cerrado por vacaciones (30.07.2010 – 06.09.2010)
[ el ojo fisgón ] se toma cinco semanitas de descanso.
Felices vacaciones para los que se van y que agosto sea leve para los que se quedan.
Nos vemos el próximo lunes 06.09.2010.
[ el ojo fisgón ] se toma cinco semanitas de descanso.
Felices vacaciones para los que se van y que agosto sea leve para los que se quedan.
Nos vemos el próximo lunes 06.09.2010.
Hace poco me emocionó muchísimo encontrarme en la mesa de novedades de la librería Laie de la calle Pau Claris con las bonitas reediciones de tres títulos de dos autores del boom latinoamericano que en su momento fueron fundamentales para mí: por un lado, Los cachorros, de Mario Vargas Llosa y con fotos de Xavier Miserachs; y, por el otro lado, Último round y La vuelta al día en ochenta mundos, de Julio Cortázar.
En mi primer año de universidad leí Los cachorros en una edición fea y barata que también incluía Los jefes, que es uno de mis cuentos favoritos y que da cuenta de la maestría del joven Vargas Llosa como narrador. En 2003 Vargas Llosa fue a presentar El Paraíso en la otra esquina a la Feria del Libro de Bogotá y el escritor John Jairo Junieles me mostró un ejemplar de la primera edición de Los cachorros, que fue publicada por Lumen en 1967 y que él había llevado a la presentación para pedirle a su autor que se la firmara. Ahora La Fábrica ha reeditado el volumen de Los cachorros que los hermanos Esther y Óscar Tusquets publicaron en Lumen hace 43 años.
Mi amigo Pedrito, que era un fan de Cortázar, fue quien me habló por primera vez de Último round y de La vuelta al día en ochenta mundos. Sin saber de qué iba el libro, quedé fascinado con Último round cuando Pedrito me mostró un ejemplar que había sacado de la biblioteca de la universidad.
Yo quería tener ambos libros sólo porque eran lindísimos pero como en 1996 era casi imposible encontrarlos en Bogotá, ni siquiera me tomaba el trabajo de buscarlos. El primer día de clases del primer semestre de 1998 me encontré en un local del Centro Cultural del Libro al que me había llevado Pedrito una edición de La vuelta al día en ochenta mundos en dos tomos pequeños que había sacado la filial mexicana o argentina de Siglo XXI editores. Me acuerdo que durante varios días sentí que era la persona más afortunada del mundo.
Un par de años después, cuando Cortázar ya me había agotado y no me interesaba, encontré en la librería Lerner del centro un cargamento de ejemplares de las ediciones de Último round y de La vuelta al día en ochenta mundos de Siglo XXI. La de Último round carecía del encanto de la original porque también venía en dos tomos pero igual la compré para añadir una curiosidad más a mi biblioteca.
Las nuevas reediciones de Último round y de La vuelta al día en ochenta mundos vienen en un solo volumen como las originales y han sido publicadas por la editorial RM.
***
Yo soy de los que cree que éste es el tipo de libros que vale la pena tener en papel a toda costa por lo bonitos que son como objetos —incluso si el contenido no nos interesa del todo—.
Los avances hechos en el desarrollo de los libros enriquecidos me hacen pensar a la ligera que con títulos como estos también se podrían hacer cosas bonitas e interesantes en digital.
Para terminar, dejo algunas de las sensacionales fotos de Xavier Miserachs que ilustran el volumen de Los cachorros que en su momento publicó Lumen y que ahora reedita La Fábrica.
Felicitaciones y gracias a La Fábrica y a RM por estas tres bonitas reediciones.
Hace unas semanas comentaba en una entrada la escasa atención que le prestamos al lector quienes participamos en las segundas Jornadas “Los Futuros del Libro” que organizó la Feria del Libro de Sevilla en mayo pasado. El artículo “The ‘Big Money’ Speaks: Publishing’s CEOs More Worried About E-Readers than Readers” que Publishing Perspectives publicó ayer sugiere que esta falta de interés por el lector no es exclusiva de nuestro medio.
