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curso de libro 2.0: la nueva cadena de valor del libro, en el idec de la universitat pompeu fabra

El próximo mes de junio se realizará en el IDEC-Universitat Pompeu Fabra el curso Libro 2.0: La nueva cadena de valor del libro, que codirigen la escritora, analista y empresaria de temas de gestión digital Neus Arqués y el editor Roger Domingo.

 

En la sesión del próximo miércoles 13 de junio estaré en este curso hablando de críticos, influentials y lectores.

 

 

 

 

A continuación reproduzco el programa del curso:

 

Sesión 1: El futuro ya no es lo que era: Panorámica de la edición 2.0

 

1.1. Presentación del curso, de los ponentes y de los asistentes. Neus Arqués y Roger Domingo. (1 h)

1.2. El futuro ya no es lo que era: Panorámica de la edición 2.0. Neus Arqués. (1 h)

 

Sesión 2: Autores y agentes: Del “libro” al “activo”

 

2.1. “Autoemprendedores”. El autor como marca. La relación con el lector. La gestión del propio patrimonio editorial. Neus Arqués. (1 h)

 2.2. Los nuevos royalties: ¿Dónde está el dinero? Nuevos formatos y nuevos modelos de cesión de derechos. ¿Cuál es la aportación de valor del agente en la actualidad? Representante de la Asociación de Agencias Literarias – ADAL. (1 h)

 

Sesión 3: El editor: del papel a la pantalla

 

3.1. Jesús Badenes. Grupo Planeta. (1 h)

3.2. Carles Revés. Grupo Planeta. (1 h)

3.3. Claudio López de Lamadrid. Random House Mondadori. (1 h)

3.4. Ernest Folch. Ediciones B. (1 h)

 

Sesión 4: La librería y el lector

 

4.1. La librería y las nuevas tecnologías. Antoni Daura. Gremi de Llibreters. (1 h)

4.2. Críticos, influentials y lectores. Martín Gómez. El ojo fisgón. (1 h)

 

Sesión 5: Del libro al libro digital

 

Cambios en la escritura, en la lectura y en los hábitos de compra.

5.1. Luis González. Fundación Germán Sánchez Ruipérez. (2 h)

 

Sesión 6: Los nuevos actores

 

6.1. Luis Collado. Google Books. (1 h)

6.2. Koro Castellano. Amazon España. (1 h) (Pendiente de confirmación)

 

Sesión 7: Taller práctico de publicación digital

 

6.3. Steven Tolliver. Hooked. (2 h)

 

Sesión 8: Visibilidad en línea

 

8.01. El plan de visibilidad. Neus Arqués. Manfatta. (1 h)

8.02. Visibilidad. Buenas prácticas. Roger Domingo. Grupo Planeta. (1 h)

 

Sesión 9: Libro 2.0

 

Debate sobre las opciones y los retos. Neus Arqués, Roger Domingo, participantes. (1 h)

 

Sesión 10: Evaluación y entrega de diplomas

 

Neus Arqués y Roger Domingo. (1 h)

 

Titulación y Valor Académico

 

Certificado en Libro 2.0: La nueva cadena de valor del libro expedido por el IDEC-Universitat Pompeu Fabra.

 

 ***

 

Creo que el programa es bastante interesante y pertinente, que éste está sólidamente estructurado y que los profesores del curso pueden aportar una gran variedad de elementos para comprender los temas que se propone abordar en él, por lo cual hay mucho que aprender de ellos.

 

A quienes se animen a inscribirse en el curso Libro 2.0: La nueva cadena de valor del libro, allí los esperamos —ver los apartados correspondientes tanto a calendario y horario como a importe y financiación—.

¿quién no necesita un editor?

Hace unas semanas en la revista Newsweek apareció un artículo titulado “Who Needs a Publisher?” (“¿Quién necesita un editor?”), que en el fondo sugiere que las editoriales se han vuelto prescindibles porque al publicar sus obras en las plataformas de autopublicación existentes hoy en día los autores pueden no sólo darlas a conocer sino también convertirlas en éxitos comerciales y ganar mucho dinero con ellas. El artículo empieza contando la historia de Boyd Morrison, quien mientras hacía un doctorado en Ingeniería empezó a escribir novelas. Cuenta el artículo que tras sufrir durante años el rechazo de varios agentes y editores, en marzo de 2009 Morrison publicó sus obras en la Kindle Store de Amazon y al cabo de unos meses estaba vendiendo 4000 libros mensuales. Pero el éxito de Morrison va mucho más allá: en mayo pasado la editorial Simon & Schuster publicó en tapa dura una de sus novelas autopublicadas.

