archivo del Mayo, 2012

Miércoles, Mayo 30, 2012 categorizado bajo ficción breve, literatura, literatura estadounidense, literatura latinoamericana

novelas breves, novelas de gran envergadura

Al final de “La parte de Amalfitano” de 2666 hay un fragmento que en su momento me llamó muchísimo la atención y en el que pienso inmediatamente cada vez que se me viene a la cabeza algún recuerdo de esta novela de Roberto Bolaño. Dice el fragmento en cuestión —casualmente hace unos días leí por primera vez la “Nota a la primera edición” de 2666 y me di cuenta de que Ignacio Echevarría le dedica un breve comentario—:

 

‘Una noche Amalfitano le preguntó, por decir algo mientras el joven buscaba en las estanterías, qué libros le gustaban y qué libro era aquel que en ese momento estaba leyendo. El farmacéutico le contestó, sin volverse, que le gustaban los libros del tipo de La metamorfosis, Bartleby, Un corazón simple, Un cuento de Navidad. Y luego le dijo que estaba leyendo Desayuno en Tiffanys, de Capote. Dejando de lado que Un corazón simple y Un cuento de Navidad eran, como el nombre de este último indicaba, cuentos y no libros, resultaba revelador el gusto de este joven farmacéutico ilustrado, que tal vez en otra vida fue Trakl o que tal vez en ésta aún le estaba deparado escribir poemas tan desesperados como su lejano colega austriaco, que prefería claramente, sin discusión, la obra menor a la obra mayor. Escogía La metamorfosis en lugar de El proceso, escogía Bartleby en lugar de Moby Dick, escogía Un corazón simple en lugar de Bouvard y Pécuchet, y Un cuento de Navidad en lugar de Historia de dos ciudades o de El Club Pickwick. Qué triste paradoja, pensó Amalfitano. Ya ni los farmacéuticos ilustrados se atreven con las grandes obras, imperfectas, torrenciales, las que abren camino en lo desconocido. Escogen los ejercicios perfectos de los grandes maestros. O lo que es lo mismo: quieren ver a los grandes maestros en sesiones de esgrima de entrenamiento, pero no quieren saber nada de los combates de verdad, en donde los grandes maestros luchan contra aquello, ese aquello que nos atemoriza a todos, ese aquello que acoquina y encacha, y hay sangre y heridas mortales y fetidez’.

 

***

 

La tradición de la literatura de ficción está llena de libros largos que por su valor literario y estético —y en ocasiones histórico e incluso político— han despertado la admiración de los lectores a tal punto que en algún momento han empezado a considerarse grandes obras y han entrado a formar parte del canon. De las obras pertenecientes a este grupo, algunas que fueron escritas en el siglo XX o que han aparecido en lo que va corrido del siglo XXI además se caracterizan por contar con una estructura compleja y por tener un componente importante de experimentación técnica. En fin, se trata de libros que en muchos casos son admirados debido a su gran envergadura entendida como una mezcla de complejidad argumental, estructural y técnica que necesita expresarse de manera extensa y que en últimas puede interpretarse como la materialización del largo alcance de las miras, de la creatividad, de la ambición, de la disciplina y del talento de sus autores —siento que empiezo a hablar de temas que los académicos que se dedican al estudio de la literatura, los críticos literarios o algunos escritores seguramente podrían explicar mejor que yo—.

 

Y luego en el campo de los best sellers también abundan los libros de gran extensión. Pienso en muchas de las novelas históricas, policíacas, juveniles, de misterio o románticas de distintos tipos que han estado en las listas de los libros más vendidos durante los últimos cinco años.

 

Si admiramos tanto la narrativa de gran envergadura debido a los rasgos mencionados anteriormente, ¿qué pasa entonces con la novela corta? ¿Cómo es la valoración que hacemos de ella y cuáles son los méritos que le atribuimos?

 

 

 

 

Aunque de primerazo me siento tentado a afirmar que como lector tengo una debilidad por la novela corta, quizás sería más acertado decir que entre mis libros favoritos hay unos cuantos que pertenecen a esta categoría. Aparte de algunas de las que menciona Bolaño en el fragmento de 2666 que motiva la escritura de esta entrada —sobre todo Desayuno en Tiffanys—, pienso en novelas como El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson; Reflejos en un ojo dorado, de Carson McCullers; La perla y De ratones y hombres, de John Steinbeck; Pedro Páramo, de Juan Rulfo; El astillero, de Juan Carlos Onetti; Los cachorros, de Mario Vargas Llosa; Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez; La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares; Help a él, de Fogwill; Mi abuelo y El agrio, de Valérie Mréjen; o, para terminar con una joya del mismo Bolaño, Estrella distante*.