Con respecto a la actitud de los altos ejecutivos del mundo editorial que participaron en los paneles “Will the iPad Kill Off eReaders and Other Tablets?” y “The Future of Book Publishing”, que tuvieron lugar en la conferencia Untethered 2010: Profitable Media in the Tablet Era organizada por The Big Money, dice el artículo:
‘Los oradores estaban más que dispuestos a hablar acerca de las cosas interesantes que sus dispositivos y aplicaciones están en capacidad de hacer o de qué tan ampliamente se puede esperar que éstos se propaguen en un futuro próximo. Y hubo incluso algo de conversación sobre cómo dar respuesta a la retroalimentación de los consumidores. Pero nadie explicó lo que los lectores estaban experimentando ahora mismo o lo que realmente quieren de los futuros dispositivos’.
El título del artículo ya es bastante elocuente: para los grandes de la industria —se menciona la presencia de ejecutivos de empresas como HarperCollins, Simon & Schuster, Perseus Books Group, McGraw-Hill Education y Google— parecen ser más importantes los lectores electrónicos que los de carne y hueso.
La confirmación de esta sospecha haría que la idea implícita en un comentario irónico de Rado Molina terminara por convertirse en una realidad inminente. Cuando publiqué en Facebook el link de mi entrada “¡ah, sí, el lector!” Rado hizo el siguiente comentario:
‘Martín, de qué lector está hablando el último modelo de Kindle?
compañero, olvídese de los lectores de carne y hueso (esos se pudren)
los buenos son los de tinta electrónica’
Rado puede tener razón. O al menos eso me hace pensar la siguiente imagen, que muestra los primeros resultados de búsqueda que me presenta el módulo de imágenes de Google cuando introduzco la palabra “reader”.
Entre los posibles futuros de la industria de los contenidos, ¿puede ser viable alguno que no tenga en cuenta a sus públicos?
Si es cierto que la industria de los contenidos ha entrado en crisis debido no sólo a la recesión económica sino también a su incapacidad de adaptarse a las transformaciones que viene sufriendo su entorno, cualquier posible salida de esta crisis debe pasar necesariamente por conocer los intereses, las necesidades y las expectativas de sus públicos y no sólo por el replanteamiento de sus modelos de producción y de negocio.
Hacia el final del artículo su autor cita unas palabras de Sarah Wendell de Smart Bitches, Trashy Book, que me parecen muy sugestivas y que deberían encender algunas alarmas:
‘Los consumidores están tan ansiosos por contestarles a las empresas… Estoy eternamente perpleja por la idea de que [los editores] no saben lo que quieren los consumidores’.
Cada vez estoy más convencido del rol estratégico que debe ocupar la construcción de públicos.
Terminada la mudanza, vuelve [ el ojo fisgón ]. Ya estoy instalado en la nueva casa aunque una buena parte de mis cosas siguen metidas en cajas, maletas o bolsas y mis libros aún no están en su lugar.
A pesar del cierre temporal de [ el ojo fisgón ], durante estas dos semanas de ausencia no dejé de seguir la actualidad del sector editorial en la medida en que me fue posible hacerlo. Hoy quisiera referenciar y comentar rápidamente algunas cosas que pasaron durante los casi quince días que no estuve posteando.
La segunda edición del eForo Publidisa se celebró el pasado jueves 27 de mayo en Madrid y su cartel de expositores reunió a expertos en la adopción de lo digital por parte del sector editorial y a representantes de empresas de tecnología, de bufetes de abogados especializados en gestión de derechos, de editoriales técnicas y del sector público.
Los tándems Gil & Jiménez y Gozzer & Vicente presentaron sus respectivas anotaciones con respecto al evento.
En la entrada que le dedicaron al eForo Publidisa los paradigmáticos destacan algunos aspectos de los debates que les llamaron la atención:
‘- El discurso de la digitalización ya está asumido: ya no se trata de digitalizar hacia pasado, sino hacia futuro, es decir, orientar los negocios hacia los nuevos escenarios.
- La gran apuesta no son los aparatos, la cacharrería/electrónica de consumo, sino la gestión acertada de los contenidos.
