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la independencia en la edición colombiana: ¿una fuente de valor añadido o un simple eslogan?

Hace cerca de dos años Margarita Valencia estaba coordinando un número monográfico del Boletín cultural y bibliográfico del Banco de la República dedicado a la edición en Colombia, en el cual me invitó a participar. Para este monográfico Margarita me propuso que escribiera un artículo sobre la edición independiente en Colombia. El resultado de mi participación en el número 86 del Boletín cultural y bibliográfico es el artículo “La independencia en la edición colombiana: ¿una fuente de valor añadido o un simple eslogan?”.

 

 

 

BOLETÍN_CULTURAL_Y_BIBLIOGRÁFICO_86

 

 

 

El artículo empieza con un análisis de las consecuencias que podría haber tenido el desmantelamiento de una parte importante de las operaciones del Grupo Editorial Norma tras el replanteamiento del enfoque del negocio editorial de Carvajal y en él abordo los siguientes temas con respecto a la edición independiente en Colombia: los criterios a partir de los cuales considero que podría definirse la pequeña edición independiente; la convivencia entre la tendencia hacia la creciente concentración de la propiedad en el ámbito de los grandes grupos y el robustecimiento del segmento de la edición independiente, en el que hay un número cada vez mayor de editoriales; las distintas generaciones de editoriales independientes y las diferencias existentes entre ellas; el bajo número de títulos escritos en lengua extranjera que las editoriales colombianas están traduciendo y publicando actualmente; el asociacionismo en la edición independiente; los nuevos filones que la edición independiente está explorando y explotando hoy en día; y las perspectivas a corto, mediano y largo plazo tanto del conjunto de la edición independiente como de las editoriales que lo componen.

 

 

 

LA_INDEPENDENCIA_EN_LA_EDICIÓN_COLOMBIANA

 

 

Aunque sigo siendo tan entusiasta de la edición independiente como lo era hace unos años, con el paso del tiempo he conseguido tomar distancia y construir una visión más crítica con respecto a ésta gracias a una serie de lecturas, experiencias y conversaciones que me han permitido adquirir un conocimiento más amplio y profundo del sector, descubrir una amplia variedad de matices que antes no percibía y deshacerme de algunos prejuicios que quizás me llevaban no sólo a simplificar diversas cuestiones clave sino también a abordarlas desde una perspectiva ingenua y sesgada.

 

Con respecto al uso del término “independencia” como etiqueta o eslogan cito la siguiente observación que hice en la entrada “la atomización de la edición independiente”, que publiqué a finales de febrero de este año:

 

‘Desde hace un tiempo tengo la impresión de que por más que la proclamen como condición esencial de su existencia, convicción, compromiso o militancia, para ciertos editores a menudo la independencia no es más que una etiqueta o un eslogan claramente efectista. Es muy sugestivo el hecho de que en algunos de los discursos sobre la independencia que resultan más seductores y eficaces con frecuencia se haga un mayor énfasis en el status asociado a la etiqueta que en su contenido mismo’.

 

Antes de terminar me gustaría llamar la atención sobre el hecho de que en algunos países latinoamericanos como Chile y Colombia esté desarrollándose y fortaleciéndose una industria editorial nacional cuyos actores no sólo atienden y satisfacen las necesidades del mercado interno, sino que además empiezan a proyectarse internacionalmente. Es verdad que la aparición durante los últimos años de una cantidad importante de nuevas editoriales independientes que se dirigen a distintos segmentos del mercado sugiere que el espectro de la edición en Colombia está ampliándose y enriqueciéndose. Me pregunto en qué medida este fenómeno está contribuyendo a favorecer el aumento de la diversidad de la oferta editorial.

 

Entre las editoriales independientes colombianas, las que más encuentro interesantes son Babel, Jardín, Laguna, La Silueta, La valija de fuegoRey + Naranjo, Robot y Tragaluz. Les recomiendo que le echen un ojo al catálogo de estas editoriales y que estén pendientes de sus novedades.

