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valiosos descubrimientos blogosféricos de 2010

Además de un puñado de buenas lecturas, 2010 trajo consigo algunos gratos descubrimientos en el ámbito de la blogosfera relacionada con el mundo del libro, la edición, la aplicación de las nuevas tecnologías a la actividad editorial, la lectura y la literatura.

 

- Antinomias libro, de Manuel Gil

El blog de David Soler

- Anatomía de la edición, de Silvano Gozzer y Alberto Vicente

- Libros en la nube, de Julieta Lionetti

- De libros y de hojas, de Amelia Pérez de Villar

- Bocas de ceniza, de Camilo Jiménez

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Lo que más me llama la atención de estos seis blogs es que al abordar desde una perspectiva particular y propia un ámbito alrededor del cual hay un creciente número de fuentes de información especializada, están haciendo un aporte novedoso y llenando un vacío tanto en la reflexión como en la generación de opinión alrededor de una serie de temas en los que tenemos un interés compartido aquellos que en el plano personal y laboral tenemos vínculos estrechos con el libro, la edición, las nuevas tecnologías, la lectura y la literatura.

 

Felicitaciones a Manuel, a David, a Silvano, a Alberto, a Julieta, a Amelia y a Camilo por el trabajo que están haciendo en sus blogs, que para mí —y seguramente también para muchos otros— ya son imprescindibles.

Miércoles, noviembre 24, 2010 categorizado bajo auto edición, destacados, e-book, edición digital

rebelión en la red: the people vs. amazon?

Hace un par de semanas Amazon volvió a protagonizar una polémica debido a la aparición en su Kindle Store de The Pedophile’s Guide to Love and Pleasure, un e-book autopublicado por Phillip R Greaves 2nd. Al parecer todo empezó con una entrada publicada el 10 de noviembre en TechCrunch en la que se alertaba sobre la presencia en el catálogo de la Kindle Store de un libro sobre pedofilia que se vendía por 4.79 dólares.

Según reportó TechCrunch en una actualización de la entrada en la que lanzó la alerta, la respuesta que Amazon dio en su momento a las manifestaciones de los usuarios en contra de la presencia de The Pedophile’s Guide to Love and Pleasure en su Kindle Store fue la siguiente:

Amazon cree que es censura no vender ciertos libros solamente porque nosotros u otros crean que su mensaje es objetable. Amazon no apoya ni promueve actos criminales o de odio pero sí apoya el derecho de cada individuo a tomar sus propias decisiones de compra’.

Ante esta situación la reacción de un grupo de usuarios de Internet no se hizo esperar: el libro recibió una una cascada de votos negativos en la Kindle Store, se creó un grupo en Facebook llamado “Boycott AMAZONnow for Carrying The Pedophile’s Guide to Love and Pleasure y en Twitter miles de personas hicieron eco de la noticia y sentaron su posición al respecto —una parte importante de ellas en contra de Amazon—. Y, claro, adicionalmente las ventas del libro se dispararon.

Supongo que debido no sólo a las presiones de los usuarios sino también a la manera como los comentarios aparecidos en la prensa —sobre todo en las publicaciones que se ocupan de la actualidad del sector editorial— podrían perjudicar su imagen, finalmente el 11 de noviembre Amazon decidió ceder y retirar el libro de la Kindle Store. Desde entonces el resultado que arroja la búsqueda del libro en Amazon es el siguiente:

Esta situación me lleva a plantearme dos preguntas: ¿cuál es el precio que deben pagar los miembros de la cadena de valor del sector editorial por publicar o comercializar contenidos que fomenten, promuevan o exalten posturas, prácticas y actitudes que van en contra de los valores establecidos, de lo comúnmente aceptado o de la legalidad? ¿Cuál es en este caso la responsabilidad de Amazon en su condición de proveedor de una plataforma tanto de autopublicación como de comercialización de contenidos?