- La clave no está sólo en lograr un partner tecnológico adecuado, sino en asociarse con otras empresas editoriales: solos no podremos hacer nada.
- Aún así, no estamos ante un mercado maduro, ni mucho menos, por lo que se impone la cautela, sin pausa. El pistoletazo de salida lo dará un «caso de éxito».
- Precio del ebook y perspectivas de fututo para este mercado, disparidad de opiniones.
- La línea de acción contra la piratería digital, de forma unánime, no parece ser ni el DRM ni la judicialización’.
Por su parte, los anatomistas —que fueron invitados a hacer una exposición sobre el uso de la comunicación online en el sector editorial— presentaron esta semana su decálogo de conclusiones personales del eForo Publidisa 2010:
‘1. El tamaño del mercado digital es aún muy pequeño y no está maduro, razón de más para aplicar los cambios necesarios y estar preparados para un futuro cercano.
2. Los editores son conscientes de que no pueden desarrollar solos la tecnología necesaria por lo que es un campo abierto a la externalización.
3. El discurso sobre la digitalización debe incluirse de forma natural en todos los procesos productivos.
4. Los lectores o ereader deben seguir evolucionando y, sobre todo, democratizándose a un precio adecuado para que se produzca el boom definitivo de su comercialización.
5. Los editores deben seguir en el cuore del negocio, haciendo lo que mejor saben hacer: editar.
6. La separación entre contenido y continente permitirá la apertura de nuevos modelos de negocio.
7. El editor debe seguir experimentando cosas nuevas para la explotación de sus contenidos. No todos los modelos que se están probando en otros países son exportables a España.
8. La protección mediante DRM y la acción judicial ejemplarizantes son las acciones consideradas menos efectivas para luchar contra las acciones extramercado.
9. Debe haber una reflexión sobre el precio del ebook. No se debería marcar teniendo en cuenta las economías de escala de los libros físicos ni partir del precio fijo.
10. Los verdaderos competidores de los editores en un futuro son los propios usuarios. Las empresas que triunfen serán aquellas que sean capaces de colocar las necesidades del usuario en el centro de su negocio’.
Creo que en sus planteamientos los padadigmáticos y los anatomistas recogen los aspectos básicos del estado de la cuestión con respecto al desembarco de lo digital en el sector editorial: los ejes centrales de la reflexión que está teniendo lugar, posibles maneras de encarar y asimilar lo digital y perspectivas a futuro.
***
- Inicio de la Feria del Libro de Madrid 2010
Con respecto a la Feria del Libro de Madrid vale la pena destacar dos eventos que tuvieron lugar el pasado viernes 4 de junio:
1. Worstsellers: Segunda edición de los libros peor vendidos, en el que participaron Daniel Ortiz (Escalera), Pablo Mazo (Salto de Página), Marian Womack (Nevski Prospects) y Ulises Ramos (Artemisa) bajo la moderación de Juan Cruz.
Con respecto al evento, dice Juan Cruz en su blog del diario El País:
‘Aparte de competiciones, lo que es importante de esta iniciativa es que expone ante la gente la meritoria labor de editores, sobre todo jóvenes, capaces de arrostrar todo tipo de dificultades, en épocas del monocultivo editorial de los grandes éxitos, y de publicar libros que en otros tiempos o en otros países serían asumidos en seguida por las librerías de fondo o por el sistema bibliotecario. Y no sólo pone de manifiesto esa contradicción que hay entre el entusiasmo y los resultados, sino que resalta el sentido del humor (y de la realidad) de editores cuya franqueza contrasta con la reserva de otros que tampoco venden pero que van por la feria y por la vida como si ellos fueron el pico de los best sellers’.
2. El libro y la piratería digital, organizado por CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) y en el que participaron Andrés Trapiello, Aldo Olcese, Antonio María Ávila y Juan Mollá.
