archivo de la categoría “e-readers”

Lunes, Julio 5, 2010 categorizado bajo 1, contenidos digitales, e-book, e-readers, entorno digital

“¿despega el e-book?”: artículo en la revista literata

En su número de julio la revista Literata incluye un artículo en el que planteo algunas reflexiones con respecto al estado actual de la cuestión del e-book en España.

En el artículo titulado “¿Despega el e-book?” intento dar una visión general del panorama del e-book en nuestro medio a día de hoy teniendo en cuenta aspectos como los actores del sector del libro involucrados en la producción de contenidos digitales, las posiciones de algunos de ellos frente a la emergencia de lo digital, el estado de la oferta de libros en formato digital o las condiciones que podrían favorecer o inhibir el desarrollo de este mercado.

Creo que más que plantear algo nuevo acerca de un tema con respecto al que ya se ha dicho mucho hasta el momento y sobre el que vale la pena volver cada cierto tiempo debido a la velocidad a la que está evolucionando, el artículo recoge de la manera más sintética posible lo que personalmente saco en limpio de las reflexiones que hemos planteado quienes participamos en una conversación a la que escenarios como Paradigma libro, Comunicación cultural, Los futuros del libroPensódromo [21], Anatomía de la edición, la Feria del Libro de Sevilla o la revista Texturas le han abierto un espacio y a la que puede sumarse todo aquel que tenga alguna inquietud en relación con la manera como el sector editorial está no sólo adaptándose a las transformaciones que está sufriendo su entorno sino también buscando incidir en ellas.

Gracias tanto a Helena O’Callaghan García por ampliar el espacio de reflexión sobre el tema como a Jorge Portland y a María José de Acuña por poner su galería de imágenes a mi disposición para ilustrar este artículo.

Los interesados en leer el artículo pueden descargar el archivo en pdf apretando aquí.

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Miércoles, Junio 23, 2010 categorizado bajo 1, destacados, e-book, e-readers, publishing perspectives

cacharro derrota a lector

Hace unas semanas comentaba en una entrada la escasa atención que le prestamos al lector quienes participamos en las segundas Jornadas “Los Futuros del Libro” que organizó la Feria del Libro de Sevilla en mayo pasado. El artículo “The ‘Big Money’ Speaks: Publishing’s CEOs More Worried About E-Readers than Readers” que Publishing Perspectives publicó ayer sugiere que esta falta de interés por el lector no es exclusiva de nuestro medio.

Con respecto a la actitud de los altos ejecutivos del mundo editorial que participaron en los paneles “Will the iPad Kill Off eReaders and Other Tablets?” y “The Future of Book Publishing”, que tuvieron lugar en la conferencia Untethered 2010: Profitable Media in the Tablet Era organizada por The Big Money, dice el artículo:

‘Los oradores estaban más que dispuestos a hablar acerca de las cosas interesantes que sus dispositivos y aplicaciones están en capacidad de hacer o de qué tan ampliamente se puede esperar que éstos se propaguen en un futuro próximo. Y hubo incluso algo de conversación sobre cómo dar respuesta a la retroalimentación de los consumidores. Pero nadie explicó lo que los lectores estaban experimentando ahora mismo o lo que realmente quieren de los futuros dispositivos’.

El título del artículo ya es bastante elocuente: para los grandes de la industria —se menciona la presencia de ejecutivos de empresas como HarperCollins, Simon & Schuster, Perseus Books Group, McGraw-Hill Education y Google— parecen ser más importantes los lectores electrónicos que los de carne y hueso.

La confirmación de esta sospecha haría que la idea implícita en un comentario irónico de Rado Molina terminara por convertirse en una realidad inminente. Cuando publiqué en Facebook el link de mi entrada “¡ah, sí, el lector!” Rado hizo el siguiente comentario:

‘Martín, de qué lector está hablando el último modelo de Kindle?

compañero, olvídese de los lectores de carne y hueso (esos se pudren)

los buenos son los de tinta electrónica’

Rado puede tener razón. O al menos eso me hace pensar la siguiente imagen, que muestra los primeros resultados de búsqueda que me presenta el módulo de imágenes de Google cuando introduzco la palabra “reader”.

Entre los posibles futuros de la industria de los contenidos, ¿puede ser viable alguno que no tenga en cuenta a sus públicos?

Si es cierto que la industria de los contenidos ha entrado en crisis debido no sólo a la recesión económica sino también a su incapacidad de adaptarse a las transformaciones que viene sufriendo su entorno, cualquier posible salida de esta crisis debe pasar necesariamente por conocer los intereses, las necesidades y las expectativas de sus públicos y no sólo por el replanteamiento de sus modelos de producción y de negocio.

