Jueves, diciembre 29, 2011 categorizados en destacados

2012

En nuestro entorno las cosas están complicadas y los pesimistas tienen evidencias para creer que podrían tender a seguir empeorando: no sólo no se están creando puestos de trabajo, sino que además se están destruyendo; el paro sigue creciendo y cada vez son más las familias en las que todos los miembros que forman parte de la población económicamente activa están sin empleo; se flexibiliza la legislación laboral para “incentivar la creación de empleo”, reducir los costes laborales y abaratar los despidos; abundan los contratos temporales, los trabajos sin contrato y el regateo por el centavo a la hora de acordar tarifas; cada dos por tres llegan anuncios con respecto a nuevos recortes en educación, sanidad, pensiones, salarios, cultura, obras públicas y desarrollo de infraestructuras; se congela la apertura de nuevas plazas de trabajo en el sector público; se presentan nuevos expedientes de regulación de empleo —ERE—; se recortan o se extienden las jornadas laborales de los trabajadores; las nóminas llegan tarde, se reduce el monto de las pagas extras o se dilata el pago de éstas; empresas cierran y se declaran en la quiebra o insolventes; las noticias informan acerca de expropiaciones de pisos y de la ejecución de desahucios por el impago de hipotecas; y como si todo esto fuera poco, los precios de los alimentos, de los servicios públicos o del transporte no dejan de subir.

 

Y en el sector del libro a la crisis económica hay que sumarle la generada por el cambio de paradigma que se deriva de la emergencia de lo digital.

 

 

 

 

Aunque el panorama no es nada alentador, yo sigo siendo optimista porque creo que hay mucho por hacer y tengo ganas de hacerlo. Que falte cualquier cosa menos la voluntad y el entusiasmo.

 

Tras referirse a las inquietudes que suscitaba el futuro incierto de Rusia y a las tensiones que se vivían allí tras la reciente caída de la Unión Soviética, Ryszard Kapuściński escribió lo siguiente en los párrafos finales de El Imperio (cuya primera edición fue publicada en Varsovia en 1993):

 

‘Y, sin embargo, el futuro no deja de ser prometedor. Las grandes sociedades tienen una enorme fortaleza interior. Entrañan inagotables dosis de toda clase de fuerzas y albergan en su seno energías suficientes para reponerse de las derrotas más dolorosas y salir de las crisis más graves.

 

China supo salir del agujero de la humillación y del hambre, y emprender un desarrollo independiente y fructífero. La India sigue su ejemplo. Brasil e Indonesia tampoco se quedan a la zaga. La densidad de estos pueblos, su cultura aglutinadora, su capacidad de persistir y su ambición de crear dan resultados sorprendentes, incluso en las condiciones más adversas. Seguro que esta ley universal del desarrollo de la humanidad también se aplicará a Rusia’.

 

 

 

 

En el mundo hay países donde el Estado de bienestar nunca ha existido, donde eso que se conoce como “lo público” ha sido saqueado de manera sistemática por quienes tienen acceso al poder tanto político como económico —políticos, empresarios y mafias de todo tipo— y donde todo se dejó a la suerte de la iniciativa privada desde mucho antes de la llegada en los años 1990 de las políticas liberalizadoras que los gobiernos de la época adoptaron bajo la asesoría de los Chicago Boys. Quienes venimos de estos países crecimos acostumbrados a vivir en tiempos de crisis. La secuencia “recesión-crisis-recuperación-bonanza” nos resulta absolutamente familiar porque llevamos años viviéndola en bucle. Y sabemos que lo primero que hay que hacer para salir de una crisis es ponerse a trabajar.

 

Decir que es lo primero presupone que no basta con ponerse a trabajar y que también hay que hacer muchas otras cosas. Es necesario ser creativo, recursivo, resolutivo, calculador y arriesgado. Hay que conocer con precisión los recursos con los que se cuenta, el potencial de éstos y las limitaciones que se tienen. Hace falta fijarse objetivos y tener la suficiente flexibilidad para replanteárselos sobre la marcha. También ayuda hacer alianzas con quienes se tienen intereses en común con el propósito de alcanzar objetivos compartidos. Y sobre todo hay que tener ganas de hacer cosas.

 

A quienes tienen ganas de hacer cosas les deseo un 2012 lleno de las ideas fascinantes, de la voluntad y de la buena puntería necesarias para sacar adelante proyectos de esos que entusiasman y que hacen que den ganas de ponerse a trabajar.

 

¡Y ahora, a hacer todo lo que haga falta para que 2012 nos traiga todo el trabajo que necesitamos (y mucho más)!

8 comentarios para “2012”

  1. ¡Feliz 2012 para ti también Martín! y que el año venga cargado de proyectos y éxitos :)

  2. ¡Igualmente, Mariana!
    Que 2012 nos traiga montones de proyectos estimulantes y mucho más.
    Saludos.
    Martín.

  3. Mis mejores deseos para usted, maese Gómez, para que su Ojo fisgón siga tan certero. 2012 será el año del trabajo duro, del trabajo épico, pero también será el año de los que creemos en el esfuerzo, en las cosas bien hechas y en el poder del entusiasmo. Ganas de trabajar no nos faltan, creemos en lo que hacemos y ahora nos toca entusiasmar a quienes nos rodean. A por ellos! Un abrazo fuerte

  4. ¡Así se habla, querido Javi!
    Mis mejores deseos para ti también en tu lucha por la “edición sí”.
    Abrazos para ti también, amigo.
    Martín.

  5. Mariano Boza dice:

    Felicidades por el año que empieza y por el blog que continúa. Confío en que los pesimistas se equivoquen otra vez y que el sector editorial remonte el vuelo. Saludos

  6. ¡Mil gracias por tus felicidades, Mariano!
    Esperemos darles razones a los pesimistas para equivocarse.
    Un saludo de vuelta.
    Martín.

  7. Angel Garcia dice:

    Martin, Javier y al resto que no conozco pero que cohabitan en este espacio para el fisgoneo y la reflexión, vayan mis mejores deseos para que en este año que inicia les acompañe la lucidez y la fecundidad que les ha caracterizado. Clave para superar cualquier crisis y para afrontar los nuevos tiempos.
    Martin, excelente la entrevista a Enrique Dans y muy oportunas tus reflexiones sobre el año que comienza. Intentare ser participe más frecuente en este espacio que sigo desde hace bastante tiempo.
    Saludos

  8. ¡Muchas gracias por tu comentario, Ángel!
    Espero seguir viéndote por aquí más a menudo.
    Saludos de vuelta.
    Martín.

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