archivo del Diciembre, 2013

Lunes, Diciembre 23, 2013 categorizado bajo literatura británica, literatura catalana, literatura estadounidense

2013: game over (but the show must go on!)

Como mañana 24 de diciembre será mi último día laboral de 2013, aprovecho para desearles a todos unas felices fiestas. Espero que las perspectivas para el año que viene sean alentadoras y que 2014 esté lleno de oportunidades y experiencias enriquecedoras. Aunque el patio esté como está, yo no pierdo ni el optimismo ni el entusiasmo.

 

 

 

 

 

 

La temporada navideña siempre es un buen momento para regalar libros, por lo que si quieren hacerle un regalo a alguien yo tengo algunas recomendaciones para hacerles. Como decía un profesor que tuve en la universidad, ‘vale la pena regalar libros porque te pagarán con cariño’. En varias ocasiones he comentado que regalar, prestar, intercambiar, comentar o recomendar libros me ha ayudado a establecer vínculos con algunas personas así como a fortalecer los que ya tengo con aquellos a quienes me siento cercano.

 

 

 

 

 

 

Y como el ejemplo empieza por casa, la semana pasada me regalé a mí mismo un pequeño lote de libros que espero leer durante estas cortas vacaciones. Estoy seguro de que las historias y los personajes de Shakespeare, Jane Austen, Mercè Rodoreda y John Fante serán una excelente compañía durante estos días de descanso, fiestas y comilonas.

la lista de la compra de flaubert

En la universidad me convertí en un fan absoluto de cierto tipo de narrativa británica del siglo XVIII y francesa del XIX. A principios de 2007 abrí [ el ojo fisgón ] y poco después me alegró empezar a encontrarme una y otra vez con que varias pequeñas editoriales independientes españolas de aparición más o menos reciente estaban publicando títulos no sólo de algunos de mis narradores franceses favoritos —Balzac, Flaubert, Maupassant, Stendhal o Zola—, sino también de algunos otros clásicos europeos. Me refiero a editoriales como Cabaret Voltaire, El olivo azul, FunambulistaImpedimenta, Marbot, minúscula, NevskyNórdica, Páginas de espumaPeriférica y Sexto piso.

 

En la primavera de 2008 le expresé mi entusiasmo a una joven editora que hacía poquísimo había abierto una pequeña editorial independiente, que entre muchas otras cosas estaba publicando obras de algunos de los autores franceses del siglo XIX que más me gustan. Le comenté a la editora que me emocionaba muchísimo que algunas de las jóvenes editoriales españolas estuvieran apostando por autores fundamentales de la tradición literaria occidental —más que todo franceses y británicos—. Con el sentido crítico que la caracteriza, la editora me recomendó moderar mi entusiasmo ante lo que en su opinión podía ser un juego tramposo porque para los editores esos autores a los que yo estaba haciendo referencia podían ser un filón relativamente fácil de explotar.

 

 

 

 

 

 

Los argumentos que me dio la editora para cuestionar las virtudes de la recuperación de textos clásicos de los siglos XVIII y XIX son los siguientes:

 

– por tratarse de obras de dominio público, los editores no tienen que pagar derechos para poder publicarlas.

– a menudo se trata de trabajos menores de poco valor literario que ocupan un lugar marginal tanto en la obra de sus autores como en la tradición literaria.

– como sus autores se consideran canónicos en el ámbito de la literatura occidental, la marca del autor es un valor seguro para muchos lectores y puede ser un argumento a favor no sólo de la inclusión de algunas obras en las compras de bibliotecas y en los programas de estudios tanto de colegios como de universidades sino también de la obtención de ayudas a la traducción.

 

En síntesis, la editora consideraba que debido a estas tres circunstancias la recuperación de textos clásicos de los siglos XVIII y XIX que en ese momento era tan popular en la edición independiente española podía llegar a ser una apuesta bastante fácil porque suponía unos costes y un riesgo más bien bajos para los editores. Dicho esto, reconozco que sus argumentos me parecieron más que razonables y legítimos.

 

Hacia mediados de 2011 me encontré con una veterana editora que definía la joven editorial para la que trabajaba como “independiente” a pesar de que pertenecía a un gran grupo extranjero. Esta editora que estaba apostando por traducir de lenguas como el alemán, el francés, el inglés o el italiano obras de autores contemporáneos consideraba que la mayoría de las veces la recuperación de textos clásicos no aportaba mayor cosa y no les auguraba un buen futuro a las editoriales que estaban trabajando tan enfáticamente en esa línea.

 

– ‘Algún día una de estas editoriales terminará publicando la lista de la compra de Flaubert’, dijo la editora subrayando con muy mala leche la irritación que el tema le producía.

 

A priori me parece importante que el lector contemporáneo tenga la oportunidad de acceder a obras de autores clásicos que no estén disponibles en el mercado bien sea porque hasta ahora no han sido traducidas o bien porque desde hace un tiempo se encuentran descatalogadas —sobre todo si se hacen ediciones tan cuidadas como las que vienen haciendo las editoriales que he mencionado en el primer párrafo de esta entrada—. Y también me parece necesario que cada cierto tiempo se hagan nuevas traducciones de los clásicos escritos en lengua extranjera que siguen formando parte del repertorio de lecturas de una sociedad determinada o que se incorporan a éste —lo cual, además, supone una oportunidad estupenda para quienes se dedican a la traducción—.

