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Jueves, mayo 23, 2013 categorizado bajo contenidos digitales, e-book, ventas de libros

¿crecerán las ventas de e-books si se aplica un modelo low cost?

El pasado jueves 16 de mayo en lainformacion.com apareció el interesante artículo “Amazon lanza un pulso a los editores: bajad a 8 euros los `e-books´ para que el mercado sea rentable” cuyo autor es David González, de aviondepapel.tv.

 

Acerca de la posición de Amazon con respecto tanto a los precios de los e-books como a la presión que la compañía ejerce sobre los editores para que manejen esta variable de acuerdo con sus lineamientos dice David en su artículo:

 

‘Cada vez que entra en un país, su mantra, en contra del repetido por los editores españoles, es siempre el mismo: bajad, bajad y bajad los precios.

 

En los últimos tres años, la plataforma de comercio electrónico lo ha conseguido presionando a las editoriales españolas. No en vano, si revisamos los históricos, hoy un e-book puede costar casi el 30% menos que cuando desembarcó en nuestro país Amazon.

 

Sin embargo, aún no es suficiente. Amazon quiere que los editores, los agentes literarios y los autores apuesten por taladrar el suelo de los 10 euros’.

 

Y, claro, quien hoy dice que el precio máximo de los e-books debería ser 8 euros más adelante podría decir que más bien habría de ser 6, 3 o 1.

 

 

 

 

El reclamo de Amazon puede tener sentido aunque sólo hasta cierto punto porque una reducción excesiva del precio puede llevar a una degradación del valor percibido de los e-books y, por lo tanto, a la devaluación de éstos. Si para incentivar el crecimiento de un mercado una industria vende determinados bienes y servicios a unos precios muy bajos, ¿cómo hará para convencer al consumidor de que pague por éstos más de lo establecido inicialmente cuando la demanda alcance la suficiente masa crítica? Ofrecer e-books gratuitamente o venderlos a un precio inferior a 1,99 euros es razonable en el caso tanto de obras autopublicadas como de ciertos títulos publicados por editoriales establecidas —en el segundo caso las razones para optar por este límite pueden ser muy diversas y dependen básicamente de los objetivos que se tengan en materia de promoción, posicionamiento, ventas y recuperación de la inversión—.

 

¿Aparte de Amazon qué empresa puede darse el lujo de vender a pérdida durante años para incentivar el crecimiento de un mercado, convertirse en su líder y alcanzar una posición dominante en él? Es indudable que Amazon ha jugado un papel fundamental en el desarrollo del mercado de los e-books y en el aumento tanto de la demanda como de la penetración de éstos pero también es verdad que la manera como esta compañía ha jugado sus cartas para conseguir este objetivo en cierta medida puede terminar resultando perjudicial para el sector en su conjunto.

 

En fin, comparto con Manuel Gil la premisa de que “sin precios bajos no hay consumo” —sobre todo en momentos de crisis económica como éste—. Sin embargo, no creo que la solución para el crecimiento del mercado de los e-books consista en aplicar modelos de precio como el 1X1 de McDonald’s, la Euromanía de 100 Montaditos o la venta de San Miguel a 1 euro que abunda en ciertas zonas de Barcelona.

 

 

 

 

El precio de venta al público de los e-books debe permitir cubrir los costes de producción y dejarle al menos un pequeño margen a cada uno de los actores involucrados en el proceso de su puesta a disposición en el mercado. De ahí la importancia que tiene en este momento para la industria editorial reinventar sus modelos de producción y de negocio así como optimizar al máximo el uso de los recursos que tiene a su disposición. Si para que cada actor de la cadena de valor pueda llevarse su margen por pequeño que sea es necesario que los e-books se vendan a precios astronómicos, hay algo que la indutria no está haciendo bien. Los precios de venta al público de los e-books deben ajustarse tanto al poder adquisitivo como a las expectativas del consumidor y permitir no sólo que los costes de producción se cubran, sino también que quienes hacen posible que el producto sea accesible cobren lo que les corresponde por su intervención en este proceso.

 

La puesta a disposición de un e-book en óptimas condiciones técnicas supone unos costes que si el producto se vende a un precio muy bajo sólo pueden cubrirse vendiendo decenas de miles de descargas de archivos. Basándose en las carácterísticas de su modelo de acceso a los contenidos 24symbols se apuntó un gran acierto al contruir su marca argumentando ser “el Spotify de los libros”. ¿Alguna editorial o plataforma de venta de e-books se atrevería a darle una vuelta de tuerca al branding para construir su marca vendiéndose como “el Ryanair de los libros” a partir de una estrategia que consistiera en ofrecerle al consumidor un catálogo low cost de calidad cuestionable como los productos y/o servicios que ofrece la aerolínea irlandesa?

