archivo del septiembre, 2012

“el e-book y la posibilidad de un mercado único del libro en español”: making-of

El pasado miércoles 5 de septiembre apareció en el Cuaderno Digital de Libranda mi artículo “El e-book y la posibilidad de un mercado único del libro en español”, en el cual estuve trabajando durante la segunda mitad de julio y todo agosto. Cuando recibí el encargo del artículo por parte del equipo de Libranda la elección tanto del tema como de la perspectiva desde la cual abordarlo quedó totalmente en mis manos, lo cual se agradece a pesar de que también supuso un cierto grado de dificultad.

 

 

 

 

Debido tanto a mis intereses como a mis condiciones personales desde un principio me incliné a poner sobre la mesa la cuestión del estado actual y la evolución a futuro del mercado del e-book en el ámbito hispanohablante, en el que se juntan tres territorios no sólo bastante diversos y heterogéneos sino también diferentes entre sí: España, Latinoamérica y Estados Unidos. Mi intención inicial era intentar dar cuenta del estado actual del mercado del e-book en los territorios de habla hispana pero a mitad de camino me di cuenta de que abordar el artículo desde esta perspectiva era imposible debido a la falta de datos. Aunque desde el minuto uno intuí que era ingenuo abordar el tema desde una perspectiva basada en datos y proyecciones, decidí intentarlo con la esperanza remota de conseguir mi objetivo. Quienes ya leyeron el artículo ya conocen el resultado de mi indagación y quienes no lo han leído todavía quizás sospechen cuál fue.

 

Además de consultar estudios y artículos especializados que fueron publicados por consultoras y organizaciones gremiales, les escribí a insiders del sector en España, Latinoamérica y Estados Unidos preguntándoles si tenían datos sobre el tamaño de la oferta y el volumen de las ventas de e-books en el ámbito hispanohablante. Mis solicitudes de cifras y proyecciones recibieron fundamentalmente dos respuestas —siempre cordialísimas—: en primer lugar, ‘no tengo datos pero quizás si le escribes a X o Y él o ella pueda pasarte algo’; y, en segundo lugar, ‘tengo datos pero como comprenderás son confidenciales y no puedo hacerlos públicos’.

 

La comunicación con algunos de estos insiders fue riquísima en términos cualitativos. A lo largo de varias rondas de intercambio de mensajes con algunos de ellos recibí información, apreciaciones, observaciones y reflexiones de diversa índole con respecto al estado actual y al posible desarrollo a futuro del mercado del e-book en el ámbito hispanohablante que tras unos días de pánico me permitieron replantear el artículo y desarrollarlo hasta llegar al resultado final —me reproché una y otra vez el hecho de haber aceptado el encargo de Libranda e incluso en medio de los calores de la segunda mitad de agosto estuve decidido a echarme para atrás a pocos días de la fecha para la cual estaba programada la publicación pero al final no fui capaz de hacerlo—.

 

Al principio la perspectiva desde la cual terminé abordando el artículo me pareció bastante tibia y sólo al final empecé a creer que en el resultado final podía haber un planteamiento y un desarrollo que fueran más o menos razonables y que hicieran algún aporte medianamente valioso.

 

Durante mis días de angustia me pregunté una y otra vez si era necesario pasar por un suplicio como éste y una y otra vez me respondí que yo sabía desde un principio cómo eran las cosas. Nuestro mercado es opaco y eso es lo que hay —ver lo que pienso al respecto en la entrada “la transparencia y la opacidad en los mercados”—. Con esta entrada que ustedes están leyendo en este momento me ahorro una nota tipo ‘durante la investigación previa a la escritura de este texto se estuvieron buscando cifras y proyecciones sobre el mercado del e-book en el ámbito hispanohablante pero fue imposible acceder a ellos’ que pensé incluir en mi artículo a manera de pataleta de ahogado. Hay que decir que en el ámbito digital esta opacidad no es exclusiva de nuestro medio y que muchos coincidimos no sólo en que Amazon es el actor más opaco del mercado, sino también en que algunos de sus competidores han empezado a adoptar un comportamiento similar al suyo.

 

 

 

 

Dicho esto, aprovecho para darles las gracias tanto al equipo de Libranda por invitarme a colaborar en el Cuaderno Digital como a las personas que al compartir generosamente conmigo sus apreciaciones, observaciones y reflexiones me orientaron y me ayudaron a resolver algunos de los problemas con los que me encontré durante la escritura de mi artículo.

