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Martes, julio 14, 2009 categorizado bajo editores colombianos, editores españoles, editores independientes, obiei

“al mal tiempo, bellos libros”, según el librero david roa

En la última edición de la revista Arcadia hay un interesante artículo del librero David Roa cuyo título habla por sí solo: “Al mal tiempo, bellos libros”. Así empieza David su artículo en el que se refiere al trabajo que están haciendo distintas editoriales independientes y exquisitas tanto en Colombia como en España:


‘Probablemente la mayoría de gente que compra libros no le da mucha importancia a la calidad del papel o a la diagramación; a veces incluso poco importa la editorial que publica el producto. Sin embargo, en la práctica, para cualquiera es grato poder leer un libro con espacios generosos entre las líneas, márgenes amplias, con una fuente delicada y clara y con un papel lo suficientemente grueso que impida que las letras al respaldo distraigan la lectura’.


Según David, entre las editoriales que están haciendo este tipo de libros en Colombia se destacan Tragaluz Editores, Domingo Atrasado, Eafit o La silueta.




Con respecto a los lectores a los que les gusta tener libros cuidadosamente editados, David continúa diciendo:


‘Del mismo modo, algunos lectores compulsivos están muy pendientes de estos cuidados, y no dudan en volver a comprar un título ya existente en su biblioteca si lo encuentran bellamente editado, o se arriesgan con una obra desconocida si la presentación del libro es impecable o la editorial que lo publica se ha ganado su confianza. Estos lectores son los que preguntan por las novedades de editoriales como Acantilado, Siruela, Valdemar o Galaxia Gutenberg’.


Luego David celebra el hecho de que desde hace un tiempo sea posible encontrar en Bogotá los títulos de algunas otras de las editoriales españolas cuyos libros se caracterizan por estar cuidadosamente editados:


‘Hoy en día los bibliófilos de Bogotá pueden encontrar libros de editoriales nuevas por estas latitudes, como la colección de cuentos Los ojos de Davidson, de H. G. Wells en la edición de Atalanta; El secreto del bosque viejo, de Dino Buzzati de la editorial Gadir, o Calcomanías, de Oliverio Girondo de la editorial Renacimiento. También la excelente presentación de Lo infraordinario, de Georges Perec, o El vacío perfecto, de Stanislaw Lem de Impedimenta, que junto a otras siete editoriales hace parte del proyecto Contexto, ganadores del Premio Nacional a la mejor Labor Editorial Cultural 2008, concedido por el Ministerio de Cultura de España. Algunas de estas, como Libros del Asteroide, Barataria, Global Rhythm y Sexto piso, ya se pueden conseguir en Colombia’.


Como siempre, el precio es un tema crítico a la hora de hablar de libros importados:


‘Los precios de muchas de estas editoriales son apenas más altos que el promedio en España pero, lastimosamente, a Colombia llegan mucho más costosos’.


David cierra su artículo con un tono optimista y entusiasta:


‘Agrega además que la Crisis, con mayúscula, se lleva bien con la Literatura, con mayúscula, y que sin duda ellos sobrevivirán a ella, aunque no tan seguramente a sus exigentes horarios de trabajo, su desorden alimenticio y sus pocas horas de sueño. Al parecer, editores como los del Proyecto Contexto o Editorial Media Vaca y los proveedores y libreros que trabajan con ellos, coinciden por ahora en desestimar la crisis. Para unos, como Rangel, la crisis es una característica natural del sector editorial, mientras que para otros la crisis es su momento ideal. Sería bueno pensar que es más lo segundo que lo primero, y que la proliferación de nuevas editoriales exquisitas e independientes en las mesas de novedades de las librerías es un síntoma de una buena época para el mundo de la edición. Una época en la que los editores son verdaderos editores’.


Habrá que ver de qué manera las ventas de estos libros se ven afectadas en países como Colombia, donde según tengo entendido los efectos de la crisis hasta ahora empiezan a sentirse.


En el artículo salta a la vista que su autor es un lector atento y un librero con oficio —quienes hayan visto a David en acción saben de qué estoy hablando—.

observatorio iberoamericano de la edición independiente (obiei)

El Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) es una iniciativa que surge con el propósito de abrir un espacio de reflexión en torno a la edición independiente en Iberoamérica a través de las siguientes acciones:


1. realización de un estudio sobre el estado actual de la edición independiente en Iberoamérica.


2. seguimiento a la evolución de la edición independiente en Iberoamérica.


3. identificación de los retos que se le plantean a la edición independiente en Iberoamérica tanto en este momento como en el mediano y en el largo plazo.


4. exploración de posibles formas de enfrentar dichos retos.


5. presentación de los resultados del estudio sobre el estado actual de la edición independiente en Iberoamérica en la 22ª Feria Internacional del Libro de Bogotá.


6. realización de entrevistas a editores independientes colombianos durante la 22ª Feria Internacional del Libro de Bogotá.


7. divulgación del estudio y de las entrevistas a través de la red del OBIEI.


Para alcanzar su objetivo el OBIEI indagará en la experiencia de distintas iniciativas de carácter tanto nacional como transnacional que se han desarrollado alrededor de la edición independiente en distintos países. Entre estas iniciativas se encuentran las siguientes:


- Alliance des éditeurs indépendants (AEI)


- Red Internacional de Editores y Proyectos Alternativos (RIEPA)


- Alianza de editores mexicanos independientes (AEMI)


- Alianza peruana de editores (ALPE)


- Editores Independientes de la Argentina (EDINAR)


- Editores de Chile


- Red de editores independientes de Colombia (REIC)


- Liga Brasileira de Editoras (LIBRE)


- Bibliodiversidad


- Contexto


- Red de editoriales independientes (REI)






La primera fase del OBIEI se desarrollará gracias al apoyo del Ministerio de Cultura de Colombia y en ella se pretende involucrar a organizaciones como la Cámara Colombiana del Libro, la Red de editores independientes de Colombia (REIC), el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC), el Banco de la República y la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá.