 

Quienes quieran leer el artículo pueden descargarlo apretando aquí.

jueves, octubre 23, 2014 categorizado bajo concentración, edición, editores independientes, industria editorial, tendencias

de la importancia del tamaño (en la edición)

Dos artículos publicados recientemente han hecho que vuelva a plantearme algunas preguntas con respecto al problema de la concentración de la propiedad en la industria editorial y al impacto que el proceso de consolidación que ésta viene experimentando puede tener sobre la evolución de la convivencia entre editoriales grandes, medianas y pequeñas. Los artículos a los que me refiero son los siguientes:

 

– “El negocio del libro ¿una equivocación de los grandes grupos de comunicación?”, del agente literario Guillermo Schavelzon.

“El mundo editorial se encoge”, del periodista Carles Geli.

 

Ambos artículos abordan desde perspectivas bastante distintas el problema de la concentración de la propiedad en la industria editorial: mientras que Schavelzon lo explora desde una perspectiva histórica que se remonta al papel que hacia mediados del siglo XX jugaron los exiliados españoles en el desarrollo de la edición en países como Argentina y México, Geli lo hace a partir de algunas operaciones recientes como la creación de Penguin Random House, la compra de la división de ediciones generales de Santillana por parte de este grupo y el anuncio de la próxima aparición de los primeros títulos de HarperCollins en España.

 

Es verdad que ante la contracción del mercado que se refleja en la caída de las ventas y en el aumento de las devoluciones, desde 2012 la industria editorial española ha reaccionado reduciendo levemente el número de títulos que publica cada año así como el volumen de ejemplares editados y el tamaño de las tiradas —ver el informe de “Comercio interior del libro 2013″—. Sin embargo, parece que en España sigue produciéndose mucho más de lo que el mercado del libro está en capacidad de absorber en este momento.

 

 

 

TÍTULOS_EDITADOS_2009_2013

 

 

De acuerdo con su tamaño, los diferentes tipos de editoriales tienen distintas fortaleza y debilidades a la hora de hacerle frente a la actual crisis de la industria y del mercado que ha sido provocada por cuestiones tan diversas como las condiciones económicas, los cambios que supone la transición hacia lo digital y las transformaciones de nuestros hábitos de consumo de contenidos.

 

Las principales fortalezas de los grandes grupos están en su músculo financiero, sus recursos, su estructura, su capacidad operativa, su poder de negociación y la diversificación de sus líneas de negocio. Y quizás su mayor debilidad tenga que ver con la magnitud de su costes fijos y en muchos casos de su nivel de endeudamiento así como con el peso y la rigidez de su estructura.

 

Su enfoque en unas pocas áreas bien acotadas, su estructura mínima, tanto la ligereza como la flexibilidad de ésta y su capacidad de reaccionar rápidamente pueden constituir la gran fortaleza de las pequeñas editoriales independientes, que sobre todo en ciertas condiciones críticas son altamente vulnerables.

 

Ante este contexto de crisis de la industria y del mercado me pregunto cuáles son las fortaleza y debilidades de las editoriales medianas que no tienen ni los recursos y la capacidad de negociación de los grandes grupos ni la ligereza y la flexibilidad de la pequeña edición independiente. Hoy en día las editoriales de tamaño mediano podrían encontrarse en una posición particularmente incómoda y desfavorable porque la situación actual del mercado no sólo no les permite crecer, sino que además hace que les resulte difícil tanto sostener su estructura como mantener su posicionamiento. En el catálogo de algunas editoriales de tamaño mediano salta a la vista un cierto nivel de diversificación en las líneas de trabajo que puede verse como una muestra de dispersión de la que podría desprenderse la puesta en evidencia de la falta de una identidad claramente definida.

