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¡empiezan kosmopolis 2015 y el bookcamp IV!

El festival Kosmopolis 2015 se celebrará desde hoy miércoles 18 hasta el próximo domingo 22 de marzo en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB). Los temas que se abordarán en Kosmopolis 2015 a través de diversas actividades son los siguientes:

 

Diálogos K

Conversaciones entre destacados escritores sobre temas clave de la literatura y de nuestro tiempo.

Periodismo XXI

De cómo el periodismo mantiene intacta su capacidad para narrar historias en la era de las nuevas tecnologías.

Alicia cumple 150 años

Celebramos el 150 aniversario de Alicia en el País de las Maravillas, el clásico de Lewis Carroll que trasciende las fronteras de la literatura infantil.

La herencia Sebald

Programación especial con motivo de la exposición Las variaciones Sebald para rendir tributo a W. G. Sebald, uno de los autores más relevantes de las últimas décadas.

Bookcamp IV. Los límites del libro

Encuentro dedicado al mundo de los libros y al ecosistema editorial, con conferencias, talleres y presentaciones de casos.

Canal Alfa

La programación audiovisual que te invita a descubrir la influencia de la literatura en el cine: el arte de narrar y poetizar a través de la imagen en movimiento.

Laboratorios de la escritura

Descubrimos la escritura desde dentro con talleres y encuentros con escritores que nos acercan al proceso de creación literaria.

Traducir Europa

Palabras y músicas viajeras: nos acercamos a los puentes lingüísticos que hacen posible las relaciones interculturales en el «viejo continente».

Actividades infantiles y juveniles

Programación pensada especialmente para el público más joven del festival.

Biblioteques de Barcelona

Actividades organizadas en colaboración con Biblioteques de Barcelona.

 

 

 

K15

 

 

 

Este año estaré participando en el Bookcamp IV, que lleva como título “Los límites del libro” y que es presentado así:

 

‘El ecosistema literario y editorial se enfrenta a una intensa transformación. Un horizonte todavía incierto que en Kosmopolis hemos explorado en diferentes ocasiones. La cuarta edición del Bookcamp Kosmopolis se centra en explorar los límites y las posibilidades del formato libro desde distintos puntos de vista. ¿Qué oportunidades ofrece el entorno digital para expandir las historias? ¿Por qué el libro de papel se resiste a ser sustituido por el electrónico? ¿Cómo conviven las grandes fusiones editoriales y las plataformas de venta internacionales con el boom de nuevas editoriales y librerías locales? ¿Todos podemos ser autores? ¿Qué pasa con los derechos del lector? Una programación de talleres, conferencias y presentaciones de casos que ofrecen un espacio de trabajo y debate sobre estas cuestiones’.

 

Las actividades que se desarrollarán en el Bookcamp IV darán cuenta de las transformaciones aceleradas y profundas que están sufriendo la industria y el mercado editorial debido en gran parte a la emergencia de lo digital. A continuación reproduzco la programación del Bookcamp IV, que tendrá lugar los días jueves 19, viernes 21 y sábado 22 de marzo:

 

Jueves 19 marzo

– Taller

¿Qué es y qué hace un agente literario?

Roser Herrera Fayos (Agencia Literaria Letras Propias)

16:00 – 17:30

Pati Dones. Espai 1

– Debate

Nuevos prescriptores: ¿quién dice qué hay que leer?

Javier del Puerto (crowdreading.com), Jenn Díaz (@JnnDiaz), Bernat Ruiz Domènech (scriptaverba.wordpress.com) y Carles A. Foguet (Jot Down). Modera: Mariana Eguaras (Mariana Eguaras Consultoría Editorial)

16:30 – 18:00

Pati Dones. Espai 2

– Conferencia

Innovación y narrativas digitales para escritores y editores

Nathan Hull (Mofibo)

17:00 – 18:00

Sala Raval

– Taller

Herramientas para construir narrativas digitales en línea

Anna Giralt (docupraxi.net)

18:00 – 20:00

Pati Dones. Espai 1

– Debate

Plataformas de lectura en línea

Matilde Sanz (Nubico), Julieta Lionetti (24symbols), Sílvia Clemares (Kobo) y David Fernández (Lektu). Modera: Mariana Eguaras (Mariana Eguaras Consultoría Editorial)

18:30 – 20:00

Sala Raval

– Debate

Las editoriales independientes en el tiempo: recién nacidas, jóvenes y maduras

Laura Baena (Edicions de 1984), Daniel Osca (Sajalín), Laura Huerga Ayza (Raig Verd Editorial) y Gabriel Bravo (Editorial Morsa). Modera: Martín Gómez (elojofisgon.com)

18:30 – 20:00

Pati Dones. Espai 2

– Proyección

Arts i oficis: Edició literària [ESTRENO]

Lau Delgado

20:30

Auditori

Viernes 20 marzo

– Taller

Las ferias del libro y los festivales como escenario para hacer negocios y relaciones públicas

Víctor Hurtado (Agencia Literaria VicLit)

16:00 – 17:30

Pati Dones. Espai 1

– Debate

Apps y literatura

Efrén García (Play Creatividad), Quim Garreta (Cubus Games), Emma Llensa (Ubicuo Studio) y Marga M. Garriga (Sanoen). Modera: Carles Sora (UPF)

