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impresiones de la filbo: una cita imprescindible

Un poco más de dos semanas después de haber regresado de la 27ª Feria Internacional del Libro de Bogotá (FilBo) aprovecho para comentar algunas de mis impresiones con respecto no sólo a ésta, sino también al ecosistema del libro en Colombia. Como podrán ver en esta entrada, tengo la impresión de que desde hace varios años la FilBo y el ecosistema del libro en Colombia vienen sufriendo una evolución bastante positiva y ganando potencia.

 

En relación con la FilBo hay varias cosas que considero que vale la pena destacar:

 

la oferta de libros: durante la FilBo se concentra en un solo lugar una parte importante de la oferta editorial del mercado colombiano. Además de los títulos vivos del catálogo de las editoriales tanto nacionales como extranjeras que comercializan su producción en Colombia, en la FilBo hay un gran mercado de saldos que atrae a quienes buscan libros baratos y/o descatalogados.

la programación cultural: las actividades culturales que hay en la FilBo no sólo son muchas y muy variadas, sino que además cuentan con una gran asistencia de público. Como invitado de honor, Perú montó un pabellón y una programación cultural verdaderamente impresionantes.

la programación para profesionales: la FilBo cada vez ofrece más actividades para profesionales como la rueda de negocios —organizada conjuntamente por Proexport, la Cámara Colombiana del Libro y Corferias, los Foros del libro y el seminario Derecho de autor: los nuevos modelos de negocio de la industria editorial. La realización de estas actividades es importantísima para el sector del libro y según los comentarios que he oído el balance de quienes asistieron a ellas es muy positivo.

el tráfico de público: los habitantes de Bogotá asisten masivamente a la FilBo, que según la Cámara Colombiana del Libro este año contó con 452.000 visitantes. La afluencia de público a la FilBo se ve en los diferentes espacios de Corferias como los pabellones en los que se encuentran los stands, los auditorios donde se desarrollan las actividades que conforman su programación cultural, la Plaza de Banderas o la plazoleta de comidas. La FilBo viene consolidándose como un punto de encuentro fundamental no sólo para los habitantes de Bogotá en su condición de ciudadanos, consumidores y lectores, sino también para los actores del sector.

 

 

 

 

 

 

Es evidente que durante los últimos años la FilBo ha sufrido una transformación positiva. En mi condición tanto de observador externo como de participante he notado un cambio tanto cualitativo como cuantitativo entre la FilBo de 2009 y la de 2014 —en 2013 no percibí mayores transformaciones quizás porque sólo asistí como visitante—. Tengo entendido que esta transformación es en gran parte el resultado del trabajo del equipo que Diana Rey lidera desde hace varios años. Salta a la vista que el trabajo de este equipo es un proceso cada vez más consolidado. Por lo que a mí me corresponde así como por lo que pude ver, esta clara la importancia del papel que en esta edición de la FilBo jugó Adriana Martínez-Villalba —quien reemplazó a Juan David Correa en la coordinación de la programación cultural—.

 

Me parece importante llamar la atención sobre el rol que vienen jugando en la construcción y en el fortalecimiento del ecosistema del libro en Colombia ciertos actores de distintas naturalezas que desde sus respectivos ámbitos de actuación están interviniendo en el desarrollo del sector editorial: por un lado, entidades públicas nacionales y locales como el Ministerio de Cultura, la división cultural del Banco de la República, el Instituto Distrital de las Artes (IDARTES), la Biblioteca Nacional, el Instituto Caro y Cuervo, la Dirección Nacional de Derecho de Autor (DNDA) o el Centro para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC) —que es un organismo intergubernamental perteneciente a la UNESCO—; y, por otro lado, organizaciones gremiales como la Cámara Colombiana del Libro, la Asociación Colombiana de Libreros Independientes (ACLI), la Red de Editoriales Independientes Colombianas (Reic) o La Ruta de la Independencia. En algunos escenarios concretos existe una dinámica de colaboración fundamental entre algunos de estos actores, que no sólo se ocupan de cumplir sus propios objetivos sino que además están trabajando coordinadamente en el diseño y el desarrollo de programas y acciones puntuales que buscan contribuir al fortalecimiento del ecosistema del libro en Colombia.

