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¿qué pasó en estas dos semanas de ausencia?

Terminada la mudanza, vuelve [ el ojo fisgón ]. Ya estoy instalado en la nueva casa aunque una buena parte de mis cosas siguen metidas en cajas, maletas o bolsas y mis libros aún no están en su lugar.

A pesar del cierre temporal de [ el ojo fisgón ], durante estas dos semanas de ausencia no dejé de seguir la actualidad del sector editorial en la medida en que me fue posible hacerlo. Hoy quisiera referenciar y comentar rápidamente algunas cosas que pasaron durante los casi quince días que no estuve posteando.

– eForo Publidisa 2010

La segunda edición del eForo Publidisa se celebró el pasado jueves 27 de mayo en Madrid y su cartel de expositores reunió a expertos en la adopción de lo digital por parte del sector editorial y a representantes de empresas de tecnología, de bufetes de abogados especializados en gestión de derechos, de editoriales técnicas y del sector público.

Los tándems Gil & Jiménez y Gozzer & Vicente presentaron sus respectivas anotaciones con respecto al evento.

En la entrada que le dedicaron al eForo Publidisa los paradigmáticos destacan algunos aspectos de los debates que les llamaron la atención:

‘- El discurso de la digitalización ya está asumido: ya no se trata de digitalizar hacia pasado, sino hacia futuro, es decir, orientar los negocios hacia los nuevos escenarios.

– La gran apuesta no son los aparatos, la cacharrería/electrónica de consumo, sino la gestión acertada de los contenidos.

– La clave no está sólo en lograr un partner tecnológico adecuado, sino en asociarse con otras empresas editoriales: solos no podremos hacer nada.

– Aún así, no estamos ante un mercado maduro, ni mucho menos, por lo que se impone la cautela, sin pausa. El pistoletazo de salida lo dará un «caso de éxito».

– Precio del ebook y perspectivas de fututo para este mercado, disparidad de opiniones.

– La línea de acción contra la piratería digital, de forma unánime, no parece ser ni el DRM ni la judicialización’.

Por su parte, los anatomistas —que fueron invitados a hacer una exposición sobre el uso de la comunicación online en el sector editorial— presentaron esta semana su decálogo de conclusiones personales del eForo Publidisa 2010:

‘1. El tamaño del mercado digital es aún muy pequeño y no está maduro, razón de más para aplicar los cambios necesarios y estar preparados para un futuro cercano.

2. Los editores son conscientes de que no pueden desarrollar solos la tecnología necesaria por lo que es un campo abierto a la externalización.

3. El discurso sobre la digitalización debe incluirse de forma natural en todos los procesos productivos.

4. Los lectores o ereader deben seguir evolucionando y, sobre todo, democratizándose a un precio adecuado para que se produzca el boom definitivo de su comercialización.

5. Los editores deben seguir en el cuore del negocio, haciendo lo que mejor saben hacer: editar.

6. La separación entre contenido y continente permitirá la apertura de nuevos modelos de negocio.

7. El editor debe seguir experimentando cosas nuevas para la explotación de sus contenidos. No todos los modelos que se están probando en otros países son exportables a España.

8. La protección mediante DRM y la acción judicial ejemplarizantes son las acciones consideradas menos efectivas para luchar contra las acciones extramercado.

9. Debe haber una reflexión sobre el precio del ebook. No se debería marcar teniendo en cuenta las economías de escala de los libros físicos ni partir del precio fijo.

10. Los verdaderos competidores de los editores en un futuro son los propios usuarios. Las empresas que triunfen serán aquellas que sean capaces de colocar las necesidades del usuario en el centro de su negocio’.

Creo que en sus planteamientos los padadigmáticos y los anatomistas recogen los aspectos básicos del estado de la cuestión con respecto al desembarco de lo digital en el sector editorial: los ejes centrales de la reflexión que está teniendo lugar, posibles maneras de encarar y asimilar lo digital y perspectivas a futuro.

