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paralelismos e intercambios de experiencias a propósito del “coloquio edición independiente en chile y francia: espacio público, repertorios de acción y modelos organizativos”

Los días 4 y 5 de abril de 2012 se celebró en Santiago de Chile la primera parte del “Coloquio Chile-Francia: Edición independiente. Espacio público, repertorios de acción y modelos organizativos” y el próximo 5 de octubre se tendrá lugar su continuación en el Instituto Cervantes de París.

 

 

 

 

La programación del evento cuyo título en francés es “L’édition indépendante en France et au Chili : espace public, répertoires d’action et modèles organisationnels” aún está por terminar de definirse pero en ella se prevé abordar temas como la construcción de un espacio hispanohablante en el ámbito editorial mundial, la independencia y las políticas públicas, los instrumentos para medir la relación entre la independencia y la diversidad o los repertorios de acción de la independencia.

 

Estos intercambios de puntos de vista y de experiencias como el que plantea el Coloquio Chile-Francia siempre son enriquecedores para las partes implicadas, sobre todo si provienen de realidades tan diferentes la una de la otra.

 

En una coyuntura altamente convulsionada por razones tan diversas como la actual y en la que interpretar o comprender lo que está sucediendo tiende a complicarse cada vez más debido tanto al ruido como al amplio número de variables que entran en juego, vale la pena echarle un ojo a lo que está sucediendo en otros lugares para buscar posibles respuestas en experiencias ajenas sin perder de vista las diferencias y similitudes existentes cuando se establece un paralelo entre los distintos casos.

 

Es curioso que en Chile se esté promoviendo la campaña Libros sin IVA justo mientras en España se desata una polémica por la subida de este impuesto, que en nuestro ámbito ha empezado a ir más allá de la aplicación del tipo superreducido para el libro en papel y del tipo general para el e-book —que según algunos expertos se justificaría si lo vemos como un servicio, que como tal no debería estar cobijado por la ley del precio fijo— porque se ha puesto sobre la mesa la diferencia entre el trato que en términos de carga impositiva están recibiendo los diferentes ámbitos de la cultura.

 

La pregunta que sirve como punto de partida es por qué el sector del libro goza de un tipo más bajo que el de otros sectores del ámbito cultural. Y a continuación surgen propuestas como la creación de un IVA cultural.

 

Con respecto a la campaña Libros sin IVA que actualmente se está promoviendo en Chile recomiendo seguir las entradas que Marco Antonio Coloma está publicando sobre el tema en el blog Material ligero —ver el manifiesto en cuya redacción también participaron Ana Rodríguez, Daniel Álvarez, Diana Bravo y José Ignacio Silva—.

 

En relación con el IVA, el libro, el e-book y el sector cultural en España recomiendo leer las siguientes entradas:

 

– La basura al 4% y la cultura, o al menos parte, al 21%La subida del IVA para los inteligentes, de Txetxu Barandiarán

 

– El IVA, el arte, la cultura y la digitalización, de Bernat Ruiz Domènech

 

– El IVA y el sistema de precios en libros impresos y digitales: una comparativa internacional, de Arantxa Mellado

 

– El precio fijo, el IVA y el vacío legal de los ebooks, de Julieta Lionetti

 

Todo parece indicar que estamos ante el comienzo de un rico debate en el que está todo por decirse.

jueves, septiembre 15, 2011 categorizado bajo editores franceses, industria editorial, literatura francesa

encuentros que marcan para siempre: afinidades, intuiciones e incertidumbres

Imaginen a un joven perteneciente a la alta burguesía parisina que a principios del siglo XX trabaja como asistente primero de un parlamentario y luego de un dramaturgo y crítico de teatro. Un día mientras el joven veranea en la casa de campo de unos amigos conoce a un hombre de aire distraído, indiferente, elegante y delicado que ha venido de visita. El hombre viene a invitar a los dueños de casa a una cena que ofrece esa noche y por cortesía le hace extensiva su invitación al joven, que queda profundamente impresionado con él.

 

Los protagonistas de este encuentro que tuvo lugar hace poco más de un siglo durante una tarde de verano son el joven Gaston Gallimard y Marcel Proust.

 

Entonces Gallimard no era el editor en el que se convertiría con los años y ‘Proust todavía no era Proust; no era otra cosa que él mismo’, según comenta Pierre Assouline.

 

 

 

 

La otra parte de la historia ya es bastante conocida: Proust puso a consideración de Gallimard la publicación de À la recherche du temps perdu (En busca del tiempo perdido) en las ediciones de La Nouvelle Revue française (NRF) y le envió el manuscrito, que André Gide rechazó después de leerlo porque ‘está lleno de presunciones, no es para nosotros… Y, además, está dedicado a Calmette, el director de Le Figaro…’ Tras dar origen al que quizás sea el rechazo editorial más tristemente célebre de todos los tiempos, Gide le escribió a Proust diciéndole que ‘el rechazo de su libro permanecerá como el más grave error cometido por la NRF y (puesto que me avergüenzo de ser muy responsable de ello) uno de los pesares, de los arrepentimientos más agudos de mi vida’.