 

 

 

 

EDITORIALES_GRANDES_MEDIANAS_Y_PEQUEÑAS

 

 

 

Ya sabemos que esas dos insignias de la mediana edición independiente española que hasta hace pocos años fueron Anagrama y Tusquets terminaron siendo compradas por grandes grupos editoriales —tal y como había sucedido anteriormente con LumenSeix Barral y otros sellos que durante sus inicios formaban parte de su misma órbita debido a la existencia de diversas afinidades y similitudes—. Y no sería raro que otras editoriales independientes medianas que hoy en día se consideran emblemáticas como Acantilado y Siruela terminaran siendo vendidas a algún gran grupo. No sobra recordar que para los grandes grupos la adquisición de editoriales de todos los tamaños que estén bien posicionadas y que cuenten con un catálogo interesante —sobre todo si están teniendo dificultades para sobrevivir— es fundamental porque les permite aumentar su cuota de mercado y mejorar su ventaja competitiva frente a sus rivales.

 

¿Será el segmento de la edición de tamaño mediano el mayor perjudicado de este proceso de contracción del mercado en el que los grandes grupos y las pequeñas editoriales independientes pueden seguir encontrando con mayor o menor dificultad la manera de sacarles provecho a las ventajas que se derivan de su tamaño y sobrellevar sus debilidades?

foros del libro en la filbo

En la 27ª Feria Internacional del Libro de Bogotá (FilBo) que empieza hoy martes 29 de abril y cuyo invitado de honor es Perú se celebrará la quinta edición de Foros del libro. El título de esta nueva edición de Foros del libro que tendrá lugar entre los próximos lunes 5 y jueves 8 de mayo es “Editar hoy: retos y posibilidades del mercado del libro”. En Foros del libro participarán figuras del mundo editorial que provienen de distintos países del ámbito hispanohablante: autores, scouts, agentes literarios, editores, libreros y periodistas. Como puede verse, se trata de profesionales vinculados con diferentes eslabones de la cadena de valor que están vinculados con una amplia gama de empresas y organizaciones del sector.

 

 

 

 

 

 

Cada día del evento se abordará una temática diferente como puede verse a continuación:

 

Lunes 5 de mayo: Hablan los editores

La construcción de un catálogo independiente en tiempos de crisis. Participan Margarita Valencia y Maria Osorio.

– Editores y medios. Participan Valeria Bergalli, Juan David Correa, Carolina López y Aurelio Major.

– Librerías y editores. Participan Jorge Carrión, Manuel Gil y Felipe Ossa.

Martes 6 de mayo: Tres casos de internacionalización

– La literatura colombiana reciente en los mercados internacionales. Participan Martín Gómez, José Hamad y Víctor Hurtado.

– México y España: la edición más allá de las fronteras. Participan Diana Hernández, Adriana Martínez y Santiago Tobón.

– Sin Metadatos no hay ventas. Participa Jesús Peralta.

Miércoles 7 de mayo: Actores de la cadena editorial

– La consolidación de un catálogo: dos casos exitosos. Participan Juan David Correa, Enrique Redel y Julián Rodríguez.

– La unión hace la fuerza. Asociaciones de editores independientes de Colombia y Perú. Participan Catalina González y Felipe González.

– Marketing editorial: nuevas tendencias. Participan Martín Gómez, Patricio Pron, Santiago Tobón y Sergio Vilela.

Jueves 8 de mayo: Derechos de autor y nuevos modelos de negocio

– El derecho de autor y la edición nacional e internacional. Participan José Luis Caballero, Enrique González Villa y Fernando Zapata.

– Nuevos modelos de negocio en la era digital. Participan Iván Darío Agreda, Jaime Iván Hurtado, Robert Kidd, Suanny Pabón, Luis Fernando Páez y Oswaldo Peñuela Carrión.

 

 

 

 

 

 

La evolución de la FilBo a lo largo de sus casi treinta años de existencia es impresionante. En el campo profesional puedo ver una diferencia tremenda entre lo que era la FilBo cuando participé en 2009 y lo que es hoy en día. Durante los últimos años la FilBo viene consolidándose como uno de los puntos de encuentro más importantes para los actores de la industria editorial del ámbito hispanohablante —ver lo que comenté desde una perspectiva más amplia con respecto a este tema en la entrada “centros, periferias, redes y hubs—. En Hispanoamérica ya hay un circuito de ferias del libro más que consolidado en el que la FilBo continúa ganando relevancia, quizás siguiendo los pasos de los dos grandes referentes de la región: GuadalajaraBuenos Aires.