16:30 – 18:00

Pati Dones. Espai 2

– Taller

Estrategias de distribución de e-books en Internet

Margarita Guerrero (Bookwire)

18:00 – 19:30

Pati Dones. Espai 1

– Debate

Startups y editoriales consolidadas. Una colaboración necesaria

Santos Palazzi (Planeta), Blanca Rosa (Roca Editorial), Rosa Sala (Seebook Technology) y Jordi Ingerto (Book Movies). Modera: Javier Celaya (Dosdoce)

18:30 – 20:00

Pati Dones. Espai 2

– Conferencia

Lecciones de Fiktion, un proyecto internacional modelo de literatura digital

Ingo Niermann (Fiktion)

19:00 – 20:00

Sala Raval

Sábado 21 marzo

– Taller

El contrato que nunca deberías firmar

Carmenchu Buganza (Aequitas Abogados Asociados)

10:30 – 12:00

Pati Dones. Espai 1

– Debate

Dilemas de la autopublicación. Publicar por cuenta propia o cuenta ajena

Benjamín Recacha, Daniel Jerez Torns, Julián Bueno Ardila (Llibres a mida), Carles Pujol (Editorial Alrevés). Modera: Mariana Eguaras (Mariana Eguaras Consultoría Editorial)

11:00 – 12:30

Pati Dones. Espai 2

– Conferencia

El libro: del papel al píxel. Un estado de la cuestión

Javier Celaya (Dosdoce)

11:30 – 12:30

Sala Raval

– Taller

Cómo beneficiarse de los servicios de lectura por suscripción

Julieta Lionetti (24symbols)

12:30 – 14:00

Pati Dones. Espai 1

– Debate

Innovación en las bibliotecas

Carme Fenoll (Biblioteques de la Generalitat), Maribel Riaza, Carme Galve (Biblioteca Jaume Fuster) y Albert Díaz (Centre de Documentació del Museu del Disseny de Barcelona). Modera: Javier Celaya (Dosdoce)

13:00 – 14:30

Pati Dones. Espai 2

– Conferencia

Nuevos modelos de negocio en la industria editorial: abundancia de contenidos, formas de acceso y generación de ingresos

Carmen Ospina (Penguin Random House Grupo Editorial)

13:00 – 14:00

Sala Raval

– Taller

Libros enriquecidos

Ferran Adell (UOC)

16:00 – 18:00

Pati Dones. Espai 1

– Conferencia

La propiedad intelectual en el mundo digital

Pascual Barberán (Barberán y González Abogados)

16:30 – 17:30

Sala Raval

– Debate

Narrativas en línea en medios de comunicación

Ricard Marfà (Ara Interactius), César Vallejo (Lab RTVE), Ferran Clavell (TV3 – Mitjans digitals). Modera: Carles Sora (UPF)

16:30 – 18:00

Pati Dones. Espai 2

– Conferencia

¿Por qué nos gusta que nos cuenten historias?

Jose Valenzuela Ruiz (UPF)

18:00 – 19:00

Sala Raval

– Taller

De la edición intuitiva a la edición analítica basada en el big data

Pepe Verdes (Manuscritics)

18:30 – 20:00

Pati Dones. Espai 1

– Debate

Librerías y estrategias de supervivencia

Abel Cutillas (La Calders), Alejo Cuervo (Gigamesh), Nicolás Weber (Re-Read) y Fe Fernández Villaret (L’espolsada Llibres). Modera: Martín Gómez (elojofisgon.com)

18:30 – 20:00

Pati Dones. Espai 2

 

 

 

KOSMOPOLIS_2015

 

 

 

Hoy reitero lo que escribí hace dos años con respecto a Kosmopolis:

 

Kosmopolis se ha consolidado como un espacio para la reflexión con respecto a la literatura y a los géneros literarios, a las diversas manifestaciones que se generan alrededor suyo y a la disolución de las fronteras entre éstas gracias en parte a su vinculación tanto con otras disciplinas artísticas como con la ciencia’.

 

A quienes estén en Barcelona entre hoy y el domingo les recomiendo revisar la programación de Kosmopolis 2015 y pasarse por el CCCB, que con toda seguridad encontrarán alguna actividad interesante —pueden consultar la programación completa apretando en este enlace—. Y a aquellos a quienes les interese todo lo que tiene que ver con la edición, el libro los contenidos digitales y sus alrededores, los esperamos en el Bookcamp.

rigor, control de calidad y veracidad en la edición de no ficción

El pasado 3 de septiembre apareció en The Atlantic el interesante artículo “Book Publishing, Not Fact-Checking”, de Kate Newman. En su artículo Newman aborda el problema de la verificación de datos en la edición de libros de no ficción. Newman cita a Craig Silverman, quien mientras escribía su libro Regret the Error hizo un sondeo con respecto al nivel de verificación de datos que la gente creía que se aplicaba en tres tipos diferentes de publicaciones: libros, revistas y periódicos. Según Silverman, la mayor parte de la gente con la que habló creía que el nivel de verificación de datos era más alto en los libros que en las revistas y en los periódicos.