 

 

 

 

 

En España cada vez son más los editores que desde hace un tiempo están haciendo experimentos con el precio de venta al público de los e-books. Según me han dicho algunos editores con los que he tenido la oportunidad de comentar los resultados de sus experiencias con la variación del precio de los e-books a lo largo del tiempo —una práctica conocida como la aplicación de precios dinámicos— y/o con la realización de promociones agresivas en momentos puntuales, actualmente no tienen del todo claro qué estrategias funcionan pero por lo menos han podido identificar algunas que no funcionan. Está claro que una cosa es bajar en un momento dado los precios de determinados productos con motivo de una promoción y que otra muy distinta es tirarlos por los suelos de manera permanente.

 

Justo mientras escribía esta entrada David publicó en lainformacion.com otro artículo relacionado con este tema cuyo título es “Si juegas con el precio de tu `e-book´, llegarás a la lista de los 10 títulos más vendidos”. Este artículo cuyo título puede resultar engañoso sugiere varias ideas interesantes, por lo que recomiendo su lectura.

 

Para comprender la cuestión del precio de los e-books en sus distintas dimensiones y estar al tanto de su evolución recomiendo leer los aportes que con respecto al tema hacen Mike Shatzkin, Joe WikertManuel Gil y Anatomía de la edición así como los informes analíticos que cada martes publica Digital Book World sobre los títulos más vendidos en formato digital en Estados Unidos.

 

Con respecto a los diferentes temas que abordo aquí también recomiendo la lectura de las siguientes entradas:

 

- “La mercadonarización del libro” y “Sin precios bajos no hay consumo”, de Manuel Gil

- “¿Debemos macdonalizar la edición?”, de Bernat Ruiz Domènech

 

 

 

 

Antes de terminar considero necesario destacar que en 2008 ya Manuel Gil y Javier Jiménez estaban analizando la aparición de la tendencia low cost en la edición como puede constatarse en El nuevo paradigma del sector del libro —el título con el que Trama editorial inauguró en octubre de ese año su estupenda colección Tipos móviles—.

el bookcamp III de kosmopolis 2013: algunas impresiones

En el marco del festival Kosmopolis 2013 que fue organizado por el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) los pasados viernes 15 y 16 de marzo se celebró el BookCamp III, en el que participé en distintas mesas redondas de presentación de casos en relación con los nichos en la edición, la literatura infantil, las posibilidades de lo digital y la situación actual de las librerías. Esta experiencia en el BookCamp III fue riquísima porque en las conversaciones que tuvieron lugar en las mesas redondas tuve la oportunidad no sólo de descubrir distintos proyectos emergentes en el campo de la edición, sino también de conocer tanto la evolución de iniciativas que tienen una trayectoria más larga como las posiciones de sus responsables con respecto a los temas que se abordaron allí.

 

 

 

Bookcamp Kosmopolis’13 (C) CCCB. Foto: Carlos Cazurro, 2013

 

Entre las cosas que pude observar en las mesas redondas de presentación de casos del BookCamp III, las que más me llamaron la atención son las siguientes:

 

- la gran cantidad de iniciativas de emprendimiento que desde hace un tiempo vienen surgiendo en el campo de la gestión de contenidos dentro del sector editorial, alrededor suyo y/o relacionadas con él.

- la participación en la puesta en marcha de estas iniciativas de profesionales que aportan diferentes conocimientos y competencias que se derivan de su experiencia en diversos sectores.

- el surgimiento de iniciativas en el interior de estructuras pequeñas que tienen unos costes fijos mínimos y que no necesariamente encuentran en la escasez de recursos o en la falta de un modelo de negocio claro una fuente de limitaciones para su desarrollo.

- la enorme variedad de iniciativas nativas digitales o híbridas en las que lo análogico es un factor bien sea secundario o bien marginal.

- la importancia que los gestores de estas iniciativas le dan a la colaboración para desarrollar herramientas, acciones o campañas de manera conjunta mediante la agregación de los recursos, de los conocimientos y del know-how que cada uno tiene a su disposición.