 

Quizás la creciente importancia de la FilBo sea un reflejo de la movida que con una intensidad cada vez mayor está teniendo lugar en el mundo editorial y librero, mayoritariamente en Bogotá y en menor medida en otras ciudades colombianas como Medellín, Barranquilla, Cali y Bucaramanga. Esta movida está siendo liderada en gran parte por entidades públicas como el Ministerio de Cultura, la división cultural del Banco de la República, el Instituto Distrital de las Artes (IDARTES) o la Biblioteca Nacional así como por organizaciones gremiales como la Cámara Colombiana del Libro, la Asociación Colombiana de Libreros Independientes (ACLI), la Red de Editoriales Independientes Colombianas (Reic) o La Ruta de la Independencia. Todos estos actores vienen jugando un verdadero papel de dinamización cultural cuyos resultados se expresan en la emergencia de interesantes propuestas de dos tipos: catálogos editoriales y actividades culturales.

 

Vale la pena citar algunas cifras con respecto a la 26ª edición de la FilBo, que en 2013 tuvo a Portugal como invitado de honor:

 

Resultados de la 26ª FilBo:

– 433.000 visitantes durante los 14 días de la feria, superando en un 10% los visitantes de la versión anterior.

23.000 asistentes a la Noche de los Libros, realizada el viernes 26 de abril.

– Más de 420 expositores ofrecieron lo mejor de su catálogo editorial.

– Más de 1.000 sellos editoriales presentes.

– 63.000 nuevos lectores. Estudiantes de colegios públicos y privados visitaron la feria, y participaron de visitas guiadas, talleres y actividades lúdicas.

– 23 pabellones y cerca de 150.000 m2 de exposición.

– 823 periodistas nacionales e internacionales fueron acreditados para su asistencia a la feria.

– 2.076 notas de prensa en medios nacionales, valoradas en $16.339.618.468 millones de pesos.

Rueda de negocios (realizada por Proexport, la Cámara Colombiana del Libro y Corferias):

– USD 12.4 millones de dolares cerrados en acuerdos comerciales.

– Asistencia de 100 compradores internacionales provenientes de 20 países.

– 220 exportadores colombianos asistentes.

– 1300 citas de negocios programadas.

Programación cultural e invitados:

– 1.200 actividades culturales durante los 14 días de la feria.

– Más de 400 invitados nacionales e internacionales entre escritores, periodistas, poetas, ilustradores y artistas.

– 35 conversaciones que le cambiarán la vida. Franja central con invitados como el premio nobel de literatura JMG Le Clézio.

Portugal, país invitado de honor 2013:

– 20.000 ejemplares en portugues y español en la librería del pabellón del país invitado de honor.

– 23 escritores y poetas invitados.

– 32 títulos traducidos al español.

– Exposición de 31 ilustraciones de artistas destacados del país invitado.

 

 

 

 

 

Felicitaciones al equipo de la Cámara Colombiana del Libro por lo que ha logrado a lo largo de casi tres décadas de existencia de la FilBo, sobre todo durante estos últimos cinco años.

miércoles, marzo 19, 2014 categorizado bajo editores colombianos, libros, promoción, publicidad

libros y cerveza

‘“—No dejes que nadie, nunca, te haga avergonzarte de tus intereses”.

Traté de recordar ese consejo cada vez que mis compañeros de clase

se reían de mí porque antes de que la tecnología adquiriera popularidad

ya me gustaban los ordenadores’.

Kapitoil, de Teddy Wayne.