 

 

 

BOOK_PUBLISHING_NOT_FACT_CHECKING

 

 

Tras presentar en la parte inicial de su artículo el caso de dos libros que se basan en la historia de la activista por los derechos humanos Somaly Mam —que desde que salió a la luz fue dada por verdadera pero que presuntamente es falsa, según se denunció hace un tiempo— sobre la manera como fue prostituida durante su niñez en Camboya y mencionar algunos ejemplos más, Newman hace dos afirmaciones que desvirtúan la creencia popular según la cual en los libros hay un alto nivel de verificación de datos:

 

1. la mayoría de los libros no son sometidos a verificación de datos.

2. muchos lectores no se dan cuenta de que la verificación de datos nunca ha sido una práctica habitual en el mundo de la edición de libros.

 

Newman destaca el hecho de que ante un fraude como el de Mam las críticas hayan recaído más sobre los autores que en sus libros han dado cuenta de su “heroica” historia y sobre ella misma que sobre las editoriales que han publicado dichos libros. En su artículo Newman comenta que ‘las casas editoriales carecen de los fondos para realizar operaciones de verificación de datos pero este argumento cada vez es más difícil de aceptar, particularmente cuando se trata de grandes sellos’.

 

Para mí está claro que en el caso de la no ficción tanto los autores como las editoriales tienen una responsabilidad con respecto a la veracidad, a la exactitud y a la fiabilidad de los contenidos que se publican. Más vale que durante el proceso de edición los contenidos sean sometidos a los controles de calidad más estrictos para que en caso de enfrentarse a cuestionamientos o polémicas los autores y las editoriales puedan defender el valor y la solidez de su trabajo, evitando así poner en peligro la credibilidad y el prestigio que han construido. Lo que no tengo tan claro es hasta dónde llega la responsabilidad de los autores y dónde empiezan las editoriales a ser responsables. En mi opinión, estamos ante una frontera bastante difusa pero quisiera hacer algunas consideraciones con respecto a la importancia de que las editoriales asuman una parte importante de esta responsabilidad. Como soy plenamente consciente de que se trata de una responsabilidad compartida, no pretendo liberar a los autores de ésta y atribuírsela totalmente a las editoriales. Quiero más bien llamar la atención sobre las diferencias existentes entre la naturaleza y el estatus de las editoriales y los autores.

 

 

 

TRUTHOMETER

 

 

 

Hay algunos factores de carácter estructural en los que las editoriales se diferencian significativamente de los autores:

 

– tienen una capacidad operativa y una disponibilidad de recursos mayores.

– cuentan con una experticia y un know-how bastante amplios y profundos en relación con los procesos de edición de contenidos.

– son marcas corporativas que tienen un entorno, un abanico de productos y servicios, una proyección y un ciclo de vida muchos más amplios que los autores, que son marcas personales.

 

Estos tres factores de carácter estructural son la fuente de un factor diferencial necesario para explicar por qué en términos de veracidad, credibilidad y fiabilidad los contenidos de no ficción que las editoriales publican podrían ser más confiables que aquellos que sean publicados directamente por sus autores sin someterlos a ningún filtro previo. Si ahora que las barreras de entrada para producir y publicar contenidos se han venido abajo hasta prácticamente desaparecer se necesitan argumentos en defensa del valor que aportan las editoriales, creo que en factores como éstos podríamos encontrarlos. Ahora bien, en este contexto las editoriales tendrían que demostrarnos que efectivamente están aportando un valor que los autores que se autopublican no están en capacidad de ofrecer. Para bien o para mal las editoriales ya no son los guardianes exclusivos del acceso a la publicación, por lo que su autoridad no puede seguir dándose por sentado así como hoy en día la naturaleza física del libro en papel tampoco es garantía de nada.

 

 

 

FACTCHECK

 

 

 

En el vasto campo de la no ficción hoy en día las editoriales pueden aportar el valor necesario para ganar autoridad y reforzarla de cara tanto a sus competidores como a los autores que se autopublican no sólo mediante la verificación de datos, sino también a través de la inclusión en sus libros de piezas complementarias de diversos tipos que enriquezcan el contenido y que al ampliar la perspectiva permitan profundizar en los temas de los que éste se ocupa: índices onomásticos, aparatos críticos, elementos contextuales, glosarios, listados exhaustivos de fuentes documentales de diferentes naturalezas, tablas y gráficos, infografías, ilustraciones, líneas de tiempo, recursos multimedia, etc.

 

Aunque es verdad que los autores que se autopublican también están en capacidad de producir estas piezas complementarias para enriquecer los contenidos de sus libros, las editoriales pueden hacerlo más cómodamente porque su capacidad operativa y los recursos que tienen a su disposición son mucho mayores. La inclusión de este tipo de piezas complementarias en el contenido de una obra de no ficción aporta un valor que marca una diferencia entre los libros que las tienen y aquellos que no. Como lector valoro particularmente los libros que me suministran un conjunto de contenidos de esta naturaleza.

 

Quizás la amenaza que las editoriales ven en los autores que se autopublican se convierta en un incentivo para que muchas de las que trabajan en el ámbito de la no ficción no sólo apuesten por tratar la información con más rigor con el propósito de reforzar su credibilidad de cara a sus públicos, sino que además aprovechen los recursos que tienen a su disposición para producir contenidos más ricos y mejores.