 

Me llama particularmente la atención la efervescencia que hay en el ámbito de la edición independiente. En este segmento hay un buen número de editoriales consolidadas —Babel, Común Presencia, El Áncora, La Carreta y Tragaluz—, en vías de alcanzar la madurez —Diente de león, Icono, La iguana ciega, La silueta, Pluma de Mompox o Taller de edición Rocca— y emergentes —Destiempo, El Peregrino, Go Up Cómics, Jardín, Laguna, La valija de fuego, Luna, Rey + Naranjo y Robot—. Personalmente considero que LagunaRey + Naranjo y Robot son algunas de las editoriales emergentes del ámbito de la edición independiente en Colombia que hoy en día están haciendo las propuestas más interesantes a través de sus catálogos.

 

La situación de las librerías en Colombia no deja de ser preocupante porque el tejido librero sigue siendo escaso y débil. La mayor parte de las librerías colombianas están concentradas más que en Bogotá, en unas pocas zonas de la ciudad. Y para mucha gente los puntos de venta de libros más cercanos son los locales de la Librería Nacional y las grandes superficies tipo Éxito y Jumbo que solamente se encuentran en las principales ciudades del país. En principio la escasez y la concentración geográfica de las librerías en Colombia debería favorecer e incentivar el crecimiento de las ventas vía comercio electrónico y representar una oportunidad para las grandes plataformas que comercializan tanto libros en papel como e-books. La Cámara Colombiana de Comercio Electrónico (CCCE) estima que en 2013 el comercio electrónico generó en Colombia ingresos por 2.500 millones de dólares. Las tasas de bancarización de la población, la seguridad en las transacciones y la confianza de los consumidores son algunos de los aspectos en los que es necesario trabajar para darle un impulso al comercio electrónico en Colombia de manera que —por hablar sólo del tema que nos ocupa— las personas puedan comprar libros siempre que se les antoje sin importar si tienen una librería cerca o no.

 

 

 

 

 

 

Finalmente, quiero destacar que la presencia en la FilBo de una gran cantidad de representantes de la edición española —muchos de ellos latinoamericanos, por cierto— confirma que hoy en día el mercado colombiano le ofrece a ésta grandes oportunidades de negocio. Está claro que mientras la recuperación económica no sea una realidad en España el mercado latinoamericano seguirá siendo no sólo lo que Manuel Gil llama “un caladero natural”, sino también una posible carta de salvación para toda la industria editorial española —es decir, no sólo para los grandes grupos que desde hace tiempo tienen filiales en muchos países de la región—.

 

Yo espero poder seguir yendo cada año a la FilBo y a quienes tengan la oportunidad de ir les recomiendo que no dejen de hacerlo. Si quieren conocer un punto de vista diferente del mío, les aconsejo la lectura de la primera y la segunda entrega de las crónicas de la FilBo de Manuel Gil.

foros del libro en la filbo

En la 27ª Feria Internacional del Libro de Bogotá (FilBo) que empieza hoy martes 29 de abril y cuyo invitado de honor es Perú se celebrará la quinta edición de Foros del libro. El título de esta nueva edición de Foros del libro que tendrá lugar entre los próximos lunes 5 y jueves 8 de mayo es “Editar hoy: retos y posibilidades del mercado del libro”. En Foros del libro participarán figuras del mundo editorial que provienen de distintos países del ámbito hispanohablante: autores, scouts, agentes literarios, editores, libreros y periodistas. Como puede verse, se trata de profesionales vinculados con diferentes eslabones de la cadena de valor que están vinculados con una amplia gama de empresas y organizaciones del sector.

 

 

 

 

 

 

Cada día del evento se abordará una temática diferente como puede verse a continuación:

 

Lunes 5 de mayo: Hablan los editores

La construcción de un catálogo independiente en tiempos de crisis. Participan Margarita Valencia y Maria Osorio.

– Editores y medios. Participan Valeria Bergalli, Juan David Correa, Carolina López y Aurelio Major.

