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xxii editores: conversaciones con editores independientes en revista de letras

Interesantísima la serie XXII Editores, el especial de conversaciones con editores independientes que la semana pasada se empezó a publicar en Revista de Letras. Hasta el momento se han publicado las conversaciones con varios de los editores independientes españoles que más me llaman la atención:

- Juan Casamayor, de Páginas de espuma

- Enrique Redel, de Impedimenta

- Julián Rodríguez, de Periférica

- Marian y James Womack, de Nevsky Prospects

En las conversaciones del especial XXII Editores están tocándose diversos temas relacionados no sólo con el origen de la vocación del editor, las particularidades de su oficio, la manera como se vive el día a día en las distintas editoriales o el libro electrónico, sino también con la naturaleza, el espíritu, las motivaciones, el objetivo, el balance de la experiencia y los proyectos a futuro de cada proyecto.

Creo que XXII Editores puede ser un punto de partida sólido para sacar una radiografía del estado actual de la edición independiente en España, que es un tema que me interesa enormemente y que desde un principio ha sido una motivación y a la vez un hilo conductor en [ el ojo fisgón ].

Recomiendo echarle un ojo XXII Editores y quedo a la espera de las próximas entregas de estas conversaciones con editores independientes españoles.

fogwill a ambos lados del atlántico

Hace un par de años empecé a ver en las mesas de novedades de algunas de las librerías que suelo visitar una novela con un título más bien raro, cuyo autor tenía un nombre que me sonaba extrañísimo y que era publicada por una editorial de la que ya había visto varios pequeños libros que me llamaban la atención por sus cubiertas rústicas de color amarillo quemado y marrón que estaban impecable y sutilmente ilustradas.

La novela era Help a él, de Fogwill, y había sido publicada por la editorial Periférica a finales de 2007.

HELP_A_ÉL

Por esa época El Llibreter y Antonio Jiménez Morato publicaron en sus blogs algunos comentarios sobre Fogwill y desde entonces han vuelto a hacerlo en varias ocasiones. Un par de semanas más tarde oí al escritor mexicano Juan Pablo Villalobos y al editor Miquel Adam intercambiando animosamente sus opiniones sobre Help a él.

Pocos meses después decidí seguir la recomendación de Miquel y en la primavera de 2008 pasé dos tardes echado en una banca en Montjuïc leyendo Help a él tras habérmela autorregalado en Sant Jordi. El balance no habría podido ser mejor: tanto Help a él como Sobre el arte de la novela —el texto que le sigue en la edición de Periférica— me encantaron.

Luego en la Feria del libro de Madrid de ese mismo año vi en una caseta de editores argentinos varios libros de Fogwill editados por Interzona pero no pude comprar ninguno de ellos porque todos se salían de mi presupuesto.

En octubre de ese año mi amigo Fredy Ordóñez me llevó en Bogotá a un local de saldos de la Panamericana ubicado sobre la carrera 13 entre las calles 57 y 62 y entre muchas otras joyas allí encontré Cuentos de marineros en La Pampa, un volumen de Fogwill editado en 1998 por Mondadori en Barcelona que, además, incluye la novela corta Los pichiciegos. El libro me costó 12.900 pesos, que equivalen a unos 4.50 euros. Lo más curioso es que en su guarda anterior el libro tiene una etiqueta de un establecimiento de venta de libros de Murcia llamado Boutique de la prensa, donde en su momento se vendía por 1.900 pesetas.

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Cuentos de marineros en La Pampa: portada

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Cuentos de marineros en La Pampa: guarda anterior

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Cuentos de marineros en La Pampa: primera página

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Cuentos de marineros en La Pampa: contraportada

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Miren las vueltas que da la vida en este mundo globalizado: un libro de un autor argentino publicado en Barcelona que un establecimiento de prensa de Murcia seguramente devolvió a su distribuidor una vez cumplió su ciclo por el almacén y las estanterías y que, tras ser rematado en Bogotá, regresa a su punto de partida en manos de un lector colombiano*.

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Todo este rollo para decir que el fin de semana pasado empecé a leer Los pichiciegos en mi edición de Mondadori comprada de remate en Bogotá porque hoy y mañana Fogwill estará en Barcelona presentando la nueva edición de esta novela que ahora publica Periférica y que si no ha salido todavía ya debe estar por hacerlo.