 

 

Hace unos días la marca colombiana de cerveza Poker puso a circular una serie de anuncios que formaban parte de su campaña para el día de los amigos, que según me enteré la semana pasada se celebraba en Colombia el sábado 15 de marzo. De repente en Twitter y en Facebook empezaron a aparecer montones de expresiones de molestia e indignación de algunas figuras del mundo del libro y de la cultura, a quienes al parecer no les gustó nada el mensaje transmitido por el siguiente anuncio de la campaña en cuestión de cerveza Poker:

 

 

 

 

 

 

Quienes expresaron su molestia eran escritores, editores, libreros, periodistas, comentaristas de actualidad, etc. —en fin, gente letrada que pertenece a la intelligentsia colombiana—. Se ve que para estas personas los libros tienen un valor y una importancia altísimos. Y se ve también que estas personas se toman muy en serio su relación con los libros y su idea con respecto al lugar que éstos deben ocupar tanto en la vida de las personas como en su entorno social. Quizás muchas de estas personas consideren que los libros son algo casi sagrado y que la lectura es una práctica que enaltece el espíritu, lo cual podría explicar al menos en parte su molestia y su enojo.

 

A mí el mensaje transmitido por el anuncio de Poker no me ofende ni me molesta. Y tampoco lo encuentro reprochable. Entiendo perfectamente que así como a mí me gustan los libros, a otras personas puedan parecerle aburridos. Así como a mí no me gusta ver la Fórmula 1, ni ir a cine ni jugar Candy Crush y eso no me genera ningún conflicto con nadie, no tengo ninguna razón para ver con malos ojos el hecho de que a otras personas no les gusten los libros. Por otro lado, creo que poner los libros a reñir con la cerveza no tiene ningún sentido. Es ridículo siquiera insinuar que a una persona no pueden gustarle los libros y la cerveza a la vez. De hecho, el maridaje entre los libros y la cerveza me parece maravilloso —y supongo que en esto más de uno de ustedes coincide conmigo—.

 

 

 

 

 

 

El meollo de la polémica en torno al anuncio que la marca terminó retirando es el pretendido giro humorístico que sugiere que un libro es todo lo contrario a una cerveza Poker: es decir, una cerveza Poker es el regalo ideal mientras que un libro es un regalo aburrido. Recibir un libro de regalo es una experiencia que resulta frustrante y decepcionante. En cambio que a uno le regalen una cerveza Poker equivale casi a tocar el cielo con las manos.

 

Pero ojo, no olvidemos que estamos frente un anuncio que forma parte de una campaña publicitaria y que la función de la publicidad no es educar. A través de la publicidad se promocionan productos y servicios para construir marca, generar notoriedad y vender. Como consumidores y ciudadanos no podemos exigirle a la publicidad que nos dé aquello que ni su razón de ser ni su función dicen que está obligada a ofrecernos —de hecho, quizás ni siquiera esté en capacidad de hacerlo—. La función de la publicidad no consiste en transmitir mensajes ejemplarizantes. No obstante, es verdad que con frecuencia las campañas publicitarias apelan a este tipo de mensajes para generar empatía.

 

En la medida en que la publicidad promueve, refuerza, perpetúa, sanciona, reprueba y/o condena valores, prácticas y estereotipos existentes podríamos decir que en cierta medida es un reflejo y a la vez una proyección de la sociedad o de ciertos segmentos de ésta: gente que pertenece a una misma clase social, iglesia o tribu urbana, personas de la misma región o ciudad, hinchas de un equipo deportivo, simpatizantes de un partido político, quienes trabajan en un mismo sector o se dedican a una misma actividad, etc.

 

Debido a lo anterior lo que me parece más llamativo del anuncio de Poker es la imagen tanto de individuo como de sociedad que propone y proyecta. El anuncio echa mano de unos estereotipos muy arraigados y al parecer pretende promocionar una serie de valores y prácticas en detrimento de otros. Una cosa es ridiculizar o banalizar algún tema socialmente sensible que todos o la mayoría podríamos condenar abiertamente —la violencia intrafamiliar, el desvío de fondos públicos para favorecer intereses individuales, la pedofilia, el totalitarismo, la conducción bajo los efectos del alcohol o el racismo, por ejemplo— y algo muy diferente es hacer una broma chabacana con respecto a un elemento cualquiera de la vida social.

 

No estoy de acuerdo con otorgarle al libro un status de símbolo intocable ni con sacralizarlo. Por otro lado, el libro es un objeto genérico y está claro que desde el punto de vista del contenido existen diferencias sustanciales entre las tragedias de Sófocles, un romancero, un tratado de medicina, una novela policíaca, un manual de cálculo integral o de autoayuda, una guía de turismo rural y una recopilación de ensayos sobre el estado de la economía mundial.