El equipo de trabajo del OBIEI está conformado por Margarita Valencia, Pablo Odell y Martín Gómez.


***


En este momento estamos montando la plataforma de difusión de contenidos del OBIEI. Ya les iremos dando más detalles sobre éste y otros temas relacionados con el desarrollo del proyecto.


Dos cosas antes de terminar:


1. Quien quiera enviar algún comentario o aporte al OBIEI puede contactarnos escribiendo a las siguientes direcciones:


margarita.valencia[arroba]obiei.org

pablo.odell[arroba]obiei.org

martin.gomez[arroba]obiei.org


2. Agradecemos su colaboración en la difusión de esta información.

Miércoles, junio 10, 2009 categorizado bajo edición, editores, editores colombianos, editores independientes

entrevista a pilar gutiérrez llano, editora de tragaluz editores / “disfrutamos haciendo libros bonitos”



Tragaluz editores surgió en Medellín como una respuesta no sólo al deseo de Pilar Gutiérrez Llano y Juan Carlos Restrepo de hacer realidad su sueño de montar una editorial, sino también a la necesidad que éstos detectaron de abrir un nuevo espacio de publicación en su ciudad. Como muchas de las pequeñas editoriales independientes colombianas, para garantizar su viabilidad Tragaluz ha desarrollado una línea de prestación de servicios editoriales orientada a instituciones públicas y a empresas privadas pero realmente lo que más ha contribuido a dar a conocer su trabajo es su colección de poemas ilustrados.

Aunque el cuidado con el que se trata cada uno de los detalles de sus libros implica un aumento de los costes de producción de éstos, Tragaluz hace todo lo posible por manejar precios razonables para el mercado con el propósito de garantizar que sus títulos sean accesibles para los lectores. La premisa de Tragaluz es producir libros bien hechos y bonitos que estén al alcance de la gente y que circulen de mano en mano.

Martín Gómez: ¿Cuándo y por iniciativa de quién surge la idea de crear Tragaluz editores?




Pilar Gutiérrez Llano: La editorial surgió en 2005 por iniciativa de Juan Carlos Restrepo —mi marido y editor de Tragaluz en este momento— y mía. A Juan Carlos lo habían echado de su trabajo como editor de la Universidad Eafit y en ese momento yo terminaba una biografía, por lo cual ése era el momento perfecto para darle vida a nuestro sueño de siempre de montar una editorial. Lo hicimos en contra de mucha gente que nos decía que cómo se nos ocurría, que se trataba de un proyecto muy romántico y que la cosa no iba a dar resultado. Sin embargo, cuando tomamos la decisión todo pasó muy rápido a pesar de que era algo en lo que veníamos pensando desde hacía mucho tiempo porque era un sueño de los dos. Yo ya había montado algo en este campo que era como un híbrido entre agencia de publicidad y editorial. Juan Carlos venía trabajando como editor desde hacía muchísimos años, era profesor de diseño y además ambos escribimos.

Entre los dos reuníamos las disciplinas necesarias para montar este tipo de empresa, así que totalmente soñadores nos sentamos en la mesa del comedor de la casa y dijimos ‘pongámosle un nombre a este proyecto’ y como en ese momento el panorama estaba un poco oscuro porque Juan Carlos estaba sin trabajo dijimos ‘no, necesitamos algo con luz, como una ventana’. Cogimos el diccionario y buscamos sinónimos y encontramos “tragaluz”. Nos pareció que “tragaluz” era un lindo nombre y dijimos ‘listo’.

M.G.: ¿Cuáles son las motivaciones que condujeron a la creación de Tragaluz editores?


P.G.Ll.: La coyuntura tuvo mucho que ver pero como te digo este proyecto era la respuesta a muchas cosas. Primero, los dos escribimos y desde hacia mucho tiempo veíamos la necesidad de abrir un nuevo espacio de publicación en Medellín porque en la ciudad no había ninguna editorial a la que un escritor nuevo pudiera llegar con su proyecto. Obviamente si era un gran escritor estaba Colina o daba el salto hacia Bogotá pero como esa editorial que soñábamos ver en la ciudad no existía, dijimos ‘bueno, no la vemos y no vamos a esperar a verla sino que vamos a crearla nosotros’.

M.G.: ¿Cuáles son las líneas de trabajo de Tragaluz editores y cómo se definieron éstas?


P.G.Ll.: En realidad Tragaluz tiene dos líneas: en primer lugar, la de servicios editoriales a instituciones, universidades y empresas privadas que nos llaman y nos dicen ‘necesitamos redactar un texto con tales y tales características’; y, en segundo lugar, Tragaluz como sello editorial. En este momento tenemos una línea de poesía que es la que nos ha dado a conocer. Actualmente vamos en el quinto libro y la idea es reunir en ella títulos de quince poetas representativos de Colombia. Empezamos con cinco ya reconocidos, vamos a seguir con cinco un poco más jóvenes y los cinco últimos serán autores muertos.

Tenemos otra colección llamada “Cuaderno de notas” que empezó con un libro de Débora Arango. Hay también una colección independiente que empezamos con el libro Aunque no te siga, de Carlos Vásquez. Con esta colección se abren las puertas para que un escritor traiga un trabajo y si nosotros consideramos que es bueno le cumplimos su deseo de publicar el libro que siempre ha imaginado.

Finalmente, con el libro Nosotros, vosotros, ellos, de Félix Ángel, empezamos una colección de libros de gran formato.

M.G.: ¿En “Cuaderno de notas” vendrán más títulos después del de Débora Arango?


P.G.Ll.: Vienen más. El segundo libro será de Gregorio Cuartas, que es un pintor —casualmente también antioqueño, como Débora Arango— que vive en París desde hace muchísimo años.


M.G.: ¿Los otros diez títulos de la colección de poesía ya están definidos?


P.G.Ll.: No están definidos del todo porque la selección de autores y obras es un proceso delicado. Sacar un libro requiere hacer una evaluación previa, discutir una propuesta y volver a leer los textos. Se trata de una decisión que no se toma rápidamente y por eso no me lanzo a decirte cuáles son los cinco próximos títulos aunque ya tengamos una lista muy definida.

