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Viernes
Marzo , 2010

[ el ojo fisgón ]

análisis de las tendencias del mercado editorial

Archivo para la categoría ‘librerias’

proyecto bibliodiversidad de la asociación colombiana de libreros independientes (acli), la red de editoriales independientes colombianas (reic) y la fundación gilberto alzate avendaño

Publicado por martín gómez el Febrero - 9 - 2010 2 Comentarios

El pasado miércoles 3 de febrero empezó en Bogotá el Proyecto Bibliodiversidad, que busca ‘enriquecer la oferta cultural en la ciudad y el acceso de los lectores a una oferta de libros diversos’. Sus organizadores y participantes presentan el proyecto de la siguiente manera:

‘Los libros existen gracias a los autores que los han creado, pero llegan a los lectores gracias al trabajo de los editores y los libreros. Para fortalecer las librerías y editoriales independientes, se creó el programa Bibliodiversidad, que lidera la Gerencia de Literatura de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño (institución adscrita a la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de la Alcaldía Mayor de Bogotá), y que se desarrolla en trabajo conjunto con la Asociación Colombiana de Libreros Independientes (ACLI) y la Red de Editoriales Independientes Colombianas (REIC). A partir de este año, las librerías de Bogotá se enriquecerán con una intensa programación académica y cultural, y las editoriales independientes contarán con espacios privilegiados en las librerías para la exhibición de sus fondos editoriales, y para la presentación de autores y lecturas. En este proyecto conjunto que reúne a la Alcaldía de Bogotá con libreros, editores y autores, los grandes ganadores serán los lectores’.

PROYECTO_BIBLIODIVERSIDAD

La Asociación Colombiana de Libreros Independientes (ACLI) y la Red de Editoriales Independientes Colombianas (REIC) son organizaciones que agrupan a un sector específico de dos eslabones fundamentales de la cadena de valor editorial y cuyos miembros comparten en cierta medida una serie de rasgos relacionados con aspectos como su estructura organizativa, su tamaño, su dinámica de funcionamiento, el balance de su cuenta de resultados o las dificultades y los retos a los que deben enfrentarse. Sin embargo, entre ambos eslabones suelen existir tensiones derivadas tanto de la naturaleza de su negocio como de la operativa de su actividad.

Es por esto que resulta interesante no sólo que estas dos organizaciones unan sus esfuerzos alrededor del fortalecimiento y la promoción de la diversidad de la oferta editorial a través de actividades concretas, sino también que la iniciativa cuente con el respaldo de una entidad pública como la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de la Alcaldía Mayor de Bogotá. Aunque no creo que la existencia de este tipo de proyectos deba depender totalmente de instancias estatales, creo que el apoyo de las entidades públicas es fundamental para que puedan arrancar y ser sostenibles por lo menos en el corto y en el mediano plazo.

Sería interesante, por un lado, conocer el balance de esta experiencia; y, por el otro lado, que ésta saliera de Bogotá y llegara a otras ciudades del país donde las editoriales y librerías independientes son menos numerosas y quizás más vulnerables.

***

Para quienes les interese, aquí va la programación del Proyecto Bibliodiversidad para el mes de febrero:

1) Apidama Ediciones: presentación del libro Luciérnagas de otro tiempo. Coordina: Angie Lucía Puentes

Lugar: Librería La Tienda Javeriana

Cra 7a N. 40-62 Edificio central- La playita

Tel.: 3208320 ext 2276

Fecha: miércoles 3 de febrero

Hora: 6 p.m.

2) Proyecto Editorial Cuadernos Negros. Coordina Guillermo Bustamente Z.

Lugar: Prólogo Libros

Calle 96 No. 11 A-46 Tel.: 7578069

Fecha: miércoles 10 de febrero

Hora: 6 p.m.

3) Viento Ediciones: Conferencia-conversatorio Vuelo mágico y los animales mitológicos. Coordinan: Luz Myriam Gutiérrez y Manuel Alberto Torres, autores y conferencistas.

Lugar: UN, La librería

Fecha: miércoles 17 de febrero

Hora: 6 p.m.

4) Ícono Editorial: presentación del libro La guerrilla por dentro, de Jaime Arenas. Coordina: Joe Broderick.

Lugar: Librería Magisterio

Av. Cr 22 N° 36-58 Tel.: 3383605

Fecha: miércoles 24 de febrero

Hora:6 p.m.

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el modelo de desarrollo de las ciudades estadounidenses y el ocaso de las librerías independientes vistos por jason epstein

Publicado por martín gómez el Noviembre - 25 - 2009 2 Comentarios

Jason Epstein hace en La industria del libro dos consideraciones interesantes con respecto a la evolución del sector de las librerías en los Estados Unidos durante las primeras décadas de la segunda mitad del siglo XX.