 

 

 

 

 

 

En Colombia desde hace años algunas de la marcas de cerveza más populares se promocionan mediante reclamos que apelan a esa idea de lo masculino o de lo varonil que se asocia a la fuerza, a la rudeza y a la imagen del macho. En el lenguaje publicitario de las marcas colombianas de cerveza hay otros elementos particulares como las chicas Águila que a mí me parecen mucho más nefastos que la insinuación hecha en el anuncio de Poker de que los libros son aburridos.

 

Recomiendo la lectura de “Regalar libros”, la columna de Jorge Orlando Melo sobre la polémica generada por el anuncio de Poker. Estoy completamente de acuerdo con los planteamientos, el análisis y las reflexiones que Melo hace en su columna —lo cual no es difícil porque sus argumentos son muy sensatos y están expuestos de una manera clara y sencilla—.

 

Un directivo de Bavaria —la cervecera perteneciente a SABMiller que produce Poker— pidió disculpas por el anuncio y afirmó que la compañía viene ‘apoyando la cultura, el deporte y el arte de este país por muchos años’. El directivo dijo incluso que Bavaria apoya la lectura y añadió lo siguiente: ‘creemos que en Colombia no se lee lo suficiente. Y creemos que en todo este proceso que está viviendo el país el libro y la lectura cumplen un papel predominante en la cultura colombiana. Y la queremos apoyar. Y es por eso que también habíamos hablado con Alejandro Escobar, que es el director y productor de la Feria del Libro, para ver cómo apoyamos esta feria y para ver cómo estimulamos la lectura en Colombia’. Habrá que leer el informe anual de responsabilidad social corporativa tanto de SABMiller como de Bavaria para ver en qué consiste el compromiso del grupo y de su filial colombiana con la cultura.

 

Como ya he dicho en ocasiones anteriores, a menudo los libros me han ayudado a entablar nuevos vínculos con muchas personas y a fortalecer los que ya tengo con mis familiares, amigos y conocidos. Comprar, leer, comentar, recomendar, prestar y regalar libros son actividades fundamentales para mí.

 

A mí el mejor regalo que pueden hacerme es un libro, así que si alguien quiere regalarme algo le doy un consejo: regáleme un libro, que me hará muy feliz.

jueves, febrero 27, 2014 categorizado bajo editores independientes, industria editorial española

la atomización de la edición independiente

Mi cortísima carrera como politólogo consistió en trabajar entre 2001 y 2004 como investigador en Congreso Visible, un proyecto del departamento de Ciencia Política de la Universidad de los Andes que entonces dirigía Elisabeth Ungar —quien fue una figura fundamental en mi formación universitaria—. En muchas de las investigaciones que se hacían en ese momento en el área de partidos políticos y elecciones aparecían recurrentemente tres temas que están íntimamente relacionados entre sí: la fragmentación de los sistemas de partidos, la atomización de los partidos políticos y la dispersión del voto.

 

Si mal no recuerdo —en caso de que mi explicación sea equivocada, ya me corregirá algún politólogo—, la cosa es más o menos así: la existencia de muchas organizaciones partidistas produce una fragmentación excesiva del espectro político; cuando los partidos políticos se fragmentan hasta alcanzar altos niveles de atomización se convierten en microempresas electorales; y en unas elecciones la existencia de un gran número de alternativas entre las cuales escoger provoca una dispersión del voto. Todo lo anterior dificulta tanto la construcción de consensos como la conformación de mayorías y puede terminar favoreciendo a las agrupaciones que por contar con un gran caudal electoral son más fuertes y perjudicando a las que son más débiles debido a que el tamaño de su base de votantes es menor.

