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jueves, noviembre 14, 2013 categorizado bajo distribución, e-commerce, periodismo

“el lado oscuro de amazon”: reseña en el cultura/s, de la vanguardia

Todos dicen que Amazon es “el enemigo común”: agentes literarios, editores, distribuidores y libreros. Y también sus competidores en el negocio tanto del comercio electrónico como de la venta de contenidos digitales. Como señala David Streitfeld en el blog Bits de The New York Times, ‘quizás era inevitable que Amazon tuviera una relación difícil con los editores de libros. Los editores son analógicos, Amazon es digital. Los editores son Nueva York, Amazon es Seattle. Los grandes editores tradicionales no sabían mucho acerca de sus clientes y en realidad no les importaba. Amazon sabe mucho acerca de sus clientes y le saca el máximo provecho’.

 

Llevamos un tiempo oyendo hablar con cada vez más frecuencia e insistencia de la manera como Amazon está bien sea acabando con el negocio de la industria editorial o bien quedándose con él —si no totalmente, al menos en parte—. Pero en esta ocasión no quiero hablar de la industria editorial. El tema del que voy a ocuparme esta vez son las políticas laborales de Amazon y las condiciones en las que trabajan decenas de personas en sus almacenes logísticos. Justamente de esto se trata En los dominios de Amazon, el libro de Jean-Baptiste Malet publicado recientemente por Trama editorial en su colección Tipos móviles.

 

 

 

 

 

 

En el número de ayer del suplemento cultura/s de La Vanguardia apareció la reseña “El lado oscuro de Amazon”, en la que doy cuenta de mi lectura personal de En los dominios de Amazon. Los invito a leer esta reseña, que es además una invitación a reflexionar sobre las implicaciones que tiene hoy en día cada una de las decisiones que tomamos como consumidores —un tema al que ya me referí hace un par de meses en la entrada “experiencia de compra y elección racional: hacia un consumo reflexivo”—.

 

Así empieza la reseña:

 

‘Poco antes de las fiestas navideñas de 2012 el periodista Jean-Baptiste Malet se infiltró como temporero en el almacén logístico de Amazon de la ciudad francesa de Montélimar. Tras pasar un minucioso proceso de selección, en su primer día de trabajo Malet entra al almacén “decidido a romper el secreto que Amazon ha guardado tan minuciosamente alrededor de sus actividades logísticas”. En los dominios de Amazon recoge el testimonio de esta experiencia, así como una serie de reflexiones con respecto a las prácticas de la compañía y a los métodos que ésta utiliza para alcanzar sus objetivos. Malet pone en evidencia el dispositivo puesto en marcha cada vez que un consumidor compra en Amazon un libro, un DVD, un jersey o una batidora para que éste conozca esa secuencia de movimientos invisible desde su pantalla que hace posible que reciba su pedido al cabo de pocos días’.

 

Si el tema les interesa, en el blog de la revista Texturas pueden encontrar una recopilación de contenidos sobre En los dominios de Amazon que han sido publicados en distintos medios.

 

 

 

 

 

 

Gracias al equipo de Trama editorial por mandarme En los dominios de Amazon, a Sergio Vila-Sanjuán por encargarme la reseña para el cultura/s y a Ramon Homs por enviarme el PDF de la publicación —que puede descargarse apretando aquí.

experiencia de compra y elección racional: hacia un consumo reflexivo

Entre todos los puntos de venta o tipos de establecimientos comerciales que se dedican a vender libros, ¿en cuáles preferimos los lectores comprar y dejar nuestro dinero?

 

Ya que soy yo quien plantea la pregunta, a continuación comparto con ustedes mi respuesta —que obviamente está condicionada por mis intereses, inclinaciones, necesidades y posturas como lector y/o consumidor—:

 

– en librerías no especializadas que además de contar con una oferta amplia y diversa me ofrezcan una alta probabilidad de encontrar aquellos libros que esté buscando independientemente del género al que pertenezcan o de la temática de la que se ocupen.