LOS_PICHICIEGOS

¡Bien por Periférica!

* nota: sin lugar a dudas esta curiosa situación da para plantear una buena reflexión acerca de las condiciones que rigen el funcionamiento tanto del sistema de distribución del sector del libro español como el intercambio entre América Latina y España en lo que a la producción editorial se refiere.

fugas de autores

En una entrada titulada “Azúa: de Anagrama a Mondadori” que publicó ayer en Papeles perdidos —un blog de reciente aparición hecho por el equipo del suplemento Babelia del diario El País al que recomiendo echarle un ojo—, el periodista Carles Geli informa de que el escritor Félix de Azúa ha dejado Anagrama para irse a Mondadori. No es poco frecuente que un autor deje a su editor de toda la vida para empezar a publicar con otro. Basta con evocar los dos casos más sonados últimamente: como bien recuerda Geli, hace poco menos de un año Javier Cercas se fue de TusquetsMondadori y Enrique Vila-Matas pasó de Anagrama a Seix Barral.

Curiosamente en todos estos casos —al igual que en algunos otros como el del escritor Javier Marías— los autores se han ido de editoriales independientes medianas que son emblemáticas de la edición española de los últimos cuarenta años para los sellos más literarios de los grandes grupos, que por fortuna están casi todos en manos de editores que además de criterio y buen gusto tienen un amplio margen de maniobra para construir catálogos de buena calidad que —en unos casos más que en otros— conserven su identidad gracias al seguimiento de una línea editorial clara.

AUTORES_FUGADOS

Más allá de los rumores y las especulaciones que circulan con respecto a la rupturas entre esas parejas que durante años conformaron estos y otros reputados y exitosos autores con sus respectivos editores, vale la pena preguntarse cuáles son las posibles razones que hacen que una relación de éstas llegue a su fin. Así de primerazo se me ocurren varias:

- la existencia de diferencias irreconciliables entre el autor y el editor, que los llevan a pelearse.

- algún tipo de insatisfacción y/o descontento por parte de una de las partes con respecto al trabajo de la otra.

- la obtención por parte del autor de un premio ofrecido por una editorial distinta de aquella con la que suele publicar.

- el ofrecimiento al autor de un mayor anticipo y/o de un trato con unas condiciones más favorables por parte de otro editor.

- la búsqueda de una mayor visibilidad por parte del autor —en términos, por ejemplo, de una mejor y mayor presencia en puntos de venta, en medios tradicionales y en entornos de generación 2.0—.

- la ambición del autor de alcanzar una mayor proyección internacional —entendida en términos de la búsqueda no sólo de la traducción de su obra a otros idiomas, sino también del fortalecimiento de su presencia en otros mercados de su mismo ámbito lingüístico—.

Como en ocasiones las circunstancias no son tan extremas como para llevar a una ruptura, es necesario tener en cuenta que hay autores que publican con distintas editoriales según el género al que pertenezca uno u otro libro suyo o el tema y el registro de éste. Al fin y al cabo no todo tiene —o, mejor dicho, no debería tener— cabida dentro de un mismo sello.

Antes de terminar vale la pena plantear dos preguntas:

- ¿qué es lo que hace que la relación entre un autor y su editor perdure en el tiempo?

- cuando se trata de autores consagrados, ¿hasta qué punto pesa de cara tanto al mercado como al lector la editorial con la que publique sus libros?

Sin lugar a dudas en ciertos casos los relatos que se hacen de las relaciones autor-editor son fundamentales para comprender mejor la historia de una editorial, de un autor, de una obra e incluso de una coyuntura en la vida cultural y política de su entorno. Y conforme pasa el tiempo van saliendo las distintas versiones de una misma historia, lo cual permitirá tener una mejor comprensión de lo sucedido.

