los cien años de gallimard: 1911-2011
Empecemos con un cliché —sin importar hasta qué punto la premisa es verdadera o falsa—: quien dice edición literaria dice edición francesa y quien dice edición francesa dice Gallimard.
Pierre Assouline empieza el prólogo de su biografía de Gaston Gallimard así:
‘¿Por qué Gallimard? Porque él fue único y excepcional.
En efecto, ha habido otros grandes editores y no han sido menores. Pero de todos aquellos que se habían lanzado a esta aventura durante la primera década del siglo [XX], él fue sin duda el único que al final de su vida puedo permitirse hojear el grueso catálogo de su editorial diciéndose: la literatura francesa soy yo’.
Hace poco leí en el artículo “Gallimard, la légende du siècle” —publicado en el Bibliobs de Le Nouvel Observateur— que incluso en las coyunturas más críticas en la construcción del catálogo de esta editorial siempre se ha optado por darle más importancia al estilo que a las ideologías. Al respecto dice el artículo:
‘[Siguiendo esta premisa] se justificaron muchas extravagancias. Se publicaron neoclásicos y surrealistas, fascistas y comunistas o judíos y antisemitas. ¿Este credo de esteta autorizó bajo la Ocupación la obediencia de la censura de un embajador de la Alemania nazi? Pierre Assouline, biógrafo de Gaston, plantea aquí la cuestión. “Hay tres poderes en Francia: el comunismo, los grandes bancos y la NRF”, habría diagnosticado Otto Abetz antes de hacer nombrar a la cabeza de la tercera a un Drieu la Rochelle tan arrasado para considerar que se trataba de “un montón de judíos, pederastas y surrealistas tímidos”. Sin lugar a dudas es necesario considerar que la preservación del catálogo se hacía a ese precio’.
Me parece interesante esta forma de asumir el espíritu del catálogo a pesar de los problemas que presupone hacerlo —hay que ver la que se armó hace poco en Francia con la celebración de los cincuenta años de la muerte de Céline—.
A principios del verano de 2008 entré a la librería La Mémoire du monde de Avignon —que según me dijeron es la última librería independiente que queda en la ciudad— y la odiosa respuesta de la librera cuando le pregunté si tenía la biografía de Gaston Gallimard que hizo Pierre Assouline me dejó desconcertado: ‘En Francia a nadie le interesa la vida de Gallimard’. Como cada vez que no encuentro lo que busco, ese día no quería irme de la librería con las manos vacías y me puse a echar un ojo por las estanterías a ver si encontraba algún libro para llevarme. ‘Gallimard? On s’en fout absolument!’, oí al cabo de un rato que se decía a sí misma la librera desde detrás del mostrador.
A mí en ese momento tanto la vida de Gaston Gallimard como la biografía de Assouline me despertaban mucha curiosidad pero ante semejante exceso de mala leche estaba clarísimo que no iba a perder ni tiempo ni energía diciéndoselo a la librera.
Al final terminé yéndome de La Mémoire du monde con un ejemplar de Comment parler des livres que l’on n’a pas lus ?, el libro de Pierre Bayard que Les Éditions de Minuit había publicado en 2007 y cuya traducción todavía no había salido en España.
Tres años después compré en La Central la biografía de Gallimard escrita por Assouline, empecé a leerla a los pocos días y la verdad es que ha estado a la altura de mis expectativas. Ya comentaré más adelante los aspectos del libro que más me han llamado la atención.
Una última cosa para terminar: la Bibliothèque nationale de France (BnF) está celebrando los cien años de Gallimard con la exposición Gallimard, 1911-2011 : un siècle d’édition, que estará abierta desde el pasado 22 de marzo hasta el próximo 3 de julio. Dan ganas de echarse una escapada a París para ver la exposición, ¿no?