- la percepción de que a pesar de las dificultades existentes actualmente no todo está perdido para las librerías tradicionales que al tener un cierto nivel de especialización, al prestar diferentes servicios con un alto valor agregado y al jugar un rol de dinamización cultural en su entorno han conseguido no sólo convertirse en una referencia en sus respectivos segmentos y ámbitos de acción sino también fidelizar al menos a una parte de su clientela.

 

***

 

 

Vale la pena hacerle seguimiento tanto a la emergencia de nuevas iniciativas en el ámbito de la edición, del libro y de los contenidos en general como a la evolución de las ya existentes que tienen una trayectoria más larga. Y al ser un punto de encuentro y de intercambio de experiencias el BookCamp es un escenario propicio para que los gestores de estas iniciativas las den a conocer y entren en contacto tanto con otros actores del sector como con sus públicos reales y potenciales.

¡ya vienen kosmopolis 2013 y el bookcamp III!

El festival Kosmopolis 2013 se celebrará del jueves 14 al sábado 16 de marzo próximos en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB). A lo largo de sus seis ediciones Kosmopolis se ha consolidado como un espacio para la reflexión con respecto a la literatura y a los géneros literarios, a las diversas manifestaciones que se generan alrededor suyo y a la disolución de las fronteras entre éstas gracias en parte a su vinculación tanto con otras disciplinas artísticas como con la ciencia.

 

La programación de Kosmopolis 2013 puede consultarse en este enlace.

 

 

 

 

Juan Insua, quien es el director de Kosmopolis, presenta la séptima edición del festival definiéndolo como ’un evento que continua apostando por amplificar el concepto de literatura en todas aquellas manifestaciones de la palabra —oral, impresa y electrónica— que erosionan las divisiones entre géneros, asumen la evolución de los soportes de lectoescritura y sortean las sucesivas muertes anunciadas’.

 

Una de las actividades más importantes de Kosmopolis 2013 es el BookCamp III, un ‘encuentro dedicado al mundo de los libros y la edición’ que es presentado así:

 

‘La tercera edición del Bookcamp Kosmopolis se centra en ofrecer nuevas perspectivas, soluciones profesionales e ideas para emprender o consolidar proyectos vinculados con la literatura. Expertos en el mundo de la edición, la empresa y la comunicación (editores, libreros, analistas web, desarrolladores de proyectos, etc.) impartirán talleres, conferencias y asesorías, dinamizarán charlas y presentarán casos paradigmáticos. Dos jornadas abiertas y gratuitas para ofrecer recursos y soluciones prácticas a proyectos literarios en tiempos de crisis’.

 

La programación del BookCamp III es la siguiente:

 

- Xavier Dumont (Barcelona Activa) y Edgar Garcia (director de l’Àrea de Desenvolupament Empresarial-ICEC) 15/03/2013 – 11:00

Arrancar y desarrollar un proyecto – taller BookCamp

Marisol López (directora del área de promoción internacional del ICEC) 15/03/2013 – 11:30

Internacionalización de proyectos – conferencia Bookcamp

Enric Senabre (Goteo) 15/03/2013 – 12:00

Introducción al micromecenazgo o crowdfunding – taller BookCamp

Alexandra Rueda e Itziar Blasco (Barcelona Activa) 15/03/2013 – 12:30

Ideas creativas: ¿cómo conseguir que tengan éxito? – conferencia BookCamp

Joan Subirats, Rubén Martínez 15/03/2013 – 12:30

Comunidades de creación online y nuevas empresas – conferencia BookCamp

Sven Huber (Boolino), Jordi Ingerto (BookMovies), Fernando Diego Garcia (Libros del Zorro Rojo) 15/03/2013 – 13:00

Emprendeduría en el sector editorial – presentación de casos BookCamp

Ernest Pons 15/03/2013 – 16:00

Formas de organización alternativas. Cooperativa o asociación – taller Bookcamp

Silvia Clemares (Kobo Inc.) 15/03/2013 – 16:00

Del autor al lector. El sector del libro ante el reto digital – conferencia BookCamp

- Radamés Molina (Red Ediciones) 15/03/2013 – 16:30

Plataformas de venta – taller BookCamp

Martín Gómez (Elojofisgon.com) 15/03/2013 – 17:00

Los nichos de mercado como alternativa al sector editorial – conferencia BookCamp

Arantxa Mellado (Actualidad editorial) 15/03/2013 – 17:15

Tendencias de la promoción editorial: mercados y clientes – conferencia BookCamp

Ignasi Labastida (Oficina de Difusión del Conocimiento de la Universidad de Barcelona (UB) y presidente de Creative Commons España) 15/03/2013 – 18:00