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– Inicio de la Feria del Libro de Madrid 2010

Con respecto a la Feria del Libro de Madrid vale la pena destacar dos eventos que tuvieron lugar el pasado viernes 4 de junio:

1. Worstsellers: Segunda edición de los libros peor vendidos, en el que participaron Daniel Ortiz (Escalera), Pablo Mazo (Salto de Página), Marian Womack (Nevski Prospects) y Ulises Ramos (Artemisa) bajo la moderación de Juan Cruz.

Con respecto al evento, dice Juan Cruz en su blog del diario El País:

‘Aparte de competiciones, lo que es importante de esta iniciativa es que expone ante la gente la meritoria labor de editores, sobre todo jóvenes, capaces de arrostrar todo tipo de dificultades, en épocas del monocultivo editorial de los grandes éxitos, y de publicar libros que en otros tiempos o en otros países serían asumidos en seguida por las librerías de fondo o por el sistema bibliotecario. Y no sólo pone de manifiesto esa contradicción que hay entre el entusiasmo y los resultados, sino que resalta el sentido del humor (y de la realidad) de editores cuya franqueza contrasta con la reserva de otros que tampoco venden pero que van por la feria y por la vida como si ellos fueron el pico de los best sellers’.

2. El libro y la piratería digital, organizado por CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) y en el que participaron Andrés Trapiello, Aldo Olcese, Antonio María Ávila y Juan Mollá.

En relación con ‘las cifras que han dado los ponentes sobre las pérdidas por lucro cesante que genera la piratería digital de libros’ comenta María José de Acuña:

‘Me gustaría saber cómo se extraen esos porcentajes que llenan los informes oficiales y terminar de convencerme -si tengo que hacerlo-, de que tristemente “nos hemos convertido en una cuna de piratería”, como ha afirmado Antonio María Ávila esta mañana.

Y creo que es necesario que se nos explique la metodología que se sigue en esos estudios porque en la pasada Feria del Libro de Sevilla Joaquín Rodríguez, desmontó el argumento que sostiene que las 200 páginas webs ilegales detectadas concentran el 80% de la piratería que provoca cientos de millones de pérdidas al sector ilustrando al auditorio sobre cómo se hacen esos cálculos econométricos. Rodríguez apuntaba que no se trata de descargas efectivas sino de “meras extrapolaciones a partir del nº de páginas donde hay enlaces que apuntan a sitios desde los que se pueden realizar descargas” y que señalan, en todo caso, “lo que se podría llegar a perder si se descargaran esos contenidos”. Por tanto, si hay explicaciones rigurosas que cuestionan las pesimistas conclusiones de esos estudios, también deberían hacerse oír voces oficiales que las rebatan para que así el ciudadano medio pueda saber a qué atenerse para obtener una opinión propia. Pero vemos que no es así.

Añadiría otra pregunta: si es tan incipiente el mercado de la edición digital en nuestro país, ¿qué es lo que se piratea?’

Para proteger realmente los intereses de sus afiliados las asociaciones gremiales como CEDRO y la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) deberían ocuparse de buscar vías para encarar lo digital en lugar de seguir machacando con el tema de la piratería, que es bastante anterior a Internet, que es inevitable aunque atenuable y que debe combatirse creando una oferta legal amplia que tenga un valor agregado difícilmente reproducible por la oferta pirata.

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– Publicación del artículo Derechos de los lectores de libros digitales en dosdoce.com

El artículo, cuyos autores son Javier Celaya y José Antonio Vázquez, plantea un dodecálogo de derechos a los que por ningún motivo deben renunciar quienes compren contenidos para leer en soportes digitales independientemente del modelo de acceso implantado por la plataforma de distribución proveedora de dichos contenidos.

Dicen Javier y José Antonio:

‘1. Las plataformas de acceso y venta de eBooks no deben comerciar con el historial de compra de los lectores sin su consentimiento previo.

2. Aquellas plataformas que quieran reutilizar con fines comerciales el historial de compra de los lectores para mejorar sus sistemas de recomendación de libros o generar ingresos publicitarios relacionados con las compras realizadas deberán comunicar previamente a los lectores qué tipo de información guardan en sus plataformas, por cuánto tiempo y para qué fines comerciales.

3. El lector de libros digitales podrá acceder a esta información personal en cualquier momento y borrar su historial en caso de considerarlo oportuno.