– Librerías y editores. Participan Jorge Carrión, Manuel Gil y Felipe Ossa.

Martes 6 de mayo: Tres casos de internacionalización

– La literatura colombiana reciente en los mercados internacionales. Participan Martín Gómez, José Hamad y Víctor Hurtado.

– México y España: la edición más allá de las fronteras. Participan Diana Hernández, Adriana Martínez y Santiago Tobón.

– Sin Metadatos no hay ventas. Participa Jesús Peralta.

Miércoles 7 de mayo: Actores de la cadena editorial

– La consolidación de un catálogo: dos casos exitosos. Participan Juan David Correa, Enrique Redel y Julián Rodríguez.

– La unión hace la fuerza. Asociaciones de editores independientes de Colombia y Perú. Participan Catalina González y Felipe González.

– Marketing editorial: nuevas tendencias. Participan Martín Gómez, Patricio Pron, Santiago Tobón y Sergio Vilela.

Jueves 8 de mayo: Derechos de autor y nuevos modelos de negocio

– El derecho de autor y la edición nacional e internacional. Participan José Luis Caballero, Enrique González Villa y Fernando Zapata.

– Nuevos modelos de negocio en la era digital. Participan Iván Darío Agreda, Jaime Iván Hurtado, Robert Kidd, Suanny Pabón, Luis Fernando Páez y Oswaldo Peñuela Carrión.

 

 

 

 

 

 

La evolución de la FilBo a lo largo de sus casi treinta años de existencia es impresionante. En el campo profesional puedo ver una diferencia tremenda entre lo que era la FilBo cuando participé en 2009 y lo que es hoy en día. Durante los últimos años la FilBo viene consolidándose como uno de los puntos de encuentro más importantes para los actores de la industria editorial del ámbito hispanohablante —ver lo que comenté desde una perspectiva más amplia con respecto a este tema en la entrada “centros, periferias, redes y hubs—. En Hispanoamérica ya hay un circuito de ferias del libro más que consolidado en el que la FilBo continúa ganando relevancia, quizás siguiendo los pasos de los dos grandes referentes de la región: GuadalajaraBuenos Aires.

 

Quizás la creciente importancia de la FilBo sea un reflejo de la movida que con una intensidad cada vez mayor está teniendo lugar en el mundo editorial y librero, mayoritariamente en Bogotá y en menor medida en otras ciudades colombianas como Medellín, Barranquilla, Cali y Bucaramanga. Esta movida está siendo liderada en gran parte por entidades públicas como el Ministerio de Cultura, la división cultural del Banco de la República, el Instituto Distrital de las Artes (IDARTES) o la Biblioteca Nacional así como por organizaciones gremiales como la Cámara Colombiana del Libro, la Asociación Colombiana de Libreros Independientes (ACLI), la Red de Editoriales Independientes Colombianas (Reic) o La Ruta de la Independencia. Todos estos actores vienen jugando un verdadero papel de dinamización cultural cuyos resultados se expresan en la emergencia de interesantes propuestas de dos tipos: catálogos editoriales y actividades culturales.

 

Vale la pena citar algunas cifras con respecto a la 26ª edición de la FilBo, que en 2013 tuvo a Portugal como invitado de honor:

 

Resultados de la 26ª FilBo:

– 433.000 visitantes durante los 14 días de la feria, superando en un 10% los visitantes de la versión anterior.

23.000 asistentes a la Noche de los Libros, realizada el viernes 26 de abril.

– Más de 420 expositores ofrecieron lo mejor de su catálogo editorial.

– Más de 1.000 sellos editoriales presentes.

– 63.000 nuevos lectores. Estudiantes de colegios públicos y privados visitaron la feria, y participaron de visitas guiadas, talleres y actividades lúdicas.

– 23 pabellones y cerca de 150.000 m2 de exposición.

– 823 periodistas nacionales e internacionales fueron acreditados para su asistencia a la feria.

– 2.076 notas de prensa en medios nacionales, valoradas en $16.339.618.468 millones de pesos.