Marco legal en el sector del libro – taller BookCamp

Valeria Bergalli (Editorial Minúscula), Ester Andorrà (LaBreu edicions), Jan Martí (Blackie Books) i Aniol Rafel (Edicions del Periscopi). Modera Martín Gómez (Elojofisgon.com) 15/03/2013 – 18:30

La exploración de los nichos de la edición – presentación de casos Bookcamp

Alexandra Büchler, Francesc Serés, Eman Abd El-Hamid, Sònia Garcia 15/03/2013 – 18:30

Tramlines. Cruzando fronteras lingüísticas – conferencia BookCamp

Jaume Balmes (El Taller Editorial) 16/03/2013 – 11:00

Introducción al libro digital – taller BookCamp

LiterDig: Tradición e innovación: la transformación del periodismo cultural 16/03/2013 – 11:00

Lucrecia Baquero (Guia minúscula), Lluís M. Abián (Ilubuc), Paula Jarrin (Llibreria Al·lots). Modera Martín Gómez (Elojofisgon.com) 16/03/2013 – 11:00

La literatura infantil: ampliación de su público – presentación de casos BookCamp

Maria Cardona 16/03/2013 – 11:30

Consejos para la autoedición o cómo publicar tu propia novela – taller Bookcamp

Noemí Pes (La tortuga Casiopea), Pablo Barrio Aller (Ganso y pulpo), Radamés Molina, Ed Maklouf (Siine). Modera Martín Gómez (Elojofisgon.com) 16/03/2013 – 12:30

Nuevos propuestas en formato digital – presentación de casos BookCamp

LiterDig: Viabilidad de proyectos y modelos de negocio para mantener las publicaciones digitales 16/03/2013 – 12:30

LiterDig: De la actualidad a la actualización: creación de nuevos contenidos para compartir, innovación de formatos para difundir la literatura 16/03/2013 – 16:00

Karma Peiró 16/03/2013 – 16:00

Introducción al oficio del Community Manager – taller Bookcamp

Carlos A. Scolari 16/03/2013 – 16:30

Narrativas transmedia: estrategias para la extensión de un relato más allá de un libro – taller BookCamp

Damià Gallardo (Laie CCCB), Ricardo Rendon (Abracadabra llibres), Josep Cots (Llibreria Documenta), Paco Camarassa (Negra y Criminal). Modera Martín Gómez (Elojofisgon.com) 16/03/2013 – 17:00

El futuro de las librerías – presentación de casos BookCamp

Ricard Mateu 16/03/2013 – 17:30

Planteamientos para la elaboración de una app móvil – taller BookCamp

LiterDig: Revistas de creación literaria. Nuevos lenguajes, géneros y canales de lectura 16/03/2013 – 17:30

Àlex Espinós (La Magnética) 16/03/2013 – 18:00

Analítica web: aprender a leer los números para tomar decisiones sobre la estrategia digital- taller BookCamp

 

 

 

 

El BookCamp III es un escenario propicio para explorar las profundas transformaciones que actualmente están sufriendo la industria y el mercado editorial desde la perspectiva de los actores establecidos en España en un momento en el que la crisis económica está ralentizando la reconversión del sector hacia lo digital, amenazando la supervivencia de muchas empresas de la cadena de valor tradicional y provocando un creciente número de cierres.

 

En medio de esta coyuntura de crisis cada vez son más los profesionales de todas las edades y de los más diversos oficios relacionados con la edición que al encontrarse en pleno proceso de reinvención están respondiendo al panorama poco o nada alentador del sector —destrucción de empleo, falta de nuevos puestos de trabajo, precariedad laboral, etc.— con el montaje de sus propios proyectos, con la creación de pequeñas empresas y con la construcción de una carrera como proveedores independientes de servicios. Y ésta es una realidad que indudablemente se ve reflejada en la programación del BookCamp III, sobre todo en las mesas redondas de presentación de casos en las que editores, libreros y proveedores de servicios compartirán sus experiencias en diferentes ámbitos y darán cuenta tanto de las dificultades que se les han atravesado en el camino como de las estrategias a las que están recurriendo para enfrentarlas.

 

Si se animan a pasarse por el BookCamp III ya nos veremos allí, que estaremos esperándolos.

 

Para terminar, gracias a Maria Farràs del CCCB LAB por la invitación a participar en el BookCamp III.