 

Supongo que una cosa es leer un manuscrito inédito y juzgarlo a partir de una serie de criterios, preferencias e inclinaciones personales que condicionan las decisiones que se toman como editor y que otra muy distinta es hacerlo cuando la obra ya ha tenido una buena acogida entre la crítica que la avala y reconoce su grandeza, como sucedió con Du côté de chez Swann (Por el camino de Swann) —primera parte de À la recherche du temps perdu (En busca del tiempo perdido)— después de que Proust financiara su publicación en Grasset. Y claro, otra cosa es leer y juzgar esa misma obra cuando ya se ha convertido en un clásico. Al respecto anota Assouline: ‘¿Cómo prejuzgar el porvenir de un libro? Con olfato, por supuesto, ¿pero qué más? Con perspectiva es fácil hacer juicios’.

 

Esta anécdota llama la atención sobre todo porque da cuenta del encuentro entre dos figuras que marcarían la historia de la edición y de la literatura cuando sus protagonistas estaban sentando las bases de aquello que llegaron a ser años después. En cuanto a Gallimard, en sus inicios como gerente de la NRF ya empieza a verse su talante de editor —y de empresario espabilado, por supuesto— que se la juega por partida doble no sólo acercando obras y autores de tiempos y territorios lejanos a los lectores de su entorno, sino también descubriendo nuevos valores para proponerles a éstos.

 

nota: las citas de la biografía de Gaston Gallimard escrita por Pierre Assouline han sido tomadas de la traducción de Ana Montero, publicada en 2003 por Península.

jueves, abril 28, 2011 categorizado bajo destacados, editores, editores franceses, editores independientes

los cien años de gallimard: 1911-2011

Empecemos con un cliché —sin importar hasta qué punto la premisa es verdadera o falsa—: quien dice edición literaria dice edición francesa y quien dice edición francesa dice Gallimard.

Pierre Assouline empieza el prólogo de su biografía de Gaston Gallimard así:

‘¿Por qué Gallimard? Porque él fue único y excepcional.

En efecto, ha habido otros grandes editores y no han sido menores. Pero de todos aquellos que se habían lanzado a esta aventura durante la primera década del siglo [XX], él fue sin duda el único que al final de su vida puedo permitirse hojear el grueso catálogo de su editorial diciéndose: la literatura francesa soy yo’.

Hace poco leí en el artículo “Gallimard, la légende du siècle” —publicado en el Bibliobs de Le Nouvel Observateur— que incluso en las coyunturas más críticas en la construcción del catálogo de esta editorial siempre se ha optado por darle más importancia al estilo que a las ideologías. Al respecto dice el artículo:

‘[Siguiendo esta premisa] se justificaron muchas extravagancias. Se publicaron neoclásicos y surrealistas, fascistas y comunistas o judíos y antisemitas. ¿Este credo de esteta autorizó bajo la Ocupación la obediencia de la censura de un embajador de la Alemania nazi? Pierre Assouline, biógrafo de Gaston, plantea aquí la cuestión. “Hay tres poderes en Francia: el comunismo, los grandes bancos y la NRF”, habría diagnosticado Otto Abetz antes de hacer nombrar a la cabeza de la tercera a un Drieu la Rochelle tan arrasado para considerar que se trataba de “un montón de judíos, pederastas y surrealistas tímidos”. Sin lugar a dudas es necesario considerar que la preservación del catálogo se hacía a ese precio’.

Me parece interesante esta forma de asumir el espíritu del catálogo a pesar de los problemas que presupone hacerlo —hay que ver la que se armó hace poco en Francia con la celebración de los cincuenta años de la muerte de Céline—.

A principios del verano de 2008 entré a la librería La Mémoire du monde de Avignon —que según me dijeron es la última librería independiente que queda en la ciudad— y la odiosa respuesta de la librera cuando le pregunté si tenía la biografía de Gaston Gallimard que hizo Pierre Assouline me dejó desconcertado: ‘En Francia a nadie le interesa la vida de Gallimard’. Como cada vez que no encuentro lo que busco, ese día no quería irme de la librería con las manos vacías y me puse a echar un ojo por las estanterías a ver si encontraba algún libro para llevarme. ‘Gallimard? On s’en fout absolument!’, oí al cabo de un rato que se decía a sí misma la librera desde detrás del mostrador.

A mí en ese momento tanto la vida de Gaston Gallimard como la biografía de Assouline me despertaban mucha curiosidad pero ante semejante exceso de mala leche estaba clarísimo que no iba a perder ni tiempo ni energía diciéndoselo a la librera.

Al final terminé yéndome de La Mémoire du monde con un ejemplar de Comment parler des livres que l’on n’a pas lus ?, el libro de Pierre Bayard que Les Éditions de Minuit había publicado en 2007 y cuya traducción todavía no había salido en España.