 

 

 

 

 

 

Las indagaciones, las reflexiones y los análisis que hacen los politólogos con respecto a los sistemas de partidos, a los partidos políticos y al comportamiento del voto podrían trasladarse perfectamente al ámbito de la edición. Me explico: dos de las grandes debilidades de la edición independiente son su atomización y su dispersión. El de la pequeña edición independiente es un segmento ampliamente diverso debido a que está conformado por una gran cantidad de editoriales con naturalezas, perfiles, enfoques, objetivos y catálogos muy diferentes. Por ser el ámbito que mejor conozco, en esta entrada me referiré solamente al ámbito de las pequeñas editoriales independientes de carácter literario —aunque supongo que algunas de las cosas que diga puedan hacerse extensivas a otros ámbitos—.

 

Empiezo esta reflexión planteando algunas preguntas: ¿supone la independencia una declaración de principios o es simplemente una condición como cualquier otra? ¿Es posible afirmar que la independencia es un factor de identificación entre los editores independientes? ¿La independencia prima como factor de identificación entre los editores independientes por encima de otras afinidades de carácter estético o ideológico? En fin, ¿los denominados editores independientes se identifican entre sí por su forma de concebir su oficio, su misión y su función o a partir de otros criterios que nada tiene que ver con ninguna de estas cosas?*

 

En principio creo que la existencia de un abanico amplio de propuestas editoriales es bueno para los lectores porque a la hora de seleccionar sus lecturas éstos tienen la posibilidad de escoger entre un gran número de alternativas. Sin embargo, al ver que hay tantas propuestas similares que están explotando los mismos filones me pregunto si en el mercado hay sitio para tantas editoriales que en algunos casos se diferencian muy poco unas de otras y si su existencia es eficiente para el sector en su conjunto.

 

La existencia de muchas propuestas editoriales similares entre las que no es posible identificar claramente el factor de diferenciación puede no sólo generar redundancias y una cierta saturación en el mercado, sino también impedir que el lector reconozca el sello al que pertenecen un título o una colección. Hay lectores para los que el sello actúa como señal de identificación, como fuente de respaldo o como ambas cosas a la vez. Si una editorial y sus competidoras están presentando propuestas que se diferencian muy poco entre sí, ambas están desperdiciando una oportunidad y siendo escasamente competitivas. En síntesis, confunde y perderás.

 

 

 

SATURACIÓN_ESTELAR

 

 

 

Debido a lo anterior considero que para la edición independiente la colaboración puede llegar a ser tan importante como la competencia. Si se toma como punto de partida una estrategia bien articulada, cuando distintas partes suman y consolidan los esfuerzos y recursos que tienen a su disposición pueden usarlos de una manera más óptima y eficiente. Hace unas semanas Aharon Quincoces se refirió justamente a este tema en la entrada “Algunas ideas sobre la consorciación de pequeñas editoriales” que publicó en su blog.

 

Quizás si hubiera vínculos de colaboración y de comunicación más estrechos entre editoriales similares o afines podrían evitarse episodios como el protagonizado por Errata Naturae y Gallo Nero, según reportó el pasado 16 de febrero el artículo “Dos Passos en falso con el tirón de la Gran Guerra”. Está claro que hay cierta información sensible que en algunos momentos es necesario proteger pero también es verdad que en ocasiones el coste de la incomunicación y del secretismo puede ser más alto que el de compartir la idea de llevar a cabo un plan determinado e incluso que el de una filtración.

 

Estoy convencido de que el fortalecimiento de la edición independiente necesariamente pasa por la acción colectiva. Entre las iniciativas que creo que podrían poner en marcha los editores independientes para contrarrestar sus debilidades y fortalecerse no sólo como actores individuales sino también como segmento se me ocurren las siguientes:

 

– apostar por el asociacionismo mediante la creación de agrupaciones de editores que tienen afinidades entre sí con el propósito de promover acciones conjuntas en distintos campos: Contexto, Edinar, Editores de ChileLlegir en Català, la Red de editoriales independientes colombianas (Reic) o La Ruta de la Independencia.

– crear bien sea dentro de las instancias gremiales o bien por fuera de ellas grupos de trabajo en torno a problemas y necesidades particulares con el objetivo de defender los intereses de los editores independientes de cara a otros actores del sector del libro, a las instancias públicas o a los nuevos players —una necesidad sobre la que Manuel Gil viene llamando la atención insistentemente desde hace tiempo—.