 

A quien le interese profundizar en este tema le recomiendo echarle un ojo a la entrada “la verificación de datos y la credibilidad en la producción de contenidos”, que publiqué en febrero de 2013.

la circulación de la obra de los autores hispanohablantes: los derechos y los libros

Cada cierto tiempo vuelvo sobre un tema que no deja de parecerme preocupante: la dificultad para encontrar en un país del ámbito hispanohablante libros escritos por autores provenientes de otros países donde también se habla español. Por ejemplo, en las librerías uruguayas, guatemaltecas, peruanas, hondureñas o colombianas no es fácil encontrar libros de autores nicaragüenses, chilenos, salvadoreños, venezolanos o mexicanos al menos que se trate de ciertas figuras que garanticen un volumen de ventas enorme o al menos considerable.

 

Esta dificultad es evidente salvo en el caso de unas cuantas figuras pertenecientes al circuito del best seller y de algunas firmas que aunque venden mucho menos gozan de un cierto prestigio a nivel internacional. Si nos ocupamos solamente de autores literarios vivos, en el grupo de los autores cuyos libros se venden masivamente entrarían figuras como Isabel Allende, Javier Cercas, Ildefonso Falcones, Gabriel García Márquez, Javier Marías, Juan Marsé, Eduardo Mendoza, Juan José Millás, Antonio Muñoz Molina, Arturo Pérez-Reverte, Carlos Ruiz Zafón, Javier Sierra y Mario Vargas Llosa; y el grupo de los autores prestigiosos cuyos libros tienen ventas considerables sin llegar a ser best sellers incluiría firmas como a Martín Caparrós, Rodrigo Fresán, Yuri Herrera, Alberto Manguel, Guadalupe Nettel, Andrés Neuman, Edmundo Paz Soldán, Ricardo Piglia, Álvaro Pombo, Elena Poniatowska, Santiago Roncagliolo, Marcela Serrano, Juan Gabriel Vásquez, Enrique Vila-Matas, Juan Villoro o Jorge Volpi.

 

 

 

 

 

Cuando los libros de estos tipos de autores traspasan las fronteras de sus países de origen y llegan a otros territorios del ámbito hispanohablante normalmente lo hacen a través de las filiales locales de los grandes grupos —no sólo PlanetaPenguin Random House y Prisa ediciones*, sino también Ediciones B y el Fondo de Cultura Económica— y de algunas editoriales medianas españolas como Anagrama, RBARoca y Siruela. Y algunas veces los libros de los autores en cuestión también llegan a diferentes países del mundo hispanohablante mediante editoriales más pequeñas como AlmadíaAlpha DecayDuomoEterna CadenciaLa Bestia EquiláteraPáginas de espumaPeriféricaPre-textos o Sexto piso.

 

Hace unas semanas comenté el caso de algunas editoriales argentinas cuyos libros se están distribuyendo en España, lo cual me suscita dos preguntas: ¿hay otros países hispanohablantes a los que hoy en día estén llegando de una manera más o menos continua los libros de estas editoriales argentinas? ¿Cuáles editoriales de países hispanohablantes están exportando actualmente sus libros a otros territorio de nuestro mismo ámbito lingüístico?

 

El problema de circulación que supone la dificultad para encontrar en un país hispanohablante las obras escritas por el grueso de los autores de otros países donde se habla español es típico de un mundo analógico en el que las librerías físicas venden libros en papel. Esta situación podría estar empezando a cambiar con la emergencia de lo digital debido a que a la dinámica tradicional hay que sumarle la venta tanto de libros en papel como de e-books a través de plataformas de comercio electrónico —con respecto a este tema recomiendo leer la entrada “El escenario digital Iberoamericano”, publicada recientemente por Manuel Gil en Antinomias libro—. Si la escasez es lo que define el mundo de las mercancías y las tiendas físicas, en el universo de lo digital lo que prima es la abundancia.

 

La manera como está configurado el mercado editorial hispanohablante así como su fragmentación y su vastedad desde el punto de vista geográfico son algunos de los factores que dificultan la circulación del libro en español. En el caso hipotético de que las condiciones jurídicas y económicas que dificultan la circulación del libro se superaran, habría que preguntarse hasta qué punto la producción editorial de un país es susceptible de despertar el interés de los lectores de otros países. Buscar posibles respuestas a esta pregunta ayudaría a comprender la relación entre la oferta y la demanda en el mercado de cada país así como en todo el ámbito hispanohablante.

 

 

 

 

 

 

Hasta ahora casi siempre he abordado esta dificultad en clave de editoriales y libros. Es decir, que la mayoría de las veces que he reflexionado sobre este problema me he centrado en la exportación de libros por parte de las editoriales. He estado pensando fundamentalmente en el caso de editoriales que exportan o que están interesadas en exportar los libros que publican para que éstos lleguen a países distintos del suyo.

 

¿Y si al abordar este problema me enfoco en las agencias literarias y en los derechos en lugar de centrarme en las editoriales y en los libros? Al fin y al cabo como actor de la cadena de valor las agencias literarias son intermediarios fundamentales que tienen a su cargo la función de facilitar la llegada del trabajo de sus representados a tantos mercados como sea posible —aunque hay que decir que en el ámbito hispanohablante muchos autores siguen sin recurrir a ellas—. En este caso el negocio de la internacionalización de la obra de los autores está directamente en manos de las agencias literarias que los representan, que les venden los derechos a las editoriales para que comercialicen los libros que publican en los territorios geográficos cubiertos por los contratos. Es decir, que el negocio de las editoriales se circunscribe a los límites de territorios específicos —normalmente sus países de origen y algunos otros donde operan o distribuyen su producción—.