A continuación el artículo cita a Bob Young, director ejecutivo de Lulu.com, quien dice que ‘la publicación y la distribución de libros en línea no será la vieja industria del libro trasladada a una nueva plataforma. Será una nueva industria dependiente no de best sellers sino de publicaciones de nicho’.

Luego el artículo menciona la diferencia entre el porcentaje de regalías que los editores tradicionales y las plataformas de autopublicación le dan al autor por la venta de sus libros: mientras que por la publicación de un libro de bolsillo un editor tradicional les da entre el 8% y el 9%, ‘en la mayoría de los acuerdos de autopublicación los autores reciben entre el 70% y el 80% de las regalías’.

Según el artículo, una de las claves del éxito de la autopublicación está en el precio de los libros: si un e-book autopublicado cuesta 2.99 dólares, el precio de un libro en tapa dura publicado por un editor ronda los 25 dólares.

De este artículo que a partir de un par de casos de éxito dibuja un panorama casi idílico me llama más la atención lo que omite que lo que dice. Por ningún lado hay información con respecto a las plataformas de autopublicación —cuántos autores son usuarios de ellas, cuánto dinero mueven éstas, el porcentaje de autores que logran ganar algo de dinero publicando sus libros allí, los diferentes rangos de cifras de ventas y el porcentaje de títulos y autores que abarca cada uno de ellos, etc.—, a las estrategias a las que han recurrido los autores que han conseguido un cierto éxito en ventas para dar a conocer y vender sus libros publicados en estas plataformas, a los recursos que han debido invertir para ponerlas en marcha, a la acogida que han tenido sus obras entre sus lectores o al punto de vista de algún sector de lo que podríamos llamar “la industria editorial tradicional”.

Presentados fuera de contexto, estos casos de éxito y estas cifras confunden y engañan más de lo que informan y aclaran. Este artículo de Newsweek pone en evidencia la falta de rigor de algunos medios generalistas tradicionales a la hora de abordar ciertos temas desde una perspectiva en la que se conjuguen un mínimo de contextualización, profundización y análisis.

Gracias a las transformaciones que se están produciendo debido a la emergencia de lo digital estamos frente a un escenario híbrido en el que el modelo de edición tradicional convivirá durante años con el de los contenidos digitales y en el que la supervivencia de las editoriales que vienen del mundo del papel seguramente dependerá de su capacidad no sólo de adaptarse a las nuevas condiciones de su entorno sino también de incidir en su configuración.

En 2001 Jason Epstein ya comentaba en La industria del libro que gracias a las tecnologías digitales muy pronto los autores podrían publicar, promocionar y vender sus libros sin la mediación de agentes literarios y editores.

Un argumento a favor de los planteamientos de Epstein y del artículo de Newsweek es la decisión de Seth Godin, quien el pasado 23 de agosto anunció en una entrada de su blog titulada “Moving on” que ‘Linchpin será mi último libro publicado de la manera tradicional’.

Así explica Godin su decisión en su entrada:

‘Mientras que el medio cambia los editores están a la defensiva …. Honestamente no puedo pensar en un solo editor de libros tradicional que en la última década haya liderado el desarrollo de una innovación de mercado o de marketing exitosa. La pregunta que siempre se hacen las empresas parece ser: “¿cómo va este cambio en el mercado a perjudicar nuestro negocio?” Para ser breve: no estoy seguro de que yo le sirva a mi público (es decir, a usted) preocupándome por cómo un nuevo enfoque va a ayudar o a perjudicar a Barnes & Noble (…)

He dado un gran rodeo para decir que mientras los métodos de difusión de las ideas y de relacionarse con las personas cambian sin cesar, yo no puedo pensar en una buena razón para estar a la defensiva. Han pasado años desde que me desperté en la mañana diciendo: “Necesito escribir un libro, me pregunto sobre qué debería ser”. En cambio, mi misión es averiguar quiénes componen su audiencia y llevarlos a donde quieran ir en el formato que funcione incluso si no se trata de un libro publicado de la manera tradicional’.

