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el bookcamp III de kosmopolis 2013: algunas impresiones

En el marco del festival Kosmopolis 2013 que fue organizado por el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) los pasados viernes 15 y 16 de marzo se celebró el BookCamp III, en el que participé en distintas mesas redondas de presentación de casos en relación con los nichos en la edición, la literatura infantil, las posibilidades de lo digital y la situación actual de las librerías. Esta experiencia en el BookCamp III fue riquísima porque en las conversaciones que tuvieron lugar en las mesas redondas tuve la oportunidad no sólo de descubrir distintos proyectos emergentes en el campo de la edición, sino también de conocer tanto la evolución de iniciativas que tienen una trayectoria más larga como las posiciones de sus responsables con respecto a los temas que se abordaron allí.

 

 

 

Bookcamp Kosmopolis’13 (C) CCCB. Foto: Carlos Cazurro, 2013

 

Entre las cosas que pude observar en las mesas redondas de presentación de casos del BookCamp III, las que más me llamaron la atención son las siguientes:

 

- la gran cantidad de iniciativas de emprendimiento que desde hace un tiempo vienen surgiendo en el campo de la gestión de contenidos dentro del sector editorial, alrededor suyo y/o relacionadas con él.

- la participación en la puesta en marcha de estas iniciativas de profesionales que aportan diferentes conocimientos y competencias que se derivan de su experiencia en diversos sectores.

- el surgimiento de iniciativas en el interior de estructuras pequeñas que tienen unos costes fijos mínimos y que no necesariamente encuentran en la escasez de recursos o en la falta de un modelo de negocio claro una fuente de limitaciones para su desarrollo.

- la enorme variedad de iniciativas nativas digitales o híbridas en las que lo análogico es un factor bien sea secundario o bien marginal.

- la importancia que los gestores de estas iniciativas le dan a la colaboración para desarrollar herramientas, acciones o campañas de manera conjunta mediante la agregación de los recursos, de los conocimientos y del know-how que cada uno tiene a su disposición.

- la percepción de que a pesar de las dificultades existentes actualmente no todo está perdido para las librerías tradicionales que al tener un cierto nivel de especialización, al prestar diferentes servicios con un alto valor agregado y al jugar un rol de dinamización cultural en su entorno han conseguido no sólo convertirse en una referencia en sus respectivos segmentos y ámbitos de acción sino también fidelizar al menos a una parte de su clientela.

 

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Vale la pena hacerle seguimiento tanto a la emergencia de nuevas iniciativas en el ámbito de la edición, del libro y de los contenidos en general como a la evolución de las ya existentes que tienen una trayectoria más larga. Y al ser un punto de encuentro y de intercambio de experiencias el BookCamp es un escenario propicio para que los gestores de estas iniciativas las den a conocer y entren en contacto tanto con otros actores del sector como con sus públicos reales y potenciales.

la edición aislada: sobre el viaje literario a la habana de juan pablo villalobos

En noviembre de 2012 cuando Juan Pablo Villalobos vino a Barcelona para presentar su novela Si viviéramos en un lugar normal me habló de un viaje que había hecho recientemente a La Habana con el propósito de escribir un reportaje para la revista Gatopardo. A mediados de diciembre de 2012 Juan Pablo me escribió contándome que en el número 137 de Gatopardo acababa de aparecer su reportaje “La isla en texto. Un viaje literario a La Habana”.

 

 

 

 

 

El sumario del reportaje es bastante sugestivo porque se refiere a la cuestión de la propiedad de las editoriales cubanas, a la lógica bajo la cual se publica en Cuba y a las repercusiones que ésta tiene sobre la carrera de los autores. Dice el sumario:

 

‘En Cuba, las editoriales pertenecen al Estado y publican con una lógica incluyente, no de mercado, lo que para muchos autores significa un debut y una despedida. ¿Bajo qué condiciones y con qué expectativas trabajan los escritores contemporáneos de la isla caribeña?’

 

Tras dar cuenta del interrogatorio de rutina que un policía le hizo en el aeropuerto de La Habana ’después de realizar el trámite de inmigración y antes de recoger las maletas’, Juan Pablo hace una observación que según podrá comprobar el lector en diversas ocasiones resultará fundamental para la lectura de su reportaje:

 

‘En Cuba cuando hablas de literatura en realidad no sólo estás hablando de literatura, también estás hablando de «literatura»’.