 

 

 

 

 

 

Estamos frente a dos negocios distintos pero complementarios entre sí: por un lado, la exportación de libros por parte de las editoriales; y, por el otro, la venta de derechos por parte de las agencias literarias. En ambos negocios se está buscando conseguir que las obras de los autores de un país determinado lleguen a países diferentes del suyo y alcancen a un mayor número de lectores, lo cual beneficia tanto a las agencias literarias como a sus representados —aunque no siempre a las editoriales—. No sobra decir que al final los lectores terminan siendo los grandes beneficiados del acceso a una oferta amplia y diversa de obras de autores provenientes de diferentes países.

 

Al partir los derechos geográficamente se reparte su explotación entre varias editoriales que operan en territorios diferentes, de manera que el ámbito de actuación de éstas se limita acotando la cobertura de los contratos. La partición geográfica de los derechos no sólo fortalece el negocio de las agencias literarias que son intermediarios necesarios en cualquier iniciativa de comercialización de las obras de los autores que representan, sino que además podría tener el efecto colateral de contribuir a contener las intenciones expansionistas de algunas editoriales. Me pregunto qué es más conveniente para los autores: que sus derechos estén en manos de un sólo editor cuya distribución tenga una cobertura geográfica amplia o que se repartan por países entre varios editores distintos. Supongo que las opiniones frente a este tema están bastante divididas.

 

Debido a los costes y a los plazos que suponen el transporte y el almacenamiento de mercancías físicas, a algunas dificultades de carácter jurídico y a las fluctuaciones de las tasas de cambio de divisas, creo que en muchos casos la exportación de libros puede llegar a ser una operación terriblemente ineficiente que termina convirtiéndose en un lastre. En el caso de los grandes grupos está claro que su estructura, su dimensión y los recursos que tienen a su disposición les permiten gestionar las exportaciones con un riesgo controlado y una mayor eficiencia. Yo me inclino más hacia el modelo de partición geográfica de los derechos y hacia la puesta en marcha de iniciativas de coedición entre distintos editores de países diferentes.

 

Hay que tener en cuenta que la emergencia de lo digital les facilita a los lectores de todo el mundo el acceso a los libros en español sin importar dónde se encuentren o cuál sea su lengua materna, lo cual puede suponer una oportunidad particularmente interesante tanto en los países donde hay minorías hispanohablantes como en aquellos en los que existe un interés creciente por nuestra lengua. Por tratarse de un mercado más bien disperso, está claro que en este escenario el comercio electrónico y los e-books juegan un papel clave —ver los datos con respecto al número de hablantes de español por país—.

 

 

 

 

 

 

 

Lo digital también les permite a los autores tener un escaparate propio para exhibir su producción: ideas sueltas, reflexiones, colaboraciones en medios, works in progress y obras terminadas —permitiendo el acceso bien sea a fragmentos de éstas o bien a su totalidad—. Al tener un escaparate propio vía páginas Web personales, blogs y perfiles en redes sociales los autores pueden construir audiencias y generar una relación fluida y dinámica con los miembros de éstas. Lo que no está claro es que la capacidad que hoy en día tienen los autores de exhibirse, de construir una marca, de posicionarse y de dar a conocer su trabajo se traduzca en ventas.

 

De las personas que le dedican pequeños fragmentos de su atención a leer gratuitamente cada cosa que publica un autor en la Web o que dicen ser sus fans, ¿cuántas compran sus libros o por lo menos están dispuestas a comprarlos? Si planteo esta pregunta es porque considero que con frecuencia se sobredimensionan algunas de las implicaciones que le atribuimos al hecho de vivir en un mundo global e hiperconectado en el que nos relacionamos de manera espontánea y con muy pocos de intermediarios de por medio.

 

Habría que examinar en detalle qué pasa con los autores que al decidir autopublicarse acceden al mercado sin pasar por las agencias literarias ni por las editoriales. Al parecer los autores que se dedican a escribir literatura de género o ciertos tipos específicos de no ficción —básicamente sobre actualidad, management, autoayuda o temas prácticos— no sólo son más proclives a entrar en estas dinámica que que quienes escriben ficción literaria, sino que además tienen mejor suerte que éstos en términos de ventas. Muchos autores que se autopublican tienen el objetivo de entrar al circuito de la edición tradicional, por lo que la probabilidad de éxito y el alcance de su carrera pueden depender en gran parte de la mediación de una agencia literaria en su relación con las editoriales.