 

Creo que aparte de las historias que cuentan, lo que más me gusta de estas novelas es que tanto el carácter sintético como la intensidad de su escritura hacen que se acerquen mucho a la perfección formal porque al estar desprovistas de elementos accesorios no termina sobrándoles nada.

 

¿Alguien se anima a compartir el listado de sus novelas cortas favoritas?

 

* nota: pude hacer la lista de mis novelas cortas favoritas en parte gracias a un intercambio de tweets sobre el tema que tuvimos hace unas semanas con Carolina Venegas K. y con Roberto Angulo.

¡empezó la 71 feria del libro de madrid!

Como todos los años por esta misma época, entre el 25 de mayo y el 10 de junio de 2012 la Feria del Libro de Madrid es el pretexto perfecto para darse un paseo por el parque del Retiro, ver libros y aprovisionarse de lecturas.

 

 

 

 

A manera de invitación a la Feria del Libro de Madrid tomo prestadas las palabras que Manuel Rodríguez Rivero lanzó el pasado sábado 26 de mayo desde su Sillón de orejas:

 

‘De modo que acudan con sus ahorrillos (demediados por tanta austeridad ultra ortodoxa) y olvídense por un rato de lo que el sobrado Paul Krugman (cuyas profecías semanales son la mejor publicidad para su libro ¡Acabad ya con esta crisis!, Crítica) ha denominado en alguno de sus deprimentes artículos “apocalipsis en breve” o “pánico bancario lento”. Y eso que, como él, supongo que cuando logremos olvidar el merkelismo rajoyista y volver a las delicias de la inflación controlada, volveremos a crecer (y, eventualmente, a ser felices, al menos hasta la próxima crisis del capitalismo). Mientras tanto, evitemos pensar en el Apocalipsis y gastémonos algo de pasta (tela, lana, plata, guita) en la feria (aprovechando el 10% de descuento)’.

 

Si estarán en Madrid en algún momento de aquí al domingo 10 de junio o tienen la oportunidad de acercarse a la ciudad, no dejen de pasar por El Retiro que lo más probable es que en la Feria del Libro se encuentren más de una grata sorpresa.

Jueves, Mayo 17, 2012 categorizado bajo donde pongo el ojo, mis libros favoritos, mis recomendados

donde pongo el ojo… [ 135 ]

 

 

Lecturas en curso

 

Un adúltero americano, de Jed Mercurio

Anagrama

Barcelona, 2010

 

Mi recomendado de la semana

 

L’analfabeta, de Agota Kristof

Laertes

Barcelona, 2005

 

Me llama la atención

 

Sam no es mi tío, de autores varios (Diego Fonseca y Aileen El-Kadi, editores)

Alfaguara

Miami, 2012

curso de libro 2.0: la nueva cadena de valor del libro, en el idec de la universitat pompeu fabra

El próximo mes de junio se realizará en el IDEC-Universitat Pompeu Fabra el curso Libro 2.0: La nueva cadena de valor del libro, que codirigen la escritora, analista y empresaria de temas de gestión digital Neus Arqués y el editor Roger Domingo.

 

En la sesión del próximo miércoles 13 de junio estaré en este curso hablando de críticos, influentials y lectores.

 

 

 

 

A continuación reproduzco el programa del curso:

 

Sesión 1: El futuro ya no es lo que era: Panorámica de la edición 2.0

 

1.1. Presentación del curso, de los ponentes y de los asistentes. Neus Arqués y Roger Domingo. (1 h)

1.2. El futuro ya no es lo que era: Panorámica de la edición 2.0. Neus Arqués. (1 h)

 

Sesión 2: Autores y agentes: Del “libro” al “activo”

 

2.1. “Autoemprendedores”. El autor como marca. La relación con el lector. La gestión del propio patrimonio editorial. Neus Arqués. (1 h)

 2.2. Los nuevos royalties: ¿Dónde está el dinero? Nuevos formatos y nuevos modelos de cesión de derechos. ¿Cuál es la aportación de valor del agente en la actualidad? Representante de la Asociación de Agencias Literarias – ADAL. (1 h)

 

Sesión 3: El editor: del papel a la pantalla

 

3.1. Jesús Badenes. Grupo Planeta. (1 h)

3.2. Carles Revés. Grupo Planeta. (1 h)

3.3. Claudio López de Lamadrid. Random House Mondadori. (1 h)

3.4. Ernest Folch. Ediciones B. (1 h)

 

Sesión 4: La librería y el lector

 

4.1. La librería y las nuevas tecnologías. Antoni Daura. Gremi de Llibreters. (1 h)

4.2. Críticos, influentials y lectores. Martín Gómez. El ojo fisgón. (1 h)

 

Sesión 5: Del libro al libro digital

 

Cambios en la escritura, en la lectura y en los hábitos de compra.

