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Martes, febrero 12, 2013 categorizado bajo grandes superficies, librerías, librerías independientes, libreros

¿quién quiere un mundo sin librerías?

Yo no. Las librerías son un elemento fundamental del mundo en el que me muevo y en el que quiero seguir moviéndome. Creo que las librerías enriquecen en muchos sentidos la vida de las ciudades y de las personas que viven en ellas. De hecho, cada vez que voy a una ciudad procuro visitar sus librerías —tanto las que me han recomendado previamente como las que voy encontrándome por el camino—. Sin embargo, hay quienes ven las cosas de otra manera. Y la evolución de las ventas de libros podría estar dándoles la razón a quienes ven las librerías como un elemento anacrónico, casi inútil y absolutamente prescindible en el mundo de hoy.

 

Los argumentos en defensa de las librerías que apelan a su rol cultural y a su valor simbólico —algunos de los cuales yo mismo comparto— son válidos en los planos emotivo, histórico y sociológico pero si se miran desde un punto de vista pragmático basado en la racionalidad económica no se sostienen. Ninguna ley natural, divina o de vida estipula que las librerías deban seguir estando presentes en este mundo porque su existencia es el resultado de una creación humana en un momento histórico específico. Los tiempos cambian y con ellos los elementos que conforman nuestro entorno, así que no hay razón para creer que alguno de ellos tenga garantizada su existencia hasta el fin de los días o para basar la defensa de su supervivencia argumentando que ‘es imprescindible porque ha estado ahí desde siempre’.

 

 

 

Portada de la edición de junio 9 y 16 de 2008 de la revista The New Yorker.

(Ilustración de Adrian Tomine)

 

 

En estos tiempos de cambios en los que las ventas de libros a través de grandes plataformas de comercio electrónico son cada vez mayores las librerías de bricks-and-mortar tienen el reto de demostrarles tanto a los demás actores de la cadena de valor del libro como a sus clientes potenciales que siguen teniendo algo valioso que aportarles. Y para hacerlo es necesario que pasen por un proceso de reinvención y de reconversión —un tema que fue abordado en el especial “Jaque o gambito: librerías y entorno digital” del número 14 de de la revista Texturas—. Mientras las librerías continúen canalizando una parte importante de las ventas de libros seguirán siendo fundamentales para los editores, que por lo menos de momento todavía necesitan mesas y estanterías en las que exhibir sus títulos para que muchos consumidores puedan acceder a ellos.

 

Entre las medidas cuya adopción puede ayudar al fortalecimiento del sector librero vale la pena tomar como punto de partida las siguientes, que son tan elementales que pueden sonar a obviedad —en la medida de lo posible trataré de apoyarme en ejemplos de mi entorno cercano que conozco más o menos bien para ilustrar cada planteamiento—:

 

- la especialización en áreas temáticas, disciplinas o géneros para construir una clientela de públicos de nicho: crear una oferta amplia, sólida y diversa alrededor de un número limitado de temas para llegar a nichos de lectores con necesidades e intereses específicos. Pienso en librerías como Abracadabra llibres, Le NuvoleNegra y Criminal o Xoroi.

- el mejoramiento de su capacidad de responder rápidamente a la demanda de los consumidores: como está claro que debido a diversas limitaciones una librería sólo puede tener en sus estanterías una pequeña parte de la oferta editorial existente en el mercado, es importante que pueda hacerle llegar en el menor tiempo posible a su clientela aquellos títulos que no tenga disponibles en sus locales y almacenes cuando ésta los solicite —justamente una de las ventajas competitivas de las grandes tiendas de comercio electrónico consiste en su capacidad de responder inmediatamente a la demanda de los consumidores, que desde un punto de vista operativo es donde radica una de las mayores fortalezas de Amazon—. ¿Es posible pensar en una alianza entre distribuidores y libreros para que las librerías puedan hacerle llegar a su clientela en un par de días los libros que solicite y que éstas no tengan en stock?