 

* nota: el pasado 19 de marzo Penguin Random House anunció la compra de la división de ediciones generales de Santillana. Ver los detalles de la operación en las notas de prensa emitidas por Penguin Random House y Santillana.

libros necesarios en tiempos de crisis: informarse y reflexionar para entender

Desde hace un tiempo ciertos tipos de libros de no ficción vienen gozando de una creciente popularidad que se ve reflejada tanto en su visibilidad como en sus ventas. Pienso sobre todo en dos tipos de libros: por un lado, aquellos que en estos tiempos de crisis y agitación ayudan a comprender la evolución de algunas coyunturas de actualidad —la crisis económica y política española, los conflictos en el Medio Oriente, las revueltas que los movimientos conocidos como “indignados” han promovido y protagonizado en distintos países del mundo, el efecto desestabilizador de las revelaciones con respecto a las labores de espionaje realizadas por los servicios de inteligencia estadounidenses, las catástrofes naturales y otras tragedias—; y, por otro lado, aquellos que invitan a una reflexión más amplia y profunda desde la perspectiva de lo que podríamos llamar “el pensamiento crítico” —las relaciones de poder, las fortalezas y debilidades tanto de la democracia como de otras formas de gobierno, la igualdad de género, los derechos reproductivos, las relaciones Norte-Sur, la crisis del capitalismo financiero, la inmigración, las diversas facetas de la cultura de masas y de la sociedad de consumo, etc.—.

 

El valor que en este momento aportan estos dos tipos de libros radica en su capacidad de responder a las necesidades puntuales que hoy en día tenemos no sólo como personas sino también como sociedad de reflexionar en torno a las cosas que están pasando en los entornos locales, nacionales, regionales y globales, de comprenderlas y de encontrar tanto respuestas como soluciones para diversas preguntas y problemáticas relacionadas con ellas.

 

 

 

 

 

 

Son muchos los sellos editoriales tanto especializados como generalistas que con mayor o menor intensidad y de una manera no siempre sistemática vienen explorando el filón de la actualidad a través de libros que tienen un enfoque marcadamente divulgativo y que responden a la necesidad que tenemos de entender lo antes posible lo que está pasando en este mundo convulsionado. Entre ellos se destacan AkalAlianza, Anagrama, ArielConecta, CríticaDebate, DeustoeCicero, Ediciones B, eldiario.es libros, Empresa activaGestión 2000, Libros del K.O.Los libros del Lince, PaidósPenínsulaPlataforma, RBARoca o Taurus. Por otro lado, Alpha Decay, Capitán SwingErrata Naturae, FórcolaGedisaIcaria o Katz —que a pesar de estar en Argentina tiene una buena presencia en España— son algunas de las editoriales de nuestro ámbito que están publicando títulos de pensamiento crítico alrededor de temas diversos como los mencionados anteriormente y algunos otros.

 

A menudo los libros que explican y analizan la evolución de coyunturas de actualidad que al tener lugar en la esfera pública y al repercutir en diversos ámbitos de la vida social pueden resultar cercanas tanto a la experiencia como a los referentes de grandes cantidades de personas también tienen un enfoque práctico en la medida en que buscan ofrecerles a sus lectores pistas que les ayuden a adaptarse a los cambios que está sufriendo su entorno, a superar las dificultades que se derivan de éstos y a reinventarse personal y profesionalmente. En muchos de estos libros cuyo enfoque es marcadamente divulgativo suelen mezclarse elementos provenientes de disciplinas como el periodismo, el management, las finanzas, el marketing, la psicología, el coaching y la autoayuda.

 

 

 

 

 

 

En un momento en el que se están publicando tantos libros de este tipo la posibilidad de que éstos conecten con el público depende no sólo de los temas que aborden y de la manera como lo hagan, de la forma como se promocionen y de la visibilidad que tengan en los puntos de venta, en los medios de comunicación y en el ámbito online, sino también de su capacidad de responder satisfactoriamente a las inquietudes, a las necesidades, a los intereses y a las expectativas tanto de lectores individuales como de distintos sectores sociodemográficos que sean representativos de la sociedad en su conjunto.

 

Sigo creyendo que las formas breves tanto en papel como en digital son un embalaje ideal para este tipo de contenidos. En una entrada de hace unos meses ya comenté que ‘en un momento en el que consumimos grandes cantidades de contenidos de todo tipo, en el que por cuestiones tanto de tiempo como de atención a menudo privilegiamos la brevedad y en el que tenemos una necesidad cada vez mayor de entender lo antes posible lo que está pasando en nuestro mundo convulsionado puede haber grandes oportunidades sobre todo para las piezas de no ficción que además de producirse bajo un modelo de edición ágil puedan comercializarse de manera fragmentada gracias a su estructura modular y/o empaquetarse en microformatos digitales‘. Los microformatos digitales tienen la ventaja de que les ofrecen a los autores y a los editores la capacidad de reaccionar rápidamente para producir contenidos vigentes con respecto a coyunturas susceptibles de evolucionar a gran velocidad.

 

A principios de diciembre de 2013 mientras preparaba esta entrada se publicaron dos artículos interesantes que abordan este fenómeno desde una perspectiva afín:

 

– “Cuando las novedades editoriales militan, o al menos lo intentan”, de Karina Sainz Borgo.

“Libros para entender la crisis económica”, de Roger Domingo —quien en su condición de editor de AlientaDeusto, y Gestión 2000 seguramente conoce el tema mejor que nadie—.

 

El sumario del artículo de Karina —cuya palabra clave es “malestar”— no podría hacer un mejor diagnóstico de la situación:

 

‘Vivimos los días de la ira: el estado del bienestar se desmorona, la calle bulle, la clase media se cabrea y los políticos flaquean. No son días inocentes. Quienes hacen ficción meten el dedo muy dentro en la llaga y los que se dedican al ensayo escriben volcados en la realidad. Las editoriales apuestan fuerte por una literatura que aclare el malestar’.