Hacia el final del artículo su autor cita unas palabras de Sarah Wendell de Smart Bitches, Trashy Book, que me parecen muy sugestivas y que deberían encender algunas alarmas:

‘Los consumidores están tan ansiosos por contestarles a las empresas… Estoy eternamente perpleja por la idea de que [los editores] no saben lo que quieren los consumidores’.

Cada vez estoy más convencido del rol estratégico que debe ocupar la construcción de públicos.

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Jueves, Abril 8, 2010 categorizado bajo 1, contenidos digitales, e-book, e-readers, entorno digital

¿cacharrería o chatarrería?

La cantidad de ruido que produce la avalancha de información que desde hace unos meses viene publicándose a diario con respecto a los nuevos modelos de e-readers y tabletas empieza a tornarse insoportable. Si a principios de 2009 sólo había en el mercado un puñado de e-readers, no es exagerado decir que desde la segunda mitad de ese mismo año casi cada mes nos llegan noticias de la aparición de por lo menos un nuevo dispositivo de lectura dedicado. Y claro, luego están las tabletas cuyo carácter multifuncional las hace mucho más versátiles y atractivas que los e-readers de tinta electrónica.

Ya estábamos acostumbrados a que el volumen de la avalancha de información se multiplicara cada vez que Amazon hacía una de sus movidas en el ámbito del libro y lo digital: el lanzamiento tanto de las distintas versiones del Kindle como de la Kindle Store, la compra de CreateSpace, de AbeBooks, de Shelfari, de LibraryThing y de Stanza, el desarrollo de la Digital Text Platform (DTP), el retiro de 1984 de la biblioteca de los usuarios de Kindle que habían comprado esta novela o la eliminación en su plataforma de venta del botón de compra de los libros de algunos editores que en su momento se atrevieron a desafiar sus condiciones de negociación.

Pero bueno, esas cosas pasan cuando en el mercado hay un líder único y indiscutible que no desperdicia la oportunidad de sacarle provecho a su posición dominante.

Quien hasta finales de enero de 2010 se hubiera sentido abrumado por la avalancha de información sobre los e-readers y las tabletas no sabía que lo que le esperaba sería aún peor una vez Apple entrara oficialmente al terreno del libro y lo digital. Y es que desde la salida del iPod hace ya unos cuantos años todo lo que hacen Steve Jobs y sus muchachos tiene una repercusión mediática enorme y produce una euforia bestial entre los usuarios de gadgets, independientemente de que sean geeks o no.

Me parece importante que le haya aparecido un competidor fuerte a Amazon, que llevaba más dos años consolidándose como el  líder del mercado en solitario gracias a una ventaja comparativa fundamental: contar con una oferta compuesta por un gran repositorio de contenidos asociados a un dispositivo de lectura con conexión a Internet que permite el acceso a la Kindle Store.

A través de los acuerdos que viene firmando con importantes editores para comercializar sus contenidos en su tienda en línea, Apple parece estar en capacidad de lograr lo que cada vez parecía más difícil de conseguir: empezar a quitarle a Amazon porciones significativas de su participación en el mercado de los e-books.

Sin lugar a dudas que la aparición de un competidor fuerte le dificultará a Amazon seguir abusando tan fácil y cómodamente de su posición dominante en las negociaciones con los editores.

***

Dicho lo anterior, sólo quisiera añadir que la tecnología no es el elemento central de la reflexión y de la discusión alrededor de la comercialización de contenidos en formato digital. Al fin y al cabo muchas de las tecnologías que se están utilizando en el ámbito del libro y lo digital habían sido desarrolladas para otros fines y simplemente se adaptaron a las necesidades de éste.

En lugar de la cacharrería, lo que debe preocupar a los actores de la cadena de valor del libro en el contexto de lo digital es el replanteamiento de la negociación de derechos y de los contratos con sus autores, la manera de generar ingresos, la creación de contenidos digitales que ofrezcan un valor agregado que resulte complementario al del libro en papel, el precio de esos contenidos, el modelo de comercialización, la participación porcentual de cada actor en las ganancias producidas por el negocio o la redefinición de su rol en este nuevo entorno.

Creo que para tomar las decisiones acertadas a la hora de dar el salto hacia lo digital es fundamental monitorear la evolución de estas tecnologías para entender al máximo hacia dónde van así como el funcionamiento, las ventajas, las desventajas y las implicaciones que tiene el uso de cada una de ellas. Ante la avalancha de información a la que estamos expuestos la clave para hacerlo y no dejarse abrumar está en saber eliminar el ruido que producen tantas fuentes que se limitan a reproducir textualmente lo que han dicho un par de especialistas o, en el peor de los casos, a hacer un refrito de las palabras de éstos.