- el ejercicio de un rol de dinamización cultural en su entorno: la propuesta de una oferta de actividades culturales que estén en sintonía con los intereses de su público objetivo por cuestiones tanto temáticas como de proximidad geográfica. Abracadabra llibresLa CentralLaieLe NuvoleNegra y Criminal y Pequod llibres constituyen buenos ejemplos.

- el desarrollo de una buena presencia en línea: por un lado, montar una página Web que cuente con una base de datos en la que pueda consultarse el fondo que conforma la oferta de la librería y que permita gestionar ventas a través de una plataforma de comercio electrónico; y, por el otro lado, poner en marcha una estrategia de comunicación y marketing en entornos de generación Web 2.0.

- la diversificación de la oferta de productos: vender otros artículos asociados bien sea al mundo del libro o bien a los campos temáticos relacionados con las áreas de especialidad de la librería. LaieLa Central vienen explotando muy bien este aspecto en sus locales, sobre todo en sus librerías boutique de museos y centros culturales.

 - last but not least, el fortalecimiento de su rol prescriptor: además de un catálogo compuesto por una buena selección de títulos, el conocimiento por parte de los libreros de los intereses y hábitos lectores de su clientela es fundamental para la prescripción. Todas las librerías mencionadas anteriormente son bastante fuertes en este aspecto.

 

En síntesis, es fundamental que las librerías demuestren cada día que tienen un valor que aportar y que éste sea percibido por los consumidores —con respecto a este tema recomiendo leer el artículo “Novel Ideas For Indie Bookstores” que Josep M. Vinyes comentó recientemente en la entrada “El modelo de negocio de las librerías está cambiando”, del blog Actualidad editorial—.

 

 

 

Portada de la edición de diciembre 5 de 2011 de la revista The New Yorker.

(Ilustración de Daniel Clowes)

 

 

No tengo mayor cosa que decir con respecto a todo lo relacionado con la gestión económica, financiera y comercial de las librerías, que es un tema sobre el que algunos de sus mayores conocedores en nuestro medio como Manuel Gil y Txetxu Barandiarán suelen ofrecernos reflexiones, análisis y propuestas de una riqueza enorme.

 

En un momento en el que incluso el futuro de Barnes & Noble parece ser incierto —por no hablar de otras grandes cadenas de venta de libros, música, películas y artículos de electrónica de consumo como HMV, la filial francesa de Virgin Megastore y Fnac— vale la pena preguntarse no sólo cuáles son las posibilidades de supervivencia de las librerías teniendo en cuenta aspectos como su tamaño, su enfoque y su ubicación, sino también por dónde deben pasar éstas.

 

Con respecto a la situación actual de Barnes & Noble y a su posible evolución a futuro vale la pena leer los siguientes artículos:

 

“B&N results are disappointing, and one wonders if prior success with NOOK might deserve part of the blame”“More thoughts about the future of bookstores, triggered by Barnes & Noble’s own predictions for itself”, de Mike Shatzkin.

“Barnes & Noble’s Big Problem —and What to Do About It”, de Jeremy Greenfield.

 

Recomiendo prestarles mucha atención a las palabras de Laura Hazard Owen de paidContent en este vídeo de BiblioStarTV que fue realizado durante la conferencia Digital Book World 2013 —ojo al comentario según el cual a menudo la única librería que muchos estadounidenses tienen cerca es una tienda de Barnes & Noble y a la alerta sobre el riesgo de que a esta cadena de aquí a un par de años le pase lo mismo que a Borders—:

 

 

 

 

El material promocional del Día de las Librerías de 2011 incluía las siguientes diez razones para comprar los libros en las librerías:

 

Comprando aquí tus libros…

1/ Apoyas la economía local

2/ Ayudas al medio ambiente

3/ Creas empleo en tu comunidad

4/ Fomentas un bien cultural

5/ Compartes nuestra experiencia

6/ Alimentas la red social

7/ Apoyas a los emprendedores

8/ Dinamizas el tejido cultural y social de tu barrio

9/ Favoreces la libertad de elección y la diversidad

10/ Haces de tu librería un destino único’