M.G.: Estos libros de poesía son antologías de sus autores. ¿Cómo es el proceso de selección de los poemas que se incluyen en ellos?


P.G.Ll.: En la medida de lo posible nos leemos la obra completa de los autores. Conseguimos los libros, los leemos y hacemos previamente una selección. Después recurrimos a un grupo de personas —entre las que se encuentra Jaime Jaramillo, que ha sido muy importante para nosotros— que nos ayudan y nos acompañan en esta labor y discutimos esta propuesta con ellos. Es un pequeño consejo editorial al que no le estamos dando la libertad de cambiarnos las cosas pero sí de opinar y de orientarnos, así que en caso de que veamos que sus opiniones son válidas y buenas las aceptamos. Se trata de un trabajo en equipo que nos gusta mucho.

Luego nos sentamos con el autor y le preguntamos qué más quiere incluir. Casi siempre la selección de los libros termina siendo una mezcla entre la que hizo Tragaluz inicialmente y lo que propone el autor.

M.G.: ¿En qué consiste el trabajo que se hace con los ilustradores?

P.G.Ll.: Esa parte es importantísima. Hacemos toda la selección y decimos ‘éstos son los textos de la antología’. Como Juan Carlos además es ilustrador, nos metemos los dos y pensamos en aquellos ilustradores que nos imaginamos que podrían funcionar con el tipo de poesía de cada autor. Tenemos una base de datos pequeña con ilustradores muy buenos y decimos ‘para este libro nos sirven éste, éste y éste’. Luego vamos adonde el autor y le decimos ‘tenemos estos tres ilustradores y éstos son los rasgos de cada uno. ¿Vos cuál preferís?’ Algunas veces nos dicen ‘escojan ustedes, tienen toda la libertad’ y otras veces nos dicen ‘yo quiero trabajar con éste que es buenísimo’.

Entonces es un trabajo en conjunto y la parte del ilustrador es muy importante porque él también tiene que tener un espíritu poético y debe conectar con el carácter del autor y de su obra. Es un trabajo en grupo en el que se le da mucha importancia a la tirita que trae el libro, al color de la cubierta y a todo lo demás porque todos los elementos tienen una estrecha relación entre sí.

Esta colección empezó cuando Tragaluz llevaba un año. Todavía no habíamos sacado nada con el sello y sólo estábamos prestando servicios editoriales. Había sido un buen año y dijimos ‘vamos a darnos un lujo. Vamos a sacar un libro de los que queremos hacer y vamos a regalarlo’. Editamos Tres poemas ilustrados, de Jaime Jaramillo —que para nosotros ha sido como un papá—, y sacamos doscientos ejemplares. Era un regalo para toda la gente que nos había apoyado: las empresas y todos los que estaban metidos con nosotros. Queríamos decir ‘Tragaluz empezó, llevaba un año prestando servicios editoriales pero Tragaluz también es esto’.

Resulta que nos fue súper bien con ese libro y la respuesta fue 100 % positiva. La gente empezó a pedirlo y en ese momento arrancamos a hacer la colección. A este libro nosotros le debemos muchísimo, es una belleza. Con Tres poemas ilustrados nos ganamos el premio Lápiz de acero.

M.G.: ¿Cómo es el proceso de selección de los autores?

P.G.Ll.: De esta primera parte dijimos ‘vamos a escoger cinco poetas representativos, cada uno con una voz distinta’. Eso es lo que hace que nosotros lo escojamos. Dijimos ‘poesía pura y romántica de principios de siglo, Meira Delmar; prosa poética, Jaime Jaramillo’. Cada uno tiene sus características. Puedes encontrar cinco voces de la poesía colombiana del siglo XX muy distintas entre sí.

M.G.: Dentro de las líneas de trabajo que desarrolla Tragaluz, ¿cuál es el tipo de proyectos que más entusiasmo les produce desarrollar?

P.G.Ll.: Todo el trabajo editorial porque nos encanta. Pero esta línea literaria dentro de la cual la competencia es súper reñida es lo que más nos seduce y hacia donde se dirige Tragaluz. Cada una de estas cosas es el resultado de un trabajo muy rico que nosotros nos gozamos hasta el final. Nos fijamos en todos los detalles y los tratamos todos con mucho cuidado.

M.G.: ¿Hay algún libro en particular cuya publicación les haya producido más satisfacción que los demás?

P.G.Ll.: Yo creo que de todos al que le tenemos un mayor afecto es Tres poemas ilustrados, de Jaime Jaramillo, que nos ha traído una satisfacción enorme porque con ese libro dijimos ‘vamos a hacer lo que queremos y vamos a regalarlo’. Con ese libro no había pretensiones. Había un sueño plasmado: ‘queremos hacer libros bonitos’. A este libro de Jaime le tenemos un cariño especial pero yo los veo y todos tienen detrás historias muy buenas y muy intensas.

Y es cierto que lo digital está invadiendo el mundo pero yo veo que lo digital nunca podrá reemplazar un libro de éstos, ¿no? Le apostamos al papel sin dejar de ser conscientes de que el mundo digital cada vez se abre más camino. Y Tragaluz también va a estar en el mundo digital.

Además, siempre conocemos a los autores. A Giovanni Quesseps no pudimos conocerlo porque se enfermó durante el proceso de selección de textos y cada vez que yo quería ir a visitarlo me decía ‘Pilar, no vengas que estoy muy enfermo’ y a mí me daba como pena. Pero hablamos muchísimo por teléfono. Con Meira Delmar viajamos hasta Barranquilla y con Juan Gustavo Cobo Borda estuvimos en su casa en Bogotá. Con Eduardo Escobar también estuvimos en su casa. Como verás, disfrutamos muchísimo el trabajo que estamos haciendo.

M.G.: ¿Cree usted que Tragaluz editores está llenando un hueco que han dejado en el mercado tanto los grandes grupos como las editoriales independientes que ya están posicionadas?