 

Roger, por su parte, define el estado de la cuestión en los dos primeros párrafos de su artículo:

 

‘Llevamos cinco años de crisis y, con ello, cinco años de un nuevo género literario, a saber: los libros sobre actualidad económica que tratan de explicar al lector no especializado las causas, los orígenes y los culpables de la debacle, así como las posibles soluciones a la misma. El cambio es profundo, pues nace de la demanda, es decir, de un nuevo tipo de lector que ya no es el habitual en libros de economía (profesionales, profesores, inversores, etc.) sino que se extiende al conjunto de la sociedad.

En este sentido, advertimos tres grandes grupos de lectores: aquellos que demandan información sobre lo ocurrido; aquellos que buscan en los libros sobre la crisis reforzarse ideológicamente y, por último, aquellos que buscan propuestas alternativas al actual sistema económico’.

 

Los que para millones de personas son tiempos cada vez más difíciles parecen estar siendo mucho mejores para algunos autores y editores de libros de actualidad, prácticos y de pensamiento crítico. Constatar la excelente acogida que los libros de pensamiento crítico vienen teniendo entre los públicos joven y adulto así como la creciente politización de éstos me hace pensar que quizás la editora Diana Hernández tenía razón cuando decía que ‘la política es el nuevo indie‘.

 

¿Alguien se anima a compartir sus impresiones con respecto al estado actual tanto de la oferta como de la demanda de estos tipos de libros en otros países del ámbito hispanohablante de acuerdo con las circunstancias políticas, económicas y sociales particulares de cada uno de ellos?

imaginar el futuro y contribuir a su construcción

Cuando abrí [ el ojo fisgón ] a principios de 2007 circulaban por la red algunas imágenes con respecto al futuro del libro y de la lectura. Estas representaciones gráficas daban cuenta del estado evolutivo de ambas cosas en ese momento así como de las formas que entonces se creía que adoptarían más adelante. Se trata de imágenes que hoy en día parecen sacadas de la prehistoria, que en esa época circularon mucho en la blogosfera, que yo mismo usé en varias ocasiones y cuyos orígenes no consigo establecer en este momento —si alguien los conoce, le agradecería que me pasara las referencias—.

 

 

 

 

 

 

¿Cómo creen quienes viven en una época determinada que será el mundo al cabo de 10, 25, 50 o 100 años? Explorar cómo se han imaginado diferentes momentos del futuro en distintos contextos históricos puede decirnos mucho con respecto a una época: ¿cuáles son los intereses, las expectativas, las ideas fijas, las aspiraciones, las proyecciones o los imaginarios colectivos predominantes, subordinados y marginales? ¿qué valoraciones se hacen de tal o cual cosa? ¿de qué recursos se dispone?

 

Pensemos en hitos como ciertas obras de Julio Verne, Metropolis, las historias de Buck RogersUn mundo feliz1984, Fahrenheit 451Los Supersónicos, Volver al futuro, etc. —seguro que los amantes de la ciencia ficción o de lo distópico podrían citar varias decenas más de ejemplos representativos—.

 

 

 

 

 

 

En el caso de las ideas con respecto al futuro tanto del libro como de la lectura el discurso especulativo y prospectivo ha tendido a centrarse más en el soporte que en el contenido. Podríamos decir que este enfoque es perfectamente comprensible debido a la imposibilidad de disociar soporte y contenido en el libro en papel. Por otro lado, supongo que nuestra capacidad de especular y de construir imágenes con respecto al futuro está bastante limitada por aquello que conocemos o que nos resulta familiar —me pregunto hasta qué punto podemos desconocerlo y salirnos de los esquemas con los que hemos crecido—.

 

Y si las representaciones literarias, televisivas o cinematográficas del futuro del mundo occidental son un reflejo de la sociedad que las ha producido en un momento histórico determinado, las que se habían hecho hasta hace muy poco con respecto a la evolución de lo libresco y de la lectura como experiencia se centraban demasiado en el libro como concepto paradigmático y en el ordenador como dispositivo fundamental de acceso a lo digital —antes de la aparición del Kindle en noviembre de 2007 todos los lectores de tinta electrónica habían sido un fracaso, los teléfonos inteligentes hasta ahora empezaban a popularizarse y el iPad que desde un principio ha sido la tableta de referencia salió al mercado en abril de 2010—. Al fin y al cabo el libro y el ordenador son dos tecnologías con historias, desarrollos, usos y alcances muy diferentes cuya evolución las llevó con los años a terminar ocupando un lugar central en nuestra época debido a que su presencia en una amplia variedad de ámbitos cada vez es mayor y más fuerte.

 

 

 

 

 

 

Me parece que el ejercicio especulativo con respecto a la futura evolución del libro debería centrarse más en algunos aspectos relacionados con el contenido como tal en lugar de poner un énfasis tan marcado en el soporte. Teniendo en cuenta las puertas que abre el desarrollo tecnológico en el ámbito de la producción, la circulación y el consumo de contenidos digitales, creo que algunas preguntas relacionadas con temas sobre los que se viene discutiendo recurrentemente desde hace un tiempo podrían ayudar a orientar la reflexión —vale la pena leer los reportes que han aparecido de lo que se dijo al respecto en el Congreso del Libro Electrónico, cuya primera edición se celebró los días 24 y 25 de octubre en Barbastro—:

 

– ¿cómo pueden estructurarse y empaquetarse los contenidos?

