lectores digitales y libros electrónicos en la prensa generalista
La reciente aparición en El País de varios artículos sobre los lectores digitales y los libros electrónicos me hace pensar que el momento en el que el gran público y ciertos sectores de la industria editorial dejarán de satanizarlos podría estar acercándose*. Seguramente los lectores digitales y los libros electrónicos seguirán siendo vistos como una amenaza o como un sustituto insuficiente de las publicaciones en soporte papel pero es probable que su aparición en medios de interés general facilite entre la audiencia de éstos un conocimiento más realista de las características de estas tecnologías y una sensibilización frente a ellas.
Por lo menos en nuestro medio, hasta ahora el de los expertos en nuevas tecnologías o en edición digital parecía ser el único ámbito en el que lo que se decía sobre los e-readers y los e-readers no se basaba en opiniones construidas a partir de rumores o en especulaciones fundamentadas en prejuicios. Y es normal que fuera así porque hasta el momento la penetración de este tipo de dispositivos y contenidos en nuestro mercado ha sido mínima. Sólo ahora que empieza a haber una oferta aún incipiente de libros electrónicos los medios de interés general comienzan a interesarse en el tema y a darle visibilidad por fuera del circuito de las publicaciones especializadas o de los foros de especialistas.
Si tenemos en cuenta que la información que aparece en los medios es la fuente de muchas de nuestras conversaciones y de la atención que les prestamos a algunos temas, no sería raro que dentro de un par de años los lectores digitales y los libros electrónicos fueran tan conocidos —aunque no por eso tan ampliamente utilizados— como lo son hoy en día los reproductores portátiles de música, las cámaras fotográficas digitales, los GPS o los teléfonos móviles 3G.
¿Qué son los lectores digitales y los libros electrónicos: la encarnación del demonio, una amenaza, una promesa evidentemente insatisfecha de la superación del papel, una herramienta de trabajo o el mejor y más cómodo posible entorno de lectura?
Sea cual sea la respuesta o la razón que eventualmente motive un cambio de actitud, lo importante es tener la oportunidad de formarse una opinión a través de un conocimiento de primera mano o de fuentes confiables en lugar de hacerlo a partir de rumores y prejuicios.
* Me refiero sólo a los artículos de El País porque son los únicos que he leído. Seguro que en otros medios de interés general también empiezan a publicarse cosas sobre este tema. Los artículos en cuestión son los siguientes:
- “Los grandes de las letras hispanas se digitalizan”
- “Libro electrónico: ruegos y preguntas”
- “Micropantallas para un libro digital sin límites”

@martingomez78