archivo del diciembre, 2012

miércoles, diciembre 19, 2012 categorizado bajo contenidos digitales, e-book, entorno digital, literatura latinoamericana, plataformas digitales

la relación con la biblioteca personal (en papel y en digital)

El fin de semana pasado mientras leía La tentación del fracaso me encontré en el “Tercer diario parisino (1956 – 1957)” una serie de anotaciones de Julio Ramón Ribeyro con respecto a la venta de los libros de su biblioteca personal como eventual solución a sus problemas económicos. Al respecto dice Ribeyro:

 

’11 de noviembre (9 de la noche)

 

Si mañana no ocurre algún milagro, me veré obligado a vender libros, es decir, el centenar de volúmenes que desde hace unos años me acompañan, a través de mil peripecias, por los que siento un amor que no me atrevo siquiera a describir.

 

(12 de la noche)

 

Despierto insomne luego de tres horas de sueño turbulento. Sigo pensando en la manera de evitar la venta de mis libros. Ahora veo que aquello sería un crimen imperdonable, una forma de suicidio espiritual. Voy a malbaratar años de lecturas, de reflexiones, de hallazgos, de notas marginales que sólo para mí tienen sentido. Mis libros son mi pan, mi sombra, mi memoria, todo esto y más aún… ¿Dónde me voy a buscar y reconocer? Siento un dolor desgarrador y estoy a punto de echarme a llorar. ¡Cuántas veces me he privado de una comida por comprar un libro! Si ahora vendo mis libros no es para comer sino para pagar a los malditos, a los inhumanos hoteleros de París, porque sino les pago serían capaces de hacerme un daño horrible, de matarme tal vez; en una palabra, de impedirme que alguna vez vuelva a comprar libros.

 

12 de noviembre

 

¡Se salvaron mis libros! ¿Hasta cuándo?’

 

Y luego a las 11 de la noche del 14 de diciembre anota Ribeyro:

 

Le Grand Meaulnes de Alain Fournier, Dominique de Fromentin y el Benjamin Constant de Du Bos, se convirtieron en un vaso de leche y en un paquete de cigarrillos Gauloises’.

 

 

 

¿Alguna vez han estado en esta situación que describe Ribeyro o sentido la angustia que sus palabras transmiten?

 

Estas palabras de Ribeyro ponen en evidencia el valor simbólico y sentimental que tienen los libros para ciertas personas así como la racionalidad y las pasiones en las que se fundamenta ese ambicioso proyecto que es la construcción de una biblioteca personal.

 

Antes mi apego a mi biblioteca era tal, que cuando estaba planeando irme de Bogotá me daba pavor pensar que me separaría de ella y que sólo podría llevarme conmigo unos pocos libros. Mi biblioteca personal fue un proyecto en el que durante cerca de ocho años me gasté la mayor parte del dinero que caía en mis manos. En esa época a menudo fui un comprador de libros compulsivo, caprichoso, irresponsable e incapaz de planificar sus gastos sensatamente. Durante mucho tiempo mis libros fueron mi única posesión valiosa en términos afectivos y económicos.

 

Luego durante mis primeros tres años en Barcelona sólo compré unos pocos libros porque vivía en habitaciones o pisos pequeños, me mudaba a menudo y no sabía cuánto tiempo más viviría en la ciudad. Cuando tuve la certeza de que me quedaría en Barcelona de manera indefinida al menos que algún motivo de fuerza mayor me llevara a irme de la ciudad —es decir, cuando dejé de sentir que ésta era un lugar de paso para mí— empecé a comprar libros de nuevo. Sin embargo, me convertí en una de esas personas que sólo compran lo que saben que leerán en un futuro más o menos inmediato —un principio que por razones prácticas sólo quebranto excepcionalmente—.

 

Creo que mi relación con mi biblioteca personal cambió a partir de ese momento porque me di cuenta de que ya no sentía un apego irracional hacia la mayoría de mis libros y que podía vivir con sólo unos pocos de ellos. Mientras que ahora puedo decir que no tendría mayor dificultad para deshacerme de muchos de mis libros, hay una sensación de seguridad y tranquilidad que me produce el hecho de saber que unos cuantos están ahí —siempre tengo presente de manera particular La vida de mi padre. Cinco ensayos y una meditación, de Raymond Carver—.

 

¿Algún día será posible verse en la situación que describe Ribeyro o sentir su angustia en el mundo digital?

 

Lo digital trasforma radicalmente la relación que tenemos con nuestra biblioteca en los planos tanto simbólico y emocional como jurídico. Con la irrupción de lo digital el cambio del soporte en el que existen las obras que forman parte de nuestra biblioteca y del tipo de intermediario al que se las compramos supone un cambio sustancial que va más allá de no poder tocar los libros ni sentir el olor del papel o su peso. Para entender las implicaciones que supone la compra y venta de e-books recomiendo leer el artículo “The right to resell: a ticking time bomb over digital goods”, publicado recientemente en paidContent.