 

***

 

Bonus (para los amantes de la obra de Roberto Bolaño —y para los numerosos fans de éste): el CCCB conmemora los diez años de la muerte del escritor chileno con la exposición “Archivo Bolaño. 1977- 2003″, que estará abierta desde el 5 de marzo hasta el 30 de junio de 2013.

 

 

 


A.G. Porta, Pere Gimferrer, Jorge Herralde, Jaume Vallcorba y José Antonio Masoliver Ródenas participarán en el debate “Roberto Bolaño: la gestación de un mito”, que tendrá lugar en el marco de Kosmopolis 2013 el día viernes 15 de marzo a las 19.00.

centros, periferias, redes y hubs

Una de las cosas que más me gustaron de Barcelona cuando llegué en marzo de 2005 fue tener la sensación de estar en una ciudad que ocupaba un lugar central en el mundo del libro, que a mí me interesaba desde hacía tiempo. Si a primera vista la gran calidad de la oferta de algunas librerías de la ciudad —las primeras que conocí fueron La CentralLoring art, Medios y Áncora y Delfín, que cerró en enero de 2012— y la intensa actividad cultural que había en ésta me transmitían esa sensación, la presencia de un buen número de editoriales, agencias literarias, autores y profesionales de la edición no hacía otra cosa que reforzarla. Al principio de vez en cuando me sorprendía ver en la calle a algún escritor que admiraba —recuerdo la emoción de unos amigos franceses que estaban de visita cuando vieron a Enrique Vila-Matas entrando al final de la tarde de un lunes de invierno al café de La Central del Raval—. Y durante mis primeros meses en Barcelona conocí a través de mi reducido círculo de amigos a varios jóvenes editores, traductores, diseñadores, fotógrafos e ilustradores, muchos de los cuales trabajaban como freelances o habían montado con algunos colegas sus pequeños estudios independientes. El entusiasmo y la ebullición que se respiraban en el ambiente durante mis primeros años en Barcelona contrastan radicalmente con el aumento progresivo del malestar, de la preocupación, de la incertidumbre y del pesimismo que viene provocando la crisis —cuyos últimos episodios en la escena local son el anuncio del próximo cierre de las librerías Catalonia y Proa Espais—.

 

Después de vivir toda la vida en una ciudad como Bogotá que en mi órbita de intereses se encontraba en una posición más bien periférica, había llegado a una que estaba en pleno centro. Recién llegué a Barcelona vivía a tres calles de la sede de Planeta y trabajaba al lado de la de Random House Mondadori, dos de los grandes grupos de los que sale un alto porcentaje de la producción editorial del mundo hispanohablante, que están presentes en casi todos los países de éste y algunos de cuyos sellos publican a varios de mis autores favoritos —es decir, que de repente estaba muy cerca de un centro de toma de decisiones estratégico en un ámbito con el que yo aún no tenía vínculos y que me resultaba bastante atractivo—. Esta sensación de estar en el centro se derivaba no sólo de la amplitud y de la diversidad de la oferta que había en las librerías barcelonesas, sino también del hecho de saber que la sede de muchas de mis editoriales favoritas estaba en Barcelona: Acantilado, Anagrama, Gedisa, Gustavo GiliLumen, Mondadori, Paidós, Seix Barral o Tusquets —en ese momento todavía no conocía algunas jóvenes editoriales independientes que me gustan mucho como BaratariaGlobal Rhythm PressLibros del Asteroide, Melusina o minúscula, aún no habían aparecido muchas otras de las que existen actualmente y yo no había descubierto el mundo de la edición en catalán—.

 

En síntesis, había llegado a una ciudad donde se hacen, de donde vienen y donde se encuentran los libros. Si me hubieran interesado las comunidades indígenas del Amazonas, los mercados financieros, el derecho internacional, los estudios poscoloniales o la política comparada, obviamente la sensación habría sido otra y es bastante probable que en Barcelona me hubiera sentido en un lugar periférico.

 

 

Quizás la dualidad centro-periferia no ofrezca muchos elementos para explicar la realidad del mundo hiperconectado en el que vivimos hoy en día —de hecho, me hace pensar directamente en la teoría de la dependencia que hacia 1998 todavía enseñaban con entusiasmo algunos de mis profesores de Ciencia Política—. Gracias a las herramientas de comunicación que actualmente tenemos a nuestra disposición y a las redes sociales ahora podemos no sólo establecer conexiones bien sea directamente o bien sin mayores mediaciones externas, sino también acceder a una amplia gama de contenidos a un coste relativamente bajo —incluso si se trata de oferta gratuita en algún momento terminamos pagando por los dispositivos, por el acceso a los medios de comunicación (radio, televisión, Internet, etc.) y por el consumo energético—.

