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el bookcamp III de kosmopolis 2013: algunas impresiones

En el marco del festival Kosmopolis 2013 que fue organizado por el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) los pasados viernes 15 y 16 de marzo se celebró el BookCamp III, en el que participé en distintas mesas redondas de presentación de casos en relación con los nichos en la edición, la literatura infantil, las posibilidades de lo digital y la situación actual de las librerías. Esta experiencia en el BookCamp III fue riquísima porque en las conversaciones que tuvieron lugar en las mesas redondas tuve la oportunidad no sólo de descubrir distintos proyectos emergentes en el campo de la edición, sino también de conocer tanto la evolución de iniciativas que tienen una trayectoria más larga como las posiciones de sus responsables con respecto a los temas que se abordaron allí.

 

 

 

Bookcamp Kosmopolis’13 (C) CCCB. Foto: Carlos Cazurro, 2013

 

Entre las cosas que pude observar en las mesas redondas de presentación de casos del BookCamp III, las que más me llamaron la atención son las siguientes:

 

- la gran cantidad de iniciativas de emprendimiento que desde hace un tiempo vienen surgiendo en el campo de la gestión de contenidos dentro del sector editorial, alrededor suyo y/o relacionadas con él.

- la participación en la puesta en marcha de estas iniciativas de profesionales que aportan diferentes conocimientos y competencias que se derivan de su experiencia en diversos sectores.

- el surgimiento de iniciativas en el interior de estructuras pequeñas que tienen unos costes fijos mínimos y que no necesariamente encuentran en la escasez de recursos o en la falta de un modelo de negocio claro una fuente de limitaciones para su desarrollo.

- la enorme variedad de iniciativas nativas digitales o híbridas en las que lo análogico es un factor bien sea secundario o bien marginal.

- la importancia que los gestores de estas iniciativas le dan a la colaboración para desarrollar herramientas, acciones o campañas de manera conjunta mediante la agregación de los recursos, de los conocimientos y del know-how que cada uno tiene a su disposición.

- la percepción de que a pesar de las dificultades existentes actualmente no todo está perdido para las librerías tradicionales que al tener un cierto nivel de especialización, al prestar diferentes servicios con un alto valor agregado y al jugar un rol de dinamización cultural en su entorno han conseguido no sólo convertirse en una referencia en sus respectivos segmentos y ámbitos de acción sino también fidelizar al menos a una parte de su clientela.

 

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Vale la pena hacerle seguimiento tanto a la emergencia de nuevas iniciativas en el ámbito de la edición, del libro y de los contenidos en general como a la evolución de las ya existentes que tienen una trayectoria más larga. Y al ser un punto de encuentro y de intercambio de experiencias el BookCamp es un escenario propicio para que los gestores de estas iniciativas las den a conocer y entren en contacto tanto con otros actores del sector como con sus públicos reales y potenciales.

Miércoles, diciembre 19, 2012 categorizado bajo contenidos digitales, e-book, entorno digital, literatura latinoamericana, plataformas digitales

la relación con la biblioteca personal (en papel y en digital)

El fin de semana pasado mientras leía La tentación del fracaso me encontré en el “Tercer diario parisino (1956 – 1957)” una serie de anotaciones de Julio Ramón Ribeyro con respecto a la venta de los libros de su biblioteca personal como eventual solución a sus problemas económicos. Al respecto dice Ribeyro:

 

’11 de noviembre (9 de la noche)

 

Si mañana no ocurre algún milagro, me veré obligado a vender libros, es decir, el centenar de volúmenes que desde hace unos años me acompañan, a través de mil peripecias, por los que siento un amor que no me atrevo siquiera a describir.