Ni éste es el primer escándalo protagonizado por Amazon ni ésta es la primera vez que los usuarios montan un boicot en contra suya debido a sus salidas en falso. Entre otros boicots de algunos grupos de usuarios que han tenido lugar en Amazon se destacan los siguientes:

- la campaña contra las editoriales que suscriben el agency model en el Reino Unido —Hachette, Penguin y HarperCollins— en señal de protesta contra su política de precios. Esta campaña consistió en invitar a los usuarios a no comprar e-books de estas editoriales y a darles votos negativos a los títulos de sus grandes autores (ver el artículo “Customer anger at agency ‘price fixing’ in Kindle forum”, de The Bookseller).

- la iniciativa contra los e-books que costaban más de 9.99 dólares (ver la entrada “Readers Boycotting Kindle Titles Priced Above $9.99″, de O’Reilly radar).

También vale la pena recordar otras acciones polémicas de Amazon que no sólo han provocado enfrentamientos tanto con diferentes actores del sector como con los usuarios que han visto vulnerados sus intereses, sino que también han dado mucho de qué hablar:

- el retiro por parte de Amazon del botón de compra de su oferta de e-books de la filial estadounidense de Macmillan al no llegar a un acuerdo con ésta en torno al precio de venta de sus títulos (ver los artículos “Macmillan US chief: Amazon deal ‘near to hand’” y “Macmillan US and Amazon.com settle e-books dispute”, de The Bookseller).

- el retiro tanto de 1984 como de Animal Farm, de George Orwell, de la biblioteca digital de los usuarios que habían comprado en la Kindle Store estos dos títulos que Amazon estaba vendiendo sin la autorización de su editor (ver los artículos “Amazon Erases Orwell Books From Kindle”, de The New York Times, y “Amazon likened to Big Brother after deleting 1984 from Kindles”, de The Bookseller).

- el intento de incorporar en el Kindle 2 una funcionalidad a través de la cual se pretendía que una voz generada por ordenador leyera en voz alta los textos de los e-books (ver el artículo “New Kindle Audio Feature Causes a Stir”, de The Wall Street Journal).

En la mayoría de estos casos Amazon ha terminado por llegar a acuerdos con los actores del sector que han ejercido una presión en su contra tras ver sus intereses vulnerados por algunas de sus políticas y prácticas, por modificar algunos de sus planteamientos con respecto a éstas o por pedir disculpas a los perjudicados por sus acciones.

Gracias a la capacidad de diseminación y de movilización que tiene Internet, noticias como la publicación de The Pedophile’s Guide to Love and Pleasure y las reacciones suscitadas por ésta tienen en la Web un eco y una repercusión impensables en el mundo offline. Esto quiere decir que no escuchar las demandas del usuario, desconocer sus derechos y pasar por encima suyo hoy en día puede tener un coste altísimo cuyos efectos pueden ser particularmente perjudiciales para empresas nativas digitales que tienen un posicionamiento, un reconocimiento y una reputación que no se derivan de una presencia previa en el mundo analógico. En síntesis, “el que la hace, la paga” —como dice el slogan de la campaña de Transports Metropolitans de Barcelona para evitar que la gente se cuele en el transporte público—.

Aunque no cabe duda de que todas estas situaciones han perjudicado la imagen de Amazon, también es verdad que las políticas globales y las acciones puntuales siempre se pueden rectificar —aunque está claro que el importe de la cuenta de cobro depende no sólo de la naturaleza y de las razones del enfrentamiento, sino también de cómo y cuándo se reaccione—. Al respecto hay que decir dos cosas: en primer lugar, que tanto la velocidad a la que se desarrollan los acontecimientos como la avalancha de flujos de información a la que estamos sometidos hacen que hoy en día la actualidad sea bastante efímera y que lo que es noticia en un momento dado sea olvidado rápidamente; y, en segundo lugar, que si se quiere recuperar la memoria de una situación particular que haya tenido una cierta publicidad actualmente es posible desenterrarla del olvido y reconstruirla gracias a ese gran repositorio de contenidos que es la Web.

