archivo del abril, 2014

foros del libro en la filbo

En la 27ª Feria Internacional del Libro de Bogotá (FilBo) que empieza hoy martes 29 de abril y cuyo invitado de honor es Perú se celebrará la quinta edición de Foros del libro. El título de esta nueva edición de Foros del libro que tendrá lugar entre los próximos lunes 5 y jueves 8 de mayo es “Editar hoy: retos y posibilidades del mercado del libro”. En Foros del libro participarán figuras del mundo editorial que provienen de distintos países del ámbito hispanohablante: autores, scouts, agentes literarios, editores, libreros y periodistas. Como puede verse, se trata de profesionales vinculados con diferentes eslabones de la cadena de valor que están vinculados con una amplia gama de empresas y organizaciones del sector.

 

 

 

 

 

 

Cada día del evento se abordará una temática diferente como puede verse a continuación:

 

Lunes 5 de mayo: Hablan los editores

La construcción de un catálogo independiente en tiempos de crisis. Participan Margarita Valencia y Maria Osorio.

– Editores y medios. Participan Valeria Bergalli, Juan David Correa, Carolina López y Aurelio Major.

– Librerías y editores. Participan Jorge Carrión, Manuel Gil y Felipe Ossa.

Martes 6 de mayo: Tres casos de internacionalización

– La literatura colombiana reciente en los mercados internacionales. Participan Martín Gómez, José Hamad y Víctor Hurtado.

– México y España: la edición más allá de las fronteras. Participan Diana Hernández, Adriana Martínez y Santiago Tobón.

– Sin Metadatos no hay ventas. Participa Jesús Peralta.

Miércoles 7 de mayo: Actores de la cadena editorial

– La consolidación de un catálogo: dos casos exitosos. Participan Juan David Correa, Enrique Redel y Julián Rodríguez.

– La unión hace la fuerza. Asociaciones de editores independientes de Colombia y Perú. Participan Catalina González y Felipe González.

– Marketing editorial: nuevas tendencias. Participan Martín Gómez, Patricio Pron, Santiago Tobón y Sergio Vilela.

Jueves 8 de mayo: Derechos de autor y nuevos modelos de negocio

– El derecho de autor y la edición nacional e internacional. Participan José Luis Caballero, Enrique González Villa y Fernando Zapata.

– Nuevos modelos de negocio en la era digital. Participan Iván Darío Agreda, Jaime Iván Hurtado, Robert Kidd, Suanny Pabón, Luis Fernando Páez y Oswaldo Peñuela Carrión.

 

 

 

 

 

 

La evolución de la FilBo a lo largo de sus casi treinta años de existencia es impresionante. En el campo profesional puedo ver una diferencia tremenda entre lo que era la FilBo cuando participé en 2009 y lo que es hoy en día. Durante los últimos años la FilBo viene consolidándose como uno de los puntos de encuentro más importantes para los actores de la industria editorial del ámbito hispanohablante —ver lo que comenté desde una perspectiva más amplia con respecto a este tema en la entrada “centros, periferias, redes y hubs—. En Hispanoamérica ya hay un circuito de ferias del libro más que consolidado en el que la FilBo continúa ganando relevancia, quizás siguiendo los pasos de los dos grandes referentes de la región: GuadalajaraBuenos Aires.

 

Quizás la creciente importancia de la FilBo sea un reflejo de la movida que con una intensidad cada vez mayor está teniendo lugar en el mundo editorial y librero, mayoritariamente en Bogotá y en menor medida en otras ciudades colombianas como Medellín, Barranquilla, Cali y Bucaramanga. Esta movida está siendo liderada en gran parte por entidades públicas como el Ministerio de Cultura, la división cultural del Banco de la República, el Instituto Distrital de las Artes (IDARTES) o la Biblioteca Nacional así como por organizaciones gremiales como la Cámara Colombiana del Libro, la Asociación Colombiana de Libreros Independientes (ACLI), la Red de Editoriales Independientes Colombianas (Reic) o La Ruta de la Independencia. Todos estos actores vienen jugando un verdadero papel de dinamización cultural cuyos resultados se expresan en la emergencia de interesantes propuestas de dos tipos: catálogos editoriales y actividades culturales.