 

Debido a su sistema político unipartidista y a su modelo económico estatalista Cuba constituye una excepción en el mundo occidental, en el que a pesar de las diferencias de grado entre los distintos países tiende a prevalecer la apertura tanto política como económica. En Occidente lo que no sea democracia y capitalismo es visto como premoderno e incluso bárbaro. Aunque hasta hace relativamente poco tiempo muchos países del ámbito hispanohablante —y unos cuantos europeos aparte de España— eran gobernados por figuras dictatoriales y/o juntas militares que en ocasiones se mantuvieron en el poder o se sucedieron unas a otras durante años e incluso décadas, desde el momento actual todo eso nos parece lejano —o nos lo puede parecer quizás por la enorme cantidad de cosas importantes que han pasado en la historia reciente de la humanidad—. Y es por eso que hoy en día tengo la sensación de que hay razones que van mucho más allá de lo estrictamente geográfico para afirmar que Cuba es una isla en medio del mundo occidental.

 

 

 

 

Juan Pablo cuenta hacia la mitad de su reportaje cómo en medio de una conversación con los escritores Jorge Enrique Lage, Ahmel Echevarría y Orlando Luis Pardo Lazo llegaron al tema de la censura:

 

‘Quién sabe por qué caminos, después de un rato de presentaciones y resúmenes curriculares, acabamos hablando de censura, de lo que se puede y no se puede escribir, o para ser precisos: de lo que te van o no te van a publicar las editoriales cubanas.

—Hoy los editores son más cínicos —dice Orlando—. Los editores ya son posrevolucionarios, postsocialistas.

Me dicen que las cosas ya no son blanco y negro, que hay un cierto margen dentro del cual los editores se mueven (a veces confiando en que nadie va a leer con atención un determinado libro), aunque sigue siendo verdad que hay algunos textos que de ninguna manera van a publicarse en Cuba.

En todas las editoriales trabaja un funcionario del Ministerio del Interior, responsable de echarle un ojo a las publicaciones. Es un individuo al que algunos pueden ver como a un espía, como a un policía, aunque la mayor parte del tiempo sea un tipo amable e intrascendente que de vez en cuando se acerca a los escritores para decirles cosas como: hola, soy el funcionario del Ministerio del Interior, cualquier cosa que se te ofrezca aquí estoy para ayudarte. Eso, mientras todo se mantenga en los cauces de la «normalidad».

—Todo empieza cuando un funcionario se inquieta —afirma Orlando.

—De pronto aparece una lectura llegada de los años setenta —completa Lage, quien ha vuelto de la calle.

—Como el viejo que ayer no les dejó tomar las fotos en la calle —hace el paralelismo Orlando.

—Alguien dice que es «una novela que le hace daño a la Revolución» —sentencia Ahmel (las comillas son suyas).

—La línea está muy clara —remata Orlando—, se escribe con F (bajando la voz) —y al mismo tiempo con el dedo índice de la mano derecha traza en el aire la «F» de «Fidel»’.

 

 

 

(Detalle de una foto de José Luis Cuevas)

 

Más adelante Juan Pablo aborda el funcionamiento del sistema editorial y literario cubano, que como se verá en el siguiente fragmento del reportaje tiene sus propias particularidades debido básicamente a que al parecer las decisiones del Estado como editor no se rigen por la lógica del mercado:

 

‘Dado que Rafael y Leopoldo están al frente de dos publicaciones literarias, llegué a esta reunión con la expectativa de entender —o al menos intentarlo— el sistema editorial y literario cubano. Me imaginaba una conversación sobre lo que la teoría denomina sociología de la literatura. Y no habría de salir defraudado, para empezar porque ambos afirman que si existe hoy en día un debate literario en la isla, este debate es «sobre lo que está alrededor del libro». Y lo que está alrededor del libro es, cuando menos, diferente.

En Cuba las editoriales pertenecen al Estado, a un Estado, para ser precisos, que no practica la lógica del mercado. Esto quiere decir que las editoriales eligen los títulos que publicarán con un criterio inclusivo, o sea, bajo el buen propósito de que sean publicados la mayor cantidad de autores posible. Así, por ejemplo, la editorial Unión, que pertenece a la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), tiene como misión publicar a todos sus escritores asociados. El concepto de catálogo no existe. El que un autor sea publicado por una editorial no quiere decir que esa editorial seguirá editando sus libros. Peor aún: sus oportunidades de publicar en esa editorial se reducen, porque ya le han editado un libro y hay que publicar a otros. Visto lo cual vale la pena preguntarse, como lo hace Ricardo Viñalet: «¿Hasta dónde se corresponden los intereses en lectura con los libros editados?».