 

Tiendo a pensar que actualmente nuestro lugar de residencia sólo tiene una importancia relativa debido a que estamos en capacidad de enterarnos muchas veces en tiempo real o al cabo de unos cuantos minutos de lo que está pasando en prácticamente cualquier lugar del mundo, de ser testigos de lo que sucede en un montón de eventos sin estar presentes o de asistir a ellos virtualmente y de acceder a través de una plataforma de comercio electrónico a muchos productos que no están disponibles en las tiendas físicas de nuestro entorno próximo —como mínimo en dos o tres días si son bienes materiales y de manera inmediata si son digitales—.

 

Aunque es cierto que en muchos casos las herramientas y las plataformas de comunicación que usamos cotidianamente —correo electrónico, mensajería instantánea, redes sociales, telefonía móvil o sobre IP (VoIP), etc.— no son un sustituto lo suficientemente óptimo ni de la presencia física ni de la interacción o del contacto en persona, también es verdad que a menudo contribuyen a favorecer el establecimiento y el mantenimiento de relaciones, a reducir las brechas y a permitir el acceso a aquello que no está al alcance de la mano en el mundo analógico. Ciertas relaciones que se establecen debido a la existencia de afinidades o de inclinaciones, aficiones e intereses compartidos pero que no necesariamente suponen la creación de un vínculo emocional o de amistad en el plano personal hoy en día son posibles gracias a la desintermediación, a la virtualización y a la descentralización que permiten y propician algunas herramientas y plataformas de comunicación cuyo uso cada vez es más extendido.

 

 

 

 

 

En este contexto puede ser más pertinente pensar en términos de redes y hubs que de centros y periferias. Se puede estar en las redes como observador pasivo pero para conseguir ocupar un lugar sobresaliente y jugar un rol destacado en ellas es necesario contribuir con ideas, preguntas, observaciones, opiniones o propuestas que les aporten algún valor a sus otros miembros, cuyo reconocimiento más o menos consensuado es la fuente de la que se deriva la autoridad. Si hoy en día un autor, agente, editor, librero, líder de opinión, lector, redactor, corrector, traductor, diseñador, maquetador, ilustrador, fotógrafo o cualquier otro actor que intervenga en la cadena de valor del libro quiere formar parte de una red y apoyarse en la dinámica de ésta para darse a conocer o para promocionar su marca, sus productos y sus servicios debería plantearse algunas preguntas fundamentales*:

 

- ¿A cuál(es) red(es) pertenezco?

- ¿En qué escenarios analógicos y plataformas virtuales se desarrolla de manera tanto permanente como esporádica la dinámica de funcionamiento de esta(s) red(es)?

- ¿Cuáles son los rasgos que caracterizan la dinámica de funcionamiento de esta(s) red(es) y las normas que la rigen?

- ¿Cuáles son los factores que definen mi pertenencia a esta(s) red(es)?

- ¿Qué sentido tiene para mí pertenecer a esta(s) red(es)?

- ¿Qué beneficios me reporta la pertenencia a esta(s) red(es)?

- ¿Cómo debo gestionar mi presencia en la(s) red(es) a la(s) que pertenezco?

- ¿Qué recursos y en qué volumen debo asignar a la gestión de mi presencia en la(s) red(es) a la(s) que pertenezco?

- ¿Qué aporto yo en la(s) red(es) a la(s) que pertenezco?

- ¿Cuál es el valor que los miembros de la(s) red(es) a la(s) que pertenezco les asignan a mis aportes?

- ¿Qué autoridad tengo en la(s) red(es) a la(s) que pertenezco según el valor que sus otros miembros les asignan a mis aportes?

- ¿Cuál es el valor de mis conexiones tanto para mí como para los otros miembros de la(s) red(es) a la(s) que pertenezco?

- ¿De qué maneras puedo rentabilizar mi pertenencia a la(s) red(es) y los aportes que hago en ella(s)?

- ¿Cuánto debo esperar para que las acciones que hago en la(s) red(es) a la(s) que pertenezco me generen un retorno?

- ¿De qué formas y a través de qué vías puede llegar ese retorno?

