archivo del noviembre, 2013

martes, noviembre 19, 2013 categorizado bajo contenidos digitales, entorno digital, v congreso iberoamericano de cultura

v congreso iberoamericano de cultura: del 20 al 22 de noviembre en zaragoza

Entre los próximos días miércoles 20 y viernes 22 de noviembre se celebrará en Zaragoza el V Congreso Iberoamericano de Cultura.

 

 

 

 

 

 

Así se presenta el V Congreso Iberoamericano de Cultura, cuyo eslogan es “Cultura digital, cultura en red”:

 

‘En un mundo de creciente digitalización global, este congreso busca identificar cómo la transición de la cultura al entorno digital aportará innovación, creatividad y crecimiento a las economías y sociedades iberoamericanas, posibilitando además oportunidades para la configuración de un gran espacio cultural común.

Zaragoza aspira a convertirse en un punto de encuentro y reflexión entre instituciones, emprendedores digitales y entidades del sector cultural (editoriales, museos, productoras, fundaciones, bibliotecas, teatros, discográficas, etc.). El objetivo es examinar el impacto de la irrupción de Internet en el mundo cultural, destacando las oportunidades derivadas de una cultura en red’.

 

La estructura del V Congreso Iberoamericano de Cultura consta de cuatro áreas: el Conversatorio iberoamericano, la Zona de tendencias, la Zona abierta y la Zona de experiencias.

 

El V Congreso Iberoamericano de Cultura tiene sus propios canales en distintas plataformas de generación Web 2.0 —Facebook, Twitter, YouTube, Flickr y Pinterest—, donde se colgarán y se divulgarán contenidos relacionados con el desarrollo del evento. Quienes quieran seguir la cobertura del V Congreso Iberoamericano de Cultura a través de alguno de estos canales pueden hacerlo mediante el hashtag #culturadigital.

 

Al ser un punto de encuentro que busca no sólo tender puentes entre los actores del mundo de la cultura y del “emprendimiento” del ámbito iberoamericano sino también ser un espacio de reflexión en torno al estado actual y a la posible evolución a futuro de algunos temas críticos relacionados con lo digital, seguro que el V Congreso Iberoamericano de Cultura será una experiencia bastante provechosa para quienes asistiremos a él así como para quienes se mantengan informados acerca de lo que suceda allí. Aprovecho la ocasión para agradecerle a la organización del V Congreso Iberoamericano de Cultura por invitarme a cubrirlo.

 

La programación del V Congreso Iberoamericano de Cultura puede consultarse apretando aquí.

jueves, noviembre 14, 2013 categorizado bajo distribución, e-commerce, periodismo

“el lado oscuro de amazon”: reseña en el cultura/s, de la vanguardia

Todos dicen que Amazon es “el enemigo común”: agentes literarios, editores, distribuidores y libreros. Y también sus competidores en el negocio tanto del comercio electrónico como de la venta de contenidos digitales. Como señala David Streitfeld en el blog Bits de The New York Times, ‘quizás era inevitable que Amazon tuviera una relación difícil con los editores de libros. Los editores son analógicos, Amazon es digital. Los editores son Nueva York, Amazon es Seattle. Los grandes editores tradicionales no sabían mucho acerca de sus clientes y en realidad no les importaba. Amazon sabe mucho acerca de sus clientes y le saca el máximo provecho’.

 

Llevamos un tiempo oyendo hablar con cada vez más frecuencia e insistencia de la manera como Amazon está bien sea acabando con el negocio de la industria editorial o bien quedándose con él —si no totalmente, al menos en parte—. Pero en esta ocasión no quiero hablar de la industria editorial. El tema del que voy a ocuparme esta vez son las políticas laborales de Amazon y las condiciones en las que trabajan decenas de personas en sus almacenes logísticos. Justamente de esto se trata En los dominios de Amazon, el libro de Jean-Baptiste Malet publicado recientemente por Trama editorial en su colección Tipos móviles.

 

 

 

 

 

 

En el número de ayer del suplemento cultura/s de La Vanguardia apareció la reseña “El lado oscuro de Amazon”, en la que doy cuenta de mi lectura personal de En los dominios de Amazon. Los invito a leer esta reseña, que es además una invitación a reflexionar sobre las implicaciones que tiene hoy en día cada una de las decisiones que tomamos como consumidores —un tema al que ya me referí hace un par de meses en la entrada “experiencia de compra y elección racional: hacia un consumo reflexivo”—.

