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mis descubrimientos blogosféricos de 2011

Cada cierto tiempo me encuentro con algún blog nuevo o hasta entonces desconocido para mí cuyos contenidos se ocupan de algunos de los temas que más me interesan: los libros, la evolución del sector editorial, el proceso de reconversión de éste a raíz de la emergencia de lo digital, la economía de los contenidos y los usos sociales de las tecnologías de la información y la comunicación. Entre los blogs de este tipo que conocí durante 2011, los siguiente son los que ahora forman parte de mis lecturas imprescindibles.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

- Winch 5, de Francis Pisani (ver versión en español y en inglés)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

- verba volant, scripta manent, de Bernat Ruiz Domènech

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Joe Wikert’s Publishing 2020 Blog

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Appazoogle, de autores varios

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

- BibliogTecarios, de autores varios

 

 

Disquisiciones, de Jorge Portland

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

- Editar en voz alta, de Elsa Aguiar

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

- Blog de Mariana Eguaras

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

- La amena biblioteca de Redfield Hall, de Belén Bermejo

 

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A quienes le interesen tanto el mundo del libro y sus alrededores como las tecnologías y los contenidos digitales, les recomiendo seguir atentamente estos blogs.

entrevista a enrique dans en la revista texturas / “los lectores quieren acceder a los contenidos en cualquier momento, dispositivo y formato”

El número 16 de la revista Texturas que está circulando desde hace un par de semanas incluye la entrevista que le hice en junio de 2011 a Enrique Dans —a la cual me referí hace unos meses—. Dans habla en esta entrevista acerca de la disrupción tecnológica, del impacto que ésta está teniendo en la industria de los contenidos, de las distintas estrategias y líneas de acción que el sector editorial podría adoptar para gestionar su reconversión hacia lo digital, de la manera como la llegada a España de los nuevos actores de la distribución de contenidos digitales puede transformar tanto la estructura como la dinámica de la cadena de valor del libro, de la necesidad de construir entornos abiertos, convergentes e integrados, de los cambios que están teniendo lugar en las prácticas lectoras gracias a las funciones sociales de ciertas tecnologías, de las necesidades y expectativas de los lectores de hoy en día, de la circulación de los contenidos, de la capacidad de generación de atención y de la monetización de ésta.

 

 

 

 

Uno de los aspectos que me parecen más significativos de esta entrevista es el énfasis que Dans pone en la experiencia del usuario, para el cual en este momento es crítico poder acceder a los contenidos en cualquier formato, dispositivo, momento y lugar según sus necesidades puntuales —es decir, de una manera sencilla, eficiente y flexible—.

 

 

 

A continuación reproduzco algunos fragmentos de la entrevista que creo que vale la pena destacar:

 

‘[Los usuarios] Queremos información con capacidad de profundizar en ella o de hacer clic y ver por qué se dice algo, en qué se basan las fuentes para decirlo y por qué se opina una u otra cosa. Por tanto, exigimos profundidad en forma de hipervínculos y capacidades sociales en la información: es decir, que no sólo la asumamos sino que también podamos reenviarla, comentarla, votarla, promoverla, etc. En fin, un montón de funciones sociales sin las que ahora nos sentimos incómodos porque nos falta algo’.

 

(…)

 

‘La gente paga por aquello que le aporta valor. ¿Qué se puede hacer con un libro en Internet? Se pueden hacer un montón de cosas: una edición social de la obra, un libro que esté abierto a que la gente comente lo que va leyendo o permitirle al lector poner sus marcadores, sus ideas y sus vínculos. Lo que quieras. Se puede hacer que la experiencia de lectura mejore porque ya no estás limitado al formato habitual del libro’*.

 

(…)

 

‘El problema es que la industria editorial no sabe qué hacer. Es lo mismo que ocurre con la música. La industria de la música sabe vender CDs y si la pones a hacer otra cosa no sabe hacerlo o lo hace mal, se niega a hacerlo y lo desprecia porque no sabe vender. Al final lo que tenemos es un problema de auténtica adaptación. Actualmente nos estamos encontrando con empresas que no saben desvincularse del libro y que si pretenden vender otras cosas no saben hacerlo cuando en realidad lo que deben hacer hoy en día es clarísimo: en cuanto tengan un contenido, sacarlo en todos los formatos posibles’.

