archivo del Julio, 2012

Lunes, Julio 30, 2012 categorizado bajo lecturas de verano

mis lecturas para el verano

Aunque la mayor parte del mes de agosto estaré trabajando, he escogido algunas lecturas para entrar en “modo verano” en estas semanas de ambiente distendido. Se trata de una elección que a menudo es complicada pero creo que nunca lo había sido tanto como en esta ocasión porque ahora siento la necesidad de ser extremadamente prudente con la inversión no sólo de mi tiempo sino también de mi dinero —que por estos días tienden a escasear peligrosamente—. Así que para este verano mi apuesta como lector será sobre todo por valores seguros —tanto que después de once años releeré Le Rouge et le Noir, que es uno de mis libros favoritos— y el mayor riesgo lo aportará un escritor español contemporáneo cuya obra en términos generales goza de una buena acogida entre lectores con quienes tengo afinidades.

 

 

 

 

Las siguientes serán mis lecturas para este mes de agosto:

 

– Le Rouge et le Noir, de Stendhal

Folio

París, 2000

 

– Footnotes in Gaza, de Joe Sacco

Henry Holt and Company

Nueva York, 2009

 

– Un momento de descanso, de Antonio Orejudo

Tusquets

Barcelona, 2011

 

***

 

Gracias al librero Jesús Casals de La Central por la recomendación de Un momento de descanso, de Antonio Orejudo —creo que en la conversación de diez minutos que tuvimos el fin de semana pasado en la librería logré darle los parámetros necesarios para que su algoritmo de recomendaciones funcionara de manera infalible—.

 

Espero que quienes se van de viaje se hayan armado de un buen arsenal de lecturas.

paralelismos e intercambios de experiencias a propósito del “coloquio edición independiente en chile y francia: espacio público, repertorios de acción y modelos organizativos”

Los días 4 y 5 de abril de 2012 se celebró en Santiago de Chile la primera parte del “Coloquio Chile-Francia: Edición independiente. Espacio público, repertorios de acción y modelos organizativos” y el próximo 5 de octubre se tendrá lugar su continuación en el Instituto Cervantes de París.

 

 

 

 

La programación del evento cuyo título en francés es “L’édition indépendante en France et au Chili : espace public, répertoires d’action et modèles organisationnels” aún está por terminar de definirse pero en ella se prevé abordar temas como la construcción de un espacio hispanohablante en el ámbito editorial mundial, la independencia y las políticas públicas, los instrumentos para medir la relación entre la independencia y la diversidad o los repertorios de acción de la independencia.

 

Estos intercambios de puntos de vista y de experiencias como el que plantea el Coloquio Chile-Francia siempre son enriquecedores para las partes implicadas, sobre todo si provienen de realidades tan diferentes la una de la otra.

 

En una coyuntura altamente convulsionada por razones tan diversas como la actual y en la que interpretar o comprender lo que está sucediendo tiende a complicarse cada vez más debido tanto al ruido como al amplio número de variables que entran en juego, vale la pena echarle un ojo a lo que está sucediendo en otros lugares para buscar posibles respuestas en experiencias ajenas sin perder de vista las diferencias y similitudes existentes cuando se establece un paralelo entre los distintos casos.

 

Es curioso que en Chile se esté promoviendo la campaña Libros sin IVA justo mientras en España se desata una polémica por la subida de este impuesto, que en nuestro ámbito ha empezado a ir más allá de la aplicación del tipo superreducido para el libro en papel y del tipo general para el e-book —que según algunos expertos se justificaría si lo vemos como un servicio, que como tal no debería estar cobijado por la ley del precio fijo— porque se ha puesto sobre la mesa la diferencia entre el trato que en términos de carga impositiva están recibiendo los diferentes ámbitos de la cultura.

 

La pregunta que sirve como punto de partida es por qué el sector del libro goza de un tipo más bajo que el de otros sectores del ámbito cultural. Y a continuación surgen propuestas como la creación de un IVA cultural.

 

Con respecto a la campaña Libros sin IVA que actualmente se está promoviendo en Chile recomiendo seguir las entradas que Marco Antonio Coloma está publicando sobre el tema en el blog Material ligero —ver el manifiesto en cuya redacción también participaron Ana Rodríguez, Daniel Álvarez, Diana Bravo y José Ignacio Silva—.

 

En relación con el IVA, el libro, el e-book y el sector cultural en España recomiendo leer las siguientes entradas:

 

– La basura al 4% y la cultura, o al menos parte, al 21%La subida del IVA para los inteligentes, de Txetxu Barandiarán

 

– El IVA, el arte, la cultura y la digitalización, de Bernat Ruiz Domènech

 

– El IVA y el sistema de precios en libros impresos y digitales: una comparativa internacional, de Arantxa Mellado

 

– El precio fijo, el IVA y el vacío legal de los ebooks, de Julieta Lionetti

 

Todo parece indicar que estamos ante el comienzo de un rico debate en el que está todo por decirse.