 

La primera en relación con la manera como el modelo de desarrollo de las ciudades estadounidenses repercutió sobre el tejido de librerías al provocar el surgimiento de las grandes cadenas y el cierre de los pequeños establecimientos:

 

‘Por la época en que entré a Random House [en 1958], el éxodo hacia los barrios residenciales de las afueras de las ciudades ya estaba muy avanzado, pero en Nueva York los lectores podían comprar todavía los best sellers del momento y colecciones caras en Macy’s, en Scribner y en Brentano’s, en la Quinta Avenida, mientras que en Greenwich Village y en la parte alta de Broadway, cerca de Columbia, o en la Cuarta Avenida, como entonces se llamaba Park Avenue South, los libreros almacenaban existencias y lectores de toda la ciudad podían elegir entre una infinita variedad de títulos especializados, nuevos y de segunda mano. Ocurría lo mismo en otras ciudades (…) A medida que los clientes se mudaban a las afueras, los propietarios de estas tiendas [de barrio], al principio por veintenas y después a centenares, cerraban sus puertas. Sólo unos cuantos abrieron otra en los nuevos barrios, donde la población estaba dispersa y los alquileres de los centros comerciales eran demasiado altos para sostener negocios tan excéntricos y escasamente rentables, con stocks enormes de libros a menudo desconocidos y poco comerciales y unos volúmenes de venta peligrosamente bajos. En una librería, como en cualquier otro establecimiento dedicado a la venta al por menor, existe una relación de equilibrio (trade-off) entre el stock y el alquiler. Cuanto más pagas por uno, menos puedes gastar en el otro. Los alquileres de los centros comerciales acabaron con la estructura del comercio que había evolucionado de la mano con la industria editorial norteamericana durante casi dos siglos‘.

 

MALL

 

Y la segunda acerca de la interacción que solía existir entre los editores y los libreros independientes hasta cuando éstos empezaron a desaparecer como consecuencia del desplazamiento progresivo de la población urbana hacia los nuevos barrios de la periferia de las ciudades:

 

‘Para los editores, la red informal de libreros independientes ha sido un indicador fiable de un mercado literario variado y fluctuante, un Internet primitivo que nos conectaba estrechamente con las diversas comunidades de lectores. No quiero decir con esto que los editores dependiesen del mercado para confeccionar sus catálogos de la misma forma que los productores de cine y los políticos dependen de los estudios de grupo y de los sondeos de opinión. Pero la desaparición de los libreros independientes privó a los editores de un órgano sensorial, les hizo perder el contacto con el mundo externo. El resultado fue una leve paranoia, una reacción típica de la desorientación, a medida que el mercado, ahora concentrado en un nuevo tipo de librería integrada en las galerías comerciales, se volvía mecanizado e impersonal, una fuerza uniforme para la que los libros no eran objetos preciosos o peculiares, sino una mercancía más. Hacia los años setenta, mis llamadas cotidianas a los libreros se hicieron menos frecuentes y finalmente dejé de hacerlas’.

 

LIBRERÍA_8

 

Este fenómeno que según Epstein empezó a tener lugar en  los Estados Unidos a principios de los años sesenta y que suena tan familiar en las grandes urbes latinoamericanas ha venido replicándose con sus propias particularidades desde hace cerca de dos décadas en algunos países europeos cuyas ciudades son planificadas a partir de un modelo urbanístico diferente y con sistemas económicos mucho más proteccionistas que últimamente tienden cada vez más hacia la liberalización.

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el sistema de distribución y el tejido de librerías: una dificultad para los editores colombianos

Publicado por martín gómez el Noviembre - 18 - 2009 2 Comentarios

Uno de los hallazgos más interesantes del trabajo de campo que estuvimos haciendo durante la 22ª Feria Internacional del Libro de Bogotá para el estudio sobre el estado actual de la edición independiente en Iberoamérica que la Dirección de Artes del Ministerio de Cultura de Colombia le encargó al Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) tiene que ver con lo difícil que es la circulación de los libros en el país. A la hora de poner a circular sus libros dos de las principales dificultades a las que deben enfrentarse en Colombia los editores en general son la falta de una estructura de distribución de cobertura nacional y la fragilidad del tejido de librerías no sólo en las ciudades pequeñas e intermedias sino también en las grandes.