Tampoco hay lógica de mercado en los tirajes. Las editoriales imprimen la misma cantidad de ejemplares de un libro de un autor reconocido que de un escritor debutante. Y normalmente, aunque se agote la edición, nunca se reimprime o se hace años más tarde. La misión de las editoriales no es vender libros o hacer negocio, sino publicar libros, y punto. Ese punto, de acuerdo con el testimonio de varios de los escritores que entrevisté, es una especie de punto final, ya que tienen la sensación de que «el libro se publica y no pasa nada más». Leopoldo Luis lo sintetizó de la siguiente manera en su artículo “Literatura cubana: un canon vivo”, publicado en El Caimán Barbudo en la edición de septiembre-octubre de 2011: «Un abrumador porcentaje de los autores cubanos que se editan, asisten a la presentación de su obra durante la Feria Internacional del Libro de La Habana y asumen luego su tránsito al olvido como un hecho natural e inevitable».

A pesar de la ideología del Estado cubano, en algunas ocasiones el mercado irrumpe y deja ver las contradicciones del sistema. Ocurrió en 2011, por citar un caso, cuando la editorial Unión obtuvo la autorización de la editorial española Tusquets para publicar en Cuba El hombre que amaba a los perros de Leonardo Padura. La novela se lanzó en la Feria del Libro de La Habana y fue agotada instantáneamente por un tumulto de lectores. Se cuenta que había colas para reservar un ejemplar, colas en las que te daban un papelito para comprarlo cuando estuviera a la venta. Se cuenta que hubo falsificación de papelitos, o que había más papelitos que ejemplares, que hubo empujones e insultos… para comprar un libro.

El otro elemento fundamental para intentar entender el sistema son los premios, que, como en cualquier lugar del mundo, cumplen una doble función importantísima para los escritores: garantizan la publicación de la obra premiada y pagan un dinero con el que el autor podrá sobrevivir por un tiempo, dedicado a la escritura. Eso pasa en todo el mundo, y también en Cuba, pero en Cuba es diferente. Eso me repiten Rafael y Leopoldo una y otra vez: «A Cuba siempre hay que verlo diferente, incluso cuando haya coincidencias».

La influencia de los premios en la isla es tal que explica —según la hipótesis de Leopoldo— el auge del cuento y la novela corta y el languidecimiento de la novela. ¿Por qué? Porque abundan los premios de cuento y la mayoría de los concursos tienen un tope de ochenta cuartillas. En una paradoja verdaderamente absurda, la economía de sobrevivencia —escribir para publicar, escribir para ganar dinero— acaba decidiendo el curso de la literatura de la isla’.

 

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A quienes les interese conocer estas y otras particularidades del sistema editorial cubano —que en diversos aspectos no se parece mucho al del resto de un mundo occidental que a pesar de sus múltiples imperfecciones se dice libre política y económicamente— así como familiarizarse con algunas de las figuras que forman parte del panorama de la literatura contemporánea de Cuba les recomiendo leer “La isla en texto. Un viaje literario a La Habana”, un reportaje que es bastante interesante y ameno.

¿dónde se piensan la edición y el sector del libro en español?

Desde hace años me llama la atención la gran cantidad de contenidos que se producen sobre la edición, el libro, la industria editorial y la lectura. Se trata de un sector que produce contenidos sobre los más diversos temas incluyendo la naturaleza de su oficio, su historia, los diversos aspectos de su trabajo, su rol, su modelo de negocio, su evolución, su situación actual, etc. Me pregunto si hay otros sectores que reflexionen y hablen tanto sobre sí mismos y por diferentes motivos he podido constatar que el de la tecnología, el de la publicidad y el marketing, el de la ciencia o el del periodismo sí que lo hacen. No sé si esto tenga que ver con los mitos que hay alrededor de estos sectores, con la fascinación que a menudo producen al ser vistos desde afuera, con la pasión que muchas veces sienten por sus oficios quienes los ejercen y con la imagen que éstos tienen o quieren proyectar de sí mismos.

 

 

Los editores, los libreros, los autores, los agentes literarios, los periodistas y los grupos de interés así como los expertos, los académicos y los generadores de opinión que se ocupan de los más diversos temas en el ámbito hispanohablante a menudo reflexionan y hablan acerca de la edición y del sector del libro. Se publican artículos, reportajes y entrevistas en libros, revistas, periódicos, suplementos culturales y blogs, se hacen programas de radio o televisión y se realizan congresos, foros y seminarios. Sobre el tema reflexionan y expresan sus opiniones los actores del sector, expertos vinculados con él e incluso personas provenientes de otros sectores relacionados con el mundo de los contenidos. Quizás el hecho de que el libro lleve tanto tiempo jugando un papel central en nuestra cultura, siendo uno de los vehículos privilegiados para la transmisión tanto de muchos aspectos de ésta como del conocimiento y sirviendo como fuente de educación, ocio y entretenimiento haga que muchos nos sintamos estrechamente vinculados con él y nos incite a reflexionar con respecto a su naturaleza, a su entorno y a su evolución.