En relación con ‘las cifras que han dado los ponentes sobre las pérdidas por lucro cesante que genera la piratería digital de libros’ comenta María José de Acuña:
‘Me gustaría saber cómo se extraen esos porcentajes que llenan los informes oficiales y terminar de convencerme -si tengo que hacerlo-, de que tristemente “nos hemos convertido en una cuna de piratería”, como ha afirmado Antonio María Ávila esta mañana.
Y creo que es necesario que se nos explique la metodología que se sigue en esos estudios porque en la pasada Feria del Libro de Sevilla Joaquín Rodríguez, desmontó el argumento que sostiene que las 200 páginas webs ilegales detectadas concentran el 80% de la piratería que provoca cientos de millones de pérdidas al sector ilustrando al auditorio sobre cómo se hacen esos cálculos econométricos. Rodríguez apuntaba que no se trata de descargas efectivas sino de “meras extrapolaciones a partir del nº de páginas donde hay enlaces que apuntan a sitios desde los que se pueden realizar descargas” y que señalan, en todo caso, “lo que se podría llegar a perder si se descargaran esos contenidos”. Por tanto, si hay explicaciones rigurosas que cuestionan las pesimistas conclusiones de esos estudios, también deberían hacerse oír voces oficiales que las rebatan para que así el ciudadano medio pueda saber a qué atenerse para obtener una opinión propia. Pero vemos que no es así.
Añadiría otra pregunta: si es tan incipiente el mercado de la edición digital en nuestro país, ¿qué es lo que se piratea?’
Para proteger realmente los intereses de sus afiliados las asociaciones gremiales como CEDRO y la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) deberían ocuparse de buscar vías para encarar lo digital en lugar de seguir machacando con el tema de la piratería, que es bastante anterior a Internet, que es inevitable aunque atenuable y que debe combatirse creando una oferta legal amplia que tenga un valor agregado difícilmente reproducible por la oferta pirata.
***
- Publicación del artículo Derechos de los lectores de libros digitales en dosdoce.com
El artículo, cuyos autores son Javier Celaya y José Antonio Vázquez, plantea un dodecálogo de derechos a los que por ningún motivo deben renunciar quienes compren contenidos para leer en soportes digitales independientemente del modelo de acceso implantado por la plataforma de distribución proveedora de dichos contenidos.
Dicen Javier y José Antonio:
‘1. Las plataformas de acceso y venta de eBooks no deben comerciar con el historial de compra de los lectores sin su consentimiento previo.
2. Aquellas plataformas que quieran reutilizar con fines comerciales el historial de compra de los lectores para mejorar sus sistemas de recomendación de libros o generar ingresos publicitarios relacionados con las compras realizadas deberán comunicar previamente a los lectores qué tipo de información guardan en sus plataformas, por cuánto tiempo y para qué fines comerciales.
3. El lector de libros digitales podrá acceder a esta información personal en cualquier momento y borrar su historial en caso de considerarlo oportuno.
4. Las plataformas de acceso y venta de eBooks deberán garantizar que los eBooks adquiridos son propiedad de aquellas personas que los han comprado. Tras la polémica decisión de Amazon de entrar en la cuenta de sus usuarios y eliminar los ejemplares digitales vendidos del libro de George Orwell 1984 por discrepancias con su proveedor, se justifica que exijamos que las plataformas de comercialización de eBooks se comprometan a respetar nuestros derechos como consumidores. Ninguna plataforma o librería virtual debería ser capaz de eliminar de mi cuenta un libro ya adquirido o limitar el acceso al mismo sin mi consentimiento expreso.
5. En caso de alquiler, pago por lectura o subscripción de cualquier contenido digital, el usuario debería tener una opción a compra perpetua.
6. Al igual que en el mundo analógico podemos prestar un libro comprado a un amigo, en el mundo digital deberíamos preservar el derecho a realizar préstamos de libros en cualquier formato y sin coste adicional.
7. Se nos debe garantizar la posibilidad de leer cualquier libro de nuestra biblioteca en la nube o plataforma en cualquier dispositivo, sin restricciones ni limitaciones por sistemas, derechos, fronteras, etc., y siempre de una forma amable y legible.