Ya veremos qué nos queda de aquí a un año de toda esta cacharrería cuya capacidad de satisfacer las necesidades de sus usuarios suele ser insuficiente y que la demanda no está en capacidad de absorber. No sería raro que al cabo de este período una buena parte de ella se convirtiera en chatarra de ésa que va a parar a los basureros tecnológicos.

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Miércoles, Febrero 17, 2010 categorizado bajo 1, contenidos digitales, e-book, e-readers

¿estaremos cerca de la verdad sobre el e-book?

Poco a poco empieza a tomar forma el panorama del e-book ahora que en nuestro medio comienza a haber una cierta claridad alrededor de una serie de aspectos particulares relacionados con este tema. Aunque para los entendidos que ya los tienen asumidos algunos de estos aspectos son tan elementales que enunciarlos suena ridículo, voy a hacerlo para no partir de sobreentendidos —al fin y al cabo dentro y fuera del sector editorial sigue habiendo muchas reservas frente a lo digital y no todo el mundo tiene la lucidez y la agudeza de Enrique Dans, de Javier Celaya, de Joaquín Rodríguez o de los Paradigmáticos—.

BLENDED_READING

Aquí van los aspectos relacionados con el e-book en torno a los cuales poco a poco se ha ido disipando la confusión y que creo vale la pena tener en cuenta para hacerse una idea más o menos clara con respecto a este tema:

1. el e-book no matará al libro en papel —por lo menos en un futuro próximo—.

2. la llegada del e-book implica una coexistencia de formatos y soportes.

3. un e-book es mucho más que un texto en formato PDF.

4. una cosa es un e-book y otra muy distinta un e-reader.

5. los e-readers son dispositivos digitales de lectura dedicados cuya tecnología básica ya está desarrollada aunque algunos de sus detalles todavía requieren ser perfeccionados.

6. además de los e-readers, existen otros dispositivos digitales de lectura cuya utilidad y eficiencia reales dependen ante todo de las necesidades del lector: teléfonos móviles de nueva generación, PDAs y ordenadores personales.

7. cada lector escogerá leer en el soporte que mejor se acomode a sus necesidades específicas en un momento puntual.

8. la emergencia de los formatos, contenidos, soportes y entornos digitales modifica la cadena de valor y les exige a los distintos actores de ésta un replanteamiento de su modelo de producción y de negocio.

9. la comercialización de los libros en formato digital produce una alteración de su estructura de costes.

10. al igual que la digitalización de un catálogo ya existente, la edición de libros en formato digital también representa un coste para el editor.

11. al mercado del e-book todavía le falta desarrollarse bastante para alcanzar la madurez tal y como lo demuestra el hecho de que quienes vaticinaban que la navidad pasada sería la del e-book y del e-reader se quedaron esperando a que sus predicciones se hicieran realidad —muy a pesar del incremento en un 35% de la edición en formato digital en 2009 al que se refirió la ministra de Cultura española Ángeles González-Sinde la semana pasada en el Congreso de los Diputados—.

12. la aparición de nuevos proveedores tanto de contenidos como de dispositivos de lectura es un incentivo fundamental para la definición tanto de reglas de juego como de estándares en el mercado del e-book y para que éste se configure más claramente.

13. empresas de desarrollo tecnológico y proveedoras de servicios de telecomunicaciones que hasta hace poco habían sido ajenas al sector del libro han empezado a incursionar en el negocio de algunos actores de éste básicamente a través de la distribución.

EBOOKS&EREADERS_FOR_NUEVOS

Estando más o menos aclarados estos puntos básicos todavía quedan por definirse algunos aspectos importantes para el desarrollo del mercado de los e-books sobre los cuales se viene llamando la atención desde hace tiempo en espacios como Comunicación cultural, Paradigma libro y la página Web de Enrique Dans:

1. el lugar que ocuparán los distintos actores en el mercado: ¿cómo se posicionarán allí? ¿cuál será su participación en él? ¿cuáles serán sus estrategias para que ésta sea mayor?

2. los criterios y el procedimiento a partir de los cuales se definirá el precio de los e-books: ¿cómo será este proceso y quiénes participarán en él? —recomiendo echarle un ojo a lo que recientemente han escrito al respecto tanto Jorge Portland y Silvano Gozzer (dos chicos que están dando mucho de qué hablar desde Madrid) como Joaquín Rodríguez—.

3. el modelo de plataforma de comercialización por el que más le conviene apostar al sector editorial en su conjunto —un tema al cual hace poco se refirieron los Paradigmáticos—.

4. el momento adecuado para lanzar al mercado un título en versión e-book.