Martes, Julio 17, 2012 categorizado bajo donde pongo el ojo, mis libros favoritos, mis recomendados, series

donde pongo el ojo… [ 137 ]

 

 

Lecturas en curso

 

¡Quiero publicar mi libro!, de Juan Triviño

Ediciones Noufront

Valls, 2012


Mi recomendado de la semana

 

Sara Morante (ilustradora)

 

Mis libros favoritos

 

Viaje a Portugal, de José Saramago

Alfaguara

Madrid, 2000

 

Me llama la atención

 

Silencio en Milán, de Anna Maria Ortese

minúscula

Barcelona, 2012

¿y por qué habría yo de pagar por sus contenidos?

La semana pasada la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) publicó los avances de los informes tanto de Comercio Interior como de Comercio Exterior del libro correspondientes a 2011. Como era de esperarse, en el mercado interno los resultados no son nada alentadores —y hay quienes dicen que las cifras reales son aún peores que las oficiales—. Los 2.772,34 millones de euros facturados representan un descenso del 4,1% de la facturación con respecto a 2010 —se supone que desde que empezó la crisis económica esta cifra llega al 18,1%— en un mercado en el que el crecimiento del número de títulos publicados viene acompañado de una disminución tanto del tamaño de las tiradas como de la cantidad de ejemplares vendidos. Y parece que aunque los pedidos cada vez son más pequeños, las devoluciones siguen aumentando sin parar y el modelo de financiación de las editoriales basado en la introducción en el canal de comercialización de un volumen de novedades que el mercado no está en capacidad de absorber muestra signos claros de agotamiento.

 

 

 

 

Éste es el panorama ante el cual la industria editorial española cierra el curso y se va de vacaciones de verano. Cada vez son más las voces que le atribuyen esta situación a la nefasta coincidencia entre la crisis económica, el cambio de paradigma y el auge de la piratería de contenidos digitales. Por el contrario, las voces que aluden a una crisis cultural relacionada con el sistema educativo o con los índices de lectura son más bien pocas. Y aunque a menudo se pone sobre la mesa la creciente reticencia de ciertos tipos de consumidores a pagar por los contenidos, no parece haber un esfuerzo por comprender las razones que explican este comporamiento.

 

Como si todo lo anterior fuera poco, mientras escribía esta entrada llegó a temerse que la subida del IVA que había anunciado el gobierno implicara la supresión del tipo superreducido para el libro. Lo peor que podría pasarle al sector en este campo sería que el IVA del libro en papel y el de los e-books terminaran igualándose pero no por lo bajo sino por lo alto.

 

Estaría bien que la industria editorial en su conjunto se tomara las vacaciones de verano como un período de reflexión y que se aprovecharan espacios como la 30ª edición de Liber —que se celebrará entre el 3 y el 5 de octubre próximos en el recinto Gran Vía de la Fira de Barcelona— para poner en común y confrontar los resultados del trabajo hecho durante estas semanas. Liber podría ser la primera parada de una ronda de eventos dedicados a la reflexión con respecto a la realidad actual del sector, a los desafíos que ésta plantea y a la manera de hacerles frente: procesos de resolución de conflictos y de construcción de consensos, creación de grupos de trabajo, establecimiento de objetivos así como de plazos para cumplirlos y definición tanto de líneas de acción como de estrategias y medidas a adoptar para hacerlas efectivas.

 

 

 

 

Hoy en día cada vez más gente debe estar preguntándose por qué habría de pagar por los contenidos que le ofrece la industria. Yo en el caso de los libros tengo clarísima la respuesta porque soy un lector asiduo cuyos gustos y criterios para seleccionar sus lecturas están muy bien definidos. Sin embargo, estoy seguro de que muchas personas con principios y hábitos de consumo diferentes de los míos quizás no encuentren una razón válida para pagar por leer libros en papel o en soporte digital y prefieran acceder a ellos por otras vías distintas. Y eso es algo que la industria editorial debería intentar entender aunque mucho le cueste. En un momento en el que los fundamentos de su modelo de producción y de negocio están siendo seriamente cuestionados es importante que la industria haga el esfuerzo no sólo de reinventarse sino también de participar activamente y con argumentos sólidos en la discusión en torno al valor de los contenidos y a las nuevas tendencias que están emergiendo en el consumo de éstos —un ejercicio que vaya más allá de las posiciones oficiales de las organizaciones gremiales y en el que tanto la aportación de ideas a la reflexión y a la discusión como la realización de acciones puntuales para alcanzar objetivos concretos primen sobre la propaganda institucional—.

 

¿Qué podría hacer la industria editorial para destacar el valor de los contenidos que produce y cuáles razones podría darles a los consumidores para incentivarlos a pagar por ellos?

 

– dar a conocer el trabajo que hay detrás tanto de la publicación como de la comercialización de un libro y el valor que aportan los distintos actores que participan en este proceso —desde el autor hasta el librero—.

 

– explicar cómo se distribuyen los ingresos de las ventas de los libros entre los distintos actores de la cadena de valor así como los costes del proceso de producción y los riesgos que cada uno de ellos debe asumir.