Yo no comparto del todo el entusiasmo de Epstein con respecto a la capacidad de los autores de hacerlo todo por sí mismos y matizaría sus afirmaciones porque la explosión de contenidos a la que estamos expuestos actualmente hace más necesaria que nunca la mediación prescriptora de editores, libreros y comentaristas de libros —sobre todo teniendo en cuenta que no cualquiera que escriba tiene ni el conocimiento tanto del marketing como del mundo digital ni mucho menos la capacidad de generación de opinión de Seth Godin—. Aunque en este momento sólo se me vienen a la cabeza un par de casos de éxito cercanos en el campo de la autopublicación, cada vez conozco más autores que apuestan por jugar un rol activo en la promoción de sus libros publicados por editores tradicionales.

En una entrevista publicada recientemente en Sobre edición la editora argentina Julieta Lionetti se refiere justamente a la importancia creciente que tiene para los autores disponer de una red y de una plataforma de visibilidad propias. Al respecto dice Lionetti:

‘Ahora los editores tradicionales les exigen con mayor frecuencia a sus autores que aporten una plataforma mediática. Si un autor no tiene plataforma, es muy probable que nunca sea publicado por un editor respetable’.

Visto el impacto de los cambios que estamos viviendo actualmente gracias a la emergencia de lo digital, no descarto que en algún momento el escenario sin la mediación de agentes y editores al que se viene refiriendo Epstein desde 2001 deje de ser algo probable y se convierta en una realidad incontrovertible.

Sin embargo, creo que para conseguir que sus libros se vean, se vendan y se lean hoy en día los autores siguen necesitando en una medida importante una serie de recursos que los editores ponen a su disposición: su know how con respecto a su oficio, su conocimiento del mercado, el aparato de su estructura organizacional, el apoyo de su red y el respaldo de su marca —lo cual no es poca cosa—.

miércoles, octubre 7, 2009 categorizado bajo 1, contenidos digitales, edición 2.0, entorno digital

si el negocio de google es la publicidad, ¿de quién será el de los libros?

En sus ediciones de hoy los diarios Público y El País se refieren a la intervención que Luis Collado, responsable del proyecto Google libros en España y Portugal, hizo ayer en Liber con respecto al proyecto de digitalización de Google y a la manera como esta empresa piensa compensar económicamente a los autores y editores cuyos libros han sido digitalizados o lo sean en el futuro. Hace unos meses Luis me contaba que a fuerza de llevar tiempo lidiando con reclamos y recriminaciones de editores, libreros, autores y agremiaciones ya se iba acostumbrando a hacerlo.

 

GOOGLE_BARCODE

 

Según el artículo “Google no convence a los editores”, de Público, Luis afirma que ‘el negocio de Google es la publicidad’. La pregunta es qué está haciendo ahora mismo y qué hará en el futuro Google para ganar dinero a través de la publicidad.

 

El citado artículo trae a colación las palabras de Antoni Comas, presidente del Gremi d’Editors de Catalunya, quien afirmó que ‘Google Libros es el gran engaño para los editores. Nadie les ha pedido que vengan a nuestras casas a hacer buenas prácticas. Gracias por sus buenos propósitos, pero no los queremos’. Independientemente de que Google esté procediendo correctamente o no, en este caso —que ilustra la actitud reaccionaria típica de las agremiaciones del sector— la pregunta es qué están haciendo estas organizaciones para que actores externos al mundo de la edición —empresas de desarrollo de software, operadores de telefonía o proveedores de acceso a Internet y de servicios en línea— no se entrometan en su terreno ni los desplacen ocupando el lugar que les corresponde a ellos.

 

Actitudes como la de Comas hacen que para quienes están en la cadena de producción editorial siga creciendo el riesgo de que aparezcan actores externos que les arrebaten el protagonismo que les corresponde a ellos y que continúe la disminución de su poder de negociación a la hora de definir las reglas de juego de su propio negocio.

edición 2.0. los futuros del libro [ 3 ] / ¿por qué tendremos libro en papel durante un buen tiempo más?

¿Por qué hasta el momento todos los modelos de libro electrónico que se han lanzado al mercado han fracasado?