Ojalá que el panorama se siga aclarando y que muy pronto podamos registrar una evolución con respecto a estos cuatro puntos críticos.

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Jueves, Diciembre 17, 2009 categorizado bajo contenidos digitales, destacados, e-book, e-readers, entorno digital, nuevas tecnologías

contenidos, dispositivos y entornos digitales: un asunto de interés público en 2009

Finalmente en 2009 los e-books y los e-readers se convirtieron en nuestro medio en un asunto de interés público y dejaron de ser un tema que sólo les interesaba a unos pocos expertos. Además de que de repente el tema empezó a aparecer en la prensa generalista tal y como lo señalé en una entrada del 9 de marzo, en España este año comenzó a tomar forma una verdadera —aunque todavía incipiente— oferta tanto de contenidos digitales como de servicios asociados a éstos —que es una condición indispensable para que el mercado madure—. Este año dio de qué hablar la aparición de 36L, del Quiosco cultural de la Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE), de Edit.cat, de leqtor.com, de Palabras mayores o de Enclave, así como el anuncio de la alianza entre Santillana, Random House MondadoriPlaneta para desarrollar de manera conjunta una plataforma de distribución de contenidos digitales.

 

QUIOSCO_CULTURAL_ARCE

 

Desde septiembre han empezado a comercializarse de manera más amplia los e-readers. Si antes del verano el Papyre era una de las pocas alternativas disponibles en España, en agosto El Corte Inglés anunció el lanzamiento de su propio dispositivo y en septiembre en el VIPS de la calle Velázquez de Madrid ofrecían e-readers junto a la mesa de novedades de libros. Desde octubre se vende el Kindle en España y ahora hay e-readers en todas las grandes superficies que venden artículos de electrónica. Incluso La Caixa anuncia en esta temporada navideña el sorteo de cincuenta libros electrónicos (sic) entre quienes contraten sus planes de pensiones.

 

EBOOKS_LA_CAIXA_PEQUEÑO

 

Pero como bien lo anotó Margarita Valencia en la entrevista que le hicimos a Luis Collado en Liber, ‘el e-book no es el tema’. Es cierto que en nuestro medio los e-books y los e-readers se han convertido en un asunto de interés público pero también lo es que en torno a esta cuestión hay mucho ruido que termina provocando toneladas de desinformación, creando confusión y desviando la atención de los temas verdaderamente importantes —de los que, una vez más, sólo se están ocupando los expertos—: la emergencia de una oferta amplia de contenidos digitales y por lo tanto de un mercado para éstos, los escenarios en los que debe darse su comercialización y si las librerías ocuparán algún lugar en ellos, los tipos de contenidos que mejor se adaptan a los soportes digitales, las posibilidades que ofrece lo digital para el desarrollo de contenidos multimedia, el uso de los entornos digitales para construir públicos y establecer una relación constante y fluida con éstos, las ventajas que tienen los distintos dispositivos de lectura según las necesidades particulares del usuario, el impacto de la lectura en pantalla sobre nuestros hábitos lectores y sobre nuestra comprensión de lo que leemos, el replanteamiento de las condiciones de negociación de los derechos de autor para soporte digital, el precio de venta al público de los e-books y los impuestos que deben pagarse por ellos, los distintos modelos de acceso a éstos y el momento más adecuado para empezar a comercializar la versión digital de las novedades editoriales.

 

EBOOKS_FOR_DUMMIES

 

A quien le interese mantenerse al día en el estado de la cuestión con respecto a estos temas le recomiendo seguir Comunicación cultural, el blog de dosdoce.com en el que Javier Celaya viene ocupándose de ellos de manera sistemática desde hace un tiempo.

 

En este tema en particular el ruido y la desinformación pueden llevar no sólo a crear falsas expectativas con respecto al potencial de lo digital sino también a emprender procesos de digitalización o de publicación en formato electrónico sin antes llevar a cabo una reflexión estratégica que permita establecer por qué, para qué, con qué criterios, usando qué tecnologías y bajo cuáles especificaciones técnicas hacerlo. Y claro, lo peligroso del ruido y la desinformación es que sus nefastos efectos podrían terminar reforzando los prejuicios de quienes siguen viendo lo digital como una amenaza y no como una oportunidad.

 

Yo no creo que las editoriales tengan que tener una estrategia digital. Creo más bien que lo digital tiene que ser un componente fundamental de su estrategia editorial y comercial.

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viii foro internacional de editores y profesionales del libro, en la fil de guadalajara

El próximo sábado 28 de noviembre empieza la 23ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), que termina el domingo 6 de diciembre. Una de las actividades más importantes de la FIL es el VIII el Foro Internacional de Editores y Profesionales del Libro, que se llevará a cabo los días martes 1 y miércoles 2 de diciembre y que este año girará en torno a un tema crítico: “La edición y la librería ante los cambios tecnológicos”.