5.1. Luis González. Fundación Germán Sánchez Ruipérez. (2 h)

 

Sesión 6: Los nuevos actores

 

6.1. Luis Collado. Google Books. (1 h)

6.2. Koro Castellano. Amazon España. (1 h) (Pendiente de confirmación)

 

Sesión 7: Taller práctico de publicación digital

 

6.3. Steven Tolliver. Hooked. (2 h)

 

Sesión 8: Visibilidad en línea

 

8.01. El plan de visibilidad. Neus Arqués. Manfatta. (1 h)

8.02. Visibilidad. Buenas prácticas. Roger Domingo. Grupo Planeta. (1 h)

 

Sesión 9: Libro 2.0

 

Debate sobre las opciones y los retos. Neus Arqués, Roger Domingo, participantes. (1 h)

 

Sesión 10: Evaluación y entrega de diplomas

 

Neus Arqués y Roger Domingo. (1 h)

 

Titulación y Valor Académico

 

Certificado en Libro 2.0: La nueva cadena de valor del libro expedido por el IDEC-Universitat Pompeu Fabra.

 

 ***

 

Creo que el programa es bastante interesante y pertinente, que éste está sólidamente estructurado y que los profesores del curso pueden aportar una gran variedad de elementos para comprender los temas que se propone abordar en él, por lo cual hay mucho que aprender de ellos.

 

A quienes se animen a inscribirse en el curso Libro 2.0: La nueva cadena de valor del libro, allí los esperamos —ver los apartados correspondientes tanto a calendario y horario como a importe y financiación—.

Miércoles, Mayo 9, 2012 categorizado bajo destacados, sant jordi 2012, tipografía

tipos para todos

El pasado 23 de abril al mediodía Ana me preguntó qué libro me gustaría que me regalara en Sant Jordi y sin pensarlo dos veces le dije que quería Es mi tipo, de Simon Garfield. Ese mismo día empecé a leer este libro, que me ha parecido bastante instructivo, curioso y ameno. Se trata de un libro perfecto para personas a las que nos gusta y/o nos interesa la tipografía pero que tenemos un conocimiento escaso o nulo con respecto a este oficio —digamos que es algo así como un tratado de cultura general tipográfica para no iniciados—.

 

 

 

 

Así empieza el texto de la solapa de Es mi tipo:

 

‘Desde que las tipografías se mudaron a la barra de herramientas del ordenador todos comenzamos a tener una opinión sobre ellas. Hoy es imposible ignorar su poder, su omnipresencia en las marcas que nos rodean o el carácter que imprimen a nuestros textos’.

 

En la introducción de su libro Garfield destaca un rasgo particularmente llamativo del primer ordenador Macintosh que hoy en día podría parecernos absolutamente banal: ‘contaba con una amplia gama de fuentes tipográficas’. A continuación Garfield se refiere a la decisión de Steve Jobs de ‘incluir tipos conocidos, como Times New Roman y Helvetica, y otros de nuevo diseño, en cuyos aspecto y nombre evidentemente se implicó en persona’. Y concluye Garfield:

 

‘Era el comienzo de algo: un cambio sísmico en nuestra relación cotidiana con las letras y con la tipografía. Una innovación que, en diez años, puso la palabra “fuente” —hasta entonces un tecnicismo de los ámbitos del diseño y la impresión— en boca de todos los usuarios de ordenador’.

 

Más adelante Garfield habla de Matthew Carter, un tipógrafo británico radicado en Estados Unidos que en mayo de 2009 viajó a Londres para ‘dar una conferencia sobre revivals, el proceso de puesta al día de tipos de letra de los últimos quinientos años para adecuarlos a las necesidades de hoy’. Mientras comenta el trabajo de Carter y su obsesión con los anacronismos tipográficos en las películas, en los montajes teatrales e incluso en las falsificaciones de materiales impresos que se quieren hacer pasar como antiguos, Garfield hace una observación con respecto al impacto que han tenido los ordenadores en el diseño de tipos —desde que la leí me pregunto si en este caso podríamos hablar de disrupción tecnológica en el campo de la tipografía—:

 

‘Los ordenadores han eliminado el trabajo de fundir letras a mano, pero no solo ha desaparecido el oficio: con él se va una visión del mundo’.

 

***

 

Si alguien ha perdido la esperanza con respecto a la posibilidad de que en el futuro el papel juegue algún rol estratégico como vehículo de transmisión y preservación de la cultura escrita, quizás leer el texto “This Is A Printing Office” de Beatrice Warde que descubrí gracias a Es mi tipo le inyecte un poco de entusiasmo:

 

 

 

 

¿No es ésta una bonita declaración de principios para todos los oficios de la edición?