– considerar la posibilidad de hacer fusiones entre editoriales afines que al explotar filones diferentes y al dirigirse a nichos distintos pueden complementarse mutuamente con el propósito de gestionar ciertos procesos de una manera más eficiente y de desarrollar proyectos de mayor alcance que fortalezcan tanto su estructura como su posición en el mercado —por ejemplo, en el ámbito de la edición en catalán el 26 de junio de 2012 se anunció la fusión entre Angle y Cossetània que dio origen a 9 Grup Editorial—.

 

 

 

 

 

 

Una última consideración en relación con lo anterior: la puesta en marcha de nuevos proyectos editoriales no necesariamente pasa por la creación de nuevas estructuras. Montar una editorial no es la única vía —y a menudo no es la más eficiente— para desarrollar un proyecto de edición nuevo. Al fin y al cabo si se tiene en mente un nuevo proyecto en el campo de la edición siempre es posible explorar la posibilidad de que alguna editorial con la que se tenga algún tipo de afinidad apueste por él y lo acoja, aportando la experiencia, la experticia y los recursos que tiene a su disposición para hacer posible su desarrollo. Quizás el carácter marcadamente personalista de la edición independiente sea una dificultad para actuar en esta línea. En el ámbito de la edición independiente a menudo quien dice editorial X o Y dice el editor Fulano o Zutano —lo cual según como se mire puede ser una fortaleza y una debilidad a la vez—.

 

Cada vez que me entero de la creación de una nueva editorial independiente en España me hago dos preguntas: en primer lugar, ¿es necesaria esa nueva editorial?; y, luego, ¿es la creación de esta nueva editorial la opción más eficiente para poner en marcha un nuevo proyecto en el campo de la edición? Obviamente la respuesta a estas dos preguntas sólo puede obtenerse al cabo de un tiempo, una vez la propuesta de la editorial haya empezado a materializarse y cuando pueda hacerse un balance de la respuesta de los libreros, de los comentaristas y de los lectores frente a ésta. Afortunadamente mis respuestas a estas dos preguntas son bastante variadas según el caso de cada editorial que he visto aparecer durante los últimos años.

 

Antes de terminar quisiera llamar la atención sobre un detalle: quien examine con cuidado el apartado “h. editoriales (es)” de la sección de enlaces de [ el ojo fisgón ] que se encuentra en el extremo lateral derecho podrá constatar que algunas de las editoriales independientes que surgieron en España durante la última década o han desaparecido o llevan un buen tiempo sin publicar novedades —me pregunto si cerraron o si se encuentran temporalmente en cese de actividades—. Supongo que bajo las condiciones actuales el cierre de algunas editoriales independientes o las dificultades a las que se enfrentan muchas de las que sobreviven pueden tener que ver con la conjunción de varios factores: la contracción del consumo como consecuencia de la crisis económica, el aumento de las devoluciones, su descapitalización y la de muchas librerías, la quiebra de algunas distribuidoras, los recortes tanto de las subvenciones a la edición como de las compras de las bibliotecas públicas, la incipiente emergencia de lo digital, los cambios en los hábitos de consumo de contenidos, etc.

 

nota: desde hace un tiempo tengo la impresión de que por más que la proclamen como condición esencial de su existencia, convicción, compromiso o militancia, para ciertos editores a menudo la independencia no es más que una etiqueta o un eslogan claramente efectista. Es muy sugestivo el hecho de que en algunos de los discursos sobre la independencia que resultan más seductores y eficaces con frecuencia se haga un mayor énfasis en el status asociado a la etiqueta que en su contenido mismo. Dicho esto recomiendo leer los testimonios recogidos en el artículo “Esta burbuja no es tan grave; que hablamos de libros, no de hipotecas”, en el que Karina Sainz Borgo da cuenta de lo que se dijo en la primera sesión de las jornadas Protagonistas de la Cultura que organiza el espacio Ámbito Cultural de El Corte Inglés.