 

(12 de la noche)

 

Despierto insomne luego de tres horas de sueño turbulento. Sigo pensando en la manera de evitar la venta de mis libros. Ahora veo que aquello sería un crimen imperdonable, una forma de suicidio espiritual. Voy a malbaratar años de lecturas, de reflexiones, de hallazgos, de notas marginales que sólo para mí tienen sentido. Mis libros son mi pan, mi sombra, mi memoria, todo esto y más aún… ¿Dónde me voy a buscar y reconocer? Siento un dolor desgarrador y estoy a punto de echarme a llorar. ¡Cuántas veces me he privado de una comida por comprar un libro! Si ahora vendo mis libros no es para comer sino para pagar a los malditos, a los inhumanos hoteleros de París, porque sino les pago serían capaces de hacerme un daño horrible, de matarme tal vez; en una palabra, de impedirme que alguna vez vuelva a comprar libros.

 

12 de noviembre

 

¡Se salvaron mis libros! ¿Hasta cuándo?’

 

Y luego a las 11 de la noche del 14 de diciembre anota Ribeyro:

 

Le Grand Meaulnes de Alain Fournier, Dominique de Fromentin y el Benjamin Constant de Du Bos, se convirtieron en un vaso de leche y en un paquete de cigarrillos Gauloises’.

 

 

 

¿Alguna vez han estado en esta situación que describe Ribeyro o sentido la angustia que sus palabras transmiten?

 

Estas palabras de Ribeyro ponen en evidencia el valor simbólico y sentimental que tienen los libros para ciertas personas así como la racionalidad y las pasiones en las que se fundamenta ese ambicioso proyecto que es la construcción de una biblioteca personal.

 

Antes mi apego a mi biblioteca era tal, que cuando estaba planeando irme de Bogotá me daba pavor pensar que me separaría de ella y que sólo podría llevarme conmigo unos pocos libros. Mi biblioteca personal fue un proyecto en el que durante cerca de ocho años me gasté la mayor parte del dinero que caía en mis manos. En esa época a menudo fui un comprador de libros compulsivo, caprichoso, irresponsable e incapaz de planificar sus gastos sensatamente. Durante mucho tiempo mis libros fueron mi única posesión valiosa en términos afectivos y económicos.

 

Luego durante mis primeros tres años en Barcelona sólo compré unos pocos libros porque vivía en habitaciones o pisos pequeños, me mudaba a menudo y no sabía cuánto tiempo más viviría en la ciudad. Cuando tuve la certeza de que me quedaría en Barcelona de manera indefinida al menos que algún motivo de fuerza mayor me llevara a irme de la ciudad —es decir, cuando dejé de sentir que ésta era un lugar de paso para mí— empecé a comprar libros de nuevo. Sin embargo, me convertí en una de esas personas que sólo compran lo que saben que leerán en un futuro más o menos inmediato —un principio que por razones prácticas sólo quebranto excepcionalmente—.

 

Creo que mi relación con mi biblioteca personal cambió a partir de ese momento porque me di cuenta de que ya no sentía un apego irracional hacia la mayoría de mis libros y que podía vivir con sólo unos pocos de ellos. Mientras que ahora puedo decir que no tendría mayor dificultad para deshacerme de muchos de mis libros, hay una sensación de seguridad y tranquilidad que me produce el hecho de saber que unos cuantos están ahí —siempre tengo presente de manera particular La vida de mi padre. Cinco ensayos y una meditación, de Raymond Carver—.

 

¿Algún día será posible verse en la situación que describe Ribeyro o sentir su angustia en el mundo digital?

 

Lo digital trasforma radicalmente la relación que tenemos con nuestra biblioteca en los planos tanto simbólico y emocional como jurídico. Con la irrupción de lo digital el cambio del soporte en el que existen las obras que forman parte de nuestra biblioteca y del tipo de intermediario al que se las compramos supone un cambio sustancial que va más allá de no poder tocar los libros ni sentir el olor del papel o su peso. Para entender las implicaciones que supone la compra y venta de e-books recomiendo leer el artículo “The right to resell: a ticking time bomb over digital goods”, publicado recientemente en paidContent.