Martes, octubre 5, 2010 categorizado bajo contenidos digitales, destacados, e-book, e-readers, entorno digital, nuevas tecnologías

¿ésta sí será la navidad de los e-readers?

Como ya es habitual desde hace un par de años, algunos entusiastas de los e-readers y de los contenidos digitales han empezado a anticipar que estos dispositivos de lectura en pantalla serán el regalo estrella durante la próxima temporada navideña.

Reproduzco un fragmento de la entrada “Los ereaders apuntan a las próximas navidades”, publicada el pasado 3 de septiembre en el blog de Bubok:

‘Con el nuevo curso escolar en la parrilla de salida – y en algunos casos, ya en plena marcha- son muchos los padres que están dándole vueltas a la idea de adquirir un lector de libros electrónicos para los chavales, para que estudien mejor. Es un discurso que me recuerda enormemente a la cantinela del ordenador que traen los Reyes Magos, ese que pueda hacer un poco de todo, para que el chaval estudie mejor.

(…) La rápida implantación de los lectores de libros electrónicos es innegable, y a medida que las empresas van lanzando nuevos productos y modelos, se está llegando a un punto crítico en que no quedará otra que bajar los precios. Muchos creen que la explosión del ereader está teniendo lugar este mismo año. Si las predicciones son mas o menos exactas, y a sabiendas que la segunda mitad del año se concentran muchas ferias de tecnología, casi se puede dar por sentado que durante el periodo navideño se van a vender lectores de libros electrónicos como nunca; así que ahora es un buen momento para pensar en adquirir un ereader en menos de 4 meses.

El camino empieza a dibujarse; si la crisis económica nos sigue afectando el bolsillo, las empresas tendrán que ceder, si quieren cerrar el año con un balance de ventas en positivo. Y navidad, dicen, es la época de los gadgets‘.

Por otro lado, ayer aparecía en Libros & Tecnología la entrada “La venta de contenidos y el desembarco de eReaders, Ipads ….y tablets” que comenta lo siguiente:

‘Es seguro que en esta campaña de Navidades van a desembarcar cantidad de ereaders de tinta electrónica (Sony, BenQ, Sansumg… entre ellos. También se espera que el Ipad se convierta en uno de los regalos estrella en dichas fechas.Por supuesto que los fabricantes competidores de Apple están a marchas forzadas para Inundar de Tablets “Android” las tiendas.Todos estos dispositivos son aptos para el consumo de ebooks, así que es de suponer que el mercado de la descarga también viva su explosión correspondiente. En cualquier caso Liber 2010 ha puesto de manifiesto que nadie quiere quedarse fuera de esta fiesta.

Es un momento de crisis pero también de enormes oportunidades. Por lo tanto es un momento de toma de decisiones’.

Yo no estoy tan seguro de compartir el optimismo de los autores de ambas entradas cuando afirman tan categóricamente que ‘la rápida implantación de los lectores de libros electrónicos es innegable’ o que ‘en cualquier caso Liber 2010 ha puesto de manifiesto que nadie quiere quedarse fuera de esta fiesta’. Habría que salir a la calle y hablar tanto con la gente del común como con representantes de distintos segmentos del sector editorial para ver si este optimismo está bien fundamentado o no.

En cualquier caso quizás el impulso que le ha dado la salida del iPad a la carrera de las tablets será el elemento que marque la diferencia con respecto a los años anteriores, en los que hubo una brecha más que significativa entre los vaticinios en relación con las ventas navideñas de e-readers y los resultados reales de éstas. Gracias a su naturaleza multitarea que les permite ofrecerle al usuario las más diversas prestaciones, las tablets y otros aparatos tienen un atractivo del que carecen los dispositivos dedicados que funcionan con tinta electrónica.

