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el centro de documentación del libro, la lectura y las letras

Hace unos meses a raíz de una conversación acerca de las fuentes de información sobre el sector editorial estuve preguntándome si en España existía un centro de documentación donde las personas interesadas en la edición, el libro y la lectura pudieran encontrar reunidos en un solo lugar libros, revistas, estudios y otras publicaciones sobre estos temas. Tras una búsqueda rápida en Google me encontré con que en Madrid está el Centro de Documentación del Libro, la Lectura y las Letras, que se encuentra en la planta -2 del número 8 de la calle Santiago Rusiñol.

 

 

Este centro de documentación fue creado en 1998 y depende de la Subdirección General de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas del Ministerio de Cultura de España. Los objetivos del Centro de Documentación del Libro, la Lectura y las Letras son los siguientes:

 

’1. Seleccionar, tratar, almacenar y difundir información especializada en tres grandes áreas:

- Industria editorial: producción editorial, comercio interior, comercio exterior, edición, distribución, canales de venta, ferias del libro, nuevas tecnologías en la edición, etc.

- Promoción y hábitos de lectura: campañas de lectura, experiencias en animación a la lectura, encuestas, estudios, estadísticas, material de difusión, etc.

- Autores literarios españoles vivos: biografías, premios literarios, bibliografía, centenarios, etc.

2. Realización de estudios, análisis e informes sobre aspectos relevantes relacionados con las materias anteriormente expuestas.

3. Incorporación del Archivo Histórico del Instituto Nacional del Libro Español (INLE), desaparecido en 1986, a su fondo documental’.

 

 

El Centro de Documentación del Libro, la Lectura y las Letras tiene un completo y actualizado fondo documental sobre la edición, el libro y la lectura cuyo catálogo puede consultarse en línea. Además de este fondo documental que está disponible en papel, a través de su página Web el centro de documentación ofrece el acceso en formato digital a una serie de estudios e informes elaborados por el centro mismo, por el Ministerio o en colaboración con otras entidades y por otras organizaciones.

 

 

En la página Web del centro de documentación se anuncia que el acceso a éste está ‘restringido a profesionales, investigadores y estudiantes del sector’.

 

¿Explicará esta restricción el limitadísimo número de usuarios del Centro de Documentación del Libro, la Lectura y las Letras? ¿Tiene sentido restringir el acceso a los materiales que conforman este fondo documental, teniendo en cuenta que en principio éstos despiertan el interés de un público que de antemano ya es bastante restringido?

 

También me pregunto cuáles son las acciones que desarrolla este centro de documentación para darse a conocer de cara a sus usuarios potenciales, para promocionar sus servicios y para tener una cierta visibilidad pública.

 

 

Durante mi visita de la semana pasada a Madrid aproveché para ir a conocer el Centro de Documentación del Libro, la Lectura y las Letras, que me pareció un excelente recurso al servicio de quienes estamos interesados en el mundo de la edición, del libro y de la lectura. A quienes vivan en Madrid o visiten la ciudad en algún momento y compartan este interés, les recomiendo pasarse por el centro bien sea para investigar o bien sólo para curiosear un poco.

 

Queda por averiguar si en otras ciudades del ámbito hispanohablante hay centros de documentación como éste y si alguna biblioteca pública o universitaria tiene un fondo documental al menos medianamente similar al suyo. ¿Alguien tiene noticias al respecto?

los libros

Tengo la fortuna de vivir de los libros, entre libros y, en gran parte, por y para los libros. Me gusta buscarlos, hojearlos, comprarlos, leerlos, agarrarlos, tocarlos, subrayarlos, anotarlos, ayudar a hacerlos, comentarlos, recomendarlos, prestarlos, regalarlos y releerlos.

Me interesan los libros como bien de consumo, como mercancía y también como producto cultural.

Me gusta investigar y tratar de entender y de explicar cómo se han escrito, editado, puesto en circulación —las diferentes formas de comercialización, el préstamo y hasta el robo—, leído, valorado, conservado e incluso perseguido y destruido los libros en distintas épocas. En otras palabras, me interesa la vida social de los libros —y no sólo lo que dicen en sus páginas—.