 

 

 

 

En la medida en que la mayor parte de las veces realmente están pagando por una licencia de acceso al contenido en formato digital, los usuarios no pueden prestar, revender o heredar sus e-books porque las políticas de las plataformas de comercialización no se lo permiten. De hecho, en algunas plataformas de venta ni siquiera es posible comprar e-books para regalárselos a otra persona. El artículo señala que la venta de libros, revistas, discos o películas de segunda en soporte físico se apoya en la doctrina First Sale que no es aplicable a los contenidos digitales, por lo cual no contempla la reventa de éstos.

 

Es legítimo que las implicaciones del concepto de propiedad cambien con lo digital —sobre todo si los contenidos digitales se conciben como un servicio y no como un producto— pero considero que hay que revisar la posición desventajosa en la que quedan los consumidores frente a los editores y a las plataformas de comercialización en este nuevo entorno cuya configuración es un proceso que sigue estando en marcha y en el que las reglas de juego todavía están definiéndose —justo debido a lo anterior vale la pena dar la batalla y aún hay mucho por hacer—. A propósito de este tema recomiendo volver sobre los planteamientos hechos por Javier Celaya y José Antonio Vázquez en los “Derechos de los lectores de libros digitales”.

 

Espero que más temprano que tarde llegue el momento en el que las reglas del mercado hagan posible que cualquier usuario pueda transferirle parcial o totalmente su biblioteca a otro porque aquí estamos hablando de un capital simbólico en el que la inversión hecha va más allá del dinero que se gasta debido a la formación de un criterio y al esfuerzo que supone la construcción de ese proyecto personal al que muchos lectores consagran una parte importante de sus vidas. Estoy seguro de que si las reglas de juego del mercado siguen estableciéndose en detrimento de sus intereses los consumidores encontrarán la manera de subvertirlas —ver estos dos ejemplos que en su momento dieron mucho de qué hablar: Calibre plugins: the simplest option for removing most ebook DRM y DRM Removal Tools for eBooks—.

la autoedición y la industria editorial: entre amenazas y oportunidades

La autoedición es un tema que viene despertando cada vez más interés —o preocupación— en el sector del libro. De hecho, el auge de la autoedición fue una de las constantes en una buena parte de las predicciones que se publicaron a finales del año pasado con respecto a las tendencias que marcarían el desarrollo de la industria editorial en 2012. Aunque la autoedición no es un fenómeno nuevo, la emergencia de lo digital no sólo ha favorecido sino que también ha potenciado su desarrollo y ha abierto toda una serie de nuevas posibilidades para la publicación, la promoción, la divulgación y la comercialización de todo tipo de libros.

 

Desde hace muchos años es una práctica usual que alguien que tenga la disposición, el tiempo y la disciplina para sentarse a escribir recurra a un sello perteneciente al circuito del vanity publishing para publicar su libro, lo cual presupone una inversión económica nada despreciable. En principio un vanity press está dispuesto a publicar aquellos manuscritos que la industria editorial haya rechazado previamente o que no hayan sido puestos a la consideración de ésta siempre y cuando su autor pueda pagar por su publicación. En este sentido el circuito del vanity publishing tradicionalmente ha acogido a aquellos autores a los que la industria editorial no les ha abierto sus puertas. Hasta aquí nada nuevo.

 

Lo que realmente ha cambiado con la emergencia de lo digital es la estructura y la dinámica de funcionamiento del circuito del vanity publishing: han aparecido diversas plataformas de autoedición en línea, que constituyen un nuevo actor que presta los mismos servicios que un vanity press y algunos otros más que son propios del entorno digital; ha crecido la importancia de un nuevo soporte para el producto autoeditado, que gracias a su desmaterialización ahora es nativo digital —de manera que en muchos casos sólo se imprime bajo demanda o en tiradas muy cortas—; el acceso gratuito a algunas plataformas de autoedición en línea y la desmaterialización del producto autoeditado han provocado una disminución significativa de los recursos que un autor debe invertir para autoeditar su obra; han surgido nuevas formas de difusión y promoción; y, por último, se han ampliado tanto las posibilidades de circulación de las obras publicadas como el alcance potencial de éstas.