8. Las plataformas de acceso y venta de eBooks deberían permitir que las personas que deseen hacer sus compras en un entorno plenamente privado puedan hacerlo sin que sus datos de compra sean almacenados en ningún momento ni comercializados a terceros.
9. Los compradores de libros digitales podrán eliminar su historial de compra o alquiler, así como destruir los propios libros adquiridos, en cualquier momento y de forma definitiva sin dejar rastro alguno de su previa existencia en ninguna memoria virtual.
10. Los lectores podrán regalar o revender cualquier libro adquirido que ya no se quiera mantener en su biblioteca digital.
11. Los lectores podrán subrayar, marcar y hacer anotaciones de forma anónima en sus libros adquiridos. Aquellos lectores que quieran compartir con otros lectores sus anotaciones personales deberán poder hacerlo, pero si en cualquier momento cambian de opinión también podrán retirar las aportaciones prestadas.
12. Al igual que podemos mantener nuestro número de teléfono móvil si nos cambiamos de operador, las plataformas deberán garantizar la portabilidad de los datos de los usuarios. Si por cualquier motivo un lector abandona una plataforma deberá poder transportar los libros adquiridos, notas e historial de compra a la nueva plataforma de forma fácil y eficiente.
Sin lugar a dudas más que de derechos adquiridos, en muchos aspectos este dodecálogo habla de conquistas que tendríamos que conseguir para protegernos como ciudadanos y consumidores y evitar que la decisión con respecto a lo que podemos hacer con los productos que compramos quede en manos de los proveedores de contenidos y/o de servicios tecnológicos.
***
- Publicación del especial de ficción “20 Under 40″ que para este verano preparó la revista The New Yorker escogiendo ‘a veinte jóvenes escritores que capturan la inventiva y la vitalidad de la ficción americana contemporánea’.
Los autores seleccionados por The New Yorker en el especial “20 Under 40″ son los siguientes :
- Chimamanda Ngozi Adichie
- Chris Adrian
- Daniel Alarcón
- David Bezmozgis
- Sarah Shun-lien Bynum
- Joshua Ferris
- Jonathan Safran Foer
- Nell Freudenberger
- Rivka Galchen
- Nicole Krauss
- Yiyun Li
- Dinaw Mengestu
- Philipp Meyer
- C. E. Morgan
- Téa Obreht
- Z Z Packer
- Karen Russell
- Salvatore Scibona
- Gary Shteyngart
- Wells Tower
Con “20 Under 40″ la revista The New Yorker nos está indicando dónde debemos poner el ojo para encontrar la que a su juicio es la mejor narrativa estadounidense joven de nuestros días —tal y como lo hace Granta con sus especiales “Best of Young American Novelists”, “Best of Young British Novelists” y próximamente “Los mejores narradores jóvenes en español”—. El rol prescriptor de estos especiales es tan poderoso y fundamental que para los autores incluidos en ellos puede significar el paso que les hacía falta hacia la consolidación de sus carreras.
[ el ojo fisgón ] estará cerrado por mudanza hasta el próximo lunes 7 de junio.
Nos vemos en dos semanas.
El pasado martes 11 de mayo entre las 11.30 y las 14.30 tuvo lugar la mesa Nuevos formatos, nuevas formas de comercialización de la segunda edición de las Jornadas “Los Futuros del Libro” que organizó la Feria del Libro de Sevilla 2010. Antes de entrar a destacar algunos de los planteamientos que se hicieron en la mesa, me parece importante hacer algunas anotaciones con respecto a la conformación de ésta.
1. en la parte de proyectos participaron representantes de una amplia gama de organizaciones: en primer lugar, un gran grupo editorial proveniente del mundo del papel como Planeta que con varios socios de peso ahora entra a la comercialización de contenidos digitales a través de la plataforma Libranda; Google, una empresa nativa digital dedicada a la prestación de servicios en Internet que lleva varios años sacándole una ventaja significativa al sector editorial en la puesta a disposición de libros en la Web; una organización sectorial de carácter nacional como la Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE), que agrupa a una amplia gama de publicaciones cuyo denominador común es su naturaleza cultural y que hace exactamente un año ha puesto en funcionamiento su Quiosco digital; y, finalmente, BiblioAndalucía, una organización regional a través de la cual distintas editoriales andaluzas comercializan sus libros en formato digital.