Me imagino que esta ventaja de las tablets con respecto a los e-readers será el factor diferencial para distintos tipos de usuarios con perfiles bastante particulares como los adolescentes, los geeks o todo aquel que por vocación u oficio no sea lo que podríamos llamar un “heavy reader“. Es bastante probable que un e-reader no tenga mayor posibilidad de competir con los smartphones, los notebooks o las tablets en el caso de aquellos usuarios que están sedientos de consumir contenidos digitales de todo tipo —y no sólo escritos— y que tienen una necesidad de estar conectados permanentemente a Internet para interactuar con su red de contactos y consultar información práctica.

En cualquier caso habrá que ver qué hacen los usuarios con todos estos aparatos. Al ser el usuario quien determina los usos de aquello que se pone a su disposición, no sorprendería en lo más mínimo que la lectura de libros en formato digital no fuera la funcionalidad más explotada por el propietario de una tablet e incluso que ésta ni siquiera se utilizara con dicho fin. Si además de las necesidades reales del usuario tenemos en cuenta otros factores como el estado embrionario en el que se encuentra en nuestro medio la oferta comercial de libros en formato digital, lo engorrosa que en algunas ocasiones resulta la experiencia de compra de éstos y las reservas de ciertos sectores frente al DRM debido a las limitaciones que impone, es más que probable que muchas de las tablets que se vendan durante la temporada navideña que se acerca se utilicen para cualquier cosa menos para leer.

¿Tiene que ver esto que estoy diciendo con el “Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en el Primer Cuatrimestre de 2010″ que la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) publicó recientemente y cuyo subtítulo proclama en mayúscula sostenida y en negrilla que ‘CASI LA MITAD DE LOS ESPAÑOLES LEE EN ALGÚN SOPORTE DIGITAL‘?

Ya comentaré algunos aspectos del “Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en el Primer Cuatrimestre de 2010″ que me han llamado la atención.

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Mientras algunos hablamos de la penetración y los usos de los dispositivos de lectura en pantalla, un grupo de expertos reflexiona acerca del futuro del sector editorial en su conjunto en la conferencia Tools of Change for Publishing 2010 que en este momento está teniendo lugar en Frankfurt y que se puede seguir en Twitter con el hashtag #tocf10.

argentina, cultura en movimiento: feria del libro de frankfurt 2010

Ya viene la Feria del libro de Frankfurt, que en esta edición tiene a Argentina como país invitado de honor. Para ambientar la presencia del país invitado en la feria la organización de ésta ha abierto un blog sobre la literatura y el sector del libro argentinos.

Además de comentarios sobre libros y autores argentinos, el blog tiene una serie de interesantes entrevistas a escritores como Alan Pauls, Guillermo Martínez o Pedro Mairal y a editores como Leonora Djament, de Eterna Cadencia.

La organización de la feria parece ser consciente no sólo de que la generación de contenidos con valor agregado es fundamental para darles una visibilidad pública extendida a las actividades que tendrán lugar entre el 6 y 10 octubre en Frankfurt, sino también de que hoy en día ni un evento ni una página Web bien montados son suficientes para el público. Además de la de Argentina, en el apartado de blogs de la página Web de la feria pueden encontrar otras bitácoras montadas por la organización de ésta o con su apoyo.

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Aquí les dejo un comentario de Leonora Djament, de Eterna Cadencia, con respecto a las diferencias existentes entre las editoriales grandes, medianas y pequeñas según las distintas maneras como se puede entender la edición en cada caso:

‘En comparación con la editoriales pequeñas y medianas las empresas más grandes tienen muchas ventajas (recursos financieros y humanos, infraestructura, etc). Pero no es menos cierto que siempre es posible publicar de manera ”diferente”. Creo que la distinción principal entre las grandes empresas y las editoriales independientes no es sólo una cuestión de tamaño o del origen de su capital; unas y otras también tienen una visión radicalmente diferente de lo que en realidad es un libro. No estamos interesados en los libros de gran tirada que desaparecen tres meses más tarde ni en los que han sido sometidos a prueba en grupos de discusión —y ciertamente tampoco en aquellos que aterrizan en los cubos de los saldos debido a sus pobres cifras de ventas—. Construimos catálogos fuertes que nos permitan conectar con una sociedad específica y tener algún efecto sobre ella —sin olvidar que una editorial pequeña no deja de ser un negocio y que tiene que cuidar sus finanzas y proseguir su plan de negocio—. Al mismo tiempo también somos muy conscientes de que no se puede esperar que los libros den el mismo tipo de retorno que darían los electrodomésticos porque son artículos de naturaleza muy diferente’.