 

Vale la pena citar algunas cifras con respecto a la 26ª edición de la FilBo, que en 2013 tuvo a Portugal como invitado de honor:

 

Resultados de la 26ª FilBo:

– 433.000 visitantes durante los 14 días de la feria, superando en un 10% los visitantes de la versión anterior.

23.000 asistentes a la Noche de los Libros, realizada el viernes 26 de abril.

– Más de 420 expositores ofrecieron lo mejor de su catálogo editorial.

– Más de 1.000 sellos editoriales presentes.

– 63.000 nuevos lectores. Estudiantes de colegios públicos y privados visitaron la feria, y participaron de visitas guiadas, talleres y actividades lúdicas.

– 23 pabellones y cerca de 150.000 m2 de exposición.

– 823 periodistas nacionales e internacionales fueron acreditados para su asistencia a la feria.

– 2.076 notas de prensa en medios nacionales, valoradas en $16.339.618.468 millones de pesos.

Rueda de negocios (realizada por Proexport, la Cámara Colombiana del Libro y Corferias):

– USD 12.4 millones de dolares cerrados en acuerdos comerciales.

– Asistencia de 100 compradores internacionales provenientes de 20 países.

– 220 exportadores colombianos asistentes.

– 1300 citas de negocios programadas.

Programación cultural e invitados:

– 1.200 actividades culturales durante los 14 días de la feria.

– Más de 400 invitados nacionales e internacionales entre escritores, periodistas, poetas, ilustradores y artistas.

– 35 conversaciones que le cambiarán la vida. Franja central con invitados como el premio nobel de literatura JMG Le Clézio.

Portugal, país invitado de honor 2013:

– 20.000 ejemplares en portugues y español en la librería del pabellón del país invitado de honor.

– 23 escritores y poetas invitados.

– 32 títulos traducidos al español.

– Exposición de 31 ilustraciones de artistas destacados del país invitado.

 

 

 

 

 

Felicitaciones al equipo de la Cámara Colombiana del Libro por lo que ha logrado a lo largo de casi tres décadas de existencia de la FilBo, sobre todo durante estos últimos cinco años.

la circulación de la obra de los autores hispanohablantes: los derechos y los libros

Cada cierto tiempo vuelvo sobre un tema que no deja de parecerme preocupante: la dificultad para encontrar en un país del ámbito hispanohablante libros escritos por autores provenientes de otros países donde también se habla español. Por ejemplo, en las librerías uruguayas, guatemaltecas, peruanas, hondureñas o colombianas no es fácil encontrar libros de autores nicaragüenses, chilenos, salvadoreños, venezolanos o mexicanos al menos que se trate de ciertas figuras que garanticen un volumen de ventas enorme o al menos considerable.

 

Esta dificultad es evidente salvo en el caso de unas cuantas figuras pertenecientes al circuito del best seller y de algunas firmas que aunque venden mucho menos gozan de un cierto prestigio a nivel internacional. Si nos ocupamos solamente de autores literarios vivos, en el grupo de los autores cuyos libros se venden masivamente entrarían figuras como Isabel Allende, Javier Cercas, Ildefonso Falcones, Gabriel García Márquez, Javier Marías, Juan Marsé, Eduardo Mendoza, Juan José Millás, Antonio Muñoz Molina, Arturo Pérez-Reverte, Carlos Ruiz Zafón, Javier Sierra y Mario Vargas Llosa; y el grupo de los autores prestigiosos cuyos libros tienen ventas considerables sin llegar a ser best sellers incluiría firmas como a Martín Caparrós, Rodrigo Fresán, Yuri Herrera, Alberto Manguel, Guadalupe Nettel, Andrés Neuman, Edmundo Paz Soldán, Ricardo Piglia, Álvaro Pombo, Elena Poniatowska, Santiago Roncagliolo, Marcela Serrano, Juan Gabriel Vásquez, Enrique Vila-Matas, Juan Villoro o Jorge Volpi.