– ¿de qué manera se pueden crear nuevas formas narrativas y experiencias de lectura?

– ¿cómo y dónde hacer accesibles los contenidos?

– ¿de qué manera se generarán ingresos con la comercialización de los contenidos*?

– ¿cómo amortizar las enormes inversiones que supone el desarrollo de aplicaciones y libros enriquecidos?

 

Como lo han señalado Joe Wikert y Jaume Balmes en diferentes ocasiones, muchos de los archivos que hoy en día se venden como e-books son el producto de conversiones cuyo resultado es una mala copia en soporte digital del libro en papel. De hecho, tengo entendido que éste fue uno de los temas en los que se centraron las intervenciones de quienes participaron en la mesa redonda “Tecnología para la edición de libros electrónicos” del congreso de Barbastro. En este sentido está claro que aún hay mucho por hacer no sólo para ampliar la oferta de e-books, sino también para garantizar que éstos salgan al mercado en óptimas condiciones técnicas. En algunos casos se trata de cuestiones en las que el componente técnico que en ocasiones es dominante se mezcla con la concepción de los contenidos independientemente de su naturaleza y con el diseño y la implementación tanto de modelos de negocio como de estrategias de promoción y comercialización.

 

 

 

 

 

 

Con respecto a las perspectivas de desarrollo del mercado de los libros enriquecidos y a la frustración producida por las expectativas insatisfechas en este campo recomiendo leer el artículo “Why it’s Too Early for Publishers to Give up on Media-Rich Ebooks”, que David Wilk publicó el pasado 24 de octubre en Digital Book World. Wilk dice en su artículo:

 

‘Algunos observadores de la edición digital han cuestionado por qué las muchas y potentes tabletas que hay en el mercado no han traído una nueva generación de e-books con medios enriquecidos que deleiten a los lectores con nuevas formas de experiencias de lectura digital. Mientras tanto el sentido común de los editores dice que no es viable un mercado para lo que actualmente se conoce como “e-books enriquecidos”‘.

(…)

‘No pienso que podamos decir si hay un mercado para inventos que todavía no hemos visto. Los editores no ven (aún) un mercado para la edición digital inventiva, lo cual es lo suficientemente justo, dado que aún tiene que haber un e-book innovador que pruebe que lo hay. ¿Pero y si la razón por la que todavía no hemos visto ningún éxito en el campo de los e-books innovadores no es una falta de mercado sino de algo completamente distinto?

Las plataformas de lectura digital les ofrecen a los escritores, a los narradores y a los productores la oportunidad de enriquecer, animar y profundizar la experiencia de la lectura’.

 

Siempre es posible dejar que otros moldeen su entorno e impongan sus reglas de juego o contribuir en la medida de lo posible a configurarlo. Si se quiere jugar un papel activo en la configuración de su entorno y en la construcción del futuro de éste, es necesario detectar y conocer los desafíos a los que hay que enfrentarse, reconocer las fortalezas y debilidades propias, estar bien informado de lo que está sucediendo alrededor suyo, revisar las bases y los esquemas a partir de los cuales se ha construido su negocio, deshacerse de los prejuicios que se tienen y cuestionar la validez actual de todo aquello que hasta el momento se ha dado por cierto, destinar recursos de todo tipo a la investigación, identificar aliados potenciales para trabajar colaborativamente con ellos, atreverse a probar y estar dispuesto a fracasar, hacer un balance de cada experiencia y ser capaz tanto de identificar puntos muertos como de reformular los planes sobre los que se ha estado trabajando.

 

A propósito de este tema me parecen reveladoras las palabras de Julieta Lionetti en el especial Un estado de ánimo de la revista Texturas:

 

‘Me ha tocado vivir el final de muchas cosas: de los barrios como lugar de socialización y aprendizaje; del tabaco como signo de sofisticación; del cine como arte; del colmado como sitio privilegiado de abastecimiento. Que todos esos finales dieron lugar a nuevos comienzos a los que debí adaptarme. Ahora me toca el final de la edición tal y como la conocemos desde 1930. Y esta vez, en lugar de adaptarme, he decidido ser protagonista del nuevo comienzo’.

 

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Para terminar, ya que estamos hablando de las maneras como nos imaginamos el futuro les recomiendo echarles un ojo a la fascinante historia de la Enciclopedia Mecánica de Ángela Ruiz Robles —a la que algunos se han referido como “precursora del libro electrónico”—, a The Usborne Book of the Future —fue publicado en 1979 por Usborne Books y sus autores son Kenneth Gatland y David Jefferis— y al blog Paleofuture. Son tres auténticas maravillas.

 

 

 

 

 

 

 

* nota: el proceso de búsqueda de respuestas a esta pregunta ayuda a entender por qué temas como el precio, la viabilidad de los modelos de suscripción, las modalidades de préstamo de e-books a bibliotecas, la venta directa y el DRM siguen siendo críticos hoy en día.