Rueda de negocios (realizada por Proexport, la Cámara Colombiana del Libro y Corferias):

– USD 12.4 millones de dolares cerrados en acuerdos comerciales.

– Asistencia de 100 compradores internacionales provenientes de 20 países.

– 220 exportadores colombianos asistentes.

– 1300 citas de negocios programadas.

Programación cultural e invitados:

– 1.200 actividades culturales durante los 14 días de la feria.

– Más de 400 invitados nacionales e internacionales entre escritores, periodistas, poetas, ilustradores y artistas.

– 35 conversaciones que le cambiarán la vida. Franja central con invitados como el premio nobel de literatura JMG Le Clézio.

Portugal, país invitado de honor 2013:

– 20.000 ejemplares en portugues y español en la librería del pabellón del país invitado de honor.

– 23 escritores y poetas invitados.

– 32 títulos traducidos al español.

– Exposición de 31 ilustraciones de artistas destacados del país invitado.

 

 

 

 

 

Felicitaciones al equipo de la Cámara Colombiana del Libro por lo que ha logrado a lo largo de casi tres décadas de existencia de la FilBo, sobre todo durante estos últimos cinco años.

descenso a los infiernos de los saldos de libros

El pabellón de descuentos de la Panamericana siempre me ha parecido uno de los espacios más interesantes y singulares de la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo). Se trata de un espacio de al menos mil metros cuadrados dedicado básicamente al saldo de libros.

 

 

 

 

Una de las particularidades del pabellón de descuentos de la Panamericana es que allí se saldan distintos tipos de libros que ya han cumplido su ciclo en el circuito comercial del canal librerías. Debido a lo anterior este pabellón de la FILBo —a diferencia de casi todos los demás— cuenta con una oferta significativamente distinta de la existente en las librerías de la ciudad y en la que las novedades ocupan un lugar mínimo. En síntesis, quien vaya al pabellón de descuentos de la Panamericana se encontrará con pilas de ejemplares de libros que ya no forman parte del catálogo de títulos vivos del mercado, que ya están fuera de circulación o que hoy en día circulan muy poco.

 

 

 

 

El colombiano es un mercado bastante sensible al precio y en él los libros tienden a ser caros. Es por esto que en un punto de venta como el pabellón de descuentos de la Panamericana el precio bajo actúa como un factor diferencial que incita y favorece la compra por impulso. De los libros que se venden en el pabellón de descuentos de la Panamericana, ¿cuántos son necesarios, relevantes, pertinentes o imprescindibles para quien los compra? ¿En qué medida el reclamo del precio bajo lleva al cliente a comprar irreflexivamente? ¿Hasta dónde el precio bajo distorsiona el valor del libro e introduce un sesgo en el criterio del comprador, llevándolo a tomar sus decisiones de compra de una manera más bien irracional?

 

 

 

 

Como se ve en las imágenes que ilustran esta entrada, la oferta del pabellón de descuentos de la Panamericana es amplia y variada —ojo, no se trata solamente de libros cuyo valor es escaso o nulo—: en ella hay libros cuya publicación hace unos años despertó una gran expectativa, que en su momento vendieron miles de ejemplares, que fueron bien recibidos por la crítica y/o por el público, que ganaron premios literarios de las más diversas naturalezas, cuyos autores son figuras reconocidas o llegaron a ser considerados futuras promesas, que ocupan un lugar central en la tradición literaria o en el campo del conocimiento a los que pertenecen, que marcaron un hito en la evolución de éstos o que tuvieron sus quince minutos de gloria.

 

Y luego hay un montón de libros que en este momento no tienen mayor valor o carecen de interés bien sea porque su contenido caducó al poco tiempo de salir al mercado o bien porque nunca tuvieron ni lo uno ni lo otro.

 

 

 

 

Quizás el grueso de la oferta del pabellón de descuentos de la Panamericana no tenga mayor interés para una parte importante del público. Sin embargo, es altamente probable que muchos lectores cuyos intereses específicos están muy bien definidos ocasionalmente encuentren a un precio irrisorio algún libro que consideren una joya. En este sentido el pabellón de descuentos de la Panamericana es un lugar al que de vez en cuando vale la pena ir de caza —debo advertir de antemano que si no se tiene algo de paciencia, es necesario armarse previamente de una buena dosis de ella—.