 

Nicolás Morales, de la editorial de la Pontificia Universidad Javeriana, se refiere a este problema de una manera clara y contundente:

 

‘No es posible distribuir nuestros libros académicos nacionalmente. Si las editoriales independientes están sufriendo, las librerías independientes son un caos. No puedo poner libros en Popayán, Valledupar o Santa Marta porque no hay una estructura de distribución ni un canal que acoja esos libros. Para un editor universitario ésa es una de las grandes frustraciones: cuando un profesor de la Universidad de Cartagena me llama y me dice que quiere comprar un libro de los más vendidos y que tengo en las librerías de Bogotá pero no puedo ofrecérselo. Es un drama. Claro, yo tengo mi página web y vendo libros en línea con tarjeta pero ése es un mecanismo distinto. Para un profesor en Sincelejo no siempre es fácil tener una tarjeta de crédito válida, comprar vía página web, que le llegue el libro y que Servientrega se lo entregue. Es complicado y ése es el gran drama de la edición universitaria: estar en los canales de distribución. Sabiendo que nuestros libros son minoritarios. Nuestros tirajes son de 300 a 500 ejemplares y hay libros que hacemos a 1.000. Los textos universitarios podemos hacerlos a 2.000 pero nunca más allá. Ése es nuestro horizonte. No somos ambiciosos. No queremos vender lo que venden Santillana, Norma o Planeta pero sí queremos buenas estructuras de distribución’.

 

NICOLÁS_MORALES_2

 

Sería interesante saber si este problema existe en otros países de la región y en caso de ser así cuáles son sus particularidades y las formas que adopta en cada uno de ellos. El Centro para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC) publica estudios y estadísticas sobre canales de distribución y comercialización que sería bueno cruzar con testimonios de actores del sector como el de Nicolás Morales para tener una idea más rica del estado actual del aparato de distribución y del tejido de librerías en los distintos países de la región.

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pocos títulos con muchas ventas

Publicado por martín gómez el Octubre - 29 - 2009 Comenta

Hoy salió a la venta con una tirada de 1.500.000 ejemplares la traducción al castellano de El símbolo perdido, la última novela de Dan Brown. Seguramente sus ventas serán enormes desde el principio, el libro ascenderá muy rápido en las listas de los más vendidos y en un par de semanas ocupará el primer lugar en ellas. Ayer un artículo del diario Público titulado “La crisis del best-seller afirmaba que ’según la cadena La casa del libro, desde hace un mes ocupa el número uno en ventas anticipadas’ —de hecho, en julio la cajera de la verdulería a la que voy me dijo que ya lo había encargado—.

 

CASA_DEL_LIBRO_EL_SÍMBOLO_PERDIDO

 

Es bastante probable que al ser uno de los títulos que más ingresos les genere a las librerías durante los próximos meses, El símbolo perdido se convierta en una de las cartas de salvación gracias a las cuales muchas de ellas tendrán unos mejores balances anuales. Justamente éste es el tema del reportaje “El año del libro-flotador”, escrito por Carlos Geli y publicado el pasado dos de julio en El País. Según Geli, ‘las ventas de los ‘megasellers’ maquillan la crisis en el sector editorial’.

 

EL_TIEMPO_EL_SÍMBOLO_PERDIDO

 

Aquí van dos citas del reportaje de Geli que ilustran muy bien el efecto de la concentración de las ventas en unos pocos títulos:

 

‘”Sin esos libros, los libreros este año tendríamos que hibernar”. Ni la librera ni los títulos a los que se refiere son cualquiera. La primera, Núria Pons, es la responsable de la macrotienda Bertrand, segunda librería más grande de Barcelona. Los autores que salvan al gremio en año de crisis son: Larsson con su trilogía, Stephenie Meyer, Ildefonso Falcones, Javier Cercas, Ken Follett y John le Carré, que han publicado libro en el curso 2008-2009, ahora acabado. Y seguirán salvando el año otros que vendrán en breve: Isabel Allende, Anthony Beevor, Eduardo Mendoza, Henning Mankell y Dan Brown, por citar algunos’.

 

‘”No me gusta hablar de libros-flotador, pero ellos solos generan entre un 15 y un 20% de los ingresos en un año cuyo primer trimestre cerramos con un 10% por debajo del 2008″, calcula Fernando Valverde, presidente de la Confederación Española de Gremios de Asociaciones de Libreros (CEGAL). Y constata: “Este 2009 está siendo generoso en libros as픑.

 

Hace un par de días Publishing Perspectives también se refería a este tema en el artículo “Grijalbo’s Liarás Seeks a ‘Coup de Coeur’”. Dice el artículo:

 

‘Naturalmente Liarás está contentísima con el éxito de Falcones, aunque no está feliz con respecto a la tendencia general demostrada por sus libros y otros mega bestsellers. “Por un tiempo ha habido una notoria concentración de ventas en un puñado de títulos. Las ventas más grandes están concentradas en cinco libros, que tienen una enorme ventaja sobre los siguientes libros en la lista. Por supuesto que es ideal ser el editor de uno de esos cinco primeros libros pero estamos desanimados viendo cómo autores y títulos de nuestro fondo sufren como consecuencia de esta tendencia a vender menos copias de las que deberían”. La diferencia en las ventas se ha vuelto aún más extrema contra el telón de fondo de la crisis económica general que ha golpeado más duro, y que se espera que dure más, en España que en otros países europeos’.