 

(…)

 

‘Lo que tenemos que plantearnos es que hay una diversidad enorme de dispositivos y que yo como usuario quiero que el contenido sea accesible desde todos —cada uno con su limitación de formato, de tamaño de pantalla, etc.— y con una continuidad. Kindle lo ha hecho muy bien. Yo compré un Kindle y ya lo tengo instalado en mi laptop, en mi ordenador de sobremesa, en mi iPad y en mi Blackberry. No me voy a poner a leer un libro en mi Blackberry pero me gusta tener la posibilidad de abrirlo y encontrarme con que la lectura está parada justo allí donde la dejé en cualquiera de mis otros dispositivos, en la misma referencia, y que lo que yo marqué está ahí porque me viene comodísimo en algunos momentos cuando quiero citar un libro o revisar algo que anoté. Cuando yo estoy leyendo un libro éste está en mi cabeza y quiero que esté presente en cualquiera de mis dispositivos. Entonces si se llega a inventar un dispositivo en forma de pantalla enrollable y semitransparente, quiero que mi libro también esté ahí y que no existan restricciones de ningún tipo para que sea así. Estamos hablando de contenidos digitales que por naturaleza son líquidos, de bits que se mueven por todas partes’.

 

(…)

 

‘Para empezar, en el diseño de esta estrategia [de reconversión] se tendría que pensar en el producto digital como el primer producto y eso es muy difícil para quien ha defendido toda su vida el libro físico y que aún cree que el libro digital es cosa de freaks o de minorías. La industria tiene que plantearse que su producto es digital porque se expresa, se vende, se usa y se consume en la red y que en caso de que alguien lo quiera puede imprimírselo pero teniendo en cuenta que el libro en papel es un subproducto. El libro impreso pasa a ser un subproducto y el libro digital es el producto principal que se consume en la red’.

 

(…)

 

‘Cuando en una industria irrumpe una innovación disruptiva, la mayoría de los que eran líderes en la época anterior adopta una postura defensiva y de intentar no hacer nada, de preservar su modelo de negocio, de protestar contra la innovación, de intentar ilegalizarla y cosas de ese tipo. La innovación siempre proviene de fuera, de los que no estaban antes. En Estados Unidos tienes modelos como los de The Huffington Post, Weblogs, Inc., Gawker Media y toda una serie de medios que han ido apareciendo y que han aprovechado muchísimo más las características del nuevo entorno debido a que no tienen las mismas condicionantes del escenario anterior, que es lo que permite que se adapten mucho mejor’.

 

(…)

 

‘Diría que quien produce contenidos debe tener claro que cuanto más circulen éstos mejor, sea en el régimen que sea: gratuito, de pago o restringido. A mí me va mejor cuanto más se mueve mi contenido. Yo soy consciente de que en cuanto publico un contenido en mi blog éste es reproducido automáticamente en una veintena de páginas web. La licencia bajo la cual publico mi blog permite hacerlo y gracias a eso a mí me va mejor. Si yo fuera un editor clásico, tendría que perseguir a esas páginas web y denunciarlas por aprovecharse de mi contenido. Pero no me interesa porque me va mejor así. Hacer este tipo de reflexión cuesta, lleva tiempo y exige una cierta experiencia pero vamos a acabar allí. Al final te tienes que acostumbrar a que tu contenido circule mejor porque te consigue una mayor capacidad de generación de atención. Y mientras más atención tengas, mejor porque puedes monetizarla. Lo que no podemos hacer es tener un contenido, renunciar a monetizar la atención y pretender cobrar simplemente por quien quiera comprarse el ejemplar de nuestra publicación como se hacía en el quiosco porque esto ya no funciona así’.

