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Viernes, agosto 10, 2007 categorizado bajo premios literarios, summertime

summertime [ 23 ] / los premios literarios según josé manuel lara bosch, presidente del grupo planeta

Las siguientes palabras de José Manuel Lara Bosch con respecto a los premios literarios no sólo dan cuenta del pragmatismo del grupo que él preside, sino que también explican el desprestigio del premio Planeta:

‘El premio nunca ha pretendido descubrir autores, ni promocionar autores; un premio puede acelerar el proceso del autor, acelerar el tiempo para que el autor consiga a sus lectores, como cualquier campaña de promoción (…) Para lo que sirve un premio, evidentemente, es para acelerar un proceso, para ganar tiempo y para nada más. Yo creo que la gran función de un premio no es descubrir autores, es descubrir lectores’.

“José Manuel Lara Bosch conversa con Terenci Moix”

Conversaciones con editores, pág. 261

Siruela

Madrid, 2007

Jueves, abril 26, 2007 categorizado bajo best sellers, crítica, premios literarios

en españa los editores, las ventas y la crítica premian tres novelas

Este anuncio aparecido en la edición del miércoles 18 del suplemento Culturas, del diario La Vanguardia, exhibe tres novelas que recientemente han recibido premios que suponen tres tipos de reconocimiento bastante distintos: en primer lugar, el VI Premio de novela de la Fundación José Manuel Lara Hernández —perteneciente al Grupo Planeta, al igual que el sello que edita la obra premiada en 2007— en el cual las doce principales editoriales españolas participan en la elección del ganador; en segundo lugar, el premio a la novela más vendida en 2006; y, por último, el premio a la novela con mejor acogida en la prensa especializada en ese mismo año.


En cada premio está claro cuál es el mérito que se está reconociendo y se asume que tanto en el de la Fundación José Manuel Lara Hernández como en el de la prensa especializada no hay presiones externas sobre los jurados y que éstos no han hecho pactos por debajo de la mesa. Debido a que premian obras publicadas, a que no los otorga ninguna editorial en particular y a que enuncian claramente cuál es el criterio para concederlos, al menos en principio estos tres premios parecen ser más transparentes que algunos otros —como el Biblioteca Breve— que por la calidad de las obras premiadas suscitan no pocas suspicacias.

A propósito de este tema, quisiera recomendar un blog que descubrí hace unos días. Se trata de Critical Mass, del comité de directores del National Book Critics Circle —una organización que desde hace varios años viene llamando la atención sobre la importancia de la transparencia en los criterios para otorgar los premios literarios—.

¡cuidado que vienen los premios!

Un premio literario es a la vez un reconocimiento a la calidad de una obra, un paso importante en el proceso de consolidación de un escritor en formación, un posible trampolín a la fama para un autor desconocido y un argumento de venta. Mientras que algunos premios como el Nobel o el Príncipe de Asturias son el reconocimiento a la trayectoria de un autor —es decir, al conjunto de su obra—, otros como el Rómulo Gallegos, el Alfaguara, el Herralde o el Biblioteca Breve se le otorgan a una obra en particular. Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre el Rómulo Gallegos y todos los premios mencionados después suyo: mientras que el Rómulo Gallegos se le otorga a una novela ya publicada, los demás premian obras inéditas —algo inconcebible en el mundo anglosajón o en el francófono, que ofrecen mejores garantías con respecto al valor literario de las obras que reciben premios como el Pulitzer, el Booker, el Goncourt o el Médicis—.

Los premios literarios que se conceden a obras inéditas resultan bastante sospechosos, sobre todo cuando son organizados por las propias editoriales, porque son susceptibles de convertirse en un simple argumento para vender tanto el libro premiado como los demás trabajos de su autor. Al fin y al cabo el jurado es la única fuente de legitimación de la obra premiada y muy poca gente conoce los criterios con los que éste fue elegido y los parámetros bajo los cuáles son evaluados los manuscritos recibidos. Por otro lado, muchas editoriales caen en su propia trampa porque al terminar premiando con jugosas sumas de dinero obras de una calidad lamentable parecen olvidar que el prestigio de un premio literario es algo que se construye. Un caso interesante es el del premio Biblioteca Breve de Seix Barral, que debido a sus fallos de los últimos años ha perdido el prestigio que había alcanzado en su momento al premiar obras como La ciudad y los perros, Tres tristes tigres y Cambio de piel. No es casualidad que el premio haya perdido su prestigio en su segunda etapa que empezó en 1999 con la premiación de En busca de Klingsor —que sí que es una excelente novela—, cuando la editorial Seix Barral ya había sido comprada por el Grupo Planeta.