 

A_LIBREIRA_EL_SÍMBOLO_PERDIDO

(Imagen tomada de Brétemas)

 

¿Es posible que este fenómeno de concentración de las ventas en unos pocos títulos también pueda representar una oportunidad para aquellas editoriales de nicho que se ocupan de satisfacer las necesidades de lectores que o bien se han hartado de la creciente homogeneización de la oferta de títulos que tienen a su disposición o bien nunca han estado interesados en leer libros que obedezcan a fórmulas que por su eficacia han terminado por imponerse entre el gran público?

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las librerías independientes de referencia (lir) en francia

Publicado por martín gómez el Septiembre - 28 - 2009 4 Comentarios

A finales de julio Pablo Odell y yo tuvimos en Barcelona un encuentro informal con Manuel Ortuño, quien además de ser el editor de Trama editorial es el presidente de la Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE). Después de que le explicáramos el trabajo que empezábamos a hacer en el Observatorio Iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI) y de escuchar sus opiniones al respecto —entre ellas un par de críticas que nos siguen haciendo pensar y que encendieron una luz de alerta que quizás nunca se apague—, Manuel nos habló acerca de una iniciativa creada en Francia por el Centre National du Livre con el propósito de apoyar a las librerías independientes de ese país.

 

Según nos contaba Manuel, el Centre National du Livre creó el sello “librairies indépendantes de référence” (LiR) a través del cual certificaría durante tres años la independencia de las librerías que cumplieran con unos criterios previamente establecidos. Entre ellos se encuentran la diversidad de su fondo, la calificación del personal, la calidad del servicio de orientación al cliente y la realización de actividades que dinamicen la vida cultural de su entorno.

 

LE_ARBRE_À_LETTRES_4

 

De esta manera, aquellas librerías a las que el Centre National du Livre les otorgara el sello LiR podrían beneficiarse de una exención de impuestos profesionales y solicitar subvenciones. Además, las instancias administrativas de su ciudad estarían obligadas a asignarles a estas librerías un porcentaje de participación dentro de su política de adquisiciones públicas para dotación de fondos de bibliotecas y escuelas.

 

El pasado 31 d e agosto el Centre National du Livre les otorgó el sello LiR a 406 librerías de todo el país que cumplen con los criterios requeridos.

 

Me parece que lo más interesante del sello LiR es que puede hacer una contribución importante a la defensa de la diversidad de la oferta, que en tiempos de megagrupos editoriales y de grandes superficies está amenazada por la tendencia hacia la homogeneización tanto de lo que se publica como de lo que se ofrece en las librerías.

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la vallejo reporta de nuevo desde tokio: esta vez sobre librerías, libros, escritores y revistas

Publicado por admin el Julio - 23 - 2009 5 Comentarios

Para complementar el de hace un par de días, Vallejo me envió un segundo reporte con más impresiones sobre libros, librerías, escritores y revistas en Japón. Como sospechaba que iba a publicar este reporte tal y como hice con el anterior, al parecer esta vez no pudo evitar ser menos desprevenida. Igual este segundo reporte sigue pareciéndome espontáneo y auténtico, por lo cual es imposible no reconocerla en sus palabras.





A ver le completo el reporte con más fotos y otro par de impresiones. Como ya no sé si me va a publicar estoy un poco selfconscious, pero bueno. Creo que ya me miré lo suficiente en el espejo y estoy presentable, así no tenga maquillaje.


No he hablado mucho de literatura con la gente con la que trabajo, en principio porque como son unos geeks yo suponía muy prejuiciosamente que seguro sólo leían libros de programación y manga. Pero el otro día en Osaka, estaba caminando con Hori y nos encontramos con un político de esos de megáfono saludando en la calle. Hori me contó que el tipo era un escritor famoso que se dedicó a la política y dejó de escribir. Le pregunté qué tal eran los libros del man y Hori me salió con una descripción tan pero tan bonita que ya no sé si pensar si la poesía japonesa tiene esas metáforas simplemente porque así es que describen las cosas estos manes. Don Hori me dijo que los libros del señor político se leían como un viaje en barco: eran fáciles y uno sentía que se estaba adentrando en las preocupaciones humanas, pero al cabo de un tiempo uno se daba cuenta de que por más lejos que se supone que estaba yendo seguía flotando sobre la superficie.