 

 

 

 

Hay varios aspectos sobre los que quisiera llamar la atención con respecto a los saldos de libros que desde hace años se realizan tanto en el pabellón de descuentos de la Panamericana como en algunos locales que esta cadena de librerías y papelerías tiene en distintos puntos de la ciudad:

 

– ponen en evidencia la sobreproducción de títulos que durante los últimos años ha caracterizado la evolución de la industria editorial española.

– demuestran la incapacidad del mercado de absorber la oferta tanto de títulos como de ejemplares producidos por la industria editorial.

– les permiten a las editoriales deshacerse de stocks cuyo mantenimiento genera unos costes enormes por concepto de gestión de inventarios, de almacenamiento y de transporte —por lo que si no saldan los libros les resulta más conveniente destruírlos que conservarlos para seguir intentando venderlos (con respecto a este tema recomiendo leer la entrada “¿Por qué las editoriales destruyen libros?”, de Mariana Eguaras)—.

– dan cuenta de la creciente velocidad a la que las novedades editoriales rotan y pierden valor tanto comercial como simbólico, sobre todo si se tiene en cuenta que cada vez los títulos que se saldan llevan menos tiempo en el mercado —aquí no me refiero sólo a libros de actualidad o a manuales prácticos cuyos contenidos caducan rápidamente—.

– confirman que una gran parte de la producción de la industria editorial española que no se vende en España termina saldándose en el mercado latinoamericano —que en estos tiempos de crisis parece empezar a cobrar una importancia estratégica para los editores ibéricos—.

– al darles una segunda vida a aquellos libros que pueden tenerla terminan permitiendo y/o propiciando el encuentro entre éstos y sus lectores.

 

 

 

 

 

Hay un aspecto que desde un punto de vista práctico puede carecer de interés pero que personalmente me resulta apasionante, por lo que merece una mención aparte: la oferta del pabellón de descuentos de la Panamericana tiene un gran valor desde un punto de vista arqueológico e historiográfico.

 

En las mesas y en las estanterías de este “salón de promociones” hay un testimonio valiosísimo de la historia reciente de la producción de la industria editorial hispanohablante. Los miles de libros que se apilan allí están contando la evolución tanto de las líneas editoriales como de la imagen de marca de un montón de sellos y colecciones —mientras que algunos de ellos han sufrido los procesos de fusiones y adquisiciones a través de los cuales se han conformado los grandes grupos tal y como los conocemos hoy en día, otros directamente han desaparecido—. La selección de estos libros también puede ser un indicador que insinúa el valor que la industria, las instancias prescriptoras, el mercado y los lectores les dan a un conjunto de autores y obras, a ciertas ediciones de éstas y a una parte del catálogo de algunas editoriales.

 

 

 

 

Al parecer la Panamericana no sólo tiene la capacidad de asumir los costes que generan la gestión de inventarios, el almacenamiento y el transporte de estos libros de saldo, sino que además lleva años haciendo un negocio bastante rentable al venderlos a unos precios bajísimos. En el pabellón de descuentos de la Panamericana de la última FILBo yo compré tres libros:

 

Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza (Seix Barral). Precio de compra: $ 6.000 / 2,5 euros; precio en la Librería Lerner: $ 45.000 / 18,8 euros.

¡Ánimo, Wilt!, de Tom Sharpe (Anagrama). Precio de compra: $ 8.000 / 3,3 euros (no está en librerías).

El seminarista, de Rubem Fonseca (Norma). Precio de compra: $ 12.000 / 5 euros; precio en la Librería Lerner: $ 39.000 / 16,3 euros.

 

 

 

 

La oferta del pabellón de descuentos de la Panamericana de la FILBo pone en evidencia que para el conjunto de la industria editorial, para las ferias del libro y para los lectores hoy en día hay vida más allá de las novedades y de los canales de venta convencionales.