2. como señaló Joaquín Rodríguez, Antonio María Ávila —Director Ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE)— era el único participante de la mesa de discusión que no es blogger. A manera de respuesta a la observación de Joaquín, en su momento Ávila afirmó que no necesita bloguear porque sin hacerlo se encuentra perfectamente.
3. está claro que existe una brecha importante entre la perspectiva del representante de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) y la de los demás participantes de la mesa de discusión: mientras que los demás profesionales reflexionan en torno a temas como la búsqueda de nuevos modelos de negocio, las fórmulas de acceso a los contenidos digitales y el DRM (Digital rights management), Antonio María Ávila sigue articulando su discurso en torno a la piratería y a nada más.
Entre los planteamientos que se hicieron en esta mesa quisiera destacar los que más me llamaron la atención:
- aunque lo realmente importante son los contenidos, hasta ahora la reflexión sobre el sector editorial y lo digital ha tendido a centrarse predominantemente en lo tecnológico.
- en lo relacionado con la comercialización de contenidos digitales en este momento existen básicamente dos fórmulas cuya diferencia radica en el modelo de acceso y, por lo tanto, en el tipo de relación que el lector puede establecer con ellos: por un lado, el de la venta de archivos para descarga que el lector puede almacenar y leer en unos ciertos dispositivos según las reglas del proveedor; y, por el otro lado, el del acceso por suscripción a un contenido que se encuentra alojado “en la nube”, que se lee mediante un dispositivo conectado a Internet y del cual el lector no es propietario sino un usuario que lo utiliza en calidad de préstamo durante un tiempo limitado.
- mientras que la plataforma Libranda ha optado por el modelo de venta de archivos para descarga que son comercializados a través de aquellas librerías con las que establezca un acuerdo, Google ha apostado por la fórmula del acceso por suscripción argumentando que para que los contenidos sean accesibles es innecesario crear un ecosistema y unos patrones de comportamiento nuevos cuando se puede aprovechar la infraestructura existente.
- Joaquín Rodríguez expresó tanto su posición en contra del DRM —destacó la reciente decisión del sector editorial alemán de comercializar contenidos digitales desprovistos de cualquier tipo de medidas de control para la reproducción, la duplicación y la diseminación— como su preferencia por el modelo del acceso por suscripción.
- digitalizar es caro y los lectores no tienen por qué pagar el coste de la digitalización de los fondos editoriales.
- es un error criminalizar mediante mecanismos como el DRM al lector que opta por acceder mediante la compra a la oferta legal de contenidos digitales.
- es necesario revisar y cuestionar el mecanismo de obtención, la solidez y la veracidad de las cifras a las que se refiere la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), según las cuales la piratería digital le ha generado al sector editorial pérdidas por 150 millones de euros.
- si el sector editorial quiere participar en la configuración del nuevo entorno que se está gestando con la emergencia de lo digital, asimilarlo y adaptarse a él, es necesario promover la construcción de acuerdos entre los distintos actores de la cadena de valor. Los actores del sector, según Joaquín, parecen desconocer el significado de la palabra “colaboración”.
***
Ya comentaré las ideas que se recogieron a manera de síntesis en la mesa de conclusiones de las jornadas, en las que debido a la repercusión que tuvieron las cenizas del volcán Eyjafjallajokull sobre el desarrollo de la Feria del Libro de Sevilla 2010 se insinuó que el invitado de honor a ésta debería haber sido Islandia.
Coincidiendo con el caos generado alrededor de la pasada Feria del libro de Londres debido a la erupción del volcán islandés Eyjafjallajokull, el pasado 23 de abril apareció en Publishing Perspectives un interesante artículo titulado “Face Time” que destaca el valor de las ferias en tanto que punto de encuentro. El artículo escrito por Thomas Minkus, quien es el vicepresidente de la Feria del libro de Frankfurt, llama la atención con respecto a varios elementos sobre los cuales se fundamenta la importancia de las ferias y hace un énfasis especial en aquellos aspectos del contacto humano que hasta el momento ninguna solución tecnológica puesta al servicio de las telecomunicaciones ha conseguido sustituir de manera satisfactoria.