Otra cosa que pareció decepcionarlos a todos fue que me gustara Murakami. Aparentemente Murakami es un bestseller y tiene tan buena fama como Ken Follet. Me dijeron algo así como que Murakami coge el camino fácil y escribe cosas entretenidas, pero no le cambia la vida a nadie. Y el arte consiste en cambiar la vida o más precisamente en influenciar lo que uno siente. Bonitos estos nipones.


Más sobre librerías: los libros en los que se basan películas los venden debajo de una tele en la que están pasando la película, al lado del afiche de la peli, y junto a todos los gadgets relacionados con la peli. El kit completo. Me ha sorprendido que las librerías siguen teniendo varios pisos y hay un Books Off en cada barrio. (Books off es una cadena que vende libros de segunda principalmente), pero me ha sorprendido más que sigan existiendo Tower Records y demás cuando que yo sepa están cerrando todas las tiendas de discos y DVDs en el resto del mundo. Virgin en Union Square cerró el mes pasado, por ejemplo; pero aquí HMV y Tower, entre otros, siguen teniendo pisos y pisos -si no edificios enteros-. Por supuesto siempre hay una sección de libros entre esos pisos.




Luego están las revistas que son otro mundo. Normalmente hay tres o cuatro islas de revistas en las librerías grandes y cada convenient store tiene su pequeño kiosko y siempre siempre hay alguien leyendo. Sobra decir que ser analfabeta no ayuda mucho a la hora de saber qué dicen las revistas, pero por las portadas puedo deducir que hay muchas sobre moda y, de nuevo, una cantidad dirigidas a las chicas.




Ah bueno y con la obsesión que tienen estos manes con los empaques todo viene en bolsas de plástico transparente y le dan forros para los libros.





Debo decir también que me han decepcionado un poco los libros para niños. Todavía tengo la tarea de encontrar una librería especializada, pero hasta ahora las secciones para niños han sido pequeñas y más bien aburridoras Contribuye a mi aburrición el hecho de que a pesar de que ya sé leer Hiragana (!) no tengo ni idea qué significa nada de lo que leo. Y luego que quizá mis expectativas en cuanto a ilustración y a diseño de los libros iban por otro camino. Hasta ahora los libros para niños que he visto aquí se parecen a los libros para niños que he visto en cualquier otro lado y yo quería cosas más bonitas, más sútiles, con papeles que se derritieran en las manos. Pero eso no debe ser muy práctico para los niños, ahora que lo pienso.


No he visto casi pop-up books, con lo que me gustan. pero hay entre los libros para niños muchos libros “tecnológicos” que me acuerdan de esas cartucheras que estaban de moda en los ochenta cuando estábamos en el colegio ¿se acuerda? ¿las cartucheras abollonadas con botones que abrían compartimentos para el borrador, los lápices, el tajalápiz, etc? Bueno, pues hay un montón de libros para niños así, con botoncitos que uno espicha y hacen sonidos.


Otra cosa, claro, son las librerías de los museos. Hasta ahora sólo he estado en un par, pero son increíbles. Los catálogos son baratos además, cosa que no pasa en ningún otro lado del mundo —que yo sepa—.


Lo único que tengo que añadir es que el primer reporte fue un éxito y que seguramente éste también lo será.

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la vallejo reporta sobre librerías, libros, lectura y smart phones desde tokio

Publicado por admin el Julio - 21 - 2009 Comenta

Desde hace una semanas Carolina Vallejo está en Tokio trabajando en el estudio del artista Daito Manabe y hoy me envió un reporte sobre las librerías, los libros, la lectura y los smart phones en Japón. Dice Vallejo en su reporte —que me gustó un montón—:





‘Es todo muy demente. El marketing es súper agresivo. La mayoría de los libros son de un formato súper bonito, un poquito más grandes que una libreta Moleskine y la mayoría tiene un papel increíble. El mercado de novelas para chica adolescente es inmenso, me da la impresión de que todas esas novelas son tipo Corín Tellado.


Como ve, las editoriales tienen mascota y venden muñequitos y demás productos con su marca además de los libros. Y los libros los llenan de letreros como de mercado de pueblo con los precios encima.


Casi todas las librerías a las que he entrado son enormes con un ambiente más bien maluco, tipo Barnes & Noble, pero me encontré el otro día una lindísima en Naka-Meguro, un barrio que me encanta, chiquitina, con una mesa en el centro para sentarse a leer. Además, venden café (horrible, eso sí).


Sobra decir que el manga es la regla y abunda en todas partes. El gabinete del baño de la oficina está repleto e intuyo que ésa es la norma en cualquier baño de esta ciudad.