P.G.Ll.: Sí, pero todavía nos falta mucho para llenar el huequito porque cuando nosotros empezamos con Tres poemas ilustrados, de Jaime Jaramillo, escogimos escritores ya reconocidos y eso quería decir que le estábamos dando espacio a quien ya lo tenía. Yo creo que en realidad vamos a hablar de ese nuevo espacio con el que los escritores y los artistas sueñan cuando saquemos una nueva colección, que será la de cuento y que empieza próximamente.

Vamos a empezar con un gran cuentista colombiano y detrás de él vendrán muchas voces jóvenes. Se trata de Eduardo Escobar, que aunque no es muy conocido como cuentista para mí es de lo más grande que tiene Colombia en el género del cuento.

M.G.: ¿En qué consiste la estrategia tanto editorial como comercial de Tragaluz editores para alcanzar y conservar una posición propia en el mercado?

P.G.Ll.: La estrategia nuestra consiste en conservar el romanticismo que nos ha hecho diferentes porque gracias a él hemos podido crear un público de seguidores de nuestro trabajo. La estrategia de Tragaluz es hacer lo que tenemos la certeza de que nadie más hace debido a su grado de dificultad. Tragaluz parte del texto y luego lo funde con la forma. Nos gusta que la gente vea nuestros títulos y diga ‘qué libro tan bonito, yo quiero leerlo y tenerlo’. Tenemos la seguridad de que esto permanecerá en el tiempo porque queremos que nuestros libros circulen de mano en mano.



M.G.: ¿El proceso de producción es tan artesanal como parece?

P.G.Ll.: Ahí hay una mezcla muy interesante. La parte interior es un proceso totalmente industrial hecho en litografía. Y las cubiertas sí se hacen mediante un proceso totalmente artesanal. La tela se importa porque en Colombia todavía no hay telas especiales para encuadernación. Para el encuadernador con el que trabajamos, que se llama Carlos Quijano y tienen un concepto muy claro que funciona bastante bien, es muy bueno disponer de este tipo de telas para hacer las cubiertas. Se trata de un proceso manual muy delicado porque estos libritos requieren que las cosas queden perfectas.

M.G.: ¿Los costes se suben mucho por tener todos estos cuidados?

P.G.Ll.: Sí se suben mucho pero no tanto por el material ni por la mano de obra sino por el tiempo que implica debido a que el proceso de producción es más demorado. Para nosotros este método de trabajo requiere estar yendo a la litografía con frecuencia. En otras editoriales mandan a impresión cinco libros al mismo tiempo y aunque nosotros también desarrollamos proyectos de manera simultánea, la producción de un libro de éstos cuando estamos en pleno proceso nos ocupa casi la totalidad de nuestro tiempo. Sí hay un incremento en los costos pero no es tan grande como la gente se imagina.

Sí queremos conservar precios normales. Nos encanta que la gente nos diga ‘queremos que nos den toda la colección’ y esa decisión la toman porque saben que manejamos precios normales y que esta colección no se va a repetir en cantidades alarmantes porque son libros que no se pueden producir en tirajes muy grandes. Nuestros tirajes son de alrededor de quinientos ejemplares. Y algunos títulos ya han tenido reimpresiones.

Somos muy conscientes de los precios y como somos amantes de los libros nos da mucha rabia enamorarnos de uno y que nos digan ‘no, vale 180.000 pesos’. Queremos que los libros estén al alcance de la gente y con los precios que manejamos la respuesta ha sido positiva.



M.G.: ¿Cuál sería su balance de la experiencia de la editorial hasta ahora?

P.G.Ll.: No podría ser mejor. Todos los que al principio estaban en contra de nosotros porque este proyecto no era negocio en este momento forman parte de la junta directiva de Tragaluz, son los más enamorados de la editorial y cada vez que les planteamos una idea bien loca nos dicen ‘sí, sigan por ahí’. Confían en que lo que hace falta es arriesgarse.

M.G.: ¿Podría adelantarnos algo con respecto a los libros y a otras publicaciones que está preparando en este momento Tragaluz editores?

P.G.Ll.: La colección de cuento empieza con Eduardo Escobar y con algo muy especial, que es la primera voz de escritores jóvenes y poco conocidos. Se trata de Rodrigo Mora, un gran escritor de cuarenta años. No hemos trabajado escritores más jóvenes de cuarenta años porque la literatura requiere maduración del proceso y oficio. Creemos que lo importante no es el libro que escribiste a los treinta sino los que venís escribiendo desde entonces.

M.G.: ¿Cómo percibe usted el estado actual del segmento de la edición independiente en Colombia?

P.G.Ll.: El momento es especial porque acaba de empezar la Red de Editores Independientes de Colombia (REIC). Tenemos precisamente la intención de unirnos todos como independientes para lograr ser más visibles y tener más presencia. Apenas se está empezando el trabajo. En todo caso yo creo que allí va a haber una depuración. En la asociación de todas estas editoriales independientes van a quedar finalmente las que son, aquellas que en ramas muy distintas tienen una oferta que vale la pena: hay literatura infantil, textos académicos o poesía. Yo creo que van a quedar muy pocas editoriales porque hay muchas que no tienen un ritmo de publicación ni la organización que requiere la edición. Porque una editorial es un trabajo en grupo y cuando las cosas se hacen a título unipersonal todo resulta un poco sospechoso.

Veo también proyectos de gente todavía muy joven que pienso que tienden a morir porque éste es un trabajo muy complejo que requiere madurez incluso en la gente que lo maneja. En fin, yo veo un ambiente bastante interesante. Las editoriales independientes en Colombia todavía somos débiles porque estamos al lado de unos gigantes que pican muy duro. Pero lentamente se está haciendo una labor y yo creo que eso ya empieza a notarse.

Transcripción: Margarita María Pérez Barón

entrevista a gustavo garcía arenas, editor de icono editorial / “hoy en colombia es difícil encontrar autores para hacer libros de actualidad”

Tras desarrollar una larga trayectoria en algunos grandes grupos editoriales, hace poco más de cuatro años el editor colombiano Gustavo Mauricio García Arenas decidió abrir Icono editorial con el propósito de publicar libros de actualidad. Debido a algunas de las dificultades con las que se ha encontrado al montar su propia editorial independiente en Colombia, durante este tiempo García ha tenido que replantear su plan de trabajo aunque el espíritu y el objetivo de su proyecto se conservan intactos.