 

Cuando me pregunto dónde se piensan la edición y el sector del libro en español busco una respuesta que trascienda los límites tanto de las fuentes referenciadas en el apartado “a. sobre el sector del libro (es)” de la franja de enlaces de [ el ojo fisgón ] como de las organizaciones gremiales. Me refiero a universidades y centros de formación, a organizaciones del sector cultural, a ferias del libro, a publicaciones periódicas o a consultoras pero también al papel que estos actores juegan en la construcción de una agenda alrededor de la evolución del sector y de sus oficios, a los aportes que hacen al debate público con respecto a estos temas y a la manera como contribuyen a comprenderlos.

 

 

 

 

 

Pienso en algunas actividades específicas de eventos como la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), el Festival Internacional de Literatura en Buenos Aires (FILBA, la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBO) o Kosmopolis así como en la revista Texturas, en el Encuentro sobre la Edición de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), en el Simposio Internacional del Libro Electrónico en Español (SILE), en el Encuentro Otra Mirada y en la Fundación Germán Sánchez Ruipérez —que tiene proyectos interesantísimos como Casa del Lector y Lectura Lab—. Al funcionar como hubs para profesionales y organizaciones del sector estos actores —que normalmente están trabajando de manera permanente pero que a menudo sólo hacen visibles los resultados de su trabajo en momentos puntuales del año— propician y provocan encuentros que desencandenan nuevas dinámicas de red o que contribuyen a la consolidación de las ya existentes, dando pie para la puesta en marcha de procesos de colaboración, de intercambio de experiencias y de transferencias de conocimiento.

 

Mientras que hay personas y organizaciones que cotidianamente están muy presentes en la conversación sobre la evolución y la actualidad del sector, hay otras que sólo aparecen en público intermitentemente o en momentos puntuales y algunas que trabajan de manera silenciosa y que dan a conocer los resultados de su trabajo en ámbitos pequeños, altamente especializados y de acceso restringido. Quizás el grado de visibilidad pública de estas personas y organizaciones dependa en gran parte de la velocidad a la que funcionan los circuitos en los que se mueven, del plazo al que proyectan su trabajo y de la frecuencia con la que presentan los resultados de éste.

 

En el sector del libro hispanohablante en general hay más información sobre lo que sucede en España que con respecto a las cosas que ocurren en Hispanoamérica. Supongo que esto se debe al menos parcialmente al rol hegemónico que la industria editorial española ejerce en Hispanoamérica, a que por razones que desconozco la producción de la blogosfera editorial en español se concentra mayoritariamente en la península ibérica y a que en España hay más información disponible sobre el sector del libro que en cualquier país hispanoamericano —aunque ésta siga siendo insuficiente y esté lejos de dejar de serlo—. Por otro lado, si tomamos las dos orillas del Atlántico como referente para abordar desde una perspectiva geográfica el mundo hispanohablante está claro que España es una unidad territorial más fácilmente abordable debido a la mayor fragmentación política, jurídica, económica, social y cultural que existe en Hispanoamérica.

 

Dicho todo lo anterior, vuelvo a la pregunta que planteo en el título de esta entrada con la esperanza de encontrar respuestas en las contribuciones de quienes hayan tenido la paciencia de llegar hasta este punto: ¿dónde se piensan la edición y el sector del libro en español?

 

Ya conocemos una parte de la respuesta y es altamente probable que esa otra que en este momento nos resulta desconocida porque no hemos tenido la oportunidad ni de descubrirla ni de entrar en contacto con ella esté llena de cosas interesantes que pueden resultar provechosas para quienes estamos interesados en la edición, en el sector del libro y en todo lo que gira alrededor suyo.

¡ya vienen kosmopolis 2013 y el bookcamp III!

El festival Kosmopolis 2013 se celebrará del jueves 14 al sábado 16 de marzo próximos en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB). A lo largo de sus seis ediciones Kosmopolis se ha consolidado como un espacio para la reflexión con respecto a la literatura y a los géneros literarios, a las diversas manifestaciones que se generan alrededor suyo y a la disolución de las fronteras entre éstas gracias en parte a su vinculación tanto con otras disciplinas artísticas como con la ciencia.

 

La programación de Kosmopolis 2013 puede consultarse en este enlace.