Joaquín Rodríguez ofrece una respuesta interesante en la entrada de su blog titulada “Breve historia del libro electrónico (I):

‘Entre los años 1999 y 2006 hemos vivido, seguramente, la fulgurante y brevísima historia de la primera fase del libro electrónico. Multitud de dispositivos nacieron, se lanzaron, se intentaron vender, fracasaron y desaparecieron, todo en el cortísimo plazo de cinco o seis años. Las leyes elementales de la promoción dicen que cualquiera sea la cosa que se lance e intente vender, debe hacerse pasar por insustituible e imprescindible y, si cabe, debe suplantar su identidad para hacerse pasar por lo que no es (cuánto sabemos de esto los lectores que nos enfrentamos a los centenares de novedades comerciales lanzadas por las editoriales que se quieren hacer pasar por suceso editorial de primer orden). Es cierto que en la brevísima historia del libro electrónico hubo demasiado de promoción y poco de reflexión sobre las necesidades estructurales verdaderas de los posibles receptores, que la inercia de la tecnología y sus descubrimientos ignoró esa regla básica que dice que no ha habido invento en la historia que se haya asumido plenamente sin que haya habido necesidad de hacerlo (las oficinas de patentes son testigos mudos de la multitud de inventos innecesarios que concibe el hombre), que las guerras de las incompatibilidades y las tecnologías propietarias llevaron a un callejón sin salida a la mayoría de los dispositivos, que además, sólo servían para un propósito —de ahí la horrible denominación de dispositivos dedicados—, el de leer textos en el formato propietario del mismo fabricante que había construido el dispositivo, que la oferta de títulos que podían descargarse de la red —en sitios, la mayor parte de las veces, propiedad de los mismos fabricantes— era escasa y poco atractiva.’.

Edición 2.0. Los futuros del libro, pp. 138 – 139

Melusina

Barcelona, 2007

En síntesis, seguimos a la espera de un libro electrónico que se ajuste a las necesidades del usuario en términos de portabilidad, comodidad para la lectura, accesibilidad a contenidos, usabilidad, interoperabilidad y precio. Kindle parece significar un avance en algunos de estos aspectos y el tiempo dirá en qué medida soluciona cada uno de estos problemas.

En una entrevista a Lawrence Lessig que Rodríguez reproduce, el creador de la licencia Creative Commons se refiere a la convivencia entre antiguos y nuevos soportes, que explicaría por qué si en algún momento el libro electrónico consigue convertirse en un dispositivo de uso popular por lo menos durante un tiempo no sustituirá al libro en papel. Dice Lessig que ‘las nuevas tecnologías no siempre sustituyen a las antiguas. La radio, es un ejemplo, sobrevivió a la introducción de la televisión’.

edición 2.0. los futuros del libro [ 2 ] / digitalización de contenidos y librerías en línea: reinventarse o morir

Leyendo Edición 2.0. Los futuros del libro me doy cuenta de que uno de los temas que Joaquín Rodríguez ha abordado recurrentemente en su blog es el impacto que tienen la aparición y la consolidación de las grandes librerías en línea sobre el futuro de las librerías independientes. Al contrario de quienes asumen una posición apocalíptica frente a las implicaciones que tiene el desarrollo de las nuevas tecnologías en la cadena de producción y distribución del libro, Rodríguez plantea dos puntos de manera insistente: primero, que la digitalización y la expansión del canal de venta en línea no son el origen de los problemas de los pequeños editores y libreros; y, segundo, que quien quiera sobrevivir en el panorama que se está configurando actualmente debe replantear su modelo de negocio —es decir, reinventarse—.

Dice Rodríguez en su entrada “El (decepcionante) debate sobre el futuro del libro (I)” que ‘los canales tradicionales tendrán que cambiar, eso es cierto, pero no sólo por el empuje de Google, sino porque su modelo de negocio es obsoleto —una masa inasumible de novedades, clientes escasos, etc.—‘.


En su entrada “Los libreros en la tormenta o por qué se equivocan de enemigo” Rodríguez dice lo siguiente:


‘El pequeño librero independiente se enfrenta a multitud de problemas y su figura y su misión no serán nunca lo suficientemente reconocidas, pero se equivocan de enemigos y yerran en sus denuncias e imputaciones. La superproducción editorial, los márgenes de descuento, el trato desigual que les dispensan las grandes editoriales, el incremento del precio de los alquileres en los centros urbanos, la falta de lectores, la tecnificación cada vez más necesaria para gestionar el negocio son aspectos que deberán resolverse al margen de un fenómeno positivo e imparable, el de la digitalización y difusión públicas de los contenidos’.


Edición 2.0. Los futuros del libro, pág. 73

Melusina

Barcelona, 2007