 

FORO_DE_EDITORES_Y_PROFESIONALES

 

Aquí va el programa del foro:

 

Martes 1 de diciembre

 

Lugar: Salón de profesionales, área internacional

 

4:00 – 4:30

 Inauguración

 

4:30 – 5:15

Conferencia magistral de apertura: Escribir, editar, promover, leer ¿el fin de los antiguos rituales?

Steve Wasserman (Estados Unidos), Director ejecutivo de la oficina de Nueva York de Kneerim & Williams at Fish & Richardson

Presenta: Richard Uribe (Colombia), Subdirector del libro y desarrollo del CERLALC

 

5:30 – 7:00

Mesa 1. Las nuevas tecnologías y los nuevos procesos

- En la producción editorial

Luis Francisco Rodríguez (España), Director ejecutivo de Publidisa.

- Diseño para la web2.0 y para los dispositivos lectores.

Bob Stein (Estados Unidos), The Institute for the Future of the Book.

- En la comercialización, la librería electrónica

Michael Vogelbacher (Alemania), Librería Libreka

 

7:15 – 8:30

Mesa 2. Los nuevos soportes de lectura: la edición digital

El punto de vista del editor: ventajas y conflictos. ¿Cómo ingresar en la edición electrónica?

Joaquín Rodríguez (España), editor.

- Los lectores digitales, actualidad y perspectivas.

Pablo Arrieta (Colombia), Xpectro.

- El punto de vista del lector. La experiencia de la lectura en los nuevos Soportes.

Chris Meade (Reino Unido), if:book London.

 

Miércoles 2 de diciembre

 

Lugar: Salón de profesionales

 

4:30 – 5:15

Conferencia magistral: Evolución de la publicación digital: ¿una nueva profesión?

John W. Warren (Estados Unidos), Director de mercadotecnia y publicaciones de RAND Corp.

 

5:15 – 6:15

Mesa 3. La web 2.0 y su impacto en el mundo de la edición, la librería y la lectura (1)

- Los sitios Web y sus nuevas funcionalidades. Metadatos e información Enriquecida

José Antonio Millán (España), consultor

- Las comunidades y la interactividad: blogs, foros, prosumidores y redes sociales.

Francisco Javier Jiménez (España), editor

- Nuevos modelos de negocios (1)

Jorge Pinto (Estados Unidos), Jorge Pinto Books

 

6:30 – 7:30

Mesa 3. La web 2.0 y su impacto en el mundo de la edición, la librería y la lectura (2)

- Cambios en la propiedad intelectual: licencias copyflet y otras modalidades de derechos

Carlos Fernández Ballesteros (Uruguay), OMPI

- Nuevos modelos de negocios (2)

Michael Smith (Estados Unidos), International Digital Publishing Forum

 

7:30 – 8:15

Clausura: Entrevista sobre el futuro del libro.

Jorge Volpi (México), escritor

Rosa Beltrán (México), escritora

Patricia Kolesnicov (Argentina), Editora de cultura del diario Clarín

 

Conozco de cerca el trabajo de Joaquín Rodríguez, Francisco Javier Jiménez, José Antonio Millán y Pablo Arrieta, así que recomiendo sus charlas a ojo cerrado. Por otro lado, debe ser intersantísimo oír las intervenciones de Chris Meade, del if:book de Londres, de Bob Stein, de The Institute for the Future of the Book, y de Michael Vogelbacher, de Libreka.

 

***

 

Y ya que estamos hablando de la FIL aprovecho para volver a llamar la atención sobre la presentación del Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI), que tendrá lugar el sábado 28 de noviembre a las 19.00 en el Salón A del área internacional de la feria. A quienes vayan a estar en la FIL, allí los esperamos. Y a quienes no vayan a estar, ya les haremos un reporte detallado de la presentación.

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el soporte digital al servicio del envío de ejemplares de prensa

Al final de la 22ª Feria Internacional del Libro de Bogotá me puse en contacto con Giuseppe Caputo, el Coordinador de Comunicaciones y Mercadeo de la filial colombiana de Santillana, para preguntarle si sería posible que me enviara un ejemplar de tres libros de periodismo literario estadounidense publicados recientemente por AguilarLos periodistas literarios (Norman Sims, editor) y Retratos y encuentros y Vida de un escritor, de Gay Talese.

 

Un par de horas después Giuseppe me contestó diciéndome que como ya no tenía ejemplares de prensa disponibles, me enviaba en pdf los archivos de los tres libros. Reconozco que al principio el envío de los archivos en pdf me produjo una cierta frustración porque para las lecturas que hago por placer sigo estando bastante apegado al libro como objeto físico.

