Martes, abril 26, 2011 categorizados en best sellers, destacados, edición, industria editorial, ventas de libros

best seller a cualquier precio”: las grandes ventas de libros

El pasado domingo mi amigo Juan me comentó que a propósito del día de Sant Jordi, durante la noche del 23 de abril en La 2 de Televisión Española habían pasado un documental sobre la manera como un libro se convierte en best seller. Quería ver el documental no sólo porque el tema en sí mismo me interesa particularmente, sino también porque pensé que podría servirme para complementar la serie de entradas que justo en estos días estoy preparando acerca de Código best seller —el nuevo libro de Sergio Vila-Sanjuán al que me referí hace unas semanas—.

Ayer en la página Web de La 2 vi el documental Best seller a cualquier precio” —”Best-seller à tout prix”—, realizado en 2006 por la periodista Annick Cojean de Le Monde y el cineasta Vassili Silovic.

En el documental distintos escritores —Mary Higgins Clark, Jonathan Coe, Ken Follet, P.D. James, Douglas Kennedy, Marc Levy  y François Weyergans—, editores —altos directivos de HarperCollins, Lafont y Fayard— y agentes literarios alemanes, británicos, estadounidenses y franceses hablan sobre el best seller como fenómeno cultural, social y económico.

Best seller a cualquier precio” explora distintas vías en la búsqueda de posibles respuestas a dos preguntas fundamentales:

1. ¿se puede fabricar un best seller?

2. ¿qué hace que un libro se convierta en best seller?

Las intervenciones de los entrevistados en el documental ponen en evidencia las diferencias existentes entre el mundo anglosajón y países europeos como Francia y Alemania en aspectos tan diversos como la forma de concebir la edición, la relación entre el valor literario de lo que publican las editoriales y la búsqueda de la rentabilidad por parte de éstas, el vínculo autor-editor, el rol que el editor juega en el proceso de gestación de la obra y su nivel de intervención en él, las estrategias de promoción y marketing que se ponen en marcha, la permeabilidad de cada mercado frente a la literatura extranjera, etc.

Me llamó particularmente la atención el fragmento del documental en el que un jefe de producto de Carrefour les explica a los dependientes de la sección de libros de una de sus tiendas la manera como deben ponerse los ejemplares de los títulos en las estanterías de las grandes superficies para potenciar sus ventas, la necesidad de que haya una rotación acelerada del stock y el coste que tiene que asumir la empresa cuando un libro dura mucho tiempo bien sea en el almacén o bien en el punto de venta.

El documental aborda tres temas más que siempre me han parecido interesantes y a los que sugiero prestarles atención: el papel de los cursos de escritura creativa en el mundo anglosajón; la persistencia con la que la industria editorial francesa se ha resistido a introducir y a adoptar la figura del agente literario —que seguramente habrá cambiado al menos un poco desde 2006—; y, por último, la influencia del programa de televisión “Richard and Judy Book Club” en las ventas de libros en Gran Bretaña.

Una vez más vale la pena dejar abiertas dos preguntas con respecto a la naturaleza del libro que plantea el documental y que aquí ya se han abordado en distintas ocasiones anteriores: ¿se trata de un producto artesanal o industrial? ¿Estamos hablando de un objeto duradero o desechable?

4 comentarios para ““best seller a cualquier precio”: las grandes ventas de libros”

  1. Pablo Odell dice:

    Llicenciat,

    Interesante entrada. Y me gusta como la aborda. En cuanto a las cuestiones que deja botando al final:

    –La primera: Industrial, claramente. Al margen de que algún producto del Mundo del Libro se convierta en ‘superventas’, el fenómeno de la venta masiva de algo tiene que ver con la industria y el consumo de masas: con sus características en el mundo anglosajón, en una parte de Europa y con las propias, en España. El reponedor de Carrefour es un sujeto intercambiable con el posicionador de autos en una consecionaria (a este que se le vea el morro, a est el maletero, a este el capó…). Cuando un producto del Mundo del Libro asoma la cabeza en las listas de ventas, aparecen en seguida los grandes grupos para “bestsellerizarlo”: fue el caso, en mi opinión del primer zafonazo “la sombra del viento”. Un libro que triunfó con el boca oreja y que luego Planeta catapultó al hiperespacio… O la saga de Millenium….

    –La segunda: dependerá del lector, claro está, que es quien decide qué desecha o preserva, pero en general son productos desechables. Zafonazos o Larssonazos al margen (hay lectores quienes piensan que son buenísimos… Javier Aparicio, por ejemplo, sitúa a John Grisham como uno de los grandes de la ficción contemporánea del s. XX) el fenómeno se define por su ‘desechabilidad’… como objeto y como ‘obra con sentido’. Como todo lo industrial, en general.

    Abrazos.

  2. Juan Pablo dice:

    No sé exactamente por qué me parece un poco chocante lo que dice el tío del Fondo Nacional Para las Artes. Aquel que inicia su argumento mencionando que… “la lectura está cayendo en todos los niveles de la población, hasta el punto que solo la mitad de los adultos americanos lee libros…” Lo cual supone un “cambio de rumbo en la cultura americana” que según el entrevistado es una “crisis”.

    También no sé por qué me parece un poco antipático y arrogante cuando afirma que “la gente que lee suele tener una vida activa e independiente”, frente a la que considera más “pasivos” pues ven la tele, se conectan a Internet o juegan un vídeo juego. Según este tipo “la lectura se convierte en un indicador de un estilo de vida sano y activo”.

    Me parece que sus argumentos me chocan por la actitud paternalista que tienen este tipo de personas de la clase intelectual, que defienden la literatura con letras capitales. Creo que es un error no apreciar justamente la requisa y diversidad de nuevas expresiones culturales que empiezan a abrirse camino, creando otro tipo de “lecturas” (por decirlo de alguna manera).

    Es posible que la literatura siga existiendo y la industria sucumba ante sus excesos así que no hace falta preocuparse tanto por si la gente lee menos a Proust y lea más a Ken Follett. Lo que no se puede decir es que es mas humano, digno o sano leer una novela que jugar un vídeo juego.

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