– en librerías especializadas en aquellos géneros, temáticas, tradiciones, áreas geográficas o idiomas específicos que forman parte de mi órbita de intereses y donde casi con toda seguridad encontraré los libros que busco en relación con ésta.

– en librerías que cuenten con libreros que además de estar en capacidad de orientar y hacer recomendaciones conozcan las inclinaciones, las preferencias y los gustos de su clientela.

– en librerías que me permitan acceder lo antes posible a aquellos títulos que no tengan en stock cuando yo vaya a buscarlos, respondiendo rápidamente a necesidades urgentes.

– en librerías cuya oferta cuente con ediciones en lengua original de libros escritos en otros idiomas.

– en librerías que ofrezcan títulos descatalogados, bien sea nuevos o bien de segunda mano.

– en librerías que al tener una buena programación de actividades jueguen un rol de dinamización cultural en su entorno.

– en librerías que les den un trato justo a los editores y que estén dispuestas tanto a trabajar de manera coordinada con éstos como a ofrecerles su apoyo en aspectos como la comunicación, la promoción y el marketing.

 

 

 

 

 

Como no suele ser fácil encontrar una librería en la que todas estas condiciones se cumplan a la vez, cuando voy a comprar un libro el peso de cada una de ellas en mi decisión de ir a una o a otra varía según los rasgos de éste y mis necesidades puntuales del momento. Debido a lo anterior normalmente escojo la librería a la que iré dependiendo del tipo de libro que tenga en mente comprar. En función de mis intereses, inclinaciones y necesidades, algunas de las librerías de Barcelona en las que suelo hacer mis compras son Abracadabra, AltaïrCasa Anita, Documenta, JaimesLa Central, LaieLe Nuvole y Negra y Criminal. Aunque con frecuencia mis compras tienen algo de azaroso porque casi siempre que de manera inesperada me llama la atención algún libro que no había previsto adquirir termino llevándomelo conmigo, la mayor parte de las veces decido racional y premeditadamente qué comprar y dónde hacerlo teniendo en cuenta no sólo el tipo de título que busco sino también la capacidad de la librería de ofrecerme servicios que en cada caso obedezcan a mis necesidades y expectativas.

 

Ahora que el sector del libro está en una encrucijada por la coincidencia de la crisis económica y del cambio de paradigma —recomiendo leer las reflexiones, las observaciones y los comentarios que Manuel Gil viene publicando sobre este tema en Antinomias libro— la sumatoria de las decisiones de compra de cada consumidor y/o lector puede hacer una diferencia significativa sobre todo para aquellas librerías que están pasando por una situación financiera complicada. Es por eso que en cierto sentido esta entrada es una invitación al consumo reflexivo basado en la elección racional a partir de un balance de la experiencia que les ofrecen las librerías a sus clientes reales o potenciales.

 

Las visitas a las librerías juegan un rol central en mi vida tanto personal como profesional por lo que significa para mí no sólo salir a pasear por la ciudad y echarle un ojo a lo que se está publicando, sino también asistir a un lugar que es un punto de encuentro y que propicia el contacto con otras personas, salir del aislamiento social en el que a menudo vivimos quienes trabajamos como freelance, sacar la cabeza del hoyo negro en el que por momentos llega a convertirse el mundo de los entornos de generación 2.0 y contrarrestar la tendencia al sedentarismo que es cada vez más común en nuestros días. Debido a lo anterior prefiero seguir comprando los libros en papel en mis librerías de ladrillo y cemento favoritas al menos que la imposibilidad de encontrar allí en un tiempo prudencial y a un precio razonable lo que esté buscando me lleve a recurrir a una tienda en línea. Mi posición a favor de un espacio cuya supervivencia a futuro está seriamente amenazada es sostenible hoy en día gracias en parte a la existencia de libreros como Paco Camarasa, Jesús Casals, Josep Cots, Damià Gallardo o Ricardo Rendón, que hacen que la visita a las librerías y la experiencia de compra sean gratas para quienes vamos allí.