Mucha gente leyendo manga en el metro, aunque debo decir que esperaba que TODO el mundo leyera manga y en realidad la mayoría está leyendo libros normalitos (al menos en el formato, ni idea si sean sobre paquidermos lunáticos). Lo del teléfono es impresionante. El iPhone es una maricada comparado con las cosas que tienen estos manes aquí. Pero me pareció increíble que hubiera un teléfono cuya promoción principal fuera la de ser un e-book displayer. Equiparando la venta de libros —o la lectura— con oír música en mp3. Advanced’.




Vallejo me está hablando de un mundo completamente distinto del mío y del que lo poco que conozco es por oídas. Sus impresiones me sugieren que muchas de las cosas que había oído decir sobre el mundo del libro en Japón no son ni leyenda urbana, ni cliché de película ni bluff de los medios de comunicación.


Para complementar lo que dice Vallejo y tener otra mirada del mismo tema desde una perspectiva distinta, les recomiendo echarles un ojo a las estampas japonesas —IIIIIIIV y V— que José Antonio Millán puso en su blog en noviembre pasado. En esta entrada hice algunas observaciones sobre varios aspectos de las estampas de José Antonio que me llamaron la atención.




Quizás ésta sea una buena ocasión para dejar de preguntarnos ‘qué pensarán de nosotros en Japón’ y para echarles un ojo a las cosas que se están haciendo allí.

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“al mal tiempo, bellos libros”, según el librero david roa

Publicado por admin el Julio - 14 - 2009 2 Comentarios

En la última edición de la revista Arcadia hay un interesante artículo del librero David Roa cuyo título habla por sí solo: “Al mal tiempo, bellos libros”. Así empieza David su artículo en el que se refiere al trabajo que están haciendo distintas editoriales independientes y exquisitas tanto en Colombia como en España:


‘Probablemente la mayoría de gente que compra libros no le da mucha importancia a la calidad del papel o a la diagramación; a veces incluso poco importa la editorial que publica el producto. Sin embargo, en la práctica, para cualquiera es grato poder leer un libro con espacios generosos entre las líneas, márgenes amplias, con una fuente delicada y clara y con un papel lo suficientemente grueso que impida que las letras al respaldo distraigan la lectura’.


Según David, entre las editoriales que están haciendo este tipo de libros en Colombia se destacan Tragaluz Editores, Domingo Atrasado, Eafit o La silueta.




Con respecto a los lectores a los que les gusta tener libros cuidadosamente editados, David continúa diciendo:


‘Del mismo modo, algunos lectores compulsivos están muy pendientes de estos cuidados, y no dudan en volver a comprar un título ya existente en su biblioteca si lo encuentran bellamente editado, o se arriesgan con una obra desconocida si la presentación del libro es impecable o la editorial que lo publica se ha ganado su confianza. Estos lectores son los que preguntan por las novedades de editoriales como Acantilado, Siruela, Valdemar o Galaxia Gutenberg’.


Luego David celebra el hecho de que desde hace un tiempo sea posible encontrar en Bogotá los títulos de algunas otras de las editoriales españolas cuyos libros se caracterizan por estar cuidadosamente editados:


‘Hoy en día los bibliófilos de Bogotá pueden encontrar libros de editoriales nuevas por estas latitudes, como la colección de cuentos Los ojos de Davidson, de H. G. Wells en la edición de Atalanta; El secreto del bosque viejo, de Dino Buzzati de la editorial Gadir, o Calcomanías, de Oliverio Girondo de la editorial Renacimiento. También la excelente presentación de Lo infraordinario, de Georges Perec, o El vacío perfecto, de Stanislaw Lem de Impedimenta, que junto a otras siete editoriales hace parte del proyecto Contexto, ganadores del Premio Nacional a la mejor Labor Editorial Cultural 2008, concedido por el Ministerio de Cultura de España. Algunas de estas, como Libros del Asteroide, Barataria, Global Rhythm y Sexto piso, ya se pueden conseguir en Colombia’.


Como siempre, el precio es un tema crítico a la hora de hablar de libros importados:


‘Los precios de muchas de estas editoriales son apenas más altos que el promedio en España pero, lastimosamente, a Colombia llegan mucho más costosos’.


David cierra su artículo con un tono optimista y entusiasta:


‘Agrega además que la Crisis, con mayúscula, se lleva bien con la Literatura, con mayúscula, y que sin duda ellos sobrevivirán a ella, aunque no tan seguramente a sus exigentes horarios de trabajo, su desorden alimenticio y sus pocas horas de sueño. Al parecer, editores como los del Proyecto Contexto o Editorial Media Vaca y los proveedores y libreros que trabajan con ellos, coinciden por ahora en desestimar la crisis. Para unos, como Rangel, la crisis es una característica natural del sector editorial, mientras que para otros la crisis es su momento ideal. Sería bueno pensar que es más lo segundo que lo primero, y que la proliferación de nuevas editoriales exquisitas e independientes en las mesas de novedades de las librerías es un síntoma de una buena época para el mundo de la edición. Una época en la que los editores son verdaderos editores’.