 

Me pregunto si con el crecimiento de lo digital a futuro el mercado de los saldos tenderá a decrecer paulatinamente y a volverse marginal o residual.

Martes, Septiembre 1, 2009 categorizado bajo 1, editores independientes, feria internacional del libro de bogotá (filbo), obiei

terminó la expedición obiei en bogotá: ¿qué pasó en estas tres semanas?

El pasado domingo 23 de agostó terminó la 22ª Feria Internacional del Libro de Bogotá y sin darnos cuenta se nos acabaron nuestras tres semanas de trabajo con el Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) en esta ciudad. Aunque desde un principio fui consciente de que en Bogotá nos esperaba un ritmo de trabajo frenético, en ningún momento se me ocurrió que la actividad diaria ni siquiera me dejaría tiempo para escribir en [ el ojo fisgón ].

OBIEIKETING_1_PEQUEÑA

Aparte de las dos charlas que dictamos los días martes 18 y miércoles 19 de agosto, presentamos el OBIEI en la Red Nacional de Talleres de Escritura Creativa (RENATA), en el Congreso Internacional de Publicaciones Universitarias de Iberoamérica y en el Encuentro de Editores Latinoamericanos de Libros para Niños. Por otro lado, el lunes 24 de agosto participamos en un taller de Doris Sommer sobre el movimiento de las editoriales cartoneras en Latinoamérica y el jueves 27 tuvimos una charla sobre el rol del editor en la era de los contenidos digitales con los estudiantes del campo de Edición de la carrera de Comunicación Social de la Universidad Javeriana de Bogotá.

Durante estas tres movidas semanas nos dedicamos básicamente a conversar con personas de distintas organizaciones e instancias vinculadas al sector del libro en Iberoamérica con el triple propósito de conocer el trabajo que vienen haciendo, de recoger sus puntos de vista con respecto a la edición independiente y de presentarles el OBIEI. Entre estas conversaciones vale la pena destacar las que hemos sostenido con un buen número de editores independientes colombianos.

Los siguientes son los representantes de organizaciones del sector del libro o afines a él con quienes establecimos conversaciones durante estas tres semanas:

– Clarisa Ruiz y Melba Escobar, de la Dirección de Artes del Ministerio de Cultura de Colombia

– Guido Indij, de La marca editora y de Editores Independientes de Argentina (EDINAR)

– Gustavo Mauricio García, de Icono editorial y de la Red de Editoriales Independientes Colombianas (REIC)

– Carolina Cortés, de la Red de Editoriales Independientes Colombianas (REIC)

– Carmen Barvo, de Fundalectura

– Ángela María Pérez, del Banco de la República

– Pablo Arcila, de la Asociación Colombiana de Libreros Independientes (ACLI)

– Moisés Melo, de la Cámara Colombiana del Libro

– Juan Felipe Córdoba, de la Asociación de Editoriales Universitarias de Colombia (ASEUC) y de la editorial de la Universidad del Rosario

– Silvia Castrillón, de Asolectura

– Richard Uribe, del Centro para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC)

– Ana Roda y Beatriz Helena Robledo, de la Biblioteca Nacional de Colombia

– Genoveva Iriarte, del Instituto Caro y Cuervo

– Jenny Alexandra Rodríguez, de Libros al aire

– Ana María Aragón, de la librería Casa Tomada

OBIEIKETING_2_PEQUEÑA

Además de Juan Felipe, Gustavo Mauricio y Guido, estuvimos hablando con los siguientes editores:

– Constanza Brunet, de Marea editorial

– Leroy Gutiérrez, de Magenta ediciones y del blog Sobre edición

– Nicolás Morales, de la editorial de la Universidad Javeriana

– César Hurtado, de La Carreta editores

– Cristina Uribe, de Cristina Uribe ediciones

– María Osorio, de Babel libros

– Amparo Osorio, de Común presencia

– Ricardo Alonso, de Diente de león

– Luis Daniel Rocca, de Taller de Edición

– Luis Augusto Vacca, de Pluma de Mompox

Y bueno, entre ires y venires siempre nos quedaron algunos ratos para compartir con los amigos de siempre: Santiago Tobón, Elena Martínez, Pablo Arrieta y los camaradas Vladimir (a.k.a. Valentín Ortiz) y Juan Pablo Mojica.