Martín Gómez: ¿Cuándo y por iniciativa de quién surge la idea de crear Icono editorial?


Gustavo Mauricio García Arenas: Antes de abrir mi propia editorial yo trabajé con Círculo de Lectores, con el Grupo Santillana y con otras editoriales grandes. ¿Y por qué me salgo yo de estar manejando Aguilar en Santillana? Por dos motivos principales: en primer lugar, porque ellos empezaron a interesarse, para mi gusto más de la cuenta, en libros de autoayuda y a mí eso no me interesaba. Yo hice libros de autoayuda en una época pero ya no me interesaba seguir haciéndolos al menos que fuera para mí mismo y no para otro; y, en segundo lugar, porque el Grupo Santillana empezó a meterse mucho en Colombia. Mucho. Inicialmente sólo hacía textos escolares y después entró en el segmento de los libros de interés general a través de Alfaguara, Aguilar, Taurus y Altea. Después el Grupo Prisa compró Caracol Radio y empezó a tener intereses políticos y a cuidarse de lo que estaba publicando —es decir, de lo que se podía publicar o no— en Colombia. Y ahí empezó a no interesarme porque Aguilar era un sello de actualidad. Con ese compromiso de actualidad entré yo a hacer los libros y luego me tocó empezar a considerar otro tipo de intereses que no me gustaba tener en cuenta. Ahí yo dije ‘bueno, esto ya se está poniendo como aburrido’.

Cuando yo arranqué con Aguilar el sello estaba en cero. La imagen de Aguilar era la de los clásicos de literatura de hace años, esos libros de pasta en cuero. Pero el reto era volverlo más como El País – Aguilar y Colombia fue el país de ensayo. En Santillana dijeron ‘empecemos con Colombia a ver qué pasa’. Yo venía de Intermedio editores, que se había caracterizado un poco por hacer libros de actualidad. A mí me llamaron de Santillana, yo me fui para allá y estaba muy contento haciendo los libros que hacía hasta cuando la línea editorial empezó a dar ese giro hacia la autoayuda y comenzaron a entrar intereses políticos en juego. Yo dije, ‘bueno, ¿y qué voy a hacer?’ Yo también hago fotografía, así que una opción era retomarla o ponerme a escribir. La sensación que tenía era que si en cuestión de tres años yo ya había podido montar Aguilar de cero y posicionarla también podía montar una editorial sólo, ¿no?

Yo me lancé a montar mi propia editorial pero empecé a encontrarme con la cruda realidad. Cuando trabajas en una organización como Santillana está claro que la gente no es simpática contigo solamente porque eres tú sino porque hay un gran grupo detrás. Y te das cuenta de eso cuando empiezas a estrellarte con varias cosas.

M.G.: Entonces digamos que las motivaciones de crear la editorial están relacionadas con una experiencia muy positiva que termina produciendo una especie de desencanto…


G.M.G.A.: Mi idea inicial, y que en el fondo sigue siendo la misma aunque la realidad haya sido distinta, fue realmente seguir haciendo el tipo de libros que yo estaba haciendo en Aguilar. Estaba montando una colección de libros Aguilar “x” y estaba muy contento con ella. Yo dije ‘bueno aquí quieren empezar a meter autoayuda y otros temas, así que yo voy a seguir haciendo mi Aguilar con mi empresa’. Y salí pero ahí fue el primer choque con la realidad. A autores que querían decirlo todo yo les decía ‘vengan que estoy montando este nuevo proyecto y podemos hacer cosas interesantes’ pero resulta que todo el mundo se quedaba callado, mudo, nadie decía nada. Su interés era no sólo decir ciertas cosas, sino también con quién las decían.

M.G.: ¿Sólo querían publicar con los grandes?


G.M.G.A: Exactamente. Yo suponía que si un editor se sale a montar una editorial independiente y a abrir las puertas para que se publiquen ciertas cosas, va a encontrar gente con quien trabajar. Y resulta que no. Uno lanza propuestas y los posibles autores le dicen cosas como ‘es que estoy en conversaciones con no sé quién’ o ‘es que tengo un libro y voy a escribirlo para tal’. Todos los supuestos autores independientes también están casados con las grandes editoriales. Por eso mismo fue que surgió el tema de la colección de frases: El mundo según…, Tanta tinta tonta, etc. Yo decía ‘tengo que salir de Santillana y montar la editorial apenas salga porque no puedo perder el contacto con el medio’. Sobre todo porque en ese momento el medio estaba de amigo mío. En la medida que yo estaba en un cargo importante dentro de un gran grupo todos eran amigos. Tenía que aprovechar estos contactos para abrir las puertas a Icono y tal cual fue.

Apenas salí de Santillana monté la editorial en veinte días y empecé a llamar a los autores que me decían ‘no es que estoy muy comprometido’, ‘ando muy ocupado’ o ‘necesito que me mantenga un año escribiendo un libro’. ¿Y cómo? Además, también empieza uno a estrellarse con el hecho de que los grupos cada vez están más cerrados. Por ejemplo, El Tiempo no deja publicar a sus periodistas si no es con su editorial que es Intermedio. Ahora el panorama es así: Planeta, Intermedio y Círculo de Lectores. Bajo estas circunstancias queda cerrada la posibilidad de trabajar con los periodistas de El Tiempo.

Luego se puede intentar ir a El Espectador. A raíz de que el Grupo Prisa no pudo comprar El Tiempo, ahora está muchísimo más cerca de El Espectador y está haciendo convenios con Santillana. Los libros de los periodistas de El Espectador los publican Aguilar o Alfaguara. A quien intente meter la mano le dicen ‘quieto, que aquí esto también está vendido’. Pensando siempre en libros de actualidad que era la línea que a mí me interesaba seguir manejando, la única opción era Semana que estaba mucho más abierta. Yo había hecho contactos con ellos estando en Aguilar pero Planeta también, de manera que ambos publicaban libros con Semana.