Habrá que ver de qué manera las ventas de estos libros se ven afectadas en países como Colombia, donde según tengo entendido los efectos de la crisis hasta ahora empiezan a sentirse.


En el artículo salta a la vista que su autor es un lector atento y un librero con oficio —quienes hayan visto a David en acción saben de qué estoy hablando—.

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el mundo digital y el contacto personal

Publicado por admin el Junio - 23 - 2009 8 Comentarios

Hace poco Javier Moreno estuvo en Colombia y cuando regresó a Lyon le pregunté cómo le había ido. De la respuesta de Javier me quedó dando vueltas en la cabeza un fragmento que reproduzco a continuación:

‘Aunque me agobia la ciudad disfruto mucho viendo a mi familia y encontrándome con amigos. Es una lástima que esto de las distancias sea tan radical. No importa lo que avance la tecnología, la sensación nunca cambia: Las redes digitales no sustituyen el contacto’.


Pensando justamente en el comentario de Javier, hace poco me di cuenta de que desde que una de las editoriales con las que trabajo me dio un e-reader para leer manuscritos apenas tengo contacto personal con las editoras porque Gloria me envía los textos por correo electrónico para que yo los descargue. Una de las cosas que me gustaba de ir a recoger manuscritos a la editorial era charlar tres minutos con Patricia, Ivonne y Bea. Durante esa conversación breve intercambiábamos impresiones sobre el clima, nos contábamos qué habíamos hecho el fin de semana anterior, nos quejábamos de la cantidad de trabajo que teníamos, registrábamos cambios en el corte de pelo o subidas y bajadas de peso, alguien botaba algún comentario sobre su próximo viaje y todos los demás nos moríamos de la envidia o simplemente quedábamos para salir a tomar un café o a cenar.

Supongo que el sacrificio del contacto personal y de la charla es el precio que tengo que pagar por no tener que desplazarme para recoger los manuscritos, por no volver a verme obligado a ir a la editorial con el carrito de la compra para traerlos o por no subir cada dos semanas los seis pisos de mi edificio cargando veinte kilos de papel a cuestas.



Lo cierto es que mi e-reader me ha solucionado la vida por cuestiones tanto de portabilidad de mi trabajo como de disponibilidad de espacio físico en mi casa: por un lado, para mí es maravilloso poder ir a cualquier parte con una novela histórica de 587 páginas sin que sea necesario llevar una mochila enorme y sin lesionarme la espalda o no tener que llevar una bolsa llena de papeles cuando salgo de viaje —las dos últimas veces que he ido a Colombia la mitad de mi equipaje ha estado compuesto por manuscritos y desde que tengo mi e-reader he podido hacer todos mis viajes llevando sólo un backpack pequeño—; por otro lado, ya no tengo que utilizar una parte significativa de una de las estanterías de mi cuarto para poner pilas de manuscritos que además de dejarme sin espacio para poner mis libros acumulaban toneladas de polvo.

***


Yo nunca he comprado un libro por Internet pero sé que el sistema de recomendaciones de Amazon está bastante afinado y suele funcionar muy bien porque cuando busco alguna referencia de algún libro los títulos incluidos en el apartado “Customers Who Bought This Item Also Bought” normalmente tienen una relación bastante puntual con mi búsqueda. Compraré mi primer libro por Internet cuando no pueda acceder a él de otra manera.



Sin embargo, el contacto con el librero es un detalle en el que la compra por Internet dejaría un vacío en mi experiencia personal. En Bogotá me encantaban la amabilidad de los dependientes de la librería Lerner de la Avenida Jiménez que estaban ahí desde que yo entré a la universidad o las recomendaciones de Álvaro Castillo, que como había detectado mi gusto por la narrativa estadounidense cada vez que yo iba a San Librario me sacaba del cajón de su escritorio alguna joyita que llevaba semanas o meses guardando para mí.

Y en Barcelona Jesús Casals y Damià Gallardo me han fidelizado aún más a La Central del Raval y a la Laie del CCCB respectivamente. Es cierto que tanto la variedad de la oferta de La Central y de Laie como lo acogedor que resulta el espacio de estas dos sucursales en particular son dos de las razones por las que me gusta ir allí. Pero también lo es que la charla, las recomendaciones y la complicidad de Jesús y Damià pesan mucho incluso para que algunas veces pase por allí sólo para saludarlos a ellos.

