archivo del abril, 2011

jueves, abril 28, 2011 categorizado bajo destacados, editores, editores franceses, editores independientes

los cien años de gallimard: 1911-2011

Empecemos con un cliché —sin importar hasta qué punto la premisa es verdadera o falsa—: quien dice edición literaria dice edición francesa y quien dice edición francesa dice Gallimard.

Pierre Assouline empieza el prólogo de su biografía de Gaston Gallimard así:

‘¿Por qué Gallimard? Porque él fue único y excepcional.

En efecto, ha habido otros grandes editores y no han sido menores. Pero de todos aquellos que se habían lanzado a esta aventura durante la primera década del siglo [XX], él fue sin duda el único que al final de su vida puedo permitirse hojear el grueso catálogo de su editorial diciéndose: la literatura francesa soy yo’.

Hace poco leí en el artículo “Gallimard, la légende du siècle” —publicado en el Bibliobs de Le Nouvel Observateur— que incluso en las coyunturas más críticas en la construcción del catálogo de esta editorial siempre se ha optado por darle más importancia al estilo que a las ideologías. Al respecto dice el artículo:

‘[Siguiendo esta premisa] se justificaron muchas extravagancias. Se publicaron neoclásicos y surrealistas, fascistas y comunistas o judíos y antisemitas. ¿Este credo de esteta autorizó bajo la Ocupación la obediencia de la censura de un embajador de la Alemania nazi? Pierre Assouline, biógrafo de Gaston, plantea aquí la cuestión. “Hay tres poderes en Francia: el comunismo, los grandes bancos y la NRF”, habría diagnosticado Otto Abetz antes de hacer nombrar a la cabeza de la tercera a un Drieu la Rochelle tan arrasado para considerar que se trataba de “un montón de judíos, pederastas y surrealistas tímidos”. Sin lugar a dudas es necesario considerar que la preservación del catálogo se hacía a ese precio’.

Me parece interesante esta forma de asumir el espíritu del catálogo a pesar de los problemas que presupone hacerlo —hay que ver la que se armó hace poco en Francia con la celebración de los cincuenta años de la muerte de Céline—.

A principios del verano de 2008 entré a la librería La Mémoire du monde de Avignon —que según me dijeron es la última librería independiente que queda en la ciudad— y la odiosa respuesta de la librera cuando le pregunté si tenía la biografía de Gaston Gallimard que hizo Pierre Assouline me dejó desconcertado: ‘En Francia a nadie le interesa la vida de Gallimard’. Como cada vez que no encuentro lo que busco, ese día no quería irme de la librería con las manos vacías y me puse a echar un ojo por las estanterías a ver si encontraba algún libro para llevarme. ‘Gallimard? On s’en fout absolument!’, oí al cabo de un rato que se decía a sí misma la librera desde detrás del mostrador.

A mí en ese momento tanto la vida de Gaston Gallimard como la biografía de Assouline me despertaban mucha curiosidad pero ante semejante exceso de mala leche estaba clarísimo que no iba a perder ni tiempo ni energía diciéndoselo a la librera.

Al final terminé yéndome de La Mémoire du monde con un ejemplar de Comment parler des livres que l’on n’a pas lus ?, el libro de Pierre Bayard que Les Éditions de Minuit había publicado en 2007 y cuya traducción todavía no había salido en España.

Tres años después compré en La Central la biografía de Gallimard escrita por Assouline, empecé a leerla a los pocos días y la verdad es que ha estado a la altura de mis expectativas. Ya comentaré más adelante los aspectos del libro que más me han llamado la atención.

Una última cosa para terminar: la Bibliothèque nationale de France (BnF) está celebrando los cien años de Gallimard con la exposición Gallimard, 1911-2011 : un siècle d’édition, que estará abierta desde el pasado 22 de marzo hasta el próximo 3 de julio. Dan ganas de echarse una escapada a París para ver la exposición, ¿no?

martes, abril 26, 2011 categorizado bajo best sellers, destacados, edición, industria editorial, ventas de libros

best seller a cualquier precio”: las grandes ventas de libros

El pasado domingo mi amigo Juan me comentó que a propósito del día de Sant Jordi, durante la noche del 23 de abril en La 2 de Televisión Española habían pasado un documental sobre la manera como un libro se convierte en best seller. Quería ver el documental no sólo porque el tema en sí mismo me interesa particularmente, sino también porque pensé que podría servirme para complementar la serie de entradas que justo en estos días estoy preparando acerca de Código best seller —el nuevo libro de Sergio Vila-Sanjuán al que me referí hace unas semanas—.