 

 

 

 

Juan Insua, quien es el director de Kosmopolis, presenta la séptima edición del festival definiéndolo como ’un evento que continua apostando por amplificar el concepto de literatura en todas aquellas manifestaciones de la palabra —oral, impresa y electrónica— que erosionan las divisiones entre géneros, asumen la evolución de los soportes de lectoescritura y sortean las sucesivas muertes anunciadas’.

 

Una de las actividades más importantes de Kosmopolis 2013 es el BookCamp III, un ‘encuentro dedicado al mundo de los libros y la edición’ que es presentado así:

 

‘La tercera edición del Bookcamp Kosmopolis se centra en ofrecer nuevas perspectivas, soluciones profesionales e ideas para emprender o consolidar proyectos vinculados con la literatura. Expertos en el mundo de la edición, la empresa y la comunicación (editores, libreros, analistas web, desarrolladores de proyectos, etc.) impartirán talleres, conferencias y asesorías, dinamizarán charlas y presentarán casos paradigmáticos. Dos jornadas abiertas y gratuitas para ofrecer recursos y soluciones prácticas a proyectos literarios en tiempos de crisis’.

 

La programación del BookCamp III es la siguiente:

 

- Xavier Dumont (Barcelona Activa) y Edgar Garcia (director de l’Àrea de Desenvolupament Empresarial-ICEC) 15/03/2013 – 11:00

Arrancar y desarrollar un proyecto – taller BookCamp

Marisol López (directora del área de promoción internacional del ICEC) 15/03/2013 – 11:30

Internacionalización de proyectos – conferencia Bookcamp

Enric Senabre (Goteo) 15/03/2013 – 12:00

Introducción al micromecenazgo o crowdfunding – taller BookCamp

Alexandra Rueda e Itziar Blasco (Barcelona Activa) 15/03/2013 – 12:30

Ideas creativas: ¿cómo conseguir que tengan éxito? – conferencia BookCamp

Joan Subirats, Rubén Martínez 15/03/2013 – 12:30

Comunidades de creación online y nuevas empresas – conferencia BookCamp

Sven Huber (Boolino), Jordi Ingerto (BookMovies), Fernando Diego Garcia (Libros del Zorro Rojo) 15/03/2013 – 13:00

Emprendeduría en el sector editorial – presentación de casos BookCamp

Ernest Pons 15/03/2013 – 16:00

Formas de organización alternativas. Cooperativa o asociación – taller Bookcamp

Silvia Clemares (Kobo Inc.) 15/03/2013 – 16:00

Del autor al lector. El sector del libro ante el reto digital – conferencia BookCamp

- Radamés Molina (Red Ediciones) 15/03/2013 – 16:30

Plataformas de venta – taller BookCamp

Martín Gómez (Elojofisgon.com) 15/03/2013 – 17:00

Los nichos de mercado como alternativa al sector editorial – conferencia BookCamp

Arantxa Mellado (Actualidad editorial) 15/03/2013 – 17:15

Tendencias de la promoción editorial: mercados y clientes – conferencia BookCamp

Ignasi Labastida (Oficina de Difusión del Conocimiento de la Universidad de Barcelona (UB) y presidente de Creative Commons España) 15/03/2013 – 18:00

Marco legal en el sector del libro – taller BookCamp

Valeria Bergalli (Editorial Minúscula), Ester Andorrà (LaBreu edicions), Jan Martí (Blackie Books) i Aniol Rafel (Edicions del Periscopi). Modera Martín Gómez (Elojofisgon.com) 15/03/2013 – 18:30

La exploración de los nichos de la edición – presentación de casos Bookcamp

Alexandra Büchler, Francesc Serés, Eman Abd El-Hamid, Sònia Garcia 15/03/2013 – 18:30

Tramlines. Cruzando fronteras lingüísticas – conferencia BookCamp

Jaume Balmes (El Taller Editorial) 16/03/2013 – 11:00

Introducción al libro digital – taller BookCamp

LiterDig: Tradición e innovación: la transformación del periodismo cultural 16/03/2013 – 11:00

Lucrecia Baquero (Guia minúscula), Lluís M. Abián (Ilubuc), Paula Jarrin (Llibreria Al·lots). Modera Martín Gómez (Elojofisgon.com) 16/03/2013 – 11:00

La literatura infantil: ampliación de su público – presentación de casos BookCamp

Maria Cardona 16/03/2013 – 11:30

Consejos para la autoedición o cómo publicar tu propia novela – taller Bookcamp

Noemí Pes (La tortuga Casiopea), Pablo Barrio Aller (Ganso y pulpo), Radamés Molina, Ed Maklouf (Siine). Modera Martín Gómez (Elojofisgon.com) 16/03/2013 – 12:30