 

 

 

 

En la medida en que la mayor parte de las veces realmente están pagando por una licencia de acceso al contenido en formato digital, los usuarios no pueden prestar, revender o heredar sus e-books porque las políticas de las plataformas de comercialización no se lo permiten. De hecho, en algunas plataformas de venta ni siquiera es posible comprar e-books para regalárselos a otra persona. El artículo señala que la venta de libros, revistas, discos o películas de segunda en soporte físico se apoya en la doctrina First Sale que no es aplicable a los contenidos digitales, por lo cual no contempla la reventa de éstos.

 

Es legítimo que las implicaciones del concepto de propiedad cambien con lo digital —sobre todo si los contenidos digitales se conciben como un servicio y no como un producto— pero considero que hay que revisar la posición desventajosa en la que quedan los consumidores frente a los editores y a las plataformas de comercialización en este nuevo entorno cuya configuración es un proceso que sigue estando en marcha y en el que las reglas de juego todavía están definiéndose —justo debido a lo anterior vale la pena dar la batalla y aún hay mucho por hacer—. A propósito de este tema recomiendo volver sobre los planteamientos hechos por Javier Celaya y José Antonio Vázquez en los “Derechos de los lectores de libros digitales”.

 

Espero que más temprano que tarde llegue el momento en el que las reglas del mercado hagan posible que cualquier usuario pueda transferirle parcial o totalmente su biblioteca a otro porque aquí estamos hablando de un capital simbólico en el que la inversión hecha va más allá del dinero que se gasta debido a la formación de un criterio y al esfuerzo que supone la construcción de ese proyecto personal al que muchos lectores consagran una parte importante de sus vidas. Estoy seguro de que si las reglas de juego del mercado siguen estableciéndose en detrimento de sus intereses los consumidores encontrarán la manera de subvertirlas —ver estos dos ejemplos que en su momento dieron mucho de qué hablar: Calibre plugins: the simplest option for removing most ebook DRM y DRM Removal Tools for eBooks—.

martes, diciembre 18, 2012 categorizado bajo series

lecturas para empezar 2013

Se acerca el principio de 2013 y como recibiré el cambio de año en medio de mis vacaciones estoy aprovechando para armarme con un buen arsenal de lecturas para las próximas semanas. Empezaré 2013 leyendo algunos libros que desde hace unos meses tenía en mi cola de lecturas pendientes y otros que me han llamado la atención recientemente gracias en parte a las recomendaciones de algunos amigos.

 

Aquí va la lista de las lecturas con las que empezaré 2013 y que seguramente me tendrán ocupado durante uno o dos meses:

 

 

 

 

Vista desde una acera, de Fernando Molano

Seix Barral

Bogotá, 2012


Los ejércitos, de Evelio Rosero

Tusquets

Barcelona, 2007

 

Memoria por correspondencia, de Emma Reyes

Laguna libros

Bogotá, 2012

 

 

 

 

William Blake y otros temperamentos, de G. K. Chesterton

Ediciones UDP

Santiago de Chile, 2012

 

El cielo árido, de Emiliano Monge

Mondadori

Barcelona, 2012

 

Sam no es mi tío, de autores varios (Diego Fonseca y Aileen El-Kadi, editores)

Alfaguara

Miami, 2012

 

 

 

 

Ocio, de Fabián Casas

Los Libros Que Leo

Santiago de Chile, 2011

 

Building Stories, de Chris Ware

Pantheon

Nueva York, 2012

 

This Is How You Lose Her, de Junot Díaz

Riverhead Books

Nueva York, 2012

 

***

 

Gracias a Camilo Jiménez, a Juan Antonio Montiel, a Fredy Ordóñez, a Margarita Valencia y a Carolina Venegas K. por sus respectivas recomendaciones.

 

Si alguien tiene alguna otra lectura para recomendar, que hable ahora…

jueves, diciembre 13, 2012 categorizado bajo contenidos digitales, digitalización, e-book, entorno digital

hacia la maduración del mercado de los contenidos digitales

En el sector del libro español el mercado de los contenidos digitales sigue encontrándose en un estado embrionario pero creo que ya están dadas las condiciones para que empiece a madurar —aunque muy poco a poco, quizás mucho más lentamente de lo previsto debido a la coincidencia entre el cambio de paradigma y una crisis económica que desde 2008 no ha hecho más que agudizarse—. A continuación haré algunas breves observaciones con respecto al estado actual de este segmento del mercado que el año pasado facturó 72,58 millones de euros, que representan el 2,6% de la facturación del sector —ver el borrador del informe Comercio Interior del Libro en España 2011—.

 

 

 

 

 

1. Además de que la oferta de contenidos ha venido creciendo progresivamente, en el mercado éstos son comercializados por un abanico cada vez más amplio de plataformas de diferentes tamaños y orígenes tanto sectoriales como geográficos: LibrandaCasa del libroiBookstoreGoogle Play, AmazonTodoebookAmabook, librosinlibro, edit.catBooquo24symbolsEl Corte InglésFnac, etc.

