los 500 títulos de la colección narrativas hispánicas de anagrama
Anagrama acaba de publicar el número 500 de su colección Narrativas hispánicas. Se trata de Antagonía, un volumen que reúne por primera vez los cuatro libros que conforman esta obra de Luis Goytisolo. La colección Narrativas hispánicas apareció en 1983 y su primer título fue El héroe de las mansardas de Mansard, de Álvaro Pombo.
Si la colección Narrativas hispánicas tiene 29 años, podríamos decir que en ella en promedio se han publicado 17,2 títulos por año. Aunque está claro que a la hora de hilar fino es mejor no fiarse de los promedios. En el cuadro de publicaciones que aparece en las páginas 66 y 67 del volumen Anagrama 40 años. 1969 – 2009 hay un registro del número de títulos que se han publicado cada año en las distintas colecciones de la editorial. En el caso de Narrativas hispánicas las cifras son las siguientes —hasta ese momento se habían publicado 450 títulos. He completado los datos del período comprendido entre la segunda mitad de 2009 y lo que va corrido de 2012 revisando los boletines de novedades publicados en la página Web de la editorial—:
1983: 1 título
1984: 12 títulos
1985: 15 títulos
1986: 12 títulos
1987: 16 títulos
1988: 16 títulos
1989: 16 títulos
1990: 16 títulos
1991: 18 títulos
1992: 13 títulos
1993: 16 títulos
1994: 20 títulos
1995: 21 títulos
1996: 22 títulos
1997: 26 títulos
1998: 17 títulos
1999: 18 títulos
2000: 22 títulos
2001: 24 títulos
2002: 14 títulos
2003: 17 títulos
2004: 17 títulos
2005: 19 títulos
2006: 16 títulos
2007: 21 títulos
2008: 20 títulos
2009: 18 títulos
2010: 18 títulos
2011: 12 títulos
2012 (enero – marzo): 7 títulos
Total 1983 – 2012: 500 títulos
Y hasta aquí los números porque aunque éstos son importantes, lo son todavía más la naturaleza del trabajo de Anagrama en el campo de la publicación de narrativa escrita en español y la contribución que la editorial ha hecho en este ámbito.
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En relación con el trabajo de la colección Narrativas hispánicas hay dos aspectos sobre los que me parece que vale la pena llamar la atención:
En primer lugar, la continuidad en el tiempo. Anagrama fue fundada en 1969 y como ya mencioné el primer título de la colección Narrativas hispánicas apareció en 1983. En este sentido la colección Narrativas hispánicas es un proyecto de largo aliento más que consolidado que reúne una muestra importante de las voces y obras más notables de la novela y del cuento que han surgido durante las últimas décadas tanto en España como en Hispanoamérica.
Y, en segundo lugar, la amplitud del espectro que abarca la colección Narrativas hispánicas. De hecho, el nombre mismo de la colección ya sugiere un reconocimiento de la diversidad existente en la narrativa escrita en lengua española así como la intención de dar cuenta de ella. En la colección Narrativas hispánicas han publicado autores de distintos lugares del ámbito hispanohablante, lo cual ha favorecido la circulación, la visibilidad y la lectura de su obra por fuera de sus países de origen. El desarrollo de la carrera de muchos de estos autores ha estado estrechamente ligado a la colección Narrativas hispánicas, en la cual a menudo tanto éstos como su obra han madurado y se han consolidado.
(Jorge Herralde y algunos de los autores que han hecho historia en la colección Narrativas hispánicas: Javier Marías, Félix de Azúa, Vicente Molina Foix y Álvaro Pombo. Imagen tomada de la página Web de Anagrama)
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Al igual que los pequeños y medianos editores independientes locales, las filiales de los grandes grupos editoriales españoles en los distintos países hispanoamericanos han jugado un rol importantísimo en la publicación de la producción literaria de cada país. A pesar de la fuerte implantación de los grandes grupos en Hispanoamérica y del alcance de su capacidad de acción gracias a los recursos que tienen a su disposición —ya quisieran muchas pequeñas y medianas editoriales independientes contar entre otras cosas con su estructura logística, sus redes comerciales, su aparato de difusión, su capacidad de distribución o su presupuesto de marketing—, es bastante difícil que la obra de un autor local publicado por alguna de sus filiales consiga circular por fuera de su país de origen y llegar a otros territorios. Lo usual es que la obra de un autor de este tipo empiece a llegar a otros países cuando se produce un hito en su carrera —la obtención de un premio literario de renombre, por ejemplo— o cuando éste logra un cierto reconocimiento mediático. Esta forma de operar que en principio puede parecer absurda adquiere sentido si aceptamos la premisa de que con contadísimas excepciones ni en España se venden bien los libros de los autores hispanoamericanos ni en Hispanoamérica se venden bien los libros de los autores tanto españoles como de otros países de la región. Cuando hablo de excepciones me refiero no sólo a algunas figuras vivas del boom latinoamericano como Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, sino también a autores posteriores como Isabel Allende, Alfredo Bryce Echenique, Javier Cercas, Albert Espinosa, Almudena Grandes, Javier Marías, Arturo Pérez-Reverte y Carlos Ruiz Zafón.
