archivo del junio, 2012

casa del lector: un centro cultural de la fundación germán sánchez ruipérez

Recientemente se anunció la finalización de las obras de Casa del Lector, el nuevo centro cultural de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez ubicado en el complejo de Matadero Madrid. Se prevé que Casa del Lector —cuyo director es César Antonio Molina— abra sus puertas al público el próximo mes de octubre, cuando tendrá lugar su inauguración.

 

 

 

 

Así se presenta Casa del Lector en su página Web:

 

Casa del Lector es un gran centro cultural que hará de los lectores y la lectura sus protagonistas fundamentales. Un lugar desde el que experimentar con la lectura, sus nuevas manifestaciones, su promoción, la formación de sus intermediarios…

 

Un espacio en el que favorecer el encuentro del público en general y el mundo profesional. El adulto, el joven y el niño. La palabra, la imagen, el arte. No hay manifestación cultural que, para su conocimiento y disfrute, no requiera de un ejercicio pleno de lectura.

 

Exposiciones, conferencias, cursos formativos, talleres de creación, ciclos de música, cine y artes escénicas, junto a investigaciones aplicadas, contribuirán, entre otras muchas propuestas, a la consecución de un lector que comprende, que valora, que asimila, que comparte y que interpreta el mundo, la sociedad y su tiempo porque lee’.

 

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Durante mi viaje de hace unas semanas a Madrid tuve la oportunidad de hacer una visita guiada a Casa del Lector de la mano de Luis González, quien es el Director General Adjunto de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Además de enseñarme las instalaciones de Casa del Lector, de explicarme los usos que se le darán a cada uno de los espacios que la conforman y de hacer algunas observaciones con respecto a ciertos aspectos puntuales de éstos, Luis accedió a responderme algunas preguntas que le hice con respecto al origen del proyecto, a los objetivos de éste y a las acciones a través de las cuales se pretende alcanzarlos.

 

A continuación reproduzco algunos fragmentos de la conversación que sostuve con Luis acerca de Casa del Lector —más adelante publicaré el resto—:

 

Casa del Lector es un centro dedicado al lector. El trabajo de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez se dirige siempre hacia el sujeto y no hacia el libro. La Casa del Lector surge como un centro nacido con la vocación de significar algo en un entorno digital y fue diseñada para tratar tanto de plantear preguntas como de ofrecer algunas respuestas vinculadas a lo que significa hoy en día leer y a lo que sienten los lectores. Es decir, que el centro también busca apelar a las emociones del lector desde los nuevos soportes.

 

Desde Casa del Lector queremos servir como lugar de encuentro para los profesionales que están trabajando en el mundo de la lectura y hacer un trabajo de investigación y desarrollo en relación con los lectores a través de propuestas que deberían ser nuevas para el sector de la edición de contenidos. Casa del Lector también quiere ser un lugar en el cual se generen experiencias desde el entorno geográfico más cercano de los barrios y de los distritos donde se encuentra —está en el distrito de Arganzuela y muy cerca del de Usera, que son claramente cosmopolitas como nuestra vocación—. Nuestro sueño sería que Casa del Lector fuese un lugar dentro de una red de centros internacionales dedicados a la lectura en el ámbito iberoamericano. Siempre nos gusta decir que Madrid es una ciudad iberoamericana: está en la península pero en el entorno geográfico de Casa del Lector muchas veces se escuchan más acentos latinoamericanos que ibéricos’.

 

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Casa del Lector es un proyecto que me entusiasma enormemente y que fortalece las diversas líneas de trabajo de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez en el campo de la investigación y la innovación alrededor de la lectura —recomiendo seguir el trabajo de generación y divulgación de contenidos que el equipo de Lectura Lab está haciendo sobre este tema—. Me parece clave que este proyecto ponga en el centro de su vocación, de sus objetivos y de sus actividades al lector, que es quien le da sentido al trabajo que hacemos las personas y organizaciones que estamos involucradas en la gestión de contenidos y que es la única pieza imprescindible del engranaje que se ha montado para ponerla a funcionar.

 

Espero volver a visitar pronto Casa del Lector y poder verla en funcionamiento. Aprovecho esta entrada para agradecerle de nuevo a Luis González por la visita guiada a Casa del Lector y por sus explicaciones en relación con la naturaleza del proyecto, con sus espacios y con la manera como éstos serán utilizados.