Me parece que el de Leonora Djament es un planteamiento realista, sensato, ecuánime y clarísimamente explicado.

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A manera de bonus, aquí van tres enlaces amigos más sobre el mundo edición en Argentina a los que vale la pena echarles un ojo:

- Bookie

- Opción libros

- Editores Independientes de la Argentina por la diversidad bibliográfica (EDINAR)

Y atención, que durante el año que viene Argentina seguirá dando de qué hablar con Buenos Aires Capital Mundial del Libro 2011.

¿quién no necesita un editor?

Hace unas semanas en la revista Newsweek apareció un artículo titulado “Who Needs a Publisher?” (“¿Quién necesita un editor?”), que en el fondo sugiere que las editoriales se han vuelto prescindibles porque al publicar sus obras en las plataformas de autopublicación existentes hoy en día los autores pueden no sólo darlas a conocer sino también convertirlas en éxitos comerciales y ganar mucho dinero con ellas. El artículo empieza contando la historia de Boyd Morrison, quien mientras hacía un doctorado en Ingeniería empezó a escribir novelas. Cuenta el artículo que tras sufrir durante años el rechazo de varios agentes y editores, en marzo de 2009 Morrison publicó sus obras en la Kindle Store de Amazon y al cabo de unos meses estaba vendiendo 4000 libros mensuales. Pero el éxito de Morrison va mucho más allá: en mayo pasado la editorial Simon & Schuster publicó en tapa dura una de sus novelas autopublicadas.

A continuación el artículo cita a Bob Young, director ejecutivo de Lulu.com, quien dice que ‘la publicación y la distribución de libros en línea no será la vieja industria del libro trasladada a una nueva plataforma. Será una nueva industria dependiente no de best sellers sino de publicaciones de nicho’.

Luego el artículo menciona la diferencia entre el porcentaje de regalías que los editores tradicionales y las plataformas de autopublicación le dan al autor por la venta de sus libros: mientras que por la publicación de un libro de bolsillo un editor tradicional les da entre el 8% y el 9%, ‘en la mayoría de los acuerdos de autopublicación los autores reciben entre el 70% y el 80% de las regalías’.

Según el artículo, una de las claves del éxito de la autopublicación está en el precio de los libros: si un e-book autopublicado cuesta 2.99 dólares, el precio de un libro en tapa dura publicado por un editor ronda los 25 dólares.

De este artículo que a partir de un par de casos de éxito dibuja un panorama casi idílico me llama más la atención lo que omite que lo que dice. Por ningún lado hay información con respecto a las plataformas de autopublicación —cuántos autores son usuarios de ellas, cuánto dinero mueven éstas, el porcentaje de autores que logran ganar algo de dinero publicando sus libros allí, los diferentes rangos de cifras de ventas y el porcentaje de títulos y autores que abarca cada uno de ellos, etc.—, a las estrategias a las que han recurrido los autores que han conseguido un cierto éxito en ventas para dar a conocer y vender sus libros publicados en estas plataformas, a los recursos que han debido invertir para ponerlas en marcha, a la acogida que han tenido sus obras entre sus lectores o al punto de vista de algún sector de lo que podríamos llamar “la industria editorial tradicional”.

Presentados fuera de contexto, estos casos de éxito y estas cifras confunden y engañan más de lo que informan y aclaran. Este artículo de Newsweek pone en evidencia la falta de rigor de algunos medios generalistas tradicionales a la hora de abordar ciertos temas desde una perspectiva en la que se conjuguen un mínimo de contextualización, profundización y análisis.