Además de reunir en la colección Narrativas hispánicas una muestra amplia, diversa y llamativa de obras y voces contemporáneas del ámbito de la novela y el cuento escritos en español, en general Anagrama tiene una distribución buena o al menos aceptable en una parte importante de los países hispanoamericanos. Es por esto que a través de la colección Narrativas hispánicas Anagrama ha contribuido de una manera fundamental a darles a conocer a los lectores españoles e hispanoamericanos la obra de autores hispanohablantes que normalmente son poco o nada conocidos por fuera de sus países de origen. Hay que decir además que el Premio Herralde de Novela ha servido tanto para reconocer el valor de obras puntuales de autores consagrados o en proceso de consagración como para sacar a la luz a figuras emergentes cuya carrera resulta prometedora.
En el texto “Recorrido por cuatro décadas” el editor Jorge Herralde llama la atención con respecto al fortalecimiento de la presencia de Anagrama en los países latinoamericanos durante el período comprendido entre 2000 y abril de 2009. Al respecto dice Herralde: ’Uno de los rasgos más destacados en este período es la progresiva consolidación de Anagrama, reforzada por sus ediciones en América Latina, en especial en Argentina y México, y también en Colombia, Chile, Uruguay, Venezuela y Perú. De forma programática, en esta década los autores latinoamericanos se publican en su país de origen y en España, y se distribuyen en los restantes países de América Latina. Además se han realizado ediciones latinoamericanas de no pocos autores relevantes del catálogo, traducidos y españoles. En total la suma de ediciones de Anagrama en América Latina, hasta abril de 2009, asciende a 87′.
Vale la pena destacar no sólo que a través de las traducciones de la colección Panorama de narrativas Anagrama también ha jugado un papel clave al permitirles a los lectores hispanohablantes entrar en contacto con la obra de un buen número de grandes autores contemporáneos que escriben en otras lenguas, sino también que la colección Argumentos ha sido un vehículo eficaz para la difusión de un cierto pensamiento de ‘imaginación crítica’.
Revisando el listado de títulos publicados en la colección Narrativas hispánicas de Anagrama me doy cuenta rápidamente de que hay un montón de autores de los que además de no haber leído ningún libro, tengo poquísimas referencias. En muchos casos se trata de autores que apenas me dicen algo y hay algunos que incluso ni siquiera había oído nombrar antes. Sin embargo, el hecho de que algún libro suyo haya sido publicado en la colección Narrativas hispánicas ya me sugiere algo y hace que estos autores me despierten una cierta curiosidad. Al fin y al cabo el catálogo de una editorial también puede ser visto como una declaración de principios.
Aparte de las editoriales que en el campo de la narrativa publican la producción nacional de sus respectivos lugares de origen y cuyo catálogo rara vez se comercializa por fuera del mercado doméstico, hay unas cuantas que al abrirles un espacio a obras de autores de países del ámbito hispanohablante distintos del suyo están tendiendo puentes entre éstos y los lectores de toda la geografía iberoamericana. Me refiero a editoriales españolas con una larga trayectoria como Alfaguara, Mondadori, Pre-textos, Seix Barral y Tusquets así como a otras más jóvenes —algunas de ellas latinoamericanas— como 451 editores, Alpha Decay, Barataria, Candaya, Duomo, Eterna cadencia, Lengua de trapo, Páginas de espuma, Periférica, Sexto Piso, Trama editorial, Tropo editores y Veintisiete letras*. Me encantaría que dentro de cinco, quince o treinta años estas editoriales jóvenes pudieran celebrar el logro de haber hecho en sus respectivas líneas de trabajo contribuciones similares a la que Anagrama viene haciendo desde hace ya más de cuatro décadas en los distintos frentes que cubre.
De los títulos de la colección Narrativas hispánicas que he leído mis favoritos son: Ruleta rusa y otros cuentos, de Pere Calders —traducción del catalán—; Historia abreviada de la literatura portátil, de Enrique Vila-Matas; Corazón tan blanco, de Javier Marías; Estrella distante, de Roberto Bolaño; Ochenta y seis cuentos, de Quim Monzó —traducción del catalán—; y Fiesta en la madriguera, de Juan Pablo Villalobos.
Por cierto, quien quiera echarle un ojo al catálogo completo de Anagrama puede consultarlo aquí.
* nota: en el caso de Alfaguara, Mondadori y Seix Barral me refiero a las casas matrices en España de estos sellos pertenecientes a grandes grupos mientras que en el de las pequeñas y medianas editoriales más jóvenes he puesto las que se me vinieron a la cabeza de primerazo —supongo que varias se me deben estar quedando por fuera, así que se aceptan contribuciones para ampliar y complementar este listado—.