 

 

 

 

 

 

Varios agentes vinculados al mundo barcelonés de la cultura y del libro vienen trabajando en El Mapa de Librerías de Barcelona, un proyecto colaborativo que está construyéndose en Google Maps. Los aportes de quienes participan en la construcción de este mapa que se actualiza de manera abierta y continua pueden dar cuenta de la constante evolución del tejido de librerías de Barcelona, que desde hace un tiempo viene sufriendo modificaciones significativas —durante el último año han cerrado algunos establecimientos mientras que otros han abierto sus puertas recientemente—.

historia, disrupción y gigantes con pies de barro

¿Quién habría previsto en los años 1980 que Pan Am, Enron, Chrysler, General Motors, Blockbuster, Kodak y otras grandes compañías que gozaban bien sea de un liderazgo o bien de una posición aventajada en sus respectivos mercados se declararían en bancarrota unas pocas décadas después?

 

 

 

 

¿Recuerdan que hace unos años Yahoo! y Google no sólo le quitaban a lo largo del tiempo decenas de miles de usuarios de correo electrónico a Hotmail, sino que además competían por el liderazgo en el mercado de las búsquedas y de la publicidad en línea? ¿A alguien le suena una popular plataforma llamada Myspace que tras haber sido comprada por News Corporation en 2005 vio cómo de repente muchos de sus usuarios empezaron a huir en desbandada hacia Facebook, que había sido fundada en 2004? Éstos y muchos otros casos dan cuenta de la manera radical y acelerada a la que están transformándose la industria de los contenidos y el ecosistema de Internet debido en gran parte a la velocidad a la que están sucediendo las cosas: la generación de desarrollos innovadores, la aparición de nuevos productos y servicios que hacen que muchos de los que les anteceden se vuelvan obsoletos y caigan en desuso, la dinámica de las fusiones y adquisiciones entre compañías de distintos tamaños o el cierre de plataformas que han perdido su dinamismo y/o que nunca acabaron de despegar.

 

Tengo la impresión de que cada vez más actores del sector editorial empiezan a percibir a Amazon como “el enemigo común”. En tanto que elementos genéricos emergentes el e-book y las plataformas de venta online han perdido relevancia como amenaza para el sector porque hoy en día ésta tiene nombre propio: Amazon —no es Google Play ni tampoco la iBookstore, que según quienes tienen acceso a cifras de ventas son los directos competidores de la compañía de Jeff Bezos aunque claramente cuentan con una cuota de mercado bastante menor que la de ésta—. A nivel global hoy en día Amazon es el líder absoluto en el campo de la venta de libros tanto en papel como en formato digital y no parece que en el corto o en el mediano plazo su hegemonía vaya a verse amenazada a pesar de que es verdad que otras tiendas que cuentan con una oferta de títulos amplia, que en ocasiones les brindan mejores condiciones a sus clientes —sean editores, autores autopublicados o lectores— y que ofrecen una buena experiencia de usuario poco a poco han ido quitándole pequeñas porciones de cuota de mercado: la iBookstoreGoogle PlayBarnes & Noble o Kobo.

 

 

 

 

 

(Imagen tomada de La Opinión)

 

 

Debido a la manera como sus prácticas están repercutiendo en el desarrollo del mercado editorial recientemente Amazon ha sido objeto de diversas acusaciones por parte del gremio librero y de otros actores del sector en España, en Francia y en el Reino Unido —ver los artículos “Los libreros demandan a Amazon y buscan aliados”“Funding lifeline for French booksellers”“Godfray renews government plea on Amazon”, “Los libreros de CEGAL fichan por Tagus para sobrevivir a Amazon”“Casa del Lector ‘traiciona al libro’ con Amazon” y “Anger over authors’ website links to Amazon”—. Las acusaciones contra Amazon y las acciones que se derivan de éstas son motivadas por cuestiones como la violación de la ley del precio fijo donde ésta existe, el aumento alarmante de su cuota de mercado —a menudo mediante prácticas anticompetencia— en detrimento tanto de las librerías como de otros actores locales involucrados en la venta de libros o el hecho de que en ocasiones no pague sus impuestos allí donde operan sus tiendas online sino en países como Luxemburgo que cuentan con normativas fiscales bastante más laxas.