 

***

 

Las cosas que han sucedido entre mi conversación con Enrique Dans en junio de 2011 y la publicación de esta entrevista en el número 16 de la revista Texturas permiten hacerse una idea con respecto a la creciente aceleración del ritmo de las transformaciones que el sector editorial está sufriendo actualmente:

 

‘Esta entrevista tuvo lugar el miércoles 1 de junio de 2011 mientras se celebraba la Feria del Libro de Madrid, por lo que es bastante probable que entre su realización y su publicación se hayan registrado ciertos cambios en la situación de algunos de los aspectos abordados en ella —lo cual da cuenta de la velocidad a la que se están produciendo las transformaciones que la industria de los contenidos viene viviendo desde hace unos años—. Es indudable que el panorama de la industria editorial española no volverá a ser el mismo una vez desembarquen actores extranjeros provenientes del mundo tecnológico como Amazon, Google ebooks o Kobo, que ya anunciaron que este otoño empezarán a operar en España’.

 

 

 

 

Quienes quieran descargar la entrevista pueden hacerlo apretando aquí.

 

Aprovecho la ocasión para agradecerles no sólo a Margarita María Pérez Barón por la transcripción de esta entrevista, sino también a Manuel Gil y a Manuel Ortuño por sus comentarios y recomendaciones durante el proceso de edición de ésta.

 

* Aquí pueden echarle un ojo a la edición social de Todo va a cambiar, de Enrique Dans.

Miércoles, diciembre 21, 2011 categorizado bajo contenidos digitales, destacados, e-book, e-readers, entorno digital

la muerte de un lector digital

A mediados de enero de 2009 una de las editoriales para las que trabajo me dio un Sony Reader PRS-505 para facilitar el envío y la lectura de manuscritos. A finales de noviembre pasado el interruptor de encendido de mi e-reader dejó de funcionar repentinamente, lo cual a pesar de lo engorroso no era grave una vez comprobé que podía encender el dispositivo conectándolo por un momento a un ordenador. Dejando aparte esta leve molestia, todo iba bien hasta que dos semanas más tarde mi e-reader se quedó kaput.

 

 

 

 

Atrás quedaron los tiempos en los que las cosas duraban toda la vida: desde los muebles y la ropa hasta los electrodomésticos, pasando por los matrimonios. ¿Quién puede decir hoy en día que todavía conserva y usa unos zapatos, una licuadora o una silla que compró hace dos, cinco, trece o veintiocho años? En mi generación seguramente poquísima gente puede hacerlo mientras que en la de mis papás lo normal es —o quizás hasta hace unos años era— que las cosas duren mucho tiempo.

 

Con la producción en serie a gran escala, la deslocalización de las plantas de manufactura y la expansión tanto del consumismo como del estilo de vida low cost que hacen que todo sea fácilmente accesible y reemplazable, el ciclo de vida de muchos de los bienes que solemos consumir se ha reducido a su mínima expresión. Se trata de bienes de consumo casi desechables y de existencia efímera en los que la relación entre el valor y el precio tiende a ser bastante confusa. A propósito de todo esto vale la pena volver a echarle un vistazo al documental “Comprar, tirar, comprar”, que aborda este tema y en el que la obsolescencia programada ocupa un lugar central. A quienes todavía no lo hayan visto les recomiendo hacerlo ahora mismo.

 

 

 

 

El caso de mi e-reader pone en evidencia no sólo lo vulnerable y frágil que en ocasiones puede llegar a ser la tecnología, sino también que cuando estamos hablando de consumo de contenidos los dispositivos juegan un papel secundario —aunque no irrelevante— porque lo que realmente importa son los libros, la música o los vídeos que leemos, escuchamos o vemos a través suyo. Si somos capaces de asegurar la conservación y la perdurabilidad de los contenidos, de ahí en adelante todas nuestras preocupaciones serán menores.

 

Como suelo tener tres copias de todos mis documentos —en mi ordenador, en un pendrive y en un disco duro externo—, con la muerte de mi e-reader sólo hay que lamentar la pérdida de un aparato que se estropeó. La magnitud del problema es muy distinta en el caso del libro en papel, en el que el soporte y el contenido conforman una unidad indisociable. Y si lo digo es porque nuestros libros en papel también se deterioran con el paso del tiempo, sobre todo si se encuentran bajo ciertas condiciones ambientales o si en su producción se han utilizado materiales de mala calidad con el propósito de ahorrar costes. Y bueno, ni hablar de la rapidez a la que caducan muchos de los libros que se publican hoy en día porque sus contenidos se vuelven obsoletos en cuanto salen de la imprenta —e incluso antes—.

curso “tendencias del mercado editorial” en editrain: 2ª edición

El próximo martes 13 de diciembre dictaré la segunda edición del curso “Tendencias del mercado editorial” en la sede de Editrain de Barcelona. A continuación reproduzco toda la información relacionada con el curso por si a alguien le interesa.