Ese trabajo en conjunto lo empecé yo y por desgracia para mí ha quedado muy bien articulado. Yo incluso hice el contacto con Gatopardo y el primer libro de crónicas de ellos se hizo con Aguilar aunque ya el segundo lo sacó Random House. Ese contacto sí se perdió. Pero como Gatopardo se disolvió un poco acá en Colombia y se fue a México, el manejo que se le puede dar aquí es muy difícil porque las decisiones se toman allí. Eso también ha hecho más difícil la forma de conseguir autores porque éstos están muy comprometidos. Y ahora que los medios pertenecen a un solo grupo: Planeta, El Tiempo, ADN, Cambio… Los otros son la revista Semana, que está muy casada con Aguilar, y El Espectador que lo está con Santillana.

Quedan muy poquitos periodistas disponibles. Sólo los de televisión. Y de hecho lo único que he podido sacar de actualidad fue el libro sobre el jefe paramilitar “Rasguño”, que además significó para Icono una venta importantísima y radicalmente distinta de todas las demás. Se disparó. Hemos vendido 6000 ejemplares y ese éxito ya está muy lejano, así que toca sacar otro. El autor de ese libro, que es un periodista de RCN, me proponía hace poco que viéramos qué otros proyectos se podían hacer. RCN ya se metió en RCN Cine y parece que también están interesados en montar una editorial. Se está dando el mismo proceso que en los otros medios y seguramente no demorará en darse también en Caracol Televisión.

¿Qué le queda a uno ante este panorama? Está el diario El Espacio, que no me interesa. Y no hay más periódicos.

M.G.: Pero a nivel de prensa regional está la red de Colprensa, que también es importante…


G.M.G.A.: Aunque a nivel regional sí lo son, ellos en Bogotá no son fuertes. Cuando tú analizas las estadísticas de la venta de libros, el 70 % se hacen en Bogotá. Tú puedes contratar al mejor periodista de Barranquilla y aquí no lo conoce nadie al menos que se haya hecho acá. Y uno dice ‘en Barranquilla lo van a comprar un montón’ y allá no lo compran. Eso no se da.

M.G.: ¿Cuáles son las líneas de trabajo de Icono editorial y cómo se definieron éstas?

G.M.G.A.: Las líneas de trabajo han ido surgiendo más por supervivencia que por cualquier otra cosa. Inicialmente queríamos hacer libros pero en vista de que la cosa cada vez se complica más uno se pregunta cómo hacer para lograr que la editorial se mantenga y que sea económicamente viable. En algún momento tuvimos que decir ‘bueno, metámonos a hacer revistas’. Y vuelve y juega: me metí a hacer una revista, nos la inventamos con un amigo, le hicimos la propuesta a productos Roche y les pareció buenísima. Empezamos a hacer la revista, hicimos cinco números y al sexto se atravesó otro animal grande, que es Legis, y les dijo ‘nosotros les hacemos ese trabajo a costo de impresión’.

Como ellos también son impresores, con tener esa cuenta ya tienen una ganancia. Y lo demás es decirle al editor que tienen trabajando ahí que haga una revista más y que no se queje porque si no se queda sin puesto. Claro, no van a cobrar lo que nosotros estábamos cobrando porque les pagábamos a los autores y al editor. No, éstos simplemente le ponen más trabajo al empleado que ya tienen y se ganan la cuenta de impresión. De hecho supe que a Roche no le había gustado mucho el trabajo pero Legis dice ‘se lo hacemos como quieran, se lo repetimos hasta que queden satisfechos’. Y listo.

Había entonces una línea de revistas. Estaban los libros de venta de librerías, los libros corporativos, la revista de Roche y otra que se llama Shopping Pleasure —para el centro comercial Santafé—. Éste era un proyecto triangulado porque la revista la tenía D`Vinni por el negocio de la impresión. D`Vinni habló con los del centro comercial Santafé, les dijo que les hacían una revista, les vendieron la idea y el centro comercial dijo que sí. Pero como los de D`Vinni no son editores me llamaron a mí como editor porque alguien de allí había trabajado conmigo en Carvajal y me dijeron que en cuestión de quince días teníamos que tener el machote de la revista. Armamos la revista, la presentamos, aceptaron el proyecto y arrancamos a hacer algo muy distinto de lo que hacíamos para Roche, que me pagaba a mí directamente.

Ahora por cosas del destino Publicaciones Semana compró parte de D`Vinni —que es una imprenta muy grande que hace la mayoría de las agendas que hay y que también se metió a hacer cuadernos para hacerle competencia a Norma—. Publicaciones Semana compró cerca del 30 % de D`Vinni, que ahora es el impresor de sus revistas y, obviamente, ahora ellos van a empezar a hacer directamente Shopping Pleasure. La competencia es muy difícil porque cuando uno está chiquito nadie le pone atención porque no hace nada que pellizque el mercado. Y cuando está logrando crecer y pellizcar el mercado, lo muerden. Cuando uno sigue chiquito no lo muerden porque le está yendo mal. Si le empieza a ir bien se vuelve interesante para los demás, que empiezan a echarle el ojo porque les está quitando mercado.

M.G.: Esta necesidad de supervivencia lo ha llevado a hacer cosas distintas de las que había previsto inicialmente. ¿Qué tipos de cosas ha hecho Icono en este sentido?

G.M.G.A.: La primera fue empezar a hacer revistas, que es algo que no me había planteado al principio. Cada cambio cuesta un año de trabajo. Salgo y voy a montar una editorial de libros de no ficción, de temas de actualidad —es decir, algo tipo Aguilar pero bajo el sello de Icono—. Primer golpe: no hay autores. Sin embargo, hay que montar la editorial rápido porque si no se pasa el cuarto de hora. Luego empiezo a sacar libros de frases, que era lo que tenía a mano inmediatamente. Tanta tinta tonta tuvo mucho éxito y después se volvió una colección de distintas cosas: El tango en sus propias palabras o El mundo según ‘tal’. Y me parece interesante. Pero inicialmente lo que me ha interesado desde el comienzo hasta ahora es publicar libros de no ficción, de actualidad. El problema sigue siendo el mismo: ¿dónde están los autores? Hay proyectos pero son lentos, demorados y costosos. En algunos casos hay que pagar cantidades de dinero grandes por concepto de anticipos.