 

 

 

 

 

Cuando los libros de estos tipos de autores traspasan las fronteras de sus países de origen y llegan a otros territorios del ámbito hispanohablante normalmente lo hacen a través de las filiales locales de los grandes grupos —no sólo PlanetaPenguin Random House y Prisa ediciones*, sino también Ediciones B y el Fondo de Cultura Económica— y de algunas editoriales medianas españolas como Anagrama, RBARoca y Siruela. Y algunas veces los libros de los autores en cuestión también llegan a diferentes países del mundo hispanohablante mediante editoriales más pequeñas como AlmadíaAlpha DecayDuomoEterna CadenciaLa Bestia EquiláteraPáginas de espumaPeriféricaPre-textos o Sexto piso.

 

Hace unas semanas comenté el caso de algunas editoriales argentinas cuyos libros se están distribuyendo en España, lo cual me suscita dos preguntas: ¿hay otros países hispanohablantes a los que hoy en día estén llegando de una manera más o menos continua los libros de estas editoriales argentinas? ¿Cuáles editoriales de países hispanohablantes están exportando actualmente sus libros a otros territorio de nuestro mismo ámbito lingüístico?

 

El problema de circulación que supone la dificultad para encontrar en un país hispanohablante las obras escritas por el grueso de los autores de otros países donde se habla español es típico de un mundo analógico en el que las librerías físicas venden libros en papel. Esta situación podría estar empezando a cambiar con la emergencia de lo digital debido a que a la dinámica tradicional hay que sumarle la venta tanto de libros en papel como de e-books a través de plataformas de comercio electrónico —con respecto a este tema recomiendo leer la entrada “El escenario digital Iberoamericano”, publicada recientemente por Manuel Gil en Antinomias libro—. Si la escasez es lo que define el mundo de las mercancías y las tiendas físicas, en el universo de lo digital lo que prima es la abundancia.

 

La manera como está configurado el mercado editorial hispanohablante así como su fragmentación y su vastedad desde el punto de vista geográfico son algunos de los factores que dificultan la circulación del libro en español. En el caso hipotético de que las condiciones jurídicas y económicas que dificultan la circulación del libro se superaran, habría que preguntarse hasta qué punto la producción editorial de un país es susceptible de despertar el interés de los lectores de otros países. Buscar posibles respuestas a esta pregunta ayudaría a comprender la relación entre la oferta y la demanda en el mercado de cada país así como en todo el ámbito hispanohablante.

 

 

 

 

 

 

Hasta ahora casi siempre he abordado esta dificultad en clave de editoriales y libros. Es decir, que la mayoría de las veces que he reflexionado sobre este problema me he centrado en la exportación de libros por parte de las editoriales. He estado pensando fundamentalmente en el caso de editoriales que exportan o que están interesadas en exportar los libros que publican para que éstos lleguen a países distintos del suyo.

 

¿Y si al abordar este problema me enfoco en las agencias literarias y en los derechos en lugar de centrarme en las editoriales y en los libros? Al fin y al cabo como actor de la cadena de valor las agencias literarias son intermediarios fundamentales que tienen a su cargo la función de facilitar la llegada del trabajo de sus representados a tantos mercados como sea posible —aunque hay que decir que en el ámbito hispanohablante muchos autores siguen sin recurrir a ellas—. En este caso el negocio de la internacionalización de la obra de los autores está directamente en manos de las agencias literarias que los representan, que les venden los derechos a las editoriales para que comercialicen los libros que publican en los territorios geográficos cubiertos por los contratos. Es decir, que el negocio de las editoriales se circunscribe a los límites de territorios específicos —normalmente sus países de origen y algunos otros donde operan o distribuyen su producción—.

 

 

 

 

 

 

Estamos frente a dos negocios distintos pero complementarios entre sí: por un lado, la exportación de libros por parte de las editoriales; y, por el otro, la venta de derechos por parte de las agencias literarias. En ambos negocios se está buscando conseguir que las obras de los autores de un país determinado lleguen a países diferentes del suyo y alcancen a un mayor número de lectores, lo cual beneficia tanto a las agencias literarias como a sus representados —aunque no siempre a las editoriales—. No sobra decir que al final los lectores terminan siendo los grandes beneficiados del acceso a una oferta amplia y diversa de obras de autores provenientes de diferentes países.