A pesar de que por estar afiliado a Abacus allí me ofrecen un descuento superior que en La Central, la mala leche de sus dependientes, el olor a humedad del local de Balmes y la escasa variedad de la oferta en ciertas áreas específicas hacen que a la hora de comprar un libro la mayoría de las veces prefiera ir a otra librería.

No sé, supongo que esa necesidad del contacto personal y la importancia que le doy a éste es un síndrome que también padecen muchos otros “inmigrantes digitales”.

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artículo "las librerías independientes en colombia", en la revista texturas

Publicado por admin el Junio - 16 - 2009 Comenta

Como sabía que en septiembre del año pasado me iba a pasar unas semanas a Bogotá, faltando pocos días para mi viaje Txetxu Barandiarán me propuso que escribiera un artículo sobre las librerías independientes en Colombia para la revista Texturas. Y aunque en ese momento mi nivel de familiaridad con el tema era más bien bajo, acepté. Sabía que hacía unas semanas habían cerrado tres importantes librerías en Bogotá y poca cosa más.

Mi plan era empezar a indagar acerca del estado de las librerías independientes en cuanto llegara a Bogotá y pedirles a algunos amigos que me orientaran un poco a la hora de abordar el tema. Al día siguiente de mi llegada tenía una cita con Richard Uribe en el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC) y como había llegado antes de tiempo me fui a curiosear un rato a la librería Arteletra, donde me encontré con que Adriana Laganis —su propietaria— era la directora de la Asociación colombiana de libreros independientes (ACLI).


En ese mismo momento concerté para el día siguiente una entrevista con Adriana, quien durante una charla de cerca de una hora y media me hizo una explicación minuciosa del panorama de las librerías independientes en Colombia en ese momento. El resultado de una breve investigación basada en la entrevista a Adriana Laganis, en charlas con otros libreros independientes y en la revisión del “Estudio de canales de comercialización del libro en América Latina y el Caribe, con énfasis en las librerías” —del CERLALC— es el artículo “Las librerías independientes en Colombia”, publicado en el número 8 de la revista Texturas.




Laganis cuestiona el lugar común según el cual en Colombia no hay lectores y explica las dificultades a las que tienen que enfrentarse las librerías independientes a partir de dos argumentos radicalmente diferentes:

‘Según Adriana Laganis, propietaria de la librería Arteletra y directora de la ACLI, lo más importante es que sí hay lectores y que queremos leer, pero existen varias dificultades: “en primer lugar, que a menudo no llega lo que quisiéramos tener. Y cuando llega, llega muy poquito; en segundo lugar, que los libreros pequeños no tenemos unas condiciones de mercado justas porque, mientras que a las librerías medianas y grandes las distribuidoras les dan comisiones del 40%, del 45% y del 50%, a nosotros sólo nos dan el 30%. Lo único que necesitamos para existir es que las distribuidoras nos den una negociación justa. Atención, no estoy pidiendo que nos den un trato privilegiado”’.


El hecho de que en Colombia los libros no tengan precio fijo es otro elemento que también debilita a las librerías independientes:


‘Al no existir una ley del precio fijo, el monto a pagar por un mismo libro puede variar sustancialmente de una librería a otra en gran parte porque las distribuidoras les dan mejores condiciones de negociación —en términos tanto de comisión como de gestión de pedidos y devoluciones— a aquellas librerías que manejan un mayor volumen de ventas. Tan es así que en ocasiones las distribuidoras les venden a las grandes superficies, como Carrefour o El Éxito, los libros a precios bajísimos porque la afluencia de público en estos establecimientos, la inserción del producto en el circuito de las compras de bienes de primera necesidad y el tipo de títulos que conforman su oferta facilitan la venta de una cantidad de ejemplares considerable, lo cual les permite establecer un precio de venta al público significativamente inferior al de las librerías’.


Otro ítem importante con respecto a este tema es ‘la falta de librerías en las ciudades secundarias y en los municipios pequeños’, que ‘es un reflejo de ese centralismo excesivo que históricamente ha caracterizado a Colombia’.



Valdría la pena averiguar si la situación de las librerías independientes en Colombia ha cambiado entre octubre de 2008 y hoy, de ser así en qué sentido y medida lo ha hecho y en qué va el trabajo de la ACLI —que, según tengo entendido, desde hace un tiempo es dirigida por Pablo Arcila—.


Quienes estén interesados en leer el artículo y no tengan acceso al número 8 de Texturas pueden descargarlo aquí.


En convalor pueden consultar la tabla de contenidos completa del número 8 de la revista Texturas.

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