensódromo embarcarse en esta aventura significa poner a prueba el aprendizaje y el know-how que ha adquirido y desarrollado la empresa a partir de su experiencia como proveedora de servicios de distintos actores del sector editorial, diseñando e implementando planes de acción al servicio de un proyecto editorial propio y no de terceros que en algunos casos reconocen sus problemas pero no están dispuestos a proveer los recursos necesarios para encontrarles una solución bien sea por temor a elementos innovadores que no acaban de comprender o bien por las dudas sobre la monetarización inmediata de esas innovaciones que su frágil cuenta de resultados reclama.

Pensódromo [21] es una apuesta arriesgada cuyo futuro es tan incierto como el de cualquier otra iniciativa que se ponga en marcha hoy en día en el mundo de la edición. Sin embargo, más que una fuente de temor ante lo desconocido esta incertidumbre es un estímulo que le da impulso a la maquinaria del proyecto porque ‘lo peor de todo, en todo —en todos los órdenes—, es volverse previsible’.

Martes, Marzo 15, 2011 categorizado bajo donde pongo el ojo, mis libros favoritos, mis recomendados, series

donde pongo el ojo… [ 119 ]

Lecturas en curso

Mil cretins, de Quim Monzó

Quaderns Crema

Barcelona, 2007

Mi recomendado de la semana

Shady Characters. The secret life of punctuation (Keith Houston)

Mis libros favoritos

Sostiene  Pereira, de Antonio Tabucchi

Anagrama

Barcelona, 1995

Me llama la atención

Código best seller, de Sergio Vila-Sanjuán

Temas de hoy

Madrid, 2011