Hoy en día trato de conservar en mi biblioteca sólo dos tipos de libros: por un lado, aquellos que he leído y que siguen significando algo para mí; y, por otro lado, aquellos que todavía no he leído pero que tengo la intención de leer algún día. De todos los demás me voy deshaciendo cada vez que puedo, procurando en la medida de lo posible que caigan en manos de personas a las que les interesen y que sepan valorarlos. Es decir, intentando ayudarles a encontrar a sus lectores y a llegar a ellos.

No me considero ni coleccionista, ni bibliófilo ni bibliómano. No me interesan ni la acumulación bulímica de libros ni la erudición.

Simplemente me produce satisfacción y me hace feliz ir construyendo mi biblioteca personal y estar rodeado de aquellos libros que tienen un significado especial para mí, contribuir con mi trabajo en la medida en que me sea posible a propiciar el encuentro entre los libros y sus lectores y, finalmente, tratar de entender el lugar que ocupan los libros en nuestro mundo.

Martes, abril 26, 2011 categorizado bajo best sellers, destacados, edición, industria editorial, ventas de libros

best seller a cualquier precio”: las grandes ventas de libros

El pasado domingo mi amigo Juan me comentó que a propósito del día de Sant Jordi, durante la noche del 23 de abril en La 2 de Televisión Española habían pasado un documental sobre la manera como un libro se convierte en best seller. Quería ver el documental no sólo porque el tema en sí mismo me interesa particularmente, sino también porque pensé que podría servirme para complementar la serie de entradas que justo en estos días estoy preparando acerca de Código best seller —el nuevo libro de Sergio Vila-Sanjuán al que me referí hace unas semanas—.

Ayer en la página Web de La 2 vi el documental Best seller a cualquier precio” —”Best-seller à tout prix”—, realizado en 2006 por la periodista Annick Cojean de Le Monde y el cineasta Vassili Silovic.

En el documental distintos escritores —Mary Higgins Clark, Jonathan Coe, Ken Follet, P.D. James, Douglas Kennedy, Marc Levy  y François Weyergans—, editores —altos directivos de HarperCollins, Lafont y Fayard— y agentes literarios alemanes, británicos, estadounidenses y franceses hablan sobre el best seller como fenómeno cultural, social y económico.

Best seller a cualquier precio” explora distintas vías en la búsqueda de posibles respuestas a dos preguntas fundamentales:

1. ¿se puede fabricar un best seller?

2. ¿qué hace que un libro se convierta en best seller?

Las intervenciones de los entrevistados en el documental ponen en evidencia las diferencias existentes entre el mundo anglosajón y países europeos como Francia y Alemania en aspectos tan diversos como la forma de concebir la edición, la relación entre el valor literario de lo que publican las editoriales y la búsqueda de la rentabilidad por parte de éstas, el vínculo autor-editor, el rol que el editor juega en el proceso de gestación de la obra y su nivel de intervención en él, las estrategias de promoción y marketing que se ponen en marcha, la permeabilidad de cada mercado frente a la literatura extranjera, etc.

Me llamó particularmente la atención el fragmento del documental en el que un jefe de producto de Carrefour les explica a los dependientes de la sección de libros de una de sus tiendas la manera como deben ponerse los ejemplares de los títulos en las estanterías de las grandes superficies para potenciar sus ventas, la necesidad de que haya una rotación acelerada del stock y el coste que tiene que asumir la empresa cuando un libro dura mucho tiempo bien sea en el almacén o bien en el punto de venta.

El documental aborda tres temas más que siempre me han parecido interesantes y a los que sugiero prestarles atención: el papel de los cursos de escritura creativa en el mundo anglosajón; la persistencia con la que la industria editorial francesa se ha resistido a introducir y a adoptar la figura del agente literario —que seguramente habrá cambiado al menos un poco desde 2006—; y, por último, la influencia del programa de televisión “Richard and Judy Book Club” en las ventas de libros en Gran Bretaña.

Una vez más vale la pena dejar abiertas dos preguntas con respecto a la naturaleza del libro que plantea el documental y que aquí ya se han abordado en distintas ocasiones anteriores: ¿se trata de un producto artesanal o industrial? ¿Estamos hablando de un objeto duradero o desechable?

Martes, abril 12, 2011 categorizado bajo edición, editores, oficios

“afortunados quienes hacen lo que quieren”: reseña de stet [vale lo tachado] en letra internacional

El número 110 de la revista Letra Internacional que acaba de salir incluye una reseña mía de Stet [vale lo tachado], el libro de la editora británica Diana Athill que Trama editorial publicó en 2010 y del que ya he comentado algunos aspectos en varias entradas anteriores.