Ayer en la página Web de La 2 vi el documental Best seller a cualquier precio” —”Best-seller à tout prix”—, realizado en 2006 por la periodista Annick Cojean de Le Monde y el cineasta Vassili Silovic.

En el documental distintos escritores —Mary Higgins Clark, Jonathan Coe, Ken Follet, P.D. James, Douglas Kennedy, Marc Levy  y François Weyergans—, editores —altos directivos de HarperCollins, Lafont y Fayard— y agentes literarios alemanes, británicos, estadounidenses y franceses hablan sobre el best seller como fenómeno cultural, social y económico.

Best seller a cualquier precio” explora distintas vías en la búsqueda de posibles respuestas a dos preguntas fundamentales:

1. ¿se puede fabricar un best seller?

2. ¿qué hace que un libro se convierta en best seller?

Las intervenciones de los entrevistados en el documental ponen en evidencia las diferencias existentes entre el mundo anglosajón y países europeos como Francia y Alemania en aspectos tan diversos como la forma de concebir la edición, la relación entre el valor literario de lo que publican las editoriales y la búsqueda de la rentabilidad por parte de éstas, el vínculo autor-editor, el rol que el editor juega en el proceso de gestación de la obra y su nivel de intervención en él, las estrategias de promoción y marketing que se ponen en marcha, la permeabilidad de cada mercado frente a la literatura extranjera, etc.

Me llamó particularmente la atención el fragmento del documental en el que un jefe de producto de Carrefour les explica a los dependientes de la sección de libros de una de sus tiendas la manera como deben ponerse los ejemplares de los títulos en las estanterías de las grandes superficies para potenciar sus ventas, la necesidad de que haya una rotación acelerada del stock y el coste que tiene que asumir la empresa cuando un libro dura mucho tiempo bien sea en el almacén o bien en el punto de venta.

El documental aborda tres temas más que siempre me han parecido interesantes y a los que sugiero prestarles atención: el papel de los cursos de escritura creativa en el mundo anglosajón; la persistencia con la que la industria editorial francesa se ha resistido a introducir y a adoptar la figura del agente literario —que seguramente habrá cambiado al menos un poco desde 2006—; y, por último, la influencia del programa de televisión “Richard and Judy Book Club” en las ventas de libros en Gran Bretaña.

Una vez más vale la pena dejar abiertas dos preguntas con respecto a la naturaleza del libro que plantea el documental y que aquí ya se han abordado en distintas ocasiones anteriores: ¿se trata de un producto artesanal o industrial? ¿Estamos hablando de un objeto duradero o desechable?

martes, abril 12, 2011 categorizado bajo edición, editores, oficios

“afortunados quienes hacen lo que quieren”: reseña de stet [vale lo tachado] en letra internacional

El número 110 de la revista Letra Internacional que acaba de salir incluye una reseña mía de Stet [vale lo tachado], el libro de la editora británica Diana Athill que Trama editorial publicó en 2010 y del que ya he comentado algunos aspectos en varias entradas anteriores.

En el primer párrafo de esta reseña cuyo título es “Afortunados quienes hacen lo que quieren” hago una advertencia acerca del tipo de libro que es Stet [vale lo tachado] y de la intención de Athill al escribirlo con el propósito de que el lector sepa qué va a encontrar en él y qué no. Reproduzco este primer párrafo para que quede claro de qué estoy hablando:

‘Diana Athill empieza Stet haciéndole al lector una aclaración con respecto a la naturaleza del libro que está comenzando a leer: se trata de los recuerdos de una ex editora que quiere compartir algunas de las experiencias que almacena en su cabeza para evitar que con su muerte éstas desaparezcan definitivamente y no de una sesuda historia de la edición en Gran Bretaña durante la segunda mitad del siglo XX, hecha a partir de cifras obtenidas mediante un riguroso trabajo de exploración de archivos y de su memoria. Athill deja la realización de estudios historiográficos y técnicos en manos de los buenos investigadores y se reserva para sí la composición de un relato en tono menor conformado por algunos recuerdos de su experiencia y por las reflexiones que éstos le suscitan al mirar hacia atrás años después’.