 

Al partir los derechos geográficamente se reparte su explotación entre varias editoriales que operan en territorios diferentes, de manera que el ámbito de actuación de éstas se limita acotando la cobertura de los contratos. La partición geográfica de los derechos no sólo fortalece el negocio de las agencias literarias que son intermediarios necesarios en cualquier iniciativa de comercialización de las obras de los autores que representan, sino que además podría tener el efecto colateral de contribuir a contener las intenciones expansionistas de algunas editoriales. Me pregunto qué es más conveniente para los autores: que sus derechos estén en manos de un sólo editor cuya distribución tenga una cobertura geográfica amplia o que se repartan por países entre varios editores distintos. Supongo que las opiniones frente a este tema están bastante divididas.

 

Debido a los costes y a los plazos que suponen el transporte y el almacenamiento de mercancías físicas, a algunas dificultades de carácter jurídico y a las fluctuaciones de las tasas de cambio de divisas, creo que en muchos casos la exportación de libros puede llegar a ser una operación terriblemente ineficiente que termina convirtiéndose en un lastre. En el caso de los grandes grupos está claro que su estructura, su dimensión y los recursos que tienen a su disposición les permiten gestionar las exportaciones con un riesgo controlado y una mayor eficiencia. Yo me inclino más hacia el modelo de partición geográfica de los derechos y hacia la puesta en marcha de iniciativas de coedición entre distintos editores de países diferentes.

 

Hay que tener en cuenta que la emergencia de lo digital les facilita a los lectores de todo el mundo el acceso a los libros en español sin importar dónde se encuentren o cuál sea su lengua materna, lo cual puede suponer una oportunidad particularmente interesante tanto en los países donde hay minorías hispanohablantes como en aquellos en los que existe un interés creciente por nuestra lengua. Por tratarse de un mercado más bien disperso, está claro que en este escenario el comercio electrónico y los e-books juegan un papel clave —ver los datos con respecto al número de hablantes de español por país—.

 

 

 

 

 

 

 

Lo digital también les permite a los autores tener un escaparate propio para exhibir su producción: ideas sueltas, reflexiones, colaboraciones en medios, works in progress y obras terminadas —permitiendo el acceso bien sea a fragmentos de éstas o bien a su totalidad—. Al tener un escaparate propio vía páginas Web personales, blogs y perfiles en redes sociales los autores pueden construir audiencias y generar una relación fluida y dinámica con los miembros de éstas. Lo que no está claro es que la capacidad que hoy en día tienen los autores de exhibirse, de construir una marca, de posicionarse y de dar a conocer su trabajo se traduzca en ventas.

 

De las personas que le dedican pequeños fragmentos de su atención a leer gratuitamente cada cosa que publica un autor en la Web o que dicen ser sus fans, ¿cuántas compran sus libros o por lo menos están dispuestas a comprarlos? Si planteo esta pregunta es porque considero que con frecuencia se sobredimensionan algunas de las implicaciones que le atribuimos al hecho de vivir en un mundo global e hiperconectado en el que nos relacionamos de manera espontánea y con muy pocos de intermediarios de por medio.

 

Habría que examinar en detalle qué pasa con los autores que al decidir autopublicarse acceden al mercado sin pasar por las agencias literarias ni por las editoriales. Al parecer los autores que se dedican a escribir literatura de género o ciertos tipos específicos de no ficción —básicamente sobre actualidad, management, autoayuda o temas prácticos— no sólo son más proclives a entrar en estas dinámica que que quienes escriben ficción literaria, sino que además tienen mejor suerte que éstos en términos de ventas. Muchos autores que se autopublican tienen el objetivo de entrar al circuito de la edición tradicional, por lo que la probabilidad de éxito y el alcance de su carrera pueden depender en gran parte de la mediación de una agencia literaria en su relación con las editoriales.

 

* nota: el pasado 19 de marzo Penguin Random House anunció la compra de la división de ediciones generales de Santillana. Ver los detalles de la operación en las notas de prensa emitidas por Penguin Random House y Santillana.