 

Enhorabuena a la Fundación Germán Sánchez Ruipérez por Casa del Lector, que es un gran regalo tanto para los habitantes de Madrid como para quienes estamos interesados en todo lo que gravita alrededor de la lectura.

martes, junio 19, 2012 categorizado bajo donde pongo el ojo, mis libros favoritos, mis recomendados, series

donde pongo el ojo… [ 136 ]

 

 

Lecturas en curso

 

La luz difícil, de Tomás González

Alfaguara

Bogotá, 2011


Mi recomendado de la semana

 

Revista Texturas, número 17 (de varios autores)

Trama editorial

Madrid, 2012

 

Mis libros favoritos

 

El sindicato de la policía yiddish, de Michael Chabon

Mondadori

Barcelona, 2008

 

Me llama la atención

 

Un oficio de locos. Editores fundamentales en conversación con Juan Cruz Ruiz, de Juan Cruz

Ivory Press

Madrid, 2012

martes, junio 12, 2012 categorizado bajo edición, industria editorial

¿cuál edición y cuál mercado editorial?

Cuando digo que [ el ojo fisgón ] es un blog de análisis de las tendencias del mercado editorial debería decir más bien que me intereso por lo que sucede en un segmento de éste que está compuesto por una cierta clase de editoriales que publican un cierto tipo de libros. Debido a mis gustos, inclinaciones, necesidades y expectativas en el ámbito de la lectura, como lector en principio me interesan ante todo ciertas manifestaciones literarias —lo cual hace que tienda a sentir una particular simpatía por aquellas editoriales cuyo catálogo se ocupa de éstas—. Y como observador de la industria y del mercado, en términos generales tiendo a centrarme en la edición literaria —en este caso sí que me interesa la literatura a secas, sin adjetivos—. Está claro que en la edición hay muchos segmentos de los que no suelo ocuparme, a los que sólo me asomo de manera ocasional y que en esta medida desconozco ampliamente.

 

 

 

 

Cuando hablo de los segmentos de la edición que me resultan poco familiares me refiero a los que se ocupan de los libros religiosos, de texto, científicos y técnicos, prácticos (manuales), de divulgación, de autoayuda, de cocina, de referencia, académicos, de gestión y temas empresariales, jurídicos, coffee table, de viaje (guías) o de arte, arquitectura, fotografía y diseño. Igual hay algunos de estos segmentos que conozco mejor que otros porque he tenido la oportunidad de acercarme a su entorno a través de autores, editores, libreros y lectores.

 

Mi percepción de la industria y del mercado se alimenta no sólo de las indagaciones que hago a partir de mis intereses personales, sino también de los proyectos en los que trabajo y de los inputs que recibo de parte de la mayoría de las personas del ámbito de la edición con las que interactuo habitualmente.

 

Un paseo por los pasillos de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), una revisión de los directorios y de los informes que la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) publica sobre el sector o un recorrido por el Mapa Astral Editorial 2011 de Anatomía de la Edición sirven para hacerse una idea con respecto a la amplitud del espectro que abarcan tanto la industria editorial como el mercado que se articula alrededor de ésta. En síntesis, a la hora de observar y analizar tanto la industria como el mercado editorial hay un buen puñado de segmentos y circuitos por explorar más allá de la edición literaria en los que algunos no nos hemos fijado lo suficiente y sobre los que creo que tengo mucho que aprender.

 

 

 

De hecho, cada vez estoy más convencido de la importancia de explorar estos segmentos y circuitos de la edición para tener una visión más amplia y una mejor comprensión tanto de la industria como del mercado en su conjunto —y no solamente de algunas de sus partes—. Sería interesante identificar cuáles problemáticas, planteamientos, reflexiones y análisis son válidos para todo el sector editorial y cuáles sólo tienen validez en ciertos segmentos específicos según la dinámica de cada uno de ellos.

 

Tengo la intuición de que el conocimiento de estos segmentos y circuitos de la edición a los que hasta ahora apenas me he aproximado podría llevarme no sólo a matizar, a revaluar y a replantear algunas de mis ideas con respecto al sector, sino también a empezar a verlo y a hablar de él más como un mosaico cuyas piezas dan cuenta de la gran diversidad que hay en su interior que como una entidad monolítica y homogénea.