En la reseña me refiero más que todo a la particular concepción que tiene Athill del oficio del editor, así como al origen de su vocación de editora y a su forma de asumirla. Aprovecho para volver a llamar la atención sobre dos planteamientos que hace Athill acerca del rol del editor porque me parecen una interesante declaración de principios que definen su forma de asumir ese oficio al que se dedicó durante alrededor de cincuenta años:

‘1.) el editor es una comadrona que se ocupa de ayudar a dar a luz a los hijos de otros; 2.) sólo aportando simpatía imaginativa a la hora de trabajar con los autores puede el editor ser útil a éstos y a su editorial’.

Quizás ésta no sea su intención pero en estos recuerdos de una editora Athill termina no sólo ofreciendo desde su perspectiva personal varias ideas esenciales con respecto a la naturaleza del trabajo editorial así como algunos preceptos en relación con la manera de abordarlo, sino también dando cuenta del espíritu de la época de la Gran Bretaña de la segunda mitad del siglo XX y de algunos episodios y tendencias que al ser fundamentales en la evolución del mundo de la edición británica marcaron y definieron su rumbo.

Quienes quieran leer la reseña completa, pueden descargarla apretando aquí.

jueves, abril 7, 2011 categorizado bajo donde pongo el ojo, mis libros favoritos, mis recomendados, series

donde pongo el ojo… [ 122 ]

Lecturas en curso

Dublinesca, de Enrique Vila-Matas

Seix Barral

Barcelona, 2010

Mi recomendado de la semana

Un relato policíaco, de Imre Kertész

Acantilado

Barcelona, 2006

Mis libros favoritos

La mujer que se estrellaba contra las puertas, de Roddy Doyle

Norma

Bogotá, 2000

Me llama la atención

Generación de modelos de negocio, de Alexander Osterwalder & Yves Pigneur

Deusto

Barcelona, 2011

miércoles, abril 6, 2011 categorizado bajo best sellers, generadores de opinión, long sellers, prescripción, ventas de libros

código best seller, de sergio vila-sanjuán: la cultura vista desde una perspectiva no dogmática

El pasado viernes 25 de marzo en el café de la librería Laie de la calle Pau Claris la editorial Temas de hoy celebró un desayuno para presentar el libro Código best seller, de Sergio Vila-Sanjuán. La presentación del libro corrió por cuenta de Toni Iturbe, director de la revista Qué leer, de Belén López Celada, directora de Temas de hoy, y de Vila-Sanjuán.

Próximamente comentaré en varias entradas aquellos aspectos del libro que vaya encontrado interesantes a medida que avance en su lectura pero antes me gustaría llamar la atención sobre algunas de las cosas que se dijeron durante este desayuno.

Según Toni Iturbe, Código best seller representa una forma de hacer periodismo cultural propia de toda una generación de profesionales y en su libro Vila-Sanjuán aborda la tradición literaria desde el punto de vista de aquellos lectores que a lo largo de los años se han formado leyendo best sellers. Iturbe llamó la atención sobre una pregunta que algunos lectores que son amantes de la alta cultura les plantean a menudo a los periodistas cuyo trabajo gira en torno a los libros: ¿por qué en los medios de comunicación se les dedica tanto espacio a los best sellers?

En síntesis, la intervención de Iturbe apuntó en gran parte a cuestionar la posición de aquellas personas que ven los best sellers con malos ojos.

Sergio Vila-Sanjuán explicó su interés en abordar la cultura desde un punto de vista no dogmático en el que la lectura es no sólo una experiencia personal, sino también un fenómeno sociológico. En la misma línea del planteamiento de Iturbe, Vila-Sanjuán destacó que en términos generales las obras pertenecientes a la tradición literaria popular han sido excluidas sistemáticamente del canon de los manuales de literatura.

Como era de esperarse, una de las primeras preguntas que se le hicieron a Vila-Sanjuán fue si un proyecto orientado a producir un libro con el objetivo de que sea un best seller puede llegar a tener éxito —es decir, si es posible planificar la fabricación de un producto de este tipo—. En respuesta a esta pregunta Vila-Sanjuán dijo que aunque los resultados en ventas de un libro en principio son imprevisibles, la incertidumbre con respecto a las secuelas de un best seller tiende a ser menor si su desarrollo parte de los factores que motivaron el éxito de éste.

