Jueves, Diciembre 11, 2014 entrada categorizada en: contenidos digitales, verificación de datos

copiar + pegar (sin verificar) = desinformar

El martes 28 de octubre leí en The Digital Reader la entrada “Skoobe Expands Into Spain”. El jueves 30 de octubre leí la entrada “Le service Skoobe s’étend sur le territoire espagnol”, publicada en ActuaLitté. Hasta aquí todo más o menos bien: dos medios digitales utilizan titulares bastante similares para informar sobre la implantación en España de Skoobe, una empresa que presta un servicio de lectura de e-books por suscripción.

 

 

 

SKOOBE_THE_DIGITAL_READER

 

 

 

Según indica The Digital Reader, su entrada se basa en información proveniente de Boersenblatt y de BuchReportActuaLitté señala a BuchReport y a The Digital Reader como las fuentes de la información que publica en su entrada. Es evidente que la entrada de The Digital Reader es anterior a la publicada por ActuaLitté.

 

En el artículo “Ins Ursprungsland der Flatrates” publicado en BuchReport se afirma que la plataforma Nubico pertenece al grupo Bertelsmann. Aquí nos encontramos con un error que tanto The Digital Reader como ActuaLitté reproducen posteriormente en sus respectivas entradas.

 

Dice la entrada de The Digital Reader:

 

‘Launched in Germany in early 2012, Skoobe faces competition from Scribd and Kindle Unlimited in Germany, and in Spain it will have to compete with 24Symbols, Scribd again, and Skoobe will also have to compete against a corporate cousin.

As you may know, Skoobe is owned by Georg von Holtzbrinck GmbH and Bertelsmann, 2 publishing and media conglomerates. Bertelsmann also owns Nubico, a subscription ebook service which launched in Spain in October 2013′.

 

En la entrada de ActuaLitté se comenta lo siguiente:

 

‘Le service [Skoobe] a d’abord été lancé en Allemagne, début 2012, où il concurrence d’autres services de lecture contre souscription comme Scribd, ou Kindle Unlimited. En Espagne, où le dernier cité n’est pas encore disponible, s’ajoute à la liste 24Symbols ainsi que Nubico, lointain cousin. Car Skoobe appartient notamment à Georg von Holtzbrinck, mais aussi à Random House et à Bertelsmann, qui détient également Nubico‘.

 

Nótese que en sus respectivas entradas tanto The Digital Reader como ActuaLitté se refieren a Nubico como un cousin de Skoobe —y aunque no soy desconfiado, más adelante entenderán por qué en este caso particular dudo que el uso del mismo término por parte de ambas fuentes sea el resultado de una casualidad—.

 

 

 

SKOOBE_ACTUALITTÉ

 

 

 

El error del artículo de BuchReport que se repite en la entrada de The Digital Reader así como en la de ActuaLitté es muy sencillo: Nubico no es propiedad de Bertelsmann —aunque hasta hace unos meses este grupo contaba con una participación en su estructura accionarial—. En realidad Nubico es una joint venture creada por Círculo de lectores y Telefónica, cuya propiedad está repartida en partes iguales entre ambas empresas.

 

Es verdad que hasta hace poco más de cuatro años Círculo de lectores era propiedad de Bertelsmann. En 2010 Bertelsmann le vendió el 50% de Círculo de lectores a Planeta. Y a mediados de 2014 Planeta se hizo con el control total de Círculo de lectores tras comprar el 50% restante de la empresa que todavía estaba en manos de Bertelsmann. En conclusión, hoy en día Nubico no tiene nada que ver con Bertelsmann —aunque su sede siga estando en el mismo edificio de Barcelona donde se encuentran la oficinas principales de Penguin Random House Grupo Editorial—.

 

Como puede verse, estamos frente a información que por su naturaleza pública hoy en día puede rastrearse, contrastarse y verificarse con mucha facilidad y en unos pocos minutos. Para no extenderme de manera innecesaria, me remito a lo que dije hace ya casi dos años en la entrada “la verificación de datos y la credibilidad en la producción de contenidos”:

 

‘Nunca se habían producido tantos contenidos como ahora y debido al fácil acceso a éstos nunca antes habíamos tenido al alcance de la mano tantas herramientas al servicio de la verificación de datos, que es una tarea a la que hoy en día se le debería dar la mayor importancia. Actualmente una porción importante de la información que forma parte de la esfera pública es verificable con relativa facilidad mediante una búsqueda en Internet, lo cual permite zanjar rápidamente muchas discusiones que antes podían prolongarse durante horas. Basta con tener un par de pistas, con echar mano de una pequeña dosis de intuición y con utilizar unos términos de búsqueda que remitan con más o menos precisión al campo de la cuestión que se pretende resolver —si el primer intento falla, para dar con la respuesta que se busca suele ser necesario hacer como mucho dos o tres más dependiendo de la complejidad de la consulta—’.