 

2. La lectura en dispositivos electrónicos —desde e-readers hasta ordenadores, pasando por tablets y teléfonos móviles— es una práctica cada vez más ampliamente extendida entre todo tipo de lectores, quedando atrás los tiempos en los que era algo exclusivo de geeks, de académicos y personas con saberes especializados o de profesionales del sector del libro sensibles a la tecnología. En síntesis, ya no es necesario que gurús y compañías de servicios tecnológicos que buscan abrirse un espacio en el sector del libro prediquen las bondades que tiene la lectura en estos dispositivos porque cada vez más gente conoce de primera mano tanto sus ventajas como sus limitaciones. Los tipos de contenidos que se consumen en estos dispositivos y las maneras como se accede a ellos constituyen un tema aparte al que no me referiré en esta entrada.

 

3. Cada día tiene menos sentido seguir evangelizando con respecto al rol que lo digital está jugando actualmente en la industria de los contenidos y jugará en el futuro de ésta porque cada vez son más las organizaciones y los profesionales del sector que han asimilado la importancia de la reconversión, que están haciendo el esfuerzo de entender sus implicaciones y que empiezan a tomar medidas para emprender este proceso —durante los dos últimos años he percibido un cambio de actitud incluso en algunas personas que antes tenían fuertes resistencias frente a todo esto—. Quizás la aparición de editoriales nativas digitales sea un indicio no sólo de la reconversión de muchos profesionales, sino también de la emergencia de un nuevo tipo de profesional con un perfil que responde mejor a las necesidades y exigencias del nuevo paradigma. Si algo está claro es que el rol de lo digital seguirá siendo cada vez más importante independientemente de que nos guste o no.

 

4. Se acerca el momento en el que ofrecer contenidos digitales dejará de representar una ventaja competitiva o de ser una fuente de valor agregado y empezará a ser un imperativo, de manera que el coste que tendrán que pagar quienes se queden atrás en este proceso tenderá a ser cada vez más alto hasta el punto que el daño provocado por el impacto negativo del inmovilismo será irreversible.

 

5. Quienes necesiten asesoría para comprender y gestionar su reconversión tienen a su disposición un número creciente de profesionales y empresas que pueden ofrecerles diversos servicios en este campo: estrategia, formación, diseño y desarrollo de flujos de trabajo, creación y conversión de archivos, gestión de metadatos, marketing, etc.

 

6. Hay algunos temas críticos relacionados con lo digital en los que todavía hay mucho por afinar, resolver y/o definir: los precios, la creación de distintos tipos de ofertas de contenidos ajustadas a las necesidades y a los hábitos de consumo del público, los nuevos términos de los contratos de gestión de los derechos de autor y las políticas de Digital Rights Management (DRM).

 

Seguro que se me queda por fuera más de un aspecto importante, así que toda contribución adicional que al respaldar, contradecir o matizar estos planteamientos ayude a enriquecer esta entrada será bien recibida.

miércoles, diciembre 5, 2012 categorizado bajo destacados, mis libros favoritos

mis libros favoritos de 2012

Aunque desafortunadamente en 2012 dispuse de poco tiempo para dedicarme a mis lecturas de ocio y esparcimiento, reconozco que en términos generales tuve bastante suerte con mis elecciones —supongo que en parte porque algunas circunstancias han venido convirtiéndome en un lector conservador que salvo en contadas excepciones tiende a apostar por valores seguros y a asumir pocos riesgos—.

 

Mis libros favoritos de 2012 son los siguientes:

 

 

 

MIS_LIBROS_FAVORITOS_2012_1

 

 

 

A Room of One’s Own, de Virginia Woolf

Penguin

Londres, 2012

 

La herencia colonial y otras maldiciones, de Jon Lee Anderson

Sexto Piso

Barcelona, 2012

 

 

 

 

 

Noche de los enamorados, de Félix Romeo

Mondadori

Barcelona, 2012

 

Si viviéramos en un lugar normal, de Juan Pablo Villalobos

Anagrama

Barcelona, 2012

 

C. M. no récord, de Juan Álvarez

Alfaguara

Bogotá, 2011

 

 

 

 

Cómo atrapar una estrella, Perdido y encontrado y De vuelta a casa, de Oliver Jeffers

Fondo de Cultura Económica

México D.F., 2006 y 2009

 

 

 

 

Correspondencia, de Thomas Bernhard y Siegfried Unseld

Cómplices editorial

Barcelona, 2012

 

2666, de Roberto Bolaño

Anagrama

Barcelona, 2004

 

La cara oculta de la edición, de Martine Prosper

Trama editorial

Madrid, 2012

 

***

 

Espero que hayan tenido unas buenas lecturas en 2012 y que 2013 sea rico y provechoso.