 

Desde hace un tiempo algunas compañías como Amazon, Apple o Google vienen consolidando cada una en sus respectivos mercados o segmentos una posición dominante en diferentes campos relacionados con la comercialización de contenidos, con la publicidad en línea, con el comercio electrónico, con la electrónica de consumo o con la prestación de servicios en la nube —cada una tiene su competencia directa en aquellos ámbitos donde es líder y en algunas áreas las tres compiten entre sí—. Hace una década estas tres compañías que han jugado un papel clave en el proceso de disrupción que viene sufriendo la industria de los contenidos eran completamente diferentes de lo que son hoy en día y es probable que dentro de diez, quince o veinte años también lo sean —asumamos que seguirán existiendo aunque visto lo visto, nunca se sabe—.

 

Si compañías como AmazonApple y Google han sido agentes disruptores en el ámbito de los contenidos es en parte porque han creado una gran variedad de nuevos productos, servicios y modelos de negocio que han hecho que una parte importante de lo que había en este campo antes de su incursión en él se vuelva anticuado u obsoleto y caduque. Estas y otras compañías han alcanzado su posición actual siendo pioneras en ciertos mercados o segmentos, mejorando lo que otros venían haciendo desde hacía tiempo mediante la introducción de diversas innovaciones —a menudo pequeñas pero significativas—, creando productos y servicios que responden a necesidades latentes o manifiestas de los usuarios, contratando a los mejores desarrolladores y comprando compañías cuyos desarrollos les han permitido fortalecer, potenciar y optimizar los diferentes elementos de sus portafolios. Y vale la pena anotar que aunque alrededor de estas compañías abundan las historias que son presentadas como casos de éxito, cada una tiene en su cuenta corporativa una buena lista de fracasos.

 

 

 


 

(Imagen tomada de Wired)

 

 

Gracias a su gran capacidad tanto de desarrollo e innovación como de presión, a su músculo financiero y al recurso a algunas prácticas que según como se miren podrían considerarse cuestionables desde el punto de vista de la competencia, estas compañías han puesto en aprietos a muchos de los actores de la industria de los contenidos y se han convertido en una amenaza para éstos. Desde hace un tiempo diversos actores de la cadena de valor tradicional de la industria de los contenidos corren el riesgo de perder parcial o totalmente su rol estratégico como intermediarios, de ser desplazados por new players hasta hace poco ajenos a su sector que están incursionando en él y que pueden terminar ocupando el lugar que les corresponde a ellos al ejercer sus funciones de una manera más eficiente, de quedar sometidos a las condiciones impuestas por éstos y de ver sustancialmente reducido su poder de negociación a la hora de definir las reglas de juego de su propio negocio.

 

¿Y si en un futuro no muy lejano AmazonAppleGoogle y otras compañías que actualmente son líderes en distintos segmentos de la economía de Internet no sólo perdieran su liderazgo en éstos sino que además terminaran volviéndose obsoletas y quedando fuera de juego como consecuencia de un proceso disruptivo? ¿Y si en algún momento estas compañías dejarán de desarrollar productos, servicios y modelos de negocio innovadores? ¿Y si además de lo anterior estas compañías fueran incapaces de reinventarse para adaptarse a un nuevo entorno cuyas reglas de juego hubieran sido definidas por agentes disruptores?

 

Aún es muy temprano para saber no sólo cuándo o de dónde podría venir una ola disruptiva capaz de poner en jaque a los actuales líderes de la economía de Internet, sino también cuáles podrían ser los agentes disruptores. Lo que está claro es que su posición actual no le asegura ni su liderazgo ni mucho menos su supervivencia a Amazon, a Apple, a Google o a cualquier otra compañía por poderosa que sea. No olvidemos que Pan Am, Enron, Chrysler, General Motors, Blockbuster, Kodak y muchas otras grandes compañías que en su momento marcaron un hito en la industria se declararon en bancarrota después de haber sido líderes en sus respectivos mercados o de haber alcanzado una posición privilegiada en éstos. Por diversas razones con frecuencia las grandes corporaciones terminan convirtiéndose en gigantes con pies de barro.