En el primer párrafo de esta reseña cuyo título es “Afortunados quienes hacen lo que quieren” hago una advertencia acerca del tipo de libro que es Stet [vale lo tachado] y de la intención de Athill al escribirlo con el propósito de que el lector sepa qué va a encontrar en él y qué no. Reproduzco este primer párrafo para que quede claro de qué estoy hablando:

‘Diana Athill empieza Stet haciéndole al lector una aclaración con respecto a la naturaleza del libro que está comenzando a leer: se trata de los recuerdos de una ex editora que quiere compartir algunas de las experiencias que almacena en su cabeza para evitar que con su muerte éstas desaparezcan definitivamente y no de una sesuda historia de la edición en Gran Bretaña durante la segunda mitad del siglo XX, hecha a partir de cifras obtenidas mediante un riguroso trabajo de exploración de archivos y de su memoria. Athill deja la realización de estudios historiográficos y técnicos en manos de los buenos investigadores y se reserva para sí la composición de un relato en tono menor conformado por algunos recuerdos de su experiencia y por las reflexiones que éstos le suscitan al mirar hacia atrás años después’.

En la reseña me refiero más que todo a la particular concepción que tiene Athill del oficio del editor, así como al origen de su vocación de editora y a su forma de asumirla. Aprovecho para volver a llamar la atención sobre dos planteamientos que hace Athill acerca del rol del editor porque me parecen una interesante declaración de principios que definen su forma de asumir ese oficio al que se dedicó durante alrededor de cincuenta años:

’1.) el editor es una comadrona que se ocupa de ayudar a dar a luz a los hijos de otros; 2.) sólo aportando simpatía imaginativa a la hora de trabajar con los autores puede el editor ser útil a éstos y a su editorial’.

Quizás ésta no sea su intención pero en estos recuerdos de una editora Athill termina no sólo ofreciendo desde su perspectiva personal varias ideas esenciales con respecto a la naturaleza del trabajo editorial así como algunos preceptos en relación con la manera de abordarlo, sino también dando cuenta del espíritu de la época de la Gran Bretaña de la segunda mitad del siglo XX y de algunos episodios y tendencias que al ser fundamentales en la evolución del mundo de la edición británica marcaron y definieron su rumbo.

Quienes quieran leer la reseña completa, pueden descargarla apretando aquí.

Martes, marzo 22, 2011 categorizado bajo contenidos digitales, e-book, edición digital, editores independientes

entrevista a henry odell, editor de pensódromo [21] / “buscamos explotar un mismo núcleo temático a través de contenidos disponibles en distintos soportes y formatos”

He tenido la oportunidad de conocer de cerca el origen, el proceso de gestación y el desarrollo del proyecto editorial Pensódromo [21] y ahora que éste ha salido a la luz le he propuesto a Henry Odell sostener una conversación en torno a las inquietudes que motivaron su montaje y su puesta en marcha, a la manera cómo ha evolucionado esta iniciativa, a las expectativas que hay puestas en ella y a sus planes a futuro. Pensódromo [21] está trabajando en diferentes proyectos de edición de contenidos que se desarrollan a través de un modelo de acción de 360º que tiene diversos radios y en el que el libro es una manifestación más entre muchas otras. Cada uno de estos radios constituye una forma diferente de explotar un mismo núcleo temático, el primero de lo cuales se articula en torno a una reedición del libro La izquierda reaccionaria de Horacio Vázquez-Rial.

Este modelo de acción podría resumirse en una consigna que define el modus operandi de Pensódromo [21]: “un autor, un tema, un proyecto editorial”.

Henry Odell tiene una larga trayectoria en el sector del libro cuyas raíces se encuentran en su entorno familiar: él pertenece a la tercera generación de editores de su familia —mientras que su abuelo fue editor, su padre fue editor y librero como él—. Odell ha recorrido los distintos eslabones de la cadena de valor y su relación con los libros ha sido rica y diversa: los ha leído, pensado, editado, diseñado, corregido, publicado, distribuido, manipulado, empaquetado, despachado, embalado, desembalado, tocado, limpiado, vendido, liquidado e incluso incinerado.