M.G.: ¿Normalmente usted encarga los libros o son los autores quienes llegan a ofrecérselos?

G.M.G.A.: De momento yo los encargo.

M.G.: ¿Cómo define el tema y el enfoque de los libros que encarga?

G.M.G.A.: Por temas de actualidad que puedan ser polémicos. Empiezo a pensar en el tema y en el autor. Eso siempre lo he hecho en todas las editoriales.

M.G.: ¿Cuál es el tipo de temas que hasta el momento ha tocado el catálogo de Icono y cuáles cree que pueden ser filones interesantes?

G.M.G.A.: Los que en principio pueden estar vetados por otras editoriales. Eso es lo único que me está quedando y ahí puede haber un filón interesante. El problema seguirá siendo el de los autores porque a mí se me puede ocurrir un tema que buenísimo, ¿pero quién escribe el libro? Empiezo a buscar un periodista bueno pero cuando lo encuentro y voy a llamarlo resulta que trabaja en El Tiempo o en El Espectador y, por lo tanto, está con las manos atadas.

M.G.: ¿Esto pasa sólo con los periodistas o los columnistas, de cuyas opiniones no se responsabilizan los periódicos, también tienen esta atadura?

G.M.G.A.: Si les pagan por el artículo quedan atados y no pueden reproducir sus columnas en otros medios, por lo cual muchos columnistas escriben ad honorem. Esta dinámica genera un matrimonio con el medio. Los columnistas también me interesan pero lo que pasa con muchos de ellos es que como trabajan en ONGs y fundaciones andan metidos a fondo en eso y tienen muchas cosas que hacer. Si uno le propone un libro a un periodista o a un columnista y tiene que pagarle el tiempo que va a gastarse haciéndolo, la situación se vuelve inmanejable porque ningún libro se vende por adelantado. Es necesario que coincidan varios intereses: que ese posible autor tenga un trabajo fijo en la organización donde está, que el libro sea casi un resultado natural de lo que está haciendo allí y que le interese publicar ese material.

M.G.: ¿Cree usted que Icono editorial está llenando un hueco que han dejado en el mercado tanto los grandes grupos como las editoriales independientes que ya están posicionadas?

G.M.G.A.: Hay un pequeño vacío que yo esperaba llenar. Mi idea inicial era sacar libros que yo pensaba que en principio no eran publicables por las grandes editoriales y que sí lo fueran en una editorial seria y buena. Hay editoriales que a veces publican ese tipo de libros por puro morbo y amarillismo, muy mal editados, con unas carátulas horribles y que cuando uno empieza a leerlos dan vergüenza de lo mal escritos que están porque detrás suyo no hay profesionales sino un simple espíritu mercantilista. Son unos libros horribles que parecen hechos con los pies.

M.G.: La idea entonces consiste en hacer libros bien hechos e interesantes, de aquellos que no caben en el catálogo de los sellos de los grandes grupos y que éstos no se atreven a publicar.

G.M.G.A.: Eso era la idea pero resulta que a veces uno se lleva sorpresas porque grupos que uno piensa que no publicarían ciertos libros al final sí que lo hacen. Y por otro lado los autores están muy casados con las grandes editoriales. Uno piensa que un tipo como Alfredo Molano seguramente va a querer publicar con una editorial independiente y uno habla con él y resulta que finalmente lo que quiere es plata. Su pregunta es: ‘¿cuánto me va a pagar?’ Incluso cuando se trata de libros que a él no se le habían ocurrido. Y lo digo por un caso concreto en el que le dije ‘saquemos este libro súper interesante de sus columnas’ y él dijo ‘perfecto, súper bien’ y se demoró meses en escribirlo hasta que me dijo ‘no, ¿sabes qué? Hay una puja de tanto y tanto por el libro que tú me habías dicho. ¿Tú cuánto me ofreces?’ Y yo tuve que decirle que no le hacía ninguna oferta porque si la puja era entre Norma y Random House no tenía nada que proponerle. Lo único que me hubiera encantado decirle es que lo mejor habría sido que cuando le hice la propuesta inicial me hubiera dicho que no desde el principio porque me hizo perder mucho tiempo. Finalmente ese libro no salió. A ese libro que yo le propuse se le pasó el cuarto de hora y no lo publicó ni Random House ni Norma.

M.G.: ¿Su vigencia caducó?

G.M.G.A.: Totalmente.

M.G.: ¿Era un tema coyuntural?


G.M.G.A.: Era específicamente sobre el Che Guevara cuando estaba cumpliendo años de muerto y Molano sacó unos artículos del viaje del Che que me parecieron súper interesantes. Eso debió sacarse en 2007 y cuando yo le hice la propuesta habríamos alcanzado a hacerlo. Si uno saca hoy en día un libro sobre el Che todo el mundo pensará que el año pasado ya hubo suficiente Che y que para qué publicar un libro más sobre el tema. En ese momento el libro era bien interesante pero ahora mismo quedaría fuera de lugar.

M.G.: ¿En qué consiste la estrategia tanto editorial como comercial de Icono para alcanzar y conservar una posición propia en el mercado?

G.M.G.A.: La estrategia editorial siempre ha consistido en lo mismo: tratar de publicar libros de actualidad. Esos libros tienen un mayor mercado que los otros y a mí me gustan mucho más los libros de actualidad que los de literatura porque me parece que en ellos el editor interviene mucho más que en los literarios en la medida en que éstos son muy de autor. Si a ti te entregan una novela no puedes meterle mucho la mano porque el autor te dice ‘bueno, ¿quién escribió esto, usted o yo?’ En los libros de actualidad el editor puede proponer el tema, buscar al autor, intervenir en la creación del contenido y decir ‘oiga, haga esto o esto otro’. Conceptualmente el editor es mucho más coautor y eso me gusta más.