 

 

 

 

Creo que la existencia de un actor que tenga una posición dominante en un sector genera una serie de efectos negativos que resultan perjudiciales para la industria, para el mercado y para los consumidores. Y también creo que para competir con aquellos actores que tienen una posición dominante y para convertirse en una alternativa frente a éstos que permita una redistribución de las cuotas de mercado es necesario poner en marcha iniciativas innovadoras, atractivas y viables que aporten un valor que nadie más esté ofreciendo —me encantaría que la alianza entre CEGAL y Tagus consiguiera serlo y espero que lo sea—. Los lamentos y las quejas de los actores que por las razones que sean vayan quedándose rezagados no son herramientas eficaces para combatir y debilitar la posición dominante de aquellos que hayan conseguido tenerla.

el libro en español en el mercado estadounidense visto por patricia arancibia, de barnes & noble

En el número 16 de la revista Texturas apareció una entrevista a Patricia Arancibia, quien actualmente es la Directora de contenidos digitales internacionales de Barnes & Noble. En esta entrevista realizada por Joana Costa y Adrián Puentes se ponen sobre la mesa distintos temas importantísimos: las particularidades del segmento latino del mercado editorial estadounidense; los intereses de los lectores latinos en Estados Unidos; los tipos de libros en español que mejor se venden en el mercado estadounidense —tanto en papel como en digital—; las dificultades para que el libro en español circule más allá de las fronteras de su país de origen; la presencia del libro tanto latinoamericano como español en el mercado estadounidense; las posibilidades que abre lo digital para el mejoramiento de la circulación del libro en español, para la diversificación de la oferta y para la creación de un mercado global al cual puedan acceder incluso los pequeños editores; la importancia de la promoción en el ámbito online y la manera como una buena gestión de los metadatos le permite al usuario encontrar fácilmente los libros en las plataformas de e-commerce.

 

 

 

A continuación reproduzco algunos de los fragmentos de la entrevista que más me llamaron la atención, en los cuales Patricia toca una amplia variedad de temas críticos con respecto al mercado del libro en español.

 

– Sobre la presencia del libro en español en el mercado estadounidense, los factores que han dificultado su llegada allí y las posibilidades que abre lo digital para facilitar su penetración:

 

‘Sí, fui por todas partes. Sigo yendo. Por todo el mundo. El español era obviamente una prioridad porque este es un mercado bilingüe, prácticamente. Además vos seguías trayendo libros en español impresos. Traías muy pocos en relación a lo que quisieras, porque los editores se ponen en un riesgo: la importación suma costos. Si la moneda, como en el caso del euro, es más cara, no sólo el libro viene ya de por sí a un precio que es caro para este mercado, sino que además suma costos con la aduana y el transporte. Un cargamento de libros se puede quedar en la aduana seis meses. Llegaban siempre tarde, llegaban pocos, entonces los editores tenían que decidir: no podías traer todo tu catálogo, solo una parte reducida que estabas seguro que iba a vender en este mercado. Y si se te acababa el stock tenías que traer otro. O sea, siempre fue bastante complicado. Este es un mercado gigante pero hay libros que pueden vender super bien afuera y acá no funcionar. Hay libros que podrían funcionar en el long tail pero quizás no te conviene traerlos, porque no tienes lugar y tendrías que sacar otro título. Lo que trae el digital es la posibilidad de ampliar el número de títulos; el stock es infinito. El número de títulos que podés tener en español en los Estados Unidos es por lo menos cuatro veces más de lo que nunca tuviste en papel. En este formato nunca hubo disponibles para ordenar en los Estados Unidos más de ocho mil o nueve mil títulos en español. En España o América Latina, un país medio tiene cien mil títulos vivos. En cambio, en digital ahora nosotros tenemos más de cuarenta mil en español que vienen de todos lados. Más de lo que existe en español en cualquier otra parte. Creo que toda España tiene tres mil o cuatro mil libros (de verdad, no pdf). En Argentina hay como cinco tiendas de ebooks, en Chile hay tres, en México otras cinco. Una de las cosas que yo hice fue abogar para que las editoriales se consiguieran los derechos digitales. Hay que ir rápido y negociar con tus autores, pero eso lleva tiempo. Y ya no hay tiempo. A su vez, empezar ese proceso e invertir todo el dinero y el tiempo si no vas a ver ningún rédito por cinco años es durísimo’.