 

El hecho de que las valoraciones que se hacen tanto de los autores como de sus obras cambien de una época a otra me lleva a plantearme varias preguntas: ¿vale la pena publicar todo lo que escribieron los autores que hoy en día se consideran canónicos? ¿Por qué ciertas obras de autores clásicos nunca han estado disponibles en una lengua o llevan tanto tiempo sin estarlo? ¿Cuáles obras de estos autores merecen ser puestas a disposición del lector contemporáneo?

 

A través de las pequeñas editoriales independientes mencionadas no sólo he descubierto varios trabajos poco conocidos o menores de algunos autores clásicos europeos —a menudo bastante curiosos—, sino que además he accedido a nuevas versiones de algunos títulos emblemáticos de su obra. Un aspecto que me llama la atención es que hasta ahora que yo recuerde ninguna de estas pequeñas editoriales independientes ha publicado un título clásico europeo que además de tener un alto valor literario sea de gran envergadura —un territorio del que quizás debido tanto a la magnitud del trabajo como al coste económico que éste supone están ocupándose sobre todo editoriales pertenecientes a grandes grupos como Alba, Alianza, Cátedra o Mondadori—. Mención aparte merecen las ediciones de los cuentos completos de Chéjov, Maupassant y Poe que ha publicado Páginas de espuma.

 

En el caso de la pequeña edición independiente las líneas editoriales que en términos generales encuentro más interesantes son justamente las que exploran territorios distintos de la recuperación de clásicos europeos.

Jueves, Diciembre 5, 2013 categorizado bajo mis libros favoritos

mis libros favoritos de 2013

Tengo la impresión de que por falta de tiempo cada año leo menos que el anterior. Me frustra constatar que estoy leyendo mucho menos de lo que me gustaría y que año tras año el tiempo que me queda por delante para leer se reduce peligrosamente. Éste ha sido un año bastante intenso en los planos tanto personal como profesional. Durante la mayor parte de estos doce meses he tenido la sensación de estar en una carrera contrarreloj, de que el tiempo nunca es suficiente y de que poco a poco estoy perdiendo el control sobre todo —curiosamente hasta finales de agosto pude arreglármelas para leer bastante a pesar de que estuve muy liado pero a partir de septiembre mis lecturas fueron más bien escasas—. Por fortuna salvo en unos pocos momentos críticos hasta ahora el desmadre nunca ha llegado a ser excesivo.

 

En términos generales en 2013 acerté —o tuve suerte— con la selección de mis lecturas. Mi balance positivo es una consecuencia de las buenas recomendaciones de algunos lectores cercanos cuyo criterio encuentro confiable y afín al mío, de lo bien que conozco mis gustos e inclinaciones y del azar.

 

 

 

 

 

 

De los libros que leí en 2013 los que más me gustaron y con los que establecí una conexión más estrecha son los siguientes —los empecé en este orden—:

 

 

 

 

 

Footnotes in Gaza, de Joe Sacco

Henry Holt and Company

Nueva York, 2009

 

 

 

 

 

Memoria por correspondencia, de Emma Reyes

Laguna libros

Bogotá, 2012

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Building Stories, de Chris Ware

Pantheon

Nueva York, 2012

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

The Year of Magical Thinking, de Joan Didion

Vintage

Nueva York, 2007

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los ejércitos, de Evelio Rosero

Tusquets

Barcelona, 2007

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Barcelona pam a pam, de Alexandre Cirici i Pellicer

Comanegra

Barcelona, 2012

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tentative d’épuisement d’un lieu parisien, de Georges Perec

Christien Bourgois

París, 2008

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Últimas tardes con Teresa, de Juan Marsé

Debolsillo

Barcelona, 2009

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nocturno de Chile, de Roberto Bolaño

Anagrama

Barcelona, 1999

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Les choses, de Georges Perec

Pocket

París, 1994

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Virus tropical, de Power Paola

Reservoir Books

Barcelona, 2013

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

The Sense of an Ending, de Julian Barnes

Vintage Books

Londres, 2012

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

L’étranger, de Albert Camus

Folio

París, 2012

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bogotálogo, de Andrés Ospina

Instituto Distrital de las Artes (IDARTES)

Bogotá, 2012

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una historia sencilla, de Leila Guerriero

Anagrama

Barcelona, 2013

 

 

*** 

 

 

Quisiera destacar que en este listado hay sólo dos novedades —Virus tropicalUna historia sencilla— así como un par de relecturas —Nocturno de ChileL’étranger—. En una época en la que se publican tantas novedades en cada temporada y en la que muchos títulos caducan al poco tiempo de salir al mercado sigue habiendo libros cuya lectura puede esperar y sobre los que siempre valdrá la pena volver.

 

Recomiendo muy especialmente Building Stories, The Year of Magical ThinkingLos ejércitosVirus tropical y Una historia sencilla. Si tienen tiempo para dedicar a la lectura, no saben qué leer y pueden acceder a ellos, léanlos sin pensárselo dos veces.

 

Y si con motivo de la temporada navideña o por cualquier otra razón quieren hacerle un regalo a alguien, cualquiera de estos libros es una excelente opción —de hecho, en la navidad del año pasado me regalé a mí mismo Building Stories—.

 

Espero que 2014 sea un año provechoso y que tengamos todos unas buenas lecturas.