 

En síntesis, gracias a las plataformas de autoedición en línea hoy en día es más cierto que nunca que la publicación de una obra está al alcance de cualquiera porque muchas de las barreras de entrada para publicar han desaparecido. Pero esto no tiene nada que ver ni con la calidad del contenido de la obra ni con su valor como producto comercial, que al ser cuestiones totalmente ajenas a la posibilidad de publicar deben ser evaluadas aparte —lo cual a menudo también es parcial o totalmente cierto en el caso de la industria editorial tradicional—.

 

 

 

 

Con respecto al estado actual de la autoedición y a las posibilidades de ésta recomiendo leer el artículo “La evolución de las especies (editoriales)”, de Arantxa Mellado —publicado en el número 17 de la revista Texturas—. Como en su artículo Arantxa analiza detallada y acertadamente los puntos fundamentales con respecto a la cuestión de la autoedición —ojo tanto a las tipologías de autores que propone como a su planteamiento sobre las posibles relaciones que las editoriales pueden entablar con éstos—, no voy a profundizar en el tema y sólo voy a llamar la atención sobre unos pocos aspectos relacionados con éste que me parecen esenciales.

 

- a medida que la autoedición siga ganando importancia, para la industria editorial tradicional cada vez será más crítico aprender a convivir con ella y a establecer relaciones con los actores que pertenecen a su entorno o que tienen vínculos con éste.

 

- de momento para muchos autores el prestigio sigue estando vinculado a la publicación en papel bajo la marca de un sello editorial —que a su vez es una fuente de autoridad y de legitimidad para los lectores—, de manera que a menudo la obra en digital es vista como un producto complementario cuya importancia es secundaria.

 

- la venta a precios bajos o la oferta gratuita de las obras autoeditadas sugiere una revaluación del valor percibido del libro como producto, lo cual sin lugar a dudas repercute sobre la producción de la industria editorial tradicional. Los precios bajos y la oferta gratuita pueden llevar a una distorsión o a una degradación del valor percibido de los contenidos independientemente de cuáles sean su origen, su soporte y su formato.

 

- la proliferación de contenidos autoeditados presupone un reto para la gestión de la economía de la atención, por lo cual para los lectores cuya disponibilidad tanto de tiempo como de dinero es limitada puede ser importante minimizar el riesgo apostando por valores seguros.

 

- la autoedición es un caldo de cultivo riquísimo que los editores pueden explorar en busca de nuevos valores. Gracias a esta exploración los editores pueden comprar los derechos de publicación de aquellas obras autoeditadas por sus autores que tengan una mayor calidad, que sean más atractivas y que mejor hayan estado vendiéndose —como ha sucedido con figuras como Amanda Hocking y John Locke—. Mediante esta estrategia de pescar en río revuelto los editores pueden reducir el riesgo que presupone apostar por publicar y dar a conocer a un autor principiante o poco conocido en la medida en que pueden ahorrar tanto en el pago por derechos de obras cuya rentabilidad es nula o mínima como en gastos de promoción.

 

- las plataformas de autoedición podrían estar en capacidad de sustituir al menos parcialmente a distintos actores de la cadena de valor al asumir algunas de las funciones que éstos han ejercido tradicionalmente y en las que se fundamentan tanto su negocio como su razón de ser.

 

 

 

 

 

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Durante una mesa redonda sobre gestión de derechos digitales que tuvo lugar en el Salón Internacional del Libro Africano (SILA) que se celebró en Tenerife en septiembre de 2010, mientras se discutía acerca de la adopción de e-readers y de la venta de e-books un escritor español cerró cualquier posibilidad de continuar alimentando la reflexión y el debate pronunciando las siguientes palabras: ¡’a mí que ahora no vengan a hablarme de Japón’!