Durante las próximas semanas estaremos publicando aquí y en la página Web del OBIEI algunos avances sobre el trabajo que hemos hecho hasta el momento.

artículo del obiei en la revista cambio: “editoriales independientes le apuestan a los nichos con propuestas innovadoras”

En su edición del 13 al 19 de agosto la revista Cambio publicó un especial sobre la Feria del Libro de Bogotá que incluye un artículo del Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) acerca de algunos de los rasgos del trabajo que están haciendo actualmente ciertas editoriales independientes. A continuación reproduzco el artículo titulado “Editoriales independientes le apuestan a los nichos con propuestas innovadoras”.

 

ARTICULO_OBIEI_REVISTA_CAMBIO

 

“Editoriales independientes le apuestan a los nichos con propuestas innovadoras”

 

‘En los últimos años han vuelto a surgir en Iberoamérica las editoriales independientes, en buena parte como respuesta a la oferta cada vez más homogénea de los grandes grupos -Santillana, Random House Mondadori, Ediciones B, Norma y Planeta-, que no satisfacen las necesidades de pequeños nichos de lectores con intereses específicos. En un mercado cada vez más amplio y segmentado, con nuevos circuitos a los que no llegan estos grupos, las editoriales independientes apuntan a los nichos para descubrir y proponer nuevos valores, hacer apuestas innovadoras que exploren caminos menos transitados y crear una identidad clara.

 

La satisfacción de las necesidades de estos públicos más o menos especializados hace posible que hoy sean viables editoriales orientadas a la literatura centroeuropea, el ensayo de corte literario o humanista, las voces latinoamericanas de la periferia, la literatura de vanguardias y la música popular contemporánea. Basta con mencionar casos como los de Tragaluz en Medellín, Sexto Piso en Ciudad México y Madrid, Estruendomudo en Lima, Adriana Hidalgo en Buenos Aires y una veintena de editoriales españolas: minúscula, Melusina, Marbot, Periférica, Impedimenta, Veintisiete Letras, Nórdica y Libros del Asteroide, entre otras.

 

Las editoriales independientes también son una consecuencia de las facilidades de acceso económico y técnico a las nuevas tecnologías. Toda la cadena del libro -y no solo lo que se refiere a los derechos de autor- se está viendo profundamente afectada por los intensos cambios que están dándose.

 

Los editores independientes encuentran hoy en los entornos digitales de generación Web 2.0 un escenario adecuado para darle visibilidad a su trabajo, posicionar su marca y establecer una relación directa, fluida y continua con sus públicos. La discusión no es cómo se leerá el libro sino cómo serán los futuros de la lectura que, como el libro, tendrá más de uno. Y hay consenso en torno a la idea de que será el lector quien elija la forma como quiere leer un libro o acceder a ciertos contenidos.

 

Estas nuevas posibilidades derivadas del crecimiento tanto de la oferta como del uso de contenidos digitales están jugando un papel fundamental en la definición del futuro del libro y de la lectura, cuya evolución seguimos atentamente desde el Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) con el propósito adicional de facilitar el acceso a estos cambios.

 

Financiado por la Dirección de Artes del Ministerio de Cultura, el OBIEI es un espacio de reflexión en torno a la edición independiente en Iberoamérica que busca contribuir al fortalecimiento de este segmento del sector editorial y de la diversidad de la oferta. En las charlas sobre Los entornos digitales y los editores independientes: gestión de la visibilidad y de la relación con los públicos y La edición independiente hoy: ventajas, dificultades y retos, que tendrán lugar en la Feria del Libro de Bogotá, se presentarán algunos resultados del trabajo del Observatorio’.

 

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Este artículo recoge en 3000 caracteres algunas de nuestras ideas con respecto a la edición independiente y varios de los planteamientos que haremos en nuestras charlas de hoy y mañana en la Feria del Libro de Bogotá.