 

 

 

 

Algunos de estos planteamientos me parecen parcial o totalmente razonables y válidos pero otros, por el contrario, no sólo me resultan poco o nada convincentes sino que además me suenan a retórica vacía. ¿Qué opinan ustedes al respecto?

la persistencia del espíritu del librero según damià gallardo, de la librería laie cccb

Ponerme al día en la lectura de las revistas y los blogs que sigo habitualmente fue la tarea que más me costó trabajo al regresar de mis vacaciones de finales de septiembre. Gracias a una entrada del blog Los futuros del libro llegué tardíamente a un artículo de Damià Gallardo —responsable de la librería Laie CCCB y coordinador de contenidos Web y redes sociales— titulado “Nada debe cambiar el espíritu del librero”, que apareció en El Periódico el pasado jueves 15 de septiembre. Damià empieza su artículo explicando por qué la escala del mercado, la extensión del territorio y los hábitos de compra de los consumidores hacen que extrapolar algunos aspectos de la experiencia de Amazon en Estados Unidos al ámbito de Catalunya —me imagino que los argumentos en los que se basa su planteamiento son aplicables al resto de España— sea imposible. Al respecto anota Damià:

 

‘Un país con un mercado único de más de 300 millones de consumidores, con una extensión tal que muy a menudo la librería más cercana puede estar a cientos de kilómetros de una casa, donde la compra por catálogo (y Amazon es justamente eso, pero mejorado con herramientas digitales) tiene una aceptación y una tradición incomparablemente más altas que aquí, y con otras muchas otras diferencias importantes que nos indican que, para obtener la perspectiva justa, es necesario mirar más cerca, a Francia por ejemplo’.

 

 

 

 

Más adelante Damià se refiere a un aspecto en el que Amazon difícilmente podrá superar a librerías como Laie que se ocupan de atender las necesidades específicas de ciertos nichos y que tienen una clientela más o menos fidelizada:

 

‘Sí, Amazon es una referencia indiscutible, pero la referencia principal como libreros es la experiencia adquirida con el trato con los clientes, entre los que hay escritores, editores, periodistas culturales, críticos literarios y otros profesionales del mundo del libro. Una librería especializada es, por lo tanto, como una red social: los libros que hay en las mesas de novedades y las estanterías son el resultado de este trato, que genera incontables interacciones a lo largo de una jornada, entre consultas, comentarios y conversaciones’.

 

 

 

 

Finalmente, Damià llama la atención sobre las virtudes de la librería como espacio cultural, describe brevemente la manera como Laie está desarrollando su experiencia en la Web y sugiere que los libreros pueden aprender al menos alguna cosa de ese ‘referente indiscutible en la venta de todo tipo de productos a través de Internet’ que es Amazon:

 

‘Contra el bombardeo informativo que nos asedia cada día desde las pantallas de los ordenadores, los teléfonos móviles y la televisión, la librería aparece como un espacio ordenado y tranquilo que invita a la reflexión y al silencio. Nuestra aspiración no es copiar a Amazon, sino trasladar la experiencia de pasear por la librería a internet. Por esa razón, muchos libreros, como los de Laie, que sienten pasión por los libros, se ocupan ellos mismos de la actividad en las redes sociales (blogs, Twitter y Facebook) en lugar de encargarlo a empresas externas. Evidentemente, Amazon puede inspirar algunas mejoras, pero no nos puede cambiar el espíritu’.