 

Aunque el escritor en cuestión tenía algo de razón en la medida en que la realidad española y la japonesa difieren en muchos sentidos en lo relacionado tanto con la adopción de tecnologías como con el consumo de contenidos, su respuesta crispada me pareció una salida en falso. En el blog Sin tinta el periodista Fernando García está recogiendo testimonios de distintos autores que dan cuenta de su experiencia con la autoedición en España. A quien no quiera que le hablen ni de Estados Unidos ni de Japón en materia de autoedición pero esté interesado en conocer el estado de la cuestión en nuestro entorno, le recomiendo echarle un ojo al interesante trabajo que Fernando está haciendo sobre este tema.

 

Quienes vean la autoedición como una amenaza quizás encuentren un cierto alivio momentáneo en las palabras que Ursula Mackenzie —editora de Little, Brown Book Group y presidenta del Trade Publishers Council (TPC) de The Publishers Association— escribió en su artículo “The Digital Era Has Not Made Publishers Defunct”, publicado en agosto de 2010 en The Guardian:

 

‘A muchos lectores les gusta saber que el libro que van a leer durante su valioso tiempo ha sido filtrado a través de un proceso de selección hecho por personas cuyo trabajo consiste en guiar al lector hacia lo que quiere y en asegurarse de que éste invertirá su tiempo —y su dinero— sabiamente’.

 

 

 

 

Vale la pena prestarle atención a la autoedición porque su evolución seguirá dando de qué hablar en la medida en que su crecimiento continúe y en que el aumento de su popularidad le permita consolidarse como un circuito alternativo —y complementario— al de la industria editorial tradicional.

curso de libro 2.0: la nueva cadena de valor del libro, en el idec de la universitat pompeu fabra

El próximo mes de junio se realizará en el IDEC-Universitat Pompeu Fabra el curso Libro 2.0: La nueva cadena de valor del libro, que codirigen la escritora, analista y empresaria de temas de gestión digital Neus Arqués y el editor Roger Domingo.

 

En la sesión del próximo miércoles 13 de junio estaré en este curso hablando de críticos, influentials y lectores.

 

 

 

 

A continuación reproduzco el programa del curso:

 

Sesión 1: El futuro ya no es lo que era: Panorámica de la edición 2.0

 

1.1. Presentación del curso, de los ponentes y de los asistentes. Neus Arqués y Roger Domingo. (1 h)

1.2. El futuro ya no es lo que era: Panorámica de la edición 2.0. Neus Arqués. (1 h)

 

Sesión 2: Autores y agentes: Del “libro” al “activo”

 

2.1. “Autoemprendedores”. El autor como marca. La relación con el lector. La gestión del propio patrimonio editorial. Neus Arqués. (1 h)

 2.2. Los nuevos royalties: ¿Dónde está el dinero? Nuevos formatos y nuevos modelos de cesión de derechos. ¿Cuál es la aportación de valor del agente en la actualidad? Representante de la Asociación de Agencias Literarias – ADAL. (1 h)

 

Sesión 3: El editor: del papel a la pantalla

 

3.1. Jesús Badenes. Grupo Planeta. (1 h)

3.2. Carles Revés. Grupo Planeta. (1 h)

3.3. Claudio López de Lamadrid. Random House Mondadori. (1 h)

3.4. Ernest Folch. Ediciones B. (1 h)

 

Sesión 4: La librería y el lector

 

4.1. La librería y las nuevas tecnologías. Antoni Daura. Gremi de Llibreters. (1 h)

4.2. Críticos, influentials y lectores. Martín Gómez. El ojo fisgón. (1 h)

 

Sesión 5: Del libro al libro digital

 

Cambios en la escritura, en la lectura y en los hábitos de compra.