 

– reinventar su oferta en función de los cambios que están sufriendo el ecosistema del sector y los hábitos de los consumidores.

 

– redimensionar su negocio en términos del volumen de la producción, de los precios de los libros y de los márgenes de beneficio.

 

– en el caso de las editoriales no limitar la comunicación a informar acerca del lanzamiento de sus novedades, a anunciar las apariciones en público de sus autores o a hacerse eco de las reseñas y de los comentarios elogiosos que se publican sobre sus libros —es decir, ir más allá del autobombo—.

 

– trabajar en el campo de la formación de lectores y de la construcción de públicos para asegurarse una base amplia y sólida de clientes potenciales —de hecho, creo que la calidad de la educación, los índices de lectura, la inserción laboral, el desempleo juvenil y el poder adquisitivo de los jóvenes deberían ocupar un lugar central en las preocupaciones de la industria editorial y que ésta debería jugar un rol activo en la búsqueda de soluciones a estos problemas—.

 

Está claro que con estas acciones cuyos resultados no se ven en el corto plazo ni se venden más libros ni se salvan las cuentas de una empresa o del sector, que son dos problemas urgentes en un momento en el que están en juego la viabilidad y la supervivencia de toda una industria. Es por eso que no hay que perder de vista acciones prácticas que pueden tener un impacto tangible más inmediato como el diseño de estrategias de gestión organizacional para optimizar el uso de los recursos existentes, la puesta en marcha de iniciativas al servicio de la defensa de intereses gremiales y subsectoriales o el fortalecimiento de la presión en las negociaciones tanto con las instancias de toma de decisiones como con otros actores del sector —y aquí paro porque sobre todo esto habla mejor Manuel Gil, que lleva meses lanzando señales de alerta y propuestas alrededor de este tema—.

Miércoles, Julio 4, 2012 categorizado bajo marketing, novedades editoriales, promoción, ventas de libros

‘what’s in a name?’: j. k. rowling, harry potter y the casual vacancy

El próximo 27 de septiembre saldrá al mercado The Casual Vacancy, el nuevo libro de J. K. Rowling que empezó a dar de qué hablar desde que la autora de la saga de Harry Potter anunció que se trataría de su primera novela para adultos. Justo ayer la editorial Little, Brown Book Group dio a conocer la portada de The Casual Vacancy. Vale la pena recordar que en español esta novela será publicada durante la segunda mitad de 2012 por Salamandra, que también publicó los siete libros de Harry Potter.

 

 

 

 

El abandono al menos de momento de la novela fantástica por parte de J. K. Rowling y su incursión en la novela para adultos me hacen plantearme una serie de preguntas en relación tanto con el volumen de ventas que podría registrar The Casual Vacancy como con el balance que podría tener esta nueva experiencia para su autora —que con Pottermore ya demostró que está más que dispuesta a asumir riesgos—. Las siguientes son algunas de las preguntas que llevo meses haciéndome:

 

– ¿en qué medida contribuirá el nombre de J. K. Rowling a hacer que el éxito en ventas de Harry Potter se traslade a The Casual Vacancy?

 

– ¿hasta dónde pueden verse favorecidas o perjudicadas las ventas de The Casual Vacancy por la fuerte asociación directa que existe entre las marcas J. K. Rowling y Harry Potter?

 

– ¿hasta qué punto la estrategia de promoción y marketing tanto de Little, Brown Book Group como de las demás editoriales que publiquen The Casual Vacancy apelará al éxito de Harry Potter o buscará desmarcarse de él?

 

– ¿en términos de fidelización cuál debe ser el reclamo para que los adultos que son fans de Harry Potter compren The Casual Vacancy, un libro de J. K. Rowling que pertenece a un universo completamente diferente del asociado a la saga que hizo famosa y millonaria a su autora?

 

– ¿conseguirá J. K. Rowling desarrollar una carrera exitosa en el ámbito de la ficción para adultos?

 

– ¿cuándo veremos un nuevo libro de literatura fantástica firmado por J. K. Rowling?

 

– ¿qué acogida tendrá The Casual Vacancy entre los lectores, los profesionales del sector —editores y libreros, sobre todo—, la prensa y la crítica?

 

– si la edición en tapa dura de The Casual Vacancy se venderá a £ 20 en el Reino Unido y a US$ 35 en Estados Unidos, ¿cuál será el precio de venta al público que Salamandra le pondrá a la edición española?

 

– ¿qué posibilidades tiene The Casual Vacancy de convertirse en un “libro flotador” de esos que contribuyen a mejorar las ventas del sector y que terminan salvando la cuenta de resultados tanto de su editor como de muchas librerías?

 

 

 

 

J. K. Rowling escribió una obra que en muchos sentidos marcó un hito en la historia reciente del mercado editorial y con The Casual Vacancy podría captar no sólo a los lectores que suelen estar atentos a las últimas novedades literarias, sino también a los adultos que son fans de Harry Potter —muchos de los cuales eran niños y/o adolescentes en el período en el que salieron las distintas entregas de los libros y las películas de esta saga o llegaron a la adultez durante esos años—.