 

Tengo que confesar que si no conociera de cerca el trabajo que está haciendo Damià en Laie CCCB y que si no viera los buenos frutos de éste, sus planteamientos me parecerían bonitas reflexiones más cercanas a un deseo cuya probabilidad de cumplirse es remota que a una posible realidad futura. Pero afortunadamente la manera como se están haciendo las cosas en Laie me da suficientes razones para ser optimista.

la librería como espacio cultural: curso de formación en línea para libreros

Ya están abiertas las inscripciones para la segunda edición del curso virtual La librería como espacio cultural, que organiza el Centro para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC) y que tendrá lugar entre 11 de julio y el 9 de septiembre de 2011. Este curso está dirigido a libreros y/o a personas que trabajen en librerías en el ámbito latinoamericano.

 

Al igual que el año pasado estaré participando en esta segunda edición del curso como tutor del módulo de nuevas tecnologías, cuya estructura de contenidos fue concebida y diseñada por Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez. Desde 2001 he estado involucrado en distintas experiencias de e-learning y tengo que confesar que ésta es la que mejor ha funcionado hasta el momento.

 

 

A continuación reproduzco la información básica sobre el curso:

 

‘¿Para qué hacer de la librería un espacio cultural?

¿Qué de lo que he hecho hasta ahora me sirve para crear o fortalecer el proyecto cultural de la librería?

¿Cómo planifico, organizo y diseño el proyecto cultural de la librería?

¿Cómo utilizo las nuevas tecnologías en beneficio de la librería como espacio cultural?

¿Qué casos exitosos y propuestas se asemejan a lo que quiero hacer en la librería?

Una propuesta de formación virtual para que los libreros de Latinoamérica fortalezcan sus librerías como espacios culturales.

El desarrollo de las librerías como espacios culturales potencia no sólo dinámicas y actividades que vinculan al público lector y a su zona de influencia con la librería, sino que a través de estas se generan mayores ventas que harán posible la sostenibilidad económica de su negocio.

Para el CERLALC resulta muy satisfactorio ofrecer a los libreros de Latinoamérica un programa de formación virtual específico, compacto y de alta calidad, que busca que este gremio transforme sus librerías y asuma un rol activo como agentes culturales.

OBJETIVOS

Objetivo general

Fortalecer las librerías como espacios culturales favoreciendo tanto el trabajo con el público lector como su sostenibilidad económica.

Objetivos específicos

Se espera que los libreros participantes:

1. Entiendan la razón de ser de la librería como espacio cultural.

2. Compartan y evalúen críticamente las acciones que llevan a cabo para potenciar las librerías como espacios culturales.

3. Conozcan casos exitosos realizados en distintos contextos.

4. Formulen un proyecto cultural para la librería.

5. Utilicen las nuevas tecnologías de la comunicación y la información para cumplir con los objetivos que se propongan en el marco del curso.

DESTINATARIOS

Libreros y libreras vinculados a librerías interesados en desarrollar y/o fortalecer sus correspondientes librerías como espacios culturales.

METODOLOGÍA

Se trata de una propuesta de formación totalmente virtual realizada en una plataforma especialmente diseñada para ello. Los estudiantes pueden acceder al campus virtual, sin ninguna restricción horaria, mediante el navegador de un computador personal, para lo cual deberán disponer de una clave de acceso individual que se facilita al inicio del curso.

El proceso inicia con dos semanas de inducción que le permiten al estudiante familiarizarse con las herramientas de la plataforma en que se lleva a cabo el curso. Durante las cinco semanas siguientes los participantes abordan las temáticas propuestas para el curso y, durante este proceso, diseñan un proyecto cultural para sus librerías.

El curso le apuesta a una metodología activa y colaborativa en la cual el autoanálisis, la reflexión, el conocimiento de nuevas experiencias, el intercambio entre los participantes y el acompañamiento permanente del profesor se conjugan, para garantizar una oferta de formación de alta calidad.

PLAN DE ESTUDIOS

- Inducción a la plataforma virtual.

- La razón de ser de la librería como espacio cultural.

- La planificación del proyecto cultural.

- Las nuevas tecnologías en los espacios culturales de la librería.

- Propuestas y casos exitosos.

- Diseño del proyecto cultural.

