archivo del Noviembre, 2014

Miércoles, Noviembre 5, 2014 categorizado bajo agentes literarios, edición, industria editorial, marketing, promoción

los caminos hacia la publicación: la edición tradicional

En la entrada “los caminos hacia la publicación” que publiqué hace unas semanas me refería a las distintas opciones que actualmente tienen los autores para publicar las obras que escriben. La existencia de diferentes opciones es el resultado de la aparición de nuevos actores, servicios y procedimientos al servicio de la publicación que además suponen la emergencia de nuevos modelos de negocio.

 

La opción más clásica que tienen los autores primerizos, desconocidos o poco conocidos para publicar sus obras —y la primera que se nos viene a la cabeza a personas como yo— consiste en recurrir a una editorial tradicional. Debido sobre todo al descenso de las barreras de entrada para publicar porque acceder a diversas herramientas que lo hacen posible hoy en día no supone mayores obstáculos así como al auge de las plataformas de autopublicación en línea, desde hace unos años vienen surgiendo y propagándose con relativo éxito los discursos que afirman con vehemencia que en el contexto actual las editoriales han dejado de ser un intermediario necesario y que incluso invitan a prescindir de ellas.

 

 

 

FRANKFURTER_BUCHMESSE_2014

 

 

 

Veamos cuáles son los aportes que hacen las editoriales tradicionales en el proceso de publicación de una obra:

 

– ponen los manuscritos en condiciones para publicarlos y sacarlos al mercado mediante su experticia, que se expresa en el cumplimiento de diversas funciones: acompañamiento en el desarrollo de los manuscritos, asesoría en la reformulación de aquellos aspectos de éstos que no funcionan del todo bien, coordinación y ejecución de las distintas fases del proceso tanto de edición como de producción y gestión de la comunicación, la promoción y el marketing.

– invierten recursos de distintos tipos en los títulos que publican —y quien dice invertir, dice asumir un riesgo—: compra de derechos, horas de trabajo de sus empleados, pago a colaboradores externos, acciones promocionales, etc.

– colocan los libros en los puntos de venta a través de sus distribuidores y contribuyen a darles visibilidad allí, en los medios de comunicación tradicionales y en los entornos de generación Web 2.0.

– ofrecen como respaldo el reconocimiento y el prestigio de su marca: posicionamiento de cara a los distintos actores de su entorno —autores, agentes literarios, editores, distribuidores, libreros, medios de comunicación, críticos y comentaristas, bibliotecarios, lectores, etc.—.

 

Estos aportes justifican el porcentaje que en su condición de intermediario cobran las editoriales tradicionales sobre las ventas de los libros que publican.

 

Es necesario que el autor primerizo, desconocido o poco conocido que opte por buscar una editorial tradicional para publicar su manuscrito sea consciente de que cada obra debe encontrar su lugar. Dicho de otro modo: dado que en teoría cada editorial tiene unas líneas editoriales más o menos claramente definidas, está claro que una obra no puede ser publicada en cualquier editorial. Se supone que cada editorial sólo publica ciertos tipos de libros, por lo que en principio en su catálogo no hay un lugar para aquellas obras que no vayan en la línea de éstos. Lo anterior implica que según el tipo de obra que haya escrito el autor debe identificar cuáles son las editoriales más apropiadas para publicarla teniendo en cuenta las líneas de su catálogo. El buen posicionamiento y el prestigio de muchas editoriales está relacionado con la manera como los títulos de su catálogo dialogan y establecen entre sí una relación armónica porque tienen una serie de similitudes y/o de afinidades compartidas.

 

 

 

MANUCRITOS_ANILLADOS

 

 

 

A la hora de buscar una editorial para publicar su obra los autores primerizos, desconocidos o poco conocidos deben tener en cuenta que normalmente muchas editoriales no aceptan manuscritos no solicitados o que no lleguen a través de agencias literarias y que tampoco dan razón sobre ellos. Quien no sepa esto corre el riesgo de hacerse falsas expectativas, de desperdiciar sus esfuerzos al dirigirlos hacia la dirección equivocada, de gestionar sus recursos de manera errática y de llevarse grandes decepciones que pueden desanimarlo. Un conocimiento mínimo de la dinámica de funcionamiento del circuito de la edición de libros puede ahorrarles una buena cantidad de malentendidos, disgustos y frustraciones a los autores.

 

Salvo en el caso de los títulos de autores de mucho renombre y de apuestas de otro tipo o de los éxitos inesperados, normalmente las editoriales le asignan a la promoción de los libros que publican recursos muy limitados que tienen que distribuir entre sus distintos títulos. Y a menudo los autores no son conscientes de esta situación o les cuesta trabajo entenderla, por lo que se quejan de que las editoriales no hacen lo suficiente para promocionar sus libros. Los editores y los encargados de comunicación, promoción y marketing reciben cada día decenas de llamadas, cartas y mensaje de correo electrónico de autores que quieren saber por qué su libro no ha aparecido en tal o cual suplemento cultural o revista, que se quejan de que no está disponible en una librería que acaban de visitar o que preguntan cuántos ejemplares se han vendido desde el último fin de semana. Con frecuencia los autores sienten que las editoriales no ponen suficientes recursos y esfuerzos al servicio de la comunicación, la promoción y el marketing de sus libros, esperan que ellas hagan hasta lo inimaginable para venderlos y no están dispuestos a mover un dedo en este campo porque consideran que no les corresponde hacerlo. Aunque también es verdad que gracias a las herramientas de comunicación que existen actualmente —sobre todo a las de generación Web 2.0— cada vez son más los autores que juegan un papel bastante activo en la promoción de sus libros.

 

Dicho todo lo anterior, invito a los autores primerizos, desconocidos o poco conocidos que hoy en día quieran publicar su manuscrito a preguntarse si recurrir a una editorial tradicional es la opción que más les conviene, si consideran que al menos parcialmente constituye una alternativa viable o si definitivamente les resulta mejor tomar otro camino hacia la publicación.