Su primera experiencia en el sector empezó en 1965 en la librería La Aurora de Buenos Aires —donde entró a trabajar como dependiente y terminó siendo parte del equipo directivo— y luego continuó primero en Ciudad de México y después en Barcelona. Según comenta Odell, en medio de ese proceso se convirtió en uno de esos libreros que tras entusiasmarse tanto con su trabajo terminan aspirando a ser editores. Su primera iniciativa de montar una editorial terminó siendo un proyecto que nunca llegó a concretarse y surgió de la mano de algunos amigos a finales de los años 1970. En consonancia con el espíritu de la época este proyecto estuvo altamente impregnado de política e ideología.

Al llegar a Barcelona, ante la dificultad para introducirse en el mundo editorial Odell montó su propio proyecto. Se trató de una librería sin local llamada Argot a través de la cual atendía los pedidos de personas hispanohablantes que se encontraban en otros países europeos y que necesitaban acceder a libros españoles al precio del mercado español. La dinámica de este negocio consistía en comprar los libros con descuento de librería y venderlos al precio que tenían en España enviándolos a contrareembolso por correo postal, lo cual le permitía obtener un margen del cual se derivaban sus beneficios.

A continuación Odell trabajó en producción en ediciones Petrel y más tarde montó su propia editorial, que se acabó debido a la falta de capital y a la incapacidad de mantener el ritmo de publicación de novedades que el sistema de distribución exigía como barrera de entrada. Más adelante volvió a trabajar como librero en la York House English Bookshop, una librería especializada en libros de enseñanza de idiomas. La siguiente actividad de Odell se desarrolló en los campos de la producción gráfica impresa y de la producción teatral dirigida al ámbito de la enseñanza del inglés.

Debido a las dificultades que fueron apareciendo en la realización de ambas actividades Odell dio el salto a Internet, involucrándose en el desarrollo de proyectos Web. A raíz de esta reconversión profesional surgió Pensódromo, una empresa familiar que sirvió como punto de convergencia entre los proyectos Web de Henry Odell y la actividad que sus hijos Pablo y Joan venían desarrollando desde hacía un tiempo en el ámbito del audiovisual en línea. Debido a una inquietud compartida por la manera como las nuevas tecnologías afectan al mundo de la edición, Pensódromo se convirtió en un proveedor de servicios para distintos tipos de organizaciones del sector editorial.

***

Pensódromo [21] es algo más amplio que un proyecto editorial que representa un punto de llegada después de una larga conversación con distintas figuras del sector y que surge tras un reencuentro en 2009 con Rado Molina, a quien Henry y Pablo Odell ya habían conocido en la edición de 2007 de Liber que se celebró en Barcelona. Hace unos años Molina puso en marcha la editorial Linkgua, un proyecto que le ha permitido no sólo adquirir un amplio y sólido conocimiento de todo lo relacionado tanto con la digitalización como con los protocolos de relación con las plataformas de comercialización de contenidos digitales, sino también desarrollar un fondo cuyo volumen de entre 1300 y 1500 títulos le ha facilitado el acceso a éstas. En síntesis, esta asociación de coedición con Molina ha permitido aprovechar en beneficio del proyecto Pensódromo [21] la red que éste ha construido y que se sostiene en el volumen de su catálogo.

En el modelo de acción de 360º de Pensódromo [21] el contenido es concebido como un corpus de forma esférica del cual el texto es sólo una parte y que es atravesado por una amplia gama de radios que se materializan en una explosión de contenidos disponibles en distintos soportes y formatos que pueden integrarse entre sí aunque también funcionan autónomamente: libro en soporte papel (en tapa dura y/o bolsillo) impreso bajo demanda, e-book en distintos formatos, contenidos fragmentados para cursos universitarios, conferencias, etc. Cada uno de estos radios constituye un negocio diferente porque todos ellos se basan en sistemas de gestión y explotación de derechos diferentes.

El proceso de montaje de Pensódromo [21] comenzó con la definición del marco de lo que en su entorno se conoce como edición [21], continuó con la incoporación tanto del soporte tecnológico como de la capacidad de producción desarrollada por Rado Molina a través de Linkgua y finalizó con la búsqueda de un tema para desarrollar un primer proyecto editorial. La puesta en marcha de este proyecto cuyo modelo de producción se basa en encontrar la manera como el editor puede enriquecer el texto del autor para contribuir a convertirlo en un corpus ha implicado dejar la tribuna y saltar al campo al mismo tiempo que ha presupuesto todo un proceso de aprendizaje con respecto a diversos aspectos relacionados no sólo con la gestión del contenido de los archivos, sino también con los protocolos a seguir para inyectarlos en las plataformas de comercialización. Este proceso de aprendizaje en el que se han cometido muchos errores y recibido muchos golpes también pasa por la búsqueda de la manera de montar modelos de negocio sostenibles y de sobrevivir para poder contar la historia, lo cual presupone medir los resultados del proyecto y compartir abiertamente el balance de la experiencia.