 

Termino esta entrada recomendando la lectura de dos artículos publicados por Julieta Lionetti en la sección Spanish World Book News de Publishing Perspectives:

 

“E-Books in Spanish Latin America: The New El Dorado or a Mirage?”

 

“Mexico’s Librerías Gandhi’s Ambitious, Aggressive Int’l E-book Expansion”

lunes, septiembre 10, 2012 categorizado bajo literatura colombiana

bogotá

‘Cuando despertó, llovía otra vez. En Bogotá llueve toda la vida, pensó mientras miraba la mole oscura de los cerros aparatada de nubes negras. Abajo, entre la lluvia, gritaban excitados unos niños. Todo se repite, todo es igual toda la vida, todas las cosas son iguales’.

 

 

 

 

‘¿Qué es aquello? ¿Esas moles en punta, coronadas de un fleco de eucaliptos? Son los cerros. De izquierda a derecha, de norte a sur, La Moya, Piedra Ballena, el Loro, Monserrate, con el milagroso santuario de Nuestro Señor del mismo nombre, y el boquerón por donde sopla el viento de los páramos de Cruz Verde y La Viga; y después Guadalupe, también con su santuario, pero este de Nuestra Señora y menos milagroso. Esos altos edificios de cristal y ladrillo que se ven más arriba de la cota seiscientos son edificios fantasmas, prohibidos severamente por las reglamentaciones catastrales, defendidos por celadores privados armados de escopeta. Y esas barriadas escalonadas de casuchas, al sur, también prohibidas, y perseguidas duramente por el acueducto y por la policía, son barriadas fantasmas: el Paraíso, tal vez Las Colinas. Las llagas amarillas que devoran los cerros, donde antes hubo encenillos y arrayanes, y robles y cerezos, cedros y borracheros y altas palmas de cera, se llaman areneras, receberas, chircales. También está prohibida su existencia. ¿Y abajo? Esto es un parque. Frondas mezquinas, palmeras esmirriadas y tristes en el frío sabanero, negras de gasolina: son palmas bobas o quizás falsas palmas de la Nueva Zelandia, o a lo mejor papayos. Los pinos polvorientos son pinos candelabros, posiblemente traídos del Tirol. Y esos de tronco rojo, de cortezas llagadas, de ramas de plata rumorosa, son traídos de Australia: se llaman eucaliptos. Esos, de un verde claro y dulce, sauces: vinieron del Japón. La gentecita sucia y triste que se afana debajo recibe el nombre anglosajón de hippies, pero es gente de aquí: venden artesanías rudimentarias, pequeñas porquerías de cuero y lata, alambritos trenzados, cuadritos de colores, cinturones de crin. Esos otros, al pie de los semáforos, los que venden cartones de Marlboro, llevan el nombre galicado de gamines. Algunos venden también piñas, y en ocasiones aguacates, que es ese fruto verdinegro que está palpando con tres dedos la señora que va en el Renault 4, el carro colombiano’.

 

 

***

 

Y para terminar, les dejo la canción “Los cerros testigos” del álbum del mismo nombre de Ricardo Gallo.

 

* Textos tomados de Sin remedio, de Antonio Caballero (capítulos 2 y 3).

** Foto tomada de la entrada Bogotá, del blog From Madrid to Madrid.

miércoles, septiembre 5, 2012 categorizado bajo edición, edición chilena, editores independientes

de chile vienen los libros que leo

Hace unas semanas recibí un paquete de la editorial Los Libros Que Leo que Andrea Palet me mandó desde Santiago de Chile. Así se presenta Los Libros Que Leo en su página Web:

 

Los Libros Que Leo es una editorial chilena que inicia sus actividades en diciembre de 2010. Sus socios son Juan Carlos Fau, Andrea Palet y Piedad Rivadeneira. No somos la librería Qué Leo, pero sí estamos asociados con ella. Vivimos en Santiago. Nuestros libros están en las librerías Qué Leo Providencia, Merced, Apumanque y Antártica. Para contactarse con nosotros por favor escriba a info@loslibrosqueleo.cl’.