 

1. Objetivo

 

El curso “Tendencias del mercado editorial” busca ofrecer a los estudiantes las herramientas necesarias no sólo para entender distintos fenómenos puntuales que desde hace un tiempo están teniendo lugar en el sector editorial —como la emergencia de lo digital, el boom de la edición independiente, la concentración de la propiedad de la industria, la hipersegmentación de los mercados en nichos cada vez más específicos, la aparición y el auge de los subgéneros literarios, el comportamiento de las ventas de libros y los best sellers globales—, sino también para anticipar el resultado de las transformaciones que éste está sufriendo actualmente y los posibles rumbos que podría tomar como consecuencia de ellas.

 

2. Destinatarios

 

Este curso está dirigido a profesionales que sean curiosos e inquietos y que sientan la necesidad de comprender tanto el comportamiento del mercado editorial como los cambios que el sector del libro viene experimentando desde hace varios años.

 

3. ¿Por qué puede interesar el curso?

 

Además de poner en contexto y de explicar tanto las tendencias emergentes en el sector del libro como las transformaciones que vienen teniendo lugar en él, el curso “Tendencias del mercado editorial” ofrece algunas herramientas para gestionar el cambio, diseñar estrategias de adaptación al entorno del nuevo paradigma y definir líneas de acción para incidir en la configuración de éste.

 

 

4. Estructura de contenidos

 

A continuación se presenta la estructura de contenidos del curso “Tendencias del mercado editorial”:

 

1. Introducción: la emergencia de lo digital

 

1.1. Contenidos, entornos y dispositivos digitales: hacia un cambio de paradigma

1.2. Coexistencia de medios y soportes

1.3. Plataformas de comercialización

1.4. Modelos de acceso a los contenidos digitales: compra de archivos para descarga Vs. licencia para acceso en la nube

1.5. Plataformas de autopublicación: ¿publicar sin editores?

1.6. Un mercado en proceso de maduración: penetración de lo digital y evolución de las cifras de ventas de contenidos digitales

 

2. La long tail y la pelea por los nichos

 

2.1. Hipersegmentación de los mercados

2.2. Construcción de públicos: posibilidades del mundo analógico y de los entornos de generación Web 2.0

2.3. Diversificación de los intereses del público lector y ampliación de la variedad de la oferta: editoriales y librerías especializadas

2.4. Concentración de las ventas en unos pocos títulos Vs. ventas de pocos ejemplares de muchos títulos

 

3. Tendencias del mercado: fenómenos literarios globales

 

3.1. El sistema de premios literarios: los ámbitos anglosajón, francófono e hispanohablante

3.2. El best seller: origen y anatomía

3.3. Los subgéneros: surgimiento, diseminación y proceso de popularización

3.4. Fenómenos emergentes en un mercado global: ciencia ficción, novela histórica, novela negra, chick lit, magos, vampiros, zombies, ángeles, novela gráfica, narrativa distópica, etc.

 

4. Tendencias de la industria editorial

 

4.1. Concentración de la propiedad de la industria Vs. boom de la edición independiente

4.2. La producción editorial: crecimiento del volumen de títulos publicados, disminución del tamaño de las tiradas, rotación acelerada y aumento de las devoluciones

4.3. Información cuantitativa sobre el desempeño del sector: comercio interior y exterior, hábitos de lectura y compra de libros, paneles de consumidores (Nielsen Bookscan y GfK), etc.

4.4. La reconversión del sector del libro hacia lo digital: edición, comunicación, promoción, venta, prescripción y lectura

 

5. Conclusiones: ¿hacia dónde va el sector del libro?

 

 

El curso tiene un precio de 120 euros. Puede ser parcialmente bonificable a cargo del crédito de formación para trabajadores por cuenta ajena (no es aplicable para autónomos y desempleados). 10% descuento para personas desempleadas.