Con respecto al sector Odell prefiere hablar de una red que de una cadena de valor porque mientras que una cadena está constituida por eslabones enganchados uno tras otro de una manera rígida, una red tiene una mayor capacidad de integrar los elementos que la componen debido tanto a su forma como a su flexibilidad. Odell considera que los distintos actores de la antigua cadena deben descubrir su papel en las nuevas redes de valor que se están construyendo actualmente. Según Odell, cada actor debe definir el valor que quiere aportar en estas redes porque lo que no genera valor produce pérdidas.

El desarrollo de Pensódromo [21] se ha encontrado con una serie de problemas prácticos relacionados sobre todo con la generación de protocolos de trabajo, con las limitaciones de los programas de maquetación para soportar la inserción de una gran cantidad de enlaces y con la tardanza para que los archivos generados estén disponibles en las plataformas de comercialización una vez han sido inyectados en ellas.

Acerca de Pensódromo [21]

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Entre las razones que motivaron el arranque del proyecto editorial de Pensódromo [21] con La izquierda reaccionaria se destacan la existencia de una larga relación previa con Horacio Vázquez-Rial, la apuesta de éste por el proyecto y algunas características particulares de este título: no requiere entrar en la dinámica del afán de la novedad porque no se trata de un texto nuevo, se vendió bien en su momento, su anterior editor no estaba interesado en hacer una reedición, la complicidad del autor, la vigencia que siguen teniendo hoy en día los planteamientos que Vázquez-Rial hizo en 2003 y la manera como el contenido del texto permite empezar a construir y a alimentar un corpus de pensamiento independiente al vincularse con una serie de referencias documentales provenientes de distintas fuentes de información.

Odell considera que parte de la vigencia de La izquierda reaccionaria se deriva de los cuestionamientos que le plantean sus textos a todo aquel que hoy en día se considere de izquierdas o pretenda ser progresista.

Se prevén distintas formas de acceder a los contenidos de La izquierda reaccionaria: e-book (disponible en diferentes formatos, dispositivos y plataformas), libro impreso bajo demanda (en tapa dura y/o bolsillo), coediciones locales, uso de contenidos fragmentados para universidades, conferencias en audio y vídeo, etc.

Acerca de La izquierda reaccionaria

Entre los proyectos que actualmente está preparando Pensódromo [21] se encuentran la edición de otro texto de Vázquez-Rial, el montaje de una publicación periódica sobre pensamiento independiente, la puesta en marcha de una alianza con una prestigiosa librería de nicho para desarrollar una iniciativa conjunta que responde al interés de establecer puntos de encuentro con el sector librero y, por último, la alimentación permanente del corpus que se está empezando a construir —cuyo enriquecimiento es un proceso continuo al cual contribuirán todos los contenidos que se vayan editando de aquí en adelante—.

Para Pensódromo embarcarse en esta aventura significa poner a prueba el aprendizaje y el know-how que ha adquirido y desarrollado la empresa a partir de su experiencia como proveedora de servicios de distintos actores del sector editorial, diseñando e implementando planes de acción al servicio de un proyecto editorial propio y no de terceros que en algunos casos reconocen sus problemas pero no están dispuestos a proveer los recursos necesarios para encontrarles una solución bien sea por temor a elementos innovadores que no acaban de comprender o bien por las dudas sobre la monetarización inmediata de esas innovaciones que su frágil cuenta de resultados reclama.

Pensódromo [21] es una apuesta arriesgada cuyo futuro es tan incierto como el de cualquier otra iniciativa que se ponga en marcha hoy en día en el mundo de la edición. Sin embargo, más que una fuente de temor ante lo desconocido esta incertidumbre es un estímulo que le da impulso a la maquinaria del proyecto porque ‘lo peor de todo, en todo —en todos los órdenes—, es volverse previsible’.

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