 

 

 

Hasta el momento Los Libros Que Leo ha publicado los siguientes títulos:

 

Chilenos todos, de Jorge Núñez

The Chilean Way, de Neil Davidson

Sobre cosas que me han pasado, de Marcelo Matthey Correa

Hermano ciervo, de Juan Pablo Roncone

Ocio, de Fabián Casas

Citas de cine, de Lidice Varas

Hay onda entre nosotros, de Andrés Gomberoff

El hombre que fue viernes, de Juan Forn

 

 

 

 

Además de la selección de títulos que forman parte de su catálogo, hay un par de detalles de la propuesta de Los Libros Que Leo que me llaman particularmente la atención:

 

– los paratextos, que incluyen los nombres de las personas que trabajaron en cada uno de los libros, la mención de las tipografías en la que éstos están compuestos, unas contraportadas sugestivas que se salen de lo común y la siguiente interpelación al lector que encierra toda una declaración de principios: ‘No copie ni robe este libro: costó hacerlo’.

 

– el diseño editorial, que no parece regirse por una línea estricta que actúe como una camisa de fuerza y que tiene como denominador común un estilo atractivo, poco convencional y en ocasiones atrevido —ver las medidas de los libros, las portadas o el uso de la tipografía—.

 

 

 

 

¡Gracias a Andrea Palet por el envío de los libros, mucha suerte al equipo de Los Libros Que Leo y felicitaciones por su trabajo! Seguiré pendiente de sus novedades y de la evolución de este proyecto que se destaca tanto por su buena selección de títulos como por el cuidado que se pone en la edición de éstos.

liber 2012 y la incertidumbre: ¿inmovilismo o acción?

La 30ª edición de Liber se celebrará del 3 al 5 de octubre en el recinto Gran Vía de la Fira de Barcelona. Además de las Jornadas Liber: hacia una nueva indústria editorial, este año se celebrará Liber Digital por segunda vez consecutiva.

 

 

 

 

Debido tanto a la crisis económica como al cambio de paradigma —que han puesto en evidencia el agotamiento de su modelo de funcionamiento—, actualmente el sector editorial está bastante golpeado y su situación hace que al intentar mirar hacia adelante no se vea otra cosa que incertidumbre. La reconversión hacia lo digital sigue siendo una fuente de crispación —sobre todo para algunos actores y en ciertos momentos críticos— y con respecto a ella el sector está bastante dividido: generalizando burdamente y reconociendo de antemano la existencia de una amplia gama de matices, podríamos decir que hay quienes ven lo digital como una amenaza demoníaca, como el futuro o como una vía más entre muchas otras.

 

Sin embargo, las diferencias de intereses y de opiniones así como las pugnas que éstas generan no se limitan a la cuestión de lo digital. Y quizás como feria profesional Liber podría ganar mucha vida si se aprovecha la presencia de los actores que coinciden en ella para poner sobre la mesa todas las posiciones existentes en relación con la agenda del sector con el propósito no sólo de buscar puntos de acuerdo a nivel tanto sectorial como interprofesional, sino también de intentar construir consensos en torno a aquellos aspectos con respecto a los cuales actualmente existen tensiones —a continuación menciono sólo algunos que se me vienen a la cabeza—: la gestión del ISBN, el precio fijo, las subvenciones públicas, el porcentaje de los descuentos de los editores a los puntos de venta, la política de asistencia a ferias en el extranjero, el precio y el IVA de los e-books, la necesidad de adoptar acciones para evitar que el control de la venta de contenidos en línea quede bajo el control absoluto de los new players, la puesta en marcha de un plan de apoyo a la red de librerías, el volumen de novedades que se publican anualmente, la metodología de recolección de cifras sobre el comercio tanto interior como exterior y la tardanza en la publicación de los informes correspondientes o el impacto de los cambios realizados en el reglamento de la Feria del Libro de Madrid.

 

Supongo que sobre todo en un momento de crisis como el actual en el que la supervivencia de muchas empresas de los distintos eslabones de la cadena de valor es incierta, es más necesario que nunca aprovechar oportunidades como ésta.

 

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El miércoles 3 de octubre estaré participando en la mesa redonda “Cómo pasar del papel al e-book sin morir en el intento” de las Jornadas Liber: hacia una nueva indústria editorial junto con Roger Domingo de Ediciones Deusto, Ismael Nafría de ebooks de Vanguardia, Luis Solano de Libros del Asteroide y Blanca Rosa Roca de Roca Editorial. Si les interesa el tema, allí los esperamos.