 

– Sobre la manera como lo digital facilita el intercambio y puede contribuir a hacer posible la creación de un mercado global en español:

 

‘También hay que pensar que ahora se publica en español acá, y que la distribución del libro en español en el mundo es rara: es muy difícil encontrar un libro latinoamericano en España, a no ser que lo publique un editor español. Y es muy difícil encontrar un libro español en América Latina. Y si lo encontrás, es impagable. En todo caso, tampoco es verdad que todo va a ser internacional con los libros digitales. Hubo un momento en que en España se vendían biografías de Aznar a morir, pero acá no las compraba nadie. En Argentina se publican libros de política que no se pueden pagar, pero acá los libros de política argentina no le interesan ni al académico que estudia historia de Argentina. Entonces tú puedes decir: mirá que interesante, a mí me interesa esto y esta gente está del otro lado de la cordillera haciendo lo mismo, está en el Caribe haciendo lo mismo. Me parece que en eso sí hay una oportunidad de intercambio: el no estar tan limitados por la distribución, por ser tantos países, por ser veinticinco países, por tener océanos, riachos o montañas en medio. El digital te resuelve muchos problemas. Ahora se puede ser un editor pequeño y pensar global’.

 

‘(…) Hoy hay quinientos millones de personas en el mundo que hablan español, es el tercer idioma del mundo y es el segundo del mundo occidental. Eso es una masa crítica bastante fuerte. Vos me preguntás si creo que podemos llegar a ser un idioma importante, pero si le preguntas a cualquier persona que no hable español te va a decir que ya lo es. Hace mucho que estamos todos conectados a Internet. Hay gente en Ushuaia leyendo El País en este momento.

 

El digital te trae eso: la inmediatez, la posibilidad de publicar libros globalmente. Todavía no lo está haciendo casi nadie, aunque se están preparando. Eso sí me parece que es super importante. Es una oportunidad genial. Es una oportunidad que puede ayudar incluso con la internacionalización del libro físico. Me parece que hay una oportunidad de fomentar más el comercio de títulos entre distintos países, y que no sea que el único escritor chileno que conocemos es Bolaño después de Neruda. Que haya un intercambio real, que un escritor no tenga que ganarse un Nobel o morirse para que en otros países sepan que existe’.

 

 

 

 

– Sobre los distintos circuitos que conforman el mercado del libro en español en Estados Unidos:

 

‘Lo que sí es muy importante aquí es ver las diferencias entre tres mercados: bibliotecas, retail y académico. Las bibliotecas tienen una población particular, con necesidades particulares. Siempre se habla de lo que la gente quiere, y los bibliotecarios saben muy bien lo que la gente quiere en sus comunidades. En cambio, en el mercado comercial estás hablando de gente que entra a una librería o a un website a comprar libros; es completamente distinto. Después está el mercado académico, y dentro de éste hay para niños, para secundarios y universidades, y esos tres son muy poderosos pero muy distintos entre sí.

 

El mercado comercial, que es el que a mí me ocupa, es muy diferente a los otros. Como lo es en inglés, pero yo te diría que quizás todavía más. Lo que más vendemos en español es la ficción, lejos’.