Dice Minkus en su artículo:
‘Ferias del libro como las de Londres, Boloña, Nueva York, Frankfurt y otras no son simplemente encuentros en los calendarios del mundo de la edición, son además los facilitadores de negocios más importantes para la industria editorial mundial’.
‘Revisando las agendas de la gente no es raro encontrar entre 16 y 20 reuniones programadas por día de feria, sin contar las recepciones, cenas y fiestas. No sólo tenemos las reuniones y los seminarios programados, sino que también damos la bienvenida a los encuentros azarosos con amigos y colegas en los pasillos, lo que el editor de Publishing Perspectives Ed Nawotka describe como “serendipia de feria del libro”. Encuentros casuales en la cafetería o compartir un taxi son momentos tan importantes como las reuniones de 30 minutos’.
‘Con las reuniones aplazadas, las decisiones retrasadas y los negocios que no están teniendo lugar, aquellos de nosotros que no pudimos asistir a Londres este año perdimos oportunidades de negocios —algunas que ni siquiera podríamos saber que existían—’.
‘La calidad de un video llamada por Skype es impresionante y para hacer nuestro trabajo muchos de nosotros dependemos a diario de los canales digitales. Sin embargo, mientras que la gente sugería que las reuniones que se perdieron fueran sustituidas por videoconferencias o chats en línea yo sostengo que no hay ninguna llamada de teléfono, ninguna video conferencia, ninguna mensajería instantánea o ningún tweet que pueda actuar como un sustituto de un encuentro personal en el mundo real’*.
‘Las oportunidades para la interacción personal regular y fiable que crean las ferias del libro son fundamentales para la exitosa realización de negocios internacionales porque crean confianza y entendimiento entre las partes. Este proceso a menudo requiere años pero, una vez más, la tecnología sólo puede apoyarlo y no reemplazarlo’.
***
Comparto totalmente las observaciones de Minkus, que me parecen particularmente acertadas cuando hablamos de ferias de compra y venta de derechos así como de otros eventos de carácter profesional. Habría que matizar un poco estas afirmaciones cuando hablamos de ferias de gran público como la Feria del libro de Madrid o de eventos como Liber, cuya razón de ser hoy en día es un misterio que muchos quisiéramos poder resolver.
Aunque algunas ferias del libro son aburridísimas, después de leer el artículo de Minkus que nadie se atreva siquiera a insinuar que a éstas se va a perder el tiempo porque es bien sabido que en todas partes se cuecen habas. Al fin y al cabo está claro que muchas de las cosas realmente importantes ocurren o por lo menos se gestan en los cafés, en las zonas de fumadores, en las mesas de los restaurantes o en las barras de los bares y no en los stands.
Para terminar vale la pena destacar que el impacto que tuvieron este año tanto la huelga de British Airways sobre la Feria del libro de Boloña como la erupción del volcán Eyjafjallajokull sobre la Feria del libro de Londres pone en evidencia la vulnerabilidad de un negocio frente a situaciones críticas inesperadas. Sería interesante conocer testimonios que den cuenta de la manera como los actores del sector que no pudieron ir a estas ferias gestionaron estas crisis para minimizar sus consecuencias.
* a propósito de esta observación de Minkus recomiendo echarle un ojo a la entrada el mundo digital y el contacto personal.
Finalmente ha llegado el día D.
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¡Feliz Sant Jordi / Día del libro!
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Si yo estuviera en Madrid, sin pensarlo dos veces me iría esta noche al evento A medio camino entre la intimidad y el exhibicionismo que tendrá lugar en el Círculo de Bellas Artes.
23.30. A medio camino entre la intimidad y el exhibicionismo
Eduardo Halfon (Guatemala), Marta Sanz, Bob Pop (Roberto Enríquez) y Antonio Jiménez Morato (concepto y coordinación del evento).