 

Sin embargo, después de pensarlo bien concluí que por lo menos para una primera lectura exploratoria tener los textos en soporte digital era una excelente solución porque nada garantizaba que Los periodistas literarios y Retratos y encuentros me parecerían tan buenos como la primera vez que los leí hace unos años ni que Vida de un escritor me gustaría. Debido a lo anterior, en caso de que los libros no me gustaran no tendría la sensación de estar provocando un desperdicio de recursos.

 

PERIODISMO_LITERARIO_AGUILAR

 

Pensé también que si tras haberlos leído en soporte digital los libros llegaban a gustarme, tendría una buena razón para comprar un ejemplar en papel y, por lo tanto, disfrutar del placer que dan la posesión del objeto y el contacto con él —una alternativa particularmente importante en el caso de aquellas ediciones cuidadas y hechas con buenos materiales porque en ellas la disociación entre soporte y contenido es menos evidente—. De esta manera, cada vez que quisiera podría escoger en qué formato leer los libros según las necesidades del momento.

 

El mío es solamente un caso que ilustra la convivencia de soportes y formatos: una persona que valora la versatilidad y las ventajas de los contenidos digitales a pesar de que todavía tiene un cierto apego al papel. Hoy en día sigue habiendo quienes no conciben leer un libro en formato digital, otros a quienes el soporte y el formato les tienen sin cuidado, quienes por cuestiones económicas y ecológicas consideran que leer en papel es poco práctico y, por supuesto, quienes no leen. La pregunta es si esto cambiará de aquí a unos años y en caso de que así sea de qué manera lo hará.

 

En la medida en que nos solucionó un problema tanto a la editorial como a mí, la respuesta de Giuseppe no podría haber sido más acertada: mientras que además de responder de manera positiva a una solicitud derivada del interés por tres de sus títulos Santillana se ha ahorrado los gastos de envío de los ejemplares, yo he accedido a los tres libros en los que estaba interesado sin tener que preocuparme por el peso que éstos le añadirían a mi equipaje o por buscarles un lugar en el espacio cada vez más escaso de mi biblioteca en Barcelona.

 

¿Alguna vez se han preguntado cuánto se ahorrarían los editores —en términos de tiempo, dinero y esfuerzo físico— si en lugar de enviar los ejemplares de prensa en papel lo hicieran en formato electrónico? ¿Han pensado en la manera como el envío de estos ejemplares en formato electrónico les ayudaría a los periodistas a optimizar la gestión tanto de su atención como de su espacio de trabajo? ¿Creen que es viable y/o necesario que los editores replanteen sus políticas de envío de los ejemplares de prensa? ¿Es éste un factor crítico en la reconversión a la que debe enfrentarse hoy en día la industria editorial en su conjunto?

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Sábado, Agosto 8, 2009 categorizado bajo 1, contenidos digitales, e-book, e-readers, nuevas tecnologías

el desarrollo del mercado del libro electrónico, según enrique dans

Dice Enrique Dans con respecto al desarrollo del mercado del libro electrónico:

 

E_READERS

 

‘¿Pueden las editoriales sustraerse al impacto de Internet en su negocio? Las editoriales controlan factores muy parecidos a los de las discográficas: seleccionan, producen, distribuyen y promocionan, con un impacto en resultados que en muchos casos es superior al que depende de la calidad intrínseca del producto, y ponen a disposición de los clientes únicamente una pequeña cantidad del inventario. ¿Qué parte de un best-seller viene dada por la calidad del autor y cuánta del hecho de encontrarse en todos los escaparates mediante la distribución adecuada, criticado por los mejores críticos y mencionado en todos los telediarios? Sin embargo, en función de la trayectoria que se vislumbra, mi opinión es que la trayectoria es similar. Lo que ha mantenido hasta este momento al mercado editorial fuera del impacto disruptivo de la red ha sido la presencia de determinados atributos del producto que convertía en más conveniente la lectura de un libro físico frente a su contrapartida electrónica, atributos que, además, se encontraban perfectamente arraigados a lo largo de muchas generaciones. En breve, veremos una cada vez mayor proliferación de dispositivos de lectura progresivamente mejorados que proponen ventajas sobre la experiencia de producto (portabilidad, búsqueda, diccionarios incorporados, etc.) y tendremos una generación con poco apego al papel, unida a otra que se mantiene en él por factores no racionales, sino puramente románticos (”huele a libro”, “el tacto del papel”, etc.) Por otro lado, las editoriales juegan un papel de filtros e intermediarios entre los autores y los lectores, papel por el que perciben un margen importante: el autor medio percibe entre un 8% y un 10% sobre el precio de venta, mientras que la editorial corre con los gastos de fabricación, distribución y promoción, un esquema similar en su orden de magnitudes al existente en el mundo de la música. ¿Cuánto le queda a la industria editorial para empezar a sentir impactos parecidos a los sufridos por la industria de la música? ¿Cuánto para empezar a ver autores consagrados que se editan a sí mismos? ¿O para presenciar el crecimiento de mercados paralelos de sus productos?