Con respecto al boom de los best sellers en Estados Unidos en la década de 1950 Vila-Sanjuán se refirió a la profesionalización de los autores de este tipo de libros, que solían recibir de parte del editor el encargo de escribir cada dos años un novelón entretenido, dinámico y con un buen ritmo narrativo. Según Vila-Sanjuán, esta clase de best sellers se caracteriza por tener personajes bien definidos con los que el lector se identifica fácilmente así como malos que resultan atractivos.

Entre los elementos que son susceptibles de desencadenar “el efecto best seller” Vila-Sanjuán enumera los siguientes:

– el boca a oreja.

– la apuesta a fondo de una editorial por un autor desconocido —como en el caso de Lo que el viento se llevó, de Margaret Mitchell—.

– la recomendación de un prescriptor —La caza del Octubre Rojo, la novela de Tom Clancy que entró a la lista de los libros más vendidos de The New York Times después de ser recomendada por el entonces presidente Ronald Reagan—.

– el escándalo —por ejemplo, Doctor Zhivago, de Boris Pasternak, y Lolita, de Vladimir Nabokov—.

– la puesta en marcha de una gran campaña alrededor de un autor que vende —como ha sucedido con los libros de Dan Brown y Carlos Ruiz Zafón posteriores a sus respectivos primeros éxitos—.

A petición de uno de los periodistas que asistieron al desayuno Vila-Sanjuán hizo un listado de los que considera los best sellers más importantes de la historia —aparte de la Biblia, del Corán y de El libro rojo, de Mao Tse-Tung—:

Los misterios de París, de Eugène Sue

La cabaña del tío Tom, de Harriet Beecher Stowe

Diario, de Ana Frank

Jurassic Park, de Michael Crichton

La tapadera, de John Grisham

Y a continuación Vila-Sanjuán mencionó una serie de títulos que a su juicio son fundamentales dentro del canon del best seller español:

Los cuatro jinetes del apocalipsis, de Vicente Blasco Ibáñez

Mariona Rebull, de Ignacio Agustí

Los cipreses creen en Dios, de José María Gironella

1080 recetas de cocina, de Simone Ortega

Tuareg, de Alberto Vázquez-Figueroa

La piel del tambor, de Arturo Pérez-Reverte

La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón

Prometo que después de este descriptivo registro de notario comentaré los aspectos de Código best seller que me vayan llamando la atención sobre la marcha. Desde ya anticipo que hay varios temas que ameritan entrada por derecho propio: el maravilloso prólogo de José Antonio Marina —que, según explica Sergio Vila-Sanjuán, fue quien le dio la idea de hacer este libro—; las distintas variantes del best seller que el autor menciona en el apartado “Los libros más leídos de todos los tiempos” de la primera parte de su libro, cuyo título es “Breve historia de los superventas”: fast seller, megaseller, long seller, page turner y best loved books; y los factores que pueden provocar el “el efecto best seller“.

Cierro esta entrada con una cita en la que Vila-Sanjuán comenta algunas ideas que actualmente están bastante extendidas en ciertos sectores de nuestro medio en relación con los best sellers:

‘Existe una tendencia muy acusada en la crítica cultural contemporánea a denunciar que los best sellers lo son exclusivamente gracias al marketing, que su interés cultural resulta nulo y que se trata, en suma, de productos de confección para el mercado. En algunos casos puede ser así. Pero la mayoría de los best sellers, al menos los realmente grandes, suelen nacer del interés genuino de su autor por un determinado tema. Es muy dudoso que el marketing en sí mismo pueda colocar a gran escala lecturas lecturas que no presenten un cierto atractivo por sí mismas.

Para Pierre Nora, lo que define la esencia del fenómeno best seller es su imprevisibilidad. Esa obra “de la que se tiran 3.000 ejemplares iniciales, y que acaba vendiendo 230.000 o 300.000, es el libro que ha trasgredido el marco público al que se le ha destinado. No responde a las leyes del mercado, no de la industria editorial, sino a la historia de las mentalidades. Ya que el éxito inesperado significa que una sensibilidad insospechada de una sociedad ha sido tocada”‘.

¿Y ustedes cómo lo ven, les suena el planteamiento?