Gracias a las transformaciones que se están produciendo debido a la emergencia de lo digital estamos frente a un escenario híbrido en el que el modelo de edición tradicional convivirá durante años con el de los contenidos digitales y en el que la supervivencia de las editoriales que vienen del mundo del papel seguramente dependerá de su capacidad no sólo de adaptarse a las nuevas condiciones de su entorno sino también de incidir en su configuración.

En 2001 Jason Epstein ya comentaba en La industria del libro que gracias a las tecnologías digitales muy pronto los autores podrían publicar, promocionar y vender sus libros sin la mediación de agentes literarios y editores.

Un argumento a favor de los planteamientos de Epstein y del artículo de Newsweek es la decisión de Seth Godin, quien el pasado 23 de agosto anunció en una entrada de su blog titulada “Moving on” que ‘Linchpin será mi último libro publicado de la manera tradicional’.

Así explica Godin su decisión en su entrada:

‘Mientras que el medio cambia los editores están a la defensiva …. Honestamente no puedo pensar en un solo editor de libros tradicional que en la última década haya liderado el desarrollo de una innovación de mercado o de marketing exitosa. La pregunta que siempre se hacen las empresas parece ser: “¿cómo va este cambio en el mercado a perjudicar nuestro negocio?” Para ser breve: no estoy seguro de que yo le sirva a mi público (es decir, a usted) preocupándome por cómo un nuevo enfoque va a ayudar o a perjudicar a Barnes & Noble (…)

He dado un gran rodeo para decir que mientras los métodos de difusión de las ideas y de relacionarse con las personas cambian sin cesar, yo no puedo pensar en una buena razón para estar a la defensiva. Han pasado años desde que me desperté en la mañana diciendo: “Necesito escribir un libro, me pregunto sobre qué debería ser”. En cambio, mi misión es averiguar quiénes componen su audiencia y llevarlos a donde quieran ir en el formato que funcione incluso si no se trata de un libro publicado de la manera tradicional’.

Yo no comparto del todo el entusiasmo de Epstein con respecto a la capacidad de los autores de hacerlo todo por sí mismos y matizaría sus afirmaciones porque la explosión de contenidos a la que estamos expuestos actualmente hace más necesaria que nunca la mediación prescriptora de editores, libreros y comentaristas de libros —sobre todo teniendo en cuenta que no cualquiera que escriba tiene ni el conocimiento tanto del marketing como del mundo digital ni mucho menos la capacidad de generación de opinión de Seth Godin—. Aunque en este momento sólo se me vienen a la cabeza un par de casos de éxito cercanos en el campo de la autopublicación, cada vez conozco más autores que apuestan por jugar un rol activo en la promoción de sus libros publicados por editores tradicionales.

En una entrevista publicada recientemente en Sobre edición la editora argentina Julieta Lionetti se refiere justamente a la importancia creciente que tiene para los autores disponer de una red y de una plataforma de visibilidad propias. Al respecto dice Lionetti:

‘Ahora los editores tradicionales les exigen con mayor frecuencia a sus autores que aporten una plataforma mediática. Si un autor no tiene plataforma, es muy probable que nunca sea publicado por un editor respetable’.

Visto el impacto de los cambios que estamos viviendo actualmente gracias a la emergencia de lo digital, no descarto que en algún momento el escenario sin la mediación de agentes y editores al que se viene refiriendo Epstein desde 2001 deje de ser algo probable y se convierta en una realidad incontrovertible.

Sin embargo, creo que para conseguir que sus libros se vean, se vendan y se lean hoy en día los autores siguen necesitando en una medida importante una serie de recursos que los editores ponen a su disposición: su know how con respecto a su oficio, su conocimiento del mercado, el aparato de su estructura organizacional, el apoyo de su red y el respaldo de su marca —lo cual no es poca cosa—.

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