 

¿Es posible, de alguna manera, aprender de experiencias anteriores? Posible sí, pero sumamente complejo. A los ojos de la mayoría de los directivos de la industria, la solución parece casi peor que el propio problema. Las variables a tener en cuenta en un proceso disruptivo son, desde mi punto de vista, la velocidad de difusión de la innovación, la participación de los actores en el proceso, y la estructura de márgenes. Si aplicamos lo aprendido en procesos disruptivos anteriores, el secreto debería estar en adelantarse a la generalización de la innovación participando adecuadamente en ella, y diseñar una estructura de márgenes revisada que no solo resulte razonable, sino que además disuada la creación de mercados paralelos. Pero la posibilidad de convertirse en un negocio de menores márgenes y sujeto a unas reglas diferentes es algo que, lógicamente, atrae poco a los participantes de la industria, ante la imposibilidad de establecer comparaciones con algo que todavía no ha tenido lugar, de manera que, en lugar de cambiar ellos mismos, optan por intentar cambiar todo lo que les rodea, el entorno en su conjunto, recurriendo para ello a todo lo imaginable. Pero este tipo de procesos de adopción tecnológica, cuando llega su momento, tienen lugar a gran velocidad. ¿Puede un sector de gestión tan tradicional como el editorial reconocer los indicios que el mercado ya está proporcionando, y reaccionar a ellos algo mejor de como en su momento lo hicieron las discográficas?’

 

***

 

De las explicaciones más ilustrativas, claras y certeras que he visto al respecto, así que sin comentarios de mi parte.

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Martes, Julio 21, 2009 categorizado bajo e-readers, industria editorial

la vallejo reporta sobre librerías, libros, lectura y smart phones desde tokio

Desde hace una semanas Carolina Vallejo está en Tokio trabajando en el estudio del artista Daito Manabe y hoy me envió un reporte sobre las librerías, los libros, la lectura y los smart phones en Japón. Dice Vallejo en su reporte —que me gustó un montón—:





‘Es todo muy demente. El marketing es súper agresivo. La mayoría de los libros son de un formato súper bonito, un poquito más grandes que una libreta Moleskine y la mayoría tiene un papel increíble. El mercado de novelas para chica adolescente es inmenso, me da la impresión de que todas esas novelas son tipo Corín Tellado.


Como ve, las editoriales tienen mascota y venden muñequitos y demás productos con su marca además de los libros. Y los libros los llenan de letreros como de mercado de pueblo con los precios encima.


Casi todas las librerías a las que he entrado son enormes con un ambiente más bien maluco, tipo Barnes & Noble, pero me encontré el otro día una lindísima en Naka-Meguro, un barrio que me encanta, chiquitina, con una mesa en el centro para sentarse a leer. Además, venden café (horrible, eso sí).


Sobra decir que el manga es la regla y abunda en todas partes. El gabinete del baño de la oficina está repleto e intuyo que ésa es la norma en cualquier baño de esta ciudad.


Mucha gente leyendo manga en el metro, aunque debo decir que esperaba que TODO el mundo leyera manga y en realidad la mayoría está leyendo libros normalitos (al menos en el formato, ni idea si sean sobre paquidermos lunáticos). Lo del teléfono es impresionante. El iPhone es una maricada comparado con las cosas que tienen estos manes aquí. Pero me pareció increíble que hubiera un teléfono cuya promoción principal fuera la de ser un e-book displayer. Equiparando la venta de libros —o la lectura— con oír música en mp3. Advanced’.




Vallejo me está hablando de un mundo completamente distinto del mío y del que lo poco que conozco es por oídas. Sus impresiones me sugieren que muchas de las cosas que había oído decir sobre el mundo del libro en Japón no son ni leyenda urbana, ni cliché de película ni bluff de los medios de comunicación.


Para complementar lo que dice Vallejo y tener otra mirada del mismo tema desde una perspectiva distinta, les recomiendo echarles un ojo a las estampas japonesas —IIIIIIIV y V— que José Antonio Millán puso en su blog en noviembre pasado. En esta entrada hice algunas observaciones sobre varios aspectos de las estampas de José Antonio que me llamaron la atención.