 

– Sobre los tipos de libros en español que mejor funcionan en el mercado estadounidense:

 

‘De todo. La ficción latinoamericana mucho más que la española. O sea, los autores latinoamericanos, los más grandes, son tan fuertes acá como en sus países. Yo me acuerdo que en un momento se decía que no había que traer La sombra del viento porque era muy literario. Yo dije: de ninguna manera, vamos a traer ese libro. También decían que no había que traer el diccionario de la RAE porque «los latinos de Estados Unidos no saben lo que es la Real Academia». Yo dije: de ninguna manera. Hay que traer ese diccionario. Y estuvo durante muchos años entre nuestros libros más vendidos, entre otras cosas porque las bibliotecas lo querían y no estaba en ningún lado’.

 

‘(…) Bueno, lo que veo, por ejemplo, es que el romance vende a morir. Y como he dicho antes, lo que vende mucho es el misterio y el thriller. Ahora es una barbaridad lo que vende La reina del sur de Arturo Pérez-Reverte. Es un tema latinoamericano, y la política latinoamericana vende bien. Un periodista latinoamericano escribe algo sobre su país y es muy difícil que venda. Pero cualquier cosa sobre narcotráfico va a vender, no importa lo que sea. Ya sea en Colombia o en México. Porque la gente también está preocupada acá, porque hay violencia, porque su familia es de allá. Todo esto está en los medios todo el tiempo y vende’.

 

– Sobre la importancia y el alcance del marketing en el ámbito online:

 

Random House Mondadori, por ejemplo, hace mucha promoción fuera de España y también hace mucha promoción online. Si vos abrís El País desde acá, la parte comercial del periódico sabe que estás en los Estados Unidos; hay estrategias de marketing que se podrían usar perfectamente con libros (…)

 

(…) Las editoriales que están acá, como Santillana, Random y Penguin, se han movido bien para trabajar la prensa en español. Pero no toda la gente tiene llegada a la prensa en español. Segundo, la prensa en español en Estados Unidos es regional, es casi por ciudad. Vos ponés algo en el New York Times y le llega a todo el mundo; pones algo en La Opinión y llega a Los Ángeles. A mí me da la impresión de que Random House Mondadori maneja muy bien el marketing online; es algo bien sabido en la industria. Porque, aunque lo hacen desde España, lo hacen para toda América Latina. Lo deberían estar haciendo más editores’.

 

***

 

Dado que hoy en día en Estados Unidos ‘hay más gente que habla español que en España’, creo que todo editor hispanohablante independientemente de dónde se encuentre, de su tamaño y de la orientación de su catálogo debería leer con cuidado esta entrevista y tomar nota de lo que se dice en ella con el propósito bien sea de entrar al mercado estadounidense o bien de fortalecer su presencia en él —ver en el informe de Comercio Exterior del Libro 2010 la evolución de las exportaciones de la industria editorial española hacia ese país—. Las respuestas de Patricia a las acertadas preguntas que le plantean Joana Costa y Adrián Puentes en esta entrevista ponen en evidencia la manera como su experiencia sobre el terreno le ha permitido desarrollar un amplio y profundo conocimiento tanto de la estructura como de la dinámica de funcionamiento del mercado editorial estadounidense, latinoamericano y español.

 

 

 

 

A quien le interese profundizar en este tema le recomiendo echarle un ojo a la presentación de Patricia en la conferencia TOC 2011, cuyo título es “Why Sell eBooks in Spanish in the U.S and How to Make it Happen in 8 Months”, en la que explica las razones que llevaron a Barnes & Noble a montar la plataforma Nook Books en español y algunos detalles relacionados con el funcionamiento de ésta desde su lanzamiento en noviembre de 2010.

 

 

 

 

Quienes no tengan acceso al número 16 de Texturas y quieran leer la entrevista completa, pueden descargarla apretando aquí gracias a la generosidad tanto del equipo de Trama editorial como de Joana Costa y Adrián Puentes.

curso “tendencias del mercado editorial” en editrain: 2ª edición

El próximo martes 13 de diciembre dictaré la segunda edición del curso “Tendencias del mercado editorial” en la sede de Editrain de Barcelona. A continuación reproduzco toda la información relacionada con el curso por si a alguien le interesa.