5.1. Luis González. Fundación Germán Sánchez Ruipérez. (2 h)

 

Sesión 6: Los nuevos actores

 

6.1. Luis Collado. Google Books. (1 h)

6.2. Koro Castellano. Amazon España. (1 h) (Pendiente de confirmación)

 

Sesión 7: Taller práctico de publicación digital

 

6.3. Steven Tolliver. Hooked. (2 h)

 

Sesión 8: Visibilidad en línea

 

8.01. El plan de visibilidad. Neus Arqués. Manfatta. (1 h)

8.02. Visibilidad. Buenas prácticas. Roger Domingo. Grupo Planeta. (1 h)

 

Sesión 9: Libro 2.0

 

Debate sobre las opciones y los retos. Neus Arqués, Roger Domingo, participantes. (1 h)

 

Sesión 10: Evaluación y entrega de diplomas

 

Neus Arqués y Roger Domingo. (1 h)

 

Titulación y Valor Académico

 

Certificado en Libro 2.0: La nueva cadena de valor del libro expedido por el IDEC-Universitat Pompeu Fabra.

 

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Creo que el programa es bastante interesante y pertinente, que éste está sólidamente estructurado y que los profesores del curso pueden aportar una gran variedad de elementos para comprender los temas que se propone abordar en él, por lo cual hay mucho que aprender de ellos.

 

A quienes se animen a inscribirse en el curso Libro 2.0: La nueva cadena de valor del libro, allí los esperamos —ver los apartados correspondientes tanto a calendario y horario como a importe y financiación—.

el libro en español en el mercado estadounidense visto por patricia arancibia, de barnes & noble

En el número 16 de la revista Texturas apareció una entrevista a Patricia Arancibia, quien actualmente es la Directora de contenidos digitales internacionales de Barnes & Noble. En esta entrevista realizada por Joana Costa y Adrián Puentes se ponen sobre la mesa distintos temas importantísimos: las particularidades del segmento latino del mercado editorial estadounidense; los intereses de los lectores latinos en Estados Unidos; los tipos de libros en español que mejor se venden en el mercado estadounidense —tanto en papel como en digital—; las dificultades para que el libro en español circule más allá de las fronteras de su país de origen; la presencia del libro tanto latinoamericano como español en el mercado estadounidense; las posibilidades que abre lo digital para el mejoramiento de la circulación del libro en español, para la diversificación de la oferta y para la creación de un mercado global al cual puedan acceder incluso los pequeños editores; la importancia de la promoción en el ámbito online y la manera como una buena gestión de los metadatos le permite al usuario encontrar fácilmente los libros en las plataformas de e-commerce.

 

 

 

A continuación reproduzco algunos de los fragmentos de la entrevista que más me llamaron la atención, en los cuales Patricia toca una amplia variedad de temas críticos con respecto al mercado del libro en español.

 

- Sobre la presencia del libro en español en el mercado estadounidense, los factores que han dificultado su llegada allí y las posibilidades que abre lo digital para facilitar su penetración:

 

‘Sí, fui por todas partes. Sigo yendo. Por todo el mundo. El español era obviamente una prioridad porque este es un mercado bilingüe, prácticamente. Además vos seguías trayendo libros en español impresos. Traías muy pocos en relación a lo que quisieras, porque los editores se ponen en un riesgo: la importación suma costos. Si la moneda, como en el caso del euro, es más cara, no sólo el libro viene ya de por sí a un precio que es caro para este mercado, sino que además suma costos con la aduana y el transporte. Un cargamento de libros se puede quedar en la aduana seis meses. Llegaban siempre tarde, llegaban pocos, entonces los editores tenían que decidir: no podías traer todo tu catálogo, solo una parte reducida que estabas seguro que iba a vender en este mercado. Y si se te acababa el stock tenías que traer otro. O sea, siempre fue bastante complicado. Este es un mercado gigante pero hay libros que pueden vender super bien afuera y acá no funcionar. Hay libros que podrían funcionar en el long tail pero quizás no te conviene traerlos, porque no tienes lugar y tendrías que sacar otro título. Lo que trae el digital es la posibilidad de ampliar el número de títulos; el stock es infinito. El número de títulos que podés tener en español en los Estados Unidos es por lo menos cuatro veces más de lo que nunca tuviste en papel. En este formato nunca hubo disponibles para ordenar en los Estados Unidos más de ocho mil o nueve mil títulos en español. En España o América Latina, un país medio tiene cien mil títulos vivos. En cambio, en digital ahora nosotros tenemos más de cuarenta mil en español que vienen de todos lados. Más de lo que existe en español en cualquier otra parte. Creo que toda España tiene tres mil o cuatro mil libros (de verdad, no pdf). En Argentina hay como cinco tiendas de ebooks, en Chile hay tres, en México otras cinco. Una de las cosas que yo hice fue abogar para que las editoriales se consiguieran los derechos digitales. Hay que ir rápido y negociar con tus autores, pero eso lleva tiempo. Y ya no hay tiempo. A su vez, empezar ese proceso e invertir todo el dinero y el tiempo si no vas a ver ningún rédito por cinco años es durísimo’.