- ¿Cómo puedo medir el retorno de las acciones que hago en la(s) red(es) a la(s) que pertenezco?

 

Toda persona u organización que ya tenga un cierto reconocimiento y un buen posicionamiento en su mercado ya tendrá un terreno ganado cuando quiera empezar a formar parte de una red y a participar en su dinámica. Además de la asociaciones profesionales y las organizaciones gremiales, las ferias del libro, los festivales literarios y otro tipo de eventos de carácter cultural son escenarios en los que la dinámica de red se pone en funcionamiento. Y luego están los entornos de generación Web 2.0, por supuesto. De ahí la importancia estratégica de eventos como la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), el Festival Internacional de Literatura en Buenos Aires (FILBA), el Festival Eñe, los Hay FestivalKosmopolis, la Semana Negra de GijónBCNegra o LéaLA y de plataformas de generación Web 2.0 como Facebook, Twitter, LinkedIn, Google+, YouTube, Vimeo, Flickr o Pinterest, que constituyen puntos de encuentro para personas y organizaciones que se encuentran dispersas y que coinciden en las redes.

 

 

 

 

 

“Drawing the Global Map of Publishing Markets 2012″

International Publishers Association (IPA)

 

En un mundo hiperconectado en el que el comercio internacional y la circulación de personas de un país a otro no dejan de intensificarse, en el que hay una tendencia hacia la desintermediación, en el que lo digital está creciendo y echando raíces, en el que las barreras de entrada para convertirse en agente editor cada vez son más bajas y en el que cualquier autor que eche mano inteligentemente de ciertas herramientas de difusión y promoción puede hacer que su producción llegue a un público amplio es indudable que las redes están llenas de oportunidades y que vivir al margen de ellas supone no sólo condenarse a un cierto aislamiento, sino también aniquilar de antemano la viabilidad de muchas iniciativas interesantes y atractivas.

 

* nota: este planteamiento aplica para todo tipo de personas u organizaciones independientemente del sector al que pertenezcan.

Miércoles, diciembre 19, 2012 categorizado bajo contenidos digitales, e-book, entorno digital, literatura latinoamericana, plataformas digitales

la relación con la biblioteca personal (en papel y en digital)

El fin de semana pasado mientras leía La tentación del fracaso me encontré en el “Tercer diario parisino (1956 – 1957)” una serie de anotaciones de Julio Ramón Ribeyro con respecto a la venta de los libros de su biblioteca personal como eventual solución a sus problemas económicos. Al respecto dice Ribeyro:

 

’11 de noviembre (9 de la noche)

 

Si mañana no ocurre algún milagro, me veré obligado a vender libros, es decir, el centenar de volúmenes que desde hace unos años me acompañan, a través de mil peripecias, por los que siento un amor que no me atrevo siquiera a describir.

 

(12 de la noche)

 

Despierto insomne luego de tres horas de sueño turbulento. Sigo pensando en la manera de evitar la venta de mis libros. Ahora veo que aquello sería un crimen imperdonable, una forma de suicidio espiritual. Voy a malbaratar años de lecturas, de reflexiones, de hallazgos, de notas marginales que sólo para mí tienen sentido. Mis libros son mi pan, mi sombra, mi memoria, todo esto y más aún… ¿Dónde me voy a buscar y reconocer? Siento un dolor desgarrador y estoy a punto de echarme a llorar. ¡Cuántas veces me he privado de una comida por comprar un libro! Si ahora vendo mis libros no es para comer sino para pagar a los malditos, a los inhumanos hoteleros de París, porque sino les pago serían capaces de hacerme un daño horrible, de matarme tal vez; en una palabra, de impedirme que alguna vez vuelva a comprar libros.

 

12 de noviembre

 

¡Se salvaron mis libros! ¿Hasta cuándo?’

 

Y luego a las 11 de la noche del 14 de diciembre anota Ribeyro:

 

Le Grand Meaulnes de Alain Fournier, Dominique de Fromentin y el Benjamin Constant de Du Bos, se convirtieron en un vaso de leche y en un paquete de cigarrillos Gauloises’.

 

 

 

¿Alguna vez han estado en esta situación que describe Ribeyro o sentido la angustia que sus palabras transmiten?

 

Estas palabras de Ribeyro ponen en evidencia el valor simbólico y sentimental que tienen los libros para ciertas personas así como la racionalidad y las pasiones en las que se fundamenta ese ambicioso proyecto que es la construcción de una biblioteca personal.