Nuevos propuestas en formato digital – presentación de casos BookCamp

LiterDig: Viabilidad de proyectos y modelos de negocio para mantener las publicaciones digitales 16/03/2013 – 12:30

LiterDig: De la actualidad a la actualización: creación de nuevos contenidos para compartir, innovación de formatos para difundir la literatura 16/03/2013 – 16:00

Karma Peiró 16/03/2013 – 16:00

Introducción al oficio del Community Manager – taller Bookcamp

Carlos A. Scolari 16/03/2013 – 16:30

Narrativas transmedia: estrategias para la extensión de un relato más allá de un libro – taller BookCamp

Damià Gallardo (Laie CCCB), Ricardo Rendon (Abracadabra llibres), Josep Cots (Llibreria Documenta), Paco Camarassa (Negra y Criminal). Modera Martín Gómez (Elojofisgon.com) 16/03/2013 – 17:00

El futuro de las librerías – presentación de casos BookCamp

Ricard Mateu 16/03/2013 – 17:30

Planteamientos para la elaboración de una app móvil – taller BookCamp

LiterDig: Revistas de creación literaria. Nuevos lenguajes, géneros y canales de lectura 16/03/2013 – 17:30

Àlex Espinós (La Magnética) 16/03/2013 – 18:00

Analítica web: aprender a leer los números para tomar decisiones sobre la estrategia digital- taller BookCamp

 

 

 

 

El BookCamp III es un escenario propicio para explorar las profundas transformaciones que actualmente están sufriendo la industria y el mercado editorial desde la perspectiva de los actores establecidos en España en un momento en el que la crisis económica está ralentizando la reconversión del sector hacia lo digital, amenazando la supervivencia de muchas empresas de la cadena de valor tradicional y provocando un creciente número de cierres.

 

En medio de esta coyuntura de crisis cada vez son más los profesionales de todas las edades y de los más diversos oficios relacionados con la edición que al encontrarse en pleno proceso de reinvención están respondiendo al panorama poco o nada alentador del sector —destrucción de empleo, falta de nuevos puestos de trabajo, precariedad laboral, etc.— con el montaje de sus propios proyectos, con la creación de pequeñas empresas y con la construcción de una carrera como proveedores independientes de servicios. Y ésta es una realidad que indudablemente se ve reflejada en la programación del BookCamp III, sobre todo en las mesas redondas de presentación de casos en las que editores, libreros y proveedores de servicios compartirán sus experiencias en diferentes ámbitos y darán cuenta tanto de las dificultades que se les han atravesado en el camino como de las estrategias a las que están recurriendo para enfrentarlas.

 

Si se animan a pasarse por el BookCamp III ya nos veremos allí, que estaremos esperándolos.

 

Para terminar, gracias a Maria Farràs del CCCB LAB por la invitación a participar en el BookCamp III.

 

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Bonus (para los amantes de la obra de Roberto Bolaño —y para los numerosos fans de éste): el CCCB conmemora los diez años de la muerte del escritor chileno con la exposición “Archivo Bolaño. 1977- 2003″, que estará abierta desde el 5 de marzo hasta el 30 de junio de 2013.

 

 

 


A.G. Porta, Pere Gimferrer, Jorge Herralde, Jaume Vallcorba y José Antonio Masoliver Ródenas participarán en el debate “Roberto Bolaño: la gestación de un mito”, que tendrá lugar en el marco de Kosmopolis 2013 el día viernes 15 de marzo a las 19.00.

centros, periferias, redes y hubs

Una de las cosas que más me gustaron de Barcelona cuando llegué en marzo de 2005 fue tener la sensación de estar en una ciudad que ocupaba un lugar central en el mundo del libro, que a mí me interesaba desde hacía tiempo. Si a primera vista la gran calidad de la oferta de algunas librerías de la ciudad —las primeras que conocí fueron La CentralLoring art, Medios y Áncora y Delfín, que cerró en enero de 2012— y la intensa actividad cultural que había en ésta me transmitían esa sensación, la presencia de un buen número de editoriales, agencias literarias, autores y profesionales de la edición no hacía otra cosa que reforzarla. Al principio de vez en cuando me sorprendía ver en la calle a algún escritor que admiraba —recuerdo la emoción de unos amigos franceses que estaban de visita cuando vieron a Enrique Vila-Matas entrando al final de la tarde de un lunes de invierno al café de La Central del Raval—. Y durante mis primeros meses en Barcelona conocí a través de mi reducido círculo de amigos a varios jóvenes editores, traductores, diseñadores, fotógrafos e ilustradores, muchos de los cuales trabajaban como freelances o habían montado con algunos colegas sus pequeños estudios independientes. El entusiasmo y la ebullición que se respiraban en el ambiente durante mis primeros años en Barcelona contrastan radicalmente con el aumento progresivo del malestar, de la preocupación, de la incertidumbre y del pesimismo que viene provocando la crisis —cuyos últimos episodios en la escena local son el anuncio del próximo cierre de las librerías Catalonia y Proa Espais—.