 

- Sobre la manera como lo digital facilita el intercambio y puede contribuir a hacer posible la creación de un mercado global en español:

 

‘También hay que pensar que ahora se publica en español acá, y que la distribución del libro en español en el mundo es rara: es muy difícil encontrar un libro latinoamericano en España, a no ser que lo publique un editor español. Y es muy difícil encontrar un libro español en América Latina. Y si lo encontrás, es impagable. En todo caso, tampoco es verdad que todo va a ser internacional con los libros digitales. Hubo un momento en que en España se vendían biografías de Aznar a morir, pero acá no las compraba nadie. En Argentina se publican libros de política que no se pueden pagar, pero acá los libros de política argentina no le interesan ni al académico que estudia historia de Argentina. Entonces tú puedes decir: mirá que interesante, a mí me interesa esto y esta gente está del otro lado de la cordillera haciendo lo mismo, está en el Caribe haciendo lo mismo. Me parece que en eso sí hay una oportunidad de intercambio: el no estar tan limitados por la distribución, por ser tantos países, por ser veinticinco países, por tener océanos, riachos o montañas en medio. El digital te resuelve muchos problemas. Ahora se puede ser un editor pequeño y pensar global’.

 

‘(…) Hoy hay quinientos millones de personas en el mundo que hablan español, es el tercer idioma del mundo y es el segundo del mundo occidental. Eso es una masa crítica bastante fuerte. Vos me preguntás si creo que podemos llegar a ser un idioma importante, pero si le preguntas a cualquier persona que no hable español te va a decir que ya lo es. Hace mucho que estamos todos conectados a Internet. Hay gente en Ushuaia leyendo El País en este momento.

 

El digital te trae eso: la inmediatez, la posibilidad de publicar libros globalmente. Todavía no lo está haciendo casi nadie, aunque se están preparando. Eso sí me parece que es super importante. Es una oportunidad genial. Es una oportunidad que puede ayudar incluso con la internacionalización del libro físico. Me parece que hay una oportunidad de fomentar más el comercio de títulos entre distintos países, y que no sea que el único escritor chileno que conocemos es Bolaño después de Neruda. Que haya un intercambio real, que un escritor no tenga que ganarse un Nobel o morirse para que en otros países sepan que existe’.

 

 

 

 

- Sobre los distintos circuitos que conforman el mercado del libro en español en Estados Unidos:

 

‘Lo que sí es muy importante aquí es ver las diferencias entre tres mercados: bibliotecas, retail y académico. Las bibliotecas tienen una población particular, con necesidades particulares. Siempre se habla de lo que la gente quiere, y los bibliotecarios saben muy bien lo que la gente quiere en sus comunidades. En cambio, en el mercado comercial estás hablando de gente que entra a una librería o a un website a comprar libros; es completamente distinto. Después está el mercado académico, y dentro de éste hay para niños, para secundarios y universidades, y esos tres son muy poderosos pero muy distintos entre sí.

 

El mercado comercial, que es el que a mí me ocupa, es muy diferente a los otros. Como lo es en inglés, pero yo te diría que quizás todavía más. Lo que más vendemos en español es la ficción, lejos’.