 

Antes mi apego a mi biblioteca era tal, que cuando estaba planeando irme de Bogotá me daba pavor pensar que me separaría de ella y que sólo podría llevarme conmigo unos pocos libros. Mi biblioteca personal fue un proyecto en el que durante cerca de ocho años me gasté la mayor parte del dinero que caía en mis manos. En esa época a menudo fui un comprador de libros compulsivo, caprichoso, irresponsable e incapaz de planificar sus gastos sensatamente. Durante mucho tiempo mis libros fueron mi única posesión valiosa en términos afectivos y económicos.

 

Luego durante mis primeros tres años en Barcelona sólo compré unos pocos libros porque vivía en habitaciones o pisos pequeños, me mudaba a menudo y no sabía cuánto tiempo más viviría en la ciudad. Cuando tuve la certeza de que me quedaría en Barcelona de manera indefinida al menos que algún motivo de fuerza mayor me llevara a irme de la ciudad —es decir, cuando dejé de sentir que ésta era un lugar de paso para mí— empecé a comprar libros de nuevo. Sin embargo, me convertí en una de esas personas que sólo compran lo que saben que leerán en un futuro más o menos inmediato —un principio que por razones prácticas sólo quebranto excepcionalmente—.

 

Creo que mi relación con mi biblioteca personal cambió a partir de ese momento porque me di cuenta de que ya no sentía un apego irracional hacia la mayoría de mis libros y que podía vivir con sólo unos pocos de ellos. Mientras que ahora puedo decir que no tendría mayor dificultad para deshacerme de muchos de mis libros, hay una sensación de seguridad y tranquilidad que me produce el hecho de saber que unos cuantos están ahí —siempre tengo presente de manera particular La vida de mi padre. Cinco ensayos y una meditación, de Raymond Carver—.

 

¿Algún día será posible verse en la situación que describe Ribeyro o sentir su angustia en el mundo digital?

 

Lo digital trasforma radicalmente la relación que tenemos con nuestra biblioteca en los planos tanto simbólico y emocional como jurídico. Con la irrupción de lo digital el cambio del soporte en el que existen las obras que forman parte de nuestra biblioteca y del tipo de intermediario al que se las compramos supone un cambio sustancial que va más allá de no poder tocar los libros ni sentir el olor del papel o su peso. Para entender las implicaciones que supone la compra y venta de e-books recomiendo leer el artículo “The right to resell: a ticking time bomb over digital goods”, publicado recientemente en paidContent.

 

 

 

 

En la medida en que la mayor parte de las veces realmente están pagando por una licencia de acceso al contenido en formato digital, los usuarios no pueden prestar, revender o heredar sus e-books porque las políticas de las plataformas de comercialización no se lo permiten. De hecho, en algunas plataformas de venta ni siquiera es posible comprar e-books para regalárselos a otra persona. El artículo señala que la venta de libros, revistas, discos o películas de segunda en soporte físico se apoya en la doctrina First Sale que no es aplicable a los contenidos digitales, por lo cual no contempla la reventa de éstos.

 

Es legítimo que las implicaciones del concepto de propiedad cambien con lo digital —sobre todo si los contenidos digitales se conciben como un servicio y no como un producto— pero considero que hay que revisar la posición desventajosa en la que quedan los consumidores frente a los editores y a las plataformas de comercialización en este nuevo entorno cuya configuración es un proceso que sigue estando en marcha y en el que las reglas de juego todavía están definiéndose —justo debido a lo anterior vale la pena dar la batalla y aún hay mucho por hacer—. A propósito de este tema recomiendo volver sobre los planteamientos hechos por Javier Celaya y José Antonio Vázquez en los “Derechos de los lectores de libros digitales”.

 

Espero que más temprano que tarde llegue el momento en el que las reglas del mercado hagan posible que cualquier usuario pueda transferirle parcial o totalmente su biblioteca a otro porque aquí estamos hablando de un capital simbólico en el que la inversión hecha va más allá del dinero que se gasta debido a la formación de un criterio y al esfuerzo que supone la construcción de ese proyecto personal al que muchos lectores consagran una parte importante de sus vidas. Estoy seguro de que si las reglas de juego del mercado siguen estableciéndose en detrimento de sus intereses los consumidores encontrarán la manera de subvertirlas —ver estos dos ejemplos que en su momento dieron mucho de qué hablar: Calibre plugins: the simplest option for removing most ebook DRM y DRM Removal Tools for eBooks—.

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