 

Así empieza la reseña:

 

‘Poco antes de las fiestas navideñas de 2012 el periodista Jean-Baptiste Malet se infiltró como temporero en el almacén logístico de Amazon de la ciudad francesa de Montélimar. Tras pasar un minucioso proceso de selección, en su primer día de trabajo Malet entra al almacén “decidido a romper el secreto que Amazon ha guardado tan minuciosamente alrededor de sus actividades logísticas”. En los dominios de Amazon recoge el testimonio de esta experiencia, así como una serie de reflexiones con respecto a las prácticas de la compañía y a los métodos que ésta utiliza para alcanzar sus objetivos. Malet pone en evidencia el dispositivo puesto en marcha cada vez que un consumidor compra en Amazon un libro, un DVD, un jersey o una batidora para que éste conozca esa secuencia de movimientos invisible desde su pantalla que hace posible que reciba su pedido al cabo de pocos días’.

 

Si el tema les interesa, en el blog de la revista Texturas pueden encontrar una recopilación de contenidos sobre En los dominios de Amazon que han sido publicados en distintos medios.

 

 

 

 

 

 

Gracias al equipo de Trama editorial por mandarme En los dominios de Amazon, a Sergio Vila-Sanjuán por encargarme la reseña para el cultura/s y a Ramon Homs por enviarme el PDF de la publicación —que puede descargarse apretando aquí.

imaginar el futuro y contribuir a su construcción

Cuando abrí [ el ojo fisgón ] a principios de 2007 circulaban por la red algunas imágenes con respecto al futuro del libro y de la lectura. Estas representaciones gráficas daban cuenta del estado evolutivo de ambas cosas en ese momento así como de las formas que entonces se creía que adoptarían más adelante. Se trata de imágenes que hoy en día parecen sacadas de la prehistoria, que en esa época circularon mucho en la blogosfera, que yo mismo usé en varias ocasiones y cuyos orígenes no consigo establecer en este momento —si alguien los conoce, le agradecería que me pasara las referencias—.

 

 

 

 

 

 

¿Cómo creen quienes viven en una época determinada que será el mundo al cabo de 10, 25, 50 o 100 años? Explorar cómo se han imaginado diferentes momentos del futuro en distintos contextos históricos puede decirnos mucho con respecto a una época: ¿cuáles son los intereses, las expectativas, las ideas fijas, las aspiraciones, las proyecciones o los imaginarios colectivos predominantes, subordinados y marginales? ¿qué valoraciones se hacen de tal o cual cosa? ¿de qué recursos se dispone?

 

Pensemos en hitos como ciertas obras de Julio Verne, Metropolis, las historias de Buck RogersUn mundo feliz1984, Fahrenheit 451Los Supersónicos, Volver al futuro, etc. —seguro que los amantes de la ciencia ficción o de lo distópico podrían citar varias decenas más de ejemplos representativos—.

 

 

 

 

 

 

En el caso de las ideas con respecto al futuro tanto del libro como de la lectura el discurso especulativo y prospectivo ha tendido a centrarse más en el soporte que en el contenido. Podríamos decir que este enfoque es perfectamente comprensible debido a la imposibilidad de disociar soporte y contenido en el libro en papel. Por otro lado, supongo que nuestra capacidad de especular y de construir imágenes con respecto al futuro está bastante limitada por aquello que conocemos o que nos resulta familiar —me pregunto hasta qué punto podemos desconocerlo y salirnos de los esquemas con los que hemos crecido—.

 

Y si las representaciones literarias, televisivas o cinematográficas del futuro del mundo occidental son un reflejo de la sociedad que las ha producido en un momento histórico determinado, las que se habían hecho hasta hace muy poco con respecto a la evolución de lo libresco y de la lectura como experiencia se centraban demasiado en el libro como concepto paradigmático y en el ordenador como dispositivo fundamental de acceso a lo digital —antes de la aparición del Kindle en noviembre de 2007 todos los lectores de tinta electrónica habían sido un fracaso, los teléfonos inteligentes hasta ahora empezaban a popularizarse y el iPad que desde un principio ha sido la tableta de referencia salió al mercado en abril de 2010—. Al fin y al cabo el libro y el ordenador son dos tecnologías con historias, desarrollos, usos y alcances muy diferentes cuya evolución las llevó con los años a terminar ocupando un lugar central en nuestra época debido a que su presencia en una amplia variedad de ámbitos cada vez es mayor y más fuerte.

 

 

 

 

 

 

Me parece que el ejercicio especulativo con respecto a la futura evolución del libro debería centrarse más en algunos aspectos relacionados con el contenido como tal en lugar de poner un énfasis tan marcado en el soporte. Teniendo en cuenta las puertas que abre el desarrollo tecnológico en el ámbito de la producción, la circulación y el consumo de contenidos digitales, creo que algunas preguntas relacionadas con temas sobre los que se viene discutiendo recurrentemente desde hace un tiempo podrían ayudar a orientar la reflexión —vale la pena leer los reportes que han aparecido de lo que se dijo al respecto en el Congreso del Libro Electrónico, cuya primera edición se celebró los días 24 y 25 de octubre en Barbastro—:

 

– ¿cómo pueden estructurarse y empaquetarse los contenidos?