 

- Sobre los tipos de libros en español que mejor funcionan en el mercado estadounidense:

 

‘De todo. La ficción latinoamericana mucho más que la española. O sea, los autores latinoamericanos, los más grandes, son tan fuertes acá como en sus países. Yo me acuerdo que en un momento se decía que no había que traer La sombra del viento porque era muy literario. Yo dije: de ninguna manera, vamos a traer ese libro. También decían que no había que traer el diccionario de la RAE porque «los latinos de Estados Unidos no saben lo que es la Real Academia». Yo dije: de ninguna manera. Hay que traer ese diccionario. Y estuvo durante muchos años entre nuestros libros más vendidos, entre otras cosas porque las bibliotecas lo querían y no estaba en ningún lado’.

 

‘(…) Bueno, lo que veo, por ejemplo, es que el romance vende a morir. Y como he dicho antes, lo que vende mucho es el misterio y el thriller. Ahora es una barbaridad lo que vende La reina del sur de Arturo Pérez-Reverte. Es un tema latinoamericano, y la política latinoamericana vende bien. Un periodista latinoamericano escribe algo sobre su país y es muy difícil que venda. Pero cualquier cosa sobre narcotráfico va a vender, no importa lo que sea. Ya sea en Colombia o en México. Porque la gente también está preocupada acá, porque hay violencia, porque su familia es de allá. Todo esto está en los medios todo el tiempo y vende’.

 

- Sobre la importancia y el alcance del marketing en el ámbito online:

 

Random House Mondadori, por ejemplo, hace mucha promoción fuera de España y también hace mucha promoción online. Si vos abrís El País desde acá, la parte comercial del periódico sabe que estás en los Estados Unidos; hay estrategias de marketing que se podrían usar perfectamente con libros (…)

 

(…) Las editoriales que están acá, como Santillana, Random y Penguin, se han movido bien para trabajar la prensa en español. Pero no toda la gente tiene llegada a la prensa en español. Segundo, la prensa en español en Estados Unidos es regional, es casi por ciudad. Vos ponés algo en el New York Times y le llega a todo el mundo; pones algo en La Opinión y llega a Los Ángeles. A mí me da la impresión de que Random House Mondadori maneja muy bien el marketing online; es algo bien sabido en la industria. Porque, aunque lo hacen desde España, lo hacen para toda América Latina. Lo deberían estar haciendo más editores’.

 

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Dado que hoy en día en Estados Unidos ‘hay más gente que habla español que en España’, creo que todo editor hispanohablante independientemente de dónde se encuentre, de su tamaño y de la orientación de su catálogo debería leer con cuidado esta entrevista y tomar nota de lo que se dice en ella con el propósito bien sea de entrar al mercado estadounidense o bien de fortalecer su presencia en él —ver en el informe de Comercio Exterior del Libro 2010 la evolución de las exportaciones de la industria editorial española hacia ese país—. Las respuestas de Patricia a las acertadas preguntas que le plantean Joana Costa y Adrián Puentes en esta entrevista ponen en evidencia la manera como su experiencia sobre el terreno le ha permitido desarrollar un amplio y profundo conocimiento tanto de la estructura como de la dinámica de funcionamiento del mercado editorial estadounidense, latinoamericano y español.

 

 

 

 

A quien le interese profundizar en este tema le recomiendo echarle un ojo a la presentación de Patricia en la conferencia TOC 2011, cuyo título es “Why Sell eBooks in Spanish in the U.S and How to Make it Happen in 8 Months”, en la que explica las razones que llevaron a Barnes & Noble a montar la plataforma Nook Books en español y algunos detalles relacionados con el funcionamiento de ésta desde su lanzamiento en noviembre de 2010.

 

 

 

 

Quienes no tengan acceso al número 16 de Texturas y quieran leer la entrevista completa, pueden descargarla apretando aquí gracias a la generosidad tanto del equipo de Trama editorial como de Joana Costa y Adrián Puentes.

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