Quizás ésta sea una buena ocasión para dejar de preguntarnos ‘qué pensarán de nosotros en Japón’ y para echarles un ojo a las cosas que se están haciendo allí.

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Martes, Junio 23, 2009 categorizado bajo contenidos digitales, e-readers, librerías

el mundo digital y el contacto personal

Hace poco Javier Moreno estuvo en Colombia y cuando regresó a Lyon le pregunté cómo le había ido. De la respuesta de Javier me quedó dando vueltas en la cabeza un fragmento que reproduzco a continuación:

‘Aunque me agobia la ciudad disfruto mucho viendo a mi familia y encontrándome con amigos. Es una lástima que esto de las distancias sea tan radical. No importa lo que avance la tecnología, la sensación nunca cambia: Las redes digitales no sustituyen el contacto’.


Pensando justamente en el comentario de Javier, hace poco me di cuenta de que desde que una de las editoriales con las que trabajo me dio un e-reader para leer manuscritos apenas tengo contacto personal con las editoras porque Gloria me envía los textos por correo electrónico para que yo los descargue. Una de las cosas que me gustaba de ir a recoger manuscritos a la editorial era charlar tres minutos con Patricia, Ivonne y Bea. Durante esa conversación breve intercambiábamos impresiones sobre el clima, nos contábamos qué habíamos hecho el fin de semana anterior, nos quejábamos de la cantidad de trabajo que teníamos, registrábamos cambios en el corte de pelo o subidas y bajadas de peso, alguien botaba algún comentario sobre su próximo viaje y todos los demás nos moríamos de la envidia o simplemente quedábamos para salir a tomar un café o a cenar.

Supongo que el sacrificio del contacto personal y de la charla es el precio que tengo que pagar por no tener que desplazarme para recoger los manuscritos, por no volver a verme obligado a ir a la editorial con el carrito de la compra para traerlos o por no subir cada dos semanas los seis pisos de mi edificio cargando veinte kilos de papel a cuestas.



Lo cierto es que mi e-reader me ha solucionado la vida por cuestiones tanto de portabilidad de mi trabajo como de disponibilidad de espacio físico en mi casa: por un lado, para mí es maravilloso poder ir a cualquier parte con una novela histórica de 587 páginas sin que sea necesario llevar una mochila enorme y sin lesionarme la espalda o no tener que llevar una bolsa llena de papeles cuando salgo de viaje —las dos últimas veces que he ido a Colombia la mitad de mi equipaje ha estado compuesto por manuscritos y desde que tengo mi e-reader he podido hacer todos mis viajes llevando sólo un backpack pequeño—; por otro lado, ya no tengo que utilizar una parte significativa de una de las estanterías de mi cuarto para poner pilas de manuscritos que además de dejarme sin espacio para poner mis libros acumulaban toneladas de polvo.

***


Yo nunca he comprado un libro por Internet pero sé que el sistema de recomendaciones de Amazon está bastante afinado y suele funcionar muy bien porque cuando busco alguna referencia de algún libro los títulos incluidos en el apartado “Customers Who Bought This Item Also Bought” normalmente tienen una relación bastante puntual con mi búsqueda. Compraré mi primer libro por Internet cuando no pueda acceder a él de otra manera.



Sin embargo, el contacto con el librero es un detalle en el que la compra por Internet dejaría un vacío en mi experiencia personal. En Bogotá me encantaban la amabilidad de los dependientes de la librería Lerner de la Avenida Jiménez que estaban ahí desde que yo entré a la universidad o las recomendaciones de Álvaro Castillo, que como había detectado mi gusto por la narrativa estadounidense cada vez que yo iba a San Librario me sacaba del cajón de su escritorio alguna joyita que llevaba semanas o meses guardando para mí.

Y en Barcelona Jesús Casals y Damià Gallardo me han fidelizado aún más a La Central del Raval y a la Laie del CCCB respectivamente. Es cierto que tanto la variedad de la oferta de La Central y de Laie como lo acogedor que resulta el espacio de estas dos sucursales en particular son dos de las razones por las que me gusta ir allí. Pero también lo es que la charla, las recomendaciones y la complicidad de Jesús y Damià pesan mucho incluso para que algunas veces pase por allí sólo para saludarlos a ellos.

A pesar de que por estar afiliado a Abacus allí me ofrecen un descuento superior que en La Central, la mala leche de sus dependientes, el olor a humedad del local de Balmes y la escasa variedad de la oferta en ciertas áreas específicas hacen que a la hora de comprar un libro la mayoría de las veces prefiera ir a otra librería.

No sé, supongo que esa necesidad del contacto personal y la importancia que le doy a éste es un síndrome que también padecen muchos otros “inmigrantes digitales”.

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