– ¿de qué manera se pueden crear nuevas formas narrativas y experiencias de lectura?

– ¿cómo y dónde hacer accesibles los contenidos?

– ¿de qué manera se generarán ingresos con la comercialización de los contenidos*?

– ¿cómo amortizar las enormes inversiones que supone el desarrollo de aplicaciones y libros enriquecidos?

 

Como lo han señalado Joe Wikert y Jaume Balmes en diferentes ocasiones, muchos de los archivos que hoy en día se venden como e-books son el producto de conversiones cuyo resultado es una mala copia en soporte digital del libro en papel. De hecho, tengo entendido que éste fue uno de los temas en los que se centraron las intervenciones de quienes participaron en la mesa redonda “Tecnología para la edición de libros electrónicos” del congreso de Barbastro. En este sentido está claro que aún hay mucho por hacer no sólo para ampliar la oferta de e-books, sino también para garantizar que éstos salgan al mercado en óptimas condiciones técnicas. En algunos casos se trata de cuestiones en las que el componente técnico que en ocasiones es dominante se mezcla con la concepción de los contenidos independientemente de su naturaleza y con el diseño y la implementación tanto de modelos de negocio como de estrategias de promoción y comercialización.

 

 

 

 

 

 

Con respecto a las perspectivas de desarrollo del mercado de los libros enriquecidos y a la frustración producida por las expectativas insatisfechas en este campo recomiendo leer el artículo “Why it’s Too Early for Publishers to Give up on Media-Rich Ebooks”, que David Wilk publicó el pasado 24 de octubre en Digital Book World. Wilk dice en su artículo:

 

‘Algunos observadores de la edición digital han cuestionado por qué las muchas y potentes tabletas que hay en el mercado no han traído una nueva generación de e-books con medios enriquecidos que deleiten a los lectores con nuevas formas de experiencias de lectura digital. Mientras tanto el sentido común de los editores dice que no es viable un mercado para lo que actualmente se conoce como “e-books enriquecidos”‘.

(…)

‘No pienso que podamos decir si hay un mercado para inventos que todavía no hemos visto. Los editores no ven (aún) un mercado para la edición digital inventiva, lo cual es lo suficientemente justo, dado que aún tiene que haber un e-book innovador que pruebe que lo hay. ¿Pero y si la razón por la que todavía no hemos visto ningún éxito en el campo de los e-books innovadores no es una falta de mercado sino de algo completamente distinto?

Las plataformas de lectura digital les ofrecen a los escritores, a los narradores y a los productores la oportunidad de enriquecer, animar y profundizar la experiencia de la lectura’.

 

Siempre es posible dejar que otros moldeen su entorno e impongan sus reglas de juego o contribuir en la medida de lo posible a configurarlo. Si se quiere jugar un papel activo en la configuración de su entorno y en la construcción del futuro de éste, es necesario detectar y conocer los desafíos a los que hay que enfrentarse, reconocer las fortalezas y debilidades propias, estar bien informado de lo que está sucediendo alrededor suyo, revisar las bases y los esquemas a partir de los cuales se ha construido su negocio, deshacerse de los prejuicios que se tienen y cuestionar la validez actual de todo aquello que hasta el momento se ha dado por cierto, destinar recursos de todo tipo a la investigación, identificar aliados potenciales para trabajar colaborativamente con ellos, atreverse a probar y estar dispuesto a fracasar, hacer un balance de cada experiencia y ser capaz tanto de identificar puntos muertos como de reformular los planes sobre los que se ha estado trabajando.

 

A propósito de este tema me parecen reveladoras las palabras de Julieta Lionetti en el especial Un estado de ánimo de la revista Texturas:

 

‘Me ha tocado vivir el final de muchas cosas: de los barrios como lugar de socialización y aprendizaje; del tabaco como signo de sofisticación; del cine como arte; del colmado como sitio privilegiado de abastecimiento. Que todos esos finales dieron lugar a nuevos comienzos a los que debí adaptarme. Ahora me toca el final de la edición tal y como la conocemos desde 1930. Y esta vez, en lugar de adaptarme, he decidido ser protagonista del nuevo comienzo’.

 

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Para terminar, ya que estamos hablando de las maneras como nos imaginamos el futuro les recomiendo echarles un ojo a la fascinante historia de la Enciclopedia Mecánica de Ángela Ruiz Robles —a la que algunos se han referido como “precursora del libro electrónico”—, a The Usborne Book of the Future —fue publicado en 1979 por Usborne Books y sus autores son Kenneth Gatland y David Jefferis— y al blog Paleofuture. Son tres auténticas maravillas.

 

 

 

 

 

 

 

* nota: el proceso de búsqueda de respuestas a esta pregunta ayuda a entender por qué temas como el precio, la viabilidad de los modelos de suscripción, las modalidades de préstamo de e-books a bibliotecas, la venta directa y el DRM siguen siendo críticos hoy en día.