M.G.: Le gusta ser un editor de esos que trabajan de la mano con el autor.

G.M.G.A.: Sí, por lo menos en la idea y también en el desarrollo del estilo. El ideal no es reescribir textos pero sí escoger un tema y un autor y saber más o menos qué es lo que éste va a hacer. Con los temas de actualidad no pasa muchas veces que el autor llegue con el libro debajo del brazo porque corre el riesgo de que no se lo publiquen. Una persona no se sienta a escribir un libro de actualidad y sale a publicarlo. Normalmente estos libros se hacen por encargo.



M.G.: ¿Y en términos comerciales cuál es la estrategia?

G.M.G.A.: La estrategia consiste en buscar libros que tengan mucho mercado. Un libro como De Rasguño y otros secretos del bajo mundo tiene mucho más mercado que cualquiera de los de temas literarios que hemos sacado. El mundo según Marguerite Yourcenar tiene un nicho de mercado interesante y fue un riesgo sacarlo porque decíamos ‘¿será que Yourcenar sí tiene mercado? ¿Quién la conoce?’ Y finalmente fue una buena sorpresa porque es un libro que ya casi va a agotar la edición, que no es grande, pero que si se venden los 1000 o 1200 ejemplares podemos decir que ya se hizo el negocio. Los temas de actualidad en general tienen mucho más mercado. El propósito es conseguir definitivamente lo que he querido pero no he podido lograr desde el comienzo. Eso por el lado de los libros.

Por el otro lado quiero tratar de desarrollar más la línea de libros y revistas institucionales como las que veníamos haciendo. Una revista como la de Roche era regalada, por lo cual en casos como ése la única preocupación es hacerle un buen trabajo al cliente y ya. Ellos recibían la revista y no salían a venderla porque ya tenían su mecanismo de distribución gratuita. Lo mismo pasaba con el centro comercial Santafé: yo les entregaba la revista y ellos se encargaban de distribuirla donde ellos querían. Pero también nos interesa publicar revistas que inclusive puedan salir a la venta y que ésta sea responsabilidad nuestra. Durante nueve años yo hice revistas en Carvajal, que es algo que también me gusta mucho. Una de las posibles estrategias que tenemos es hacer una revista que pueda ir al mercado abierto o de circulación cerrada pero para eso hay que tener un cliente que tenga ese mercado a su disposición. Algo así como la revista de Avianca.

M.G.: ¿Cuál sería su balance de la experiencia de la editorial hasta ahora?


G.M.G.A.: Tengo que decir que es mucho tiempo sobreviviendo. Éste no ha sido el ideal. Yo pensaba que esto iba a ser mucho más sencillo porque así lo fue cuando monté el proyecto de Aguilar. La estrategia de mercado también ha consistido en cambiar de producto, tratando de insistir en trabajar mucho más el libro de actualidad. De los libros que hemos hecho sólo uno es de actualidad contra diecisiete que no lo son a pesar de que inicialmente la idea era hacer este tipo de libros.


Sería interesante poder entrar al mercado de adquisiciones de las bibliotecas públicas, que está muy ganado por las editoriales grandes que establecen allí relaciones de alto nivel y apoyan muchas campañas. Inclusive empieza a haber experiencias como la siguiente: yo en una época le vendía libros a una librería que me decía ‘mándeme rápido ocho ejemplares de este título que los necesito ya’ y resulta que ellos luego se los vendían a una biblioteca ‘x’. En ese momento me pregunté qué sentido tenía esa dinámica y dije ‘pues mejor le vendo yo los libros directamente a la biblioteca’. Y cuando yo entré a venderle directamente a la biblioteca ‘x’ resulta que sólo me compraron un ejemplar. ¿Por qué cuando les vendo yo los libros compran uno y cuando lo hace esta librería son ocho? Uno empieza a ver que ahí hay muchas cosas torcidas. Aparentemente para un gran grupo las compras de bibliotecas corresponden a cerca del 40 % de sus ventas.


M.G.: ¿Cómo percibe usted el estado actual del segmento de la edición independiente en Colombia?


G.M.G.A.: Ahí hay un dilema muy grande. En la edición independiente hay mucha gente que monta una editorial porque está enamorada de los libros y resulta que uno puede estar muy enamorado de éstos pero también puede quebrarse. Lo más importante de una editorial independiente es sobrevivir porque si no es así no cumple ninguna función. Y todas las editoriales independientes que no dependemos de ningún grupo económico estamos siempre al borde o vivimos de otras cosas. Por ejemplo, en Medellín hay una editorial que ha sacado muchos libros porque el dueño es un abogado que trabaja en lo suyo, tiene la editorial ahí y más o menos sobrevive. Pero ha durado años, en algún momento se desaparece del mapa y luego vuelve a aparecer pero no cumple con la función de ser una editorial permanente, con presencia y que viva de lo que publica.


Hay otras editoriales que sacan la plata de lo que les pueda pagar un autor por publicar sus libros. Eso también es complicado. También hay casos de autores que se reúnen para montar una editorial. Son maneras de sobrevivir. Hay muchos poetas, por ejemplo, que funcionan bajo ese esquema debido a que ninguna editorial de las independientes publica poesía si no es pagada porque si lo hace se quiebra. Yo publiqué un libro de poesía, sacamos 300 ejemplares y hemos vendido quince. Con todo y que el libro está en todas las librerías.

M.G.: ¿Podría adelantarnos algo con respecto a los libros y a otras publicaciones que está preparando en este momento Icono editorial?

G.M.G.A.: Hay unos que podrían estar por salir pero sobre los que no puedo decirte nada porque son temas calientes y de actualidad. Con estos títulos llevo varios meses en los que me he reunido con un autor y con otro. Son libros sobre temas de actualidad política nacional pero producirlos es un proceso demasiado lento.

Transcripción: Margarita María Pérez Barón

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