Acompañamiento DJ Niño Helado.
Improvisación literaria, performance escrita.
La Pecera del Círculo de Bellas Artes. Cafetería.
Entrada libre
Desde la semana pasada que empecé a releer La sabiduría del editor me dan vueltas en la cabeza las palabras con las que Hubert Nyssen empieza el capítulo “El arte del descubrimiento”. Dice Nyssen:
‘Joven o maduro, el editor literario se siente a veces y se pregona siempre investido de una misión de descubridor. Pues, él lo sabe, si confesara no tener más ambición que la de vender bien su mercancía (como hacen tantos hoy), sería simplemente uno de esos vendedores de papel impreso que abastece el grueso de la plantilla en la corporación editorial. En suma, para el editor, el descubrimiento es a la conquista lo que la invención es a la producción: la manifestación de su autoridad, aquello por lo que le son reconocidos el mérito de la revelación y el privilegio de la propiedad.
Mediante el descubrimiento, el editor accede a una forma de creación que le pertenece, la de su catálogo. Un lugar, ese catálogo, donde todo recién llegado, al mismo tiempo que es irradiado por el entorno que lo acoge, aporta un poco (y a veces mucho) de su propio barniz’.
Las palabras de Nyssen me hacen pensar en la idea del editor como el intermediario para que un texto encuentre a sus lectores y para que éstos den con el tipo de cosas que quieren leer de acuerdo con las necesidades, los intereses y las expectativas que dicta su disposición en un momento particular. Para jugar este rol de intermediario el editor debe ser un explorador que pone en práctica un ejercicio de observación participante en su entorno con el objetivo de identificar pistas que lo lleven a encontrar alguna perla o, en caso de tener muy buena suerte, a descubrir un yacimiento de estas piedras preciosas.
Justo ayer que estaba preparando esta entrada, Jorge Herralde se refirió a este mismo tema en el diálogo que sostuvo con Luis Solano, de Libros del Asteroide, en el ciclo Edicció. Converses amb editors/Edicció. Diálogos con editores que está realizando la librería Laie en el café de su local de la calle Pau Claris. A propósito de este tema Herralde hizo alusión, entre otras cosas, al problema que tienen los pequeños editores independientes cuando los grandes grupos sacan la chequera para seducir a los autores en los que ellos han invertido tras haberlos descubierto y dado a conocer, ofreciéndoles sumas de dinero que quienes han apostado por ellos inicialmente no están en capacidad de asumir.
Lo paradójico es que, como comentaron ayer Herralde y Luis, muchos de los nuevos editores independientes están construyendo su catálogo al menos en parte mediante la recuperación de títulos que han publicado los sellos de calidad de los grandes grupos pero que desde hace un tiempo se encuentran descatalogados porque para éstos no es rentable mantenerlos vivos. Curioso, ¿no?
Interesantísima la serie XXII Editores, el especial de conversaciones con editores independientes que la semana pasada se empezó a publicar en Revista de Letras. Hasta el momento se han publicado las conversaciones con varios de los editores independientes españoles que más me llaman la atención:
- Juan Casamayor, de Páginas de espuma
- Enrique Redel, de Impedimenta
- Julián Rodríguez, de Periférica
- Marian y James Womack, de Nevsky Prospects
En las conversaciones del especial XXII Editores están tocándose diversos temas relacionados no sólo con el origen de la vocación del editor, las particularidades de su oficio, la manera como se vive el día a día en las distintas editoriales o el libro electrónico, sino también con la naturaleza, el espíritu, las motivaciones, el objetivo, el balance de la experiencia y los proyectos a futuro de cada proyecto.
Creo que XXII Editores puede ser un punto de partida sólido para sacar una radiografía del estado actual de la edición independiente en España, que es un tema que me interesa enormemente y que desde un principio ha sido una motivación y a la vez un hilo conductor en [ el ojo fisgón ].
Recomiendo echarle un ojo XXII Editores y quedo a la espera de las próximas entregas de estas conversaciones con editores independientes españoles.