 

Después de vivir toda la vida en una ciudad como Bogotá que en mi órbita de intereses se encontraba en una posición más bien periférica, había llegado a una que estaba en pleno centro. Recién llegué a Barcelona vivía a tres calles de la sede de Planeta y trabajaba al lado de la de Random House Mondadori, dos de los grandes grupos de los que sale un alto porcentaje de la producción editorial del mundo hispanohablante, que están presentes en casi todos los países de éste y algunos de cuyos sellos publican a varios de mis autores favoritos —es decir, que de repente estaba muy cerca de un centro de toma de decisiones estratégico en un ámbito con el que yo aún no tenía vínculos y que me resultaba bastante atractivo—. Esta sensación de estar en el centro se derivaba no sólo de la amplitud y de la diversidad de la oferta que había en las librerías barcelonesas, sino también del hecho de saber que la sede de muchas de mis editoriales favoritas estaba en Barcelona: Acantilado, Anagrama, Gedisa, Gustavo GiliLumen, Mondadori, Paidós, Seix Barral o Tusquets —en ese momento todavía no conocía algunas jóvenes editoriales independientes que me gustan mucho como BaratariaGlobal Rhythm PressLibros del Asteroide, Melusina o minúscula, aún no habían aparecido muchas otras de las que existen actualmente y yo no había descubierto el mundo de la edición en catalán—.

 

En síntesis, había llegado a una ciudad donde se hacen, de donde vienen y donde se encuentran los libros. Si me hubieran interesado las comunidades indígenas del Amazonas, los mercados financieros, el derecho internacional, los estudios poscoloniales o la política comparada, obviamente la sensación habría sido otra y es bastante probable que en Barcelona me hubiera sentido en un lugar periférico.

 

 

Quizás la dualidad centro-periferia no ofrezca muchos elementos para explicar la realidad del mundo hiperconectado en el que vivimos hoy en día —de hecho, me hace pensar directamente en la teoría de la dependencia que hacia 1998 todavía enseñaban con entusiasmo algunos de mis profesores de Ciencia Política—. Gracias a las herramientas de comunicación que actualmente tenemos a nuestra disposición y a las redes sociales ahora podemos no sólo establecer conexiones bien sea directamente o bien sin mayores mediaciones externas, sino también acceder a una amplia gama de contenidos a un coste relativamente bajo —incluso si se trata de oferta gratuita en algún momento terminamos pagando por los dispositivos, por el acceso a los medios de comunicación (radio, televisión, Internet, etc.) y por el consumo energético—.

 

Tiendo a pensar que actualmente nuestro lugar de residencia sólo tiene una importancia relativa debido a que estamos en capacidad de enterarnos muchas veces en tiempo real o al cabo de unos cuantos minutos de lo que está pasando en prácticamente cualquier lugar del mundo, de ser testigos de lo que sucede en un montón de eventos sin estar presentes o de asistir a ellos virtualmente y de acceder a través de una plataforma de comercio electrónico a muchos productos que no están disponibles en las tiendas físicas de nuestro entorno próximo —como mínimo en dos o tres días si son bienes materiales y de manera inmediata si son digitales—.

 

Aunque es cierto que en muchos casos las herramientas y las plataformas de comunicación que usamos cotidianamente —correo electrónico, mensajería instantánea, redes sociales, telefonía móvil o sobre IP (VoIP), etc.— no son un sustituto lo suficientemente óptimo ni de la presencia física ni de la interacción o del contacto en persona, también es verdad que a menudo contribuyen a favorecer el establecimiento y el mantenimiento de relaciones, a reducir las brechas y a permitir el acceso a aquello que no está al alcance de la mano en el mundo analógico. Ciertas relaciones que se establecen debido a la existencia de afinidades o de inclinaciones, aficiones e intereses compartidos pero que no necesariamente suponen la creación de un vínculo emocional o de amistad en el plano personal hoy en día son posibles gracias a la desintermediación, a la virtualización y a la descentralización que permiten y propician algunas herramientas y plataformas de comunicación cuyo uso cada vez es más extendido.