 

Las siguientes son las coordenadas del curso:

 

Fecha: 13.12.2011

Horario: 10.00 – 14.00 // 15.30 – 17.30 (6 horas de duración)

Dirección: C/ Comte Borrell, 235-239. 08029, Barcelona

 

Si están en Barcelona, les interesa el curso y tienen tiempo, allí los esperamos.

desdigitalizar la agenda

A lo largo de los últimos meses me he propuesto varias veces escribir menos sobre e-books, dispositivos de lectura en pantalla o plataformas de comercialización de contenidos digitales en [ el ojo fisgón ]. Sin embargo, casi siempre mis intentos de ocuparme de otros temas han sido fallidos porque al final en la mayoría de mis últimas entradas he terminado comentando aspectos relacionados con todas estas cosas. Es como si me resultara imposible abstraerme y contagiarme del alboroto y de la euforia que ha producido el anuncio de la llegada a España de AmazonKoboGoogle ebookstoreiBookstore y las demás plataformas de comercialización que vengan más adelante.

 

Es verdad que lo digital ya no forma parte del futuro del sector editorial sino de su presente, que darle la espalda a este fenómeno significa negarse a aceptar una realidad inminente, que en nuestro medio tanto la oferta como las ventas de e-books han crecido en el último año, que casi cada día estamos siendo testigos de la aparición de proyectos interesantes en el campo de la gestión de contenidos digitales, que en este terreno todavía hay mucho por explorar y descubrir, que en él todo está por hacerse y que aún nos queda un largo camino por recorrer. Vale, estoy de acuerdo.

 

 

 

Tengo la sensación de que al centrar una buena parte de nuestra atención en lo digital estamos tendiendo a desatender diversos temas relacionados con la realidad y el quehacer de los distintos actores del sector editorial de los que veníamos ocupándonos cuando la llegada de los e-books, de los e-readers, de las tablets y de las plataformas de comercialización de contenidos digitales a nuestro medio se veía como un escenario lejano, improbable e inviable. Me refiero a temas como la coexistencia de la concentración entre la propiedad de la industria editorial y el boom de la edición independiente, el rol de los distintos actores de la cadena de valor y las relaciones entre éstos, las tendencias literarias y del mercado, el papel de las librerías como dinamizadoras culturales y de los libreros como instancia de prescripción, los tipos de libros que mejor se están vendiendo, los géneros literarios y temas que gozan de una mayor popularidad, las condiciones que favorecen y dificultan la circulación del libro, las cifras de ventas de libros, el lugar que ocupan la crítica y los espacios dedicados a los comentarios sobre libros en los medios tanto generalistas como especializados, las motivaciones de los lectores y los hábitos de lectura de éstos, la importancia de las bibliotecas y la formación de los profesionales de los oficios de la edición.

 

¿Será que la “novedad” de lo digital nos está llevando a olvidarnos de muchos otros aspectos que son críticos para el sector editorial o que por lo menos está impidiéndonos ver su importancia estratégica?

 

 

Quizás para poner las cosas en el lugar que les corresponde y juzgarlas en su justa medida en ocasiones valdría la pena no sólo dejar que el paso del tiempo nos permitiera tomar una cierta distancia frente a los acontecimientos que están ocurriendo, sino también abstenernos de especular tanto con respecto a eventos futuros en lugar de precipitarnos a lanzar juicios categóricos y definitivos —sean éstos entusiastas o apocalípticos— sobre procesos que no han terminado de desarrollarse o proyectos que se encuentran en estado embrionario y cuyos resultados en ambos casos aún son inciertos. En fin, creo que podríamos decir más acerca de lo digital hablando mucho menos al respecto —es decir, haciéndolo sólo cuando tengamos algo valioso y nuevo que aportar—.

 

Prefiero de lejos los análisis complejos, sesudos, densos y reposados de Mike Shatzkin, Julieta Lionetti, Joaquín RodríguezManuel Gil o las curiosas observaciones y anotaciones de José Antonio Millán y Txetxu Barandiarán que los contenidos tipo publirreportaje de Publishing Perspectives, las noticias producidas por otras fuentes que algunas publicaciones de actualidad sobre el sector del libro fusilan o reproducen textualmente y los artículos mal documentados de la prensa generalista que contribuyen sobre todo a alimentar la desinformación.

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