DURACIÓN

Durante las dos semanas iniciales los participantes aprenden a usar la plataforma en que se realiza el curso. Durante las seis semanas restantes abordan los contenidos del curso y formulan los proyectos culturales para sus librerías.

Fechas en las que se realizará el curso virtual: 11 de julio al 9 de septiembre de 2011

REQUISITOS

Básicos:

1. Ser librero y trabajar en una librería.

2. Diligenciar el formulario de inscripción.

Técnicos:

1. Tener acceso diario a Internet.

2. Disponer de una cuenta personal de correo electrónico.

En tiempos de dedicación:

Dedicar aproximadamente 10 horas semanales (que pueden ser dos horas diarias) para poder cumplir con el cronograma de actividades que se entrega al inicio de cada unidad’.

 

La inscripción al curso tiene un coste de US $200 antes del día 17 de junio y de US $250 a partir de esa fecha, con un descuento del 20% si se inscriben dos personas o más.

 

A través de sus estudios, de sus publicaciones y de sus cursos de formación el CERLALC lleva varios años contribuyendo al fortalecimiento de los distintos eslabones de la cadena de valor del sector del libro y este curso forma parte de sus esfuerzos dirigidos al gremio librero.

 

En un momento de grandes y aceleradas transformaciones como el que estamos viviendo actualmente, el planteamiento, la metodología y los contenidos del curso La librería como espacio cultural resultan bastante pertinentes en la medida en que pueden ofrecerles a los libreros herramientas tanto para repensar su actividad y el lugar que ocupa la librería en su entorno como para diseñar estrategias de adaptación a los nuevos escenarios que se están configurando en estos tiempos de cambios.

jaque o gambito: la transición digital de la librería en la revista texturas

Esta semana aparecerá el número especial de la revista Texturas dedicado al tema de las librerías y el entorno digital, una cuestión alrededor de la cual hoy en día hay no sólo muchos elementos en juego sino también incertidumbres y controversias profundas. Este especial ha sido preparado por el equipo de la revista aprovechando la realización del 22 Congreso Nacional de Libreros, que tendrá lugar del 16 al 19 de marzo en Las Palmas de Gran Canaria.

Hace unas semanas en una entrada de Antinomias libro dedicada a este número especial cuyo título es “Jaque o gambito”, Manuel Gil lo presentaba de la siguiente manera:

‘El número intenta abrir un marco de reflexión sobre la problemática a la que se enfrenta la librería en un entorno abiertamente digital como es previsible que ocurra dentro de unos años, la convivencia papel digital, que no es el debate, está asegurada durante mucho tiempo, pero la mutación rápida de ciertos contenidos hacia el digital conllevará un estrechamiento del mercado en sus volúmenes que hacen previsible un proceso traumático de adaptación de la librería al nuevo ecosistema’.

A continuación pueden ver el sumario de este especial de la revista Texturas, que ya va por el número 14:

- Ricardo Nudelman: “Cuando todos los libros sean electrónicos”

- Joaquín Rodríguez: “The Book Plus Business Plan (B+Bp)”

- Elia Fernández: “Al abordaje”

- Paulo Cosín Fernández: “Los retos del sector ante las revoluciones de nuestro tiempo”

- Juan Miguel Salvador: “Nuevas librerías para nuevos escenarios”

- José Antonio Vázquez: “El regreso al futuro de las librerías independientes”

“The Linotype Bulletin”

- Arantxa Larrauri: “Las librerías ante el futuro digital”

- Bernabé Naharro Sanz: “Manifiesto neolibrero”

- Martín Gómez: “Los desafíos para la librería”

- Manuel García Iborra: “¿Qué será de las librerías en el futuro digital?”

- José Manuel Anta: “El futuro digital y la mutación de las librerías”

- Antonio Rivero Rodríguez: “El horizonte digital y las librerías”

- María Moreno: “Hábitats”

- Antonio Ramírez: “Un mundo que se estrecha”

- Enrique Redel: “Cruzar el Rubicón”

- Lola Larumbe Doral: “Libreros de papel”

- Jesús Manuel Pinto Varela: “El libro electrónico: ¿qué será de nosotros?”