 

 

 

 

 

En este contexto puede ser más pertinente pensar en términos de redes y hubs que de centros y periferias. Se puede estar en las redes como observador pasivo pero para conseguir ocupar un lugar sobresaliente y jugar un rol destacado en ellas es necesario contribuir con ideas, preguntas, observaciones, opiniones o propuestas que les aporten algún valor a sus otros miembros, cuyo reconocimiento más o menos consensuado es la fuente de la que se deriva la autoridad. Si hoy en día un autor, agente, editor, librero, líder de opinión, lector, redactor, corrector, traductor, diseñador, maquetador, ilustrador, fotógrafo o cualquier otro actor que intervenga en la cadena de valor del libro quiere formar parte de una red y apoyarse en la dinámica de ésta para darse a conocer o para promocionar su marca, sus productos y sus servicios debería plantearse algunas preguntas fundamentales*:

 

- ¿A cuál(es) red(es) pertenezco?

- ¿En qué escenarios analógicos y plataformas virtuales se desarrolla de manera tanto permanente como esporádica la dinámica de funcionamiento de esta(s) red(es)?

- ¿Cuáles son los rasgos que caracterizan la dinámica de funcionamiento de esta(s) red(es) y las normas que la rigen?

- ¿Cuáles son los factores que definen mi pertenencia a esta(s) red(es)?

- ¿Qué sentido tiene para mí pertenecer a esta(s) red(es)?

- ¿Qué beneficios me reporta la pertenencia a esta(s) red(es)?

- ¿Cómo debo gestionar mi presencia en la(s) red(es) a la(s) que pertenezco?

- ¿Qué recursos y en qué volumen debo asignar a la gestión de mi presencia en la(s) red(es) a la(s) que pertenezco?

- ¿Qué aporto yo en la(s) red(es) a la(s) que pertenezco?

- ¿Cuál es el valor que los miembros de la(s) red(es) a la(s) que pertenezco les asignan a mis aportes?

- ¿Qué autoridad tengo en la(s) red(es) a la(s) que pertenezco según el valor que sus otros miembros les asignan a mis aportes?

- ¿Cuál es el valor de mis conexiones tanto para mí como para los otros miembros de la(s) red(es) a la(s) que pertenezco?

- ¿De qué maneras puedo rentabilizar mi pertenencia a la(s) red(es) y los aportes que hago en ella(s)?

- ¿Cuánto debo esperar para que las acciones que hago en la(s) red(es) a la(s) que pertenezco me generen un retorno?

- ¿De qué formas y a través de qué vías puede llegar ese retorno?

- ¿Cómo puedo medir el retorno de las acciones que hago en la(s) red(es) a la(s) que pertenezco?

 

Toda persona u organización que ya tenga un cierto reconocimiento y un buen posicionamiento en su mercado ya tendrá un terreno ganado cuando quiera empezar a formar parte de una red y a participar en su dinámica. Además de la asociaciones profesionales y las organizaciones gremiales, las ferias del libro, los festivales literarios y otro tipo de eventos de carácter cultural son escenarios en los que la dinámica de red se pone en funcionamiento. Y luego están los entornos de generación Web 2.0, por supuesto. De ahí la importancia estratégica de eventos como la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), el Festival Internacional de Literatura en Buenos Aires (FILBA), el Festival Eñe, los Hay FestivalKosmopolis, la Semana Negra de GijónBCNegra o LéaLA y de plataformas de generación Web 2.0 como Facebook, Twitter, LinkedIn, Google+, YouTube, Vimeo, Flickr o Pinterest, que constituyen puntos de encuentro para personas y organizaciones que se encuentran dispersas y que coinciden en las redes.

 

 

 

 

 

“Drawing the Global Map of Publishing Markets 2012″

International Publishers Association (IPA)

 

En un mundo hiperconectado en el que el comercio internacional y la circulación de personas de un país a otro no dejan de intensificarse, en el que hay una tendencia hacia la desintermediación, en el que lo digital está creciendo y echando raíces, en el que las barreras de entrada para convertirse en agente editor cada vez son más bajas y en el que cualquier autor que eche mano inteligentemente de ciertas herramientas de difusión y promoción puede hacer que su producción llegue a un público amplio es indudable que las redes están llenas de oportunidades y que vivir al margen de ellas supone no sólo condenarse a un cierto aislamiento, sino también aniquilar de antemano la viabilidad de muchas iniciativas interesantes y atractivas.

 

* nota: este planteamiento aplica para todo tipo de personas u organizaciones independientemente del sector al que pertenezcan.

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