4. Las plataformas de acceso y venta de eBooks deberán garantizar que los eBooks adquiridos son propiedad de aquellas personas que los han comprado. Tras la polémica decisión de Amazon de entrar en la cuenta de sus usuarios y eliminar los ejemplares digitales vendidos del libro de George Orwell 1984 por discrepancias con su proveedor, se justifica que exijamos que las plataformas de comercialización de eBooks se comprometan a respetar nuestros derechos como consumidores. Ninguna plataforma o librería virtual debería ser capaz de eliminar de mi cuenta un libro ya adquirido o limitar el acceso al mismo sin mi consentimiento expreso.

5. En caso de alquiler, pago por lectura o subscripción de cualquier contenido digital, el usuario debería tener una opción a compra perpetua.

6. Al igual que en el mundo analógico podemos prestar un libro comprado a un amigo, en el mundo digital deberíamos preservar el derecho a realizar préstamos de libros en cualquier formato y sin coste adicional.

7. Se nos debe garantizar la posibilidad de leer cualquier libro de nuestra biblioteca en la nube o plataforma en cualquier dispositivo, sin restricciones ni limitaciones por sistemas, derechos, fronteras, etc., y siempre de una forma amable y legible.

8. Las plataformas de acceso y venta de eBooks deberían permitir que las personas que deseen hacer sus compras en un entorno plenamente privado puedan hacerlo sin que sus datos de compra sean almacenados en ningún momento ni comercializados a terceros.

9. Los compradores de libros digitales podrán eliminar su historial de compra o alquiler, así como destruir los propios libros adquiridos, en cualquier momento y de forma definitiva sin dejar rastro alguno de su previa existencia en ninguna memoria virtual.

10. Los lectores podrán regalar o revender cualquier libro adquirido que ya no se quiera mantener en su biblioteca digital.

11. Los lectores podrán subrayar, marcar y hacer anotaciones de forma anónima en sus libros adquiridos. Aquellos lectores que quieran compartir con otros lectores sus anotaciones personales deberán poder hacerlo, pero si en cualquier momento cambian de opinión también podrán retirar las aportaciones prestadas.

12. Al igual que podemos mantener nuestro número de teléfono móvil si nos cambiamos de operador, las plataformas deberán garantizar la portabilidad de los datos de los usuarios. Si por cualquier motivo un lector abandona una plataforma deberá poder transportar los libros adquiridos, notas e historial de compra a la nueva plataforma de forma fácil y eficiente.

Sin lugar a dudas más que de derechos adquiridos, en muchos aspectos este dodecálogo habla de conquistas que tendríamos que conseguir para protegernos como ciudadanos y consumidores y evitar que la decisión con respecto a lo que podemos hacer con los productos que compramos quede en manos de los proveedores de contenidos y/o de servicios tecnológicos.

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– Publicación del especial de ficción “20 Under 40” que para este verano preparó la revista The New Yorker escogiendo ‘a veinte jóvenes escritores que capturan la inventiva y la vitalidad de la ficción americana contemporánea’.

Los autores seleccionados por The New Yorker en el especial “20 Under 40” son los siguientes :

– Chimamanda Ngozi Adichie

– Chris Adrian

– Daniel Alarcón

– David Bezmozgis

– Sarah Shun-lien Bynum

– Joshua Ferris

– Jonathan Safran Foer

– Nell Freudenberger

– Rivka Galchen

– Nicole Krauss

– Yiyun Li

– Dinaw Mengestu

– Philipp Meyer

– C. E. Morgan

– Téa Obreht

– Z Z Packer

– Karen Russell

– Salvatore Scibona

– Gary Shteyngart

– Wells Tower


Con “20 Under 40” la revista The New Yorker nos está indicando dónde debemos poner el ojo para encontrar la que a su juicio es la mejor narrativa estadounidense joven de nuestros días —tal y como lo hace Granta con sus especiales “Best of Young American Novelists”, “Best of Young British Novelists” y próximamente “Los mejores narradores jóvenes en español”—. El rol prescriptor de estos especiales es tan poderoso y fundamental que para los autores incluidos en ellos puede significar el paso que les hacía falta hacia la consolidación de sus carreras.