- Marcelino Elosua: “Ventaja competitiva: de la capacidad de distribución al marketing digital”

- Ramiro Domínguez: “El mundo del libro y el mundo del ‘e-book’”

- Ramón Alba: “¿De qué hablamos cuando hablamos del libro?”

- Philippe Hunziker: “Mundo digital y librería en los confines de la hispanidad”

- Marco Antonio Coloma: “Un campo en disputa”

- Javier López Yáñez: “Las ferias del libro ante el futuro digital: el papel de las librerías”

- Alberto Vicente y Silvano Gozzer: “Experiencias en el comercio electrónico de libros”

Si alguien quiere hacerse una idea con respecto al contenido de este especial, le recomiendo echarle un ojo a las citas de algunos artículos de “Jaque o gambito” que Manuel Gil ha publicado en la entrada “Agítese antes de usarla: Texturas nº 14″ de Antinomias libro.

Esperemos que este número especial de Texturas contribuya a abrir un proceso de reflexión y discusión constructivo con respecto a la emergencia de lo digital que conduzca a la definición de lineamientos estratégicos y a la adopción de acciones puntuales a futuro, que es una de las cosas que actualmente necesita con urgencia el sector.

Martes, noviembre 16, 2010 categorizado bajo destacados, librerías, libreros, prescripción

¿cuáles son las instancias de prescripción de libros y lectura?

En una entrada de La république des livres titulada “Qui sont les prescripteurs ?” (“¿Quiénes son los prescriptores?”) Pierre Assouline comentaba la semana pasada que la revista LivresHebdo había publicado recientemente ‘una encuesta entre 430 libreros, o más bien “puntos de venta”, acerca del “impacto de los medios de comunicación en las ventas de libros”‘. Los resultados del sondeo de LivresHebdo que cita Assouline son los siguientes:

Prensa escrita: Le Monde (18%), Presse TV (15%), Le Figaro (11%), L’Express (10%), diarios regionales  (8%), Le Nouvel Observateur (6%), Elle (5%), Le Point (4%), Libération (3%), Lire (3%), Femme actuelle (2%).

Televisión: La grande librairie / François Busnel (21%), ninguna emisión (11%), Le grand journal / Michel Denisot (7%), Vivement dimanche / Michel Drucker (4%), telediarios (3%), Télé-matin (3%), Journal de la santé (2%), On n’est pas couché / Laurent Ruquier (2%) y con un 1% se encuentran en desorden Un livre un jour, Café Picouly, Au Field de la nuit, Des mots de minuit

Radio: Ninguna emisión (29%), Le masque et la plume / Jérôme Garcin (20%), Cosmopolitaine / Paula Jacques (12%), La grande table (11%), L’heure du crime / Jacques Pradel (7%), A plus d’un titre (5%), Bienvenue chez Basse (3%), A livre ouvert (2%), Le livre du jour (2%), Nicolas Demorand (1%), Une vie, une œuvre (1%)’.

Antes de exponer estos resultados Assouline se pregunta ‘quién es prescriptor de libros y de lectura en un paisaje mediático tan atomizado’. Con respecto al paisaje mediático yo añadiría lo preocupante que resulta la excesiva concentración de la propiedad de los medios de comunicación, gracias a la cual en ocasiones hay grupos empresariales multimedia que simultáneamente tienen inversiones y/o intereses en productoras audiovisuales, distribuidoras cinematográficas, cadenas de radio y televisión, diarios y publicaciones periódicas, proveedores de acceso a Internet, portales en la Web, agencias de publicidad y canales de comercialización tipo grandes superficies que en la mayor parte de los casos operan tanto en el mundo analógico como en el ámbito online.