La sed de premios y la mala reputación

De hecho, el Biblioteca Breve no es el único premio de ese grupo editorial cuyo prestigio se ha visto afectado tanto por las intrigas del proceso de selección de los finalistas como por la calidad de las obras premiadas: en 2005 el escritor Juan Marsé, cuya novela Últimas tardes con Teresa recibió en 1965 el Biblioteca Breve, se retiró del jurado del premio Planeta debido al bajo nivel de los originales finalistas. Marsé caracterizó la novela premiada —Pasiones Romanas, de Maria de la Pau Janer— destacando tanto su ritmo narrativo pormenorizado y meticuloso en exceso como su decantación hacia lo sentimental que “deja al descubierto la carpintería, las tuberías y las ínfulas literarias”.

El suplemento El Cultural, del diario El Mundo, publicó ayer una entrevista a los autores de las obras ganadoras en tres premios de narrativa que acaban de ser concedidos: Juan Manuel de Prada en el Biblioteca Breve, Nativel Preciado en el Primavera y Luis Leante en el Alfaguara. Los tres escritores respondieron a las suspicaces preguntas de El Cultural, que parten de la afirmación de que “en España no se escriben libros sino premios” y de dos supuestos: por un lado, que el mercado editorial español ha venido generando una dependencia con respecto a éstos; y, por el otro, que actualmente un libro que no se haya ganado un premio difícilmente aguanta más de tres meses en librerías.

Queda claro que para algunas editoriales los premios no son más que una fórmula para aumentar la posibilidad de que un libro se convierta en un best seller, para relanzar libros anteriores de un autor y allanar el camino hacia el éxito comercial de los que éste escriba en el futuro, para sonsacarles autores a sus competidores y para fortalecer las tendencias literarias que consideran estratégicas. Sin lugar a dudas, la actitud de algunas editoriales provoca el desprestigio de los premios literarios en España y, por lo tanto, suscita un ambiente de incomodidad que se manifiesta a través de situaciones concretas como la decisión de Marsé de retirarse del jurado del premio Planeta o el artículo de El Cultural.

Ventas a cambio de prestigio y credibilidad


Personalmente no tengo ningún problema con la mala literatura ni mucho menos con los premios literarios —que, entre otras cosas, dicen mucho sobre las tendencias del mercado editorial y de la opinión pública—. Como ya he dicho en ocasiones anteriores, gracias a la tendencia hacia la fragmentación del mercado en este momento hay libros, autores, editores y lectores para todo. Y si algunas editoriales quieren concederles sus premios a obras de pésima calidad, allá ellas porque al fin y al cabo el eventual éxito en ventas de una mala obra premiada no compensa lo que pierden en términos de prestigio y credibilidad —que constituyen la riqueza más valiosa de una editorial o de un medio de comunicación—.

Jueves, marzo 22, 2007 categorizado bajo edición, escritores, literatura colombiana, premios literarios

el caso de ángela becerra

1. El pasado miércoles 14 de marzo la novela Lo que le falta al tiempo, de la escritora colombiana Ángela Becerra y editada por Planeta, entra al listado de los libros de ficción más vendidos en España ocupando el cuarto lugar.

2. El 26 de enero pasado la embajada de Colombia en España anuncia en su página Web que “en L´hotel, el hotel donde murió Oscar Wilde en París, el mismo desde donde Jorge Luis Borges escribió muchos de sus más importantes ensayos, la colombiana Ángela Becerra presentó Lo que le falta al tiempo, su más reciente novela” —este evento también fue reseñado por otros medios españoles como la revista Qué leer y colombianos como Caracol Radio y el periódico El Tiempo—. Añade el comunicado de la embajada que “Ángela Becerra estuvo acompañada durante el lanzamiento de un grupo de más de 45 periodistas españoles y una nutrida comitiva entre la que se encontraban empresarios, críticos literarios y autoridades gubernamentales como la Embajadora de Colombia en España, Noemí Sanín”.

3. El 4 de marzo de 2005 Ángela Becerra gana “el XXIX Premio Azorín de Novela, dotado con 67.000 euros, con la obra El penúltimo sueño, que relata una historia de amor entre dos adolescentes a los que el destino separó, pero que se reencuentran muchos años después” (tomado de elconfindencial.com). Ese mismo año El penúltimo sueño se convierte en la segunda obra de Ángela Becerra que gana el Latino Literary Award —que otorga la comunidad latina de Estados Unidos en el marco de la feria Book Expo América—.