 

1. Objetivo

 

El curso “Tendencias del mercado editorial” busca ofrecer a los estudiantes las herramientas necesarias no sólo para entender distintos fenómenos puntuales que desde hace un tiempo están teniendo lugar en el sector editorial —como la emergencia de lo digital, el boom de la edición independiente, la concentración de la propiedad de la industria, la hipersegmentación de los mercados en nichos cada vez más específicos, la aparición y el auge de los subgéneros literarios, el comportamiento de las ventas de libros y los best sellers globales—, sino también para anticipar el resultado de las transformaciones que éste está sufriendo actualmente y los posibles rumbos que podría tomar como consecuencia de ellas.

 

2. Destinatarios

 

Este curso está dirigido a profesionales que sean curiosos e inquietos y que sientan la necesidad de comprender tanto el comportamiento del mercado editorial como los cambios que el sector del libro viene experimentando desde hace varios años.

 

3. ¿Por qué puede interesar el curso?

 

Además de poner en contexto y de explicar tanto las tendencias emergentes en el sector del libro como las transformaciones que vienen teniendo lugar en él, el curso “Tendencias del mercado editorial” ofrece algunas herramientas para gestionar el cambio, diseñar estrategias de adaptación al entorno del nuevo paradigma y definir líneas de acción para incidir en la configuración de éste.

 

 

4. Estructura de contenidos

 

A continuación se presenta la estructura de contenidos del curso “Tendencias del mercado editorial”:

 

1. Introducción: la emergencia de lo digital

 

1.1. Contenidos, entornos y dispositivos digitales: hacia un cambio de paradigma

1.2. Coexistencia de medios y soportes

1.3. Plataformas de comercialización

1.4. Modelos de acceso a los contenidos digitales: compra de archivos para descarga Vs. licencia para acceso en la nube

1.5. Plataformas de autopublicación: ¿publicar sin editores?

1.6. Un mercado en proceso de maduración: penetración de lo digital y evolución de las cifras de ventas de contenidos digitales

 

2. La long tail y la pelea por los nichos

 

2.1. Hipersegmentación de los mercados

2.2. Construcción de públicos: posibilidades del mundo analógico y de los entornos de generación Web 2.0

2.3. Diversificación de los intereses del público lector y ampliación de la variedad de la oferta: editoriales y librerías especializadas

2.4. Concentración de las ventas en unos pocos títulos Vs. ventas de pocos ejemplares de muchos títulos

 

3. Tendencias del mercado: fenómenos literarios globales

 

3.1. El sistema de premios literarios: los ámbitos anglosajón, francófono e hispanohablante

3.2. El best seller: origen y anatomía

3.3. Los subgéneros: surgimiento, diseminación y proceso de popularización

3.4. Fenómenos emergentes en un mercado global: ciencia ficción, novela histórica, novela negra, chick lit, magos, vampiros, zombies, ángeles, novela gráfica, narrativa distópica, etc.

 

4. Tendencias de la industria editorial

 

4.1. Concentración de la propiedad de la industria Vs. boom de la edición independiente

4.2. La producción editorial: crecimiento del volumen de títulos publicados, disminución del tamaño de las tiradas, rotación acelerada y aumento de las devoluciones

4.3. Información cuantitativa sobre el desempeño del sector: comercio interior y exterior, hábitos de lectura y compra de libros, paneles de consumidores (Nielsen Bookscan y GfK), etc.

4.4. La reconversión del sector del libro hacia lo digital: edición, comunicación, promoción, venta, prescripción y lectura

 

5. Conclusiones: ¿hacia dónde va el sector del libro?

 

 

El curso tiene un precio de 120 euros. Puede ser parcialmente bonificable a cargo del crédito de formación para trabajadores por cuenta ajena (no es aplicable para autónomos y desempleados). 10% descuento para personas desempleadas.

 

Las siguientes son las coordenadas del curso:

 

– Fecha: 13.12.2011

– Horario: 10.00 – 14.00 // 15.30 – 17.30 (6 horas de duración)

– Dirección: C/ Comte Borrell, 235-239. 08029, Barcelona

 

Si están en Barcelona, les interesa el curso y tienen tiempo, allí los esperamos.