Lunes, diciembre 21, 2009 categorizado bajo editores, editores españoles, editores independientes

el “secreto” del editor independiente, según jorge herralde

Además del catálogo de Anagrama, lo que más admiro de Jorge Herralde es su capacidad de reflexionar con respecto al oficio del editor. En sus artículos, entrevistas o intervenciones en público Herralde suele dar cuenta de los principios en los que se fundamenta su trabajo como editor y de sus preocupaciones con respecto a la evolución del sector editorial pero también de un sinfín de curiosas anécdotas que forman parte de la historia tanto de Anagrama y de su entorno íntimo como de la edición española. Lo que el lector encontrará en libros como El observatorio editorial, Opiniones mohicanas o Por orden alfabético es una mezcla de estos elementos que le permitirán no sólo familiarizarse con la vida, la obra y el pensamiento de Herralde, sino también hacer por sí mismo una valoración con respecto a su importancia en el mundo editorial y a su contribución como mediador entre los textos y sus lectores.

 

EL_OPTIMISMO_DE_LA_VOLUNTAD_EXPERIENCIAS_EDITORIALES_EN_AMÉRICA_LATINA

 

Hace poco el Fondo de Cultura Económica publicó El optimismo de la voluntad. Experiencias editoriales en América Latina, una compilación de textos —algunos de ellos incluidos en libros anteriores, otros aparecidos en publicaciones periódicas pero hasta ahora dispersos y otros inéditos— en los que Herralde se refiere ampliamente a sus relación con los países latinoamericanos a través de sus autores, de sus amigos, de sus lecturas, de sus distribuidores, de los libreros y de las ferias.

 

En el texto “El editor independiente ante los escritores y el mercado de América Latina”, que recoge su intervención en el Encuentro Internacional Los editores independientes del mundo latino y la bibliodiversidad que tuvo lugar en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) de 2005, dice Herralde:

 

‘Revisitemos lugares comunes. El “secreto” del editor independiente es un proyecto definido y coherente, sostenido en el tiempo y sin bajar (al menos conscientemente) la guardia de la calidad. No sólo debe construir un catálogo intentando escoger los mejores libros posibles, sino también publicarlos pulcra y bellamente y luego promocionarlos con la intensidad que merecen.

 

Hay que poner énfasis en el concepto de “sostenido en el tiempo”: en la edición es fundamental la duración, para aposentar una marca y buscar las complicidades indispensables de lectores, críticos y libreros. Y es importante lograr una “masa crítica” de títulos, y de títulos importantes, que hagan “mancha, digamos, que ocupen de forma persistente y estable un lugar en las librerías y en la memoria de los lectores. Otra de las características del editor independiente debe ser la agilidad, la rapidez de reflejos para apresar “el aire del tiempo” publicando a aquellos autores y tendencias que más cumplidamente reflejan las inquietudes de una época, aquellos escritores que se convertirán en los clásicos del futuro’.

 

En la primera parte del planteamiento de Herralde con respecto a los rasgos que a su juicio caracterizan el proyecto de un buen editor independiente hay tres atributos que me parecen fundamentales: definido, coherente y sostenido en el tiempo.

 

Basta con echarle un vistazo al catálogo de ciertos editores para darse cuenta de que éste tiene una línea editorial clara y, por lo tanto, una coherencia interna. Si en tres o cinco títulos puede intuirse hacia dónde va un catálogo, sólo cuando la continuidad le ha permitido a éste alcanzar una cierta madurez puede decirse si verdaderamente va bien encaminado hacia allí o no. Aunque muchos editores se queden en la mitad del camino por distintas razones, conseguir construir un proyecto definido y coherente ya es un logro enorme en sí mismo.

 

Y aquí hay otros dos elementos del planteamiento de Herralde que son críticos para asegurar la viabilidad y la sostenibilidad de un proyecto editorial: la promoción y las complicidades que permiten llegar al lector, atraer su atención y dejar una huella en él.

 

Por más buenos y bonitos que sean los libros que se publican, no promocionarlos adecuadamente es hacer la tarea a medias. Y es una verdadera lástima que el desatino en la gestión comercial termine poniendo en peligro la supervivencia de buenos proyectos editoriales porque ésta exige mucho más que la realización de un trabajo de edición cuidadoso.

 

Además de haber conseguido llevar su proyecto construyendo “la marca editorial como contraseña”, en textos e intervenciones como “El editor independiente ante los escritores y el mercado de América Latina” Herralde va soltando algunas claves para que que otros editores también lo hagan.

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