 

Los errores de carácter fáctico como éste son frecuentes cuando la información se reproduce sin haberla sometido previamente a un proceso de verificación, como seguramente hicieron los responsables de The Digital Reader y de ActuaLitté en este caso. Cuando un medio de comunicación comete errores de este tipo por manejar la información de una manera poco rigurosa en realidad está desinformando y confundiendo al lector, que en estos casos termina siendo el gran perjudicado. Al parecer el “copiar y pegar” no es una práctica exclusiva de estudiantes de colegio y de universidad que recurren a todo tipo de artimañas para hacer sus trabajos, aprobar sus asignaturas y hasta sacar una buena nota haciendo el mínimo esfuerzo posible. Y quien dice “copiar y pegar” muchas veces dice directamente fusilar, refritar e incluso plagiar contenidos producidos por otros —una práctica cada vez más frecuente en medios tanto tradicionales como digitales—. Si para un estudiante ser sorprendido recurriendo a estas malas prácticas supone algún tipo de sanción, para un medio de comunicación, para un periodista, para un especialista o para un líder de opinión implica una pérdida de su credibilidad y de la confianza de su audiencia.

 

Está claro que si en este caso BuchReport, The Digital Reader y ActuaLitté hubieran tratado la información con rigor a la hora de establecer un supuesto vínculo entre Skoobe y Nubico vía Bertelsmann no se habría salvado ninguna vida, tampoco se habría mejorado el comportamiento de los mercados y mucho menos se habría reducido la pobreza en el mundo. Pero también es verdad que si BuchReport, The Digital Reader y ActuaLitté hubieran hecho bien su trabajo los lectores estaríamos mejor informados y tendríamos menos razones para desconfiar de la información que publican.

 

 

 

FUSILAR

 

 

 

Desde hace casi diez años soy un lector asiduo de blogs. Y de hecho, casi todas las fuentes de información y análisis con respecto a ciertos temas específicos que considero más confiables son blogs cuyos contenidos cuentan con una calidad significativamente más alta que los de la prensa generalista y no tienen nada que envidiarles a los de muchas publicaciones especializadas. Me gustan y me interesan sobre todo los blogs que hacen un aporte propio, singular y auténtico que ninguna otra fuente está en capacidad de ofrecer porque sus autores tienen bagajes, marcos de referencia, posiciones, puntos de vista, perspectivas, líneas de análisis y voces particulares que se reflejan en lo que escriben. Por el contrario, aquellos blogs que se dedican solamente a referenciar y a comentar contenidos producidos y publicados por otros o directamente a fusilarlos, a refritarlos e incluso a plagiarlos reproduciéndolos de manera literal o parafraseada me despiertan un interés mínimo —sólo me interesan en la medida en que me permiten detectar con retraso artículos valiosos que por alguna razón se me pudieron haber escapado cuando fueron publicados por las fuentes que los produjeron originalmente—.

 

Cuando se toma en serio, la producción de contenidos es un trabajo exigente al servicio del cual es necesario poner una amplia variedad de recursos. Dedicarse sólo a referenciar, a comentar, a fusilar, a refritar o a plagiar lo que otros producen y publican es una estrategia muy sencilla, barata y eficaz que mediante un esfuerzo mínimo basado en la explotación del trabajo de los demás permite construir una red robusta de contenidos, mantener la frecuencia de las actualizaciones a un buen ritmo, optimizar el posicionamiento en los motores de búsqueda, generar tráfico y ganar visibilidad.

 

Como productores y consumidores de contenidos todo el tiempo tenemos que optar por uno u otro modelo —o por una mezcla de ambos— de acuerdo con nuestras necesidades de cada momento, por lo que es importante que seamos conscientes del coste que tienen para nosotros todas las decisiones que tomemos al respecto.

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