Tres años después compré en La Central la biografía de Gallimard escrita por Assouline, empecé a leerla a los pocos días y la verdad es que ha estado a la altura de mis expectativas. Ya comentaré más adelante los aspectos del libro que más me han llamado la atención.

Una última cosa para terminar: la Bibliothèque nationale de France (BnF) está celebrando los cien años de Gallimard con la exposición Gallimard, 1911-2011 : un siècle d’édition, que estará abierta desde el pasado 22 de marzo hasta el próximo 3 de julio. Dan ganas de echarse una escapada a París para ver la exposición, ¿no?

edición 2.0. los futuros del libro [ 3 ] / ¿por qué tendremos libro en papel durante un buen tiempo más?

¿Por qué hasta el momento todos los modelos de libro electrónico que se han lanzado al mercado han fracasado?

Joaquín Rodríguez ofrece una respuesta interesante en la entrada de su blog titulada “Breve historia del libro electrónico (I):

‘Entre los años 1999 y 2006 hemos vivido, seguramente, la fulgurante y brevísima historia de la primera fase del libro electrónico. Multitud de dispositivos nacieron, se lanzaron, se intentaron vender, fracasaron y desaparecieron, todo en el cortísimo plazo de cinco o seis años. Las leyes elementales de la promoción dicen que cualquiera sea la cosa que se lance e intente vender, debe hacerse pasar por insustituible e imprescindible y, si cabe, debe suplantar su identidad para hacerse pasar por lo que no es (cuánto sabemos de esto los lectores que nos enfrentamos a los centenares de novedades comerciales lanzadas por las editoriales que se quieren hacer pasar por suceso editorial de primer orden). Es cierto que en la brevísima historia del libro electrónico hubo demasiado de promoción y poco de reflexión sobre las necesidades estructurales verdaderas de los posibles receptores, que la inercia de la tecnología y sus descubrimientos ignoró esa regla básica que dice que no ha habido invento en la historia que se haya asumido plenamente sin que haya habido necesidad de hacerlo (las oficinas de patentes son testigos mudos de la multitud de inventos innecesarios que concibe el hombre), que las guerras de las incompatibilidades y las tecnologías propietarias llevaron a un callejón sin salida a la mayoría de los dispositivos, que además, sólo servían para un propósito —de ahí la horrible denominación de dispositivos dedicados—, el de leer textos en el formato propietario del mismo fabricante que había construido el dispositivo, que la oferta de títulos que podían descargarse de la red —en sitios, la mayor parte de las veces, propiedad de los mismos fabricantes— era escasa y poco atractiva.’.

Edición 2.0. Los futuros del libro, pp. 138 – 139

Melusina

Barcelona, 2007

En síntesis, seguimos a la espera de un libro electrónico que se ajuste a las necesidades del usuario en términos de portabilidad, comodidad para la lectura, accesibilidad a contenidos, usabilidad, interoperabilidad y precio. Kindle parece significar un avance en algunos de estos aspectos y el tiempo dirá en qué medida soluciona cada uno de estos problemas.

En una entrevista a Lawrence Lessig que Rodríguez reproduce, el creador de la licencia Creative Commons se refiere a la convivencia entre antiguos y nuevos soportes, que explicaría por qué si en algún momento el libro electrónico consigue convertirse en un dispositivo de uso popular por lo menos durante un tiempo no sustituirá al libro en papel. Dice Lessig que ‘las nuevas tecnologías no siempre sustituyen a las antiguas. La radio, es un ejemplo, sobrevivió a la introducción de la televisión’.

jueves, enero 3, 2008 categorizado bajo comic, edición, editores, editores franceses, industria editorial

el impresionante peso del cómic en el mercado francófono europeo

Gracias a Entrecomics me entero esta mañana de que ‘la Association des Critiques et Journalistes de Bande Desinée (ACBD) ha publicado su informe anual referido a 2007 sobre el estado del cómic que se edita en los países francófonos europeos’.

Entre los datos sobre los que llaman la atención los de Entrecomics, me parecen muy dicientes los siguientes:

‘La producción ha aumentado por duodécimo año consecutivo. En 2007 se han publicado un 4,4% más cómics que en 2006, con un total de 4313 libros, de los cuales 3312 fueron novedades’.

‘La distribución por “formatos” de las novedades indica que se editaron 1428 cómics de origen asiático (43,12%), 1338 álbumes franco-belgas (40,39%), 317 novelas gráficas (9,63%) y 227 cómics americanos (6,85%)’.

Además, me parece importante destacar el peso que tiene el cómic dentro del mercado global del libro en el mundo francófono:

‘Plenamente reconocido, hoy el cómic [la bande dessinée] representa con todos sus componentes un poco más del 6,5% de la cifra de negocios de la edición. Además es uno de los sectores del libro que en 2007 muestra la mejor progresión en ventas’.

‘Sabiendo que en 2007 se han publicado cerca de 60000 libros, el cómic representa el 7,2% de la producción (contra 7,5% en 2006) de los libros editados sobre el territorio francófono europeo. Este retroceso se explica por una progresión general del sector del libro más que rápida que la del cómic’.