Tras presentar los resultados de la encuesta Assouline destaca el hecho de que la respuesta “ninguna emisión” se encuentre no sólo presente sino también muy bien posicionada en el caso tanto de la radio como de la televisión. A continuación Assouline anota que en la encuesta de LivresHebdo Internet parece ser considerado el pariente pobre de los medios y luego hace una observación importante con respecto al ámbito online: ‘la prescripción de libros pasa principalmente a través de los sitios de venta en línea (Amazon.fr, Evene.fr, Fnac.com). ¡Alabado sea el poder del referenciamiento!’.

En el caso de algunas tiendas online vale la pena tener en cuenta la importancia creciente de los sistemas de recomendaciones construidos a partir del cruce y de la explotación del contenido de las bases de datos en las que se consignan las palabras clave que utilizan los usuarios en sus búsquedas, el histórico de éstas, los comentarios dejados por los usuarios con respecto a los libros que han leído y las etiquetas utilizadas para describir los títulos que están a la venta. En fin, una buena parte de la prescripción en Internet se nutre no sólo del respaldo que da una marca sino también de una gestión adecuada tanto de la inteligencia colectiva de los usuarios como de los metadatos.

Los resultados de la encuesta de LivresHebdo y las anotaciones que hace Assouline al respecto me hacen preguntarme no sólo cuáles son las instancias de prescripción en nuestro medio, sino también en qué se basa su autoridad y cuál es el peso de cada una de ellas.

¿Qué capacidad de prescripción tienen las secciones y los suplementos culturales tanto de los diarios nacionales como de la prensa regional y local? ¿De qué manera contribuyen los comentarios sobre libros que se hacen en los programas de radio y televisión de diversa índole —literarios, culturales, informativos o de entretenimiento— primero a darle visibilidad a la oferta editorial y luego a orientar las decisiones de compra y de lectura del público? ¿Qué repercusión tiene sobre la visibilidad y las ventas  la aparición en prensa, radio, televisión o Internet de un comentario de unos de esos generadores de opinión —muchos de los cuales son escritores, profesores universitarios, traductores, periodistas o editores— que en ocasiones han conseguido construir un público de lectores habituales sobre el cual ejercen una cierta influencia?

¿De qué manera influye en la vida de un libro o de un autor su aparición en suplementos como Babelia, cultura/s, El Cultural o ABCD, en los diarios a los que estos pertenecen —sea las páginas culturales, de vida y sociedad, de política, de economía o de opinión—, de  publicaciones periódicas como Delibros, Qué leer y Revista de libros y de revistas bien sea culturales especializadas o bien comerciales de nicho? ¿En qué medida inciden los comentarios de figuras tan diversas como J. A. Masoliver Ródenas, Ignacio Echevarría, Manuel Rodríguez Rivero, Enrique Vila-Matas, Rodrigo Fresán, Javier Avilés, Antonio Jiménez Morato, Vicente Luis MoraEl Llibreter y muchos otros que como ellos comentan libros con una cierta regularidad a través de distintos medios propios y ajenos? ¿Hasta dónde los espacios sobre libros existentes en el ámbito online juegan un rol prescriptor y cuál es el alcance de éste? ¿Siguen tanto el sector editorial como el público en general dándoles un reconocimiento mayor a los medios tradicionales y a sus plataformas online que a los medios nativos digitales —revistas, periódicos, programas de radio, canales de vídeo y, por supuesto, blogs—?

Para terminar, no hay que olvidar el rol prescriptor que ejercen el editor y el librero como intermediarios imprescindibles de la cadena de valor: mientras que en el caso del editor algunas veces el prestigio de su marca y su propio nombre pueden ser un sello de garantía y al mismo tiempo un argumento de venta para aquellos lectores cuyos intereses son satisfechos por su catálogo, en el de los libreros se traduce en la manera como sus decisiones pueden llegar a incidir en la visibilidad que tiene un libro, en su posicionamiento ante el público, en la valoración que éste hace de él incluso antes de haberlo leído y, por lo tanto, en sus ventas y en el desarrollo de la conversación que se genera alrededor suyo.

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