4. En enero de 2004 Planeta publica De los amores negados, calificada por la editorial misma “como ‘novela magistral’ y ‘hermosa lección literaria de erotismo’ que nos sumerge en la sensibilidad más refinada, el humor más sutil y lo que se ha definido como el idealismo mágico”. De los amores negados recibe en el apartado de novela romántica el Latino Literary Award 2004.

5. En enero de 2001 Planeta publica Alma abierta, libro que “reúne el ímpetu vital y reflexivo de una mujer inmersa en el mundo de hoy. Ángela Becerra desgrana en este libro las preocupaciones, los sueños y las sensaciones de una mujer actual. A través de encuentros, recuerdos, paisajes y situaciones cotidianas, dibuja una crónica del viaje del ser humano en su primera madurez. De esta forma, los logros personales, el amor, el miedo a la soledad, la vida en pareja o el reto de los nuevos horizontes envuelven un mensaje de fondo: la confianza en uno mismo es el motor de la felicidad y del éxito en las relaciones personales”.

Una breve biografía de la autora según Planeta

“Ángela Becerra nace en Cali (Colombia) en 1957. Estudia diseño publicitario y comunicación y, hasta 1988, trabaja en agencias de publicidad de Cali y Bogotá, primero como redactora y más tarde como directora creativa. En dicho año llega a España y trabaja en Barcelona, donde desde entonces reside, consiguiendo numerosos premios por sus múltiples trabajos creativos. Pero la pasión más íntima y profunda de Ángela siempre ha sido escribir. Por esa razón, en abril de 2000 y en pleno éxito profesional, deja sus veinte años de carrera publicitaria para dedicarse de lleno a trabajar en su pasión. Su primera obra publicada fue Alma abierta (2001), un libro de poemas escrito a golpes de luces y sombras”.

Libros para todos

La autora aparece muy linda en las fotos, desde hace unas semanas las mesas de novedades de las grandes librerías como Fnac y Casa del libro están inundadas de ejemplares de Lo que le falta al tiempo, la producción de los libros es muy buena y los argumentos de venta para promocionarlos son contundentes. Sin embargo, cuando decido hojear las novelas de Ángela Becerra con la intención de liberarme de mis prejuicios iniciales confirmo que la cursilería no está sólo en sus títulos y en sus carátulas —que desde el primer contacto me producen un no sé qué lo más de feo—.

Y luego pienso que a la larga no importa porque al final cada quien escribe y lee lo que se le antoja según sus intereses, sus afinidades y su sensibilidad. También hay que tener en cuenta que como cada vez el mercado tiende a segmentarse más, el número de nichos por cubrir también tiende a ser mayor. Sin duda alguna casos como el de Ángela Becerra ponen en evidencia el interés de los grandes grupos por el mercado del gran público.

el fenómeno de les bienveillantes

Les Bienveillantes, de Jonathan Littell, es uno de esos fenómenos inexplicables que de vez en cuando producen desconcierto en el mercado editorial. Si no, ¿cómo explicar el hecho de que un desconocido autor norteamericano escriba en 112 días y en francés su primera novela, de que ésta tenga 900 páginas, de que Gallimard la publique, de que tras su lanzamiento en agosto de 2006 Les Bienveillantes rápidamente se convierta en un best seller en Francia y de que en noviembre del mismo año se gane el Prix Goncourt —que es el premio más prestigioso de la literatura francesa—?

Para empezar, es raro que un desconocido autor gringo haya escrito en francés su opera prima de 900 páginas. Pero más raro aún es el hecho de que una editorial como Gallimard la haya publicado. Al fin y al cabo la buena ficción literaria se vende poco y apostar por una obra tan extensa es un riesgo inminente, sobre todo si su autor no es una figura posicionada en el mercado y si la novela no obedece a la fórmula de lo que se conoce como literatura de aeropuerto.


Dicen que la editorial RBA ha comprado en una subasta los derechos de traducción de Les Bienveillantes, cuya versión en español empezará a circular hacia principios de 2008. Debido al impulso que le dan el reconocimiento tanto del Goncourt como de la crítica y el tema en torno al cual se articula el argumento, es probable que el fenómeno de Les Bienveillantes se reproduzca en otros mercados y que la primera novela de Littell se convierta en uno de esos libros que además de ser buenos tienen un buen rendimiento comercial.

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